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jueves, 14 de diciembre de 2017

Agustín Rodriguez Araya: "Debate de la Ley 14.499 Jubilaciones y Pensiones" (14 de agosto de 1958)

Sr. Presidente (Zanni). — Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Rodríguez Araya. — Señor presidente: después del análisis exhaustivo realizado por los señores diputados que me han precedido en el uso de la palabra, con relación a este problema de los jubilados y pensionistas, tratare de no repetir conceptos ni argumentaciones. Diré cosas nuevas.

Se ha hablado mucho del dolor y la miseria de los jubilados, y he escuchado un poco impávido que la responsabilidad y la culpa de todos los acontecimientos del pasado han caído sobre el Estado, que ha extraído fondos para ir asegurando el normal equilibrio de la Republica. Lo que ocurre —y esto debe reconocerse-- es que los argentinos constituimos un país de concepciones democráticas, pero no de realizaciones democráticas. Todavía estamos muy lejos de ellas; pero yo confío y estoy esperanzado en que en este régimen, que se inicio el 1 de mayo con el concurso de todos nosotros, podamos empezar a quebrar las viejas estructuras del privilegio, a que se refería el doctor Schweizer.

Es que tenemos conceptos un poco materialistas de lo que es la función democrática en la vida de este país; me declaro incurso en alguna responsabilidad a ese respecto. Nosotros mirarnos a los jubilados como al hombre que ha cumplido con su destino y nada mas tiene que hacer en la vida del país. Quizá sea cierto, pero es cuando empieza a sentirse la necesidad de que cumplamos con los jubilados, que han cumplido con nosotros y nosotros nunca con ellos. Y, de esa manera, pagarles la deuda que con ellos tiene la Republica.

Hay un problema que no ha sido encarado, o que, por lo menos, no he advertido que se lo pusiera de manifiesto en el transcurso de este debate.

El concepto de la jubilación tiene, para mí, un sentido: asegurar la dignidad, el decoro y la holgura al hombre que ha trabajado permanentemente al servicio de la Republica en cualquiera de sus actividades. Pero la jubilación no puede constituir un medio o un resorte por el cual gente inescrupulosa aproveche para jubilarse, o gente con considerable fortuna vaya a esperar de las cajas de jubilaciones esa garantía que debe dejar en beneficio de sus semejantes.

¿Que pasaría si yo pusiera de relieve en esta Cámara que, en mi ciudad, he visto uno, dos o tres ciudadanos, con fortuna que oscila en los cincuenta millones de pesos, yendo a cobrar su jubilación? ¿Es eso posible? ¿Es ese el sentido democrático que podemos dar a esta concepción que, en esta forma, no es, por cierto, una realización democrática?

Por esta razón, me voy a permitir sugerir a la Cámara un artículo transitorio, redactado en los siguientes términos:

«No se comprenden estos aumentos a quienes posean una renta superior a doscientos cincuenta mil pesos anuales. Quienes en estas condiciones gestionen o acepten al aumento sin denunciar su renta, perderán la actual jubilación.»

Ocurren también algunos hechos que debemos tener presente para hacer un futuro revolucionario en el país. Dije que no tenemos sentido de la democracia porque actualmente los privilegios y los beneficios alcanzan a los poderosos en la Republica. Llegamos rezagados con este proyecto de asignar el 82 por ciento a los hombres humildes del país, habiendo ya adjudicado ese beneficio a los miembros del servicio consular y también a los funcionarios de la justicia. Entiendo que la verdadera justicia se aplicara cuando pongamos en un plano de igualdad a todos, empezando por nosotros mismos. No es posible que nos encontremos que en los regimenes de previsión para trabajadores rurales, del servicio domestico, trabajadores independientes, profesionales o empresarios, las condiciones del retiro sean un poco forzadas, y que las pensiones alcancen a los  hijos solo hasta los 18 años y a las hijas mujeres hasta los 22 años. Entiendo que a las hermanas solteras, siempre que sean huérfanas de padre y madre, también debe alcanzar ese beneficio.

—Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 29 de la Honorable Cámara, don Jorge Raúl Decavi.

Sr. Rodríguez Araya. — Creo que la esencia democrática regirá en el país cuando todos los argentinos gocemos de los mismos derechos y de los mismos privilegios que tienen los militares en la Republica.

De acuerdo con la ley 13.996 los deudos del militar que tienen derecho a pensión son, entre otros, los siguientes: las hijas solteras, legitimas, adoptivas o naturales, por vida; las hijas legitimas, adoptivas o naturales, que siendo viudas, separadas o divorciadas por culpa del esposo, y en virtual de sentencia emanada de autoridad competente que carezcan de medios para su subsistencia; las hermanas solteras o viudas que carezcan de medios para su subsistencia.

Y yo pregunto: la gente humilde, en su mayoría mujeres, que muchas veces renuncian al casamiento para mantenerse solidarias con sus padres y les sorprende la muerte de ellos en una edad en que no están en condiciones de ejercer ninguna actividad, ¿por el solo hecho de ser civiles no tienen ningún derecho adquirido, o es que resulta que las hijas en la Republica son las hijas de los militares y las entenadas son las hijas de las fuerzas civiles del país? (Aplausos.)

Quería decir también que no basta defender a los jubilados sino que es necesario defender al que se jubila, que tiene que hacer un tramite vergonzoso por las cajas para lograr que se le adjudique un beneficio al que tiene derecho, si no desea caer en esas comanditas que tramitan las jubilaciones cobrando sumas fabulosas que reportan la miseria y la falta de comodidad para la gente que tiene que acudir a esos llamados establecimientos administrativos.

Aquí no se trata de quien presento el primer proyecto. Aquí, como en el amor, es quien se casa y nosotros nos hemos casado con la Republica en este momento para servirla y asegurar su destino y grandeza (¡Muy bien!, ¡Muy bien!, ¡Muy bien!)









Fuente: Discurso del Diputado Nacional por Santa Fe Agustin Rodriguez Araya en el debate de la Ley 14.499 Jubilaciones y Pensiones, 14 de agosto de 1958.

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martes, 12 de diciembre de 2017

Raúl Alfonsín: "Una bocanada de aire fresco" (9 de septiembre de 2003)

Hace apenas poco más de cien días que asumió el presidente Néstor Kirchner, pero la vorágine de sucesos políticos desde el 25 de mayo último hace que el tiempo transcurrido parezca mucho más.

Por primera vez desde el retorno de la democracia puede decirse que un presidente llega al cargo con relativa tranquilidad en algunas cuestiones fundamentales. La Argentina se encuentra en cesación de pagos, tanto respecto de los acreedores externos como de los internos, con lo que ello representa en la disposición de fondos frescos. La recaudación ha ido en aumento y el superávit fiscal es importante. Es inminente la firma de un acuerdo a más largo plazo con el Fondo Monetario Internacional, negociación en la que la Argentina parece dialogar con firmeza en la defensa de los intereses nacionales. Cualquier acuerdo con el Fondo es malo, pero puede ser menos malo si nuestros dirigentes actúan con dignidad y no permiten que se nos imponga un nuevo ajuste salvaje.

La explosiva situación generada a partir de diciembre de 2001, con la debacle económica protagonizada por el gobierno de la Alianza y el ministro Domingo Cavallo, pudo ser manejada por el presidente Eduardo Duhalde, quien entregó una administración bastante ordenada, con una economía en incipiente crecimiento, luego de la tremenda caída del PBI del año último.

La crisis social sigue siendo brutal, con altos niveles de desempleo, importantes cifras de trabajo en negro, obreros sin ningún tipo de cobertura y sin posibilidades de reclamarle al patrón su regularización por el temor de ser despedidos. El Gobierno parece decidido a buscar soluciones, con leyes que permitan mayores controles y sanciones para los evasores, así como con una "invitación" a los empresarios para que regularicen la situación de sus empleados ilegales, so pena de sufrir serias consecuencias.

Inmediatamente después de lanzarse un plan de lucha contra el trabajo en negro, surgieron las voces del establishment sobre las consecuencias nefastas que esto tendría en el mercado laboral. Advierten que si el empresariado tiene que pagar todas las cargas sociales se podría inclinar por el despido del personal ilegal, lo que generaría más desocupación. Es como decir que si se vieran obligados a dejar de evadir los pagos del impuesto a las ganancias y del IVA tendrían que cerrar las puertas de sus empresas: un total absurdo.

Está bien claro: el estilo del Presidente, sumamente particular, preocupa a muchos, aunque también pretenden sacar partido de ello los poderosos. Recelan, dudan, temen. Hace más de tres meses que asumió y fueron contados con los dedos de una mano los contactos que el Presidente mantuvo: algunas reuniones con empresarios del sector industrial, que parecen apoyarlo; sus encuentros con representantes de las tres centrales obreras, con las Madres de Plaza de Mayo de la línea de Hebe de Bonafini (respeto su enorme dolor, pero no comparto la metodología que apoyan), con las Abuelas de Plaza de Mayo y su enorme empresa en la búsqueda de los chicos apropiados por los represores, y con organizaciones piqueteras.

Se deben mencionar, además, su rechazo y sus duras críticas contra el sector financiero, que presiona al Gobierno para lograr más y más compensaciones por sus supuestas pérdidas, como si el riesgo empresarial no fuera parte del sistema capitalista, y las sucesivas negativas a los pedidos de las empresas privatizadas, que se desviven por obtener aumentos de tarifas sin recordar las enormes ganancias de que disfrutaron en la última década.

Precisamente la presión de estas empresas sobre algunos de los funcionarios más cercanos ideológicamente a ellas generó un conflicto entre el Presidente y su vice. Fue cortado de raíz. El conflicto, claro. Un exceso, a mi parecer, la actitud sorprendente del Presidente de despedir a una decena de funcionarios llegados a la Secretaría de Turismo y Deportes de la mano de Daniel Scioli. Con seguridad, el primer mandatario pensó, injustamente a mi modo de ver, que el vicepresidente podría ser proclive a satisfacer la voracidad de las concesionarias de servicios públicos.

Ese suceso pinta al Presidente de cuerpo entero. Una espontaneidad natural del primer mandatario que me parece un poco peligrosa. Tal vez debería ser más reflexivo en algunas cuestiones sensibles y no imprimir ese sello tan sanguíneo a sus decisiones. Debería dejar actuar más al estadista que seguramente tiene en su interior.

Sin embargo, debo coincidir con el Presidente en que una prédica errónea, por mejor intencionada que esté, conspira en definitiva contra las posiciones progresistas.

Es lógico que pretenda construir poder a cada paso. Más si se toma en cuenta lo particular de las elecciones presidenciales de abril, con una segunda vuelta frustrada y con un bajo porcentaje de apoyo popular para los dos postulantes más votados. Sin embargo, el Presidente no puede vivir en campaña. No puede estar de aquí para allá apoyando a los candidatos de su cuño en cada una de las campañas políticas que se desarrollan en el país.

UNIR TODOS LOS ESFUERZOS

El jefe del Estado sabe que su tarea no es sencilla, pero es necesario que se convenza de que no puede ser realizada por un solo partido político, sino que tiene que ser llevada adelante por un verdadero proceso de unión nacional, que no elimine los disensos, porque éstos son necesarios para que exista la democracia, pero que se asiente en determinados consensos básicos y fundamentales, que son los que permiten la integración nacional.

El Presidente parece desconfiar de todo el espectro político argentino, incluso de los hombres de su propio partido. En sus primeros tres meses de gobierno no ha tenido contacto alguno con la dirigencia política, esencialmente con el Parlamento, uno de los poderes de la República, el que tiene la representación de todos los argentinos.

La reforma constitucional de 1994 obliga, por las mayorías requeridas, a consensos indispensables en el Congreso Nacional, lo que no es compatible, de ninguna manera, con una vocación hegemónica que suponga que los partidos políticos deben obedecer las decisiones del Presidente.

Todos nosotros sabemos de las enormes dificultades para seguir viviendo en democracia cuando gran parte de nuestro pueblo sufre tanto. De allí, entonces, la necesidad que tenemos todos de dar respuestas adecuadas a los legítimos reclamos de los argentinos.

Las fuerzas políticas y sociales tienen enormes dificultades para enfrentar al poder especulativo. No alcanzan los partidos para discutir de igual a igual con el poder del neoliberalismo. No debe ser un sueño imposible la idea de un gran acuerdo cívico en el que participen todas las fuerzas sociales con sentido nacional: partidos políticos, entidades empresariales, sindicatos, entidades religiosas, cooperativas, mutuales, organizaciones no gubernamentales.

Estoy convencido de que se cumpliría un anhelo de toda la sociedad si los partidos políticos con vocación nacional pospusiéramos los intereses partidarios para volcar todos los esfuerzos en una única empresa nacional, unidos por una estrategia común, en respaldo de las instituciones, sin desmedro de las distintas identidades, pero poniendo todos el esfuerzo por reconstruir el país y volver a tener una patria que nos enorgullezca.

Es evidente que la gente quiere un Estado fuerte que defienda al ciudadano de la coacción y la explotación de los poderosos, pero que también defienda a la sociedad cuando, aunque se trate de las exigencias más legítimas, el reclamo sobrepase los preceptos mínimos de la legalidad. Ese fue un aspecto fundamental del Pacto de La Moncloa, en España, por ejemplo.

Y ésta es una oportunidad única para cumplir con estos anhelos. La Argentina tiene un presidente que goza de la aprobación del 80 por ciento de la población. Es la primera vez que un mandatario de la democracia dispone de semejante caudal de beneplácito social, lo que le da el plafón suficiente para emprender el camino hacia esa nación floreciente que todos buscamos.

Se trata de ganar la batalla cultural a través de la ética de la solidaridad. La batalla cultural es todo, porque la cultura, en un sentido amplio, es todo en un país. Estoy hablando de la cultura, de la forma de comportarse. Necesitamos solidaridad, necesitamos esfuerzo, necesitamos austeridad, necesitamos transparencia, necesitamos sacrificio. Hasta ahora, el Presidente ha atacado blancos relativamente blandos. Nos falta ver qué actitud asumirá cuando se trate de lidiar con enemigos fuertes.

El particular estilo presidencial parece haber logrado, aunque más no sea en el discurso, que políticos de diferentes vertientes ideológicas pugnen por definirse como los más cercanos al Gobierno. Así, hemos visto a candidatos de diferentes partidos y tendencias que dicen estar, todos, del lado del Presidente. Esto sería magnífico si se tornara realidad, más allá de las coyunturas. Hemos visto, a lo largo de la historia del país, cómo el partido que está en la oposición trata por todos los medios de que al que gobierna le vaya mal para lograr, de esa manera, el acceso al poder. La Argentina ha vivido esa situación en innumerables ocasiones y la crisis terrible que vivimos hoy es, en parte, producto de esos métodos.

POCO POR CRITICAR

Hoy son muy pocos los que se atreven a criticar al Gobierno, ya sea porque goza de un altísimo porcentaje de adhesión popular y nadie quiere ponerse a la gente en contra ni ir contra la corriente, o bien porque se pretende utilizar ese empuje de que goza el jefe del Estado para aprovechar el envión y ubicarse en posiciones más convenientes.

Tal vez también haya muy poco por criticar y más por alabar, pero está en la oposición la responsabilidad de controlar al que gobierna, y éste es un elemento esencial de la democracia.

Tenemos un ejemplo claro de esta circunstancia en la Capital Federal. Luego de la primera vuelta electoral -en la que triunfó Mauricio Macri, seguido muy de cerca por el actual jefe de gobierno, Aníbal Ibarra-, ambos competidores manifiestan su total apoyo a la acción de gobierno del presidente Kirchner.

Tanto desde la derecha neoliberal, representada por el candidato triunfador en la primera vuelta, como desde la opción más progresista del actual conductor de la ciudad, la adhesión al Presidente parece firme.

Esta circunstancia puede ser entendida como muestra del oportunismo de algunos para aprovechar el vendaval de apoyos cosechados por el Presidente de parte de la mayor parte de la sociedad. Este es, de todos modos, un buen síntoma para recuperar la relación entre la gente y los políticos.

El pueblo argentino quiere, desde luego, superar la crisis aguda que vivimos en los campos económico y social, crisis que lo ha llevado a cierto escepticismo, a alguna desesperanza, que lo ha conducido a una hipótesis errónea con relación a lo que se suele llamar "la exclusiva responsabilidad de la dirigencia política" de todos estos males que nos han ocurrido. Esto, naturalmente, se debe a algunos malos ejemplos que han dado los políticos, que en vez de servir al pueblo se han servido de sus cargos.

Y esto que está sucediendo ahora es una bocanada de aire fresco que brinda una oportunidad única para recuperar la buena relación entre el pueblo y los partidos políticos.

El pueblo argentino quiere, en definitiva, que vayamos saliendo de nuestros problemas, pero demanda que se le diga toda la verdad: que no vamos a salir de un día para el otro, que nos animemos incluso a luchar contra una ilusión que se plantea demagógicamente, porque estamos cansados de demagogia.

La Argentina corrió un riesgo enorme de perder la democracia que tanto nos costó recuperar. La terrible crisis política que vivió el país hace poco más de un año y el desprestigio que envolvió a los políticos estuvieron a punto de abrir la puerta a la derecha, que agazapada detrás de la hecatombe espera siempre su oportunidad para ocupar los espacios vacíos. El pueblo argentino está convencido de que si no actuamos, si no activamos la política, serán otros lo que actúen en nombre de los partidos políticos. Siempre se llenan los vacíos.

Y como el pueblo desea que haya un Estado -sólo un Estado puede darse tal nombre cuando está libre de toda dependencia extranjera y de toda dependencia interna de los factores de poder-, es necesario que actuemos todos juntos detrás de un ideal común, detrás de lo nacional y lo popular.

Esto es lo que quiere nuestro pueblo. Que enmendemos lo que está mal, que mejoremos lo que está regular, que cuidemos lo que está bien, que tengamos imaginación para lo que está por delante y que a través de un esfuerzo común vayamos realizando esta Argentina de nuevo.












Fuente: “Una bocanada de aire fresco” por Raúl Alfonsín para LA NACION de la Edición del 9 de septiembre de 2003.
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jueves, 7 de diciembre de 2017

Juventud Radical: "Declaración de solidaridad con el pueblo de Guatemala" (24 de junio de 1954)

Declaración de solidaridad del Comité de la Juventud de la Unión Cívica Radical de la Capital.

Con el pueblo de Guatemala avasallado en su legítimos derechos soberanos.


Ante el espectáculo que, ya ha dejado de ser insólito en la historia de Hispanoamérica, de pueblos avasallados en sus instituciones y dignidad nacional, por las fuerzas oscuras del imperialismo, se hace un deber de este Comité de la Juventud de la UNION CIVICA RADICAL de la Capital, en esta ultima edición, de los atropellos, solidarizarse con el pueblo de Guatemala-

En estos momentos convulsionados que vive la especie humana, dividida en dos bloques que pretenden mutuamente el dominio del planeta, basándose únicamente en el poder material de sus superbombas y de sus cañones, debemos reivindicar el derecho de los pueblos de darse el sistema de gobierno que consideren mas conveniente y el de ser respetados en su integridad territorial y moral. El hecho crudo a que asistimos es que en nombre de la democracia y de la libertad, le será negado a un pueblo americano, ese derecho, de darse las formas políticas y los gobernantes que el pueblo desee.

Este es el dilema, creado en la formidable (…), se pretende defender la democracia y la libertad –si ese planteamiento simplista y artificial que hace uno y otro bando-, en nombre de esa misma libertad, se sojuzga y conculca la libertad de un pueblo. El expediente es gastado, -por lo conocido- El peligro de infiltración comunista. No es con conquistas de pueblos indefensos con los que se va a combatir a esta corriente –porque buena o mala, es una idea- sino demostrando, que nuestro sistema de vida es mejor, que acá en America, los hombres en libertad no padecen miserias, privaciones ni hambre y son respetados en su dignidad humana. Pero las fuerzas insensibles del imperialismo, continúan su marcha de dominación y destrucción. Los casos se repiten en el Viejo Continente y en nuestra America, solo que el olor cambia. Allá nos quema el del petróleo que trajo la desgracia de Mossadegt. Acá nos empalaga la United Fruit. Com. Esta es la tragicomedia, que en nombres de derechos consustanciales con la cultura Occidental, se desconocerán los mismos. Al hacer esta declaración partimos del principio rector de nuestra nacionalidad, enunciado por nuestro héroe máximo: “Nuestra causa, es la del género humano”, repudiando la actitud obsecuente de los gobiernos títeres que aprestándose a legalizar el nuevo zarpazo, sienten el precedente mas nefasto de intervención. La no intervención, queda solo en los tratados, que, cuando los intereses priman no interesan los medios.

Pueblos de America y del Mundo, solo habrá paz, justicia y moral cuando poderosos o débiles comprendan y respeten el gran apotegma:
“Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos”



COMITÉ DE LA JUVENTUD DE LA UCR DE LA CAPITAL




Jacobo Arbenz presidente de Guatemala destituido por la acción de la CIA.







Fuente: Declaración de solidaridad del Comité de la Juventud de la Unión Cívica Radical de la Capital con el pueblo de Guatemala avasallado en su legítimos derechos soberanos, 24 de junio de 1954.

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martes, 5 de diciembre de 2017

Revista Extra: Facundo Suárez se confiesa: "No soy un caníbal político... Sí, lo vi a Perón" (septiembre de 1967)

Estaba radiante; acababa de ganar un juicio de 1.000 millones de pesos defendiendo a la Cooperativa 1º de Mayo.

Tenía las palabras moderno, auténtico, realista, a flor de labios.

Pero nos interesaba que sus labios se abrieran para hablarnos de su entrevista de 4 horas con Perón en Madrid.

Que se animara. Que no hiciera como los frecuentes visitadores que niegan su presencia ante el nostálgico líder.

Facundo Suárez decidió entonces ANIMARSE y hablar para EXTRA.

Había estado mudo hasta ahora. Seguramente de aquí en más oiremos a Ricardo Balbín.

ESTE fue el dialogo textual registrado entre EXTRA y Facundo Suárez:

—Ud. nació en Mendoza, tierra política.

Facundo Suárez: Sí. El 5 de noviembre de 1923. Soy generacional como usted ve. Mi padrino fue Carlos Washington Lencinas, un caudillo generacional, odiado como pocos y desacreditado como casi todos, pero amado con pasión. Hasta hoy se prenden velas en su tumba. Soy casado con Lucia Lastra; tengo tres hijos. Claudia (15), Facundo (13) y Lucio (11). Me llamaron Facundo por ser descendiente directo de Facundo Quiroga por parte de mi madre, una de las pocas bisnietas sobrevivientes del célebre riojano.

—Ud. es hermano de Leopoldo Suárez, ex ministro de Defensa del gobierno de Illia. ¿Siempre coincidió con él en el gusto y en las actitudes políticas?

F.S.: Básicamente si. Los dos somos radicales. Antes de tener la libreta de enrolamiento ya actuábamos en el partido. Pero evidentemente el radicalismo no es un cartabón de igualdad ideológica. Y en las actitudes políticas es público y notorio que tenemos posiciones diferenciadas. Esencialmente en el concepto de la lucha por el poder y cómo permanecer en el mismo. (Facundo cree en el acuerdo con el peronismo mientras Leopoldo conversa con los conservadores.)

—Antes de preguntarle si lo vio o no a Perón y qué le dijo, ¿qué antecedentes tiene usted como para poder hoy levantar una bandera de entendimiento nacional, léase, conectarse con el peronismo?

F.S.: No es un problema personal. Es generacional. Mi generación entiende que en el proceso de reestructuración política del país no se puede prescindir de nadie. Los que creemos que la Argentina tiene que ser un cielo industrial, los que vimos a la Argentina desmembrada, perdiendo provincias y fuerza por estar idiotamente divididos, no podemos seguir en ese tren que no tiene estación de destino. Para tener un país agresivo tenemos que tener un país unido. No un país discutido. Mientras el Papa va a Antioquia después de 9 siglos de división de la Iglesia, ¿por qué yo no puedo hablar con Perón? Nosotros seguimos aquí detenidos en el pasado, revisando barcos soviéticos en el puerto, a la misma hora que Franco negocia con Rusia y Brasil, inaugura centrales hidroeléctricas hechas por Checoslovaquia. Mi generación quiere salir de la pavada...

—Perfecto; pero Ud. no me contesta lo que le pregunto. No se evada...

F.S.: No me evado. Enfrentamos al peronismo durante mi vida universitaria, por la ruptura de un diálogo del que no fuimos protagonistas. Pero sin embargo, en el Parlamento, los radicales votamos las leyes básicas que propuso el peronismo. Había incomunicación personal, pero no estábamos lejos ideológicamente del peronismo. Personalmente fui elegido decano de la Facultad de ciencias Políticas de la Universidad de Cuyo, en noviembre de 1955, con la aquiescencia de profesores y graduados que militaban en el peronismo.

Fui siempre antigolpista; en la época de Frondizi grité que "El golpe iba contra todos"; en 1962 frondicistas pretenden llevarme como candidato a gobernador de Mendoza, pero mi partido "ve mal" esta posibilidad y me anula; en 1963, los conservadores de Mendoza, me ganan por doce mil votos la elección ; hay colegio electoral. Los peronistas proponen votarme. Me niego; hay que aceptar la democracia. En YPF, como presidente, me toca un directorio con Adrogué, Albrieu, ministros de la Libertadora y de Perón, el socialista Teodoro Bronzini, hijo; cuatro radicales, ocho no radicales. No tengo un sólo problema. El secreto es que podemos convivir. Y, como no soy modesto, admito que mucho se debió a mi particular modalidad. Me sentí tan cómodo como viviendo con la gente del SUPE (Sindicatos Unidos Petroleros del Estado), y estuve dos años y medio sin una huelga en YPF.

—¿Este curriculum hizo factible que Perón lo recibiera?

F.S.: Yo no pedí audiencia. Perón me invitó por intermedio del Dr. Jerónimo Remorino, su ex canciller, a abrir un diálogo, sin otro compromiso, que el de ver cómo podíamos ser útiles al país. Un año atrás, siendo yo funcionario, por intermedio de un amigo dirigente peronista, Michellini, estuve a punto de entrevistarme con Perón en juego limpio. Pero hubo "resistencias" en el partido y entonces opté por no forzar el proceso.

—De hecho que usted admite que lo vio a Perón.

F.S.: Por supuesto. Si, lo vi a Perón. Creo que la política vergonzante, los diálogos a nivel de sótano, significan atraso de mentalidad. Un político moderno no debe temer de hablar con el que fuera. Yo hablé con Arturo Frondizi siendo presidente de YPF; me parecía absurdo que por representar dos políticas distintas, no podíamos tener diálogo. Que por encontradas que fueran las posiciones, siempre algo se aprende. No hablar, es canibalismo. Nunca negué el hecho. Porque insisto, no soy un CANIBAL POLITICO. Tengo ideas firmes y el diálogo las refirma. Si uno es inteligente, y está equivocado, y se lo muestran, cambia. Muchos argentinos, a nivel político, son momias por no haber cambiado jamás.

— ¿De qué habló con Perón? ¿Qué le ofreció? El a usted y usted a él.

F.S.: Fue protocolar al comienzo. Perón tiene esquemas muy claros. Me habló "organizadamente".

NO HICIMOS NINGUN PACTO. Hablamos de la posibilidad de vivir en común; Perón no la rechazó. No parecía tener agravios. Me dijo una frase muy redonda: "Mire Suárez: esto es igual que cuando un carro se queda empantanado y sólo cuatro tiran para sacarlo mientras los demás miran. La Argentina es igual. Tenemos que volver al sistema representativo y ser eficientes".

— ¿No le hizo realmente ninguna referencia a los agravios que él y su movimiento pueden haber recibido de su partido?

F.S.: Hablamos del futuro. Hacia adelante. Si nos envolvíamos en los recuerdos de los mutuos agravios, volvíamos a ser caníbales. Se hizo pequeño recuento de los hechos de ayer que dividieron a los dos movimientos; por ejemplo: Perón recordó los puntos de contacto y los ofrecimientos a Sabattini para una salida integral en 1946 y la respuesta negativa que llevó a estos 22 años de discordia nacional. Perón evocó la lealtades y deslealtades en el campo militar: "Fíjese Suárez, —me agregó— que los militares que sufrieron cárcel por revolucionarios son los que tienen menos rencor y en cambio muchos de mis más queridos representantes, los que más me proclamaron su adhesión personal, hoy son 'gorilas'. Los conversos fueron siempre peligrosos, Suárez...".

— ¿Es verdad que le habló mal de Balbín?

F.S.: No. Pero admitió que había que tener gran actitud de renunciamiento. "Si yo olvido los fusilamientos —me dijo Perón— alguien tiene que olvidar que estuvo preso...".

—Eso es directo para Balbín... Ese alguien es Balbín.

F.S.: ¡Por favor...! Le repito que no hizo nombres. Delante mío, no hubiera podido hablar mal de Balbín, porque yo no lo habría admitido. Perón, por otra parte, tiene modales y no está donde está por casualidad...

—De Onganía le habló?

F.S.: Sí. Me dijo que tenía prestigio militar, pero que en los próximos meses lo perdería por no tener ideas claras de gobierno. Que además se rodeaba mal en materia de conducción; había vuelto a llamar a todos los que fracasaron en gobiernos anteriores. No se puede triunfar ""con perdedores". "Al menos los radicales —me marcó— no usaron a este elenco estable de la frustración. Restituir la disciplina militar es una cosa. Eso lo hizo Onganía. Gobernar es otra cosa. Pero si fracasa las fuerzas armadas volverán a deliberar. El error es atacar a las FFAA... Es injusto. Habrá que medir bien el ataque, cuando llegue la hora del derrumbe". Le repito que estos juicios son de Perón ...

—¿De Matera qué le dijo?

F.S.: Ningún tipo de apreciación lesivo. Comentó si, los Informes que rendía Matera sobre la situación política del país...

— ¿Y de Frondizi?

F.S.: Lo explicó así: "Frondizi tuvo una gran oportunidad y la desaprovechó... Fue el Sabattini de 1958...

—¿De Vandor, Framini, Alonso?

F.S.: No... habló sí, de abrir un proceso generacional de cambio en las estructuras gremiales. Pero me indicó que los caudillos actuales también están de acuerdo en eso... En dar paso a otros.

—¿Y de Illia qué dijo?

F.S.: Los dos años de gobierno de Illia los consideró como un trato leal. Tan limpio que los peronistas ganaron las elecciones. Me aseguró que no le era difícil; en consecuencia, el diálogo... con las discrepancias lógicas del aspecto conductivo. Pero, escúcheme, los nombres propios fueron muy circunstanciales... No Insistamos...

—¿En qué pacto quedaron?

F.S.: En ningún pacto; en lo que sí quedamos fue en que los dos movimientos trabajaran en común para llegar a un GOBIERNO REPRESENTATIVO.

—¿Perón quiere elecciones?

F.S.: Por supuesto... Yo no tenía representatividad de los órganos del partido para pactar nada. Me limitaba a transmitir la posibilidad de trabajar juntos. Los organismos del partido tienen que decidir...

— ¿Aprobaron su gestión Balbín, Illia, etc... ?

F.S.: Yo trasmití al Dr. Illia y al partido estas impresiones. Son analizadas por el radicalismo... La apertura del C. Nacional, si bien no tiene como destinatario único al peronismo, creo que ya es un buen indicio...

—¿Pero usted cree que hombres de su partido muy antiperonistas y muy gorilas aceptarán convivir?

F.S.: No se trata de convivir con el peronismo, sino con el país. Quien no lo haga está de más en el radicalismo...

—¿Tiene idea que su lucha será muy larga y que puede quedarse muy solo?

F.S.: Estoy muy adulto. Sé lo que hago. Además navego en la corriente misma del país... Es un lenguaje que lo habla la Iglesia en el mundo. Como se ve, muy solo no estoy.

—Honestamente, ¿qué le parece Perón? ¿Está gagá?

F.S.: Una imagen totalmente distinta a la que los años en que lo enfrenté me hicieron crear. Uno idealiza a la mujer que ama y regala virtudes. Le achaca todos los defectos al ser que odia o resiste. Me impresionó el orden de su exposición en un hombre de 70 años. Claro, lúcido, tajante, preciso. Va al tema. Tiene una diferencia fundamental con los políticos que uno trata: nunca habla en primera persona.

—¿Él también se prestaría a un gran renunciamiento?

F.S.: Los renunciamientos de los hombres claves son muy difíciles: escapan a la propia voluntad. En política no se puede pedir renunciamiento sin darlo...

— ¿Quiere volver al país?

F.S.: Una pregunta que no le formulé porque me parece antinatural.

— ¿Cuál sería el renunciamiento que Perón debiera darle al país a su juicio?

F.S.: Creo que necesitamos una tregua política como en Colombia. No renunciar sólo a líderes, sino a algunos conceptos que enfrentan. Renunciar no es abjurar. Yo no
me avergüenzo de haber participado en la Revolución Libertadora y se lo dije a Perón. No me saco el titulo de haber contribuido a la caída de él. Pero no me voy a perder en las anécdotas y rencores de esa Revolución...

—En qué pueden coincidir radicales y peronistas para hacer el país de 1980...?

F.S.: Política económica independiente, a nivel de desarrollo; concreción de todas las obras estructurales, demoradas desde 1880 Industrialización total sin costos políticos y con expansión tanto interna como externa; política internacional retomadora de la corriente histórica del liderazgo perdida por el país por su complejo de inferioridad, Juego limpio en la representatividad política; planificación integral de la Argentina para que nuestro acero, nuestro comercio exterior, y nuestros niveles de consumo interno, nos hagan convivir en un mayor grado de eficiencia técnica, cultural y económica con el mundo que crece mientras nosotros retrocedemos. En eso no hay diferencias con el peronismo, le puedo asegurar después de cuatro horas de conversación abierta con Perón. Los dos partidos queremos la Argentina con destino de Potencia y sin sumisiones extrañas y no soñando, como sueñan nuestros repetidos economistas, con la inversión extranjera como única posibilidad de rescate.

— ¿Cuándo quedó en volverlo a ver a Perón?

F.S.: Las puertas quedaron abiertas. Ahí terminó mi cometido. Ahora es el partido... Yo informé...

—Perdón, por último: hay algunos correligionarios suyos, bastante vitales, que afirman que Perón los va a traicionar...

F.S.: Esta es la primera vez que hablo con un periodista después de mi visita a Perón; yo no busco adeptos. Creo que si el peronismo no cumple con este proceso de apertura se traiciona a sí mismo... Los críticos de esta posición se reúnen con dirigentes conservadores —lo que me parece bien— olvidando que muchos de estos conservadores practicaron el "golpe" contra el Dr. Illia. Pero si se olvidan los agravios con esas fuerzas, ¿por qué insistir en el rencor con los peronistas?

—Haga nombres.

F.S.: Quiero paz, no guerra.. Usted los conoce...













Fuente: Facundo Suárez se confiesa: "No soy un caníbal político... Sí, lo vi a Perón" en Revista Extra, septiembre de 1967. Digitalizado por Mágicas Ruinas.
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sábado, 2 de diciembre de 2017

UCR: "El Pueblo quiere saber que va a votar - 10 respuestas para el 10 de abril" (1994)

1) ¿Qué es la Constitución Nacional?

Es la Ley básica que organiza a la Sociedad y el Estado.

2) ¿Cómo nace la Constitución?

Nunca nace de la imposición de un sector de la vida nacional sobre otra, sino por el acuerdo libre y nacional de toda la sociedad.

Así fue en 1853, tal como lo expresa El Preámbulo, cuando menciona “en cumplimiento de pactos preexistentes”.

3) ¿Por qué es necesaria reformar la Constitución?

Porque en 1853 se dieron facultades extraordinarias al Presidente con el objetivo de consolidar la Unión Nacional. Logrado esto, el uso excesivo de esas facultades terminaron por contradecir al espíritu mismo de los constituyentes, que intentaron sentar las bases de una Republica Democrática, Representativa y Federal.

Este divorcio entre la letra de la Constitución de 1853 y la realidad, se profundiza bajo el mandato del Presidente Menem:

  • Al avanzar sobre el poder judicial, prostituyendo el sistema de nombramiento de jueces en un toma y daca del partido del gobierno.

  • Al avanzar sobre el poder legislativo, arrancándole leyes que delegan facultades y dictando gran cantidad de Decretos de Necesidad y Urgencia.

  • Al destruir los organismos de control, quebrando el principio de independencia y equilibrio de poderes.

Había que buscar, entonces, un nuevo marco institucional, para reconstruir esos principios, que permita hacer una oposición más fuerte y eficiente.

4) ¿Cómo lograr estos objetivos?

Los radicales proponemos:

Atenuar al Presidencialismo.

a)      Crear la figura del Jefe de Gabinete de Ministros que tendrá a su cargo la Administración General y el Presupuesto, debiendo rendir cuentas públicas mensualmente al Congreso.

b)     El Presidente no podrá dictar decretazos en materia penal, ni crear nuevos impuestos, ni modificar las reglas de juego político.

c)      Acortar a 4 años el mandato del Presidente. Eliminar la posibilidad de trampas, suprimiendo al Colegio Electoral. Se impondrá la doble vuelta electoral y se limita a un solo periodo la reelección.


Mejorar el funcionamiento del Congreso.

a)      Elegir en forma directa tres senadores por provincia, (2 por la mayoría y 1 por la minoría) para que defiendan en serio el interés provincial.
Ej.: ¿Usted conoce a los Senadores de la Provincia de Buenos Aires? A partir de ahora los elige usted.

b)     Simplificar el trámite para la elaboración de las leyes.

c)      Ampliar el periodo de sesiones ordinarias, para hacer más ágil la tarea del Congreso.

Garantizar una justicia independiente, ágil y eficaz.

a)      Quitar el poder de elección de jueces al Gobierno y crear un Consejo de la Magistratura con amplia participación y capacidad de decisión.

b)     Eliminar las sesiones secretas del Senado para nombrar miembros del Poder Judicial.

c)      Terminar con el manoseo provocado por el sistema de juicio político que protege a malos jueces apadrinados desde algunos partidos políticos, creando un Tribunal de Enjuiciamiento que los juzgue y separe de sus cargas. Ej.: Servini de Cubría, Mahoudjian.

Terminar con la corrupción.

a)      Dándole mas poder a los Organismos de Control.

b)     Acabar con la complicidad entre funcionarios de un mismo gobierno dando la Presidencia de la Auditoria General de la Nación a la oposición.

c)      Hacer que los fiscales sean totalmente independientes, debiendo representar el interés del pueblo y del Estado, no del Gobierno. Así se evitaran obstáculos para investigar a los funcionarios. Ej.: Pami, Dromi, Vico, Spadone.


5) ¿Cuáles serian los cambios en la vida diaria si se aprobara la Constitución que los radicales proponemos?

a)      La nueva Constitución obliga al Gobierno y los jueces a proteger el medio ambiente, garantizando la limpieza del aire que respiramos y del agua que tomamos. También la protección de la fauna y la vegetación, de los ríos y los bosques, pudiendo un vecino o grupo comunitario afectado exigir el cumplimiento de sus derechos.

b)     Evitará los abusos de las empresas de Servicios Públicos (Edesur, Edenor, Telecom, Telefónica de Argentina, Aguas  Argentinas, recolectoras de residuos) y garantizará la calidad de alimentos, bebidas y otros productos que nosotros y nuestros hijos consumimos, pudiendo obtener indemnización por los incumplimientos a daños.

c)      Desterrará para siempre la incertidumbre sobre el accionar policial, obligando a dar información a la familia de los detenidos, mediante la consagración constitucional del HABEAS CORPUS y dignificando la tarea de los organismo de seguridad.

6) ¿Qué se vota el 10 de abril?

NO se vota por si o por no. No es un plebiscito.

NO se vota para PRESIDENTE, ni por su reelección.

NO se vota para gobernador, ni por su reelección.

NO se vota intendentes, ni diputados, ni senadores, ni concejales.

El 10 de abril, SE VOTA a los hombres y mujeres que serán CONSTITUYENTES, REDACTARAN Y APROBARAN LA NUEVA CONSTITUCION ARGENTINA representándola a usted y asegurando los derechos de los trabajadores, la libre expresión pública y religiosa, etc.

Los Constituyentes se reunirán en las ciudades de Santa Fe y Paraná durante tres meses con el único fin de sancionar la Constitución Nacional y terminaran su mandato inmediatamente.

7) ¿Cómo se vota el 10 de abril?

Como en todo acto electoral, los partidos políticos presentaran listas de candidatos. Lo de la UCR es encabezada por el Dr. Raúl Alfonsín.

8) ¿Dónde se vota el 10 de abril?

En el mismo lugar que lo hizo en la ultima elección del 3 de octubre de 1993.

9) ¿Por qué votar el 10 de abril?

El voto es obligatorio así la determina la ley electoral, también porque la Constitución se hace una vez cada 100 años. Si no se hace con la participación de todos, se corre el peligro que se haga contra todos.

10) ¿Por qué votar el 10 de abril por la Unión Cívica Radical?

Porque los radicales no somos perfectos, somos como usted, reconocemos errores, tenemos defectos, pero tenemos más de 100 años de historia defendiendo la Democracia y la Libertad.

Tenemos estas PROPUESTAS CONCRETAS PARA RESOLVER PROBLEMAS REALES.

Votando a la lista de la UCR, usted fortalece a la oposición para que se exija mejor educación, control sanitario en su barrio, seguridad para su familia, una justicia independiente, control en las privatizaciones, más recursos para la provincia, nuevas fuentes de trabajo y el respeto por los derechos laborales. Garantiza que esta constitución sea realidad.

POR ESTAS RAZONES
EL 10 DE ABRIL
HAGASE OIR

-UNA OPOSICION FUERTE PARA UNA CONSTITUCION JUSTA-













Fuente: Folleto “Reforma de la Constitución” – EL PUEBLO QUIERE SABER QUE VA A VOTAR – 10 RESPUESTAS PARA EL 10 DE ABRIL – UNA OPOSICION FUERTE PARA UN PAIS MAS JUSTO – UCR LISTA 3, 1994.
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jueves, 16 de noviembre de 2017

Luis Sáenz Peña: "Conmutación de la Pena de Muerte al Cnel. Mariano Espina" (29 de septiembre de 1893)

CONMUTACIÓN DE PENA

Buenos Aires, septiembre 29 de 1893

CONSIDERANDO:

Que los sentimientos del pueblo argentino, acentúan una marcada tendencia en pro del respeto a la vida humana;

Que nuestra moderna legislación inspirada en el progreso de los tiempos, tiende a reservar la pena de muerte para casos excepcionales;

Que nuestras luchas políticas se caracterizan y se distinguen por el arrojo en el combate y la clemencia en la victoria;

Que breve días han bastado para aniquilar una rebelión formidable encerrada hoy dentro de las calles de la ciudad del Rosario, que no tardará en someterse a discreción;

Que el Ejercito de Tierra y la Escuadra Nacional, a pesar de hechos subversivos y de predicas incendiarias, han ofrecido un ejemplo elocuente de lealtad a la bandera de la patria y de obediencia a las autoridades constituidas.

Que su disciplina no puede sentirse afectada por la conmutación de la ultima pena impuesta a un militar que abandonó sus filas en mala hora, con una audacia desmentida en el momento solemne de la prueba;

Que la pena inmediata de presidio bastará para vindicar la justicia, castigar el crimen, desagraviar a las victimas y alejar de los espíritus perturbados, toda tentación de imitar su funesto ejemplo;

Que numerosas asociaciones de beneficencia y damas de las más distinguidas de esta sociedad, militares gloriosos y personas espectables de dentro y fuera del país, se han interpuesto pidiendo por la vida del condenado.

Que en tales circunstancias, el Jefe Supremo de la Nación puede sin perjuicio de la seguridad del Estado, ejercitar la mas alta facultad de un hombre sobre la tierra, respondiendo de acuerdo con sus propios sentimientos, a la humanitaria expectativa del generoso pueblo cuyos destinos tiene el honor de regir.

El Presidente de la Republica, oído el parecer unánime de su consejo de ministros

DECRETA

Art. 1: Conmutase la pena de muerte impuesta al Coronel del Ejercito Nacional, Don Mariano Espina, por la de presidio durante el término de veinte años.

Art. 2: Mientras no se construye el presidio militar proyectado en Puerto Deseado, el citado Coronel sufrirá su pena en la Penitenciaria de esta Ciudad.

Art. 3: Queda el Coronel Espina dado de baja del Ejército y borrado del escalafón militar, sin goce de sueldo, ni uso de uniforme.

Art. 4: Por el Ministerio de la Guerra, se impartirán las órdenes necesarias, para la ejecución de este decreto.

Art. 5: Comuníquese, publíquese, y dese al registro nacional.

SAENZ PEÑA – LUIS MARIA CAMPOS – MANUEL QUINTANA – VALENTIN VIRASORO – JOSÉ A. TERRY – EDUARDO COSTA





Coronel Mariano Espina luego ascendido a General por el Presidente de la Nación Dr. Marcelo Torcuato de Alvear.






Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina -“Decreto de Conmutación de la Pena de muerte al Cnel. Mariano Espina” por el Sr. Presidente de la Nación, Dr. Luis Saénz Peña, 29 de septiembre de 1893.


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sábado, 11 de noviembre de 2017

Marcelo T. de Alvear: "Funeral Cívico a la Memoria del Dr. Lisandro de la Torre" (25 de septiembre de 1939)

Señoras y Señores:

No podía faltar a esta cita en que se rinde homenaje a un gran argentino. Y no podía faltar, porque entiendo que los pueblos no son dignos de grandes destinos si no saben honrar a los ciudadanos que han sacrificado su existencia y su vida por el bien común.

Lisandro del Torre fue un espíritu superior, de una envergadura de carácter rara y extraordinaria. Tuvo muchas veces los defectos de sus grandes condiciones, pero siempre fue sincero y animado de una gran probidad y no pudo –como acaba de decirse con elocuencia- aceptar sino la verdad y en cualquier parte en él creía descubrir una simulación, una superchería, no podía reprimirse y tenia que salir a la palestra a denunciar a los falsos apóstoles, a los fariseos de las instituciones e ideales argentinos.

Cuando tuve conocimiento de su muerte trágica, sufrí una gran congoja. Acudió a mi mente el recuerdo de un momento de un momento lejano de mi vida, cuando también otra muerte conmovió las fibras más íntimas de mí ser. Son dos finales semejantes: el de aquel fundador de la Unión Cívica y apóstol de la democracia, Leandro Alem, y el de Lisandro de la Torre.

Y tuve una gran congoja, porque supuse –a pesar de la serenidad que demostró en los últimos momentos-, que Lisandro de la Torre padeció una profunda amargura antes de tomar esa trágica resolución. El creyó, como hombre dinámico y activo que era que su papel había terminado, creyó que había luchado en vano contra un ambiente que, tal vez, no lo comprendía; y entonces, como no era hombre para quedarse inútil, arrinconado en su casa, pensó que su acción no era benéfica para su país. Por eso Lisandro de la Torre puso fin a su vida. Lo mismo que aquel otro caudillo que creyó, en un momento de ofuscación, que su papel había terminado, sin comprender que la acción de un hombre político y de un alto ciudadano y gran espíritu  aun cuando pareciera que no ha sido comprendido, aun cuando no vea surgir los frutos de las semillas que va derramando en los profundos surcos del suelo de la patria, deja una enseñanza y una lección fecundas para las generaciones futuras.

Y ya lo tenéis: muerto de la Torre, todos los demócratas argentinos, cualesquiera que hayan sido las disidencias pasajeras o transitorias que haya existido entre ellos, nos hemos agrupado ante su féretro primero, ante su recuerdo después.

Y lo hemos hecho porque fue un gran servidor de esos mismos ideales que nosotros defendemos. Porque fue un abnegado campeón de esas verdades que nosotros queremos hacer triunfar y porque Lisandro de la Torre, aun muerto, sigue luchando al lado nuestro.

Recordaré una frase decepcionada y amarga de un hombre ilustre que emancipó a media America. Al retirarse, abatido, del continente americano, le decía a su edecán: 

“Hemos arado en el mar”

El creía haber arado en el mar, era nada menos que Simón Bolívar, cuyo monumento se levanta hoy en todos los rincones del continente Sudamericano.


Tal vez Lisandro de la Torre, en los últimos momentos, creyó que su esfuerzo fue vano, que quizás su esfuerzo no llegó a ser todo lo eficaz que era menester. Grave error: Lisandro de la Torre levantó una alta cátedra: Lisandro de la Torre fue un gran ejemplo para las juventudes argentinas que vienen llenando los claros de los que se van o de los que caen en la marcha hacia el porvenir y que han de recordar su figura como una enseñanza y su acción como un apostolado.










Fuente: Discurso del Dr. Marcelo Torcuato de Alvear en el Funeral Civico del Teatro Maravillas de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1939. En “Homenaje a Lisandro de la Torre”, Cursos y Conferencias, Revista del Colegio Libre de Estudios Superiores. Nº 9, 1939.
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martes, 7 de noviembre de 2017

Hipólito Solari Yrigoyen: "La presunción de inocencia" (15 de junio de 1998)

Entre los derechos fundamentales de los hombres se encuentra la presunción de inocencia. La Declaración Universal, proclamada hace medio siglo, incluyó este derecho en el artículo 11, señalando que "toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad". Este derecho humano es aniquilado a diario en la Argentina por funcionarios, periodistas, políticos, sindicalistas y personas dedicadas a las actividades más diversas.

La acusación, ya sea que se haga ante la Justicia o simplemente en un medio de prensa, que se formule con responsabilidad o sin ella, con ponderación o con escándalo, se ha transformado para muchos en sinónimo de condena firme e inapelable. El juicio público conforme a la ley, con las garantías de defensa, carece de vigencia efectiva si el acusado es condenado de antemano y en forma irreversible por una opinión pública de cuya presión no todos los jueces son capaces de evadirse. Cuando la acusación se identifica con la condena, la pérdida de la honra y de la honorabilidad es definitiva y no hay para el acusado absolución tardía que pueda reintegrárselas.

POR ALGO HA DE SER

La Argentina tiene una penosa tradición de no respetar la presunción de inocencia. En los largos períodos de autoritarismo de su historia, ningún perseguido era inocente. Aunque no hubiera contra él acusación ante la Justicia, lo que le hubiera permitido, al menos, defenderse de las imputaciones, siempre hubo agentes o servicios de informaciones que se encargaban de difundir las supuestas culpas de los disidentes. En décadas despóticas recientes, cuando se ponía a alguien a disposición del Poder Ejecutivo siempre era a causa de una falsa peligrosidad que se le atribuía. Nunca deberíamos olvidar que aquel oprobio de "por algo ha de ser", que estaba en boca de tantos, sirvió para cubrir sin protesta ni reacción los peores y más aberrantes crímenes.

La Argentina, después de muchos sacrificios y luchas, recuperó la democracia y su sistema constitucional el 10 de diciembre de 1983. Hubo un cambio notable desde entonces en materia de derechos humanos y de libertades fundamentales. Pero siempre debemos estar vigilantes para que se respeten todos, absolutamente todos, los derechos humanos. No podemos aceptar que unos se resguarden y otros se vulneren. Los derechos humanos son indivisibles.

EL FIN Y LOS MEDIOS

El desconocimiento de la presunción de inocencia está tan fuertemente arraigado en amplios sectores de nuestra sociedad, que hasta el simple recuerdo de su existencia suele generar rechazo y su reivindicación puede colocar en un clima de sospecha a quien la haga, porque quienes violan este derecho olvidan que el fin no justifica los medios.

En la Argentina, violar el derecho humano de la presunción de inocencia significa también transgredir la Constitución Nacional, que en su artículo 75, inciso 22, ha incorporado los siguientes instrumentos que lo consagran:

  • Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (artículo 26).

  • Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 11).

  • Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 8, inciso 2).

  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 14, inciso 2).

La lucha por los derechos humanos nunca ha sido fácil y exige que quienes creen en ella hagan todos los esfuerzos necesarios para velar por el reconocimiento y la vigencia plena de la presunción de inocencia de los acusados mientras no se pruebe la culpabilidad en juicio público con garantías de defensa.








Fuente: “La presunción de inocencia” por Hipólito Solari Yrigoyen ex senador de la Nación por Chubut (UCR), preside Nuevos Derechos del Hombre, organización no gubernamental con estado consultivo ante las Naciones Unidas. Publicado en el Diario La Nación en la edición del 15 de junio de 1998.
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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ricardo Pueyrredón: "Las 40 manzanas" (1994)

Con Arturo Illia mantuvimos una larga y muy agradable amistad. Lo había conocido en casa de mi padre. Lo fui a visitar varias veces a Cruz del Eje. Fui el encargado de su campaña publicitaria a Presidente. Fui el portador de su mensaje a Kennedy. Fui su embajador en Canadá. Unos años después de su derrocamiento, volviendo juntos de Bariloche donde habíamos concurrido a un acto político, hablamos de su gobierno y me confeso que de todos sus errores, dos habían sido los mas graves. 

Haber subestimado al adversario cuando se entero del golpe que se estaba gestando para voltearlo. Había resuelto concurrir el 20 de junio, día de la bandera, a Rosario donde estaba destacado como comandante del Segundo Cuerpo del Ejército un digno militar y su amigo, el general Carlos Augusto Caro. Con el habían planeado la constitución del gobierno allí en caso que el golpe tratara de destituirlo. Pero al general Caro lo trasladaron y lo detuvieron dos días antes... Y, agrego, que su segundo gran error fue el no haberme hecho caso cuando le insistía en que debía difundir su obra de gobierno. Solía decir:

"A mi me voltearon las 40 manzanas que rodean la Casa de Gobierno".

Nadie entraba a la sala donde yo estaba sentado, en un sillón, con mi portafolio sobre las rodillas.
Nadie entraba y nadie interrumpió esos cincuenta y tres años de recuerdos que venían desfilando como un torrente delante mío.











Fuente: “Vos, Señor Presidente” de Ricardo “Richard” Pueyrredón, Editorial Corregidor, 1994.
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lunes, 30 de octubre de 2017

Gabriel Martínez Campos: "Informe al Canciller H. Pueyrredón sobre la abdicacion del Zar Nicolas II" (17 de marzo de 1917)

Petrogrado, 17 de marzo de 1917

N°15

A Señor D.D.H de Pueyrredón

Ministro de Relaciones Exterior ad interin

Sr. Ministro:

El viernes 9 del corriente la clase obrera de la capital declárese en huelga como protesta de la escasez de alimentos, principalmente de pan. A la protesta de los obreros siguió la de la población en general, produciéndose entonces graves desórdenes que durante el viernes y sábado la Policía pudo a duras penas reprimir.

Mientras esto ocurría, el Presidente de la Duma , Sr. Ratzianko, enviaba al Emperador un telegrama informándolo de la situación angustiosa en que se encontraba Petrogrado y de la incapacidad que mostraba el Gobierno para hacer respetar el orden, agregando que si este estado de cosas se prolongaba podría degenerar en un movimiento político. Un telegrama análogo expidió a los generales Rousky y Broussilaff, jefes de los Ejércitos en campaña, para que lo transmitiesen al Emperador y lo decidieran a intervenir.

El Zar, por toda respuesta, lanzó un úkase clausurando la Duma.

El domingo los acontecimientos se precipitaron, pues, el ejército haciendo causa común con el pueblo abandonó los cuarteles trabando sangrientos combates con la Policía, única fuerza que permanecía fiel al Gobierno. Las tropas que fueron llamadas de los alrededores fraternizaron enseguida con las amotinadas, quedando éstas desde esa noche, dueñas de la situación.

Convocada la Duma en las primeras horas del lunes, su Presidente Sr. Ratzianko, dio cuenta del úkase, que fue recibido con protestas unánimes, resolviendo la Asamblea rechazarlo y proclamar, en medio del mayor entusiasmo, un Comité compuesto de sus miembros más conspicuos que se encargase de la dirección del movimiento y de restablecer el orden.

Entretanto, las fuerzas amotinadas se apoderaban de algunos edificios públicos enarbolando la bandera roja, destruían otros como la Policía y el Palacio de Justicia, arrestaban a los ministros de la Corona, a los ex jefes de Gabinete y a varios personajes del régimen que caducaba.

Ensoberbecida la soldadesca, entregáse al saqueo y al incendio, ofreciendo Petrogrado un espectáculo terrorífico durante dos días hasta que el Comité nombrado por la Duma, consiguió, el jueves, restablecer una calma relativa.

Pude en esas circunstancias conferenciar con el Decano del Cuerpo Diplomático, que lo es el Embajador de Inglaterra, y enviar a V.E. el despacho cifrado que confirmo por nota separada.

Las informaciones que transmití esa mañana, fueron ratificadas más tarde, constituyéndose un Gobierno Provisorio bajo la Presidencia del Príncipe Lvov y entrando a desempeñar la cartera de Relaciones Exteriores el Sr. Pablo Mihionkov, leader del Partido Constitucional Democrático, de cuya actuación como diputado y escritor he tenido oportunidad de ocuparme anteriormente.

Acto continuo, la Duma, después de expedir un manifiesto que acompaño adjunto y en el que esboza el programa del nuevo Gobierno, pidió la abdicación del Zar, comisionando al Sr. Goutchkaft, Ministro de Guerra del nuevo gabinete, para que la recabase de S.M. cerca del Cuartel General, en Pskov, donde se encontraba arrestado desde el martes 13.

Al día siguiente, Nicolás II dirigía un mensaje al Vicealmirante Nepermine, Jefe de la Flota del Mar Báltico, que lo transmitió a la Duma, en el cual expresaba que “encontrándose en manos del pueblo y del ejército el honor y el porvenir de Rusia, para conducir la guerra hasta la victoria en compañía de sus aliados, exigía esta situación una estrecha unión interna, y, que siendo él un obstáculo para la prosecución de tan altos fines, abdicaba la Corona como también lo hacía en nombre de su hijo el Gran Duque Alejo, en favor de su hermano el Gran Duque Miguel”.

Este mensaje fue comunicado al Gran Duque en su Palacio por una delegación de la Duma, contestando éste “que no vacilará en aceptar el trono si tuviera la seguridad de que su determinación respondiese a los deseos y al bienestar de Rusia; pero que interiorizado como estaba de las divergencias que existían respecto de la forma de Gobierno futuro, se abstenía de una declaración, esperando el veredicto nacional”.

A este estado de cosas ha llegado la situación, Señor Ministro, en el momento en el que escribo estas líneas, habiendo desaparecido, felizmente, la gravedad que inspiraban tales acontecimientos.

Me limito en la presente nota a la simple exposición de los hechos ocurridos, prometiéndome más tarde y con mayores detalles, informar a V.E., sobre el proceso de este movimiento que ha venido a cambiar la faz política y social de Rusia.

Tengo la honra de saludar a V.E. con mi más alta consideración

G. Martínez-Campos







Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Crónica detallada del Enviado Argentino en Rusia, Gabriel Martínez Campos, dirigida al canciller argentino Honorio Pueyrredón, en la que narra minuciosamente la abdicación del Zar Nicolás II, el armado de la Duma y la antesala de lo que sería la toma del poder de los Soviets Bolcheviques, 17 de marzo de 1917.
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