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martes, 5 de enero de 2021

Jorge Walter Perkins: “Homenaje al Dr. José Pascual Tamborini” (25 de septiembre de 1958)

HOMENAJE

Sr. Presidente (Decavi). Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

Sr. Perkins. Señor Presidente: el 26 de septiembre de 1955 dejó de existir José P. Tamborini, uno de los hombres mas dignos y puros entre los que hayan actuado en la Unión Cívica Radical. Si la modestia tuviera un arquetipo, llevaría su nombre.

En medio de una vida politica intensa y de absorbente consagración, que culminó en la candidatura a la Presidencia de la Nación, pasaba entre los grandes honores tratando de no llamar la atención como si no fuera él su destinatario. Ejemplo útil y aleccionador en un medio que ha llegado a otorgarle categoria moral a la propaganda que fabrica o destruye reputaciones e ídolos.

Llegaba la Revolucion Libertadora a la Casa de Gobierno y una gran virtud radical desaparecia en la hora del regocijo y de la esperanza. Visto en la perspectiva del tiempo, como alegra y conmueve una vida de esa calidad. Soportó con estoicismo el drama de su derrota electoral, que no fue suya sino de las libertades argentinas, que entraron desde ese mismo instante en el eclipse del que no saldrían sino por la sangre y la abnegacion de los que tuvieron fe y no capitularon con la tirania abyecta, soberbia y corrompida.

Cuando se escriba la historia de los dias vividos desde el año 1930 hasta hoy, es posible que el historiador -que nosotros no conoceremos- se pregunte como han sobrevivido las libertades y la democracia, que es su abanderada, a pesar de tantas batallas perdidas, de tantas vidas sacrificadas y de tanta riqueza dilapidada o usada con propositos egoistas de aprovechamiento personal por algunos gobernantes, ademas de malvados inescrupulosos.

Ese historiador, al hacer su sintesis, tendrá que reconocer que la gran batalla por la recuperacion de las libertades argentinas no se ha perdido y podrá, en definitiva, ganarse, porque ejemplares humanos de excepcion, luchando desde el seno de determinados partidos politicos y especialmente desde la Unión Cívica Radical, resistieron al halago, a la fatiga, a las vicisitudes de todo género, para que fuera cierto que el honor, en su expresion suprema de la identidad del ideal con una convicción, esta por encima de una vida perecedera y que no existe ningun interes en conservarla cuando el precio excede el limite de lo que puede concederse a los que detentan arbitrariamente el poder en una hora o en un instante fugaz del pais.

Esta reinvindicacion del politico como expresion superior de una epoca, tendra que hacerse y habra que decir entonces que aquí, en la Argentina, como en el resto del mundo, los espiritus superiores, interpretes o espejo de una sociedad en constante evolución y desarrollo, entran en la historia por la puerta de la politica.

Así entró Mariano Moreno, allá lejos, en el alumbramiento de nuestra nacion. Siete meses de actuacion en una junta revolucionaria le dan el derecho a la inmortalidad con que su patria ha premiado el bien inestimable de haber salvado la revolucion, o sea el ideal emancipador, en el momento de su mayor peligro.

Por la puerta de la politica han entrado en la historia hombres de nuestras filas: Alem, Yrigoyen y Alvear. Los dos gobernantes radicales dejan el recuerdo de su respeto por los postulados fundamentales de la democracia. Ni persecuciones al pensamiento, ni cárcel, ni exilio para sus adversarios, ni estado de sitio para gobernar, ni diarios suprimidos o perseguidos. Y, por sobre todo, una politica economica que permitió en las tres presidencias radicales mantener el alto valor del peso, de 44 centavos oro, no recuperado mas en los años posteriores a su caida.

No hay politica social que pueda defenderse con una moneda desvalorizada y de escaso o nulo poder adquisitivo.

Por esa puerta de su actuacion politica tambien ha entrado en la historia José P. Tamborini, cargado sobre sus hombros y en el silencio, que hoy se rompe en su homenaje en esta Cámara, con la incomprensión de los que nos vieron que el destino de las instituciones democráticas argentinas ya estaba fijado en febrero de 1946, y que la tiranía, que se adueñaba del país con el aparente descalabro de Tamborini en las urnas, ya no podría ser vencida en adelante por un comicio honrado, que no se lo concibe sin prensa y tribunas libres, que la tiranía no lo haría nunca, hasta caer por el esfuerzo de las armas de la patria y el impulso civil del indomable pueblo argentino. (¡Muy bien! ¡Muy bien!)

Ex profeso, por innecesario, no evoco a Tamborini diputado, senador y ministro del Interior. Todo esto, está por debajo de sus merecimientos. Su gran conducta y su gran virtud no pertenecen a los cargos que desempeñó, por otra parte, en forma esclarecida.

Muchos han sido diputados, senadores y ministros; con ser algo, no es todo para que un sentido de gratitud y reconocimiento quede como saldo de una vida ilustre y ejemplar. Esa gratitud y reconocimiento están presentes en este homenaje, porque en las circunstancias decisivas en que le tocó actuar guardó lealtad y consecuencia a los propositos inquebrantables que animaron su fe civica.

Porque hombres como Tamborini cumplieron con su deber, la tiranía mandó sin gobernar.

Por todo ello, pido que esta Honorable Cámara sea invitada a ponerse de pie en homenaje a su memoria, que no ha de desaparecer mientras la Unión Cívica Radical sea ella tambien fiel a la bandera de la libertad, que es su razón de ser. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)

Sr. Presidente (Decavi). Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

Sr. Gonzalez. En nombre del bloque de la mayoría voy a adherir a la indicación de homenaje propuesto por el señor diputado Perkins, que implica la voluntad expresa de que a traves de una decisión de esta Honorable Cámara se rinda el tributo justiciero que merecen siempre los varones austeros que ponen su pasión argentina al servicio de las grandes causas nacionales.

Yo tendría que suscribir integramente los conceptos vertidos por el señor diputado por la Capital; pero sólo agregaré que el hecho de que el doctor Tamborini haya entrado en la historia por la puerta ancha de la politica, constituye la efectiva corroboracion de que la politica es el arte supremo que abre la posibilidad a los hombres bien nacidos de expresar su generosidad y altruismo, poniendolo por encima de los intereses personales al servicio de los grandes intereses populares.

Tamborini fue un médico de selección; tenía una profunda vocacion profesional. Ejerció su profesion con altura, con altruismo y con profundo sentido humano.

En su paso por la Honorable Cámara de abogó fervorosamente por el ejercicio pleno de las instituciones democráticas que tanto amaba.

Con esta palabras, quiero dejar expresado el sentimiento radical y democrático de esta bancada para adherirnos al homenaje justiciero que se propone, que significa destacar la relevancia y el perfil austero de un patriota. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)

Sr. Presidente (Decavi). Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

Sr. Frega. Señor presidente: El doctor José P. Tamborini, cuya figura se recuerda en este instante, fue un hombre de la Capital que se destacó en la militancia cívica y en la Unión Civica Radical desde su primera juventud.

Quienes lo hemos conocido a lo largo de su vida civica no podemos olvidar su actuación.

Por sus merecimientos partidarios, por su constante lucha en pro del afianzamiento de las instituciones democráticas y por su generosidad y altruismo en el ejercicio de su profesión, adhiero emocionado al homenaje, que se le ha de rendir, en la forma que ha sido propuesto. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Decavi). Invito a los señores diputados y a los asistentes de las galerías, a ponerse de pie en homenaje a la memoria del ex diputado nacional, doctor José P. Tamborini.


-Ponense de pie los señores diputados y el publico asistente de las galerías.







Fuente: “Homenaje al Dr. José Pascual Tamborini” proyecto del Sr. diputado por la capital Dr. Jorge Walter Perkins, pág. 4491 a 4492 del diario de sesiones de la H. Cámara de Diputados de la Nación Argentina, 25 de septiembre de 1958.


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domingo, 3 de enero de 2021

La Nación: "La Saga de los Kennedy Argentinos" (4 de octubre de 1998)

Roberto Kennedy (hijo), a los 73 años, es no sólo uno de los más sorprendentes jinetes y domadores de un país que se enorgullece de tenerlos y muy buenos, sino también el heredero de una tradición familiar de bravura y quijotesco espíritu revolucionario. Con su pelo y barba rojiza, su hablar algo fatigado y su memoria intacta, este hombrón amable de ojos muy despiertos testimonia en el acerado tono de su mirada todas las virtudes de una noble estirpe.

Este veterano y diestro jinete es hijo del Roberto Kennedy que junto con sus hermanos Mario y Eduardo se levantó en armas en La Paz (Entre Ríos) en enero de 1932, contra el gobierno provisional del general José F. Uriburu.

Los tres hermanos eran hijos de Carlos Duval Kennedy y de Rufina Cárdenas, y están emparentados por vía materna con el coronel Berón de Astrada. Los tres habían nacido en la estancia familiar Los Algarrobos, ubicada en el distrito Estacas, del departamento de La Paz. De los hermanos (extraordinariamente unidos), Mario era el elegante, el atildado, el caudillo revolucionario, también. Eduardo, experto domador de potros, muy indignado tras el derrocamiento de Yrigoyen dejó todo y se fue a Europa, denunciando en todos los foros posibles el atropello cometido contra el líder radical y contra la Constitución Nacional.

Roberto padre, estupendo tirador, era también un excepcional jinete (maestría que heredó su hijo).

Todos los hermanos eran eximios nadadores y ya una leyenda local antes de haber pegado un solo tiro contra el gobierno provisional.

La revolución imposible

El 4 de enero de 1932, LA NACION informaba en primera plana: "Una tentativa sediciosa que estalló en La Paz (E. Ríos) fue sofocada en pocas horas".

El diario relataba en su edición del día cómo un grupo de civiles había ocupado las reparticiones oficiales de la ciudad entrerriana, tras un intenso tiroteo en el que habían muerto cuatro personas. A las 17.40, los rebeldes habían huido de la ciudad o se habían entregado. En Concordia, un intento similar había sido abortado antes de estallar.

¿Cómo había comenzado todo? A las 3.50 de la madrugada del 3, los hermanos Kennedy (a los que se les atribuía filiación radical personalista) se habían apoderado de la jefatura policial, ocupando la oficina del telégrafo nacional, cuyas líneas cortaron de inmediato (las del provincial funcionaron hasta las 11).

El gobernador entrerriano, Luis Etchevehere, que envió tropas policiales a reprimir el intento desde Paraná, mantuvo un diálogo telegráfico con Mario Kennedy, al que intimó a la rendición, asegurándole que el resto del país estaba tranquilo y que la revolución había fracasado en todos los puntos excepto en La Paz.

Esto era realmente así, y tras las primeras olas de rumores y versiones encontradas, ya era claro que la gran conspiración personalista sólo había triunfado en la bella ciudad entrerriana (por entonces, importante centro portuario) gracias a la enorme inconsciencia o al igualmente enorme coraje de los hermanos Kennedy.

El presidente Uriburu, pasado el susto inicial (en las primeras horas no se supo hasta dónde llegaban las ramificaciones del movimiento), y ya completamente tranquilo, había señalado a LA NACION: "Ya nadie, se inquieta por estas chirinadas".

Mal presagio


A 56 años del suceso, uno de los más curiosos de la movida crónica revolucionaria argentina del siglo XX, Roberto Kennedy (hijo), que por entonces tenía apenas 6 años, rememora claramente los preparativos de la fallida rebelión.

"Recuerdo muy bien los prolegómenos del movimiento, las reuniones previas realizadas en distintas estancias de la zona. Ya en diciembre de 1931, el levantamiento se postergó por respeto a las fiestas religiosas, y finalmente se eligió el día 3 de enero a las 3 de la madrugada. Esa misma jornada se hizo un asado en la casa de Mario Kennedy, donde concurrieron los que iban a atacar la comisaría, que estaba ubicada junto a la jefatura policial, los calabozos, en un edificio grande que ocupaba toda una manzana. Mi padre llegó a la casa (que estaba a seis cuadras de la jefatura) a las 12 de la noche, cuando los presentes habían dado cuenta del asado (él no comía en semejantes ocasiones) y cuando entró, se dio cuenta de que muchos se estaban aflojando, hablando de sus familias y buscando pretextos para renunciar al intento. Eran 60 hombres los que estaban confabulados inicialmente en la revolución en La Paz. Mi padre no era un hombre supersticioso, pero cuando entró al dormitorio no le gustó ver los 60 sombreros colocados arriba de la cama."

El asalto a la comisaría (defendida por 25 hombres distribuidos en tres guardias) fue finalmente realizado por sólo seis hombres, entre ellos los tres hermanos Kennedy, que a punta de revólver y máuser vencieron una dura resistencia, viéndose obligados a ultimar a los policías que estaban de guardia en la entrada del edificio.

En pocas horas, la ciudad había sido tomada por sólo 16 revolucionarios, aunque luego, ante el éxito inicial del movimiento, hasta 5000 hombres a caballo de los alrededores se ofrecieron a participar en la intentona (algo bastante inútil porque, en el mejor de los casos, apenas se hubiera podido reunir, a duras penas, 100 armas largas para todos).

El éxito inicial de la rebelión se disipó pronto, cuando se comprobó que el intento de Concordia -dirigido por el ex edecán de Yrigoyen, el teniente coronel Gregorio Pomar, eterno gestor de todas las frustradas revoluciones radicales de aquella época- había fracasado sin empezar.

Patada va, patada viene

Para colmo, el gobierno de Uriburu había enviado sobre La Paz cinco aviones desde El Palomar y dos hidroaviones de Punta Indio.

"En la estancia de mi padre -recuerda Roberto Kennedy- sobrevolaron tres aviones, y como parecían picar para ametrallar o bombardear, mi madre nos hizo salir a todos los chicos y ponernos de rodillas en el jardín. Yo, a pesar de mi edad, no quería arrodillarme ante los aviones. Ella, que era muy religiosa, me dijo: No, te arrodillás ante Dios , y finalmente le hice caso. Eramos siete chicos tirados en el suelo que mirábamos de reojo a los aviones, que se fueron sin disparar, al menos ese día, porque después volvieron y bombardearon en serio, dejando en la tierra cráteres de cuatro metros de ancho y un metro de profundidad.

"Cuando llegó la tropa que reprimía a mi padre y al resto de los revolucionarios, pusieron a toda la gente en fila en la galería de la estancia. La fueron acomodando en hilera, patada va, patada viene. Le pegaron a todo el mundo, incluso a los peones, que sonreían nerviosos. No era por desdén o por falta de respeto a los milicos que se reían -aclara Kennedy-, sino porque el entrerriano no está acostumbrado a otra cosa que a reírse. Los milicos que reprimieron, además, eran de otras partes, no de la ciudad de La Paz."

Tras la constancia del fracaso de la revolución, algo que ocurrió a las pocas horas, los hermanos Kennedy emprendieron una novelesca fuga por quebrachales y pantanos, esquivando a las numerosas partidas enviadas en su búsqueda. Fueron al Sur, luego al Norte, marchando con Eduardo Kennedy con su pie dislocado, pasando a Corrientes y cruzando a nado el Guayquiraró con una sola mano (con la otra sostenían armas y municiones) y con fingida calma, para evitar el ataque de los yacarés que abundaban en el lugar.

Luego vendría el cruce del Uruguay y el obligado exilio (que duraría hasta fines de la década del treinta), pasado entre Uruguay y Brasil.

Un duro exilio que compartiría Roberto Kennedy (hijo). "Yo me encontré con mi padre en Uruguay a los 45 días de la revolución -rememora- y me quedé todo el tiempo junto a él. Me había llevado el capataz de la estancia, que también era su chofer. En el Uruguay, y a pesar de mi edad, yo hacía de espía. Me sentaba en la vereda y me ponía a jugar a la pelotita. Cuando aparecía alguien dudoso, me veía y en seguida me preguntaba por los Kennedy. Yo, según los viera sospechosos o no, esperaba y daba el aviso. Una vez vinieron preguntando por ellos unos hombres que afirmaron ser mecánicos, pero a mí no me engañaron, porque tenían las uñas limpias y las manos sin grasa. Esos tipos no habían sido mecánicos en su vida."

Por las presiones diplomáticas ejercidas por el gobierno argentino, los revolucionarios radicales conocieron la prisión también en Uruguay, debiendo hasta Robertito compartir un calabozo con su padre.

La revolución imposible

Distintos dirigentes radicales visitaron a los exiliados, que se habían hecho muy famosos por su quijotesco intento. Incluso un ya anciano Hipólito Yrigoyen.

"Cuando Yrigoyen estuvo en Montevideo -dice Kennedy- fue a visitar a los exiliados. Yo me di cuenta, al mirarlo cuando cruzaba las piernas, de que tenía media suela en los zapatos. Estaba con la salud muy deteriorada y casi no se escuchaba lo que decía, se había quedado sin voz. Había un grupito de veinte personas que salió en la foto con él. A mí me borraron de la fotografía. Recuerdo que cuando salió a la calle, algún obsecuente de esos que abundan empezó a gritar: Un coche para el doctor . Pero Yrigoyen no le hizo el menor caso y se fue solo. Tomó un tranvía y se marchó."

Tras un largo y penoso exilio, los Kennedy volvieron a la Argentina a fines de la década del treinta, siendo recibidos como héroes, aunque el Comité Nacional del partido tenía sentimientos divididos.

"En realidad, los Kennedy fueron boicoteados por el Comité Nacional cuando llegaron al país en el Vapor de la Carrera. Alvear mismo había dicho que a los Kennedy habría que olvidarlos. En Retiro, sí, cuando llegamos, pudimos palpar la simpatía del pueblo, aun el de los obreros ferroviarios, que nos alentaban. Lo mismo pasó en la provincia de Santa Fe.

"Por otra parte -agrega Kennedy-, había rumores de que algunos radicales preparaban una encerrona contra nosotros en Santa Fe. El futuro presidente Ortiz, que era una gran persona, se reunió personalmente con los tres hermanos para advertirles: Yo quizás, soy más radical que ustedes. No puedo dejar que se realice una infamia como la que se trama en su partido contra ustedes."

Ya en Santa Fe, según el relato de Kennedy, los hermanos fueron advertidos (por un sargento que abrazó a Eduardo y le habló al oído) que los esperaba una partida armada y que tuvieran cuidado con un auto de chapa blanca. En el camino, en medio de un solitario paraje, los hermanos Kennedy fueron efectivamente perseguidos un buen tramo por un vehículo lleno de hombres a los que se veía armados con armas largas. Eduardo Kennedy hizo desviar el vehículo en el que viajaban por un camino secundario para poder salvar la vida.

El domador relámpago

El domador sin montar, Roberto Kennedy (hijo), el heredero y sucesor del legendario revolucionario radical de los años 30, mantiene hoy su secreto inescrutable: el arte de dominar un bravo potro con la palabra.

Toda su vida la pasó a caballo. Robertito debutó públicamente como domador a los ocho años haciendo subir un caballo por una escalera de caracol.

En la selva de Montiel, en su Entre Ríos natal, sobre las márgenes del Paraná y el Guayquiraró, este auténtico criollo heredó el sistema de la doma sugestiva, que reemplazó la fuerza por la persuasión.

"La doma nació conmigo, fue algo instintivo. A los 12 o 13 años montaba potros en pelo y en la estancia de mi padre nunca usaba caballos domados por otros", recordó Roberto Kennedy (h.).

Trabajó junto a su padre, y sí, de él aprendió a domar de abajo sin subir jamás al caballo, inculcándole obediencia con tres palabras claves: vamos, va, y quieto. La primera, para que se moviera más o menos rápido según la entonación de la voz, y la última para que se detuviera. Va, como reprimenda para que dejara de hacer lo que podía estar haciendo mal.

Famosos no sólo por la doma con palabras, al fracasar el intento revolucionaro de 1932, Roberto y su hijo, Robertito, se exiliaron en Uruguay, país que debieron abandonar luego, para llegar finalmente a Brasil.

Allí cumplieron demostraciones ante oficiales de Rio Grande do Sul. El general Pedro Aurelio de Góis Monteiro (ministro de Guerra brasileño entre 1934 y 1935) y su estado mayor presenciaron los exitosos resultados de su inusual método de doma en la localidad de Bagé, aun cuando increparon a Roberto Kennedy (padre) por no difundir su técnica.

-No tengo secretos mi general -les contestó por entonces el revolucionario radical.

-Vamos, Kennedy, dígame la verdad, ¿qué les hace usted a los caballos? -le preguntó Góis Monteiro.

-Los observo y procedo en consecuencia -contestó Kennedy.

-¿Nada más? No puede ser.

-¿Me permite, mi general? Si usted me pidiera un procedimiento eficaz para conquistar una mujer, ¿cree usted que yo le podría señalar alguno? (Kennedy) -Tiene razón, amigo.

El secreto

Las experiencias de la doma las realizaron siempre juntos, inseparables, padre e hijo, siendo este último un aventajado estudiante de doma al cual un día su padre le dijo: "Hijo, yo no te voy a enseñar nada. Tenés que aprenderlo todo. Observame atentamente y descubrí mi recurso. Si no lo conseguís, me lo llevaré conmigo a la tumba".

Para inicar el trabajo utilizaban idealmente un picadero de arena, rodeado de una pared de dos metros veinte que impedía la distracción del caballo.

El retorno de los Kennedy a la Argentina (gracias a una amnistía) permitió que perfeccionaran su especial cursillo de psicólogos de la doma, ahora dedicados a los purasangre de carrera.

En este campo reeducaron a nombres de peso, como Esporazo, Optimista, Paso, además de ocuparse del singular caso de Soupcon, un caballo de una indocilidad tal que provocó la anulación de una carrea en el Hipódromo de Palermo.

La doma Kennedy fue una especialidad innovadora, que les permitió obtener récords. En 1940, Roberto (padre) trabajó un potrillo del cuidador Roberto Valdés en el Hipodromo de Palermo y lo dejó listo para las cintas en 45 minutos; en 1954, su hijo logró amansar en 12 minutos a un potro alazán de la Escuela de Equitación del Ejército Argentino. Durante el aislamiento de la doma, Roberto (padre) no admitía la entrada de ninguna otra persona que no fueran su hijo Robertito o Arturo Bullrich, que junto al polista José Reynal y Jorge Santamarina (h.) eran las únicas personas ajenas a su familia que habían podido observar cómo trabajaban.

Ya a los 17 años Robertito recibió una millonaria oferta del cantante y actor de cine norteamericano Bing Crosby, para que se trasladara a ese país contratado por una asociación hípica de Nueva York. Pero no abandonó a su maestro, su padre.

"Cuando amarró el barco en el puerto de Buenos Aires -recordó Roberto Kennedy (h.)-, Crosby gritaba: ¡Viva Blackie, viva Kennedy! El había venido también a llevarse a Blackie, una de las mejores yeguas del turf argentino, y el primer caballo de carrera que yo había domado. Pero amaba mucho a mi padre. Por ser fiel a ese lazo no firmé el contrato con Bing Crosby."

Un día, los Kennedy colgaron las armas largas de un pasado de lucha y optaron por los compañeros de tantas horas de sus vidas. Roberto Kennedy (hijo) no se arrepiente, a los 73 años, de su decisión. Con sólo tener cerca a un purasangre, sabe muy bien que fue la correcta.

El otro lado

El capitán de la marina mercante Carlos Néstor Suburu tenía 9 años cuando estalló la revolución de los Kennedy en La Paz. Le tocó en suerte, también a una edad muy temprana, estar del otro lado de la trinchera política durante los dramáticos sucesos. Provenía de una vieja familia de marinos y su abuela tenía en la ciudad entrerriana un almacén de ramos generales, cuyas provisiones -reconoce el marino- fueron escrupulosamente respetadas por los revolucionarios.

"Nosotros habíamos ido a pasar las vacaciones a La Paz -recuerda Suburo- en enero de 1932, justo cuando se produce la intentona. Por suerte, por lo que ocurrió después, ya había pasado el vapor que se llevaba a todos los muchachos del campo a hacer la conscripción en Paraná. Para ellos, gente simple, el servicio militar era un aliciente, que les permitía, además, aprender de paso algún oficio.

"Se dijo, por entonces -agrega- que los revolucionarios venían a matar a mi tío y al agente marítimo. Papá (que también fue capitán de la marina mercante) nos embarcó apresuradamente a todos los chicos, por lo que pudiera a pasar en la ciudad. Recuerdo que mi abuela tenía polleras largas y que nosotros le pasábamos por entre las piernas para poder espiar lo que ocurría en el pueblo. El buque en el que embarcamos se alejó de la orilla y se instaló frente a la costa. Yo no escuché el tiroteo, pero sí recuerdo claramente cómo mi tío me llevó luego al entierro de los policías que mataron los revolucionarios en la puerta de la comisaría. En la ceremonia estaba todo el pueblo.

"Después -sigue Suburo- se corrió la voz de que los Kennedy avanzaban sobre la Prefectura, pero nunca llegaron a atacarla. Para entonces se había hecho evidente que la revolución había fracasado en todo el territorio nacional. Los Kennedy se colocaron arriba de la barranca de Puerto Márquez, a cinco kilómetros de La Paz, y en el pueblo se decía que desde allí mataron a un soldado que iba en la lancha de la Prefectura por el río, porque eran tiradores excepcionales. Se decía también, recuerdo muy bien, que desde la propiedad de su hermana, de apellido Kennedy de Franchini, incluso les tiraban desde el rancho a los aviones del gobierno que pasaban haciendo sobrevuelo."





Fuente: Busquedas. La Saga de los Kennedy Argentinos: Roberto Kennedy (hijo) guarda una doble memoria de su familia: por un lado, la de los revolucionarios radicales que intentaron deponer a Uriburu en un alzamiento locamente audaz y poco recordado. Por otro, la receta de cómo domar caballos mediante la palabra” por Ernesto G. Castrillón y Luis Casabal para el Diario La Nacion del 4 de octubre de 1998.

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martes, 29 de diciembre de 2020

Olga Demitropulos: "Tanco, el pulpo de Tusaquillas" (1999)

La leyenda de don Miguel A. Tanco, "el pulpo de Tusaquillas" (que así lo llamaban sus opositores) caudillo del radicalismo más tradicional, corría de boca en boca en aquellos años.

Desde "Tusaquillas" la finca de su propiedad, tendía sus tentáculos hacia toda la provincia de Jujuy, como el caudillo indiscutido, de prestigio y solvencia del radicalismo.

Quien no lo conocía no conocía Jujuy, y menos el Ramal Jujeño. Aquí tenía sus incondicionales hechos al trabajo pesado y a la diatriba oculta, por eso de tener ideas políticas que no debían verse jamás.

Siempre se dijo aquí que no había nadie que una tanto al trabajador como don Miguel Tanco, y en la primera oportunidad que tuvo como gobernador en 1930, creó el Departamento de Trabajo muy a tiempo, pues el entredicho entre propietarios y obreros ya era insoslayable en el Ramal principalmente. Casi no hubo críticas, ni siquiera de la oposición, ya que urgía una legislación que atendiera también al obrero, dejado de la mano de Dios desde la colonia.

Conocía muy bien Ledesma, su padre había sido transportador de caña en carros hasta Pampa Blanca y Perico en tiempos remotos, la cuestión obrera no le era desconocida en absoluto.

Y era su tema silencioso. En su finca acostumbraba sentarse en una galería sombreada donde recibía a sus acólitos que llegaban desde todos los rincones de la provincia. Dicen que él escuchaba sin abrir la boca todo lo que le decían y guardaba cuidadosamente los papeles que traían en un florero. No tenía confidentes, y lo que pensaba quedaba como siempre en su interior. Así era, a Tanco la gente lo conocía más por sus actos que por su palabra. Y al que habla poco la gente lo respeta y le cree más.

Para darse cuenta de lo que vino después, se debe entender bien esto; El era el nexo, la unión de los radicales en Jujuy. Lo que significa que era él quien también podía dividirlos... y lanzarlos a la estampida general, si el caso se presentaba.

Yrigoyen cedió su candidatura a Marcelo Torcuato Alvear, pero antes de terminar la década volvió a subir a la presidencia. El poder de la oligarquía, más enconada que nunca, lo tenía mal. Nadie le garantizaba ni un penique en el gobierno. Y así fue; no lo dejaron. En 1930 los militares con Uriburu a la cabeza lo derrocaron, en el mismo momento que hizo su aparición un núcleo de oficiales dispuestos a tomar el poder. Allí, por primera vez, Juan Domingo Perón hizo acto de presencia. Apareció justo con la década del treinta, con el comienzo de una era que iba a quebrar los logros democráticos de Irigoyen.

Un buen político, con solo husmear en los acontecimientos, se da cuenta de lo pasajero o irreversible. Un día Tanco dejó su galería sombreada y cómoda y se fue a Buenos Aires. No fue el único viaje. Con su silencio acostumbrado, volvió a irse, para mantener entrevistas; ¿ Con quién?

Algo le atraía en la Secretaría de Trabajo y Previsión, algo con lo que siempre había soñado. El obrero, el hombrede trabajo, planes de organización y poder, más un régimen salarial justo, fue la afinidad que encontró Tanco en Juan Domingo Perón. Además "nosotros provenimos del radicalismo" decía Perón, acomodándose ya entonces su sonrisa de líder. Fue afinidad, no manejo, como dijeron algunos.

En el 46, con el triunfo peronista, el gobernador Alberto Iturbe lo nombró Ministro de Gobierno. Su tarea fue considerable y efectiva.

¿ Y qué fue de sus seguidores, de aquellos fanáticos que juraron no volver a afeitarse la barba hasta que el Yrigoyenismo volviera al poder?

Con el tiempo lograron reunificarse. Volvieron a tener ambiciones, y como veteranos en lides políticas, instalaron de nuevo el radicalismo en Jujuy.







Fuente: Tanco por Olga Demitropulos en "Las 10 décadas de Libertador General San Martín- Jujuy (1899-1999)".

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lunes, 30 de noviembre de 2020

Ricardo López Göttig: "Siempre hubo divorcios entre radicales” (31 de agosto de 2006)

Una vez más, la Unión Cívica Radical parece estar al borde de una ruptura. Decimos “una vez más” porque el partido tiene esta característica desde sus mismos comienzos, en 1891.

En 1889 se formó la Unión Cívica de la Juventud, un movimiento cívico que se opuso al unicato del entonces presidente Juárez Celman y que comenzó por el llamado del joven Francisco Barroetaveña, tras un artículo crítico de los “incondicionales” en las páginas de LA NACION.

A esta convocatoria se sumaron figuras notables de la política decimonónica: Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Vicente Fidel López, entre otros. Debido a que se había superado el carácter generacional del movimiento opositor, la agrupación se llamó luego simplemente Unión Cívica.

Tras la renuncia del presidente Juárez Celman después de la Revolución del Parque, la Unión Cívica se constituyó como partido. El general Mitre era el candidato presidencial, acompañado por Bernardo de Irigoyen en el binomio, para el sexenio 1892-1898. Pero el acuerdo que Mitre había hecho con el general Julio Roca para concurrir con una fórmula conjunta con el Partido Autonomista Nacional llevó a que un sector de la Unión Cívica se escindiera, en 1891, formando la Unión Cívica Radical.

La mayoría de los miembros de la Unión Cívica, por su lado, siguieron al general Mitre en la Unión Cívica Nacional, partido que existió hasta 1902.

La UCR concurrió a los comicios presidenciales de 1892 sin mayor resonancia. Pero en 1894 y 1895 obtuvo representaciones parlamentarias por la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, con una bancada de diputados presidida por Francisco Barroetaveña. En tanto, en el Senado estaba representada por Bernardo de Irigoyen y Leandro Alem. La Unión Cívica Radical representaba el ideario liberal clásico: la limitación del poder, la vigencia de la Constitución, la independencia del Congreso frente al Poder Ejecutivo, el respeto por el federalismo y las autonomías municipales, el libre cambio y la libertad en educación. Pero en 1896 se suicidó Leandro Alem, con lo que la figura de su sobrino Hipólito Yrigoyen –un antiguo jefe de policía que había sido diputado nacional del PAN en los años ochenta– adquirió relevancia en el radicalismo bonaerense. Cuando la UCR comenzó a estudiar una alianza con la UCN para enfrentar la candidatura de Julio Roca en los comicios presidenciales de 1898, fue Hipólito Yrigoyen quien desoyó el mandato del Comité Nacional del partido, lo que provocó la primera ruptura de la UCR.

Quienes continuaron bajo el liderazgo de Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña se congregaron con el rótulo de Unión Cívica Radical Coalicionista, mientras que los seguidores de Hipólito Yrigoyen se denominaron “intransigentes”. El radicalismo coalicionista, en 1902, formó Partidos Unidos, con la Unión Provincial, que era la expresión bonaerense del PAN. En 1907, los Partidos Unidos cambiarían su nombre por el de Partido Conservador.

La Unión Cívica Radical tuvo otros divorcios, pequeños pero no menos significativos: el radicalismo principista de Laurencena, en la provincia de Entre Ríos; el radicalismo bloquista en San Juan, con los hermanos Cantoni, antecedente del Partido Bloquista; el menchaquismo, en Santa Fe, y el lencinismo en Mendoza, por mencionar sólo algunas expresiones provinciales. Algunos de estas escisiones apoyaron después a la Unión Cívica Radical Antipersonalista, nacida en 1925, extinguida en 1943 y de la cual salieron dos presidentes de la República: Agustín P. Justo y Roberto Ortiz.

Los radicales K tienen un antecedente en los orígenes del peronismo: la Junta Reorganizadora de la Unión Cívica Radical fue uno de los pilares de la candidatura del coronel Juan Domingo Perón en 1946, junto con el Partido Laborista. Aportaron dos figuras relevantes en esos años: Hortensio Quijano, vicepresidente de la Nación, y el diputado John William Cooke. Más conocida es la historia del último divorcio, entre radicales del pueblo (Ricardo Balbín) e intransigentes (Arturo Frondizi).

La historia del radicalismo es un escenario de grandes y pequeños divorcios que llevó a que sus distintas ramas se entrelazaran con la genealogía de varios partidos históricos de la política argentina.





Fuente: “Siempre hubo divorcios entre radicales” por Ricardo López Göttig, doctor en Historia e investigador de la Fundación Friedrich A. von Hayek. Para La Nación del 31 de agosto de 2006.

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sábado, 21 de noviembre de 2020

Elisa Carrió: "Dejo el bloque, no a la UCR" (28 de marzo de 2001)

La diputada Elisa Carrió (UCR-Chaco) dijo a La Nación que se alejará del bloque radical en la Cámara baja, pero no del partido radical, porque, explicó, su "oposición fue en nombre del radicalismo histórico"

Y reveló que tomó la decisión porque "el dolor que sentía era inmenso" y entonces se le "caían amigos todos los días". Sostuvo que un "capitalismo serio debe fundarse en la república y en un Estado fuerte que garantice la distribución del ingreso".

-¿Su renuncia al bloque de diputados de la UCR es definitiva?

-Sí. Es una larguísima historia, creo que dolorosa para ellos y para mí. Yo agradezco profundamente al presidente de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual: fue la persona más correcta en el trato desde que soy diputada nacional.

-¿Por qué la decidió?

-Tuve (anteanoche) un intercambio de ideas con el diputado Raúl Baglini (UCR-Mendoza), a quien aprecio, sobre la palabra y la conciencia jurídica. Tenía que plantear la inconstitucionalidad del inciso "f" del artículo primero, finalmente eliminado. Le daba al ministro de Economía (Domingo Cavallo) la facultad de contraer o pagar deuda comprometiendo los activos del Estado y las futuras recaudaciones.

-¿Que significaba para usted?

-Que eso era entregar la soberanía del Estado en tiempo futuro -no lo hizo ningún país soberano-; era la suma del poder público y violaba el artículo 29 de la Constitución. Y además no tenía confianza política en las personas ligadas al sector financiero, y no al más transparente...

-¿A quiénes se refiere?

-Al jefe del Gabinete, Chrystian Colombo, vinculado con Macro Valores SA. A la vinculación del señor Horacio Liendo, que controlaba la sesión, con la caída del Mercobank, que fue reestructurado y tiene su antecedente en el BCP, donde sus directores están procesados por asociación ilícita.

-¿Qué incidencia pueden tener estos funcionarios en relación a esta cláusula, en un futuro?

-Como diputada, no se la concedo esa facultad ni al mejor presidente. Entonces no se la concedo a gente que no merece la confianza colectiva.

-¿Su renuncia al bloque de diputados de la UCR es también la renuncia al partido radical?

-¡No! Mi oposición fue en nombre del radicalismo histórico, del que construyó la república democrática. Y porque es incompatible un capitalismo en serio con la destrucción de la República. Los únicos países desarrollados lo han sido sobre una cultura basada en la palabra y en la ley, y en sus fuerzas productivas.

-¿Va a renunciar a la Comisión de Asuntos Constitucionales?

-Renunció al bloque y el bloque de la UCR deberá disponer la remoción de mis cargos.

-Si los radicales levantaron el artículo, no se entiende por qué su renuncia. ¿Qué pasó exactamente?

-Hay límites morales. Los agravios habían sido enormes en los últimos días. El dolor que me acompañaba era inmenso y sabía que ya no podría convivir con algunas personas; se me caían amigos todos los días.

-Alfonsín avaló en general esta votación, usted siempre manifestó aprecio por él. ¿Su relación puede quedar dañada por esto?

-Yo no creo que Alfonsín esté de acuerdo con esto. El es un republicano. Lo que pasa es que es un hombre extorsionado por las circunstancias. Tengo una enorme tristeza personal. Pero la seguridad de que estoy defendiendo a un pueblo. Que empecé a caminar nuevamente el desierto. Ya no soy "la candidata" del poder.

-Algunos de sus pares dicen que usted está en un proyecto político. ¿Cuál es, si es que existe?

-Hoy no tengo ambiciones personales. Estoy dispuesta a ejercer el liderazgo de grandes sectores de la población que creen en mí, pero todavía no lo voy a convertir en proyecto político. Lo que debemos hacer los que creemos en la República es defenderla. Los que creemos en un capitalismo serio y de distribución del ingreso, debemos desmontar el engaño.

-¿Cavallo no garantiza un capitalismo serio? ¿No cree en su plan?

-No. Cavallo no tiene plan. Y no podría ser ministro de Economía de ningún país serio del mundo.

-¿Por qué?

-Si en los EE. UU. o en Francia pidiera poderes especiales no podría ser ministro y sería inmediatamente echado del cargo.

-¿Qué es un capitalismo serio?

-Un Estado no grande en número, pero muy fuerte en la garantía de tres cuestiones: la competencia y la transparencia de los mercados; el crecimiento económico, y que sea capaz por vía impositiva de una correcta distribución del ingreso.








Fuente: Reportaje de La Nación con la controvertida diputada radical. "Dejo el bloque, no a la UCR". Carrió confesó que perdía amigos todos los días; defendió el "capitalismo serio" por Mariano Obarrio, 28 de marzo de 2001.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Arturo Frondizi: "Asamblea del Movimiento de Intransigencia Radical de la UCR Intransigente" (18 de enero de 1964)

He estado cuatro años en la Casa de Gobierno soportando todos los embates y todas las presiones. Esta noche, en que se están definiendo tantas cosas para la UCRI y para el país, quiero saludar a algunos hombres con quienes hemos luchado. Quiero agradecerles la solidaridad politica y afectiva que me prestaron hasta el 29 de marzo de 1962. Yo les digo a los que me escuchan y a los que me combaten. A los que estan arrepentidos de aquella solidaridad, que este acto de esta ncohe me coloca nuevamente en la calle y que no me he de dar vuelta.

Esta noche implica la iniciación de un proceso politico en la Republica Argentina. Carlos Sylvestre Begnis presidente de la Junta de Acción Politica, ha decidido reorganizar el partido. Los que aquí estamos le decimos que vamos a trabajar dentro de ese concepto.

Si hay otro grupos que intenten representar a la UCRI, que lo hagan. Pero nos consideramos los herederos históricos, morales, doctrinarios del radicalismo de Yrigoyen.

Afirmo clara y categoricamente que lo que nos interesa a nosotros es devolver el derecho de la UCRI. Si la justicia oficialista nos quita el nombre partidario, nosotros no nos detendremos; nosotros iniciaremos un movimiento politico fuerte en la Argentina.

Nosotros no estamos resentidos. En esta Argentina, lo que se necesita, es comprension, tolerancia y amor pero desde esta postura les decimos a todos los radicales del Pueblo, desde el Presidente de la Nación para abajo, que estan en la Casa de Gobierno y nosotros en la calle, que no queremos ni necesitamos nada. Estamos orientando a la opinion publica. Nosotros, desde la plaza publica, lo vamos a aplaudir en sus aciertos, pero que con esa misma lealtad, cuando ellos continuen realizando obras en contra del pais, los criticaremos. Es inutil que acusen y calumnien, lo mismo, los vamos a enfrentar.

Esta asamblea de Mar del Plata quedará en la historia como un grito que se proyectará en la Argentina, si somos capaces de completar la tarea, que tiene un significado argentino, para una proyeccion latinoamericana.





Fuente: Discurso del ex Presidente de la Nación, Dr. Arturo Frondizi en la asamblea del Movimiento de Intransigencia Radical de la UCR Intransigente en la ciudad de Mar del Plata, 18 de enero de 1964.

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miércoles, 7 de octubre de 2020

Leopoldo Moreau: “Hay Alianza sin Álvarez” (8 de octubre de 2000)

 “Los radicales formamos parte de una coalición, no somos dueños del Gobierno”, advierte. Y sabe por qué lo dice. Un día después de la renuncia del vicepresidente y líder de la otra fuerza de la Alianza, el senador Leopoldo Moreau (UCR) resaltó la necesidad de generar espacios de debate dentro de la coalición, mencionó algunos “errores” y se mantuvo optimista con respecto al futuro de la Alianza

La sociedad tiene una sensación de que la Alianza ya se quebró. ¿Cómo van a hacer para trabajar en conjunto en el Congreso

–La primera respuesta fue proponerle a Alvarez que presida la conducción nacional de la Alianza. Y los bloques legislativos han ratificado su decisión de continuar unidos. Ahora, esa sensación que tiene la sociedad tiene un fundamento. No se puede negar es que hubo una crisis. La gente, el 24 de octubre de 1999, no votó ni al radicalismo ni al Frepaso, ni a De la Rúa ni a Chacho Alvarez. Votaron a todos, a la Alianza. Creo que se puede asegurar la continuidad de la Alianza sin Alvarez dentro del Gobierno.

Proponer a Alvarez para la “mesa de conducción” de la Alianza ¿no es un intento de postergar la ruptura y la fundación de un nuevo espacio?

–No, todo lo contrario. Creo que debía haberse incluso concretado antes. A la Alianza le hubiera servido para lograr un funcionamiento más orgánico y horizontal, y al Gobierno, para tener un ámbito donde escuchar u auscultar el estado de ánimo de todos los partidos de la coalición. Los radicales formamos parte de una coalición, no somos dueños del Gobierno.

Este es un gobierno de coalición pero pareciera que el Presidente gobierna sin dar espacio ni a su propio partido.

–Todas las vicisitudes que se han vivido en el último tiempo abren el camino para consolidar a la Alianza. Y permiten que el Gobierno, tomando experiencias de los errores...

¿Qué errores?

–Los errores en el Gobierno, que compartimos con el Frepaso, no son errores exclusivos o excluyentes de De la Rúa, sino del conjunto. En su momento Alvarez participó de un sistema de toma de decisiones que no era del todo amplio y plural, cuando por un principio de solidaridad que yo entiendo, defendió las medidas que no se adoptaron en materia económica.

¿Las designaciones del nuevo gabinete son un error?

–Yo no creo que haya cometido un error en cuanto a la designación. El Presidente tiene el derecho a designar a quien quiera. Es uno de sus derechos inalienables. Pero hay un error en cuanto al sistema de decisiones que tuvo hasta aquí la conducción de la Alianza, error que fue compartido el Presidente, Chacho Alvarez, Graciela, etcétera.

¿Cómo analiza el alejamiento de tres ministros del más puro riñón de la UCR, como Gil Lavedra, Gallo y Terragno?

–Yo no hago un campeonato de cuántos radicales más, cuántos menos, cuántos frepasistas más, cuántos menos. Lo que me importa es un sistema de decisiones que tome en cuenta a toda la coalición. Pero a mí no se me escapa, porque no soy ingenuo, que muchas veces la designación de personas indica una tendencia en el terreno de decisiones políticas.

Si el Presidente sabía que había malestar en el Frepaso, especialmente en Alvarez ¿no debería haberlo tenido en cuenta, a la hora de designar ministros, para mantener un cierto equilibrio político?

–Bueno, yo creo que ese equilibrio en líneas generales se mantiene.

¿Usted cree que se mantiene? Sólo queda un ministro del Frepaso.

–El malestar no tiene que ver con la cantidad, es un problema que tiene que ver con la calidad de gestión. Lo que hay que asegurar es la calidad de gestión, que en algunas áreas está asegurada, en otras no.

¿Cómo se analiza, desde la dirigencia partidaria de la UCR, la manera en que se toman las decisiones en el Gobierno?

–Todo Presidente tiene un entorno. Eso es natural e inevitable. El problema es que el entorno no puede ir de contramano con la fuente de poder de ese gobierno. La fuente de poder es la Alianza. El problema no eso hay o no entorno, el problema es cómo la Alianza se estructura para tener una participación orgánica y para generar un ámbito de debate.

¿De la Rúa puede gobernar sin la Alianza?

–No, de ninguna manera. Además creo que hace falta una base de sustentación más amplia incluso que la propia Alianza. Este gobierno tiene que llamar a un gran acuerdo nacional.

En esa línea, si De la Rúa se acerca a Menem...

–No, De la Rúa nunca se va a acercar a Menem.

Pero ya se reunió un par de veces.

–Bueno, De la Rúa se reunió con Menem, como se reunió con Cavallo, con Alfonsín, con los titulares de todos los sectores sociales.

¿Qué le parece que Menem haya dicho que el principal opositor era Alvarez?

–Eso es la búsqueda, a través de una picardía, de un espacio, cabalgando a través de las dificultades que exhibió la Alianza.

Ayer se escuchó que algunos cantaban “De la Rúa sos lo mismo que Menem”.

–Gurkas siempre hay en todas las fuerzas políticas. También los tenemos nosotros. Y hay que leerlo a la luz de la situación emocional del momento. Nadie puede creer que este gobierno es lo mismo que el de Menem.

En el caso de que la Alianza se fracture, ¿qué va a hacer la UCR?

–No hay ninguna posibilidad de que la Alianza se fracture.


Admite la crisis, pero quiere que el renunciado vicepresidente acepte presidir la conducción de la Alianza, “porque la gente no votó a Alvarez o De la Rúa, la gente votó a la Alianza”. “Todo Presidente tiene un entorno. Pero el entorno no puede ir contra la fuente de poder del gobierno.”




Fuente: "Hay Alianza sin Álvarez" Reportaje al senador radical Leopoldo Moreau por Martín Piqué en Página /12, 8 de octubre de 2000.



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viernes, 2 de octubre de 2020

Carlos Rosenkrantz: "Raúl Alfonsín y el fin de la violencia politica” (29 de septiembre de 2019)

Colaboré con Raúl Alfonsín durante y después de su gobierno. No me vinculé con él a través de la militancia política sino por mi pertenencia a uno de sus entornos intelectuales, la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico (Sadaf). Allí concurrían grandes académicos -Eugenio Bulygin, Eduardo Rabossi, Gregorio Klimovsky, Genaro Carrió, Carlos Nino, Jaime Malamud Goti, Martín Farrell, Iñaki Zuberbuhler, Juan Larreta, entre muchos otros- que por sus ideas habían abandonado en buena medida lugares destacados en la universidad pública argentina y realizaban sus investigaciones en el ambiente intelectual más estimulante de esos años. Alfonsín recurrió a muchos de ellos para articular su programa de gobierno y yo, junto con otros jóvenes, asistí a Farrell, Nino y Malamud Goti, quienes asesoraban a Alfonsín en cuestiones institucionales y de derechos humanos. Luego asesoré a Alfonsín en la Convención Constituyente de 1994 y continué una fluida relación con él hasta su muerte.

Reflexionando retrospectivamente sobre su personalidad, encuentro que Alfonsín encarnaba rasgos que no se han presentado a menudo en otros líderes argentinos y que sin duda son muy necesarios para nuestra época.

En primer lugar, Alfonsín gozaba de una increíble aptitud para entender la singularidad del momento. Un gran político, decía Isaiah Berlin, es quien tiene la capacidad para integrar impresiones, amalgamar información multidimensional, evanescente y mutable y así comprender acabadamente su sociedad. Además, es alguien capaz de cambiar las nociones de lo que colectivamente se quiere hacer y lograr. Alfonsín tenía ambas capacidades. Por ello, identificó el imperativo de su época: terminar con la violencia política en la Argentina. Lo convirtió en una bandera de lucha que propios y ajenos pudieron compartir, al punto de que hoy casi todos consideramos un sacrilegio antipatriota la reivindicación de dicha violencia.

UN GRAN HOMBRE

Además de un gran político, Alfonsín era un gran hombre, en el sentido en el que Stefan Zweig atribuyó dicha calidad a Montaigne en su biografía. Allí Zweig sostiene que lo que caracteriza a un gran hombre es la disposición a conservar sus particularidades y seguir siendo él mismo, viviendo de acuerdo con las reglas en las que cree y que constituyen su individualidad, aun en el medio de la debacle de su tiempo y su entorno.

Alfonsín nunca se abandonó al cambiante humor que lo rodeaba. Son síntomas contundentes de esta disposición su constante militancia por los derechos humanos, incluso durante la dictadura cuando era personalmente riesgoso hacerlo, y su categórica, temprana y solitaria reprobación de la Guerra de las Malvinas cuando esa posición era totalmente impopular en una Argentina casi unánimemente cebada por la esperanza del éxito militar.

En tercer lugar, y sorprendentemente para un político con sus responsabilidades, Alfonsín era sensible al mundo de las ideas. Quizá por esa razón convenció a muchos intelectuales y filósofos del derecho de su aptitud para liderar un momento muy difícil de la Argentina. Este fue un interés que progresivamente ocupó un rol importante en su vida personal.

De hecho, casi al final de su vida en 2006 se adentró en los complejos vericuetos de la filosofía política y publicó un libro titulado Fundamentos de la República Democrática, que tuve el placer de presentar. Encaró la reflexión filosófica con gran gusto y dedicación. Su afición por las ideas explica, por otro lado, cómo modeló su época. En efecto, en la primavera democrática Alfonsín hizo que en lugar de la economía y la gestión fueran las ideas las que moviesen a la política y determinasen, durante algún tiempo, el sentido del voto de la ciudadanía.

En un rasgo personal que quizá sea más desconocido, Alfonsín era un ciudadano al servicio del deber. Su famosa frase "No pude, no quise o no supe" revelaba la amargura personal de no haber podido contribuir a mejorar nuestra vida colectiva como él creía que le era exigido. Este duro juicio de Alfonsín acerca de sí mismo, que enunciaba con tristeza, es enormemente impiadoso. Todos esperábamos de él que resolviera todos los problemas argentinos. Creíamos que es posible de inmediato trascender nuestras limitaciones y reparar todos nuestros errores pasados. Alfonsín hizo todo lo que estuvo a su alcance para contribuir a sentar las bases de un proyecto común. Fue un líder que, por sobre todas las cosas, nos educó. Nos inculcó la virtud del patriotismo constitucional, esto es, la disposición a considerar que lo que nos hermana con otros es la común e incondicional sujeción a nuestra Constitución. Nos adoctrinó en la virtud secular del civismo, que determina que el verdadero respeto pasa por acatar las normas que nos vinculan. Y nos mostró que un buen liderazgo se define también por lo que no se está dispuesto a hacer.

Para algunos historiadores que creen en la inevitabilidad de la historia, la comprensión del pasado requiere el análisis de fenómenos estructurales sobre los que los individuos tenemos poca o ninguna influencia. Para otros, en cambio, la historia no es sino el resultado contingente de acciones individuales. No estoy seguro de cómo debe saldarse esta discusión. Pero creo que resaltar rasgos de la personalidad de Alfonsín nos puede ayudar a calibrar mejor la lente con la que juzgamos, desde posiciones que se mueven con el tiempo, su valor personal y su contribución al proyecto común en que debe consistir nuestra Argentina contemporánea.



Los asesores presidenciales Dr. Hernán Gullco, Dr. Agustín Zbar, Dr. Carlos Rosenkrantz y el Presidente Alfonsín, febrero de 1984.  




Fuente: “Raúl Alfonsín y el fin de la violencia politica” por el Dr. Carlos Rosenkrantz, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en Diario La Nación del 29 de septiembre de 2019.

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lunes, 28 de septiembre de 2020

La Nación: "La primera pesificación argentina” (27 de enero de 2002)

Entonces y ahora, el país vivía al borde del abismo, abrumado por una deuda externa que no podía pagar. Entonces y ahora, el gobierno adoptó una decisión drástica: pesificar los depósitos en dólares de los ahorristas.Entonces y ahora los ahorristas se sintieron estafados.

Entonces corría el año 1964. Arturo Illia era el presidente; Eugenio Blanco, el ministro de Economía y el peronismo estaba proscripto. La deuda externa alcanzaba los 3800 millones de dólares, de los cuales casi la mitad vencía en los siguientes 24 meses.

"Habia que atacar en varios frentes: bajar las importaciones, aumentar las exportaciones y negociar afuera. No queríamos el tratamiento de shock porque eso iba a traer desocupación y una baja en la actividad económica", recuerda hoy el secretario del Tesoro de Illia, Carlos García Tudero, en diálogo con LA NACION.

Entonces el gobierno instauró un régimen de control de cambio: no se podían transferir divisas al exterior, salvo expresa autorización del Banco Central. La primera lista de excepciones se hizo para facilitar la importación de medicamentos que no se producían en el país.

La compra de dólares en el mercado libre se limitó a 50 dólares por persona por mes, y para hacerlo había que firmar una declaración jurada.

Los depósitos en dólares llegaban a 200 millones, pero los bancos no estaban en condiciones de devolverlos. Por decreto, el gobierno decidió que la devolución se haría en pesos, al tipo de cambio vigente en el mercado libre. Los ahorristas tenían un mes de plazo para liquidar sus dólares.

El presidente del Banco Central, Félix Gilberto Elizalde, justificó la medida argumentando que los ahorristas, en realidad, nunca habían depositado dólares: "Cuando presenté el problema al equipo económico y expliqué la situación, los depósitos en moneda extranjera no eran tales depósitos en moneda extranjera. La gente los había constituido con pesos argentinos contabilizándolos en los libros de los bancos en moneda extranjera. No nos engañemos: no eran dólares que habían entrado y estaban depositados", dijo Elizalde, según el libro La Economía que yo hice, de Juan Carlos de Pablo.

Conforme la misma fuente, los bancos estaban al borde de la bancarrota por falta de controles del Estado: "El sector bancario interno tenía una situación muy comprometida. Durante la época justamente de Frondizi, y luego de Pinedo, Alsogaray, Mendez Delfino y Martínez de Hoz (N.de R: ministros de José María Guido), en nombre de la libertad económica no se aplicaron desde el Banco Central las disposiciones y normas que existen para la vigilancia de los créditos que otorgan los bancos. Los bancos privados y los bancos del Estado, empezando por el Banco Nación, habían otorgado créditos completamente por encima de la capacidad de las empresas, con gran irresponsabilidad al punto de que en muchos casos se habían prestado a empresas relacionadas con los directorios, tanto en el sector privado como en el sector público", argumentó Elizalde al explicar las medidas adoptadas.

La pesificación compulsiva y los controles de cambio despertaron airiadas protestas de los sectores más liberales de la economía, con argumentos que hoy suenan familiares.

"No puede dudarse que el conjunto de medidas provocará un impacto desfavorable al ingreso, afluencia y radicación de capitales del exterior ante el temor de que las presentes disposiciones sean una anticipación de mayores restricciones a las operaciones cambiarias y el reembolso de inversiones efectuadas en el país", señaló en un comunicado la Cámara de Comercio.

También fustigó las medidas la Unión Conservadora de Buenos Aires y el entonces vicepresidente segundo del Banco Central, Oscar Vicchi, que reconoció la pesada herencia recibida, pero se quejó por el cambio de reglas de l juego: "Lo que no quiere advertirse es que los dólares no son del país o su gobierno, sino de quienes los poseen legítimamente por haberlos adquirido o recibido en precio por sus productos o servicios. Cuando se restringe la comercialización de bienes -sean divisas o automóviles- se crea un mercado paralelo que los gobiernos no han podido evitar, aun bajo la presión de aplicar las medidas más severas", señaló Vicchi en una carta abierta dirigida a Elizalde.

"La obligación de liquidar los depósitos existentes en moneda extranjera en instituciones bancarias constituye una violación del principio de seguridad jurídica", editorializó LA NACION el 20 de abril de 1964, a la vez que pronosticaba una disparada del dólar paralelo que nunca se concretó.

Tampoco hubo cacerolazos. Durante algunos días, "los altibajos de las cotizaciones fueron seguidos por una abigarrada concurrencia, que por momentos obstruyó el tránsito por la calle San Martín", según un relato de la época, pero después los ahorristas se calmaron.

Pese a los "recelos y preocupaciones" que el plan económico creó "en todos los círculos vinculados con los negocios en moneda extranjera, y en particular en los grandes centros financieros internacionales", tal como señaló en su momento LA NACION, el Fondo Monetario Internacional debió esperar hasta 1965 para recibir a una delegación argentina.

Según García Tudero, el equipo económico no quería renegociar la deuda sin un plan sustentable en funcionamiento, que incluyera un arreglo con las compañías petroleras extranjeras, cuyos contratos con la Argentina el gobierno de Illia había anulado.

"La deuda era más que nada con gobiernos extranjeros, por lo que había que tratar con el Club de Paris. Yo le dije al director gerente del Fondo que no quería un préstamo stand by, porque el país no lo necesitaba. Lo que le pedimos fue que transmitiera al Club de París que la Argentina y el Fondo Monetario Internacional estaban en buenos términos. Así ocurrió y así llegamos a un arreglo: pagamos el 40 por ciento y financiamos el resto," dijo el entonces secretario del Tesoro.

Esa vez, se podría decir que la historia de la pesificación terminó bien. Durante el gobierno de Illia la economía creció a un ritmo de casi un 10 por ciento anual. La recaudación impositiva aumentó un 52 por ciento en términos reales en 1965 y un 34 al año siguiente. Se abrieron los mercados de Rusia y China para la exportación de granos. La inflación cayó del 40 por ciento en 1963 al 6 en 1966.

"Tuvimos tres años de equilibrio fiscal. A partir del segundo dejamos de emitir. Nos arreglamos con los recursos del tesoro. Empezamos a devaluar dentro de una franja de variación. Cuando el costo de vida aumentaba cinco o seis por ciento, devaluamos por ese monto. Aumentaron las exportaciones, sobre todo las industriales, y las fábricas tenían ocupación plena. De a poco fuimos aflojando las restricciones cambiarias porque al final terminamos con un excedente en dólares," dijo García Tudero.

Pero el temor de los llamados "gorilas" al retorno del peronismo, la Guerra Fría, la doctrina de seguridad nacional, la imagen parsimoniosa que transmitía Illia, la estrecha base de legitimidad de su gobierno, las huelgas de los proscriptos y algún otro ingrediente político desembocaron en el golpe de Estado de 1966.

"Un mes antes del golpe -recuerda hoy García Tudero-, nos reunimos con Onganía en la casa del hermano de Elizalde. Onganía nos dijo que lo único rescatable del gobierno era el equipo económico y que para preservarnos deberíamos renunciar. Y yo le contesté: ¿si renunciamos, seguiremos siendo rescatables? Se quedó pensando. Ahí me di cuenta de que era un bruto."



En 1964, el gobierno de Arturo Illia se vio obligado a convertir en moneda nacional las cuentas en dólares de los ahorristas.





Fuente: “Memoria: crisis económica. La primera pesificación argentina” por Santiago O´Donnell (con la colaboración de Archivo de redacción) de la Redacción de La Nación, 27 de enero de 2002.

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martes, 22 de septiembre de 2020

Madres de Plaza de Mayo: “CONADEP, los desaparecidos no se archivan” (diciembre de 1984)

En diciembre pasado, el gobierno creó la CONADEP para tratar el tema de los detenidos-desaparecidos. Así suplantó -de hecho- la posibilidad de formación de una Comisión Bicameral que investigará y sancionara politicamente a los culpables.

La polemica sobre la autenticidad de la lista de represores que se conoció a traves del semanario “El Periodista” dejó en claro dos cosas: por un lado, que el gobierno carece de argumentos para demostrar que la nómina publicada no es la misma que la que elaboró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas; por otro, que no existe intención oficial de difundir, en forma completa, los nombre de los responsables del Terrorismo de Estado. Cabe, entonces, formular una pregunta: ¿para que sirvió la CONADEP?

Mientras, desde sectores gubernamentales, se desmintió, lisa y llanamente la autenticidad de la lista, el propio titular de la CONADEP, Ernesto Sabato, no afirmó en ningun momento que fuera apocrifa. Solo aclaró que las personas allí mencionadas no tienen porque ser necesariamente represores. Lo cual dejó abierta otra posibilidad: la de la complicidad.

De ese modo, el gobierno quedó mal parado porque no expuso argumentaciones creíbles. Pero la actitud es coherente, ya que el propio Alfonsín, en Roma, fue aun mucho mas lejos en cuanto a desmentidas. Allí dijo, ante periodistas de todo el mundo, que es “absolutamente falso” que los obispos argentinos hayan apoyado la represión.”

Estas declaraciones constituyen un claro prejuzgamiento, ya que la Justicia ensalzada desde la cúpula oficial, aún no se ha expedido en causas en las cuales están involucrados, entre otros, el arzobispo de La Plata, monseñor Antonio Plaza y el cura Christian von Wernich.

Estas desmentidas y prejuzgamientos no hacen más que confirmar que el gobiero no está dispuesto a castigar a los culpables del genocidio. Esa es la explicación de su accionar complaciente con los altos mandos militares y con la Iglesia. La actitud, a todas luces negativa, está dando, de por sí, una respuesta de cuál fue el objetivo del gobierno al crear la CONADEP.

LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO

La corta historia de la CONADEP, confirma ampliamente que ésta sirvió para evitar la formación de una Comisión Bicameral y, de este modo, sacar del ámbito parlamentario el dificil tema de los Derechos Humanos, impidiendo que el Congreso se convirtiera en acusador de los militares genocidas.

Durate nueve meses de labor la CONADEP ratificó y amplió, en alguna medida, las denuncias ya formuladas con anterioridad, pero toda la documentación reunida, esta vez a traves de un organismo oficial, quedó archivada, y su contenido se mantiene aun en secreto a más de dos meses de entregado el informe.

La politica de preservación del aparato militar seguida por el gobierno quedó, sin embargo, demostrada mucho antes, cuando los abogados de la CONADEP debieron enfrentar, ante la total prescindencia de los funcionarios oficiales las innumerables trabas con que las FF.AA. Intentaron frenar las investigaciones. Esto se vió, sobre todo, en los procedimientos realizados en unidades militares que sirvieron de cobertura a campos de concentración.

Fue tambien el caso de una chacra arrendada por el Ejército, en Monte Pelone, partido de Olavarría. Allí, aunque no se trataba de una unidad militar, sino de un campo donde sólo habia vacas, la CONADEP casi no pudo efectuar el reconocimiento. Como en ocasiones similares, la pasividad mostrada por el Ministerio de Defensa fue altamente sugestiva.

En Córdoba, cuando se realizó la primera inspección en el campo de concentracion de La Perla, se reitararon las trabas y la hostilidad de la cúpula militar a todo tipo de acción que tienda a revisar lo actuado durante la represion. Luego del procedimiento, el entonces titular del III Cuerpo de Ejército, general Pedro Mansilla, mantuvo una reunión privada con los miembros de la CONADEP, encabezada por el secretario Raúl Aragón. El general Mansilla sostuvo que “la lucha antisubversiva fue inobjetable” en cuento a sus metodos. Y agregó, que todo aquel que hablara de desaparecidos, torturas y asesinatos eran “subversivo”, por cuanto estaba favoreciendo “a los fines de la subversión”.

Ese hecho, calificado como “muy grave” por el propio Ernesto Sabato, constituyó el más claro ataque a la tarea investigadora. En principio, Sabato amenazó con renunciar, pero luego se dejó convencer de la “inconveniencia” de una actitud de ese tipo y todo quedó superado, sólo en lo formal, con el posterior alejamiento del general Mansilla, el 6 de julio, el mismo día en que se difundió el programa “Nunca Más”.

En los comienzos de su labor, la CONADEP dió a conocer algunos comunicados que confirmaron “oficialmente” las denuncias sobre el accionar represivo. A fines de diciembre, tras las inspección realizada en la Escuela de Mécanica de la Armada (ESMA) -el más importante centro de terror que funcionó en la Capital Federal- la CONADEP afirmó que pese a “la contumaz negativa” de los comandantes en jefe, quedó demostrado que en el lugar funcionó “uno de los grupos de tareas mas activos”.

Añadió que los detenidos “fueron sometidos a todo tipo de vejámenes y tormentos que, en inifinidad de casos, provocaron el deceso de la víctima”, a la vez que se adulteró la filiacion de niños nacidos en cautiverio”. Estos datos no eran nuevos ya habian sido denunciados por los organismos de Derechos Humanos, pero tenían el valor, a nivel de la opinión publica en general, de partir de un organismo oficial.

Incluso, en la información de la CONADEP sobre el caso ESMA se mencionó expresamente el nombre del almirante Emilio Massera como responsable directo del campo de concentración, en su carácter de comandante en Jefe de la Armada. Tambien se dijo que uno de los médicos que colaboró con los represores durante las sesiones de tortura fue el doctor Jorge Luis Magnasco, con domicilio actual en la calle Bachiller número 13 o 15, de Madrid, España.

Esos pocos nombres salieron a la luz en el inicio de las investigaciones. Ahora, a más de dos meses de la entrega del informe, el 20 de septiembre pasado, se sigue silenciando a nivel gubernamental la identidad de los 1351 represores denunciados en la lista.

LA POLITICA DEL SILENCIO

El tema de la nómina de represores habia sido motivo de una dura polemica interna en el seno de la CONADEP. Inclusive se llegó a votar para decidir si se incluían los nombres de los acusados en los miles de testimonios recogidos.

En dicha votación se impuso el criterio de dar a conocer la polemica lista. Sin embargo, por presiones gubernamentales, que tuvieron como principal gestor al actual subsecretario de Derechos Humanos, Eduardo Rabossi, triunfó -como era de esperar- el criterio del silencio. Esta resolución es absolutamente coherente con la estrategia del gobierno radical en el tema de los derechos humanos.

Más allá del boicot oficial la CONADEP logró, sin embargo, algunos avances en lo que hace a las inspecciones de los campos de concetración y centros ilegales de detención. De todas maneras, no obtuvo respuestas de los Comandos de las tres Fuerzas Armadas, cuando se les requierieron copias de las “ordenes secretas” que establecieron las pautas y las “reglas” de la “guerra sucia”.

Un abogado de la CONADEP comentó, con desazón, la actitud indiferente del Ministerio de Defensa, que nada hizo para obtener de los altos mandos esa valiosa información, que permitiría investigar lo ocurrido. Cientos de pedidos de informes a los comandantes en Jefe fueron recibidos por el Ministro Raúl Borrás para su tramitacion, y jamas respondidos.

A una año de gobierno radical, y luego del largo periodo transcurridos desde la entrega del informe de la CONADEP surgen, entonces varios interrogantes: ¿qué papel cumplió la Comisión dirigida por Sabato? ¿para que sirvió la informacion obtenida y el trabajo realizado durante esos nueves meses?

La unica respuesta posible es que sirvió para impedir la formacion de una Comisión Bicameral; para no irritar demasiado a los militares genocidas y a sus sucesores; para demorar el juzgamiento y el castigo a los culpables; para generar desconfianza y el desaliento en los familiares de las victimas y para alentar, por contrapartida, a los eternos enemigos del pueblo.

Como cruel ironía, el dia de la entrega del informe, detrás del presidente Alfonsín, el edecán coronel Nestor Omar Greppi -acusado de violaciones a los Derechos Humanos ocurridas en la provincia de La Pampa- observó, desde lugar preferencial, el acto. Fue una muestra más de la impunidad de los represores. Fue una muestra más de la politica del gobierno, que no duda en rechazar los reclamos de las organizaciones de Derechos Humanos y que se esfuerza por amparar a los culpables de crimenes de lesa humanidad, sin advertir que estan al acecho para tratar de imponer nuevamente el terror.







Fuente: “CONADEP, los desaparecidos no se archivan” por Madres de Plaza de Mayo, Año I, N° 1, 6 de diciembre de 1984.

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viernes, 18 de septiembre de 2020

Movimiento Nacional Yrigoyenista: "Los Yrigoyenistas en la hora de la liberación" (14 de diciembre de 1973)

1. RATIFICAMOS NUESTRO APOYO AL GOBIERNO DEL PUEBLO Y A LA RECONSTRUCCION NACIONAL.

El masivo respaldo popular al proceso de Liberación Nacional, expresado por el 62 % del pueblo y apoyado espontáneamente por otro 25 % de argentinos permite poner en marcha la tarea de la Reconstrucción Nacional mediante un sólido, fuerte y dinámico poder. Surge así nuestro primer objetivo instrumental: garantizar la estabilidad del Gobierno del Pueblo. Aspiramos a una coincidencia plena para acelerar el proceso, especialmente junto a quienes contribuyen dinámicamente y no para neutralizarlo o desviarlo desde adentro.

2. APORTAMOS TRADICION HISTORICA Y UN PROYECTO DE FUTURO.

Hay una manifiesta voluntad orientada a construir definitivamente el Movimiento Nacional, integrado por todos los sectores de tendencia nacional y revolucionaria. El yrigoyenismo está para aportar el estamento medio argentino al Movimiento Nacional, que lidera Perón, desde una organizada perspectiva radical. El pueblo es consciente que sólo un gran movimiento es capaz de servir de instrumento político de la empresa histórica: reconstruir y liberar la patria.

3. LAS CONSIGNAS PARA LA GRANDEZA NACIONAL.

Con la simple aplicación del método de renovarse para continuar, el régimen sumió al país en un estado caótico. Los intereses que han medrado al servicio de la dependencia obtuvieron resultados: desnacionalización económica, colonialismo cultural, injusticia social y empobrecimiento general. Lo que no lograron es derrotar el espíritu de lucha del pueblo argentino. Hoy, a lo largo y ancho de la Nación miles de soldados responden al gran proyecto nacional al calor de consignas básicas que, como integrantes del Frente Justicialista de Liberación -desde su constitución en 1972- los radicales yrigoyenistas nos comprometimos a realizar:

- Argentina Potencia: como expresión de voluntad nacional y respuesta a un orden internacional que pretende el sometimiento a los designios del imperialismo. Es una proyección al mundo, afirmativa de la plena independencia política y económica de la República fundada en la igualdad jurídica de los Estados.

- Reconstrucción Nacional: como meta inmediata para lograr los altos fines de la liberación, mediante la modificación sustancial de los objetivos políticos y de la estructura socioeconómica de la Nación que comprende: rompimiento de las ataduras externas; desarrollo y socialización de la economía; la participación popular; la democracia representativa sin restricciones; una sociedad abierta, libre y en constante expansión de sus factores materiales y culturales para beneficio del pueblo; un federalismo efectivo; una real igualdad de oportunidades; una política internacional independiente y la realización integral del hombre.

- Unidad Nacional: para impulsar la Revolución y garantizar al hombre argentino su seguridad y su libertad en los términos del socialismo nacional fundado en la participación del pueblo y en la vocación de patria sobre la cual se afirma la existencia de la Nación.

4. LA GENERACION INTERMEDIA.

Respondemos a la convocatoria para el Encuentro Político de la Generación Intermedia convencidos de la legitimidad de la iniciativa por considerarlo uno de los más dicientes recursos revolucionarios con que cuenta el Movimiento Nacional.

Es de nuestras filas desde donde partió en 1966 el primer esfuerzo para articular la necesaria comunicación, la información y la capacitación de los dirigentes políticos para el proceso de Liberación Nacional. Las generaciones que están en plena actuación histórica asumen la responsabilidad de los errores y de los aciertos. Nuestra generación toma para sí la proyección de la Argentina del año 2000, dispuesta a coexistir, no solamente a suceder, con quien~se ejercen el poder de decisión. En el período de gestación de nuestra serie generacional no renunciamos a la gestión, pero admitimos una subordinación revolucionaria en tanto y en cuanto sirva al logro de las metas históricas.

Estamos listos para dar nuestro aporte al cambio, no para tolerar los devaneos proimperialistas del statu-quo.

El Movimiento Nacional Yrigoyenista como esfuerzo organizado de futuro ofrece su vocación de servicio en el marco del principio de que la patria es una totalidad, donde nos fundimos, superior a cada uno de nuestros grupos, en el entendimiento que las metas se alcanzarán impulsadas por los sectores sociales revolucionarios que dinamizan y marcan el rumbo de la Nación hacia la liberación, la justicia social y en definitiva el socialismo nacional.







Fuente: Documento del Movimiento Nacional Yrigoyenista en el Encuentro Politico de la Generación Intermedia, 14 de diciembre de 1973.






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