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viernes, 23 de septiembre de 2016

Ernesto C. Boatti: "Homenaje a Delfor del Valle" (5 de agosto de 1942)

UNIÓN CÍVICA RADICAL

COMITÉ DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Buenos Aires, 5 de agosto de 1942

Señor
Don Delfor del Valle
CIUDAD

Distinguido correligionario:

Tengo el agrado de dirigirme a usted, para llevar a su conocimiento que este Comité, que me honró en presidir, en cumplimiento de una resolución adoptada en su sesión del día 26 de junio último, y con el concurso de la Comisión Especial designada al efecto, que integran los señores diputados nacionales Alejandro Witcomb, Alberto H. Reales y Juan Carlos Vasquez; los doctores Manuel Osores Soler y Ramon Razquin; y los presidentes de los bloques de Senadores y Diputados provinciales, doctores Mario Giordano Echegoyen y Orlando Erquiaga, respectivamente, ha organizado un homenaje del radicalismo de la provincia de Buenos Aires a su persona, con motivo del 80° aniversario de su natalicio y de su larga y fervorosa consagración al servicio de la Unión Cívica Radical.

Esta iniciativa, que se va a concretar el 20 del mes en curso con la realización de un banquete en el que le serán obsequiadas una medalla y un pergamino recordatorios, se ha inspirado en un justo reconocimiento hacia su prolongada y decidida participación en la defensa de los principios de la Unión Cívica Radical y en la realización de sus propósitos, habiendo encontrado en los círculos partidarios el mas franco auspicio, lo que permite anticipar al acto las proyecciones digna de sus altos merecimientos.

En la seguridad de que se servira aceptar esta expresión del sentir del radicalismo de Buenos Aires, me es particularmente grato aprovechar con oportunidad para formular votos por su ventura personal y saludarlo con la mas distinguida consideración.

Ernesto C. Boatti

Presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la Unión Cívica Radical

Fabian Onsari y M. Osores Soler
Secretarios











Fuente: Invitacion de un Homenaje al Señor Don Delfor del Valle enviada por el Presidente del Comite Provincia de Buenos Aires de la Union Civica Radical Ing. Ernesto C. Boatti, 5 de agosto de 1942.
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Stewart-Zavala Ortiz: "Comunicado de Prensa sobre Malvinas" (14 de enero de 1966)

El Secretario de Estado de Relaciones Exteriores del Reino Unido, muy Honorable señor Michael Stewart M.P., realizó una visita a Buenos Aires del 11 al 14 de enero. Durante su estada el señor Stewart fue recibido por el Excelentísimo señor Presidente de la Nación, Doctor D. Arturo Illía.

Se realizaron conversaciones con S.E. el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, doctor D. Miguel Ángel Zavala Ortiz, con S.E. el Ministro de Economía doctor D. Juan Carlos Pugliese, y con otros funcionarios argentinos. Durante estas conversaciones, que tuvieron lugar en un clima de cordialidad, fueron considerados numerosos asuntos de relevancia internacional, como asimismo de interés mutuo.

Entre los primeros se incluyeron problemas referentes al comercio internacional y el desarrollo económico y vinculados a la paz y seguridad internacionales.

En particular, los Ministros cambiaron ideas sobre Vietnam, el mantenimiento de la paz y la solución pacífica de controversias. Como ambos Gobiernos están actualmente representados en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los Ministros concedieron gran importancia a los puntos de vista intercambiados sobre política internacional. El señor Stewart explicó la política británica sobre la situación en Rhodesia. Las conversaciones confirmaron el amplio acuerdo existente entre los dos Gobiernos en apoyo a las Resoluciones adoptadas por las Naciones Unidas sobre este asunto. El doctor Zavala Ortiz hizo referencia a la política de la República Argentina en relación con los países americanos y a los planes de desarrollo para lograr la integración regional.

Los Ministros consideraron la diferencia existente entre el Gobierno Argentino y el del Reino Unido sobre las Islas Malvinas. De acuerdo con el espíritu de conciliación que ha inspirado la Resolución de la XX Asamblea General de las Naciones Unidas aprobada el 16 de diciembre de 1965, ambos Ministros efectuaron un valioso y franco intercambio de puntos de vista, en el curso del cual los Ministros reiteraron las posiciones de sus respectivos Gobiernos. Finalmente como resultado de esas conversaciones, los dos Ministros han coincidido en proseguir sin demora las negociaciones recomendadas en la citada Resolución por la vía diplomática o por aquellos otros medios que puedan acordarse a fin de encontrar una solución pacífica al problema e impedir que la cuestión llegue a afectar las excelentes relaciones que vinculan a la Argentina y al Reino Unido. Ambos Ministros acordaron transmitir esta decisión al Secretario General de las Naciones Unidas.

Entre los asuntos bilaterales tratados figuraron el comercio angloargentino, la cooperación técnica británica con la Argentina y los medios de extender y consolidar los contactos entre los dos países en todos los campos. Ambos Ministros compartieron la idea que resultaría ventajoso llegar a un acuerdo sobre abolición de visas para turistas. Al respecto, decidieron que, una vez resueltos los aspectos técnicos, debería realizarse un intercambio de notas que podría conducir a la eliminación de este requisito.

Los Ministros examinaron el estado actual de las negociaciones para llegar a un convenio sobre asistencia técnica y coincidieron en que el acuerdo ya alcanzado ofrecía una base firme para la redacción de un instrumento definitivo en la materia.

Los dos Ministros intercambiaron ideas con el propósito de incrementar las relaciones culturales entre ambos países y la posibilidad de introducir modificaciones al convenio existente que respondan al nuevo impulso que se desea acordar a las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido.

El Ministro de Economía de Economía y sus colaboradores informaron ampliamente al señor Stewart sobre el desarrollo de la Argentina, su política financiera y las oportunidades que esta ofrece a los exportadores británicos.

Los dos Ministros también conversaron sobre asuntos bilaterales de carácter económico. Se prestó especial atención a la promoción de las exportaciones tradicionales de la Argentina al mercado británico.

Se consideraron los factores más importantes que inciden en la exportación de carnes y cereales y se llegó al acuerdo de que estos factores deberían ser objeto de conversaciones ulteriores entre ambos Gobiernos.

Buenos Ares, enero 14 de 1966




Fuente: Comunicado de Prensa sobre la mision inglesa que encabezó el Canciller de Gran Bretaña, Michael Stewart, que consigna las entrevistas mantenidas por este funcionario y las conversaciones vinculadas con el Canciller Zavala Ortiz sobre las diferencias existentes en torno a las islas Malvinas en que ambos cancilleres decidieron proseguir por la via diplomatica recomendada por la XX Asamblea General de las Naciones Unidas, 14 de enero de 1966.


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Leandro Losada: "Alvear" (18 de septiembre de 2016)

* (Investigador Adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Profesor Titular Regular, Escuela de Política y Gobierno, Universidad Nacional de San Martín)

¿Qué muestra Alvear de la historia política argentina? Su biografía ¿qué nos revela del escenario en que vivió y en el que desplegó su vida pública? Si se ve la Argentina desde la mirada de Alvear, la respuesta sería que en 1940 aún estaba inconcluso lo iniciado en 1853.
Para Alvear, la política argentina estaba signada desde mediados del siglo XIX por la obstinada recurrencia de los mismos problemas: el fraude, las conductas oligárquicas y el personalismo sobre todo, en nuevas versiones. Su singularidad no estaba en la novedad, sino en la continuidad. A partir de este ángulo de observación, no sólo el yrigoyenismo fue la reaparición de la política criolla. También Justo e incluso Uriburu. Allí donde otros contemporáneos vieron versiones locales de los autoritarismos europeos, o de las novedades ideológicas de la época, Alvear vio la persistencia de los vicios argentinos.
Por ello mismo, y por otro lado, la democracia como fundamento de la política argentina no fue una novedad aparecida a mediados de la década del 10 con la Ley Sáenz Peña. Para Alvear, era un dato de la sociedad política argentina desde sus mismos orígenes. Los vicios políticos remitían a formas inapropiadas de traducirla políticamente o a intentos de distorsionarla o anularla (el fraude, las oligarquías o el personalismo, otra vez), inaceptables por ir en contra de la naturaleza del país.
El dilema ante la sociedad y la política democráticas no era defender los privilegios de una aristocracia. Al menos públicamente, Alvear no fue reactivo a las implicancias de la sociedad democrática, a la sustitución del patriciado por la sociedad inmigratoria, aunque, de acuerdo a algunos testimonios de quienes lo conocieron, haya tenido prejuicios personales frente a esta última.
La encrucijada argentina consistía en que la sociedad y la política democráticas se ajustaran a como habían sido pensadas desde los mismos orígenes de la nación: bajo una forma de gobierno republicana y representativa. Para ello, una aristocracia que fuera tal, una elite signada por la virtud cívica, que podía encontrar en el patriciado su elenco idóneo, sí era la conducción apropiada.
Este diagnóstico explica sus perspectivas e ideas. Esto es, que el eje central fuera la república, sus oscilaciones alrededor de la democracia y los límites de su liberalismo. El hecho de que para Alvear el problema fuera la afirmación de la república lo llevó a sostener, con el paso del tiempo, consideraciones cada vez más democráticas, pues recuperar la república, en la Argentina, suponía reconocer la voluntad de la soberanía del conjunto de la nación o del pueblo (conceptos que usó indistintamente, como sinónimos) y, a la vez, exigía desplegar procedimientos democráticos, elecciones libres.
En su acción política, pueden verse dos momentos. Durante su presidencia, y en parte como diferenciación del gobierno de Yrigoyen, su gestión estuvo dirigida por el criterio de que la sociedad debía, y podía, guiarse desde arriba. La república debía moderar la democracia. Por ello la familiaridad que, para bien o para mal, se encontró entre el Alvear presidente y las “oligarquías” previas a 1916.
En los 30, en cambio, su lugar de opositor, y la confrontación a un gobierno que definió como oligarquía en un sentido clásico, como una minoría que gobernaba ilegalmente para perpetuarse en el poder, no como una clase social o como un elenco que ponía el país a disposición de siniestras fuerzas extranjeras, lo llevó a subrayar la naturaleza democrática de la sociedad política argentina y también el mal que le hacían al país gobiernos que pretendían “tutelar” indebidamente al pueblo.
Esto no significa que Alvear haya girado a miradas políticas horizontales. La conducción virtuosa siempre mantuvo un lugar importante. Pero es cierto que su acción de oposición motivó énfasis democráticos en los 30, menos visibles en los 20; un mayor reconocimiento, aunque fuera declamatorio, a los reajustes que suponía en la política una sociedad democrática. En última instancia, ahora sí la sociedad había alcanzado la madurez, incompleta desde el inicio de la Argentina moderna, que hacía perniciosas e inaceptables las oligarquías y exigía que el país accediera finalmente a la República verdadera. En 1940 había llegado aquello que se había creído alcanzado en 1912.
En el mismo sentido, la imagen que Alvear tuvo de la política argentina explica los límites de su liberalismo. Vale detenerse en este punto, porque de esa manera es como más usualmente se lo ha caracterizado.
Aquí se ha argumentado que quizá sea más idóneo entenderlo como “republicano”, sin olvidar que las definiciones, de por sí polémicas y porosas en el mismo terreno de la filosofía política, se aplican aquí a un hombre de acción, con los consecuentes riesgos de atribuirle una densidad intelectual quizá mayor a la verdaderamente existente o de desconocer usos instrumentales y pragmáticos de nociones y conceptos.
Sin olvidar todo ello, se ha planteado que distintas facetas que Alvear tuvo a lo largo de su vida, a menudo sucediéndose o moderándose entre sí, encuentran un denominador común en una matriz o un repertorio de inspiraciones republicanas: el elitismo afincado en la virtud; la importancia del gobierno moderado por la ley; la pertinencia de un buen gobierno para el rumbo de la sociedad; el humanismo cívico; la democracia sólo admisible como representativa; la libertad pensada recurrentemente como libertad cívica. Todos esos ejes condicionaron o limitaron sus posiciones más propiamente liberales o demócratas. (...)
Alvear fue liberal en la medida en que lo posibilitó el liberalismo “original” argentino, cuyo objetivo había sido precisamente el de dotar al país de una organización política e institucional: ése era su principal legado para quienes se referenciaban en él; el radicalismo, que había hecho del civismo una carta fundacional; y la realidad política en la que vivió.



Fuente: Fragmento del libro Marcelo T. de Alvear. Revolucionario, presidente y líder republicano, editorial Edhasa. Publicado en la sección de Opinion del Diartio "Perfil" el día 18 de septiembre de 2016.
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domingo, 18 de septiembre de 2016

Rogelio Araya: "Derechos Politicos de la Mujer" (24 de julio de 1919)

“Con motivo de la presentación por parte del Sr. Diputado Dr. Rogelio Araya de un proyecto de ley por el cual se modifica el Articulo 7 de la ley de ciudadanía y el artículo 7 de la ley electoral en vigencia en forma tal que se reconocen los derechos electorales de la mujer argentina y naturalizada el Partido Feminista Nacional recientemente constituido y cuyo rico programa es: "Sufragio Universal para la Mujer" se presenta ante la Cámara de Diputados y expone:

“Sostenemos nuestro derecho a ser electoras y elegibles en el orden nacional, provincial y municipal y así tratarnos de demostrarlo en la acción y para eso hemos constituido el Partido Feminista Nacional. Aplaudimos el proyecto del Dr. Rogelio Araya por cuanto encierra en si de nob1es avances”

Julieta Lanteri Renshaw

Secretaria General del Partido Femenista Nacional

PROYECTO DE LEY

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, etc.

Art. 1: Modificase el articulo 7 de la ley de ciudadanía N° 346 en la siguiente forma:

“Los argentinos varones que hubiesen cumplido la edad de 18 años y las argentinas mujeres que hubiesen cumplido los 22 años gozan de los derechos políticos conforme a la Constitución y a las leyes de la Republica”

Art. 2: Modificase el artículo 1 de la ley electoral N° 8871 en la siguiente forma:

“Son electores nacionales los ciudadanos varones nativos y los naturalizados desde los dieciocho años cumplidos de edad y las ciudadanas mujeres nativas y las naturalizadas desde los veintidós cumplidos de edad siempre que estén inscriptos unos y otros en el padrón electoral”

Art. 3: Comuníquese al P. E. etc.

Rogelio Araya


FUNDAMENTOS

Señor Presidente: En el proyecto que presente a la Honorable Cámara en procura de la emancipación civil de la mujer exprese mi convicción de que la igualdad de esta con relación al hombre emana de la naturaleza misma.

De esto surge de un modo evidente que la igualdad de la mujer con relación al hombre no debe limitarse a los derechos civiles sino que debe ampliarse también a la vida social.

Se plantea así el problema de si la mujer debe tener los mismos derechos políticos, electorales y de elegibilidad del hombre.

He de tratar de contestar en el modo más sencillo posible este interrogante, que a mi entender solo por el imperio de los prejuicios reinantes ha dado lugar a tantas y tan enconadas discusiones.

La reforma que persigo no es una utopia. Ella ya ha sido aceptada por varios países y su aplicación ha dado los mejores resultados.

La Cámara de los Lore acaba de rechazar una enmienda que tendía a eliminar del proyecto de la ley electoral votada por la Cámara de los Comunes las disposiciones relativas al sufragio femenino incorporando de este modo seis millones de mujeres al registro electoral de Inglaterra.

Rogelio Araya.  





Fuente: Proyecto de Ley de Derechos Politicos de la Mujer – Rogelio Araya Diputado Nacional por el distrito de Santa Fe – 24 de julio de 1919.
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viernes, 16 de septiembre de 2016

Lisandro de la Torre: "Reminiscencias sobre Aristobulo del Valle" (1937)

Muy honrado me siento con su pedido de mi retrato que se propone colocarlo en su salita particular junto con el de del Valle. Witcomb me hizo un buen retrato del que no conservo copia, pero el tiene el negativo y le he pedido algunos; muy pronto le haré el envío.

A propósito de del Valle, habrá leído ya el articulo de Amadeo aparecido en La Nación de ayer. Es bueno y también es típico de la manera da Amadeo; tiene emoción, verdad y buen gusto, pero faltan algunos aspectos que eran esenciales y lo atribuyo a que Amadeo es mas hombre de letras que hombre de Estado. EI ministerio de del Valle, en la hora del choque de las dos tendencias que dominaban la política argentina, la revolución y la reacción, no esta tratado, o por lo menos, no tiene el relieve que debería tener, y tampoco pudo pasar desapercibido el famoso debate con Pizarro en el Senado. Con todo es un hermoso y justiciero homenaje, impregnado de respeto hacia la noble y luminosa figura de uno de los primeros argentinos.

Mucho me ha emocionado la parte de su carta en la que destaca el destino paralelo que hemos cumplido en nuestra vida pública, del Valle y yo. Hay mucha verdad en sus observaciones; y aun cuando es difícil ser uno mismo juez imparcial de sus defectos, no me causa violencia pecar contra la modestia y admitir que han inclinado la balanza en contra mía, razones mas decisivas que mis defectos. Del Valle no tenía esos defectos, y sin embargo, le cerraron el paso los bajos intereses de la politiquería.

Me sorprende, sin embargo, la mala memoria de Guillermo. Mi actitud no solo no contrasta con la de del Valle, sino que en buena parte se ha inspirado en Io que el hizo, cuando al dividirse la Unión Cívica el 21 de junio de 1891 quedo el país nuevamente a merced de Roca y Pellegrini. Renuncio su banca de senador y se retiro a su casa entristecido" (textual).

La renuncia de del Valle fue aceptada sobre tablas en la sesión del Senado del 27 de junio por 11 votos contra 4. La mía lo fue por 14 votos contra 4, también sobre tablas. En uno y otro caso la mayoría gubernista sintió un placer inmenso. Del Valle no dejo de pensar que su ausencia del Senado beneficiaria al gobierno que había combatido tan reciamente, pero el móvil de sus actos no había sido el de destruir por destruir y cuando vio que en adelante haría esfuerzos inútiles, por haberse dividido la fuerza política que representaba, abandono a otros la tarea de nacer oposición sistemática.

Abundaron en aquel momento los que lo censuraron, pero yo encontré un gran decoro y un gran desinterés en su actitud.

Hay pues un olvido material al decir que del Valle luchó solo contra el unicato y nunca tuvo un desfallecimiento.

Luchó solo en el Senado contra el unicato teniendo a su espalda el apoyo de la gran prensa de entonces y un inmenso partido que preparaba la revolución y la hizo. ¡Como iba a desfallecer en esa situación! Pero, cuando las circunstancias cambiaron y la fuerza de que había sido animador incomparable se disloco sin remedio, sintió la inutilidad de sus esfuerzos y devolvió al pueblo la banca que le habían dado. ¿Puede llamarse a eso un desfallecimiento? No lo creo.

Yo he soportado una situación más ingrata. Yo he luchado solo en el Senado durante cinco años, sin tener a mi espalda a la Unión Cívica, ni a los grandes diarios. Yo he luchado fieramente, abordando todos los asuntos graves que se presentaban, a despecho de la conspiración del silencio de los grandes diarios y a despecho de la absoluta falta de solidaridad de los partidos opositores, radical y socialista, y solo ante la entrega radical al adversario y ante la división profunda del Partido Socialista resolví retirarme a la vida privada.

¡Hubiera tenido a mi espalda las fuerzas necesarias para hacer algo útil y grande y otra seria mi actitud!



Fuente: De La Torre, Lisandro, Cartas Intimas, Advertencia y Notas de Raúl Larra, Buenos Aires, Futuro, 1952.

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lunes, 12 de septiembre de 2016

La Voz del Interior: "Reportaje al Dr. Raúl Ricardo Alfonsín" (4 de diciembre de 1977)

PREGUNTA: Se habla mucho, últimamente de la crisis de la democracia como sistema político, e incluso de la crisis de la sociedad liberal. Sin embargo, ejemplos muy actuales y visibles, como los de Estados Unidos, Europa Occidental o Japón, señalarían, por el contrario, una vitalidad muy grande de las sociedades democráticas y pluralistas. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Respuesta: Desde hace tiempo, en efecto, se vienen planteando los problemas de la democracia, particularmente las debilidades de la democracia. Por cierto que el sujeto de la democracia moderna no puede ser solamente el ciudadano, considerado el hombre concreto o situado. Los ejemplos que Ud. da son suficientemente elocuentes de la vitalidad de la democracia cuando atiende no sólo a los derechos individuales, sino también a los derechos sociales. Yo pienso que una verdadera sociedad democrática se perfecciona constantemente a sí misma, resguardando la dignidad de las personas y el bienestar del conjunto de los sectores sociales. En la lucha permanente del hombre por su propia superación, el comunismo no puede ser una respuesta positiva, en la medida que no respeta las libertades individuales, pero tampoco puede serlo una democracia exclusivamente formal, que no contemple la satisfacción de las necesidades económicas y sociales. Creo entonces que la única respuesta a los problemas del hombre moderno es una democracia social, un Estado de derecho que garantice la libertad de las personas y el progreso social.

P.: De todos modos la democracia se ha convertido en un sistema sumamente vulnerable, vulnerable especialmente a la penetración y los embates de lo que puede llamarse genéricamente la violencia terrorista, un fenómeno que en algún momento pudo creerse como típicamente sudamericano, pero que la realidad de hoy, especialmente en Europa, demuestra que tiene alcances mundiales. De ahí que muchas personas hayan formulado la teoría de que esta democracia débil debe convertirse en una democracia fuerte, una "democracia autoritaria" como la han llamado algunos.

Una democracia fuerte

R.: Yo creo en la necesidad de una democracia fuerte, de un Estado democrático fuerte, que sea eficiente para defender al pueblo, no sólo de la subversión y el terrorismo de la extrema izquierda sino también de una derecha que pretende manejar los resortes de la economía por encima de una decisión popular y democrática. Esto no significa de ninguna manera postular una democracia "autoritaria", que sería un contrasentido. Yo creo en la necesidad de una democracia fuerte, de un Poder Ejecutivo fuerte, reservando al Parlamento las funciones de control de la gestión de gobierno. Nosotros los argentinos hemos sufrido en carne propia los embates de la violencia y el terrorismo de izquierda y derecha y también la agresión de los grandes intereses económicos, por lo que debemos apresurarnos en la construcción de esa democracia fuerte y estable.

P.: Ahora bien, esta teoría de la democracia autoritaria plantea en una de sus formulaciones fundamentales que debe restringirse la función o la preponderancia de los partidos políticos, para lograr criterios más uniformes en una sociedad nacional.

R.: De ninguna manera, yo creo que los partidos políticos son instituciones necesarias, imprescindibles e irreemplazables de la democracia. No hubieran pasado muchas cosas que pasaron si los partidos políticos -en el caso argentino-, hubieran tenido siempre la posibilidad de desarrollar sus actividades normalmente y como corresponde, dicho sea esto sin ánimo de soberbia y sin dejar de reconocer que los políticos pudimos equivocarnos muchas veces.

Los militares también se equivocaron muchas veces, y todos debemos hacernos la autocrítica, porque todos hemos sido responsables de lo sucedido en la Argentina últimamente. Creo que por lo tanto toda tendencia a restringir o debilitar la acción de los partidos políticos está vinculada a una concepción más o menos corporativa o autoritaria.

La competencia democrática

P.: ¿Pero, los partidos políticos democráticos, entre ellos el radicalismo, estarían en condiciones de competir exitosamente con aquellos sectores que no aceptan las reglas de juego de la democracia, como puede ser la izquierda totalitaria en general, y también la derecha corporativa o neofascista?

R.: Creo que si se establece un sistema democrático fuerte, estable y eficiente, esas expresiones minoritarias no tendrán mayor incidencia en la vida política argentina.

P.: ¿Cómo valora Ud. la influencia del marxismo en la vida política e ideológica argentina?

R.: Hay que tener mucho cuidado cuando se habla de marxismo, de no aparecer como inculto. Una cosa es el marxismo -leninismo, que tipifica un sistema político determinado que es el comunismo, y otra cosa muy distinta es por ejemplo la socialdemocracia, que se ha inspirado en buena medida también en Marx. Las ideas totalitarias, algunas de origen marxista, otras de origen nazi-fascista o corporativo, han tenido influencia en nuestro país como en todo el mundo, sobre todo en momentos de ausencia de prácticas democráticas o cuando el sistema democrático ha sido ejercido demagógica o irresponsablemente. Por eso, repito, creo que la mejor respuesta a las influencias totalitarias es una democracia ejercida con responsabilidad y eficiencia una democracia que proteja los derechos individuales pero también los derechos sociales y la igualdad de oportunidades.

El poder de legitimación

P.: ¿Cuáles son las propuestas fundamentales del radicalismo en la actual situación argentina?

R.: Nosotros no estamos apurados por candidaturas. Creemos que cuanto antes se pueda llegar a una democracia plena mejor, pero no estamos urgidos por calendarios electorales. Pienso que antes deberemos lograr un compromiso nacional, para que en un primer período se concrete una democracia de fines para ir luego a una democracia de medios. Un compromiso nacional que tienda a crear un Estado de derecho, que otorgue garantías de seguridad jurídica a los ciudadanos y al mismo tiempo pueda llevar a cabo una política económica que no insista en hacer recaer en el pueblo todos los efectos de un pretendido proceso de recuperación y saneamiento de la economía que, como está ocurriendo ahora, pueden llevar a tensiones sociales sumamente agudas. Será imprescindible rectificar la política económica en vigencia si realmente se quiere pensar en términos de diálogo.

Debemos comprender, si queremos llegar a un diálogo auténtico y fecundo, que todos tenemos algo dé poder, y por lo tanto una responsabilidad compartida. En este momento las Fuerzas Armadas tienen el poder coactivo y ejercen el poder político, pero la civilidad conserva un poder quizá más sutil pero igualmente importante que es el poder de legitimación. En el mundo moderno no se puede transitar mucho tiempo en el gobierno sin esta legitimación que otorga la civilidad. Entonces para ir hacia la democracia plena deberemos atravesar primeramente un período institucional en el que será necesaria la participación directa de las Fuerzas Armadas, que por si sola nada podrán lograr, y también de la civilidad que tampoco nada podría lograr por si sola.

Después se llegará a esta democracia moderna, plena y eficiente que todos anhelamos.

Las condiciones del diálogo

Pero para que la civilidad pueda asumir este compromiso nacional se deben dar ciertas condiciones, sin las cuales no será posible el diálogo, no porque no lo quieran las Fuerzas Armadas sino porque no lo querrá la civilidad. Y esas condiciones se refieren fundamentalmente a la seguridad de las personas y, una situación económica que lleve tranquilidad a los hogares. En el país se están gestando tensiones sociales sumamente serias que conspiran contra el diálogo y la posibilidad de marcha hacia la democracia, porque pareciera que en la conducción económica se ha entronizado una orientación muy reaccionaria y antipopular, que atenta no sólo contra el pueblo sino además contra el país.

Debemos por lo tanto, para que sea posible el diálogo y un verdadero compromiso nacional, tratar de delimitar cuáles son las "ideas fuerza" y los objetivos esenciales en los que estará de acuerdo toda la civilidad: los sectores políticos, espirituales e intelectuales, la pequeña y mediana empresa industrial, comercial o agropecuaria, los sindicatos, todos sentimos la necesidad de llevar a buen término este proceso y pienso que las Fuerzas Armadas comparten también esta necesidad y si no la compartieran, entonces este proceso argentino estaría en peligro.

Necesidad de la autocrítica

P.: Pero ¿esa propuesta de "compromiso nacional" no entraña un riesgo similar corrido a partir de 1973, cuando, por haberse suscripto un "acuerdo nacional" en el que no estaban formulados explícitamente los fines y los medios el país fue devorado por las contradicciones que estallaron fundamentalmente en el partido gobernante pero que de algún modo afectaron a la Nación toda?

R.: Sí, yo coincido en la necesidad de ser absolutamente claros en algunos aspectos fundamentales, para no volver a caer en las imprecisiones y contradicciones que usted señala respecto del proceso abierto en 1973, proceso éste que exige una crítica y una autocrítica por parte de quienes fueron sus protagonistas, tanto en el gobierno como en la oposición. El futuro proceso político argentino deberá impedir, de entrada, los excesos y deformaciones que tanto daño nos hicieron durante el último gobierno constitucional.

Pienso que por otra parte todos estamos aprendiendo lecciones, repito lo que le dije un momento antes en el sentido de que no podemos actuar con soberbia, ya que todos estamos dispuestos a seguir aprendiendo. Pero sólo podemos aprender en la democracia, y si hay algunos tropiezos los podremos superar, si tenemos la inteligencia y la integridad necesarias. Pero fuera de la democracia no hay aprendizaje ni superación posibles.

El compromiso nacional

P.: Yo Se hice la última pregunta porque la Unión Cívica Radical, en el confuso y contradictorio proceso de los últimos años, supo conservar su identidad ideológica y política, apareciendo hoy como una alternativa política muy seria en este proceso.

Mientras otras fuerzas políticas, particularmente el peronismo, fueron diezmadas por contradicciones internas, el radicalismo se mantuvo como un partido coherente y bien organizado. ¿Pero puede realmente establecerse un "compromiso nacional" entre sectores antagónicos?

R.: Sí, es difícil y riesgoso lograr este compromiso, pero es el único camino. Lo contrario sería aceptar una nueva polarización entre dos o más sectores políticos, o entre las Fuerzas Armadas y la civilidad, y no se trata de enfrentar la civilidad a las Fuerzas Armadas, de dividir de nuevo a los argentinos, sino de saber hallar las coincidencias fundamentales para llegar a ese compromiso nacional.

P. ¿Sería esa la misma idea del Presidente Videla sobre la "convergencia cívico-militar"?

R.: Podría ser, en la medida en que no se hable exclusivamente de una adhesión para lograr la participación, porque lo que nosotros no queremos es ir a establecer un contrato de adhesión, como quien compra un boleto de ferrocarril. Nosotros, si hablamos de compromiso nacional es que somos signatarios de ese compromiso.

Creemos que el presidente Videla ha sido muchas veces muy claro en cuanto a la necesidad de la participación de la civilidad en un proceso que debe tender a la democratización. Pero bueno sería que respecto de éste y otros puntos el gobierno "unificara personería" pues son muchas las voces que se escuchan y no siempre son coherentes entre sí. Tendría que haber una sola voz del gobierno.

P.: ¿Podría definir usted a los sectores o partidos políticos que podrían ser partícipes de ese compromiso nacional?

R.: Yo diría que todos los de la zona popular, sin mencionar siglas o agrupamientos determinados, cosa que en este momento podría resultar peligroso, es decir, todos aquéllos que no se sitúen en los extremos, o sea el noventa por ciento del país...

P.: ¿Y explícitamente excluiría usted a determinados sectores...?

R.: No, yo determinaría con toda precisión cuáles son nuestros objetivos sobre bases absolutamente democráticas, y la exclusión surgiría de la definición de esos objetivos.
Tres consejos al gobierno

P.: Doctor Alfonsín, si a usted como hombre político, el gobierno le pidiera un consejo, ¿qué le diría?

R.: Le diría tres cosas: primero y fundamentalmente que unificara personería. No puede haber diez voces de gobierno, tiene que haber una sola. No puede haber diez gobiernos, sino uno. En segundo lugar le diría, como lo hemos sostenido siempre los radicales, que debe centralizar y unificar la represión, eliminando de una manera absoluta esa represión paralela e ilegal que tanto daño ha hecho. Y finalmente le diría que debe cambiar una conducción económica que nos está llevando a tensiones e injusticias sociales cada vez más tremendas.

P.: Una última pregunta: ¿Usted como miembro de la Asamblea Permanente de Defensa de los Derechos Humanos, opina que ha mejorado la situación de los derechos humanos en la Argentina?

R.: Yo creo que podemos empezar a alentar algún optimismo...




Fuente: El diario cordobés "La Voz del Interior" publicó, el domingo 4 de diciembre (pág. 27), un extenso reportaje al doctor Raúl R. Alfonsín en Propuesta y Control Año 2 - Nº 9 - Buenos Aires, noviembre-diciembre, 1977.
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sábado, 10 de septiembre de 2016

Federico Storani: "Sergio Karakachoff, semblanza de un militante" (septiembre de 1976)

Cuando se pretende hacer la semblanza de una personalidad, generalmente se recurre a un gran acopio de datos biográficos, plagados de fechas y lugares comunes, que transmiten abrumadamente la imagen de una vida intensa pero no su contenido profundo. Cuando se trata de una personalidad política y más que eso, de un militante revolucionario, es deber de los revolucionarios ser fieles custodios del contenido de sus ideas y divisores de su pensamiento.

Es difícil calcular matemáticamente cuánto más de esfuerzo y sacrificio se requiere para ser militante y permanecer en la sociedad que se quiere mejorar, humanizar. Pero mucho más difícil es imaginar a un timorato oportunista y entregado a vivir feliz y con la conciencia tranquila mientras la Patria está sometida. De este simple razonamiento nace el compromiso de los hombres de buena voluntad de los cuales este país, felizmente, tiene grandes reservas.

Nuestro compañero Sergio Karakachoff desde siempre sintió este compromiso y lo asumió totalmente. Para ello puso al servicio de la causa de los desposeídos y la liberación de la Patria sus mejores armas: su aguda inteligencia y una férrea voluntad militante. Quienes militamos a su lado sabemos que con la palabra, el gesto o la sonrisa, tenía el don de llegar a lo más profundo, de captar el contenido del pensamiento y de elaborar vertiginosamente una respuesta.

En otra persona, quizás estas virtudes se hubiesen perdido o agotado en la experiencia personal, pero en él sirvió para transmitirlos, dejando permanentes enseñanzas a quiénes lo rodeábamos. Porque Sergio, al entender cabalmente nuestra ideología, entendía perfectamente la necesidad de nuestra organización, de la discusión colectiva, y aportaba todo de sí para mejorarla y enriquecería.

Era un compañero orgánico y disciplinado que, a pesar de estar en los niveles de dirección, mantenía la frescura de los primeros pasos. Esta actitud le permitió ganarse el respeto de todos y poseer una capacidad creativa indispensable para una organización como la nuestra. Como todo militante cumplió distintas etapas que, en caso particular, están signadas por una nota común: en todas ellas se destacó por su gran madurez de razonamiento.

En la universidad y en el radicalismo dejó huellas por las cuales se puede transitar con claridad. Frecuentemente se mide a los hombres a su muerte por el dolor que causa su desaparición entre los allegados, amigos y familiares.

Queremos, en este caso, dejar de lado el profundo sentimiento de quiénes lo conocieron o estuvieron a su lado con los suyos -lo que es obvio- y mantener la imagen que nos da la verdadera talla de nuestro compañero: el respeto de sus adversarios y el temor de sus enemigos.

Una vida comprometida necesariamente implica la permanente toma de posiciones: o se lucha por una educación al servicio del pueblo y sus necesidades o se avala la educación, supuestamente neutra, elitista y aristocratizante, o se trabaja por un radicalismo militante que de respuestas a las aspiraciones del pueblo o se lo deja morir lentamente sabiendo que con él se muere una posibilidad real de aportar en la lucha por la liberación de la Patria.

En la Universidad o en el Partido estas definiciones tuvieron en Sergio a un abanderado, no a un crítico meramente reflexivo sino a una voz sonora, clara y arriesgada, que impone respeto entre sus adversarios y temor entre sus enemigos..... los enemigos del pueblo.

En su vida privada y profesional también fue un ejemplo - como no podía ser de otra manera - porque los revolucionarios no dividen su vida en partes. Fue un fiel defensor de los derechos humanos en cada ocasión que le tocó actuar como ahogado, prefiriendo arriesgar su seguridad personal antes que violentar su conciencia.

Compañeros: para un militante no hay nada que produzca mayor satisfacción que tener conciencia de por qué y para qué se lucha. Esta conciencia es la que renueva las fuerzas y da voluntad para seguir. Sergio Karakachoff sabía para qué vivía y también sabía para qué moría. Este no es un simple consuelo; es la reafirmación de que vale la pena correr el riesgo cuando hay un profundo convencimiento.

Su vida ejemplar como militante del radicalismo es la que debe perdurar en nuestra memoria. Su voz en las asambleas, su palabra en las reuniones es la que seguirá oyendo mientras viva un militante de la Juventud Radical. Ya hemos asumido un compromiso militante; la muerte de Sergio lo fortalece y renueva.

Si él viviera nos diría como el poeta:

“... ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo, no la cobarde intrepidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido”

Compañeros: se ha producido el primer "ruido", no debemos bajar los brazos.










Fuente: Federico Storani "Sergio Karakachoff, Semblanza de un militante" en Diario "La Causa" o "En Lucha" (septiembre de 1976) reproducido en http://www.franjamorada.org.ar/sergio-karakachoff-semblanza-de-un-militante/ y http://lacantera.blogia.com/2004/080602-el-ruso-karakachoff-1939-1976-semblanza-de-un-militante.php.
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jueves, 8 de septiembre de 2016

Donald Kennedy: "Homenaje a los Hermanos Kennedy" (20 de noviembre de 2009)

El 23 de marzo de 2009 el Concejo Deliberante de la ciudad de La Paz (Entre Ríos) denominó la ruta de ingreso a la ciudad "Hermanos Kennedy" (proyecto presentado por el concejal Hugo Segovia). A raíz de la iniciativa del HCD, el 20 de noviembre de 2009 por la tarde se inaugura una placa en el arco de acceso a la ciudad. El acto es convocado por los los familiares de los 3 revolucionarios; adhieren el Municipio local y el CEHAJ.

35 años de docencia universitaria no han conseguido que me sienta cómodo hablando en público.

Para los que se pongan a calcularme la edad a partir de este dato les aclaro que comencé a los 20. Y les anticipo que no podrán resolver la ecuación porque les falta otro dato.
Si. No me gusta hablar en público. Pero me lo pidió mi querida prima Maria Elena. La bella y exuberante María Elena Franchini Kennedy. Típica representante de las Kennedy.

Quien cae bajo los encantos de María Elena no se escapa más. Y a mí me pasó ya hace tiempo.

Además siendo el mayor de los varones de la descendencia directa, al día de hoy en circulación, sentí una cierta obligación con ellos, mi padre y mis 2 tíos que formaron aquel trío por quienes estamos hoy aquí, en un acto que creo que ellos jamás pensaron que algún día ocurriría

Esto no será una exposición brillante pero siento que estoy de antemano relevado de culpa y cargo porque soy Ingeniero de profesión. Los ingenieros sacamos patente de troncos para estas cosas.

Está mi hermano menor: Duval. Pero también es ingeniero y yo tengo algunas vivencias que el no.

Ahí va entonces la troncada y como ven no he hecho el introito tradicional de dirigirme a las autoridades, etc.

Pero a ellos y a todos los que bregaron por esto, están dedicadas especialmente estas palabras. Ya los mencionaré enseguida.

¿Qué me pidió Maria Elena? Me pidió que dijera unas palabras de agradecimiento a estos hombres que con su voluntad y esfuerzo han conseguido que nada menos que la ruta de entrada a La Paz lleve el nombre de Hermanos Kennedy.

Me refiero a Mario Raspini, el prof. Marcelo Faure, el intendente José Nogueira y el concejal Hugo Segovia.

y como siempre ocurre en estas cuestiones, se que al hacer nombres casi seguro que quedan algunos que son muy merecedores de este reconocimiento y no son nombrados.
Hago de ello responsable a María Elena.

Es un agradecimiento, pero es también y mucho un reconocimiento. En el sentido de reconocer el propio mérito de los propulsores y ejecutores de esta acción. ¿Porque mérito? Ya lo diré.
Por supuesto que aquellos que ostentamos el apellido Kennedy o aún no ostentándolo son del linaje, sentimos fuerte emoción y orgullo al ver que ese apellido denomina una importante avenida, paso forzoso de los que entran o salen de la ciudad.

Esto alimenta nuestra vanidad ¿Y quien está desprovisto de ella totalmente?

Sin una cuota más o menos grande de vanidad habría cosas muy importantes que no se hubieran hecho en la historia de la humanidad. Inclusive en la ciencia. Ni hablar de la política.

Pero los hombres no somos por nuestros padres o nuestros antepasados. Somos por como somos y por lo que hacemos.

En una época en la China cuando alguien se destacaba se ennoblecía a los padres.

Porque ellos lo educaron. Lo prepararon para lograr lo que logró.

Objetivamente, lo que reconocemos, es que estos hombres públicos, funcionarios o no y todos los que han bregado por esto, han tenido la inteligencia de ver que era bueno dejar una referencia para rescatar del olvido de las futuras generaciones de lapaceños, una epopeya que no es solo el acervo, la propiedad de la familia Kennedy sino también y mucho de la ciudad de La Paz y del pueblo entrerriano.

Y están rescatando eso. Y ese logro los tiene que llenar de satisfacción, de legítimo orgullo.

Y entre todos los que pusieron su voluntad y empeño, los que son hombres públicos que detentan el poder que les entregó el Pueblo. Pudieron. Pero quisieron antes.

Y me gustaron muchísimo los términos de la Ordenanza. Me encantaron, como se usa decir ahora. Y me complace felicitarlos también por eso.

Señores. Muchas gracias y felicitaciones. A todos, funcionarios o no.

Este acto de denominar una avenida, que en realidad creo es la culminación de un movimiento revisionista que han llevado adelante varias personas, hombres públicos, funcionarios o no, hace justicia a la memoria de esos tres señores conservadores que fueron los hermanos Kennedy.

¿Como conservadores?

Si . Conservadores de lo que la nación había ganado institucionalmente después de largas luchas de las que participaron muchos hombres que bregaron para lograrlo.

Hombres con mayúscula.

Lleva muchas horas de lectura enterarse de aquellas apasionantes luchas de tantos años.

Y fue un hito la revolución del 90.

Hombres que ya entonces ponían en riesgo sus vidas, y sus haciendas y porque no decirlo, con frecuencia, el futuro de sus familias.

Democracia republicana. Comicios limpios, respeto a la voluntad de las mayorías y otras cosas que en nuestro país se fueron logrando lentamente, pero que parece difícil de conservar y periódicamente se escurren como agua entre los dedos. De eso trataron de ser conservadores esos hermanos Kennedy y muchos otros que también lucharon por lo mismo.

Y aquí en La Paz no fueron solo ellos. ¡Que va! Fueron muchos.

Basta ver en el muy bien documentado libro del Dr Roberto Cesáreo las largas listas de los castigados por la participación en la cosa.

Y los Kennedy ¿fueron revolucionarios?

No lo creo. Revolucionario fue Uriburu que quería instaurar un régimen de corte fascista.

El derrrocamiento del gobierno legítimo por el general Uriburu está considerado hoy unánimemente como uno de los mayores errores y origen de muchas de nuestras desventuras, aún por personas de fuerte raigambre conservadora.

¿Y el General Justo?

Un restaurador. Pero de los vicios de la entonces antigua política de la minoría (culta y hábil por cierto) que detentaba el poder y hacía lo que fuere para conservarlo.

Pero volviendo al hecho concreto de esta cuestión de la denominación de una calle o avenida.

Gregorio Pomar. Con mucha justicia, porque fue un obstinado luchador por la restitución de esos valores que recién mencionamos, amigo y hombre muy apreciado por mí padre ¿no tiene acaso ya hace años una calle en la ciudad de Bs As que lleva su nombre?

¿No tiene una avenida en la ciudad de Corrientes?

Pomar. Sublevación en julio de 1931 del Regimiento 9 de infantería con asiento en Corrientes.

Jefe militar de la partida del fracasado intento de sublevación del Regimiento de Concordia en el año 33.

En Concordia. Mario Kennedy estaba a su lado codo a codo, recibió dos balazos de Mauser y cruzó el río Uruguay a nado.

Eduardo y Roberto ya no fueron de esa partida ¿por qué? ¿Estaban acobardados?

No.
Esto tiene respuestas. Pero no las voy a decir aquí.

Algunos se preguntan porque entonces ese justo homenaje a Pomar y no a los Kennedy

Tengo idea de porqué. Al menos en parte. Pero tampoco lo voy a decir aquí.

Y al fin y al cabo. El levantamiento conducido por los Kennedy. ¿No era en realidad uno más de tantos movimientos que hubo desde fines del siglo diecinueve y sin mayor trascendencia dada su limitación local y su fracaso? ¿Qué tanto escombro y reivindicación entonces?

Yo creo que si el movimiento se hubiera concretado a nivel nacional y triunfado. Lo de la Paz, con los Kennedy y toda la larga lista de hombres Lapaceños que se comprometieron con ellos y por ellos tal vez hubiera tenido ínfima significación en el conjunto.

Y tal vez no se hubieran escrito esas dos o tres líneas que figuran en algunos libros que tratan globalmente la historia nacional.

En mi opinión, lo especial del caso es lo que vino después del fracaso.

Y hay un factor geográfico que me parece que muchas veces pasa desapercibido pero que aquí jugó un papel muy importante y que potencializó el riesgo de todos esos Lapaceños. Los Kennedy y los que los seguían en la patriada. Y fue determinante en lo que siguió después.

Es muy fácil ver que es muy distinto estar en Concordia o en Paso de los libres o en Monte Caseros o en Corrientes, que en La Paz. Población media mediterránea, cuartiterranea diría si me permiten el chascarrillo.

En todos los otros casos mencionados la frontera está ahí nomás. Esto lo experimentó el mismo Mario Kennedy en Concordia 1933 donde pudo pasar al Uruguay aún con dos balazos encima.

En la Paz si fracasabas estabas tronado. ¿De que te disfrazabas? Como se dice popularmente.

Si ir desde aquí, en modernos autos, a Corrientes lleva unas 5 horas. Se imaginan lo que hubiera sido la opción por Curuzú Chalí al Paraguay. Sin ayuda ninguna?

Creo que no hubieran llegado y yo no podría estar hablando aquí porque no existiría.

Yo creo que, concientemente o no, estos hombres que han bregado para tributar este homenaje, lo que más que nada hacen es un homenaje a la lucha del ser humano por su vida y su libertad en condiciones muy adversas. Lucha que esta vez terminó con un verdadero triunfo.

Homenaje a una novelesca epopeya que mantuvo en vilo a todo el país durante más de un mes en una larga retirada Perseguidos tenazmente por un lado. Y por otro ayudados por parientes, amigos, o gente cualquiera, que hasta por el solo hecho de no delatar su presencia en algún lugar pusieron lo suyo. Entrerrianos, correntinos…

Una gran partida. Con muchos actores donde unos (amigos, parientes, el pueblo) triunfaron porque esos tres hombres se salvaron.

Porque, si nos imaginamos lo que habrá pasado por las mentes de los hombres en la cúpula del régimen al enterarse del movimiento y la situación desesperada en que estaban ¿Qué habrán dicho?

Allá en La Paz hay unos idiotas que se mandaron una chirinada y quedaron aislados.

Vamos a hacerlos de goma para que sirva de escarmiento a otros y se dejen de joder. Son un puñado. Están acorralados. No tienen escape. Va a ser fácil.

No lo consiguieron. Fracasaron.

Y cuando los perseguidos estuvieron a salvo y las radios uruguayas lo anunciaron, casi la nación entera estalló de júbilo.

Los lapaceños, los entrerrianos, los correntinos que ayudaron, triunfaron, porque esa salvación fue una derrota estrepitosa de los usurpadores. Una bofetada en la cara.

Y salvando respetuosamente las enormes diferencias en magnitud y categoría, porque lo único en común es la lucha contra un opresor. Me vino a la memoria un bello pasaje de nuestro hermoso himno nacional:

“San José, San Lorenzo, Suipacha, ambas Piedras, Salta y Tucumán.
Son eternos letreros que dicen, aquí el brazo argentino triunfó.
Aquí el fiero opresor de la patria su cerviz orgullosa dobló”

Se cantaba a los triunfos sobre una opresión. La española.

Se imaginan como la hubiera pasado Vicente Lopez y Planes si lo pescaban los realistas?

Señores. Lo que ustedes están haciendo es un homenaje al ser humano que jugado por sus convicciones, acorralado y casi perdido lucha por su vida y su libertad. Y consigue salvarse.

Ese fue un gran triunfo pero no solo de ellos. Ellos, fueron entrerrianos, fueron lapaceños. Y ustedes señores, inteligentemente se dieron cuenta de eso y honran a su ciudad con este recuerdo...

Ricardo Lopa, abogado y escritor . Hombre de Boedo. Uno de los que tomaron este tema. Me dijo mientras conversábamos en un bar de Bs. As. que a él le gustaría saber un poco como veíamos a los Kennedy, nosotros sus hijos.

Y eso me sugirió terminar estas palabras dando unos pantallazos de ellos, desde nuestra óptica. Y pido disculpas a mis primas si hablo más de Mario mi padre, que naturalmente es a quien más conocí.

La vida de ellos, de los tres, fue una vida normal, de luchadores. De empezar de nuevo de cero y levantarse. Y sobrevivir lo mejor posible, ya los tres con familias. Porque el único casado antes de los hechos de la Paz era Roberto. El que arriesgó más en ese sentido.

Yo los conocí como muy respetuosos de la ley y amantes del orden.

Alternaban con personas de todas las clases sociales.

Considerados, igualitarios y nunca poniéndose por encima de nadie.

Mi padre nunca nos hablaba a nosotros del levantamiento de La Paz, ni de lo de Concordia. Creo que por nada en especial. Simplemente no se cuadraba. En el día a día estábamos en otra cosa. Como nosotros, que hay muchos episodios de la vida que salen como tema con los amigos y no con los hijos. Y viceversa.

Las durezas del exilio las supe por mi media hermana y madrina Maggi Kennedy que me malcriaba en mi niñez.

Esas durezas las recordaba a veces pero sin drama y sin rencor. Más bien se acordaba de las travesuras que compartía con Robertito Kennedy, hijo de Roberto

Ambos imposibilitados de estar aquí por razones de salud. Es una pena.

Solo teníamos el privilegio de escuchar de aquellos hechos, de fuente directa, cuando iban amigos y buscaban el tema.

A veces, en el fondo de la casa de la calle 3 de abril en Corrientes, mi padre hacía unos asados al asador (a la cruz dicen ahora) con leña de quebracho colorado, como no los he vuelto a comer en mi vida.

A esos asados iba el Tte. Cnel. Villamonte, medio pariente nuestro por la línea Cárdenas y jefe del Regimiento 9, el mismo que sublevó Pomar en 1931 y dos primos Cordobeses de mi madre, abogados los dos, uno de los cuales, fue por un tiempo Fiscal de Estado de la Provincia. Y ahí sí. Le preguntaban y el relataba. Recuerdo mucho lo de Concordia aunque yo tenía algo así como 5 años porque el relato atrapaba.

Pero la historia la supimos más bien por los escritores. El uruguayo Yamandú Rodriguez que escribió en caliente. Y después de mucho tiempo los que retomaron el tema. Roberto Cesario, González Rebolledo, Ricardo Lopa. Cada cual en un estilo diferente y diferente al de Yamandú.

A los escritores. Nuestro reconocimiento y congratulación por lo que han hecho.

A mi padre lo recuerdo por aquellos años saliendo por las mañanas correntinas de verano con su traje blanco de hilo y sus sombreros de ala ancha que compraba por catálogos en Fumagalli. También los compraba Eduardo en Buenos Aires y me parece que también Roberto.

Y otro día salía de bombachas de campo y Alpargatas (aunque no al centro sino a los arrabales donde tenía amigotes que criaban gallos de riña), lo que no nos gustaba nada porque éramos citadinos y era como un quemo que tu padre saliera así de campesino.

Eduardo hacía lo mismo en Florida con una bombacha bataraza.

¿Porqué lo hacían? No se. Ya estaban de vuelta de todo.

¿ Y la vida cotidiana?.

Austera, pero con buena mesa. Hombres de su hogar. Gran caminador para mi tormento porque me llevaba con él y me costaba seguirle el paso.

Recuerdo humoradas como cuando saludaba a algún personaje por la calle de una a otra vereda con un “adiós amigo” y por lo bajo me decía… “de lo ajeno”

Algunos días de taciturno. No le duraba mucho.

Gran lector por aquellos años. Especialmente de historia.

¿Y los otros dos hermanos que se quedaron en Buenos Aires?

Eduardo era nuestro favorito porque tenía gran carisma y un muy buen humor. Muy buena onda con los chicos. Cuando iba a Corrientes era una fiesta.

Roberto? Más rudo pero para nosotros simpático y afectivo. Gran conversador y relator de historias del campo.

Los tres, fuertes personalidades. Los tres elegantes en el vestir.) Los tres corteses y caballerescos en el trato con todo el mundo. Así los recuerdo.

¿Eran hombres perfectos? No. Tenían sus defectos como cualquiera. . Pero para que traerlos aquí…

Y no quiero cerrar esto sin mencionar algo que siento íntimamente desde que pude razonar con objetividad sobre estas cosas.

Los hombres que combatieron a los Kennedy por obligación, por cumplir su deber merecen nuestro respeto y homenaje. Es la otra cara de la moneda.

Me refiero a los que lo hicieron de a pie por decirlo de alguna forma.

Que tirar bombas o ametrallar desde los aviones sin fuego antiaéreo no tiene riesgos.

Pero hay que tener valor y mucho para enfrentarse a eximios tiradores que no tenían otra opción que combatir con las armas, por su vida y su libertad.

Que en las guerras, lo peor debe haber sido la corta distancia, el cara a cara con el otro.

El tú o yo. Lo peor el cuerpo a cuerpo.

Porque, cuando no se pelea por convicción o por necesidad, me imagino que el primer impulso debe ser darse vuelta y correr. Y por algo en algunos ejércitos los oficiales llevaban una pistola.

Finalmente quiero reiterar el homenaje y reconocimiento que merecen todos aquellos que los ayudaron en su larga retirada. Familiares, amigos, pueblo. Entrerrianos, correntinos. Que eso no se hace sin comprometerse y correr riesgos. Es jugarse y mucho.

Y también a Mito Colombo, a Marta Kennedy, a Miguel Kennedy que ya hace años no está, por conservar tan bien aquello.
Sabemos que no fue ni es fácil.

A todos muchas gracias.

Nada más










Fuente: Palabras de Donald Kennedy hijo de Mario Kennedy, en el Homenaje por la designacion de la Ruta de ingreso a La Paz con el nombre de "Hermanos Kennedy", 20 de noviembre de 2009.

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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Noticias: "Reportaje a Enrique Arana, dirigente universitario de Franja Morada" (6 de diciembre de 1973)

El caudal electoral estudiantil de Franja Morada en Buenos Aires ha sido la mayor sorpresa que depararon los recientes comicios universitarios.

La mayor parte de los observadores esperaba una pugna entre la Juventud Universitaria Peronista (JUP) finalmente triunfadora, y el Movimiento de Orientación Reformista (MOR, comunistas), tradicionales dirigentes de los centros de estudiantes porteños.

Sin embargo, Franja Morada arribó segunda en los centros más importantes. Por ese motivo, Noticias, entrevistó a Enrique Arana dirigente de la Juventud Revolucionaria Radical, integrante de la agrupación Franja Morada y miembro de la Junta Ejecutiva de la Federación Universitaria Argentina (FUA- Córdoba). Estos son los principales tramos del dialogo:

P: ¿Que causas atribuyen el papel cumplido por Franja Morada en las recientes elecciones estudiantiles?

R.: En primer lugar, a la mayor afluencia de militantes radicales en el frente universitario porteño; en segundo lugar; al trabajo desarrollado durante el año, y en tercer lugar, al siguiente fenómeno: al masificarse las elecciones estudiantiles, se reflejaron en ellas los procesos de masas que se viven en el ámbito nacional. Sobre este punto, se comprueba nuestra vieja tesis de que en la medida que la Universidad se politiza, se acrecienta el aval estudiantil a aquellas tendencias que plantean una política universitaria acorde con la realidad nacional, y que expresan a los partidos políticos de masas; en nuestro caso, el radicalismo.

P: ¿Cual es su posición en torno del debate sobre unidad del movimiento estudiantil?

R.: La unidad debe darse a partir de los centros de estudiantes, las federaciones regionales y la central única de estudiantes, que nosotros entendemos que es la FUA. En ese sentido, representa un avance notorio la participación electoral de la expresión universitaria del peronismo, la JUP. Esta participación de la JUP es consecuencia de las luchas que en conjunto han librado las juventudes políticas universitarias, a través de la coordinación de las Juventudes Políticas Argentinas, particularmente en el apoyo a la
Intervención. Conviene recalcar que ese apoyo fue ratificado en las elecciones por el 90 por ciento del movimiento estudiantil.

P: Usted menciona la presencia de la FUA. Ahora bien, ¿existen dos sectores que reivindican para si esa denominación?

R.: Los guarismos a nivel nacional confirman la existencia de una sola Federación Universitaria Argentina, la única que periódicamente, en forma ininterrumpida, realizo sus congresos nacionales. A este inminente decimotercer congreso, concurrirán entre 65 y 70 centros de todo el país. La conducción de FUA garantiza la participación de cualquier tendencia siempre que se reconozca a la FUA como tal.

P: ¿Que posición sustentan acerca de la futura ley universitaria?

R: Nosotros planteamos que se promulgue durante 1973, porque entendemos que las tratativas de la ley y su debate en el Congreso deben efectuarse con los estudiantes en la Universidad. Respecto del texto en si, insistimos en la necesidad de mantener la autonomía y el co-gobierno. Hay una experiencia en ese sentido, como el caso uruguayo. Nosotros no levantamos la autonomía como sinónimo de aislamiento de una política nacional sobre educación.

P: ¿Como debería integrarse el gobierno universitario?

R: A nuestro juicio, deben integrarlo los docentes, estudiantes, graduados y no docentes. Es decir, el tripartito actualizado.

P: ¿Cual debe ser el papel de la Universidad?

R.: La Universidad tiene un papel muy especial, en el proceso de liberación. Somos conscientes de que, como estudiantes, somos los privilegiados de este momento. La Universidad debe ser de mayorías.

Para insertarse en la Nación, la Universidad debe implementar propuestas al país para el desarrollo tecnológico y científico mediante la creación de carreras interdisciplinarias, sobre todo en las ciencias exactas. Hasta ahora se desarrollaban las ciencias sociales para que subsistiese la dependencia tecnológica. Los planes de estudios deben surgir de la coordinación armónica del gobierno universitario y el gobierno nacional.







Fuente: Noticias “Los radicales satisfechos” Reportaje a Enrique Arana, dirigente universitario de Franja Morada, 6 de diciembre de 1973, pag.11.
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