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domingo, 24 de marzo de 2019

Madres de Plaza de Mayo: "Alfonsín atacó a las Madres al estilo militar" (enero de 1985)

A un año de gobierno y después de los infames años de la dictadura, un presidente que se reclama democrático acusó a las Madres de Plaza de Mayo. Lo escuchamos con asombro, casi con estupor. Que tenemos “un objetivo político que no coincide con los intereses nacionales”. Eso fue lo que dijo el Dr. Alfonsín. Eso mismo era lo que decían los militares genocidas cuando les preguntaban sobre violaciones a los derechos humanos en la Argentina.

A este presidente que se reclama democrático habría que explicarle, una vez más, por si lo olvidó, que es lo nacional para nosotras. Lo auténticamente nacional, es un pueblo que elabora la riqueza del país, es recibir un pago suficiente, es tener alimentación, es tener un techo, es poder educar los hijos, es tener protección de la salud, es mejorar su capacidad intelectual y técnica, es tener una cultura propia e intercambiarla libremente, es tener FF.AA. para conducir barcos, aviones y camiones que transponían tropas y elementos a los lugares de desastres naturales, para colaborar con el pueblo, en forma eficiente y rápida; es tener una policía que proteja la libertad, respetando a todos los ciudadanos, es tener jueces imparciales que garanticen el equilibrio de la ley, es tener deberes y derechos con la sociedad y ejercerlos libremente; es, simplemente, tener derecho a la vida. pero con dignidad.

Como nos surge la duda de si también el gobierno cuida los intereses nacionales como nosotras, nos proponemos de ahora en mis tomar debida cuenta de cada paso que de el Estado para comprobarlo.

Con esa acusación se despertó una curiosidad que nos retrotrae a los primeros años de la dictadura, cuando el ahora Presidente, como ciudadano, nos escucha más de una vez y coincide, aunque no en todo, con nosotras. Y ese recuerdo nos trae a esta realidad penosa -por donde la miren- porque nuestros hijos desaparecieron en manos de un ejercito que secuestró, torturo y asesinó a mansalva, que robó y obtuvo prebendas, que persiguió y amenazó que ordenó y ejecuto las órdenes mas crueles que pueda imaginar la mente humana; que se impuso un sistema de destrucción social, político y económico que horrorizó al mundo civilizado.

Con un año de experiencia en el gobierno el Sr. Presidente parece avalar el nazionalismo del sistema de la seguridad nacional que emplearon las FF.AA. con sus servicios de informaciones y sus patotas siniestras. Porque no otra cosa surge de su decidida acusación a las Madres.

Que sepamos nosotras nada de lo que es defender lo nacional se observa en el gobierno; lo que no podemos explicar es con que cristales mira el Dr. Alfonsín el porvenir de este país, al que nosotras defendemos con nuestra propia vida desde el momento mismo que nos arrancan a los hijos. Porque no fue otra cosa mis que defender el país el salir a la calle cuando todos los hombres encumbrados políticamente callaron, tratando de ubicarse en el furgón de cola para no quedar de a pie, mientras que todo lo nacional hombres y suelo -eso que es la esencia de una Nación- eran arrasados sin piedad por los cancerberos del famoso occidentalismo cristiano. Así bautizado por la piadosa escuela militar y nacido de las imponentes entrañas de los Fondos Monetarios.

Querer y defender lo nacional es querer el bien de todos, es el derecho a la vida, la libertad y la justicia; nosotras lo demostramos ahora y desde hace mucho tiempo, por eso exigimos juicio y castigo a los culpables del horror y nos oponemos rotundamente a cualquier amnistía.

Si lo que pedimos no es defender el interés nacional, ¿donde están los que lo defienden? En el pacto con los genocidas, en la persecución de disidentes, en los secuestros, en las amenazas, en los servicios de inteligencia bien pertrechados, en la impunidad de los asesinos, en la justicia cómplice, en la prepotencia, en la información digitada?

Siempre hay tiempo de corregir errores, por eso decimos que para muestra basta un botón. Quizás el Ejecutivo cruce un día a la Plaza y tenga la exacta visión de que significa amar la vida y estar dispuestos a defenderla.



"Quien está contra la Nación" Mientras Alfonsín protege a los genocidas, acusa a las Madres de "antinacionales" Madres de Plaza de Mayo Año I, N° 2, Enero de 1985.








Fuente: “Alfonsín atacó a las madres al estilo militar” Editorial del Diario de las Madres de Plaza de Mayo Año I, N° 2, Enero de 1985.

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lunes, 18 de marzo de 2019

Marcelo T. de Alvear: "Visita a la Ciudad de Azul" (13 de octubre de 1935)

En mi larga vida pública he tenido muchas oportunidades de ponerme en contacto con la masa partidaria del país, pero muy contadas veces me ha sido dado presenciar un espectáculo como en el que en este momento ofrece esta sala, donde se suma al número impresionante de la concurrencia un ambiente de entusiasmo cívico verdaderamente excepcional.

Es ésta efectivamente la primera oportunidad en que llego al Azul en misión política: pero hace cuarenta años llegué aquí por primera vez vistiendo el uniforme militar, en viaje para Curumalán, cuando el país estaba amenazado por un conflicto internacional. Hoy no hay ningún peligro extranjero, no hay nada que amenace la paz exterior, pero el país mismo se halla abocado a una grave situación interna y vengo a esta ciudad vistiendo el uniforme interior de demócrata convencido, que lucha por los ideales de la libertad, acompañado de una prestigiosa caravana cívica.

Vengo a rendirle a la gran provincia de Buenos Aires un homenaje que le debía, porque fue precisamente aquí donde se dio la clarinada del 5 de abril, en una jornada que constituyó un triunfo nacional, que hizo tambalear a la dictadura, que se vio obligada a suspender los comicios ya convocados en otras provincias, para evitar que sus secuaces corriesen la misma suerte que en Buenos Aires.

PACIFICACIÓN DE LA FAMILIA ARGENTINA

Pasó la dictadura, que desapareció víctima de la reacción popular frente a sus duros desaciertos y desmanes; pero antes de retirarse, el dictador [Uriburu] impuso un sucesor en el mando y así surgió en comicios que la opinión pública ya ha juzgado definitivamente el actual gobierno nacional [general Justo]. Este gobierno atento quizás más que a las sugestiones tiene interés en conservar posiciones que no hubiesen obtenido en elecciones libres, que a los problemas reales del país, que exigen como fundamento de cualquier política la pacificación de la familia argentina, sigue sordo a las solicitaciones de la opinión nacional. Se sancionan en diversos estados argentinos y especialmente en esta provincia de Buenos Aires, leyes que abochornan a los que en ella hemos nacido, y el presidente sigue indiferente a los reclamos populares, ocupado en soslayar las dificultades que le crean sus propios amigos. Hay que creer que cuando levanta sus preces al Altísimo, el Altísimo no le escucha, porque si le oyera habría de responderle: ‘Presidente de los argentinos, la cruz es el símbolo de la paz y la invocáis sin hacer nada por la paz de los argentinos’.

Cuando formulo al gobierno las ásperas censuras que la situación exige, no puedo dejar de decir que lo hago con amargura, porque siento la terrible gravedad de este momento y no sólo hablo como hombre de partido, porque antes que radical soy argentino. Tanto antepongo los intereses de mi país a los de mi partido, que yo, que le he entregado la mayor parte de mi vida, renunciaría a mi credo radical si supiera que este enorme sacrificio puede hacer recobrar a la República la paz que ha perdido y la dignidad vulnerada por los últimos sucesos.

Señores: os afirmo la seguridad de que haré cuanto esté en mis manos hacer para que mi pueblo pueda reconquistar la paz y retomar el rumbo hacia los grandes destinos que la historia le señala.

UNA SOLA VELA Y OCHO TIMONELES

Mal camino se sigue cuando se sube al gobierno sin un propósito definido, claro; sin haber planeado las soluciones, por lo menos, de carácter general, que exigirán las circunstancias bajo las cuales toca gobernar. Si así no se procede, se corre el grave riesgo de que, llegado el caso, el mandatario se deje llevar por las pasiones del momento, sin poder rehuir la gravitación perniciosa de los intereses, a menudo inconfesables, que se tejen en torno a los gobiernos cuando ellos no han surgido de la expresión auténtica de la voluntad popular. Por desgracia, eso, precisamente, le ha pasado al general Justo. Llegó al gobierno sin criterio único, sin concepto claro del momento, sin un propósito homogéneo. Fue conservador en Córdoba con Roca, durante su gira de propaganda preelectoral, y fue antipersonalista con Matienzo en Tucumán, y fue socialista independiente con Pinedo en Buenos Aires. Y, al fin y al cabo, no pudo ser ni fue ninguna de estas cosas, porque no se puede ser y no ser al mismo tiempo. Esta situación hubo de reflejarse de inmediato en la gestión de este gobierno. Dice un escritor que el gobierno del Estado es como una nave que tiene ocho velas y un solo timonel; el caso nuestro, el gobierno es un barco con una sola vela, el presidente de la Nación, y ocho timoneles, que manejan cada cual según sus propias inspiraciones o intereses.

LA ECONOMÍA DIRIGIDA

Esa no es una crítica infundada, como veremos enseguida. Tomemos un ejemplo. Al iniciarse el Ejecutivo actual, la cartera de Hacienda estaba en manos de un hombre, cuyo acierto o desacierto no nos interesa juzgar en este momento. Pero sea como fuere, tenía ideas netas sobre los propósitos que perseguía, mantenía una tesis, equivocada o no, seguía un rumbo claro y trataba empeñosamente de realizar su pensamiento. Pero llega un momento en que, por motivos que no es del caso analizar, ese ministro abandona su cartera y el presidente lleva al ministerio a un hombre joven que había adquirido reputación de versado en economía política y financiera a través de múltiples lecturas, aunque esto no significa que conociera la materia. Y bien, ese nuevo ministro, de la noche a la mañana, como si no existiera el presidente de la Nación, que es el único que constitucionalmente debe marcar rumbos a la política de país, cambia de arriba abajo la orientación de su antecesor, deshace todo lo hecho, desanda el camino andado, se improvisa en mantenedor de curiosas teorías de economía dirigida, excelente quizás para un curso universitario, pero inaplicables para experimentar en la carne del país, que debe pagar las consecuencias de los vehementes ensayos ministeriales. Y para colmo de males, nos regala con su economía dirigida una política dirigida, consecuencia natural de aquélla, sin apercibirse, o simulando no apercibirse, de que este camino conduce directamente a la dictadura política. Este es uno de los ejemplos más concluyentes de la desorientación gubernativa nacida de la imprecisión de las ideas presidenciales.

LA TRAPISONDA DE CORRIENTES

Tomemos otro caso. Detengámonos un momento en el Ministerio del Interior, que desde el primer momento fue ocupado y sigue ocupado por un catedrático de la Facultad de Derecho, que durante largos años ha ido comunicando sus ideas a las jóvenes generaciones de estudiantes, inculcándoles el respeto a las leyes, a la Constitución y a las instituciones democráticas de la República. Llega ese hombre al alto cargo y desde sus primeros pasos en la gestión ministerial, proclama a los cuatro vientos su tesis de absoluto respeto a las autonomías provinciales, a cualquier costo, a cualquier precio. Hasta se pudo llegar a creer que era sincero y, sobre todo, consecuente consigo mismo, con sus propias ideas.

Se producen los escándalos sin ejemplo en la provincia de Corrientes: el ministro se queda impasible, en nombre del respeto a la autonomía de los Estados federales. Se viola descaradamente en Buenos Aires la auténtica voluntad del pueblo con leyes que avergüenzan a la democracia, que vulneran la dignidad del ciudadano; pero el ministro se mantiene inconmovible, impertérrito, aferrado a su doctrina autonomista a todo trance. Bien: algunas semanas después, uno de los pocos Estados argentinos gobernados con decoro, Santa Fe, convoca a elecciones de renovación gubernativa para el 3 de noviembre. El ministro se apercibe que sus amigos están absolutamente perdidos en aquella gran provincia; que el triunfo, en cualquier caso, pertenecerá a la oposición, e inmediatamente, sin asomo de escrúpulos, fundamenta y firma un decreto de intervención, que se lleva a cabo a tambor batiente y que constituye uno de los más graves atentados institucionales de que se tenga memoria en nuestros anales políticos. El ministro, el catedrático de Derecho, el maestro de la juventud, cambió su rumbo de la noche a la mañana, sin tomarse siquiera la molestia de explicar al pueblo las razones de ese cambio. En este caso, no hubo crisis de Ministerio, no hubo cambio de ministerio, sino simplemente un ministro que en pocas horas ha cambiado de criterio y hasta de personalidad.

Pero, hablemos claro: todo eso quiere decir que cuando están en juego pequeños intereses, se olvida las ideas y doctrinas, y hasta se pasa por alto la trapisonda inmoral de los votos transeúntes de Corrientes, que, como dijera con tanta espiritualidad mi gran amigo Tamborini, han venido a probar que, en las elecciones de esa provincia, lo único transeúnte fue la vergüenza.

¿ADÓNDE VAMOS?

¿Adónde vamos? ¿Adónde quieren llevar al país por este camino? ¿Es que creen los hombres del gobierno que con tales actitudes podrán fabricar pueblo que les acompañe? Y para colmo de males, ¿se quiere complicar al Ejército de la Nación, en semejantes maniobras? ¿Cómo es posible que un general de la Nación, desde la primera magistratura de la República, quiera hacer servir mansamente a las instituciones armadas en la realización de tales propósitos? Ese es un agravio que no merece nuestro Ejército y nuestra Armada, que tienen una larga y honrosa tradición en la historia constitucional de la República; que desde la hora de nuestra organización nacional no se han prestado nunca para los menudos menesteres de la politiquería. Yo, que no soy militar pero que siento en mi corazón el honor del Ejército, por razón de tradiciones y por la propia modalidad de mi espíritu, no puedo admitir la posibilidad de semejante agravio.

Desde mi cargo de Presidente de la República he hecho todo lo que estaba a mi alcance para fortalecer las instituciones militares, para enaltecer su dignidad y su prestigio ante la Nación, y, como las conozco, no puedo creer que sus armas sirvan para sojuzgar las libertades ciudadanas, ni mucho menos para imponer subalternos intereses de grupos o clases, en detrimento de los superiores intereses del pueblo entero.

CUMPLIREMOS CON NUESTRO DEBER

Ciudadanos: en la próxima jornada del 3 de noviembre [1935, elección en la que se impuso Fresco como gobernador; y luego asumió que lo hizo mediante fraude] sabremos todos los radicales cumplir con nuestro deber. Iremos a las urnas, para encontrar en ellas la expresión de la auténtica voluntad popular, y lo haremos con toda decisión. Entretanto, no nos agitemos estérilmente: la agitación es todo lo contrario de la energía constructiva. Si mañana se pretendiera burlar los designios populares, si por el imperio del fraude y el escándalo se tratara de arrebatar al pueblo sus legítimas conquistas y derechos, será llegado el momento de que digamos al pueblo con franqueza, todos los caminos están cerrados; avancemos para abrirlos.

Tened confianza, radicales de Buenos Aires, en los hombres que tienen en esta hora, la responsabilidad de conducir el partido; ellos sabrán afrontar la situación. Triunfaremos, a pesar de todo. Lleguemos ahora hasta las urnas y votemos sin temor. Si de cualquier manera nos escamotean el triunfo, como el 5 de abril [1931], habremos conseguido de todos modos una gran victoria moral, y esa victoria, elaborada por la conciencia nacional, nos servirá de trampolín para saltar mucho más lejos todavía.










Fuente: Diario El Tiempo, 15 al 17 de octubre de 1935; revista Ardeo, N° 20, Azul. [Originales en Hemeroteca Oyhanarte de Azul]. De la serie “Discursos Históricos en la Ciudad de Azul de Marcial Luna.

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miércoles, 13 de marzo de 2019

Eduardo Duhalde: “La defensa del trabajador” (10 de febrero de 2000)

Pretender abrir juicio sobre la gestión de un gobierno apenas dos meses después de instalado sería tan apresurado que podría llevar a quien lo intentara a emitir una opinión irreflexiva y aun equivocada. Sólo sería posible, en tan breve lapso, considerar algunos indicios capaces de señalar un rumbo a la futura gestión del gobierno y el papel que va asumiendo la oposición.

Creo que debemos admitir que el gobierno de la Alianza recibió un país cuya situación no es tan mala como pregonan el presidente Fernando de la Rúa y sus colaboradores, ni tan buena como pretenden su antecesor, el ex presidente Carlos Menem, y quienes lo acompañaron.

La Argentina sufre el lastre de una pesada deuda externa que conspira contra sus posibilidades de expansión; está jaqueada por un proceso recesivo que proyecta su sombra sobre el consumo y la producción, y, como consecuencia inmediata, persiste el crítico problema de la desocupación.

Todo ello ha colocado a nuestro país en una situación de debilidad cuando debe negociar con los factores económicos y financieros internacionales o impulsar un proceso de reactivación. Esa situación de debilidad se puso de manifiesto en las recientes negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, que sigue con sus tradicionales recetas que, si se cumplen a rajatabla, pueden conducir a una mayor recesión y desocupación en el nivel nacional y provincial.

Es necesario reducir el déficit fiscal, pero también recordar que el país se compone de hombres y mujeres que no pueden seguir soportando sobre sus hombros la carga de la crisis, especialmente en aquellos sectores de más modestos recursos, que continúan descendiendo en la escala de la pobreza y no es humano someterlos todavía a mayores sacrificios.

También se debe examinar cuidadosamente la gravitación de la presión impositiva sobre los empresarios y de la flexibilización laboral sobre los trabajadores. Es deber del Estado garantizar la equidad impositiva e ilusorio pretender aumentar la recaudación agotando la capacidad tributaria de quienes cumplen. Ese peligroso camino nos llevará a profundizar la recesión. Por el contrario, de lo que se trata es de combatir la evasión en todos los frentes.

En cuanto a la reforma laboral, tan en boga en estos días, tiene indudablemente como objetivo final la rebaja de salarios. Aprovechando el descrédito de parte de la dirigencia sindical, se corre el riesgo de arrasar los derechos elementales de los trabajadores e imponer el miedo al despido como ley suprema de la relación laboral.

A los trabajadores los van a defender sus organizaciones gremiales, pues el Gobierno está atado por compromisos con los organismos financieros internacionales y, más allá de la buena voluntad de algunos de sus miembros, la ayuda seguramente no ha de venir.

Por lo tanto, debe ser el justicialismo el que se maneje en el estrecho sendero que, por un lado, exige acompañar a los que ganaron y, por el otro, no renunciar al legado histórico que es la defensa de los hombres de trabajo.












Fuente: “La defensa del trabajador” por Eduardo Duhalde para el Diario La Nación, 10 de febrero de 2000.

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lunes, 4 de marzo de 2019

Juan Carlos Pugliese: "Renuncia al cargo de Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires" (15 de agosto de 1964)



Buenos Aires, 15 de agosto de 1964

Señor Presidente de la H. Cámara de Diputados de la Nación.
Dr. Arturo Mor Roig
S/D

Distinguido Presidente:

Elevo a Vd. y por su intermedio a la H. Camara mí renuncia al cargo de Diputado de la Nación, para el que fuera elegido en representación del pueblo de la provincia de Buenos Aires, por el periodo 1963/1965.

Motiva mi actitud el hecho de haber aceptado la honrosa responsabilidad de asumir la cartera de Economía en el ministerio nacional.

No le oculto, sin embargo, el íntimo pesar que abandono la tarea legislativa, en la que he recibido las pruebas más elocuentes de amistad, tanto del señor presidente como de mis distinguidos colegas.

Durante mi breve actuación he aprendido que en todos los sectores –por encima de las divergencias politicas- alienta un hondo sentimiento de argentinidad, cuya sola invocación basta para que se exteriorice con la fuerza y grandeza de un profundo deseo de conciliación nacional.

Servir ese anhelo intimo de la Nación, sin otra preocupación que el bien de la Patria y el fortalecimiento de sus instituciones democráticas, será la orientación de futura labor, que realizaré en estrecho contacto y colaboración con el H. Congreso, representante natural de la soberanía del pueblo.

Saludo al señor Presidente, con mi mayor consideración y estima.

Juan Carlos Pugliese





Fuente: “Renuncia al cargo de Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires” por el ex Diputado Nacional, Dr. Juan Carlos Pugliese, al aceptar el cargo de Ministro de Economía de la Nación, 15 de agosto de 1964.

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miércoles, 27 de febrero de 2019

Comis. Gral (R) Valentín Alberto Espinosa: “Yrigoyen y el jingle político” (10 de marzo de 1999)


Señor Director:

En la nota titulada "La campaña ya tiene letra y música" (La Nación, 27 de febrero último), se recuerda que Rodolfo Sciammarella padre fue el creador del primer "jingle" político, en 1928, cuyo destinatario fue Hipólito Yrigoyen.

También en aquel tiempo, la postulación de Yrigoyen para una segunda presidencia mereció un "Tango de salón" (sin letra), titulado "Reelección". La partitura fue editada por Juan E. Rivarola, México 1112, B. de Irigoyen 143, y su portada está ilustrada con una imagen del dirigente radical realizada por Puchev-27.

El autor de esa composición musical, Pedro Mario Maffia, inscribió en la misma portada, tal como se acostumbraba, la siguiente dedicatoria: "Al excelentísimo señor doctor don Hipólito Irigoyen (sic), futuro presidente de la Nación Argentina. Con mi mayor respeto y admiración".

Ciertamente, los deseos de Maffia se vieron colmados en 1928, pero en 1930 la historia le deparó una sorpresa que seguramente no estaba en sus previsiones.






"Al Dr. Hipólito Yrigoyen respetuosamente" Hipólito Yrigoyen, Letra y música: Enrique Maroni.



 
Fuente: “Yrigoyen y el jingle político” por el Comisario General (R) Valentín Alberto Espinosa, en Cartas de Lectores del Diario La Nación del 10 de marzo de 1999.

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lunes, 25 de febrero de 2019

Nestór Kirchner: "Homenaje por el Centenario del Natalicio de Ricardo Balbín" (29 de julio de 2004)

Señor gobernador de la provincia de Buenos Aires; señor diputado nacional Leopoldo Moreau; señora vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires; señores ministros del Poder Ejecutivo nacional y provincial; señores diputados nacionales presentes; autoridades nacionales, provinciales y municipales; señores legisladores; señores intendentes municipales; familiares y amigos del doctor Balbín; señoras y señores; argentinos y argentinas: les agradezco muy profundamente la invitación que me hicieron para concurrir a este homenaje al doctor Ricardo Balbín, aquí en la que era y es su ciudad. Creo que es una ocasión para que los argentinos hagamos ejercicio de la memoria y quiero aprovecharla para compartir con ustedes algunas reflexiones.

En una Argentina que siempre sorprende por su capacidad para discutir lo obvio, para encerrarse en discusiones arcaicas o abstractas, es bueno que hagamos ejercicio de la memoria histórica, no de una memoria estancada en el pasado, nostálgica de las ausencias, sino un ejercicio de memoria y verdad que nos aporte a comprender la actualidad y nos ayude a desentrañar las perspectivas de nuestro futuro.

Le faltaríamos el respeto al doctor Balbín, a sus contemporáneos y a la propia historia de las instituciones si concluyéramos que ha sido un hombre perfecto. Ese sería el camino más corto para transformarlo en un prócer alejado del cariño y el recuerdo popular. La Argentina no necesita de bronces perfectos que terminan generando recuerdos fríos y sin rastros de la vida, que seguramente con pasión, convicciones e ideales vivieron. Es preferible recordar a los protagonistas de nuestro pasado, cercano o lejano, como lo que fueron: seres humanos con defectos y virtudes, que defendieron sus posturas con aciertos y errores en el marco de las exigencias de su tiempo.

Le faltaríamos el respecto a su propia historia de hombre comprometido y apasionado, actor y a la vez resultado de los hechos de su tiempo, si quisiéramos resumir su vida resaltando un solo acto, su militancia a través de una única postura, sus ideales a uno solo de sus discursos; estaríamos errando.

Su siglo fue de grandes encuentros y grandes desencuentros de los argentinos. El doctor Balbín fue parte de su siglo y de esos encuentros y desencuentros, fue protagonista de tiempos confusos en que los valores de la democracia no fueron constantemente respetados. Siglo en que se podía ser censurado o censor, preso o carcelero, perseguidor o perseguido, resultado de las antinomias que dividieron a la Argentina y que generaron en los hombres de la democracia contradicciones que aún hoy incomprensiblemente pugnamos por superar. Pero debemos contarlo entre los que concibieron la política con vocación de bien público, concibiéndose a sí mismo como un ciudadano que ponía su tiempo y su vida al servicio de la comunidad en que le tocó vivir entendiendo que la discrepancia no debilita sino fortalece la democracia.

Para un tiempo como el actual en que es necesario reconciliar a las instituciones y a la política con la sociedad democrática demostrando que el poder político tiene que servir al ideal de obtención del bien común, esa cualidad por sí sola debiera bastarnos. Para un tiempo como el actual en que muchas veces se confunde a la política con la simple acción de agredir o la baja intención de desacreditar al otro, esa cualidad es la que puede ayudar a mejorar la calidad de las instituciones y la calidad de los partidos políticos.

Podrán decirse muchas cosas de los políticos, en muchos casos los hubo que merecen el reproche y que avergüenzan a la actividad política, pero es preciso dejar en claro que sólo quienes hacen política buscan la obtención del poder por la voluntad de sus conciudadanos y lo ejercen bajo la responsabilidad de tener que revalidar el título ante ellos. (Aplausos).

Hay muchos otros poderes, muchos más oscuros que los poderes a que se accede a través de la política, que no permiten ni quieren que se los controle, ni revalidan títulos ante nadie y se manejan con presiones y exigencias insaciables. Son poderes que actúan evadiendo toda responsabilidad.

Por eso en nuestra Patria necesitamos revalidar la política con letras grandes, la política dispuesta a ponerse al servicio del bien común, para la felicidad del pueblo y que ponga equilibrio allí donde hay desigualdades, que impida la exclusión y que mitigue el sufrimiento de los que menos tienen. (Aplausos).

La política concebida como la eliminación del distinto, la anulación del otro, la condena de la pluralidad, ha sido y es un fenomenal negocio para quienes pretenden la sumisión política y económica de la Argentina.

El crecimiento de la concentración económica y la exclusión social, la destrucción de redes de contención social, la anulación de la posibilidad de la formación del ciudadano, la pérdida de valores constitutivos como son la solidaridad y la justicia social, junto con el alejamiento de la discusión política de los temas concretos que aquejan a nuestro país, resultan ser el crisol donde se funden crisis como las que intentamos con mucho esfuerzo superar.

Reivindiquemos ante la memoria de este hombre y de sus viejas luchas a la política como instrumento de cambio, como espacio para la construcción de un país distinto, como ámbito natural para la discrepancia enriquecedora de expresión de las verdades siempre relativas, dispuestos a construir entre todos una verdad superadora que nos contenga.

Los argentinos nos esforzamos por salir de una prolongada y negra noche intentando echar las bases y los primeros peldaños de la escalera que debe rescatarnos del pozo donde fuimos a dar. Salir de allí es posible, la construcción de un proyecto nacional es posible, en pluralidad y diversidad. No se logrará de un día para el otro, tiene su tiempo de gestación, su maduración y tendrá sus frutos.

Vamos construyendo camino y poniendo ladrillo a ladrillo, paso a paso, las bases de un futuro en el que podamos ser un país normal, un país serio. Los argentinos tenemos que aprender la lección de la historia, no se podrá construir una nueva institucionalidad con inclusión social si no logramos consolidar la política en la Argentina, si no logramos que en la Argentina el debate de la idea, el debate de los temas políticos cotidianos que van determinando la gobernabilidad de los tiempos, se haga con altura, con fundamento y con decisión, y terminemos con ese agravio constante que nos ha llevado a una castración y a una derrota tras otra.

Tengamos bien en cuenta que la división profunda de las bases populares y los partidos populares de la nación ha sido permanentemente instrumentada desde sectores que nos necesitan débiles, desde sectores que nos necesitan quebrados, desde sectores que necesitan que no podamos compatibilizar las diferencias y desde sectores que quieren seguir consolidando la injusticia y la concentración en la Argentina. Y si el doctor Balbín y el General Perón, casi al final de sus días, con una Argentina en plena ebullición, tuvieron gestos profundos, aún más comprendidos dentro del marco histórico de hoy, nosotros aprendamos esa lección de la historia y tomemos ese mensaje para tratar de construir una Argentina que nos vuelva a sintetizar.

Claro que la política defraudó a muchos. Cuando algunos se juntan a hablar de peronistas y radicales como si fuéramos parte del pasado, los que queremos que sean parte del pasado son los que se colocaron la camiseta de nuestros partidos para lobbiar, saquear y llevar la corrupción a la Argentina. (Aplausos) Los que queremos que sean parte de una historia que no se vuelva a repetir son aquellos que en nombre de objetivos muchas veces inconfesables generaron acciones que llevaron al país a situaciones límite. Lo que queremos que sea parte del pasado es esa idea de que murieron las ideas y las ideologías. Qué sería de la Argentina si no hubiera ideas, ideología, debate, pluralidad y esta verdad relativa. (Aplausos)

Cada vez que llego a La Plata me emociono profundamente. Fui un actor permanente cuando me tocó vivir aquí en La Plata y un militante activo de las ideas que sostuve con toda dignidad y orgullo, y a las que nunca he de negar por más aciertos y errores que hayamos cometido en nuestra acción. (Aplausos) Renegar de mi propia historia sería como renegar de la historia de miles y miles de amigos, compañeros y correligionarios que hoy no están y a los que he conocido en la militancia política, en la universidad, en la calle, en la lucha por la democracia.

Cuando veo la bandera de la Juventud Radical recuerdo que compartimos muchísimas movilizaciones la Juventud Peronista y la Juventud Radical de aquellos tiempos. (Aplausos) Fuimos un ejemplo constante y permanente en la mesa de juventudes políticas para ayudar al proceso de recuperación democrática que se dio en aquel tiempo de la historia.

Dios quiera, querido amigo Diputado, señor Gobernador, familiares del doctor Balbín, amigos y compañeros presentes aquí, argentinos, correligionarios, que podamos tener la madurez, la responsabilidad y la racionalidad de afrontar esta etapa histórica, pero también no le tengamos miedo al cambio. Los que a veces nos tratan de cortar el esfuerzo y la pasión por el cambio son los que quieren que todo vuelva a ser como antes para seguir detentando el poder como lo detentaban antes. (Aplausos) Lo que no admiten es la sola posibilidad del cambio, lo que no admiten es la idea de construir una Argentina distinta.

Por eso hoy realmente me siento muy bien y con un profundo honor de compartir con todos ustedes este momento que la historia me ha regalado de poder participar en el recordatorio de los 100 años del natalicio del doctor Balbín -casi un sueño-, de recordar las cosas en que estuve de acuerdo y en desacuerdo con él, pero siempre estuvo en la trinchera y en la tarima peleando por las ideas de la democracia, la convivencia y la pluralidad. Qué me importan las diferencias cortas de un tiempo histórico si lo que fue sembrando es la construcción de una Argentina con un sentido estratégico distinto. (Aplausos)

Espero en esta etapa temporal de la historia que me toca presidir la Nación Argentina estar en el marco histórico al nivel y a la altura que ellos estuvieron. Dios quiera que me equivoque lo menos posible. Les puedo asegurar que realmente como ustedes aspiramos a tratar de salir de este infierno en el que fuimos sumidos, a tratar de creer en nosotros mismos y a tratar de que cuando la historia recuerde este tiempo digan que tuvimos la grandeza, los que nos toca hoy gobernar y los que quieren construir la gran historia de la Argentina –como no tengo ninguna duda que son ustedes-, de ir construyendo los peldaños para darle un país mejor a esta sociedad argentina que tantas frustraciones, dolores y derrotas tuvo.

Por eso estoy aquí hoy, estoy compartiendo de corazón los conceptos, la filosofía que llevaron hombres como el doctor Balbín, el general Perón, Eva Perón, y esa frase que tanto me gusta, “que se rompa pero que no se doble”, de Hipólito Yrigoyen, para poder realizar la síntesis de la construcción del país que tenemos que hacer. (Aplausos)

Muchas gracias por haber compartido este momento, muchas gracias por estar juntos, por respetarnos la diversidad, por construir en pluralidad y porque queremos recuperar la política, la calidad y la honestidad que sí tenemos para construir una nación con justicia y con inclusión social. Muchísimas gracias.






El Presidente Nestór Kirchner junto al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, y el Diputado Nacional, Leopoldo Moreau, en el Teatro Argentino de La Plata en el Homenaje por el Centenario del Natalicio de Ricardo Balbín.




Fuente: Palabras del Presidente Néstor Kirchner en el acto de homenaje por el centenario del natalicio de Ricardo Balbín en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata, 29 de julio de 2004.

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sábado, 23 de febrero de 2019

Los Andes: “Ha muerto Lencinas” (21 de enero de 1920)

Ha muerto ayer en esta capital el Dr. José Néstor Lencinas, gobernador de la provincia, cuyo mandato constitucional termina en marzo de 1921. La noticia del inminente deceso del primer mandatario comenzó a circular desde ayer por la mañana, produciéndose en todos los círculos la consiguiente inquietud. El Dr. Lencinas había desde el lunes próximo pasado, por la tarde, un violento ataque, cuya gravedad constataron los médicos de inmediato, descontándose desde ese momento un desenlace fatal. No obstante ello, la noticia del deceso, que oficialmente se nos comunico después de las 6 de la tarde de ayer, se suscito una consternación general, no ya en los círculos sociales de la capital, a los cuales el Dr. Lencinas se hallaba muy estrechamente vinculado, sino también por la trascendencia política que naturalmente comporta la muerte del jefe del gobierno y a mayor abundancia de un partido político de actuación inquieta y constante en el escenario de la provincia, del cual era, el difundido político que acaba de morir, si no la razon de ser de la entidad, por lo menos su alma, su nervio motor.

En efecto, el fallecimiento del Dr. Lencinas plantea al partido gobernante mas de un problema de solución inmediata y complicada. Por encima de los intereses mas o menos personalistas, mas o menos unilaterales que trataran de dominar en el maremagnum que de un modo tan inesperado la muerte del ilustre jefe del radicalismo provincial, otros intereses, mas generales y permanentes, habrán de tenerse en cuenta en las altas regiones del poder, no ya para rendir al viejo caudillo fallecido un tributo póstumo, sino también para reafirmar, si cabe, el concepto de bien publico que informase so larga actuación política en esta provincia.

Desde luego la muerte de Lencinas plantea una situación diferente, de resolver en esta hora confusa e incierta de la política provincial.

El antiguo jefe del radicalismo deja en el medio donde el actuara con tanto ardor y constancia, un vacío bien difícil de llenar. Es que el Dr. Lencinas como jefe de partido es en cierto modo insustituible.

Durante un cuarto de siglo el viejo caudillo sirvió los intereses del pueblo. Su dirección política fue esencialmente popular. Como el fundador del radicalismo, ese "hombre joven de largas barbas blancas", que llamaba a su lado a la juventud en los momentos en que el porvenir de nuestra democracia incipiente se hallaba en peligro, el Dr. Lencinas fue, frente a las viejas oligarquías que imperaron en la provincia. algo así como el dique de contención para sus desborde.

En este concepto el nombre del Dr. Lencinas queda vinculado a una obra de reparación institucional y política, mas proficua y verdadera que la que le correspondió presidir desde el gobierno, pues, en rigor, lo que el hiciera en beneficio del pueblo desde el llano, combatiendo día a día y reciamente las violencias y excesos de los gobiernos de antaño, supera en cuanto es imaginable todo el caudal de intenciones excelentes que pusiera al servicio de su pueblo durante el tiempo que le toco presidir, en medio de una oposición suscitada por los círculos nefastos que lo rodearon, el primer gobierno radical erigido en Mendoza.



El cuerpo de el Gobernador de la Provincia de Mendoza Dr. José Nestor Lencinas, en la Capilla ardiente de su casa particular. 20 de Enero de 1920. Mendoza Antigua.






Fuente: “Ha muerto Lencinas” Editorial del Diario Los Andes por el fallecimiento del gobernador de Mendoza, Dr. José Nestor Lencinas, 20 de enero de 1920. En “Lencinas, el caudillo radical: historia y mito” de Dardo Olguin, Ediciones Vendimiador, 1961.

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jueves, 21 de febrero de 2019

Fernando de la Rúa: “Un no a los barrabravas” (1994)

Es difícil pensar como se tomaría una propuesta de suprimir el alambrado olímpico en las canchas de futbol o imaginar la Bombonera sin su foso.

Hace pocos días puede vivir la sensación del estadio sin alambrados en el campo de juego del Sheffield, precisamente donde ocurrió el desastre de Hillsborough, que dejó noventa y cuatro muertos. Aunque parezca extraño, la decisión forma parte de un conjunto de medidas para combatir la violencia en el futbol, conocida como huliganismo (hooliganism).

El futbol ingles sufría el acoso de los huligans, nacionalistas racistas y violentos que asolaban los estadios. El problema solo podía resolverse sacándolos de escena. Lo mismo que aquí con los barrabravas. Unos y otros, si no están mas en el futbol, pierden razón de ser y nadie los considera.

Esto supone una firme decisión de combatir la violencia. Allá la tomaron. La situación se había vuelto intolerable, igual que acá.

Pero esa misma decisión ha faltado entre nosotros pese a la ley que impulsé en 1985.

El gobierno inglés creó en 1986 la Unidad Policial de Inteligencia para el Futbol, hoy Servicio Nacional de Inteligencia Criminal (NCIS).

El Parlamento dictó la Football Spectators Act en 1989, que establece penalidades, inclusive la prohibición de ingreso en el estadio o jugar sin publico. Luego, una ley adicional, la Football Offences Act de 1991, añadió tres figuras punibles específicas, arrojar objetos, cantos racistas u obscenos e ingresar al campo de juego. Esta ley tuvo directa relación con el aumento de público entre 1991 y 1993, a lo que contribuyó una mayor colaboración entre la policía y los clubes y, en especial, la instalación de circuitos cerrados de televisión.

UN CLUB SE DEFIENDE

John Nesbit, policía retirado encargado de seguridad del Sheffield, y el dirigente Graham Mackrell tuvieron la amabilidad de explicarme algunas medidas adicionales.

Se tiende a adoptar un sistema de abono para las entradas. A quien tiene problemas de conducta se le suspende el ingreso. Hay entradas especiales para familias con niños, a quienes se destina un sector con precios promocionales.

El problema con los huligans era identificarlos. Al estar el público de pie, se infiltraban. Ahora todo el estadio tiene butacas numeradas y hay que sentarse, inclusive en la popular, lo que permite mayor control.

El estadio, para 30 mil espectadores sentados, cuenta con 400 porteros y acomodadores, entre ellos un 10 por ciento de porteros femeninos, que mejoran el comportamiento (es mas difícil ser grosero con una mujer, y además pueden controlar a las mujeres que, según dicen, pueden ocultar un arma de su pareja).

En una amplia cabina pude ver el circuito de televisión con pantallas simultáneas que enfocan y aproximan la visión de cualquier lugar del estadio, mientras que parlantes distribuidos por sectores, en lugar de uno general, permiten dirigir mensajes a la parte del público que se desee. Cada encargado, además, puede encender en su zona una luz de advertencia por una acción inmediata.

La norma de exclusión, igual a la de nuestra ley, rompió el culto del huliganismo. Al no permitírseles estar en los estadios se volvieron ajenos al futbol, perdieron protagonismo y pasaron a ser nadie. No se los tiene en cuenta y se esfumó su liderazgo. Lo importante fue individualizarlos. Para lograrlo, la policía se infiltró entre ellos y los clubes cooperaron.

EL CAMINO DE LA LEY

Nuestra ley contra la violencia en el futbol, sancionada en 1985, es anterior a las que allá dictaron varios años después: la Football Spectators Act  de 1989, complementada por la Football Offences Act de 1991. Sus normas, posteriores y similares a las nuestras, tienen la ventaja de ser cumplidas.

Sobre todo la prohibición de concurrencia a los estadios (exclusión) y un plan nacional de cooperación policial. Entre nosotros el problema no es la ley, que tiene todo lo necesario, sino su aplicación por parte de jueces, policía e instituciones. Por el camino de la ley hay que desactivar a las patotas y excluirlas, como allá hicieron con los huligans: terminar con la complicidad de ciertos dirigentes y la omisión de algunas autoridades, y mejorar los clubes el control usando técnicas modernas, como el circuito cerrado de televisión y la filiación de todo el estadio. Quizás entonces aumente la concurrencia y vuelvan al futbol las familias, y podamos eliminar el alambrado olímpico en lugar de poner un túnel inflable para que los equipos salgan sin riesgo a la cancha.
















Fuente: “Un no a los barrabravas” por el Dr. Fernando de la Rúa, Senador Nacional por La Capital Federal, en el Diario La Nación, 1994. Del Archivo de Edgardo Imas.

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domingo, 17 de febrero de 2019

Horacio Verbitsky: La historia del acuerdo de 1984: “El pacto Alfonsín-Isabel Perón" (11 de febrero de 2007)

En 1984 Alfonsín hizo un pacto político con Isabel Perón: impulsó en el Congreso una ley de amnistía especial para la ex presidenta y a cambio ella regresó a la Argentina para desautorizar a la agresiva conducción partidaria de Lorenzo Miguel. La ley, que no ha sido derogada, sostiene que ningún juez podrá juzgar a Isabel porque no fue destituida mediante juicio político sino por un golpe militar. Además le devolvió bienes por nueve millones de dólares y la eximió del pago de impuestos.


En una manifestación espontánea presentada al juez federal de Mendoza Héctor Acosta, que instruye una causa por una desaparición forzosa ocurrida en febrero de 1976, el ex presidente Raúl Alfonsín negó “la absurda especie de que existiera algún acuerdo, expreso o tácito, destinado a que no se investigaran los hechos ocurridos antes del 24 de marzo” de ese año. Sin embargo, la ley 23.062, sancionada el 23 de mayo de 1984, estableció que la ex presidenta María Estela Martínez de Perón no podría ser juzgada por ningún delito que hubiera cometido antes del golpe militar, porque no había sido desaforada ni sometida a juicio político como prevé la Constitución, sino destituida por un “acto de rebelión”. La ley se autodenominó “instrumento de reparación histórica” de la ex presidenta y el proyecto fue negociado entre los jefes de los bloques radical y justicialista de la Cámara de Diputados, César Jaroslavsky, Diego Ibáñez y José Luis Manzano. Nunca fue derogada y podría servir a la defensa de la ex presidenta en ese y en cualquier otro expediente judicial, aunque su constitucionalidad es más que dudosa.

La ex presidenta regresó a la Argentina dos días después de la sanción por la Cámara de Diputados de este bill de indemnidad, que el Senado convirtió en ley dos días después de su primera reunión con Alfonsín. La negociación estuvo a cargo de una Comisión de Enlace, que Isabel había encargado a su ex ministro Pedro Arrighi y soslayó al Consejo Nacional Justicialista que, bajo la conducción de Lorenzo Miguel, jaqueaba al gobierno. Alfonsín e Isabel se encontraron cuatro veces en un mes y firmaron un Acta de Coincidencias junto con otros partidos políticos menores, que el gobierno consideraba imprescindible para superar los escollos que ensombrecieron su primer semestre: la dura posición del FMI y los bancos acreedores en la negociación de la deuda externa, la reticencia del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a avanzar en el enjuiciamiento de las juntas militares, las resistencias generadas por la mediación papal en el conflicto con Chile por las islas sobre el canal Beagle y la recomposición de relaciones con los sindicatos luego del rechazo por el Congreso de la ley de reordenamiento y democratización de las asociaciones profesionales. Una fotografía del cuchicheo de ese día entre Alfonsín e Isabel es más elocuente que mil palabras.

LA HIPÓTESIS DESCABELLADA

En su descargo judicial del 26 de enero pasado, Alfonsín dijo que nunca buscó la impunidad para ningún orden de crímenes y por eso propició la anulación de la ley de autoamnistía de la última Junta Militar. En cuanto asumió, pidió al Congreso que la declarara nula, con lo cual “quedó expedita la persecución penal para todos los delitos cometidos desde el 25 de mayo de 1973, ya fueran de terroristas o de represores, militares o civiles”. Como tampoco puso ningún límite temporal a las investigaciones de la CONADEP, resulta “descabellada” la hipótesis de un supuesto pacto con el justicialismo. Alfonsín mencionó los decretos 157 y 158, con los que promovió acciones penales contra los jefes del ERP y Montoneros y contra los integrantes de las Juntas Militares. Pero omitió explicar por qué no impulsó del mismo modo las investigaciones sobre los crímenes de la Triple A. También calló la sanción de la ley 23.062 a partir de cuya promulgación, el 13 de junio de 1984, Isabel quedó bajo la protección de una encubierta amnistía. Tal como sucedería tres años más tarde con la de obediencia debida, este texto precursor se parece demasiado a una sentencia judicial. Consta de apenas tres artículos y consagra la impunidad para la ex presidenta, extensiva a los “integrantes de los poderes constitucionales” destituidos. Esto incluye a todos los diputados y senadores, con lo que para muchos también constituyó una autoamnistía. Alfonsín vuelve a exonerar ahora de toda responsabilidad a Isabel: en el último párrafo de su manifestación judicial afirma que la Triple A comenzó a actuar “con anterioridad a la presidencia de María Estela Martínez de Perón” y que la causa judicial no prosiguió luego de la muerte del ex ministro de Bienestar Social José López Rega, debido a “la no ubicación de otros responsables”. Es decir, los responsables son dos muertos y ninguna viva.

LOS PRIMEROS TROPIEZOS

La mejor herramienta electoral de Alfonsín fue su denuncia de un pacto militar-sindical: apoyo castrense al sindicalista metalúrgico Lorenzo Miguel para la reorganización de los gremios intervenidos, a cambio de impunidad durante el futuro gobierno peronista para los militares acusados de crímenes atroces. Cuando por primera vez el peronismo fue batido en elecciones libres, el nuevo presidente intentó golpear sobre caliente a los dos términos de la alianza derrotada. La ley de reforma al Código de Justicia Militar permitiría llevar a juicio a los jefes militares de la dictadura y la de asociaciones profesionales recortaría el poder sindical. Denominada de reordenamiento y democratización, contemplaba la representación de minorías en cada gremio, sometía el control de las elecciones sindicales a la justicia electoral y prohibía la participación de los dirigentes electos en política partidaria. También anunció una suspensión de seis meses en el pago de los intereses y amortizaciones de la deuda externa de 45 mil millones de dólares, con el objeto de renegociar sus pesados vencimientos. Además, anunció que aceptaría la propuesta de Juan Pablo II, ya que la paz con Chile devaluaría el peso militar en la política argentina. Casi nada salió como esperaba. En los primeros cien días de su mandato, los acreedores le doblaron la muñeca. El 31 de marzo se anunció que la Argentina había pagado los 500 millones de dólares de intereses que le exigía el club de bancos presidido por el Citi, gracias a un crédito que le concedieron México, Venezuela, Brasil y Colombia, garantizado por el Tesoro de los Estados Unidos a condición de que la Argentina se comprometiera con el FMI a practicar las clásicas medidas de ajuste. En vez de club de deudores hubo club de garantes. La inflación se acercaba al 15 por ciento mensual. La mayoría radical no tuvo inconvenientes en aprobar la ley de reordenamiento sindical en Diputados pero el peronismo, aliado con los sapagistas neuquinos, la detuvo en el Senado. Miguel impulsó entonces huelgas y movilizaciones para unir las demandas burocráticas de la dirigencia con los legítimos reclamos populares y también impulsó el rechazo al acuerdo con Chile. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas se resistía a la autodepuración que Alfonsín le había delegado, los organismos de derechos humanos denunciaban que sólo el ex dictador Benito Bignone, el general Ramón Camps y unos pocos oficiales más habían sido detenidos hasta ese momento. El 4 de mayo marcharon a la Plaza de Mayo y no fueron recibidos por Alfonsín cuando intentaron entregarle un documento con 200 mil firmas que declaraba la desaparición forzada de personas como crimen de lesa humanidad.

EL REGRESO

En esas condiciones, Alfonsín entendió que era imprescindible operar sobre las contradicciones del peronismo. Poco antes de las elecciones, el Congreso partidario había elegido a Isabel como presidenta del Consejo Nacional, un cargo que imaginaban decorativo una vez que Italo Luder ganara la presidencia. Pero luego de la derrota la ex presidenta pasó a ser la principal autoridad partidaria y objeto de deseo del gobierno. En un reportaje al New York Times, Alfonsín se esperanzó con que Isabel fuera capaz “de controlar a los dirigentes sindicales más militantes” y a un grupo de periodistas franceses les dijo que a partir del regreso de la ex presidenta podría tener un interlocutor único en el archipiélago justicialista. A través de la embajada en Madrid, el gobierno ofreció a los colaboradores de Isabel garantías políticas y económicas para su retorno al país. En la madrugada del 18 de mayo la Cámara de Diputados votó la ley de reparación isabelina. Desde las 62 Organizaciones, Miguel denunció que el gobierno quería dividir al peronismo, que no pudo oponerse a la sanción de un instrumento que beneficiaba a la viuda del fundador. El artículo 2 dice que “los jueces carecen de legitimación para juzgar a las autoridades constitucionales destituidas por actos de rebelión, por ausencia del presupuesto representado por el desafuero parlamentario o juicio político previstos constitucionalmente”. Todos los jueces, no sólo los de facto, y por toda la eternidad.

UN ACTO POLÍTICO

Como suele ocurrir con los instrumentos políticos de emergencia, la ley de reparación se trató sobre tablas, sin dictamen previo de comisión. El proyecto original del diputado justicialista Héctor Ferré era una declaración genérica sobre la invalidez de la actuación de unos funcionarios “con el título de jueces pero que, en realidad, eran sólo actos de persecución política llevados adelante por meros delegados de la dictadura militar”. Pero las bancadas del bipartidismo gobernante acordaron convertirlo en un proyecto de ley e incluir el nombre de la ex presidenta. Esto implicaba la devolución de algunos bienes y la anulación de órdenes de reintegrar otros, a particulares o al Estado. Durante el debate en la madrugada del 18 de mayo de 1984 el diputado bloquista sanjuanino Antonio Díaz Lecam desnudó en forma irónica la motivación de este cambio: dijo que no quería creer que la intención del proyecto fuera que Isabel sustituyera al jefe sindical Lorenzo Miguel en el diálogo político con Alfonsín. La defensa más encendida del proyecto corrió por cuenta del presidente de la Cámara, Juan Carlos Pugliese, quien dijo que no había querido “esconderme detrás de la presidencia” porque se trataba de “la consolidación del poder democrático”, que no puede ser “obra de un solo partido”. Por eso, no intentaría realizar “el análisis jurídico de un acto eminentemente político” dirigido a lograr “la unión nacional”, por parte de una Cámara “que es política y no jurídica”. Nunca antes se había expuesto con tanta claridad en el Congreso la política alfonsinista de lottizazione a la italiana (el reparto de parcelas de poder entre los principales partidos para que ninguno quede a la intemperie), que una década más tarde desembocaría en el Pacto de Olivos. Aquella noche Pugliese expuso que de ese modo se echarían “las bases para resolver la emergencia nacional y unir al país”. A lo largo de su extenso discurso reiteró una y otra vez ese concepto. Según las transcripciones del diario de sesiones, Pugliese dijo:

- “No sé si el proyecto tiene errores de técnica legislativa, no sé si tiene posibilidades de ser cuestionado jurídicamente. Pero sé que en el país no podrá ser cuestionado políticamente”.

- “Tal vez sea criticado duramente en muchos medios de difusión, considerándoselo una especulación política producto de una aparcería de los sectores mayoritarios de la Cámara y que el radicalismo hace esto para favorecer al doctor Alfonsín en un diálogo que mantendrá con la señora de Perón”.

- “¿Qué importa si tiene algunas fallas jurídicas? Nadie ha querido hacer preciosismos de derecho. Lo que se ha querido hacer es un acto político”.

- “No me importa lo jurídico... Nosotros produciremos este hecho político para alcanzar la unión nacional”.

Se comprende la insistencia, porque la ley votada no resiste el análisis jurídico.

LOS OBJETORES

Quienes la objetaron fueron tres diputados cuya intención era ampliar el abanico de posibilidades de enjuiciamiento, con el propósito de fortalecer la posición de las juntas militares. Alvaro Alsogaray se retiró del recinto en desacuerdo con el tratamiento sobre tablas. Pero los provinciales Ricardo Balestra, de Corrientes, y Cristina Guzmán, de Jujuy, la impugnaron con el tipo de argumentos jurídicos que Pugliese desdeñaba. Guzmán dijo que el Código Penal no habla de sanciones, como el proyecto de ley, sino de penas. Todos los jueces y diputados sancionados con la destitución deberían volver a ocupar sus cargos anteriores y además podrían iniciar acciones indemnizatorias, agregó. Esto distorsionaría el principio de igualdad ante la ley, porque los actos de la dictadura seguirían siendo válidos para casi 28 millones de argentinos “y no para nosotros”. Además los jueces no tienen “legitimación”, como dice la ley, sino “jurisdicción y competencia”. El artículo 2 “otorga una impunidad permanente y definitiva” y quien “fue diputado en 1973 no puede ser juzgado porque ya no puede ser desaforado” y si cometió algún delito “quedará en la impunidad”. El artículo 3 tiene forma de ley pero “es en realidad una sentencia, ya que declara la aplicación de los artículos 1 y 2 a una persona determinada”. Balestra sostuvo que los defectos jurídicos del proyecto lo hacían “franca y totalmente inconstitucional”. Constituye una intromisión indebida del Congreso en el ámbito del Poder Judicial. En el caso de la Cruzada de la Solidaridad, Isabel había recibido diez millones de dólares para obras de beneficencia pero sólo había ingresado nueve a la cuenta correspondiente. La ley daría un beneficio económico indebido a Isabel y los importes defraudados no se reintegrarían ni a los particulares que los entregaron ni a la obra para la que estaban destinados. La amnistía oblicua a favor de Isabel no cubriría sólo los delitos patrimoniales sino también a los crímenes de la Triple y se preguntó qué ocurriría si algún juez la citara para pedirle explicaciones o recibirle declaración indagatoria. “Del articulado del proyecto surgiría la imposibilidad de concretar tal citación, lo cual impediría toda investigación al respecto”. Las actas institucionales podían ser derogadas, por decreto o por ley, pero las amnistías no pueden ser individuales. Si lo que se pretende es un indulto, el Poder Ejecutivo puede dictarlo. “Por la amnistía cesa la condena y todos sus efectos, con excepción de las indemnizaciones y de la obligación de reintegrar lo defraudado.” Por el indulto (que Alfonsín ya había dictado respecto de la inhabilitación) se extingue la pena pero no las indemnizaciones derivadas del delito.

DETRÁS DE LAS VALLAS

Isabel llegó el domingo 20 de mayo, acompañada por una amiga española y pronunció por primera vez la frase con que la recordará la historia: “No me atosiguéis”. Dijo que había que “cuidar a nuestro querido presidente porque está trabajando mucho”. Rodeada por los verticalistas de la Comisión de Enlace, se negó a recibir al Consejo Nacional partidario, cuyos miembros la vieron en el aeropuerto desde atrás de las vallas de seguridad, y desestimó el documento que le hicieron llegar con propuestas hostiles hacia el gobierno. Ese día, Alfonsín viajó a La Rioja, donde compartió el palco con el gobernador Carlos Memen, el único de los justicialistas que apoyaba a su gobierno. Según el diario Tiempo Argentino, Menem esperaba como rédito de ese acercamiento la “candidatura a la presidencia de la Nación”. Alfonsín lo apoyaría en el intento. Compañero de escuela primaria de Isabel, Menem dijo que a partir de la unidad de los argentinos se podrían construir los “Estados Unidos de Sudamérica, para enfrentar juntos a todos los imperialismos de turno” y advirtió contra quienes “están jugando a la quiebra del orden constitucional, los de afuera y los traidores de adentro”.

El 21 de mayo Alfonsín recibió a Isabel, quien se presentó con un séquito de cuarenta personas: todos los miembros de la Comisión de Enlace, que fueron acomodados en los mejores lugares y a quienes la ex presidenta les dio la palabra, y todos los del Consejo, que debieron sentarse atrás y no pudieron abrir la boca. Un fotógrafo pidió que Isabel le diera la mano a Miguel, pero ella se negó en forma ostensible y sólo dijo: “¿Cómo está Lorenzo?”. La mujer le regaló una lapicera al presidente y dijo que ahora “primero está la Patria, después la Patria y por último la Patria”. Alfonsín e Isabel secretearon varias veces en voz baja y la ex presidenta le dijo que “estoy para lo que guste mandar” y “el gobierno puede contar con el justicialismo para todo lo que interese al destino de nuestra Patria”. El gobernador de Salta, Roberto Romero, expuso el malestar del Consejo por estas frases, por el maltrato recibido y por el archivo del documento que le habían presentado y que dieron a publicidad. En los días siguientes el presidente se reunió con representantes de los demás partidos políticos y abrió conversaciones con sectores empresariales. Isabel aceptó recibir al Consejo Nacional y, según la crónica de Joaquín Morales Solá en Clarín, les dijo que no le hicieran huelgas a Alfonsín “como las que me hicieron a mí”. Llegaba el turno del Senado, que también sobre tablas sancionó la ley de reparación 48 horas después del encuentro entre los presidentes.

DE LAS BRASAS A LAS FLORES

En el debate sobre tablas del 23 de mayo el presidente del bloque justicialista, Alberto Rodríguez Saá, sostuvo que era el proyecto más trascendente tratado desde la finalización de la dictadura porque golpeaba a la doctrina de facto, “creada por las minorías del privilegio, por la oligarquía nativa, para poder hacer los golpes de Estado”. A la luz de la experiencia del siglo hay que crear la “doctrina constitucional correcta, en virtud de la cual el usurpador no puede juzgar a los representantes del pueblo”. Isabel era todavía “la única proscripta” y volvía al país “como símbolo de paz”. Fueron evidentes las reservas de varios miembros del bloque radical que votaron a disgusto una amnistía con nombre y apellido, luego de criticar el método elegido por el gobierno para congraciarse con la ex presidenta. “Se trata de una ley por una cuestión menor, para cancelar procesos mezclados con problemas patrimoniales”, que aparece como una condición para el diálogo con el presidente, por lo que el problema no es jurídico sino político, dijo Fernando de la Rúa. Tomás Antonio Berhongaray dijo que votaría la ley por disciplina partidaria pero pidió que al menos le hicieran conocer su texto porque hasta entonces no había podido leerlo. Luis Brasesco reconoció que la ley era condición para un diálogo político, al que intérpretes y politólogos asignan “una intención aviesa, traviesa o secreta”. Pero igual estaba dispuesto a “caminar sobre las brasas de la incomprensión y llegar con la humildad del labriego al altar de la Patria, para dejar la flor de la unidad nacional”. El chaqueño Luis León hizo un último intento por despersonalizar la ley, porque “los malpensados del país se refieren a esto no como a un negocio grande sino a un negocio chico”. El conservador-peronista por Olavarría Julio Amoedo lo confirmó sin querer. Muchos ex presidentes habían sufrido cárcel y persecución, pero sólo Isabel había sido “privada del ejercicio lógico y natural de sus bienes”.

LAS COINCIDENCIAS

Alfonsín volvió a recibir a Isabel el 30 de mayo, esta vez en compañía de los gobernadores justicialistas, que reclamaron mayores transferencias de recursos de la Nación. Al salir, Menem declaró que “de ser necesario los justicialistas arriaremos nuestras banderas en pos de la unión nacional”. El 1 de junio fue el tercer encuentro Isabel-Alfonsín, esta vez en Olivos. Allí se acordó la redacción del Acta de Coincidencias, que Alfonsín, Isabel y los jefes de varios partidos firmaron el 7 de junio. El intransigente Oscar Allende se negó a suscribirlo, porque sumaba expresiones de deseos y no habían participado en su elaboración:

“Como la situación está un poco difícil para el gobierno, que no ha cumplido ninguna de sus promesas y está requiriendo el aval de la señora de Perón, durante días han pergeñado entre ellos una declaración conjunta, pero ello no implica que nosotros tengamos que sumarnos”.

El 8 de junio, luego de que se removieran de su avión 400 gramos de trotyl, que de estallar hubieran destruido la aeronave en vuelo, la ex presidenta volvió a España, donde permanece hasta hoy. El Poder Ejecutivo le había restituido bienes por nueve millones de dólares y la había eximido del pago de impuestos, el Congreso había dejado sin efecto todas las indemnizaciones que debía pagar y había cerrado la posibilidad de cualquier persecución penal futura. Esa fue la primera vez que Alfonsín puso la casa en orden.











Fuente: EL PAIS › LA HISTORIA DEL ACUERDO DE 1984: “El pacto Alfonsín-Isabel Perón”  por Horacio Vertbisky. En Página/12 del 11 de febrero de 2007.

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jueves, 14 de febrero de 2019

Mariano Obarrio: “El cupo y el aborto, las dos banderas de Gómez Miranda” (19 de noviembre de 2000)

La histórica dirigente radical Florentina Gómez Miranda, a los 88 años se empeña en ser candidata a senadora en 2001 con las dos banderas que la obsesionan: el cupo femenino y los derechos de la mujer, entre los cuales incluye el aborto.

Docente, nacida en Olavarría, milita en la Capital Federal.

Impulso la ley del cupo femenino del 30% para todas las listas de candidatos a cargos electivos, aplicada hoy para diputados.

Como secretaria de Políticas para la Mujer del comité nacional de la UCR, encabeza ahora la pelea para que se respete el cupo en las listas.

"Según la ley de cupo femenino, si se eligen dos cargos, la lista debe tener uno y una. Dice que las mujeres ocupan el 30%, ¡como minino!" de senadores en 2001.

Esas nominas serán de dos candidatos. Para ella, debe haber, al menos, un hombre y una mujer.

La ex diputada entre 1983 y 1991, por dos periodos consecutivos, conversó con LA NACION y confirma que peleara por una banca de senador.

-¿Es o no es candidata?

-Me lancé yo sola. Nadie me lanzó.

-¿Que banderas llevaría?

-Mi lucha es por todo, pero en especial por los derechos de la mujer. Y el cupo femenino para llegar a los cargos electivos.

-¿Cree que ganara el cupo?

-El cupo ya lo tenemos. -Hablo del cupo del Senado. -La vamos a ganar. Una sentencia de un juez de Salta dice que es aplicable el cupo, ante una acción de mujeres de todos los partidos sobre una declaración de certeza. Nadie sabe cómo va a ser la lista.

-¿Seria una presentación ante la Justicia para que se expida?

-Exacto, para que nos digan como es la lista y como se aplica el cupo en la elección de senador. Pero debe ser ante un juez federal con competencia nacional.

-¿Que lugar le corresponde a la mujer, según la ley de cupos?

-Antes se elegían dos senadores; ahora, tres (uno por la minoría). Pero la lista se conforma con dos titulares y dos suplentes.

-¿En la UCR ya esta aceptado?

-En la UCR, como en todos los partidos, nadie habla. Yo soy la única.

-¿Que otra bandera defiende para la mujer?

-Sus derechos civiles y políticos. Y nos faltan esos de los que nadie habla: los derechos sexuales.

-¿En que consisten?

-La posibilidad de que la mujer que sufre el aborto sea escuchada; y no la opinión del hombre, la del padre, la del hermano y la de la Iglesia.

-¿Usted promueve el aborto?

-El aborto es el único delito que tiene exclusivamente una victima: la mujer. La lucha contra el aborto esta mal encarada. No se esta en favor o en contra. Nadie puede estar en favor, porque la mujer es la victima.

-Y el bebé, al cual se elimina.

-El aborto es interrumpir; no hay que ponerlo como homicidio. Es ridículo. Yo tampoco quiero que la mujer aborte, pero no lo combato con la ley, sino con la educación sexual, con los anticonceptivos, por supuesto.

-¿Legalizaría el aborto?

No, hay que despenalizarlo. Después, que se estudie cuando no se lo puede hacer, a las no se cuantas semanas... porque ya el feto tiene condicionas de acción nerviosa y de vida que antes no tiene. Tengo la experiencia de las mujeres pobres. Y una deuda con la mujer violada. Cuando fui diputada presente un proyecto de despenalización del aborto en la mujer violada.

-¿Como tomaría esta postura el presidente De la Rua?

-Y... me mata.

-¿Por que?

-Porque el esta en una posición casi tan rígida como la de Menem.

-¿Y no es este un gran obstáculo para su candidatura?

-Si lo es, que lo sea.

-En la UCR, ¿quien podría apoyarla en esta posición?

-No se. En ningún partido político lo van a apoyar. Ni siquiera los socialistas.

¿Por que?

Le tienen miedo a la Iglesia, que les quita votos, dicen.

-Pero usted presentaría un proyecto sobre aborto.

-De la mujer violada.

-Y otro do despenalización...

-Si se logra uno, el otro puede andar.

-¿Se inscribirá en las elecciones internas?

-Por supuesto. Deseo internas.

-¿El Frepaso la acompañaría en sus proyectos de aborto?

-No creo que se pueda poner en una posición distinta de la Iglesia.

-¿Que candidatos vislumbra en el radicalismo?, ¿que hombres?

-Hay muchos. Pero son dos quienes van a la elección general.

-Si cada partido en la Alianza lleva un candidato, ¿no es muy improbable que la elijan a usted?

Creo que si. Pero como soy luchadora y optimista, sigo la lucha.

-¿Integraría algún lugar en la lista de diputados?

-No.

-¿Por que no diputada?

-El Senado es muy distinto de Diputados. Siempre ha sido más aristocrático. Y quiero ir ahí. A llevarles un poco mas de polvo. Que se acostumbren a que son servidores del pueblo y nada mas.

-Esta muy desprestigiado.

-Y por eso mismo también.

-¿Cual es su opinión sobre la experiencia de la Alianza?

-Es difícil. Y lo será más. No estamos acostumbrados en el partido radical. Nunca se unió con nadie. Y la Alianza tiene que ser entre partidos; el Frepaso no es un partido.

-¿El obstáculo es el Frepaso?

-Claro; hay que aliarse con un partido, no con figuras. Ya ve lo que hizo Chacho Álvarez, en un acto de irresponsabilidad absoluta en política. Hizo todo un show.

-Dejo débil al Gobierno.
-Si, esta debilitado. Primero no pudo hacer lo que quería. Y después, lo de Álvarez...

-¿Que liderazgo hay en la UCR para después de De la Rua?

-El único es el de Alfonsín.

¿Y De la Rua?

-Esta trabajando con mucha honestidad y dedicación.

¿Es austero?

-Esa es una cosa que a lo mejor no la puede... Allí es igual que todos.

-¿Por que hay tanta desconfianza en la gestión económica?

-Hay quienes se encargan de imponer el pesimismo.

-¿Y quienes son?, ¿el PJ?

-Mire, no se. Pero alguien hay, si. El ex presidente se encarga de cambiar mas las cosas.

-¿Cual ex presidente?

-Carlos Menem. Es una oposición tremenda. Es salvaje.

-Usted sostiene que Menem quiere debilitar este gobierno.

-Por supuesto. A este como a cualquier otro que no sea el de él.

-Y sospecha que quiere volver.

-El lo ha dicho: que quiere volver en el 2003.

-¿Y antes?

-No creo. Esta muy ocupado con la Bolocco. Debe organizar su tropa...

"NO HAY LIDERES MUJERES"

-Y entre las mujeres, ¿hay líderes en la UCR?

-No creo. Con condiciones, no.

¿La UCR es machista?

-Todos, no hay ningún partido que no sea machista. Déjennos un poco a nosotras a ver que hacemos, que peor que ustedes no lo vamos a hacer, con toda seguridad. La mujer debe saber que en la política se discute poder. Y querer el poder.

-Defíname a mujeres políticas destacadas. Cristina Kirchner:

Habla demasiado.

-Elisa Carrió.

-Es indisciplinada

-Cristina Guevara.

-Una trabajadora.

-Cecilia Felgueras.

-Una chica con porvenir.

-Graciela Fernández Meijide.

-Una equivocada.

-Patricia Bullrich.

-No la conozco lo suficiente.

-Paola Cocciaglia.

-No se quien es.

-Nilda Garré.

-Promete bien. Pinta bien.

-Gabriela González Gass

-Tiene porvenir político.

-Margarita Stolbizer.

-Es muy buena. Me gusta.

Por: Mariano Obarrio

Gómez Miranda: "La mujer debe saber que en politica se discute poder"



Fuente: “El cupo y el aborto, las dos banderas de Gómez Miranda” La dirigente radical, de 88 años, busca ser candidata a senadora el año próximo, entrevista del periodista Mariano Obarrio para el Diario La Nación del 19 de noviembre de 2000.

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