Páginas


Image and video hosting by TinyPic
Mostrando entradas con la etiqueta División del Radicalismo (1957). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta División del Radicalismo (1957). Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de julio de 2020

Oscar Alende: "Los cismaticos de 1956 y el robo del nombre de la UCRI” (1983)

Los cismaticos de 1956 se quedaron a la espera de arrebatarnos el nombre y la oportunidad les llegó del brazo de un gobierno de facto. Del mismo gobierno integrado por los golpistas que derrocaron a Illia, y al que no tuvieron empacho en facilitarle un Ministro del Interior para que sirviera a sus propositos. Y el Ministro no fue cualquiera. Fue nada menos que el ex Presidente de la Cámara de Diputados, tambien desalojado de su cargo por los golpistas a los que ahora servía, Arturo Mor Roig. Este hombre de la mas doble maniobra destinada por un lado a escamotearle el previsible triunfo electoral al peronismo en marzo de 1973, y por el otro a arrebatarnos el nombre con la complicidad de una justicia electoral cuyos fallos al respecto podrian integrar una verdadera antologia del disparate juridico.

La forma en que se instrumentó la primera parte del plan no me compete tratarla aquí. Basta señalar que, como es sabido, culminó en un estrepitoso fracaso y la formula Cámpora – Solano Lima no necesitó siquiera recurrir a la segunda vuelta para consagrarse. La otra parte del proyecto, quedarse con el uso exclusivo de la antigua sigla, se cumplió meticulosamente.

El Ministro del Interior elaboró, con la ayuda de un equipo de colaboradores, en buena parte de extracción conservadora, un Estatuto de Partidos Politicos. Haciendo caso omiso a la existencia de una ley organica sancionada por el Congreso de la Nacion cuya Cámara de Diputados él presidía. La finalidad no era otra que prohibir al radicalismo intransigente el uso de su autentico nombre. Vieja enfermedad, ésta de pedir a los gobiernos de facto que sancionen leyes sustituyendo al Congreso, siempre que de esas leyes puedan sacarse algunas ventajas. El estatuto sancionado por Lanusse, pergeñado por Mor Roig y los suyos, contenia clausulas de una arbitrariedad tal que sólo le faltaba decir que determinada sigla, UCR, en el futuro, seria utilizada exclusivamente por un partido con domicilio en la calle Alsina al 1700, es decir el radicalismo del pueblo. En efecto, la continuidad histórica, las decisiones de las convenciones, las elecciones en las que habian sacado menor cantidad de votos no se computaban; sólo se tenia en cuenta aquellas en que los guarismos electorales los habian favorecido.

En realidad, una vez mas la maniobra era más vasta. Con el sistema de la doble vuelta se procuraba llevar a la opcion peronismo-antiperonismo, sumando en ella los votos de la UCRP a los de centro-derecha, comandando por Manrique. Esto ha sido reconocido por Lanusse en su libro. El argumentaba que el peronismo en la oposicion no habia llegado nunca al 50% del electorado. Para eso era necesario que no hubiera otra boleta con el nombre radical. ¡Y tampoco se dió! Campora llegó al 50%. El decreto-ley llevó fecha del 30 de junio de 1971, llamada Ley 19102 y su articulo trampa fue el 57. La Cámara Federal, con atribuciones sobre los nombres salió el 5 de julio, con las firmas de Lanusse, Rey, Gnavi y Mor Roig. No extrañó a nadie pues que los “punteros” radicales del pueblo tantos “balbinistas” como “alfonsinistas” (el líder de Renovacion y Cambio presidía por entonces el Comité de su partido de la provincia de Buenos Aires), recorrieran la provincia recolectando fichas mediantes el sonsonete de que solo habría una UCR. Y acertaron. No es que fueran adivinos. Ocurrió que así estaba resuelto entre las autoridades de la UCR del Pueblo, la dictadura de Lanusse y su ministro radical.

Un juez apresurado, Insaurralde, el mismo amigo del frigerismo que en 1963 habia reconocido como legitimo al falso Comité Nacional reunido por Gomez Machado en La Plata, se apresuró a otorgarles personería como UCR sin tener en cuenta que dentro de los terminos establecidos por la “ley” -de algun modo hay que llamarla- alguien podria reclamar el nombre de UCRI. Pero el juez Insaurralde dijo a nuestro pedido: “¡No! Se confunde con UCR que ya existe”. ¿Como era posible? Si todos los partidos habian sido disueltos y se estaba dentro de los plazos legales para formar nuevos partidos. Ocurrió un hecho igualmente significativo: Portero, Lorences y otros amigos pensaron en solicitar el nombre Union Civica Revolucionaria Intransigente, con lo cual conservaríamos la sigla. Pero este infatigable enemigo declarado del Radicalismo Intransigente otra vez declaró el no. ¡Cumplasé!, fue el úcase judicial. El ridiculo argumento: no se podian usar los términos Unión y Cívica que son denominacion generica. Si bien en ultima instancia y ya cuando el proceso electoral estaba en marcha, la Corte Suprema dejó sin efecto algun nuevo dislate de Insaurralde de tanto él como la Cámara Federal Electoral no habían dejado arbitrariedad por cometer.

El ultimo episodio de la infamia lo ejecutó el presidente de la Cámara Federal Electoral, César Mariano Lagos, un ex diputado nacional radical del pueblo colocado allí por Mor Roig, quien cinicamente comunicó a los apoderados del partido: “Dejensé de insistir judicialmente y perder tiempo; si quieren tener partido cambien el nombre y enseguida tendrán la personería”. Así fue, optamos por el de Partido Intransigente y desaparecieron como por encanto los inconvenientes judiciales. Nos quedamos con la casa de Riobamba. Ellos tienen como una de sus sedes la que pagó la CADE.

Así, cabalgando sobre un grotesco andamiaje judicial, urdido entre arbitrariedades, fuimos despojados de nuestro nombre legitimo. Por fortuna no hay fallos judiciales ni trampas de trastienda que puedan modificar la esencia de las cosas. Por eso, como desde el dia de la fundacion, como lo querian Alem e Yrigoyen, somos radicales intransigentes. Somos yrigoyenistas porque no transamos, no acordamos, ni pactamos. Por eso durante estos siete años trágicos no se nos ha podido computar como contertulias de Harguindeguy, de los asesores de Viola, o comensales en la mesa de Galtieri, y no estamos comprendidos en las referencias de Reston y de Bignone cuando afirman que conversan permanentemente con la dirigencia politica. ¡Ojalá que los que nos privaron del nombre puedan decir lo mismo y que ademas sea cierto!.












Fuente: “Los cismaticos de 1956 y el robo del nombre de la UCRI” en “¿Que es el Partido Intransigente?” de Oscar Alende, Editorial Sudamericana, 1983.

Leer más...

sábado, 14 de enero de 2017

Enrique Viglione: "El 'retiro' de Balbín y la división de la Unión Cívica Radical" (15 de julio de 1982)

La Convención se reunió en Tucumán mientras ejercía el poder la denominada Revolución Libertadora, la que ejercía presiones directas e indirectas sobre el partido, muy fuertes. Empezando por el hecho de que conspicuos dirigentes de las líneas unionistas, antipersonalistas y todo el anti-yrigoyenismo que estaba dentro del radicalismo ocupaban funciones en la Revolución Libertadora. Una de las preocupaciones más grandes era evitar la candidatura a presidente de Frondizi. La candidatura de alternativa fue la de Ricardo Balbín. Este, entre apoyar a Frondizi y salir candidato por los grupos que antes habían sido sus adversarios dentro del partido, opto por lo ultimo y no lo apoyo a Frondizi. Aparece de esta manera su figura, aliado de sus adversarios de siempre en el partido.

Cuando triunfa la formula Frondizi-Gómez, todos los que apoyamos a Frondizi estábamos tranquilos pensando en que se iba a aceptar la voluntad estatutaria, la voluntad mayoritaria de la Convención.

Creímos que era conveniente saludar al Dr. Ricardo Balbín junto a otros amigos del interior, de esas nuevas provincias incorporadas por primera vez a la Convención. Fuimos al hotel donde se hospedaba, éramos 8 o 10, más o menos, Balbín nos recibió en su habitación, conversamos con el amigablemente y nos pregunto:

'¿Cual era el motivo de la visita? '

Y le respondimos:

'El hecho de que nosotros que representábamos a los ex territorios nacionales, hablamos apoyado al Dr. Arturo Frondizi, no significaba de ninguna manera desconocer sus merecimientos, ni su lucha, ni su jerarquía dentro del partido, y que creíamos que a pesar de que el no iba a ser candidato a presidente tenia una gran función que cumplir dentro del partido, dentro del futuro gobierno si se lograba, por que lo considerábamos una de las grandes figuras del radicalismo'.

El Dr. Balbín nos escucho con toda tranquilidad, con toda serenidad y nos dijo:

'Yo les agradezco que ustedes se hayan tomado la molestia de venir a verme... este asunto esta pensado y decidido'.

Tomo un papel y nos dijo:

'Yo me voy a mi casa, y una noche de estas escribo y les dejo mi testamento político'.

Parecía que el Dr. Balbín aceptaba lo resuelto por la Convención y, por lo tanto, se retiraba. Nosotros, le dijimos:

'Que no podía irse del partido y que necesitábamos de su participación, y que además iba a tener todo nuestro apoyo, cariño y respeto'.

Balbín se levanto, nos dio la mano a cada uno, nos volvió a agradecer y nos dijo:

'Pero ya saben cual es mi decisión'.

Nosotros nos fuimos del hotel pensando que Balbín se retiraría de la vida política y que no rompería el Partido. Por radio, al otro día, escuchamos que el Dr. Crisologo Larralde sostenía que la convención soberana del partido había elegido la formula presidencial:

'Esa formula es mi propia formula'.

Allí tomamos conciencia de que la formula se iba a aceptar en pleno y todos la apoyarían. Muchos sectores del gobierno militar presionaban a favor del sector Balbinista y Unionista para que rompieran el partido y no aceptaran la 'formula, porque la iban a proscribir. Con ese cuento impulsaban a esa gente dentro del partido para que lo rompiera y desconociera lo resuelto en la Convención, con el fin de 'salvar al radicalismo'. Regresamos a Viedma en auto, tardamos unos dos o tres días y, cuando llegamos, ya estaba armada la oposición a la resolución de Tucumán. Había un arreglo entre Ricardo Balbín, Crisologo Larralde y Amadeo Sabattini para romper el partido.




Fuente: Testimonio del Dr. Enrique Viglione en José María Guido: “El Presidente está solo” del Dr. Edgardo Cardone, Editorial Eder, Buenos Aires, 2012.

Leer más...

lunes, 12 de enero de 2015

Zavala Ortiz: "Unidad Radical refuta al Frondizismo" (16 de febrero de 1957)

De todo lo que se dijo el sábado anterior por esta onda a la misma hora, según creo, lo único cercano a la verdad que las ambiciones personales no explican, por si solas, el drama del radicalismo. Aun cuando haya ambiciones que olvidan a los hermanos, a los credos y hasta las exigencias nacionales.

El drama de nuestro partido es el drama del mundo contemporáneo metido adentro. Es el drama de lo absoluto que se pretende haber descubierto y lo relativo que se sigue ofreciendo convencido de la imposibilidad humana para llegar a lo definitivo; es el drama entre lo pretencioso y fatuo con lo humilde y respetuoso en política; es el drama entre la inconducta y la conducta, es el drama entre el que pretende ser el único justo y el único patriota y los que quieren ser solamente tan justos y patriotas como otros conciudadanos, es el drama entre el despotismo y la libertad; entre el totalitarismo y la democracia. Es el drama que vivió Alemania, Italia y que viven desesperadamente España, Rusia y 800 millones de seres humanos; es el drama que vivimos ayer en nuestra Argentina y de cuyas consecuencias procuramos salir tan pronto se pueda.

La expresión característica de una de las partes de ese drama estuvo en esta onda el sábado pasado con palabra entera, con pensamiento entero, con intención entera. Se lo debemos agradecer, porque nadie tendrá dudas de lo que se trate. Fue la repetición literal de quien protagonizó el drama de ayer. A pesar de ciertos destellos de radicalismo que asomaron en las referencias históricas, pudo cualquiera que no hubiese leído el nombre, suponer con toda buena fe que había vuelto tal como lo anuncian ingenuos adeptos.

De nuevo, subido sobre una montaña de vanidad, al mesías, al salvador de la Nación definitivamente desilusionada de todos ellos. Otra vez era el intrépido protector que llegaba sangrando por persecuciones de enemigos abstractos y lloroso por tribulaciones imaginadas.

De nuevo se hablaba de si que de la patria y del pueblo.  De nuevo se hablaba del pueblo que lo rodeaba y del antipueblo que lo criticaba. De nuevo veíamos el andariego político que muestra una cara de rico en el barrio norte y una cara de pobre en el barrio sur; que habla a los creyentes de su fe y a los liberales de su ateismo; que cuando encuentra a los empresarios los enternece con elogios al sistema capitalista para llenar las arcas del tesoro partidario y que cuando se enfrenta a los obreros los consuela con el anuncio de advenimiento del régimen colectivista; que si encuentra a los intelectuales les bendice sus pensamientos y si se topa con los trabajadores les asegura que hará la alpargata el bastón de mando.

De nuevo se habla de aspectos fundamentales como si fuesen cosas propias, descubiertas por si y para llevarlas acabo únicamente por sí y para llevarlas a cabo únicamente por si.

Hasta llegó para lograr éxito como supuesto defensor de las causas fundamentales a tergiversar los hechos afirmando que sus correligionarios negaban el programa del partido cuando la verdad es que todos lo han aceptado, muchos lo han defendido con inteligencia y valor, mientras que casi nadie ha aceptado su candidatura.  Para nosotros es tan fundamental ese programa del partido que consideramos posible su proposición y su aceptación por cualquier argentino normal, del buen sentido y de espíritu justo. No tenemos al programa como a un invento del partido, sino como una confluencia de la conciencia social misma, capaz de captarse por cualquier grupo de ciudadanos o gobernantes bien intencionados. Solamente los fatuos pueden creer que lo fundamental esta únicamente en ellos. Una persona sensata sabe que lo fundamental esta en todos o en cualquiera; sea porque Dios nos hizo a cada uno con una conciencia para encontrar solución a nuestros padecimientos sea porque nuestra identidad mental posibilita al hallazgo simultaneo de la misma solución.

En el libro “Petróleo y Política”, constituido en la biblia por los creyentes de Río Bamba, se hacen afirmaciones como estas:

“A cada una de las grandes etapas del desarrollo de la civilización corresponde una distinta estructura económica, una peculiar ordenación social y un particular sistema jurídico…

“Las estructuras económicas responden a la cantidad y calidad de los instrumentos de producción en un momento histórico determinado. Las estructuras sociales están dadas principalmente por las relaciones que los mismos instrumentos crean entre los mismos individuos componentes de la colectividad y las relaciones sociales, a su vez se condensan en sistemas jurídicos una de cuyas notas esenciales consiste en el poder de sancionar las violaciones que los individuos comentan”

Dicho concepto que se repite y desarrolla en otras partes de la introducción al libro mencionado es, como puede observarse, la reproducción casi textual de la tesis sobre la interpretación económica de la historia expuesta por Karl Marx en su conocida obra critica a la economía política. A pesar de que quieren aparecer como renovadores, no se dan cuenta que el izquierdismo dentro de la marcha de las ideas políticas y sociales es la corriente que manteniéndose ligada al cuerpo ideológico de la democracia hace, antes que las otras, la exploración del futuro, buscando las correcciones del presente, pero siempre inspirado por los permanentes impulsos de la vida humana.

Tampoco se comprende que el totalitarismo por ser fanático, absolutista y sectario nunca será izquierdista, porque al negar la libertad, niega la posibilidad de nuevas o mejores verdades y obliga al pueblo a entrar en una escafandra rígida de la que solamente puede salir para ahogarse en la persecución despiadada del despotismo.

Mientras, nosotros hemos querido mantener al Radicalismo entre el centro y la izquierda de la democracia argentina, el orador del sábado y autor de “Petróleo y Política” prefirió colocar al partido a la derecha de los totalitarismos criollos.

Deseamos que los resentimientos del pasado se olviden cuanto antes. La democracia de mañana debe ir afirmada por la reconciliación y el respeto mutuo entre los argentinos. Pero no debe olvidarse el pasado para repetirlo sino para alejarlo para siempre como posibilidad argentina. No olvidar el pasado donde hay votos y sostener un odio permanente recordando un pasado sin votos.

Nuestra generosidad no es electoralista. Es limpia y por eso, comprende en la reconciliación y en el olvido a todos los argentinos que ayer pudieron haberse equivocado.

En diciembre de 1955 yo sugerí el indulto de presos sometidos a procesos políticos.
Se hizo solo parcialmente el indulto. Insistí para todo el resto. Siempre encontré la mejor disposición en los hombres del gobierno, a los cuales únicamente les cohibía la posibilidad que una medida de tanta magnitud fuese tomada por los conspiradores y saboteadores permanentes como una debilidad de la revolución y como una contribución a la contrarrevolución.

Tengo confianza en que desaparecido el peligro de que la amnistía o el indulto sirviesen a negocios electorales, el nuevo ministro del Interior disponga la libertad de todos los ciudadanos que estén dispuestos a vivir fraternalmente en paz y en libertad.

Para contribuir a todos estos anhelos teniendo por preocupación la patria y la democracia el partido ha vuelto a reunirse. Entre el inmenso concurso humano que sostienen los viejos y nuevos ideales del Radicalismo se alcanza a distinguir las figuras de Sabattini, Perkins, Balbín, Larralde y otros que, como hitos humanos, marcan a nuestros compatriotas el itinerario del sacrificio, la decencia, la libertad y la justicia, seguidos sin renunciamientos por la Unión Cívica, ahora unida definitivamente.








Fuente: Alocución radial del Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz "Unidad Radical refuta al Frondizismo" del 16 de febrero de 1957.
Leer más...

viernes, 13 de junio de 2014

Jorge J. Cortabarría: "Frondizi no se fue de la UCR en 1956" (18 de diciembre de 2009)

Sr. Director:

En su nota sobre Félix Luna, publicada en el periódico Perfil, Pacho O´ Donnell afirma que Frondizi dividió a la UCR en 1956.

Es esa una creencia bastante extendida, pero la verdad histórica, como lo demostró Ricardo Gallo en su tesis doctoral, Balbín, Frondizi y la división del radicalismo (1956-1958), publicada por la Universidad de Belgrano en 1983 y lo señalé en un artículo publicado en la revista Historia de diciembre de 2007-febrero de 2008, es que quien dividió a la UCR en aquel año fue el conjunto de dirigentes (Balbín, Larralde, Rabanal, Zavala Ortiz, Illia) que decidieron, a comienzos de 1957, desacatar lo resuelto en noviembre del año anterior por la Convención Nacional de la UCR, reunida en Tucumán válidamente.

Que Frondizi, ya presidente de la República, se haya apartado del Programa de Avellaneda de 1945 no lo torna no radical, pues dichas bases no son esenciales para la UCR: se puede ser radical liberal o proteccionista, yrigoyenista o alvearista. Para ser radical hace falta ser republicano y capitalista (no hubo, no hay ni puede haber radicales monárquicos, fascistas ni comunistas), nada más, tal la vaguedad de su doctrina.

En 1964 sí Frondizi se apartó de la UCR formalmente (transformada por la Justicia de la Revolución Libertadora en UCRI, para favorecer al balbinismo y sus aliados), formando el MID.



























Fuente: "Frondizi no se fue de la UCR" en 1956 Por Jorge J. Cortabarría en http://www.parlamentario.com/noticia-62109.html
Leer más...

lunes, 9 de junio de 2014

UCR de Buenos Aires: "Pedido de Reorganización de la UCR" (30 de enero de 1957)

Sabe Dios cuanto deploran el radicalismo de Buenos Aires y el del país este alejamiento en que han incurrido los asistentes a la reunión de Rosario! Allí quedo sin asomo de angustia, sin esbozar siquiera un cordial ademán de despedida, una amistad que se había tornado fraterna en los días de la acción y de la cárcel...

Una cálida y poca veces mas compartida esperanza nacional acaba de ser destruida»
Seguirán aniquilándose en nombre de programas y habrá exterminios y apoderamientos y derrotas sin profundidad y victorias sin alas.

La UCR no hace ni hará distingos en el seno del pueblo argentino; trabajara por el bienestar [...] y por los derechos de cada uno, sea cual fuere [su] pensamiento político y [su] pasado partidario

1° Declarase necesaria e inmediata la reorganización de la Unión Cívica Radical en toda la República.

2° Declarase inexistente, por reiteradas apostasías a la fe democrática y al deber radical, al ex Comité Nacional de la Unión Cívica Radical.

3° Invitase a las autoridades provinciales de la Unión Cívica Radical y agrupamientos radicales concordé con este pensamiento, para la celebración de una reunión nacional en que se darían las bases de la reorganización y se designara la comisión que la llevara a cabo.
4° Declarase que la provincia de Buenos Aires, según lo resuelto por su honorable convención sostiene la implantación del voto directo, y no reconocerá ni votara formula nacional o provincial alguna, que no haya sido elegida por este procedimiento.

5° La Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires reconocerá la orientación que en su hora establezca la próxima convención nacional de los distritos federales del radicalismo.

6° Estas determinaciones se adoptan como homenaje a los afiliados, mujeres y hombres, que constituyen la base del radicalismo y la fuerza de la UCR que resistió al dictador; como homenaje al afiliado que pegó carteles, llenó sobres, pintó paredes, fiscalizó y mantuvo los cuadros dirigentes de todos los organismos de la resistencia radical en toda la extensión del suelo patrio; como homenaje al afiliado heroico que defendió con su vida la tribuna, pago con su libertad su amor a la democracia y se jugó de nuevo al día siguiente de cada elección a cara descubierta frente a la tiranía. Al otorgarle a él, el derecho de llevar a cabo las supremas decisiones del radicalismo, la Unión Cívica Radical de Buenos Aires está segura de realizar una actitud de restitución de la soberanía a su legítima expresión popular y nacional.

Considerando:

Que la reunión del ex Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, en el momento de adoptar decisiones, las mayorías de la Capital Federal, Córdoba, Santiago del Estero, Mendoza, Chaco y Buenos Aires, estuvieron ausentes; San Juan retiró su delegación; a Catamarca se le prohibió actuar; Salta carece de autoridades; Santa Fe y Entre Ríos las tienen cuestionadas; lo mismo que San Luis y padecen conflictos internos que se agravan diariamente; Corrientes, Misiones, Jujuy y Formosa.

Que la modalidad del grupo adueñado del ex Comité Nacional exhibe una cabal identidad de tácticas y procedimientos con los puestos en juego por el fascismo y nazismo y el comunismo en cuanto los creadores de estas ideologías califican de técnicas envejecidas y las abandonan, toda conducta basad en el respeto de la opinión ajena y en el cumplimiento de normas tradicionales tenidas como justicieras y honorables. Tal, por ejemplo, lo ocurrido con la conquista democrática del voto directo y el respeto de los derechos de las mayorías.

La modalidades de los propugnadores del partido único, consiste en el aniquilamiento de los hombres no adictos y en el abandono de los principios éticos, cuando de estos hacen peligrar el imperio de los móviles utilitarios.


















Fuente: Diario El Litoral 31 de enero de 1957
Leer más...

domingo, 9 de febrero de 2014

Ernesto Sammartino: "A los radicales nos separa la ambición de un hombre (Frondizi)" (16 de febrero de 1957)

En un discurso radial que pronunció el sábado pasado un presunto candidato a presidente, recordó una expresión mía, pronunciada en la  Cámara de Diputados de la Nación, para adulterar su sentido y enrolarme en la legión dantesca de los enemigos del pueblo.

Dijo el orador aludido que lo que para nosotros era el gauchaje, la chusma, el aluvión zoológico, la gleba electoral, era para él el pueblo argentino. Cuando hablé del aluvión zoológico me estaba refiriendo a ese sector del pueblo argentino que trajo a estas bancas a los señores diputados. Cuando hable del aluvión me estaba refiriendo a ese sector que engañado, a esa turba engañada con procedimientos demagógicos que se sumo al pueblo argentino para ese pronunciamiento. De nada valió la espontánea explicación. La incidencia dio a lugar a la designación de una comisión especial destinada a enjuiciarme.

Era la segunda vez que era objeto de esa honrosa medida, la tercera fue la vencida.
Me expulsaron del Parlamento.

Simultáneamente con mi enjuiciamiento parlamentario, se inicio una campaña de difamación que denuncie en el recinto en los términos siguientes:

“En carteles murales hechos en una imprenta oficial, en camiones con altoparlantes, en sendos comunicados de los actuales dirigentes oficialistas de la Confederación General del Trabajo y del Sindicato de la Alimentación, etc.  Se ha realizado una predica de odio y de exterminio. La mentira táctica totalitaria intento erigirme en blanco directo, encendiendo como el santo oficio, los leños de su hoguera alrededor de mi nombre”

Ante esta arremetida parlamentaria y ante esa campaña fomentada desde la alcoba del prófugo, convertida en despacho presidencial, el bloque radical, en el que el orador del sábado último ejercía la vicepresidencia, dio por unanimidad una declaración que voy a leer con intima violencia, por su tono laudatorio, pero obligado a hacerlo para exhibir la impostura de mi gratuito detractor de hoy.
Decía ese comunicado:

Una frase aislada pronunciada en un momento de la discusión, se utiliza, deformando su sentido, contra el diputado Sammartino, como cabeza de su proceso y elemento de difamación. Nosotros, que nos honramos con su colaboración, oponemos a la propaganda calumniosa y malevolente, la vida y la obra de Ernesto Sammartino. En una larga militancia política en un mismo partido, ha luchado y padecido por el pueblo argentino. En su brillante carrera política y parlamentaria fue defensor del patrimonio argentino, voz acusadora contra los negociados y critico implacable del soborno y del fraude”

Claro que no se suicidará como Alem o como De la Torre el que no protagoniza como ellos, en militancia de apostolado, el drama del país, porque ha escogido el papel de la farsa demagógica y de la adulación de la turbamulta. Lo que es verdadero revelación es eso de que pretenda suceder a Alem e Yrigoyen, maestros del renunciamiento y del desinterés, un maestro del fraude interno y de la ambición sin frenos morales y sin escrúpulos, como Frondizi.


A los radicales no nos separa un programa y en muchos casos, ni siquiera una conducta, nos separa la ambición de un hombre cuya defección vemos con angustia personal y con profunda inquietud argentina. En esta lucha titánica por la recuperación del régimen constitucional y civil y de las libertades publicas, por la liberación económica y social del pueblo, por la afirmación de la universidad, de la reforma y de la escuela sarmientina, por la defensa de nuestras riquezas fundamentales, por la abolición del feudalismo agrario, por la extirpación de todas las influencias imperialistas, debilitar con un cisma la herramienta segura de una transformación, que es la UCR, es traicionar la causa suprema de la República.


Estamos asediados por peligros inminentes. La conspiración de las fuerzas regresivas no descansa un solo instante e este lento amanecer del país. Solamente la unión de la ciudadanía libre, que no es el pacto de los partidos, ni la resurrección de la política del acuerdo, ni el “bill” de indemnidad a los delincuentes, ni la amnistía de los ladrones públicos y de los verdugos del pueblo, solamente la unión del radicalismo repito, puede conjurar la crisis política que se avecina empujada por la crisis económica y por una profunda subversión de la conciencia moral de muchos hombres responsables de los destinos de la Nación.

Vivimos una revolución política pero también una revolución económica y social. Los que no lo comprendan están irremediablemente perdidos, ya desempeñen funciones de gobierno o tareas cívicas partidarias. Queremos ayudar al gobierno, sin abdicar nuestra independencia y nuestra autonomía, pero queremos que el gobierno, escuchando nuestros reclamos y resolviendo estos problemas urgentes, ayude a la ciudadanía democrática a defender la libertad que reconquisto con tantos dolores y sacrificios. Solamente así evitaremos que un nuevo régimen totalitario nos hunda en las sombras del vasallaje y en la barbarie del Estado providencial.Queremos un gobierno civil y constitucional en el mas breve plazo posible, lo que no significa que lo queremos a expensas de la libertad reconquistada, pero no queremos el gobierno de un civil semejante al militar que derrocamos, ni queremos un gobierno constitucional, que como aquel de Prusia del que hablaba un historiador, se acostumbre a gobernar con la Constitución contra la Constitución.




























Fuente: Alocución radial del Dr. Ernesto Sammartino en Radio Splendid, el 16 de febrero de 1957, contestando palabras de Arturo Frondizi, quien osó compararse con Yrigoyen y Alem.



Leer más...

domingo, 12 de enero de 2014

Ricardo Balbín: "Replica a Arturo Frondizi" (15 de febrero de 1957)

Está allanado el camino para que desde muchos ángulos del pensamiento representativo, con apreciaciones y juicios afines a contradictorios, los hombres puedan entregar su pensamiento.
Esta abierto en este país, largo rato silenciado, una vibrante deliberación que los hombres maduros habíamos olvidado y los jóvenes no conocieron nunca.

Ya es bastante que el pueblo de la Republica haya recuperado este instrumento natural y legitimo de su esclarecimiento. Todo esta en que sepamos orientarnos en su proceso. Vivirlo con fe y con honradez para superar la confusión. Nadie espera, desde luego, unanimidades de tono, de estilo, siquiera de intención. Habrá choque de ideas, de pasiones, de sentimientos de ese conjunto que los hombres usan para virtud y para lo no virtuoso. La historia y la política son creaciones humanas densas y no problemas puros de la imaginación. Tendrán acceso a esta viva asamblea de la opinión nacional –ya lo estamos viendo—palabras diferentes, distintas en su exterioridad sonora y en su entraña silenciosa.

Para programar el futuro argentino se opondrán concepciones e intereses, ensueños y cálculos. Para enfrentar la realidad presente del país, por los hombres y por núcleos, se tomaran posiciones criticas diversas a las cuales se habrá llegado –nadie lo dude—lo mismo por el camino de las convicciones que por el camino de la especulación. Esta revolución que juzgamos, pero que también vivimos, tendrá que arrastrar en su torbellino a leales y desleales protagonistas. Habrá quien la defienda para salvarla y quien para usufructuarla; habrá quien la ataque para enmendarla y quien para destruirla.
Creo que hay que salvar esta revolución para que sea la última y poder reconstruir la Nación. Por eso la prestigio en cuanto a su finalidad patriótica y la critico con lealtad, porque de su éxito depende el futuro venturoso del país. Si se la niega por conveniencias circunstanciales y en su contraposición se adula al resentimiento, marcharemos por caminos pocos claros y decididamente propicios a la inseguridad social. No se puede negar que de un modo u otro la casi totalidad de los hombres de la militancia política argentina, están o han estado vinculados a hombres de la revolución. En lo que a mi respecta no niego la circunstancia, pero si ello puede poner en duda el deseo que tienen y tengo de ver normalizado mi país, exhibo para la justa apreciación mis esfuerzos y mi desinterés que siempre están depositados en el seno de la voluntad soberana de mi partido.

Además el radicalismo para saber que estas luchas no son de ambiciones tiene que nutrir su convencimiento en hechos claros y para que la juventud fortifique su fe es preciso abrirle caminos de austeridad para que elabore lo real de la vida y no se deje alcanzar por planteos que la adulan, pero no la educan. Hay que comprender que la dictadura depuesta relajó todos los resortes morales del país. Necesario resulta entonces el esfuerzo de repararlo. Si así no se procede todo será engaño, especulación y mentira, todo resultará inseguro e ineficaz para el país.

La discrepancia entre la dictadura y la libertad exigió un planteo ético en torno al hombre durante la lucha de la resistencia, no se puede entonces en la hora de la reconstrucción, confundir afirmaciones porque de este modo se malogra la comprensión leal y todo se reduce a un simple negocio electoral. Me dirijo entonces al país como afiliado a mi partido; en mi condición de argentino que no ha permanecido ajeno a los episodios –trascendentales o no—de los últimos 35 años de la vida del pueblo y del radicalismo.

No invoco otro titulo que es de afiliado a una agrupación cívica que me honró acogiéndome en su seno y sigue honrándome a tanta distancia de mi definición cívica. No la exhibo por humildad. Es el que mas quiero de cuanto pude poseer. Muchos otros me dieron mis conciudadanos generosamente, algunos extraordinarios por su distinción y responsabilidad. Pero a este de afiliado a la Unión Cívica Radical, lo elegí yo, en un acto de vocación. Muchos lo poseemos así, es un sello en el alma y no una firma en un registro, una actitud de la fe y no un pacto contractual revocable. Ninguna potestad jurídica nos lo puede quitar mientras no la renuncie nuestro espíritu o lo dilapide nuestra conducta. Nadie no lo puede inhibir siquiera por un rato, mucho menos cancelarlo definitivamente e irrevocablemente.

Desde esta jerarquía de afiliado va mi mensaje: por eso lleva implícito la más alta responsabilidad de que me siento capaz. Tendrá que ser recogido como expresión natural de mi espíritu. Nunca aprendimos a hablar para nuestro pueblo –de sus cosas, de sus inquietudes y desvelos, de sus ensueños y preocupaciones; de su ayer. De su hoy y de su mañana – como contempladores de un fenómeno de una categoría exterior a nosotros mismos. Para los radicales, el pueblo, no es algo que se mira, se valora y se protege como exterioridad, el pueblo somos nosotros mismos, esa totalidad que sufre y sueña, que protagoniza su quehacer y su destino en cuya entraña sentimos, pensamos y vivimos sin retacear problemas colectivos. Nunca aprendimos a trepar para contemplarlo desde arriba y dejarle hacer frases tutelares, sentimientos de amparo y protección. El pueblo es para nosotros, sujeto de la contingencia creadora en cuyo nudo dramático estamos todos apretados y no objeto de una terapéutica concebida desde observatorios, formulada desde gabinetes, engendrada, en suma, fuera de su matriz histórica. Lo que no haga el pueblo no se hará de él, lo que el pueblo diga no se dirá por su cuenta. Todo lo que precisa es claridad para pensar y escoger, seguridad y paz para la tarea, una honrada docencia alimentada desde su propio seno, que juegue limpiamente como estimulante de sus nobles energías creadoras.

Conozco por dentro, bien intimimamente, los procesos internos del radicalismo. Tanto los que desembocan en los movimientos y en las luchas por las ideas, como los determinados por las ambiciones humanas y a las subalternas luchas de hombres. Se de donde ha venido cada radical notorio, por que se fue, por que regresa dando adhesiones. Se cuando y como es posible identificar la palabra sobrecargada de ambición, la actitud prematura y divisionista, la tesis con que vanamente, se intenta recuperar la perdida tranquilidad de conciencia.

La táctica de atribuir pensamientos, ideas, actitudes intenciones arteramente fabricadas para colocarse a si mismo en una determinada trayectoria de servicio popular o en devoción de un programa es nada mas que eso; una táctica  no una permanencia posición moral y del espíritu. La táctica es el uso oportunista de los medios: puede ser mantenida, modificada o reemplazada por otra, según convenga. La posición ética, la concepción fruto del respeto a los supremos y no negociables valores de la sociedad humana, lo permanente es la conducta. Implica una conducta.

Y quien la tiene la exhibe sin que ella le de derecho a deformar o a negar la del semejante.

En nuestro partido ha existido siempre un pensamiento de fondo: es el que lo define como una fuerza al servicio del pueblo. Radicalismo es democracia interna; fue, es y seguirá siendo lucha contra los monopolios capitalistas, contra todas las formas de privilegio; radicalismo es reforma agraria, educación popular, acción antiimperialista y reforma universitaria; es defensa y promoción de los derechos económicos de los trabajadores; es derecho de huelga y organización gremial; es salario real y asistencia social; radicalismo es justicia y libertad en todas sus expresiones; es defensa del patrimonio y soberanía nacional.

El programa del partido, entonces, sus ideas, su finalidad y su fe doctrinaria son inherentes a su existencia, nadie se inscribió en la Unión Cívica Radical para hacerlo un programa: todos cuantos la integran lo eligieron por su anterior contenido, de ahí que ninguno puede ser su único depositario, si no que como postulado –para bien del país—permite que lo cumpla cualquiera de los integrantes que para tal fin haya destacado la voluntad expresa de sus componentes. Por eso hay que decir que el programa radical es respeto y solidaridad con las instituciones civiles y militares de la República: es política de industrialización, desarrollo y defensa y protección cuando es necesaria de la iniciativa industrial argentina, es paz interior y definición contra la guerra; es solidaridad con los pueblos de América y del mundo, y auspicio y contribución al triunfo de las causas mas nobles del espíritu humano, es de todos los radicales. Al sostener que solo una parte de el es depositario de su cumplimiento, se cae en la jactancia. La jactancia engendra el egocentrismo, y el egocentrismo es vientre propicio para la dictadura.

Pero además hay que destacar que lo social, lo económico, lo educacional, todo cuanto se refiera a la exhibición racional del país y al íntimo sentido del orgullo nacional, para el concepto del radicalismo no descansa exclusivamente en la letra de sus enunciados sino que se afianza en las conductas. Doctrina sin honradez no es doctrina, puede ser un peldaño y nada más.

Nosotros nacimos como partido, con esa irrenunciable vocación con ese limpio programa de fondo que contempla la seguridad del hombre, su educación, su libertad, sus derechos económicos y políticos.

En nuestro partido, en la Unión Cívica Radical, como en nuestro país y como en la mayor parte de los organizaciones políticas del mundo democrático, han penetrado, penetran y seguirán penetrando corrientes que reflejan la cambiante política mundial y los episodios fundamentales en la vida de los mas antiguos pueblos de la tierra. Podríamos señalar nítidamente las corrientes totalitarias, absolutistas, a través de hechos, procedimientos, ideas y hombres.

Esa mentalidad totalitaria –por ser tan fuerte e inquebrantable la repugnancia de lo argentino al despotismo—necesita crear horizontes artificiosos para trazar ante el pueblo una densa cortina de humo que le ocultan el conocimiento y la verdadera visión del problema. Esa misma mentalidad queda traducida y concretada también por la aspiración de convertirse en depositarios exclusivos y excluyentes de ideales patrióticos referidos al bienestar y la felicidad del pueblo.

Toda observación o crítica transforma a quienes la formulen en enemigos del país. Denuncio con energía esa posición como totalitaria y cesarista, acompañada por la mejor ciencia política y el análisis de acontecimientos contemporáneos, muy cercanos en el tiempo, en el país y en el mundo.
Creemos que hay dos modos de pensar en cuanto nos referimos a la posición radical frente al totalitarismo y al comunismo internacional; creemos que puede haber dos o mas modos de pensar en cuantos a los derechos de todos los sectores para permanecer dentro del partido, salvando cada uno su independencia de criterio y exigiendo a todos claridad en el planteo de sus convicciones, para servir con lealtad la orientación del afiliado en los debates democracia en el país y en el mundo.

Pero lo que no existe, son dos posiciones, ni dos conceptos diferentes referidos al programa partidario, sobre todo, respecto a un programa, tan nuestro y sentido, por aquellos que lo elaboramos con nuestro trabajo y nuestra argentina preocupación. Afirmación probada por la circunstancia que se mantienen para la actualidad los mismos postulados que sirvieron de base a la campaña presidencial de 1951 y la posterior de 1954. Sobre la base de estos conceptos se ha promovido la necesaria reorganización de la Unión Cívica Radical. Lo haremos con limpieza, para la opción definitiva de los afiliados, sin acuerdos ni combinaciones electorales y sin pactos públicos ni pactos clandestinos.

Convocaremos a todos los radicales y ciudadanos de buena voluntad al registro común para que, elaborado con honradez, pueda promoverse el proceso de su estructuración orgánica y de la elección de sus hombres para los cargos representativos, sobre la base del voto directo. Esta obra tiene la garantía de nuestras vidas puestas al servicio de la Unión Cívica Radical y que el país conoce. Nos acompaña el pensamiento de Alem y esta junto a nosotros la obra creadora de Yrigoyen.

Atribuirnos designios antiargentinos y antipopulares cuando nuestra trayectoria y la de todos los afiliados radicales no es otra cosa que una permanente militancia al servicio del pueblo, es incurrir en recursos que evidencian la falta de fundamentaciones serias y honradas. Si se supone que hay traidores al bien del pais necesario es conocer sus nombres para que en su propio sitio los sepulte la decencia argentina. Durante nuestra tarea no eludiremos la predica ni la critica y repetiremos ante el gobierno de la revolución que es indispensable en esta hora difícil del país, no comprometer potencial alguno de la riqueza argentina, reservada a la legislación normal de la Nación; que debe seleccionar asesores económicos para trabajar sobre la realidad argentina preservando la vida y el desarrollo decoroso de los trabajadores; buscar con afán caminos que lleven a la liberación integral de inconvenientes gremiales, ya sea de las personas o de sus instituciones, sancionar el abuso patronal y custodiar celosamente los costos de vida para que resulte eficaz el salario que debe siempre sobrepasar los márgenes de presupuestos de vida.

En mi marcha no renuncio a la amistad. Me afirmo en ella porque es base de toda creación. Sin amistad todos seremos enemigos, dentro o fuera de los gobiernos. La enemistad no ayuda al trabajo o el trabajo se realizara siempre entre rivales. Por eso es que me siento amigo de todos los radicales, absolutamente de todos y en mi condición de combatiente por la democracia me siento amigo de todos los hombres de mi país colocados al servicio de la superación, de la justicia y de la paz de la Nación. Mi afecto no alcanza al saboteador y lo niego a los negociadores de la decencia argentina o de los intereses fundamentales de la Nación. Afirmo, por ultimo que hay que combatir al escepticismo. Se advierten en el país mayorías ansiosas por construir. Se debe tener confianza.Frente a la crisis de la moral levantemos las potenciales de la fe. Hay que estar seguros que la buena obra será cumplida.









Fuente: Declaración radial del Dr. Ricardo Balbin en Radio El Mundo con motivo del discurso que pronunciara el Dr. Arturo Frondizi tras la División del Radicalismo, 15 de febrero de 1957.
Leer más...

sábado, 11 de enero de 2014

Arturo Zanichelli: "Declaraciónes sobre la División del Radicalismo" (12 de febrero de 1957)

-Los sucesos ocurridos en el Congreso Provincial de la UCR ¿a que se deben?

Era un asunto inevitable, porque son dos concepciones de la política. Las dos partes creemos en interpretar mejor a Yrigoyen. La postura del Comité Nacional es la de reparar, no castigar; no mirar el pasado y nada de revanchismo. Seguimos con los principios de la libertad de los presos políticos, por el levantamiento de las inhabilitaciones gremiales y todas aquellas soluciones que tiendan a encauzar definitivamente las instituciones del país. Creemos que existe una verdadera revolución social y política en el país y es la UCR quien debe encauzarla.

Los que integramos el Movimiento de Intransigencia y Renovación en Córdoba hemos sido todos luchadores definidos contra la dictadura pero el momento requiere que la UCR mire el futuro argentino, olvidando el pasado, como siempre lo sostuvo Yrigoyen.

-Cual es su opinión acerca de las medidas dispuestas en distintas provincias sobre la libertad a numerosas personas.

Ello es debido, sin duda a la insistencia popular, a la de los partidos políticos y a la “presión de abajo”.

-Con relación a los últimos cambios ministeriales dispuestos en el gabinete nacional
Es visible que todos esos cambios tienden a ayudar a alguna parte de la Unión Cívica Radical que no es precisamente el Comité Nacional.

Desgraciadamente aquí no se han seguido las enseñanzas de Yrigoyen, que es pelear desde el llano contra cualquier gobierno, inclusive este si no cumple con su palabra. Altos dirigentes nuestros, a su vez han preferido seguir el camino del atajo oficialista, como lo hicieron Mitre en 1891, Bernardo de Irigoyen en 1897 y Melo-Gallo en 1928.

El gobierno los ayudara, así creo pero el pueblo los ha de condenar como siempre condenó siempre el contubernio en cualquier forma que surgiera. Podrían gobernar por medio, inclusive del fraude, conseguirían el estado de asamblea de los partidos políticos. Es posible, también que nos quiten el nombre en esta tremenda confabulación contra nosotros, pero el pueblo no se equivoca.

Si las elecciones se realizaran todos ellos saldrán derrotados como Melo-Gallo en el veintiocho.
La Junta Nacional de propaganda dispuso que una parte de la misma funcione aquí en Córdoba, a los efectos de intensificar la acción proselitista en apoyo de la formula Frondizi-Gómez.


























Fuente: Entrevista del Diario El Litoral al Dr. Arturo Zanichelli, dirigente del núcleo de Intransigencia y Renovación de la UCR en Córdoba, 11 de febrero de 1957
Leer más...

Crisólogo Larralde: "Mensaje radial por la división del Radicalismo" (25 de febrero de 1957)

Afirmó que los hombres del nuevo organismo asumimos una gran responsabilidad, pero estamos seguros de poder cumplir con la masa radical.

Nos asiste la convicción de no haber sido nosotros quienes hemos traído por una contumaz rebeldía, al radicalismo en trance que esta noche resolvemos. Una mentalidad no radical ha ido escalando posiciones, se encumbro por la confianza y la generosidad de una mayoría que no había nacido para calcular. Y así un día, nos encontramos que aquello que Yrigoyen definió como un movimiento de opinión nacional, fue deformándose, para convertirse en un núcleo cada vez mas sectorizado, deformado y distante del pensamiento natal del radicalismo. Se dejó de lado algo que el radicalismo no puede abandonar nunca: su sentimentalidad.

Veintisiete años llevamos batiéndonos en la intimidad partidaria, pero actuando juntos y unidos frente al fraude primero, frente al despotismo después. Podíamos seguir unidos otra vez 27 años más, peleando dentro del partido, pero dándole a la patria la satisfacción de vernos juntos en la creación del próximo gobierno constitucional. Como fruto del espíritu sectario, la agrupación de la calle Río Bamba realiza ahora una acción de deformación de la verdad. Se quiere mostrar que nosotros reproducimos en 1957, la intención y la actitud de hombres que actuaron en 1924 o en 1928, la verdad es que muchos de los “riobambinos” que hablan del 25 y del 28, el 24 y el 28 estaban afuera del radicalismo, en otros partidos, peleando contra nosotros. Hombres que tienen nuestra misma edad, a veces unos pocos años más ingresaron después del año 25, otros en los prolegómenos del 43 y muchos después. Están ahí en la calle Río Bamba y no son los títulos de su fresca firma en la ficha de afiliados, los que les habilitan para echar sombras sobre individuos que pueden exhibirse ante la opinión publica como ciudadanos que han entregado su vida al combate, sin pasarle jamás al partido ni al país, la factura de las compensaciones.

Se tiene mucha buena memoria con mucha mala intención para evocar episodios pretéritos y atribuirles a quienes pueden  probar que las combatieron. Pero olvidan documentos recientísimos como el que esta noche citó Sammartino. El peronismo lo expulso de la Cámara de Diputados por haber afirmado que en cierto aspecto y que en algún sector humano, representaba una fuerza aluvional por el desorden de sus ideas y por la violencia en sus pronunciamientos. Y cuando el peronismo se va del país, en su figura definitoria, son los de Río Bamba lo que toman el argumento vacante del Dictador y lo emplean con su misma despreciable intención electoral.
Hablan de programas y se colocan a si mismos en una altura olímpica inalcanzable.
Ellos solos en el monopolio para la confección de un programa.




















Fuente: Diario EL LITORAL, Martes 26 de Febrero de 1957
Leer más...

martes, 27 de diciembre de 2011

Oscar Alende: "Los divisionistas y su aparcería" (1989)

En marzo de ese mismo 1956 se había constituido normalmente la mesa directiva del Comité Nacional de la UCR con la presidencia de Arturo Frondizi y la vice a mi cargo. Como hacia esa fecha se acentuaba la inoperancia y la tendencia gorila del poder de facto, convocamos para el 11 y 12 de setiembre al plenario de aquel cuerpo en la ciudad de San Juan. Se obtuvo holgada mayoría pero se notaron deliberadas y significativas ausencias. Desde las esferas oficiales anunciaban la implantación del sistema electoral de representación proporcional, régimen que ante el gran numero de los cargos a elegir implicaba alentar las desintegraciones de las fuerzas políticas y la formación de grupúsculos sin mayor representatividad. Todo, claro estaba, proscripción mediante. Pero no era suficiente para el oficialismo militar y sus futuros socios. Necesitaban quebrar al radicalismo, dirigido legítimamente por los hombres de la intransigencia. Se advertía la ejecución de un plan en marcha que nos obligaba a apurar los tiempos.

Entonces, desde San Juan, fue convocada la convención nacio­nal partidaria, órgano máximo de la Unión Cívica Radical debía ele­gir en Tucumán el 9 de noviembre los candidatos radicales (valga la redundancia frente a los ulteriores sucesos) a presidente y vice de la Nación, tal como lo exigía la carta orgánica. Desde los ámbitos partidarios se evidenciaba un estado de opinión mayoritario: el nominado seria Arturo Frondizi y con el el sentido de integración nacional y so­cial que veníamos reclamando para la Argentina. Aramburu puso en vigor un Estatuto de los Partidos Políticos, por decreto-ley (así llamado) 19.044/56, con fecha 16 de octubre. Su texto mostraba, sin ocultamiento
alguno, el plan político del régimenproscribir al peronismo y facilitar el divisionismo de la fracción radi­cal minoritaria que se aprontaba a desconocer lo que se resolvería en la convención de Tucumán, pocos días después. El estatuto aceptaba como constituidos a los partidos que habían actuado públicamente al 16 de setiembre de 1955, tal era el caso de la Unión Cívica Radical, legalmente dirigida por nosotros. Pero en un articulo estaba la trampa oficialista: "Cuando en uno de los partidos que ya actuaban públicamente al 16 de setiembre de 1955, existieran distintas fracciones que se atribuyan públicamente el nombre o la representación del mismo, dichas fracciones deberán distinguirse mediante un aditamento al nombre partidario, sin que la justicia electoral pueda desconocerlo." (art. 22, segunda parte). Preparaban asi, desde el gobierno, un terreno apto para quienes estaban decididos a romper el viejo partido para asegurar el continuismo de la llamada Libertadora.

Por eso no extraño que, reunida la convención partidaria en Tucumán el 9 de noviembre y proclamada —con quórum sobradamente reglamentario— la formula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez, las minorías unionistas, balbinista y sabattinista no acataran las decisiones validas tomadas por los cuerpos institucionales de la agrupación. Proclamaron allí su propósito divisionista. Lamentable error de quienes exigían la legalidad para la Republica y ahora la desconocían en su propio partido, ubicándose bajo el ala del gobierno como sector ofi- clasista. El gobierno les correspondió el gesto: antes de los tres meses eran designados ministros nacionales importantes nombres del grupo disidente: Alconada Aramburu, Blanco y Salas. Aramburu y las fuerzas que lo apoyaban en el proyecto continuista y gorila habían apostado su carta al entendimiento con una fracción minoritaria de la UCR y para eso era idóneo el estatuto, aplicado por una justicia electoral que respondía  también al gobierno. Se equiparaba así, con igual rango jurídico, a un partido orgánico y legalmente constituido, único, con autoridades legitimas, con una fracción disidente, heterodoxa, sin representatividad legal. La Unión Cívica Radical, que no era una fracción sino un partido, fue obligada a emplear un aditamento, y asi nació la Unión Cívica Radical Intransigente. Por el contrario, los que desacataron al partido y eran solo una fracción, quedaron convertidos por un artilugio oficialista en partido: la Unión Cívica Radical del Pueblo. Como estaban de antemano entendidos los disidentes y el gobierno de facto, no tendrían problemas, por lo menos legales. Paradójicamente,
quince años después, los mismos radicales del pueblo —otra vez con un hombre de sus filas en un gabinete militar, Arturo Mor Roig en el Ministerio del Interior — irían a prohibir que dos partidos incluyeran en su denominación palabras similares, aun cuando tuvieran aditamentos que los diferenciaran. Y como siempre, favorecerían al suyo, al calor del oficialismo de facto solo podría llamarse Unión Cívica Radical la que en 1956 habían bautizado como "del Pueblo", en tanto la Unión Cívica Radical Intransigen­te (aditamento impuesto por el gobierno de Aramburu y sus socios politicos) no podría utilizar los tres primeros vocablos.









Fuente: "Los divisionistas y su aparcería" en "El pais que nos dejan"  de Oscar Alende, 1989.
Leer más...

martes, 14 de diciembre de 2010

Tte. Cnel Atilio Cattáneo: "A Yrigoyen lo atacaban los adversarios políticos" (1957)

". ..A Yrigoyen lo atacaban los adversarios políticos, mientras al otro (a Frondizi) lo aplauden y hasta lo suponen su futuro defensor. A Yrigoyen lo atacaban los que fueron privados por su acción gubernativa de algún privilegio, mientras el otro se acerca a los privilegiados por la corrupción depuesta a requerirles favores y ayuda. A Yrigoyen lo atacaban los seudo radicales que pretendían utilizar al partido como trampolín para saltar al poder público, lo que no consintió jamás por ningún motivo, mientras que al otro estos seudo radicales, lo aplauden porque coparticipan del asalto; y lo atacan en cambio, los radicales verdaderos que respetan esa moral impuesta por Yrigoyen con el ejemplo y con la prudencia. .. Su falta de sentimiento radical y su desconocimiento de Yrigoyen, le hicieron irrespetuoso de la verdad histórica, pretendiendo desmentir lo que éste dejó escrito."































Fuente: La División del Radicalismo de Ricardo Gallo, Editorial Belgrano 1983
Leer más...

Enrique Vanoli: "La División del Radicalismo" (1983)

Yo tengo una teoría respecto de la escisión que, considero, tiene bastante asidero.

Estoy convencido de que el partido se dividió por el petróleo; en la última reunión que mantuvieron Frondizi y Balbín, éste le propuso ir a la Convención Constituyente de Santa Fe (cuando el partido estaba todavía unido) reformar la Constitución y después Balbín lo acompañaría como vicepresidente en la fórmula. Pero Frondizi no aceptó; y no aceptó porque, sabía que el Radicalismo en la constituyente iba a mantener el artículo 40 de la Constitución de 1949 que señalaba la propiedad imprescriptible del subsuelo, con lo que todos los planes que Frondizi tenía respecto del petróleo, le hubieran resultado mucho más difíciles de concretar.

Además, con el radicalismo unido, Frondizi no podía haber hecho con el petróleo lo que hizo durante su presidencia con el partido dividido.

¿Entonces qué objeto tenía dividir el partido?

 No cabe duda que llevar adelante el plan principal del petróleo que tenía Frondizi, sin la atadura respecto de una ideología como la que tiene el radicalismo, en el sentido de mantener el manejo del petróleo a través de YPF...

Entre Balbín y Frondizi, no había diferencias de criterio, sino de ambiciones:

Frondizi quería ser presidente de la República y buscó todos los mecanismos, todas las formas, todos los actos que lo llevaron a él a dividir el partido. Cuando Frondizi conoce a Frigerio se acentúa su diferenciación con el radicalismo y Frondizi, nunca hubiera podido ser candidato de la UCR con el cambio que después hizo en la plataforma de su partido. Pero la lucha, desde un punto de vista real no se da en el plano ideológico; desde un punto de vista ficticio sí, porque Frondizi da la sensación de querer diferenciarse a través de un mayor acercamiento al verdadero programa radical de Yrigoyen, mientras que nosotros -ya dividido el partido- teníamos al sector unionista, aunque no eran sus ideas las que prevalecían sino las de la intransigencia...

El desprestigio del peronismo en esa época era muy grande y Frondizi tuvo mucho que ver en levantarlo, porque el peronista en definitiva, sintió que había triunfado él y no la UCRI. Si en 1958 hubiera triunfado el radicalismo unido con un gran respaldo electoral y hubiera puesto en marcha su plan, la República Argentina se estabilizaba en forma definitiva, pero Frondizi malogra la gran posibilidad democrática del país que sin duda tenía que incluir el levantamiento de la proscripción al peronismo.




















Fuente: La división del radicalismo', de Ricardo Gallo, Editorial de Belgrano, 1983.
Leer más...