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domingo, 15 de septiembre de 2019

Fernando de la Rúa: "II Congreso Internacional de la Lengua Española" (16 de octubre de 2001)


Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señores Presidentes, Señores miembros del Gobierno de España y de Castilla y León, Señor Alcalde de Valladolid, ilustres señores, señoras y señores:

Este II Congreso de la Lengua al que con tanta generosidad hemos sido invitados, responde a la convicción que compartimos totalmente. Al idioma castellano pertenece un rol protagónico en el mundo actual; rol asignado por la fuerza que le infunden las personas que lo hablan y lo escriben y también, por el cada vez más creciente atractivo de las culturas de nuestra lengua entre quienes lo descubren.

Este interés se asienta no en la mera curiosidad, sino en el reconocimiento de los valores internos e históricos y las múltiples posibilidades que brinda en diversos campos del conocimiento y la acción.

Nuestro idioma ha hecho sus aportes concretos al entendimiento de los pueblos y a la búsqueda del progreso, sin alejarse en sus desarrollos de la ética y la eficacia. Como ciudadanos de este mundo turbulento, es esencial cumplir con nuestra mayor y primera responsabilidad; afianzar la reflexión que propugne y nos acerque a los mejores modos de convivencia humana y ponderarla por sobre las conductas impulsivas y reactivas, promotoras de dolor y desesperanza.

La democracia no admite titubeos; encarna la cultura y el bienestar de los hombres entendiéndolos como producción de un espíritu creativo, a la vez que crítico y autocrítico de la belleza como expresión de la emoción genuina y la celebración de la vida amparada en la igualdad y la bienhechora tolerancia hacia los otros. Porque defendemos la claridad del pensamiento racional sobre la oscuridad de los prejuicios y las consignas sectarias, el entendimiento que promueve el diálogo sobre los enfrentamientos que nacen de los impulsos de exclusión y la indiferencia irreductible ante los problemas del prójimo, aceptamos la aventura y su desafío.

Es evidente que ante la magnitud de este propósito, la lengua como expresión de esta voluntad es la herramienta para hacer real una comunidad mejor integrada en una convivencia de signo humanista. Porque poseemos el beneficio de su riqueza, como hablantes de la lengua española, podemos contribuir de manera fundamental en este sentido. Cultivarla, no es responder a un afán retórico; significa al contrario, empeñarse en evidenciar hasta qué punto resulta consecuente con estos valores.

Quiero expresar nuestra gratitud a España por ser la promotora de esta espléndida iniciativa que es el Congreso de la Lengua. Encuentros como el que hoy tenemos la felicidad de compartir, nos demuestran que está viva en los hispanohablantes, la conciencia del idioma. Su comprensión y su transición, denotan el cuidado de una esperanza, la de una sociedad planetaria regida por un anhelo de coincidencia entre la especie humana, de acercamiento fructífero entre las distintas culturas. Al perfeccionar el vínculo con nuestra lengua, perfeccionamos nuestras posibilidades de responder con eficacia al imperativo de recíproca comprensión entre los hombres. Escritores, investigadores, historiadores del idioma, son desde esta perspectiva mediadores en el imperio colectivo para construir la paz.

Y la paz, claro está, no es una noción que nos remite a la utopía de un escenario mundial sin conflictos, sino soluciones que atraviesan tensiones que estamos decididos a encarar con indeclinable vocación fraternal y disposición sostenida al mutuo entendimiento.

Es claro, que la apertura incesante de nuevos horizontes cognitivos y pragmáticos, reviste un significado imposible de soslayar en la encrucijada que hoy presenta el mundo, porque nos permite encaminarnos al desarrollo de nuestras potencialidades y el crecimiento de nuestros pueblos. Es en este punto en que confluye el reconocimiento de la línea de acción que nos marca la democracia y el papel que en su sustentación desempeña la cultura, ahora sí, ampliando su horizonte de significación.

Es alentador que en este II Congreso de la Lengua, se consideren no sólo los aspectos mencionados como esenciales, sino también y consecuentemente con ellos, la potencialidad del español como recurso económico y de la tecnología, hacer de nuestro idioma una herramienta indispensable del crecimiento económico, porque de ello resultará también el bienestar de la gente. De ahí la importancia de extender las búsquedas hacia el desarrollo de las industrias que potencien la lengua como recurso rentable.

Cuando en Zacatecas comenzaran estos magníficos encuentros, ya estaba planteado que debíamos tomar conciencia de las posibilidades que nos ofrecen los cambios tecnológicos, en los que nuestra lengua puede incorporarse sin perder su identidad y su carácter, sino enriqueciendo sus valores intrínsecos que son los que pertenecen a quienes la hablan. La lengua española tiene irrenunciablemente que incorporarse a la reactualización de las actividades productivas que la ciencia y la tecnología promueven.

El mundo se comunica en red, y estos desarrollos enriquecen recíprocamente con su intercambio a todos los idiomas. El español ha incorporado infinidad de términos sin haber perdido la fortaleza de su propia identidad. Internet ofrece una oportunidad maravillosa como lengua sin fin en el mundo, para crear fuentes de trabajo desarrollando buscadores en nuestro idioma. En este sentido me enorgullece contar que en Argentina venimos trabajando con el portal Educ.ar, para la educación, por cierto, que ha recibido el elogio de Su Majestad, el Rey de España y que nuevamente agradezco.

Argentina está empeñada junto a sus naciones hermanas en alentar la difusión del español para extranjeros. Es una labor para la que cuenta con los recursos necesarios, y con ello quiere evidenciar hasta qué punto el español del Río de la Plata puede honrar el paso fecundo del que proviene, tanto como enfrentar con éxito los desafíos de la época. Un aporte fundamental lo hacemos mediante el programa de difusión del pensamiento argentino en el exterior, iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores; comitivas de intelectuales argentinos viajan por el mundo compartiendo el debate de los grandes temas de nuestro tiempo con colegas de distintas latitudes. Ambas iniciativas son respuestas a la idea que como ha escrito, Arturo Marasso, «La tierra es nuestra casa y habitarla con dignidad es vivirla con espíritu fraterno».

Por eso, quiero expresar nuestro entusiasmo de anfitriones del III Congreso de la Lengua que se llevará a cabo en Buenos Aires en el 2004. Recibiremos con alegría y hospitalidad a quienes nos honren con su visita. Nada puede ser más propicio a la cultura argentina que recibir en nuestra casa a quienes la nutren con sus propios aportes, con su versatilidad infinita y sus matices entrañables.

Así recibiremos a quienes vengan a nuestro país para proseguir la tarea que hoy nos reúne, diciéndoles de todo corazón: Argentina es vuestra casa.

Propongo que ese Congreso lo denominemos «El español, las tecnologías y la nueva integración». La primera, evoca el carácter diferencial que las diversas tecnologías le dan a nuestra lengua con oportunidades en el mercado mundial. La nueva integración, evoca el objetivo de incluir las nuevas fronteras.

Invitaremos a la hermana República del Brasil en respuesta al esfuerzo de su gobierno para el aprendizaje y difusión de nuestra lengua entre su gente. La tecnología de las comunicaciones supera aduanas, y por los nuevos medios como Internet o los satélites, permite que la economía y el comercio puedan acceder a una nueva forma de integración internacional.

Nuestro propósito es poner ya en marcha el Congreso de Buenos Aires. El español, las tecnologías y la nueva integración, con su primer capítulo en el próximo año, referido a la nueva economía en la idea de promover la rentabilización de la cultura con los siguientes eventos: universidad de Internet, en Córdoba; capacitación en línea, en Buenos Aires; el español en el software, en Rosario; el mundo digital en la música, en el Chaco, sede de nuestra futura universidad virtual de la música y en cooperación con sus similares: la de La Rioja, de España; y la de Georgia, de Estados Unidos.

Avanzar en el desarrollo y en el cuidado de nuestra lengua es proyectar nuestra propia identidad.

Muchas gracias.


Inauguración del II Congreso Internacional de la Lengua Española, intervención de Fernando de la Rúa, presidente de Argentina. A la izquierda, José María Aznar, presidente del Gobierno. Teatro Calderón, patio de butacas. 16 de octubre de 2001.



Fuente: Discurso de Inauguración del  Presidente de la Republica Argentina, Sr. Fernando de la Rúa en el II Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Valladolid (España), organizado por el Instituto Cervantes y la Real Academia Española, con la colaboración de las Academias de la Lengua Española de Hispanoamérica, Estados Unidos y Filipinas, 16 de octubre de 2001.



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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Marcelo T. de Alvear: "En el Teatro Español de la ciudad de Azul" (15 de agosto de 1937)

Van a ser pronto dos años que tuve el honor de ocupar esta misma tribuna en el pueblo de Azul. Tuve ese alto honor y vi a este pueblo vibrante, entusiasta y decidido en vísperas de elecciones que todos deseábamos tranquilas y limpias.

No necesito recordarles lo que en ellas pasó. Pero el radicalismo es de tal naturaleza que parecería que cuanto más se le castiga, cuanto más se le oprime, más se yergue, más fuerza y más empuje tiene.

En aquella oportunidad os hablé de la situación que amenazaba a la República; los hechos probaron lo justificado de mis inquietudes de entonces.

Os dije, si no recuerdo mal, que el Presidente de la República estaba haciendo una economía dirigida; esa economía dirigida traía como consecuencia fatal una política dirigida y que la política dirigida acaba siempre en una dictadura.

Muy bien señores, hoy estamos en esa dictadura.

El presidente de la República [general Agustín Pedro Justo] se ha constituido en el gran elector argentino; él quiere hacer e imponer los futuros mandatarios de la Nación. Poco le importa que no tengan votos ni opinión popular; él busca los medios para que puedan surgir de urnas adulteradas y fraudulentas.

Os hablaba entonces de una intervención que se había realizado a una provincia argentina, la de Santa Fe. Pero no podíamos pensar que ese atropello iba a ser multiplicado por una elección que constituyó un baldón para la dignidad argentina. Agravio dirigido, orientado y preparado desde el despacho mismo del Presidente de la República.

Es que, señores, al Presidente de la República no le ha bastado hacer una política dirigida: ha estado empleando en el último tiempo un confusionismo dirigido.

Ha querido engañar a la opinión haciéndole creer que deseaba grandes y patrióticas soluciones nacionales, porque entendía, juzgando a los adversarios con su propia medida, que los hombres de los otros partidos no habían de tener un móvil patriótico semejante al que él se atribuía.

Y cuando los dirigentes del partido radical le dijeron: bienvenida sea cualquier solución nacional que garantice la normalización del país, entonces cayó víctima de su propia maniobra y tuvo que confesar que no quería tal solución.

Me acuerdo también que en aquella oportunidad os hablaba de dos de sus ministros que le habían hecho, digamos así, su gobierno: uno políticamente, sugiriendo todas las actitudes necesarias para presionar la opinión pública, el Ministro del Interior; y el otro el Ministro de las finanzas, el doctor Pinedo, que había creado con sus finanzas un poco delirantes la situación que permitió al gobierno disponer de 1.200 millones de pesos para concluir holgadamente su período.

Entendámonos bien: holgadamente para el gobierno, para el tesoro fiscal, pero sin que ello significara que haya aumentado en un centavo la riqueza del pueblo argentino.

Y esos dos ministros han desaparecido de la escena política y han desaparecido justamente por la voluntad del Presidente de la República: no le convenían ministros a los cuales el gobierno les debiera algo; ha preferido buscar ministros que le debieran algo al gobierno.

Creo que por eso ha proclamado una fórmula cuyo primer término correspondió a uno de los últimos ministros que ha tenido. Si esos antecedentes no bastaran para probar la táctica confusionista del Presidente de la República, recordemos su política constante y su actitud invariable respecto de la opinión pública.

Inaugura la estatua de Sáenz Peña. Pronuncia ante su monumento un discurso elogiando la figura de aquel gran Presidente. Todos sabemos que la figura de Sáenz Peña tiene por pedestal de su estatua la ley que lleva su nombre, y sin embargo el Presidente Justo se ha entregado a la tarea de demoler, de desvirtuar y de falsificar esa ley del Presidente Sáenz Peña.

Recorre los monumentos de los próceres argentinos. En cada uno de los ellos toma la frase que mejor lo ha caracterizado ante la posteridad. Ante el monumento de Avellaneda, recuerda la frase inscripta en el pedestal: “No hay dentro de la Nación, nada superior a la Nación misma”. Con eso quiere decir el Presidente Justo que el peligro para la Nación era el radicalismo; pero entiende que puede haber algo superior dentro de la Nación a la Nación misma, cuando se trata de su voluntad arbitraria y despótica.

Invoca el nombre del Gran Capitán, ejemplo para el pueblo no solamente por el brillo de su gloria y de sus campañas, no sólo porque forjó la libertad de un continente, sino porque dejó lecciones de moral y de rectitud que son una enseñanza para todas las generaciones argentinas que vengan en el futuro. Y cita el nombre del Gran Capitán en un banquete de camaradería en que aconseja a los jefes y oficiales del Ejército que no deben intervenir en política. Es decir, les aconseja que sean mudos, sordos y ciegos. Es decir, que se despreocupen de todo lo que pueda afectar a la nacionalidad y a la patria, para así poder él impunemente hacer con la Patria y la nacionalidad lo que mejor le parezca y lo que más le interese.

Y últimamente, después de haber incitado al radicalismo con mensajes, manifiestos y discursos para que acuda a elecciones y abandone su espíritu de rebeldía, cuando el radicalismo, haciendo un esfuerzo sobre sí mismo, haciendo un esfuerzo para olvidar la anarquía producida por las persecuciones, injusticias, denigración, castigos y burlas sangrientas en los comicios; cuando vuelve animado de un espíritu patriótico, creyendo en las palabras promisorias de un Presidente argentino, ese Presidente trata de burlar de nuevo la voluntad popular y quiere meter al radicalismo en un encrucijada sin salida.

Si queréis una prueba de ello, ahí está Santa Fe. Se constituyó la Junta Electoral compuesta de los tres miembros que la ley electoral establece. Pero como la Junta, por dos votos sobre uno, resuelve nombrar presidentes de comicios a los hombres que ya lo habían sido en una elección nacional anterior y cuya conducta había sido proclamada como correctísima y perfecta en el Congreso de la Nación por los mismos hombres que hoy están en el gobierno de Santa Fe, trata de cambiar la composición de la Junta, porque no le conviene al Presidente de la República ni a los candidatos oficiales que haya libertad electoral ni corrección en las urnas.

Nombra un nuevo fiscal, así invierte la mayoría de esa Junta que ahora está haciendo de nuevo las designaciones de presidentes de comicios, para volver a hacer en Santa Fe, si les es posible, las mismas trapisondas que hicieran en la elección anterior.

Ya veis, señores, la situación a que está abocado el país. Ya veis por qué tengo razón cuando repito constantemente al través de la república que he recorrido en esta campaña electoral: no se juega ni una fórmula ni el triunfo de un partido. Se está jugando algo más trascendental y permanente; se está jugando la existencia misma de la democracia argentina, porque con un triunfo de la reacción obtenido a espaldas de la soberanía popular, desaparecerían la condición y la dignidad ciudadana de los argentinos.
Del pueblo depende que eso no suceda. Porque estos hombres del gobierno olvidan las enseñanzas de la historia. No se puede vivir de lo artificial constantemente. No se puede emplear medios vedados indefinidamente. No se puede sustentar sobre el fraude y la violencia un gobierno indefinidamente, porque llega un momento en que toda esa armazón artificial se derrumba y aplasta a aquellos que la levantaron.

Si tuvieran realmente el concepto verdadero del futuro de la patria no entrarían en ese camino, porque no pueden ignorar que tarde o temprano provocarán conmociones profundas en el pueblo argentino. Porque el pueblo argentino no ha dejado de ser lo que ha sido siempre; y sabrá vencer todas las dificultades, así como supo conquistar sus libertades y sus derechos en difíciles oportunidades, con nervio y acción que están en su carácter y en su temple.

Es que del futuro sólo interesa a nuestros adversarios el futuro inmediato. Con tal de mantenerse en el gobierno un ratito más, les basta; después veremos. Pero ese ratito que puede ser muy agradable para ellos, le puede costar al pueblo argentino dolores grandes y profundos sacrificios.

Es realmente incomprensible cómo los gobernantes de esta hora han perdido completamente el contacto con las palpitaciones del pueblo. ¿Cómo no se dan cuenta que hay un millón doscientos mil argentinos que están vibrando al unísono, así como en Azul, en Santa Fe, Catamarca, en Tucumán, en Entre Ríos, reclamando la misma cosa con idénticos propósitos e idénticos anhelos? Bueno, señores: cuando un pueblo íntegramente vibra con un único y exclusivo sentimiento, no hay fuerza capaz de defenderlo.

Podrán oponerle frágiles diques; ya sabemos lo que esos diques durarán, no sé cuándo pero llegará un momento en que empezarán a crujir y serán arrasados por la corriente de la voluntad popular. Entonces, desgraciadamente no tendremos sobre ella el control que queremos tener, en una lucha pacífica y leal en comicios verdaderos.

Yo deseo la paz para el pueblo argentino. Y deseo la concordia del pueblo argentino. Yo deseo que la República se normalice dentro del juego regular de sus instituciones. Que las campañas políticas sean luchas nobles por los ideales, los propósitos o las ideas de diferentes agrupaciones. Que se pueda luchar en los momentos de comicios con todo ardor, con toda pasión, pero una vez que las urnas den el fallo, la cuestión haya terminado y puedan los hombres volver a su trabajo, a sus ocupaciones ordinarias. Pero el sistema actual en que no hay lucha legal verdadera, es imposible saber en qué momento la agitación del pueblo estará tranquilizada y podrá pacificarse la familia argentina.

¿Cómo pretenden nuestros gobernantes robar elecciones, falsificar votos, adulterar urnas, perseguir votantes, violentar voluntades, y que al día siguiente pueda decir: aquí no ha pasado nada? ¿Es que quieren que el hecho consumado sea definitivo y que se espere a que otra vez otro Presidente surgido con esos procedimientos vuelva a engañar al pueblo, diciéndole que vaya a votar que va a respetar su voluntad, que tendrá comicios limpios, que la ley será observada para al fin engañarlo de nuevo?

Porque, ¿qué autoridad puede tener el candidato de la Concordancia [Roberto M. Ortiz], si llega a Presidente de la República, para prometer a su pueblo libertad electoral, probidad comicial, respecto a la ley, a la Constitución, a la soberanía popular? ¿Con qué autoridad podrá invocar todas esas cosas, si el mismo será producto del fraude?

Por eso la situación es grave y es grave no porque podamos perder una presidencia; no. Lo es porque esos procedimientos indefinidamente empleados y constantemente aplicados, traerán como consecuencia, una de dos: o una rebeldía del pueblo argentino que ha de querer reconquistar sus derechos como lo ha hecho en otras épocas de su vida, o una cosa peor todavía: que el pueblo argentino pierda la fe en el comicio, pierda la fe en el voto y se convierta en un manso rebaño, que no será sino un tropel humano sin creencias ni ideales ni convicciones.

Eso es lo que el Partido Radical está tratando de evitar y por eso que hoy día la acción que está desarrollando ha desbordado los límites propios del partido. La acción que está desarrollando en pro de la defensa de las instituciones y de la democracia no es tampoco propia del partido. Todos los argentinos que piensan con inquietud en el futuro de la patria están unidos a nosotros. Todos tienen la misma dignidad ciudadana y nos acompañan con su acción y con su vida.

Os dije hace dos años: cualquiera cosa que hagan, obtendremos un gran triunfo moral; y ese triunfo lo obtuvimos. Y fue tan grande que los gobernantes de este gran estado argentino fueron al gobierno, sí, pero subieron manchados, debilitados y desorientados. El Partido Radical de la Provincia de Buenos Aires, a pesar de haber sido vencido, tuvo el aplauso unánime de la República entera como el único salvador de las instituciones, de la probidad y de las libertades públicas.

Ya veis todo lo que significa esta lucha. Yo creo y tengo fe en mi pueblo. Si así no fuera, no hubiera estado luchando en épocas lejanas en que el panorama de la República era tan oscuro o más que hoy. No había una conciencia cívica formada. La Ley Sáenz Peña no había despertado en el ciudadano el sentimiento de la fuerza de su voto y de su acción ciudadana. Y, sin embargo, luchando fui al lado de los grandes hombres del partido que iban sembrando a manos llenas en surcos profundos, los ideales democráticos, principios de moral política, moral administrativa, de reivindicaciones ciudadanas y hoy estamos recogiendo la cosecha enorme de aquellos sembradores de otra época, que a puro ideal, sin ninguna probabilidad inmediata de obtener un gran resultado positivo, se entregaron en cuerpo y alma al servicio de una gran causa.

Por eso esas figuras deben estar permanentemente en nuestra mente y no puede haber una asamblea radical digna de tal nombre que no empiece por rendir un homenaje a la memoria augusta de aquel soñador romántico que fue Leandro Alem y al otro virtuoso ciudadano que fue Hipólito Yrigoyen.

Y es tan grande el prestigio de esas figuras, que los fariseos de la política que quieren cubrirse con un manto de demócratas y algunos hasta pasar por radicales, no tienen inconveniente en poner en sus comités los retratos de Alem e Yrigoyen. Sin perjuicio de decir por ahí después, que hay que evitar por todos los medios que vuelvan los hombres que derrocó la revolución del 6 de septiembre [de 1930].

El candidato a Presidente de la Concordancia ha hablado con frecuencia de la Revolución del 6 de septiembre y a veces parece que quisiera preguntar qué hice yo ese día. Ya he dicho en una oportunidad en Santa Fe por qué no le contestaba: porque no le daba personería para interrogarme. Pero esta noche, quizá a causa del ambiente cálido de esta asamblea, se me ocurre contestarle.

El 6 de septiembre yo estaba en Europa. Estaba alejado de la política argentina y si me hubiera encontrado en la Argentina, seguramente, indudablemente, dado los antecedentes de mi vida política, en la que siempre me he jugado decididamente en un sentido u otro, o hubiera estado en la Casa de Gobierno defendiendo a Yrigoyen, o hubiera estado con Uriburu haciendo la revolución.

Y ahora el candidato doctor Ortíz que dice que la revolución del 6 de septiembre fue una acción salvadora de la patria, yo le preguntaría, a él que cree que de esa acción dependía la felicidad de su patria, ¿dónde estaba ese día? Yo voy a decirlo: estaba en su casa esperando que aclarara.

Porque es claro, cuando se juega en una partida todo un porvenir político, los hombres que lo cuidan mucho acaban por perderlo todo, a fuerza de cuidarlo. En el juego de la política como en todos los juegos, no se puede ganar si no se arriesga a perder, y el hombre que quiere conquistar laureles en la acción política, como el militar que quiere conquistarlos en la guerra, no puede conseguirlos sino en batallas, porque el que no se arriesga nunca acaba por ser derrotado sin haber tenido siquiera la oportunidad de luchar.

Ahora bien: yo le pregunto al doctor Ortíz no hablando ya de esa época pasada sino del presente, ¿dónde está el doctor Ortíz hoy? Porque cuando vine de Europa, en el City Hotel traté de reunir a un grupo de prohombres radicales. El partido, después del encontrón que había recibido con la revolución del 6 de septiembre, estaba desorganizado. Traté de reunir a un grupo de hombres de buena voluntad para tratar de reorganizarlo y llevarlo adelante, entendiendo que esa gran fuerza cívica era una necesidad para la salud política de la República. En las primeras reuniones el doctor Ortíz firmó con nosotros un manifiesto, pero como la cosa no era solamente cuestión de firmas, sino que empezó a verse que nuestra actitud viril y decidida enfrente de la tiranía, iba a traer muchas consecuencias dolorosas y desgraciadas, que todos las soportamos, el doctor Ortíz renunció a tiempo para seguir en su casa.

Nosotros en cambio, seguimos en esa acción. Sufrimos destierros, prisiones, confinamientos; todos los radicales de este pueblo lo saben. Pero nuestra actitud y nuestra altivez frente a la prepotencia de la tiranía sirvió para que el pueblo creyera en nosotros. Y cada vez que volvimos al país, encontramos al partido más fuerte, más poderoso y más unido. Y este gran Partido Radical que hoy existe en la República, con una estructura completamente democrática, no es más que el producto de aquella acción paciente y dolorosa, a la cual nos dedicamos por entero sin pensar en los resultados ventajosos o perjudiciales.

Por eso tenemos autoridad para hablar, para hablar alto y para hablar claro. Porque nadie podrá decir que en nuestra larga vida cívica no hemos tenido la misma conducta; siempre hemos estado en la lucha, en el error o en la verdad, jugándonos por entero en cualquier actitud que tomáramos.

Y con esa autoridad que me da mi larga vida cívica realizada, es que vengo sembrando por la República la palabra de hoy, diciendo al pueblo argentino: ciudadanos argentinos, ¡tened cuidado! Se están jugando vuestros destinos, se está jugando vuestra tranquilidad, la soberanía popular; se está jugando, en una palabra, la libertad. Y el día que la perdáis por no haber sabido defenderla, pasarán varias generaciones tal vez y costará muchos sacrificios conquistarla de nuevo. Pero el baldón que significará su pérdida no lo lavaremos más y los que tengan que reconquistarla nos harán cargo a nosotros, porque será mucho mayor su sacrificio que el que nosotros tendremos que realizar en esta hora para salvar la libertad.

Queremos paz en la familia argentina. Hay que repetirlo constantemente. Queremos ir pacientemente al comicio. Y hay que repetirlo más aún en este momento, porque dentro de la política de confusionismo dirigido por el general Justo, me llegan noticias –que me apresuro a comunicar desde esta tribuna, porque hoy estoy en estado de confidencia– que se está preparando en la Capital Federal una simulada conspiración o movimiento subversivo comunista en concomitancia con radicales, al solo efecto de imponer un estado de sitio para que las elecciones del 5 de septiembre [de 1937] se realicen bajo su imperio; es decir, para que el Presidente tenga las manos libres para hacer con el pueblo argentino lo que le dé la gana. Pero yo no denuncio desde acá: eso que se está tramando es una superchería y una falsedad. No sé lo que hacen los comunistas; no me interesa porque no tengo con ellos ninguna concomitancia, pero lo que sí sé es lo que hacemos los radicales; lo que sé es que queremos votar; no pedimos sino votar, votar libremente, votar y ejercer nuestro derecho, exigiendo el respecto que le debe a cada ciudadano en la urna.



De la muestra "Alvear en caricatura" a 150 años del nacimiento de Marcelo Torcuato de Alvear.








Fuente: Desde el Teatro Español de Azul, el ex presidente argentino Marcelo T. de Alvear pronunció su discurso de campaña a la presidencia de la Republica, ediciones del diario El Ciudadano, días 14 y 16 de agosto de 1937. De la serie “Discursos Históricos en la Ciudad de Azul de Marcial Luna.

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lunes, 19 de agosto de 2019

Raúl Alfonsín: “En 1931, el pueblo fue custodio de la democracia” (6 de abril de 2001)

El 5 de abril de 1931, el pueblo de la provincia de Buenos Aires inscribió en la historia la constatación de que la democracia es un atributo esencial de nuestra nacionalidad y que en el pueblo reside la garantía de su preservación.

El gobierno de facto instalado tras el derrocamiento del presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930, había convocado a elecciones de gobernador en la mayor provincia argentina, convencido de que la campaña de persecución, desprestigio y calumnias contra la Unión Cívica Radical aseguraba la victoria de las fuerzas conservadoras.

El pueblo de la provincia de Buenos Aires, hace hoy setenta años, desenmascaró la maniobra y concurrió a votar según sus convicciones y con la valentía de expresarse por encima del clima político enrarecido que el gobierno había impulsado.

LA VOLUNTAD POPULAR

El radicalismo de la provincia, reorganizado en pocas semanas bajo las banderas constitucionales y democráticas, y encolumnado tras la fórmula Pueyrredón-Guido, ganó las elecciones del 5 de abril, asestando un golpe moral y político a la dictadura militar.

El gobierno de facto anuló las elecciones, demostrando que el derrocamiento del presidente Yrigoyen, pocos meses antes, no había respondido a ninguna intención reparadora sino al deseo de ocupar el poder contra la voluntad de la mayoría.

Desde ese momento, los conservadores sólo podrían mantenerse en el gobierno mediante el fraude.

El destino democrático de la Argentina, entonces, quedaría refugiado en un lugar de privilegio, la voluntad del pueblo. Los setenta años corridos desde aquel comienzo revolucionario han sido una larga marcha del país para recuperar la esencia democrática cada vez que fue conculcada.

Y la recuperación se hizo siempre, invariablemente, gracias al empuje del pueblo, siguiendo la senda iniciada aquel 5 de abril.

Durante cada dictadura o gobierno dictatorial que han azotado a nuestra Patria en el siglo pasado, el pueblo veló las armas de la democracia callada y pacientemente, seguro de su restauración final.

Ahora, en el clima democrático que envuelve nuestra vida política, evocamos con orgullo y cariñosa memoria a Honorio Pueyrredón -paradigma de la República- y a los dirigentes de 1931, y rendimos homenaje al pueblo de la provincia de Buenos Aires que quiso y supo votar.

La democracia es esencia de la Argentina; nuestro pueblo es su custodio; la Unión Cívica Radical, su abanderada histórica.









Fuente: “En 1931, el pueblo fue custodio de la democracia” por el ex Presidente de la Nación, Dr. Raúl Alfonsín, para el Diario La Nación del 6 de abril de 2001. 


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viernes, 16 de agosto de 2019

Leopoldo Moreau: "El movimientismo no excluye la pluralidad" (24 de noviembre de 1985)

LEOPOLDO MOREAU:
EL MOVIMIENTISMO NO EXCLUYE LA PLURALIDAD

En las elecciones del 3 de noviembre el radicalismo extendió su presencia e influencia hacia los sectores que tradicionalmente fueron la base de sustentación político-social del peronismo.

Más allá de la disminución en el porcentaje de votos obtenidos en la provincia de Buenos Aires, que no es tan significativa si se la compara con los datos de los comicios anteriores para diputados nacionales, la Unión Cívica Radical creció cualitativamente tanto en el Gran Buenos Aires como en el resto de la provincia, afianzando así la alianza social que nació el 30 de octubre de 1983.

Los resultados del 3 de noviembre no pueden ser utilizados para mediciones en la relación de fuerzas internas, porque esto es materia absolutamente opinable y hay distintos parámetros para medirlo. Salvo algunos apresurados por alcanzar ubicaciones para 1987 o 1989 que afortunadamente son muy pocos en el seno de nuestro partido, los hombres de Renovación y Cambio no hacemos estas especulaciones.

Hay una falsa dicotomía planteada entre movimientismo y bipartidismo, por sociólogos metidos a políticos o políticos metidos a sociólogos. Nadie puede negar que el radicalismo es un movimiento nacional mayoritario, porque cualitativa y cuantitativamente reúne las aspiraciones de los diversos sectores sociales.

Se equivocan quienes piensan que la existencia de un movimiento nacional mayoritario –como en su momento lo fue el justicialismo- excluye la pluralidad política. El ejemplo esta en los casi cuarenta años de vigencia del peronismo, durante los cuales no desapareció el radicalismo, ni la izquierda, ni la derecha.






Fuente: "El movimientismo no excluye la pluralidad" declaraciones del Diputado Nacional, Sr. Leopoldo Moreau en “El Radicalismo hace su balance” Informe especial de Julio Blanck en Diario Clarín del 24 de noviembre de 1985.


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jueves, 8 de agosto de 2019

Diego Lemendoray: "Carta a Hipólito Yrigoyen solicitándole un arma para custodiar las elecciones" (18 de marzo de 1916)

Lima, Marzo 18/916.

Señor Dr. Don Hipólito Yrigoyen.
Buenos Aires.

Mí estimado señor: Adelantándome a sus deseos, ya había escrito a Massoni diciéndole:

………“Iré a presidir el comicio quince, aunque esto me cueste un gravísimo atraso en mi enfermedad. Quizás sea éste el último servicio que pueda prestarle al partido en toda mi vida”…..

Los conservadores dicen que nos matarán a tiros en el acto de la elección; y como Guerci no es más que un asesino que cuando no hace manda hacer, no sería extraño que intentaran cometer un atentado.

Como yo no tengo armas de ninguna clase, ni recursos con que comprarlas, le ruego me proporcione un revolver Colt de 9 milimetros y 20 tiros.

Tenga la seguridad de que en este partido las elecciones están ganadas por nosotros, aunque Guerci, con el acaparamiento de libretas, nos ha restado muchos votos.

Que viva usted muchos años para el bien de la patria, y tengo el honor de saludarlo y quedar como siempre a sus órdenes.

Diego Lemendoray.










Fuente: Foto y Transcripción de la Carta de Diego Lemendoray radical de la localidad bonaerense de Lima en el partido de Zárate a Hipólito Yrigoyen solicitándole un arma para custodiar las elecciones - 18 de marzo de 1916. - Archivo General de la Nación.  Documentos Escritos. Sala VII. Legajo 3394.


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viernes, 2 de agosto de 2019

Eduardo César Angelóz: "Hay que hacer alianzas con los partidos afines" (24 de noviembre de 1985)

EDUARDO ANGELOZ:
HAY QUE HACER ALIANZAS CON LOS PARTIDOS AFINES

La mayoría del pueblo renovó su voto de confianza en el gobierno de Alfonsín, cuyo liderazgo se afianzó junto con las instituciones democráticas. El estilo político basado en el diálogo y en un efectivo pluralismo también volvió a ser respaldado. Se revalorizó el concepto del país de ciudadanos en detrimento de aquel viejo país de las dictaduras y las corporaciones. Es un sistema de valores, privilegiado por sobre un sistema de intereses.

Haber ganado la lucha contra la inflación ha tenido para los argentinos no solo un valor económico sino también un valor moral. Democracia y eficiencia son los pilares sobre los que se afirmó la jefatura civil del Presidente.

En Córdoba obtuvimos el 3 de noviembre el mayor éxito histórico del radicalismo. Ganamos todos los distritos de la capital provincial y todos los departamentos del interior. No hubo línea interna de la Unión Cívica Radical que se debilitara o fortaleciera con las elecciones. Una vez que dirimimos nuestras diferencias, fue el partido entero el que se sometió al veredicto de la ciudadanía.

Por encima de diferentes denominaciones o fórmulas -movimientista, panradicalismo o bipartidismo- hay una idea subyacente: la Unión Cívica Radical puede y debe ser el motor de una renovación política, económica y cultural de la sociedad argentina. Para eso debe elaborar alianzas con partidos y sectores políticos afines, sean provenientes del viejo tronco radical o de otras raíces partidarias.

Esa política de alianzas no debe afectar las normales relaciones entre gobierno y oposición, ni la fisonomía predominantemente bipartidista que hasta ahora caracterizó a la política argentina. Si habrá incorporaciones al radicalismo, fusiones o pactos electorales, eso responderá a las circunstancias futuras.









Fuente: "Hay que hacer alianzas con los partidos afines" declaraciones del Gobernador de Córdoba, Dr. Eduardo César Angeloz en “El Radicalismo hace su balance” Informe especial de Julio Blanck en Diario Clarín del 24 de noviembre de 1985.
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Luis "Changui" Cáceres: "El peso partidario está ahora en las provincias" (24 de noviembre de 1985)

A medio camino entre las elecciones del pasado domingo 3 y la definitiva lectura interna que los resultados tendrán dentro del radicalismo, algunas de sus figuras más notorias trazan su balance. Los entrevistados cubren el ancho de las corrientes internas de la Unión Cívica Radical y sus declaraciones muestran el reflejo que en el tejido partidario ha tenido –y va teniendo- el veredicto de las urnas.

LUIS ALBERTO CÁCERES:
 EL PESO PARTIDARIO ESTÁ AHORA EN LAS PROVINCIAS

Las elecciones del 3 de noviembre aparecen varias lecturas. La principal es  que frente a la escalada de violencia orquestada por nostálgicos de un pasado que no volverá, se alzó la vocación popular para afianzar la democracia.

Por otra parte, el pueblo demostró madurez ante la crisis respaldando el proyecto de una sociedad más justa e igualitaria, que demandará tiempo conseguir pero hacia la cual se orienta con firmeza la acción gubernamental.

El resultado de los comicios significa, tanto para la Unión Cívica Radical como para el sistema democrático, una cuota de oxigeno significativa. Porque en un país donde lo único que hay para repartir son necesidades, siempre es bueno cargar la batería con el respaldo popular, que además obliga a dar nuevas y mejores respuestas.

La relación de fuerzas dentro del radicalismo no ha cambiado, sencillamente porque al día de la fecha las líneas tradicionales están diluidas, no existen como tales. El peso está ahora en los distritos provinciales.

Las líneas internas de un partido carecen de sentido si no surgen en el debate político las diferencias que las justifiquen. Ese debate todavía se lo debemos a los afiliados del radicalismo. En la discusión habrá que incluir temas tales como la interpretación del movimiento nacional y el rol del partido en ese aspecto. Sin abordar estas cuestiones, hablar de líneas internas es imprudente… ¿o acaso pretendemos tenerlas solamente para acumular poder sin un sustento político que las justifique?

Creo en el movimiento nacional y el radicalismo nació como tal; fuimos la primera expresión política que sintetizó a los distintos sectores populares. El movimiento necesita una columna vertebral que es el partido, adecuado a las necesidades de la época. Sin esa columna lo demás es cáscara vacía.

En cuanto a la supuesta confrontación entre movimientismo y bipartidismo, creo que esta claro que hay dos partidos en la Argentina que representan a las mayorías. En todo caso el movimiento nacional es uno solo y en este país, desde la década del ´40, tiene dos brazos. Las elecciones recientes como las de octubre de 1983, demostraron que el radicalismo es hoy la expresión mayoritaria de ese movimiento nacional.






Fuente: "El peso partidario está ahora en las provincias" declaraciones del Diputado Nacional Dr. Luis Alberto Cáceres en “El Radicalismo hace su balance” Informe especial de Julio Blanck en Diario Clarín del 24 de noviembre de 1985.

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jueves, 25 de julio de 2019

Elías Melópulos: "Declaración de Principios de la Unión Cívica Radical” (27 de diciembre de 1933)

En la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical celebrada en Santa Fe el 27 de diciembre de 1933, el doctor Elías Melópulos, delegado por la capital federal, presento un importante proyecto de declaración de principios, fundado en la trayectoria histórica del radicalismo, y adecuado al momento excepcional que vive la República. Entregada la riqueza nacional a empresas monopolísticas extranjeras, subvertida la moralidad de la masa popular que va en busca de una ficticia libertad prometida por el profesional de la política, subvertidas las más elementales verdades de la ciencia social, sólo el radicalismo honda y sinceramente sentido, puede crear la conciencia que salvará al país, y será luminosa guía en el continente americano. El Ateneo Radical 'Bernardino Rivadavia" cumple su deber procurando la difusión de este proyecto y señalando sus conceptos a la meditación de los ciudadanos argentinos.

La Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radical reunida pará considerar entra otros puntos de la orden del día el estado institucional, político, económico social del país, se hace un deber declarar en esta hora solemnísima para la nación y los destinos de la civilización humana, los principios normativos de acción presento y futura, derivándolos de su principismo orgánico originario hacía formas objetivas y realistas de profunda transformación económica y social que aseguren más amplias bases de estabilidad a las instituciones democráticas, y por todo ello pone de:

MANIFIESTO

a) Que las formas simples de la democracia política, fundadas en el voto igual para todos los ciudadanos, no pueden coexistir con un régimen de violenta e injusta distribución de la riqueza

b) Que no puede haber ciudadanos políticamente libres si son hombres económicamente esclavos.

c) Que el proceso económico de concentración sustrae del libre juego de-la oferta y la demanda la propiedad monopolística o trustificada, que no puede servir la convivencia social mientras sea dirigida o gobernada por el interés y el egoísmo individuales.

d) Que el monopolio de la propiedad territorial constituye también un privilegio opuesto al desarrollo de la organización democrática, al progreso de una sana economía y a la justa armonía del capital y del trabajo.

e) Que la pauperización de las masas proletarias y la clase media, alcanzan a limites extremos que obligan a un reajuste de las relaciones sociales.

f) Que el estado de servidumbre económica se agrava extraordinariamente por ser en su mayor parte empresas extranjeras las que en su casi totalidad detentan los beneficios de monopolios, trusts, y obligaciones hipotecarias

Por' todo ello y

CONSIDERANDO

Que es urgente convocar a todas las clases populares a una vigorosa acción de redención nacionalista y social.

Que la acción anti-democrática de las clases conservadoras tiende a ejercitar un poder de fuerza en defensa de sus privilegios y del capitalismo extranjero que ampara.

Que todo ello pone en peligro la soberanía nacional y el progreso, la prosperidad y la integridad misma de la patria.
DECLARA

– De hoy en más la línea directriz de su acción se orientará hacia las formas de la democracia integral.

– Ella se realizará sumando a . los derechos político del ciudadano los derechos económicos del hombre.

– La democracia integral tendrá por fundamento esencial el trabajo libre de toda explotación, que siendo un deber moral del hombre será considerado también como un derecho inherente a la libre personalidad humana y una actividad amparada por el Estado y retribuida con justicia,

– La garantía de los derechos económicos y la liberación del trabajo tendrán por fundamento la evolución del concepto de propiedad hacia formas de justa coordinación y proporción entre la propiedad social y la propiedad individual.

- La medida de la justa incorporación al patrimonio nacional do, la riqueza y de la propiedad monopolista está definida por su propia naturaleza; y en tal carácter considera que deben nacionalizarse:

  • Los ferrocarriles.
  • Tranvías.
  • Empresas de servicios públicos.
  • Compañías de gas y electricidad.
  • Servicios telefónicos.
  • Yacimientos petrolíferos y mineros en general.

– La justa y progresiva igualdad de derechos a la tierra hará la redención d nuestras clases agrícolas y por ello es de urgencia expropiar los latifundios, nacionalizándolos para entregarlos en usufructo al trabajo libre mediante la percepción por el Estado de la renta de suelo, como justo reconocimiento del derecho social de propiedad.

– El seguro e el complemento de las garantías de estabilidad del trabajo, el comercio, la industria. la producción y la familia; y, por ello, y por haber experimentado la experiencia ruinosa del seguro privado, debe ser monopolio de Estado, con lo que se obtendrá una cuantiosa fuente de recursos y la confianza y efectiva garantía de los asegurados.

—Las perturbaciones del comercio trustificado alteran el justo precio de los productos, y por la tanto, debe llegar hasta él la intervención del Estado, señalando como de tal carácter el comercio de carnes, de cereales y de azúcar.

– El comercio no trustificado, la industria del mismo carácter y la producción regida por la libre iniciativa individual son las fuerzas creadoras de una sana economía y en consecuencia, deben ser totalmente liberados de gabelas, impuestos y reglamentaciones extorsivas.

10° – La pacificación internacional sólo se logrará por el libre comercio de los pueblos y estados autónomos y exige con urgencia suprimir las barreras aduaneras para todas aquellas producciones y manufacturas cuyo precio se regule por el libre juego de la oferta y la demanda.

11° – Los sindicatos y agremiaciones son la expresión real de la evolución orgánica y social y deben ser declarados personas de derecho público dándoles la participación que les corresponden en la estructuración del Estado moderno.

12° – Estas garantías constituyen el sólido fundamento positivo y moral de la familia, órgano celular de toda sociedad, y siendo firme y decidida voluntad de la U. C.
Radical incorporarlas al régimen constitucional del país confía su instrumentación jurídica al patriotismo, celo y capacidad de los cuerpos deliberativos y a sus futuros representantes legislativos o constituyentes, llamando al pueblo a concurrir con su esfuerzo en la obra redentora, para asegurar el porvenir de una Argentina libre, digna y tierra eterna de ventura para hombres igualmente dignos y libres.

ELÍAS MELÓPULOS
Delegado a la Convención Nacional por la Capital Federal










Fuente: “Declaración de Principios de la Unión Cívica Radical” proyecto de Elías Melópulos, delegado a la Convención Nacional por la Capital Federal, 27 de diciembre de 1933.

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jueves, 11 de julio de 2019

CSJN: "Autorizase el regreso al país del Dr. Hipólito Solari Yrigoyen" (11 de marzo de 1983)

Buenos Aires, 11 de marzo de 1983

Considerando:

1º) Que el Poder Ejecutivo nacional mediante el dec. 1878 del 1 de setiembre de 1976 dispuso el arresto de Hipólito Solari Yrigoyen por considerar que su actividad atentaba contra la paz interior, la tranquilidad, el orden público y los permanentes intereses de la República, y a los fines de preservar dichos objetivos conforme las facultades establecidas por el art. 23 de la Constitución Nacional. Durante el cumplimiento de esa medida, por dec. 1098 del 25 de abril de 1977, se hizo lugar al derecho de opción ejercido por el arrestado para abandonar el país, a cuyo efecto se tuvo en cuenta la inexistencia de causas judiciales que lo involucraran y la consideración de que el peticionario no pondría en peligro la seguridad nacional en caso de permitirse su salida del territorio.

2º) Que el 9 de diciembre de 1981 se articuló la presente acción de hábeas corpus con el fin de obtener una declaración judicial que invalidara la restricción impuesta al beneficiario en orden a su regreso al país, tachándose de inconstitucionales los decretos antes referidos, las leyes 21.449 y 21.650, y el art. 281 ter del Cód. Penal. El juez de primera instancia declaró abstracta la cuestión ya que el beneficiario no había solicitado al Poder Ejecutivo nacional la pertinente autorización para retornar al territorio argentino. Apelado el pronunciamiento, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sala 1, no hizo lugar a los planteos de inconstitucionalidad y rechazó la acción intentada. Ello motivó el recurso extraordinario de fs. 93/103, qué fue concedido a fs. 107.

3º) Que en la especie se pretende que los órganos jurisdiccionales ejerzan el control de razonabilidad que les incumbe sobre las medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo durante el estado de sitio, respecto de las restricciones que pesan sobre el beneficiario para ingresar al país. Por otra parte, se alega la inconstitucionalidad de las normas que reprimen esa conducta. En consecuencia, corresponde considerar en primer término la posibilidad de ejercer el mencionado control en el caso por vía del hábeas corpus, pues el presente difiere de otros que ha resuelto el tribunal, toda vez que aquí el causante se encuentra actualmente en libertad en el extranjero, bien que sujeto a la restricción antes referida.

4º) Que la limitación a la libertad personal que importa la prohibición de ingresar al territorio nacional ha sido considerada por el tribunal materia propia de la acción de hábeas corpus (Fallos: 151:211; 164:290). En otro orden, no se da en la especie el supuesto considerado al fallar la causa “Lerner, Benjamín y otra”, el 26 de diciembre de 1941, pues el beneficiario ha manifestado en autos, por sí y por apoderado, su voluntad de regresar al país. Por otra parte, el presente caso no resulta análogo a los resueltos en Fallos: 247:469; 296:85 y en la causa “García, Zoilo de la Cruz”, del 1 de julio de 1980, ya que en esos precedentes la acción se entabló durante el cumplimiento efectivo del arresto y al momento de fallar los beneficiarios habían abandonado el país conforme al derecho de opción concedido, pero sin manifestar posteriormente su voluntad de mantener el remedio iniciado; mientras que en el “sub lite”, por el contrario, la acción se dirige desde su inicio contra la restricción al reingreso.

5º) Que, sentado lo que precede en cuanto a la idoneidad de la vía del hábeas corpus para intentar poner remedio a la restricción a la libertad ambulatoria que alega el recurrente, cabe analizar las razones atinentes a la procedencia de su pretensión en la especial situación planteada en esta causa.

En primer lugar, ha de señalarse que el hecho de que el beneficiario de este hábeas corpus haya obtenido la opción para salir del país no suprime totalmente la vigencia del primer decreto que lo puso a disposición del Poder Ejecutivo ni deja sin efecto las consecuencias de que de él derivan, pues es, precisamente, en virtud de aquel decreto que subsiste el extrañamiento forzoso. Por lo demás, en su comunicación de fs. 12 el Poder Ejecutivo informa, después de haber concedido la opción para salir del país, que el “decreto de arresto conserva su vigencia”.

En segundo lugar, debe advertirse que el beneficiario de este recurso omitió, antes y durante la secuela del juicio, gestionar ante el Poder Ejecutivo la autorización para regresar al país que prevé el art. 6º de la ley 21.449. Habida cuenta de que ello podía constituir un óbice formal impeditivo de la viabilidad de la acción, en aras de la eficacia y rapidez que exige este tipo de proceso -que no admite ritualismos procesales que enerven injustificadamente su tramitación- esta Corte subsanó aquella omisión dictando la medida para mejor proveer de fs. 129 y libró oficio al Poder Ejecutivo a fin de que informara si se autorizaba a Hipólito Solari Yrigoyen a ingresar al país. A fs. 133, con fecha 2 de febrero del corriente año, obra agregada la contestación a aquel requerimiento, en la que se informa que el Poder Ejecutivo nacional resolvió no autorizar el regreso al país del beneficiario del recurso.

Por último, se impone señalar que el hecho de que Solari Yrigoyen se halle actualmente en libertad en el extranjero no le priva de interés legítimo para solicitar un pronunciamiento sobre su situación, toda vez que el extrañamiento forzoso importa restricción a la libertad ambulatoria en tanto le impide entrar y permanecer en territorio argentino (art. 14, Constitución Nacional; conf. por lo demás doct. de la minoría en Fallos: 247:469, consids. 8º y sigts.; 283:425, consid. 7º ). Reiteradamente ha sostenido esta Corte que el estado de sitio es un recurso para preservar y no para suprimir el imperio de la Constitución (Fallos: 54:432; 247:469; 276:67; 282: 74 ), de lo que se deriva que compete al Poder Judicial y, en especial a la Corte como intérprete y custodio supremo de la Constitución Nacional, oír los reclamos de quienes estiman afectadas sus libertades constitucionales a fin de ejercer, en causa judicial concreta, el control jurisdiccional respecto a la adecuación de causa y grado entre las restricciones impuestas y los motivos del estado de sitio mediante una adecuada coordinación de los valores personales y sociales en juego (Fallos: 298:441; “Marino, Celia A.” del 27 julio de 1982; Urteaga, Facundo R.” del 10 de agosto de 1982; “Puccio, Carlos E.” del 24 de agosto de 1982; “Spadoni, Horacio E.” del 8 de marzo del cte. año y muchos otros).

6º) Que si bien el art. 23 de la Constitución Nacional establece que durante el estado de sitio el presidente de la República podrá arrestar o trasladar a las personas de un punto a otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino, esta última frase sólo enuncia un derecho que aquéllas pueden ejercer para lograr en los hechos el cese del arresto o traslado. El ejercicio de dicha opción no significa, pues, más que un remedio extremo para que el interesado pueda obtener, fuera del territorio nacional, su libertad ambulatoria, mas no debe entenderse por ello que la medida restrictiva que permanece vigente en el país no pueda ser legítimamente impugnada por el afectado, pues lo contrario podría importar la convalidación de una traba insoslayable y de duración indeterminada a su libertad ambulatoria. En tales condiciones, resulta admisible la pretensión relativa al control jurisdiccional de razonabilidad del arresto, toda vez que es ésta la medida que, en definitiva, ocasiona la restricción cuyo levantamiento reclama el recurrente.

7º) Que tiene establecido el tribunal en Fallos: 298:441, que la declaración del estado de sitio por las causales del art. 23 de la Ley Fundamental no es susceptible de revisión por los jueces, en cuanto cuestión política en que el juicio prudencial del Congreso y del Ejecutivo es necesario y final para alcanzar los objetivos de la Constitución. Pero, en cambio, sí está sujeta al control jurisdiccional la aplicación concreta de los poderes de excepción del presidente sobre las libertades constitucionales, control que lejos de retraerse en la emergencia, debe desarrollarse hasta donde convergen sus competencias y los valores de la sociedad argentina confiados a su custodia. En diversos precedentes, esta Corte ha fundado ese control de razonabilidad en la adecuación de causa y grado entre las restricciones impuestas y los motivos de la excepción. Dicho control es un deber del Poder judicial, en especial de la Corte Suprema como tribunal de garantías constitucionales, pero es impuesto en interés del buen orden de la comunidad y del propio órgano político (Fallos: 298:441; 300:816; 303:397).

8º) Que el dec. 1878/76 no contiene fundamentos específicos que permitan establecer en el caso la debida adecuación de causa y grado entre la restricción impuesta y los motivos que determinaron el estado de sitio. Dicha insuficiencia tampoco queda salvada con el informe de fs. 12/13, pues allí se alude en forma genérica a la conducta del recurrente, mas sin señalar las circunstancias concretas en que ella le es atribuida. Tampoco se determinan las fuentes de tales referencias, que se califican como de “índole secreta y confidencial”. A ello se suma la inexistencia de causas judiciales en las cuales el beneficiario hubiese visto comprometida su responsabilidad por hechos vinculados a los que se le asignan como sustento de la medida.

9º) Que teniendo en cuenta lo expuesto en los 2 considerandos precedentes y las actuales circunstancias del país, cabe concluir que el arresto de Hipólito Solari Yrigoyen no resulta adecuado en la actualidad a los motivos que determinaron el estado de sitio, por lo que debe cesar la restricción que aquél importa a su, libertad. Esta conclusión torna inoficioso el tratamiento de los restantes planteos articulados en autos.

Por ello, habiendo dictaminado el Procurador General se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la acción interpuesta. En consecuencia, se declara que resulta actualmente inválido el dec. 1878/76 mediante el cual se dispuso el arresto de Hipólito Solari Yrigoyen, por lo que deberán cesar de inmediato las restricciones que ello importaba para su reingreso al territorio argentino. - Adolfo R. Gabrielli. - Abelardo F. Rossi. - Elías P. Guastavino. - Carlos A. Renom (según su voto).

Voto del doctor Renom:

Considerando: 

- Que el Poder Ejecutivo nacional mediante el dec. 1878 del 1 de setiembre de 1976 dispuso el arresto de Hipólito Solari Yrigoyen por considerar que su actividad atentaba contra la paz interior, la tranquilidad, el orden público y los permanentes intereses de la República, y a los fines de preservar dichos objetivos conforme las facultades establecidas por el art. 23 de la Constitución Nacional. Durante el cumplimiento de esa medida; por dec 1098 del 25 de abril de 1977, se hizo lugar al derecho de opción ejercido  por el arrestado para abandonar el país, a cuyo efecto se tuvo en cuenta la inexistencia de causas judiciales que lo involucraran y la consideración de que el peticionario no pondría en peligro la seguridad nacional en caso de permitirse su salida del territorio.

- Que el 9 de diciembre de 1981 se articuló la presente acción de hábeas corpus con el fin de obtener una declaración judicial que invalidara la restricción impuesta al beneficiario en orden a su regreso al país, tachándose de inconstitucionales los decretos antes referidos, las leyes 21.449 y 21.650, y el art. 281 ter del Cód. Penal. El juez de primera instancia declaró abstracta la cuestión ya que el beneficiario no había solicitado al Poder Ejecutivo nacional la pertinente autorización para retornar al territorio argentino. Apelado el pronunciamiento, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sala 1, no hizo lugar a los planteos de inconstitucionalidad y rechazó la acción intentada. Ello motivó el recurso extraordinario de fs. 93/103, que fue concedido a fs. 107.

3º - Que en la especie se pretende que los órganos jurisdiccionales ejerzan el control de razonabilidad que les incumbe sobre las medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo durante el estado de sitio, respecto de las restricciones que pesan sobre el beneficiario para ingresar al país. Por otra parte, se alega la inconstitucionalidad de las normas que reprimen esa conducta.

- Que el hábeas corpus procede, no sólo cuando una persona está detenida, sino también cuando el ejercicio pleno de la libertad física se encuentra restringido sin derecho. La prohibición de ingresar al espacio nacional importa en sí misma una limitación a la libertad personal, en tanto impide hacer uso del derecho constitucional de entrar y permanecer en el territorio de la República Argentina (art. 14, Constitución Nacional).

5º - Que en el caso, de acuerdo a las constancias obrantes, subsiste la orden de arresto por la cual se detendrá a Hipólito Solari Yrigoyen en el momento que éste pise el suelo argentino, situación objetiva ésta que restringe su libertad ambulatoria y lo agravia actual y concretamente (confr. disidencia de Fallos: 247:469, considerandos 8º y siguientes y 283:425, consid. 7º); tornando procedente, en consecuencia, la garantía del art. 18 de la Constitución Nacional, sin necesidad que para ello sea menester que el beneficiario gestione ante el presidente de la Nación la autorización para regresar al país que prevé el art. 6º de la ley 21.449, porque lo que se pretende que se analice es la razonabilidad, en las particulares circunstancias de autos, de la vigencia del dec. 1878/76 por el que se arrestó al ex legislador y se lo puso a disposición del Poder Ejecutivo, con todas las limitaciones que ello acarrea en el goce de la libertad ambulatoria mientras dura el estado de sitio.

6º - Que la declaración del estado de sitio por las causales del art. 23 de la Constitución Nacional es irrevisable por los jueces en cuanto cuestión política en que el juicio prudencial del Congreso y del Ejecutivo es necesario y final para implementar los objetivos de la Ley Fundamental. Pero, en cambio, sí está sujeta al control jurisdiccional la aplicación concreta de los poderes de excepción del presidente sobre las libertades constitucionales, control que lejos de retraerse en la emergencia, debe desarrollarse hasta donde convergen sus competencias y los valores de la sociedad argentina confiados a su custodia. En diversos precedentes, esta Corte ha fundado ese control de razonabilidad en la adecuación de causa y grado entre las restricciones impuestas y los motivos de la excepción (Fallos: 298:441 y sus citas).

7º - Que el dec. 1878/76 no contiene fundamentos específicos que permitan establecer, en el caso, la debida adecuación de causa y grado entre la restricción impuesta y los motivos que determinaron el estado de sitio. Dicha insuficiencia tampoco queda salvada con el informe de fs. 12/13, pues allí se alude en forma genérica a la conducta del recurrente, mas sin señalar las circunstancias específicas en que ella le es atribuida. Tampoco se determinan las fuentes de tales referencias, que se califican como de “índole secreta y confidencial”. A ello se suma la inexistencia de causas judiciales en las cuales el beneficiario hubiese visto comprometida su responsabilidad por hechos vinculados a los que se le asigna como sustento de la medida.

8º - Que cabe agregar también, que la prolongación de la restricción impuesta por casi 7 años y la ausencia de motivaciones actuales del Poder Ejecutivo que justifiquen la subsistencia de la misma, agravan aún más la situación del caso en el que las restricciones vigentes transforman a la medida de excepción, en la aplicación por parte del Poder Ejecutivo de una verdadera pena “sine die”, accionar éste prohibido expresamente por el art. 23 de la Constitución Nacional.

9º - Que lo expresado precedentemente torna inoficioso el tratamiento de los restantes planteos articulados en la causa.

Por ello, habiendo dictaminado el Procurador General, se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la acción interpuesta. En consecuencia, se declara que resulta actualmente inválido el dec. 1878/76 en cuanto somete a disposición del Poder Ejecutivo a Hipólito Solari Yrigoyen, por lo que deberán cesar de inmediato todas las restricciones que del mismo se derivan. - Carlos A. Renom.











Fuente: Solari Yrigoyen, Hipólito s/ hábeas corpus - 11-03-1983- Fallos: 305:269 en Hábeas Corpus y Estado de sitio - Arresto dispuesto por el Presidente de la Nación – Control de la razonabilidad de la disposición de un arresto. Opción de salir del país. Corte Suprema de Justicia de la Nación - Secretaría de Jurisprudencia, septiembre de 2013.


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