Páginas


Image and video hosting by TinyPic

lunes, 5 de septiembre de 2022

Félix Laiño: "El atentado contra Yrigoyen” (22 de noviembre de 1985)

LAIÑO RECUERDA

Todavía no entró en máquina 1930-1983: relato de un testigo presencial del drama político argentino (o las memorias de Félix Laiño). Pero SOMOS anticipa uno de sus capítulos más apasionantes: el atentado contra Yrigoyen.

Comencemos por tener en cuenta que Hipólito Yrigoyen llegaba a su segunda presidencia, viejo, enfermo y mal atendido por sus médicos, íntimos amigos y correligionarios, cuya subordinación llegaba al extremo de estar más atentos a la aversión del paciente por los medicamentos que a la verdadera naturaleza de sus males. Hubo una excepción: el doctor José W. Tobías, reputado facultativo, profesor de Clínica Médica, quien trazó un cuadro verdaderamente alarmante del estado de salud del presidente de la República. La arteriosclerosis estaba haciendo estragos en su organismo y sufría serios problemas en el árbol urinario, además de severos trastornos cardiopulmonares. Pero Yrigoyen no era hombre de someterse a tratamientos medicamentosos, confiando, como durante toda su vida, en los remedios caseros y en las virtudes curativas de toda clase de hierbas que le acercaban y sugerían amigos complacientes.

A su edad y con tan precaria salud no fue extraño que se refugiara, cada vez más, en el seno de un grupo de correligionarios, quienes con funciones no muy claras en la Casa de Gobierno terminaron por aislarlo de la realidad bullente del país y de los arduos problemas políticos, y sociales que se fueron presentando cada vez con mayor intensidad a favor de la inanidad gubernamental.

Por lo demás, una mayoría complaciente en la Cámara de Diputados (genuflexos era el calificativo humillante de la oposición) no se atrevía, a pesar de algunos intentos aislados, a perturbar la paz palaciega del anciano caudillo, quien terminó siendo prisionero del entorno. (...)

EL HOMBRE QUE CORRÍA

De pronto, el ambiente público se agitó con la noticia de un atentado del que había salido milagrosamente ileso el presidente de la República. Pero a pesar de la trascendencia periodística que alcanzó el episodio, y cuando aún hoy integra la agitada historia política de aquellos años, la casualidad me convirtió en testigo del suceso y pude comprobar entonces que no hubo tal atentado.

Era el mediodía de una jornada calurosa de fines de año (24 de diciembre de 1929) y el secretario de redacción del diario, junto con otros compañeros, también momentáneamente apartados de sus tareas habituales, me había destinado a localizar a los favorecidos por el premio mayor de la lotería de Navidad que se había sorteado esa mañana. Uno de los billetes premiados se había vendido en una agencia de lotería de la calle Brasil, frente a la residencia presidencial, y hasta allí llegó mi indagación periodística. En cierto momento la custodia del presidente de la Nación despejó el lugar de curiosos y yo fui a dar a la cuadra siguiente, interrumpida por una cortada de 100 metros entre Bernardo de Irigoyen y Tacuarí, en momentos en que avanzaba por la calle Brasil, en dirección al Este, rumbo a la Casa Rosada, el automóvil que conducía a Hipólito Yrigoyen. De pronto vi salir a un hombre, modestamente vestido, desde la cortada donde se hallaba oculto corriendo hacia el auto presidencial con un sobre en la mano. La custodia del Presidente abrió fuego contra el desconocido antes de que pudiera acercarse al automóvil, con el presumible propósito de arrojar la carta al paso del vehículo. El hombre, alcanzado por numerosos disparos, quedó tendido en el suelo, muerto instantáneamente. El coche presidencial se detuvo en medio de la confusión provocada por los estampidos, pero de inmediato volvió sobre el breve camino recorrido regresando con el Presidente a su domicilio, mientras gran cantidad de público se congregaba en el lugar. Pasado el estupor del primer momento, yo abandoné la tarea de localizar a los agraciados de la lotería de Navidad y corrí hasta el local de la Comisaría 16 en la calle Lima y Brasil, a doscientos metros de distancia, a donde había sido llevado el cadáver del desconocido, que resultó ser Guillermo Marinelli, un inmigrante italiano desocupado de 41 años de edad. Había gran agitación en la comisaría cuando inesperadamente apareció Hipólito Yrigoyen, quien sin cambiar una palabra con nadie y rodeado por los funcionarios policiales se detuvo a observar el cadáver que yacía en una camilla en el patio del local. Tras breves instantes, despaciosamente y en silencio como había llegado, se retiró Yrigoyen, para ascender al coche que lo llevaría a la Casa de Gobierno, dejando tras de sí la conmoción que había causado el suceso.

La versión oficial de lo ocurrido no se hizo esperar: se había frustrado un atentado contra el presidente de la República. Habían querido matar a Yrigoyen.

Por entonces no se conocían los informativos radiotelefónicos, pero el suceso, como es natural, mereció amplio despliegue periodístico y fue el comentario obligado en las tertulias de aquel fin de año, aunque el fino instinto popular desconfió de inmediato de la versión policial. Yo, por mi parte, testigo presencial, tenía motivos no sólo para dudar sino para afirmar que no había existido tal atentado y que, en el mejor de los casos, la custodia presidencial había actuado con precipitación, confundiendo las intenciones del desconocido. Como yo estaba seguro de que sólo había querido hacer llegar una carta al presidente de la Nación, así lo informé en la crónica (...) periodística que escribí sobre el suceso.

Me llamó el director del diario para preguntarme de dónde había sacado la versión del suceso que publicaba, aclarándome que era motivo de gran disgusto en las esferas oficiales. Fue inútil que explicara que había sido testigo: el diario rectificó lo publicado.

Pasaron las fiestas de fin de año y me había olvidado del episodio, cuando una mañana me volvió a llamar el director del diario, Camilo Villagra, quien me recibió acompañado del doctor José A. Tamborini, a quien conocía como ministro del Interior del doctor Alvear. A su pedido hice un relato verbal pormenorizado de lo que había ocurrido con el supuesto atentado; el doctor Tamborini me escuchó atentamente sin hacer comentarios y me despidió con una cariñosa palmada en el rostro. Pero, al parecer, las cosas no iban a quedar allí. Ciertamente, días más tarde, me volvió a llamar el director del diario y al llegar al despacho lo vi acompañado por el doctor Leopoldo Bard, quien me conocía por mi actuación como cronista parlamentario. Sin preámbulos, el doctor Bard me aclara que venía a buscarme para llevarme ante el presidente de la República. Me quedé petrificado ante la inesperada novedad y casi ni repuesto de la sorpresa salí acompañado por el doctor Bard, quien en su automóvil me condujo no a la Casa de Gobierno sino a la residencia presidencial de la calle Brasil. Yo iba en el trayecto sumido en lúgubres cavilaciones, meditando sobre la imprudencia de mi audacia periodística, cuando mi acompañante, viéndome tan nervioso y seguramente para tranquilizarme, me dijo que no me preocupara, que el Presidente quería saber lo que yo había visto el día del atentado. Me tranquilicé a medias, pero al llegar me había ganado la convicción de que el Presidente dudaba de las explicaciones de su propia custodia y quería tener una versión objetiva del suceso.

Tras la larga espera nos recibió Hipólito Yrigoyen, no en su escritorio sino en la sala que daba a la calle, de pie, apoyando su mano derecha en una mesa vulgar. Sin preámbulos y dirigiéndose al doctor Bard, con quien parecía tener trato frecuente, hizo una larga exposición sobre un tema que al parecer le preocupaba.

-Me han venido a ver los hombres del Ejército para hacerme partícipe de sus preocupaciones sobre ciertas actividades de las Fuerzas Armadas de Chile en la frontera con nuestro país. Les pregunté si lo que ellos temían era una invasión, pero no me supieron precisar circunstancias que justificaran sus aprensiones. No tardé en percibir que se trataba de una nueva tentativa de los mandos del Ejército que, desde tiempo atrás, pugnaban por mejorar y acrecentar sus armamentos sin parar mientes en que ni la situación de las finanzas públicas, ni las posibilidades del crédito, nos permiten erogaciones extraordinarias. No teman, les dije, ningún conflicto con Chile. Y para probar lo infundado de sus especulaciones pedí una comunicación telefónica con mi amigo Alessandri —prosiguió— preguntándole si se había suscitado algún problema. El líder chileno se mostró extrañado por mi pregunta, aunque admitió que también sus jefes militares le habían trasmitido alguna inquietud sobre las actividades fronterizas del Ejército argentino. En suma, quedamos de acuerdo en el fraternal diálogo telefónico de zanjar personalmente entre ambos cualquier dificultad que se presentara. Los hombres del Ejército presentes en mi despacho, tras haber oído la conversación de los dos hombres de Estado, celosos de mantener la paz, no tuvieron otra alternativa que postergar su inquietud armamentista.

De pronto entró en la sala uno de sus secretarios, quien, hablándole al oído puso fin a la entrevista.

-Espero verlos mañana —nos dijo.

Pero ese mañana no llegó nunca.

Todavía hoy me pregunto ¿qué quería saber de aquel joven periodista el presidente de la República? (…)


Buenos Aires. Reconstrucción del atentado contra el presidente Hipólito Yrigoyen, 1929.
Documento fotográfico. Inventario 32211.





Fuente: “Laiño recuerda, el atentado contra Yrigoyen” en Revista Somos N° 478, 22 de noviembre de 1985. Digitalizado por Mágicas Ruinas, aporte de Riqui de Ituzaingó.

Leer más...

jueves, 18 de agosto de 2022

Guillermo Tello Rosas: “Exceso de formalismo” (1986)

Dentro del radicalismo hay una autocrítica implícita que es la constitución de prácticamente un nuevo partido. Me refiero al arribo a la conducción partidaria de una nueva generación política que no surge espontáneamente, sino como consecuencia de discusiones que arrancaron a finales de los 60 con los primeros grupos juveniles. En esos años se constituyó el Movimiento de Agitación y Lucha, y posteriormente el de la Juventud Radical. Luego, en Córdoba, surgió el Movimiento de Avanzada Revolucionaria, antecedente de Renovación y Cambio, con el objetivo de practicar una autocrítica superadora.

La militancia de la época se criticaba el exceso de formalismo en que nos movíamos. Tal es así que le llamábamos "la craneoteca” al lugar donde solía reunirse un equipo de profesionales -Grinspun, Concepción Elizalde- acaudillados por el doctor Arturo Illia.

Respecto de mi apoyo de la interna radical a la Línea Nacional que respaldaba a Ricardo Balbín frente al alfonsinismo, no me autocritico ya que la revalorización de Perón y el peronismo que nosotros proponíamos fue incorporada luego al cúmulo de elementos progresistas que introdujo Alfonsín

En los años que llevamos como gobierno, me resulta difícil encontrar algo que sea criticable en sí. Si bien ha habido fallas, las mismas se dieron por factores ajenos a nuestra política. Un ejemplo es el plano económico donde, agobiados por la herencia maldita de la dictadura, no contamos con el apoyo del sector privado, que era el que debía liderar el proceso de crecimiento y producir inversiones. Todos miraban al Estado, pero éste estaba agotado.

Un error importante, que si debemos admitir, tiene que ver con la política encarada para con el Poder Judicial, porque entiendo que los nombramientos y elecciones de jueces pudieron haberse realizado de otro modo. El funcionamiento actual del Poder Judicial es, sin duda, retardatario, por lo que necesita (hay conciencia de esto en el partido) ser remozado para hacer efectiva en el país la idea de justicia.






Fuente: “Exceso de formalismo” por el Diputado Nacional, Guillermo Tello Rosas, en Revista Crisis N° 42, 1986.

Leer más...

viernes, 5 de agosto de 2022

Marcelo T. de Alvear: "Adhesión al Homenaje a Batlle y Ordoñez" (1937)

 LA ADHESION DEL DR. MARCELO T. DE ALVEAR

En respuesta a la invitación que el Comité de Homenaje a Batlle en Montevideo hizo llegar al doctor Alvear, el jefe de la U. C. R. envió el siguiente mensaje al presidente de aquél, señor Edmundo Castillo:

“De mi alta consideración :

He sido honrado por la invitación que Vd. me formula en su nota de fecha 13 del corriente en nombre del Comité de su digna presidencia , para concurrir y hacer uso de la palabra en el acto de homenaje popular al ilustre repúblico desaparecido, Batlle y Ordóñez, que va a celebrarse el próximo día 24.

Hubiera sido mi mayor deseo estar presente en esa celebración, cuyas proporciones y cuya repercursión en el alma del pueblo uruguayo descuento desde ahora. Pero las accidentadas circunstancias del movimiento político argentino actual, me privan de poder realizar ese propósito, y me apresuro a expresar el sentimiento de no poder llevarlo a cabo.

Quiero, sin embargo, aprovechar esta oportunidad, para hacer llegar a ese Comité la impresión que guardo en mi espíritu de la actuación de Batlle y Ordóñez, en favor de las instituciones democráticas de su país y toda América.

La figura de Batlle, cuya consagración ya se ha producido por la gravitación de su talento de estadista y de mentor espiritual de un pueblo, anticipándose así al juicio indudable de la historia, ha trascendido en mucho los límites de su patria, para extenderse a todos los países de habla hispana. Sus decisivas campañas por la liberación civil y política de su pueblo; sus iniciativas realizadas en gran parte gracias a su esfuerzo personal, en favor de una legislación avanzada y conforme con las exigencias y aspiraciones de los pueblos más civilizados; la rectitud y clarividencia de su juicio ; la firmeza de sus convicciones democráticas y la leal observación de los altos principios y normas de moral cívica que inspiraron su acción de líder político y de gobernante, han colocado a Batlle en la vanguardia de los estadistas más capacitados del continente.

Y fué tan segura y tan acertada su visión del porvenir , que aún hoy, en gran parte de América y hasta del viejo mundo, las naciones se de baten angustiosamente en procura de conquistas políticas y sociales que Batlle concibió y realizó en su fecunda acción de muchos años. El juicio de sus contemporáneos ha rodeado de respeto y consideración su severa figura de hombre público.

Tengo la absoluta certidumbre que la posteridad, no sólo confirmará ese juicio, sino que contribuirá a que los perfiles del eminente estadista uruguayo lo destaquen ante la opinión de las democracias americanas como uno de sus hijos más preclaros y uno de los más eficaces y gloriosos paladines de un alto ideal.

Ruego a Vd. interpretar mis sentimientos más cordiales ante los señores miembros de ese H. Comité, y acepte las seguridades de mi alta consideración y estima.

( Firmado ) : M. T. DE ALVEAR.”






Fuente: “Mensaje del Dr. Marcelo Torcuato de Alvear al homenaje a Batlle y Ordoñez” Revista Claridad, Año XVI, N° 319, Noviembre de 1937.

Leer más...

lunes, 1 de agosto de 2022

Ricardo Balbin: "A mis amigos Doctores Mercader y Frondizi" (25 de mayo de 1950)

Doctores Mercader y Frondizi:

Mis amigos:

El dia que Argentina recobre su sentido moral -cuando en ella luzca el hombre y su personalidad; se inspiren sus gobernantes en sanas doctrinas civilizadoras; en el momento en que el Estado, la Escuela, la Universidad y las organizaciones del trabajo, merezcan tales titulos y cumplan con decoro su destino-, estas paginas volverán a leerse.

Entonces se valorarán los hombres que, como ustedes, sobreponiendose al miedo y a la época, supieron ser superiores, entregando con coraje y sin cálculo, la vida, la inteligencia y el saber, al servicio de las más nobles y levantadas causas argentinas.

Hay una generación que viene y para la cual trabajamos; yo prefiero que sea ella quien dicte para ustedes la palabra de reconocimiento; soy más feliz así, porque entre ella, vienen mis propios hijos.


Ricardo Balbín

Cárcel de Olmos.

25 de mayo de 1950

año del Libertador San Martín








Fuente: Dedicatoria escrita y firmada por el Dr. Ricardo Balbin al folleto “El proceso Balbin: ante la Cámara Federal: Alegatos de los doctores Arturo Frondizi y Amilcar Mercader., Editado por U.C.R.. Buenos Aires, 1950. En “Para ser una mujer” de Martha Mercader, Planeta, 1992.

Leer más...

jueves, 28 de julio de 2022

Félix Luna: "A 50 años de un discurso histórico" (27 de julio de 2005)

Hace medio siglo, el 27 de julio de 1955, a las 21.30, Radio Belgrano irradió por primera vez en diez años una voz opositora. Quien hablaba era el presidente del comité nacional de la Unión Cívica Radical, doctor Arturo Frondizi. Fue un discurso de gran significación histórica por su contenido y repercusión, y sacudió tanto a la opinión pública como al gobierno de Perón.

La manera como Perón demolió su propio poder es un proceso digno de análisis. A fines de 1954 la hegemonía del líder justicialista era incontrastable. Contaba con un masivo apoyo popular, el respaldo del movimiento obrero organizado, el sostén de las Fuerzas Armadas. El aparato de información y propaganda que había montado era perfecto: sólo un par de diarios nacionales podía considerarse independiente y todas las radios del país formaban parte de una cadena abrumadora.

El deporte, la educación, los industriales, los distintos cuerpos sociales se alineaban en esa "comunidad organizada" con la que Perón había soñado desde sus comienzos políticos.

La oposición, asfixiada y sensible a las hostilidades que recibía, con escasísima representación parlamentaria en virtud de una mañosa ley electoral y sin acceso a ningún medio de difusión, se encontraba inerme. A fines de 1954, Perón podía mirar con satisfacción la realidad que había prolijamente repujado. La economía, aunque ahora crecía con la pujanza de los años de posguerra, todavía no presentaba motivos de alarma y Perón propiciaba una concesión a la Standard Oil sobre la mitad del territorio de Santa Cruz a fin de paliar la escasez de combustible líquido.

Fue precisamente en ese momento de triunfo total, en noviembre de 1954, cuando Perón lanzó un inesperado ataque contra la Iglesia Católica. Después del primer desconcierto, quedó claro que el líder justicialista había entregado a sus opositores una formidable trinchera de combate. La Iglesia, un cuerpo tan jerárquico, tan organizado y por momentos tan eficaz operativamente como el Ejército, animado además por la fuerza de su fe, se había convertido en el catalizador de todo el arco opositor, desde los partidos políticos hasta el estudiantado, desde la clase media y los pequeños productores rurales hasta los intelectuales.

En el contexto de este enfrentamiento, el 16 de junio se había perpetrado un brutal ataque aéreo contra la Casa Rosada y una sublevación de marinos y aeronáuticos que estuvo mal planeada y fue mal ejecutada. Se frustró rápidamente, pero los centenares de muertos de la Plaza de Mayo impusieron en la ciudad una atmósfera luctuosa. Esa misma noche, grupos que actuaron con total impunidad atacaron e incendiaron la Curia y las iglesias de San Francisco, Santo Domingo, San Ignacio, la Merced y otras menos céntricas. ¡Dios mío, qué enferma estaría mi patria para llegar a estos extremos de violencia!

Por qué Perón, en la cumbre de su poder, inició esta lucha demencial, nadie lo sabrá. Tampoco sabrá nadie por qué Perón, después de las llamaradas del 16 de junio, en vez de aprovechar su triunfo optó por ofrecer inesperadamente un ramo de olivo a sus enemigos y al país entero.

Una pacificación imposible

En efecto, el 5 y el 15 de julio, en sendos discursos, Perón habló de pacificación.

Reconoció que durante su gobierno se habían restringido "algunas libertades", anunció que dejaba de ser el jefe de una revolución "para pasar a ser el presidente de todos los argentinos, amigos o adversarios". Absolvió a los partidos opositores de toda participación en el golpe aeronaval. Al mismo tiempo cesó en los diarios oficialistas la campaña anticlerical, muchos presos políticos fueron liberados y se desprendió de sus colaboradores más detestados, Raúl Apold (secretario de Prensa), Angel Borlenghi (ministro del Interior), Armando Méndez de San Martín (ministro de Educación) y el consejo superior del partido peronista presidido por el almirante Alberto Tesaire.

Parecía que soplaba sobre el país un vientito fresco de conciliación porque, ¡oh, milagro!, trascendió que algunos dirigentes podrían hablar por radio, un hecho absolutamente insólito en el régimen peronista. El primero que usaría el micrófono sería, como era lógico, el presidente de la principal fuerza opositora, la Unión Cívica Radical.

Arturo Frondizi pasaba por su mejor momento. A los 47 años, estaba en la plenitud de sus facultades. Había sido un brillante diputado, el más importante del legendario "Bloque de los 44", y desde el año anterior presidía el Comité Nacional de su partido, no sin la resistencia de algunos correligionarios que lo acusaban de frío, maquiavelista y cripto-marxista, pero reconocían su inteligencia y capacidad política. Para quienes lo frecuentaban, Frondizi era un paradigma raramente visto en el escenario de la política argentina: un intelectual con aire de académico, pero, a la vez, un dirigente que disponía de toda la información posible y conocía a fondo los entresijos de la política partidaria y nacional.

La posibilidad de dirigirse al país entero por la radio, ese instrumento que Perón usaba admirablemente, fue cazada al vuelo por Frondizi. Días antes había dado indicaciones a su cercano colaborador Nicolás Babini para redactar un borrador cuyo texto hizo pasar, en el mayor de los secretos, a algunos de sus íntimos; entre ellos, Héctor Noblía y Julio Oyhanarte: este último fue quien agregó al borrador esa frase que restallaría como un latigazo cuando, refiriéndose a la proyectada concesión a la Standard Oil, la definió como "una ancha franja colonial cuya sola presencia sería como la marca física del vasallaje".

El 26 de julio se rindió homenaje a Evita en el tercer aniversario de su fallecimiento. Fue un recuerdo muy sobrio: ningún acto multitudinario, sólo una ofrenda floral depositada por su viudo en el hall de la CGT. La módica recordación fue indudablemente superada por la noticia que trajeron los diarios de esa fecha: al día siguiente hablaría Frondizi por Radio Belgrano.

Sería el primer hecho concreto de la proclamada pacificación. Pero la tragedia era que nadie creía en ella. Para Perón era sólo un intervalo para reacomodar sus fuerzas antes de asestar el golpe definitivo a sus enemigos. Para la oposición, que no creía en nada de lo que dijera el líder justicialista, la pacificación era sólo una oportunidad que habría de aprovechar para demostrar al país que estaba viva. No tenían motivos para guardarle la menor piedad puesto que no habían recibido de Perón más que hostilidades y persecuciones...

Ese día, poco antes de las 21.30, Frondizi, acompañado por unos pocos amigos, llegó al estudio de Radio Belgrano, que en ese entonces se encontraba en Ayacucho y Posadas.

En Buenos Aires se notaba una disminución del tránsito y había poca gente en la calle, como suele ocurrir cuando se va a transmitir un gran partido. Pero el fenómeno también sucedía en el resto del país. En Posadas, por ejemplo, la paralización de las actividades fue total. Es que la "Red Azul y Blanca de Emisoras Argentinas" llegaba a los puntos más remotos del país.

Hubo un momento de tensión minutos antes de que el orador comenzara, porque apareció en el estudio un coronel del SIDE (el aborrecido Servicio de Informaciones del Estado) anunciando que se encargaría de fiscalizar que lo que se dijera se correspondía con el texto escrito del discurso. En realidad, las palabras de Frondizi se grabarían y luego se retransmitirían con diez segundos de retraso.

Señalemos que, posteriormente, Alfredo Palacios habría de rechazar esta novedosa forma de censura y, en consecuencia, no pudo irradiar su mensaje. El dirigente radical, en cambio, hizo caso omiso de la interferencia porque era demasiado apetecible la oportunidad para perderla por una formalidad molesta pero irrelevante.

Y Frondizi habló. Los que lo escucharon aquella noche seguramente no habrán olvidado la voz abaritonada del dirigente radical, su impecable dicción, el fraseo redondo y neto de sus períodos. De por sí, el mensaje de Frondizi marcaba una diferencia abismal con el rutinario discurso del oficialismo, de vuelo bajo, escaso en ideas y monótono en la reiteración de consignas cada vez más vacías de contenido.

Pero no fue solamente una pieza oratoria excepcional por su forma. El mensaje planteaba serenamente las condiciones que requería una auténtica pacificación, negaba cualquier sospecha de odio o revancha, pedía una amnistía amplia y la derogación del "estado de guerra interno". Rechazaba la concesión de la Standard Oil y esbozaba líneas de política económica, social e internacional. Todo esto, sin agravios ni acusaciones, en un tono levantado, superior. En la errática locura de esos meses, el discurso de Frondizi aportaba un elemento de racionalidad, de cordura política.

Duró sólo media hora. Cuando Frondizi salió del estudio, hubo pañuelos saludando, desde los balcones, una multitud se había congregado a lo largo de la calle Posadas y bocinas triunfales sonaban en todo el país.

Fue el discurso de un estadista exponiendo su plan de gobierno. Esa noche quedaron en claro varias cosas. La primera, implícita: la pacificación era imposible mientras estuviera Perón. Otra: un gran partido estaba aguaitando el relevo, como un cazador que ha olido sangre y tiene a la presa en su mira. Una gran alternativa se abría ahora. Pocas veces el verbo tuvo una repercusión tan honda en la vida argentina.

Lo que vino después es sabido. La farsa de la renuncia de Perón el 31 de agosto siguiente, su desmelenado discurso de "cuando caiga uno de los nuestros caerán cinco de ellos", el ofrecimiento de armar la CGT que en la imaginación colectiva remitió a las milicias obreras de la Guerra Civil española.

Antes que pasaran dos meses del discurso de Frondizi, Perón se asilaba en la embajada del Paraguay y otro ciclo se abría en la Argentina. 










Fuente: “A 50 años de un discurso histórico” Por Félix Luna Para LA NACION, 27 de julio de 2005.

Leer más...

lunes, 25 de julio de 2022

Benjamín Carranza: "La ética política era la diferencia" (24 de febrero de 2008)

Pocos dirigentes contemporáneos a Celestino Gelsi guardan un mal recuerdo del mandatario y de su gestión. Inclusive, dentro del espectro político no oficialista de la época, los referentes de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) reivindican el gobierno de Gelsi, de la UCR Intransigente (UCRI), aunque no dudan al marcar sus discrepancias con el partido gobernante.

"La diferencia entre la UCRI y la UCRP no era muy sustancial: era una diferencia de hombres, que explica un poco el mal que la política argentina, en general, sufre en la actualidad. Nosotros nos alineamos tras (Ricardo) Balbín, porque entendíamos que él encabezaba la línea de la ética y de los ideales radicales, mejor expresados que Frondizi. Este ya había sido candidato a vice con Balbín. Por eso, entendíamos que teníamos que irnos con Balbín. El debía haber sido nuestro candidato", aseveró Benjamín Carranza, abogado tucumano y referente de la UCRP que después, con poco más de 30 años, fue ministro de Gobierno de Lázaro Barbieri.

"Considerábamos que era espuria su llegada al poder (la UCRI había pactado el apoyo de los votos justicialistas con Juan Domingo Perón). La diferencia era una cuestión de ética política. Nosotros pertenecemos a la UCR, que siempre hizo bandera de la ética", aseveró Carranza. No obstante, elogió el gobierno de Gelsi. "Fue excelente, al igual que el de Frondizi, al que no lo dejaron gobernar. A Frondizi le decían long play, porque le hacían 33 revoluciones por minuto", rememoró con humor.

Se refirió también al rol que durante los gobiernos intransigentes cumplió la UCRP. "Por supuesto, éramos opositores; teníamos muchos representantes en la Cámara de Diputados. El peronismo estaba proscripto; por eso, teníamos que ejercer ese rol necesariamente. A partir de la ruptura, uno gobernaba y el otro era opositor", aseveró Carranza.

El dirigente radical también reivindicó el gobierno de Barbieri, cuya gestión, recordó, se inscribió en un contexto de severos problemas económicos y de un clima político cada vez más convulsionado, en todo el país.






Fuente: La Gaceta: "La ética política era la diferencia" Un ex funcionario de Lázaro Barbieri explica el rol de la UCRP por Juan Pablo Sanchez Noli – 24 de febrero de 2008.

Leer más...

viernes, 15 de julio de 2022

José Claudio Escribano: "La memoria de un modelo" (15 de julio de 1999)

Aún cuando éstos no hayan sido los mejores años, hoy es un día para decir que en todo tiempo hubo políticos honestos, con sentido del desprendimiento personal y voluntad de servir. Y, si llevado por la corriente general, que nada distingue, alguien afirmara que el país carece de modelos de conducta política, bastaría, para señalar lo contrario, un nombre que prolonga otros nombres: Arturo Mor Roig.

Hoy se cumplen 25 años del asesinato de ese denodado luchador por la pacificación y el diálogo democrático entre los argentinos.

Los hechos ocurrieron pasado el mediodía, en un restaurante de Pichincha y la avenida Provincias Unidas, en San Justo. Lo mataron por la espalda. Fueron seis hombres, declararon los testigos. La acción engrosó el historial de Montoneros, la organización terrorista más importante de la época. Después, cantarían: "Hoy, hoy, qué contento estoy/ vivan los Montoneros/ que mataron a Mor Roig".

* * *

Una tarde de marzo de 1971 Mor Roig invitó a este cronista a charlar en un bar de la calle Florida. Estaba cayendo el presidente Roberto Levingston y de eso quería hablar. El general Alejandro Lanusse, comandante en jefe del Ejército, iba a hacerse cargo del gobierno. En sus planes Mor Roig figuraba como ministro del Interior. ¿Qué hacer?

No percibí vacilaciones. Mor Roig ignoraba, por cierto, que en esto le iría la vida, pero sabía que el precio político por aceptar sería alto. Lo recompensaba la ilusión de contribuir a institucionalizar el país tras cinco años de régimen militar.

El primer conflicto -vago, difuso- se produjo con su propio partido, la UCR, a cuya afiliación renunció. El doctor Ricardo Balbín había puesto sus mayores esfuerzos en la constitución de La Hora del Pueblo, un agrupamiento en el que convivían y daban batalla por una pronta salida electoral la UCR, el PJ, la democracia progresista, el socialismo argentino, los conservadores populares, el bloquismo de San Juan y un independiente, Manuel Rawson Paz.

Balbín, líder del radicalismo, temía que la aceptación de Mor Roig perturbara la armonía de esa confluencia multipartidaria y, más que nada, los incipientes acuerdos con el caudillo exiliado en Madrid. Fue, sin embargo, el peronismo, por boca del delegado personal de Perón, Jorge Daniel Paladino, el que más enfáticamente sostuvo que debía confiarse en Mor Roig.

* * *

¿Quién era este político perspicaz, de voz baja y vestimenta invariablemente oscura, estudioso, dotado de paciencia infinita para escuchar y forjar consensos, justo él que venía de un núcleo partidario que había levantado las banderas de la intransigencia? Era español, naturalizado argentino, padre de cuatro hijos. Hoy tendría 84 años. Había nacido el 14 de diciembre de 1914 en Lérida, Cataluña.

Había sido dos veces concejal en San Nicolás, diputado y senador provincial. Después del derrocamiento del presidente Frondizi, en 1962, sus aptitudes conciliadoras se habían manifestado en la Asamblea de la Civilidad, primer entendimiento posterior a la revolución de 1955 que procuró superar el largo ostracismo del partido fundado por Perón e incorporar al funcionamiento de las instituciones, por medio de la representación proporcional, a las fuerzas minoritarias.

Mor Roig condujo la Cámara de Diputados durante la presidencia del Dr. Arturo H. Illia. El espíritu con que atendió esa función quedó patentizado en la Comisión de Labor Parlamentaria, destinada a dar tratamiento ecuánime a los intereses y sensibilidades de todos los bloques del cuerpo. Al cerrarse el Congreso, en 1966, pudo decir, sin que nadie lo desmintiera, que era un hombre pobre; más precisamente: un hombre empobrecido por la política.

Era procurador. Se anotó como alumno en la Universidad Católica y aprovechó así los años del general Juan Carlos Onganía, de silenciamiento partidario, para estudiar ciencias políticas. Se doctoró con una tesis sobre el Parlamento.

* * *

El hecho disparador de la reforma constitucional de 1994 fue la reelección del presidente en ejercicio. Pero más de veinte años atrás una comisión de once juristas, animada por otros propósitos, propuso, con los estímulos del doctor Mor Roig, una reforma con muchos puntos de contacto con la que se derivó del Pacto de Olivos: elección directa del presidente y vicepresidente de la Nación y posibilidad de reelección; ballottage, sólo para el caso de que ninguna fórmula hubiera obtenido la mayoría absoluta; jurado de enjuiciamiento para tribunales inferiores a la Corte, tercer senador... Tal reforma rigió para las elecciones nacionales de marzo, abril y septiembre de 1973, y para la instalación del gobierno del doctor Héctor J. Cámpora. Perdió la legalidad al vencer el tiempo establecido por la cláusula resolutoria que exigía su ratificación por una convención constituyente.

Mor Roig llevó consigo al Ministerio del Interior, como subsecretarios, a un maestro del derecho procesal, Augusto Mario Morello, de filiación demócrata progresista, y Guillermo Belgrano Rawson, del Partido Demócrata Liberal de San Luis. En los otros cargos se turnaron figuras de diversa procedencia cívica. Su primer candidato para ocupar la Dirección de Provincias, que no aceptó, había sido un joven poco conocido hasta que, dos años más tarde, venció al peronismo y sus aliados, quedándose con la banca de senador por la minoría de la Capital Federal: Fernando de la Rúa.

* * *

Es difícil saber cuántas frustraciones padeció Mor Roig como ministro. Sirvió lealmente a un presidente que nunca ocultó la admiración por sus atributos morales. Pero que en algunas situaciones, como aquella de agosto de 1972,cuando dijo que "a Perón no le da el cuero para volver al país", expresaba un tono exasperado, de crispación, ajeno al temperamento de su ministro.

Perón volvió, sin embargo, tres meses después, al cabo de 17 años. Recuerdo que ya con el peronismo en el gobierno, en el departamento modesto que ocupaba en la calle Arenales, Mor Roig me refirió que fue por esos días tormentosos, de noviembre de 1972, que Lanusse le confió algo que en aquellas circunstancias estaba fuera de la imaginación de sus conciudadanos: que hasta ese momento había alentado íntimamente la ilusión de ser candidato a presidente, que ahora consideraba, como todos, mucho antes que él, de realización imposible. Con un carácter más fuerte que la inteligencia política, Lanusse terminó empujando al brigadier Ezequiel Martínez a encarnar esa candidatura sin destino.

* * *

El crimen se cometió en San Justo porque los asesinos sabían que Mor Roig concurría periódicamente a almorzar a un restaurante próximo al establecimiento fabril de cuya dirección era asesor. Lo que no tenían por qué saber era que su magra remuneración no sólo era el único sustento, sino el medio para completar los aportes jubilatorios.

Ante su crimen, este diario lo despidió editorialmente como un ciudadano ejemplar. El Congreso de la Nación le rindió honores. Faltó decir que murió en el aislamiento político, con excepción de algunos fieles amigos. Se había cumplido la palabra de entregar el gobierno a quien triunfara en elecciones libres, pero el país prolongaba sus desdichas entre el desasosiego de la violencia y el caos de las facciones en el nuevo poder, hundiéndose irremediablemente en lo peor.

Sólo a fines de 1973, siete meses después de haber dejado el ministerio, por una intercesión amistosa del ex ministro de Defensa José Luis Cantilo, volvió a encontrarse, ya en el llano, con Balbín.

Muchos de los actores de ese tiempo han muerto. Si ese tiempo fuera recuperable, podría recabarse de alguno de ellos, del ex diputado Enrique Vanoli, un hombre de la intimidad del doctor Balbín, por ejemplo, el relato de la conversación furtiva sostenida días después del asesinato de Mor Roig con Roberto Quieto, líder de la subversión desaparecido a fines de 1975. No tanto para conocer la magnitud, que fue mucha, del desprecio de Balbín por los asesinos; en especial, para repetir lo que Quieto manifestó sobre los hechos de San Justo. Quiero decir, el relato de que en realidad a Mor Roig no lo mataron por haber sido ministro de Lanusse, sino como aviso de que los Montoneros debían ser tan tenidos en cuenta por el flamante gobierno de Isabel Perón como lo habían sido en esos días -principios de julio de 1974- los dirigentes de la oposición invitados a dialogar con la presidenta y sus ministros.

En verdad, la vida valía entonces tan poco como eso.








Fuente: "La memoria de un modelo" por José Claudio Escribano para La Nación del día 15 de julio de 1999.

Leer más...

jueves, 26 de mayo de 2022

Eduardo César Angeloz: "Primeras medidas" (1989)

En los primeros cien días de gobierno las principales políticas y medidas consecuentes que pondré en ejecución serán:

1. Plan de estabilidad, inversiones y crecimiento, cuyos ejes serán entre otros:

a) La reducción drástica del déficit fiscal (el propósito final es eliminarlo: Austeridad y eficacia en el gasto y mayores ingresos).

b) La renegociación de la deuda externa (el objetivo principal es bajar su monto).

c) Unificar el tipo de cambio y desregular otras áreas de la economía.

d) Reformar el Estado: privatización, racionalización de funciones.

2. Reorganización integral de la organización de la promoción de las exportaciones argentinas (darle autonomía, alto nivel, ejecutividad y gestión de características privadas).

3. Plan de agua potable: paso esencial en la lucha por una vida sana y digna de los sectores pobres marginados, tanto en zonas urbanas como rurales.

4. Plan nacional de capacitación profesional: En el mundo moderno los modelos tradicionales de educación van dejando paso a la idea de educación permanente, por toda la vida. Esa es la forma de mantenerse al día con el rápido progreso de las ciencias, las técnicas, las profesiones y los oficios. Sólo así podremos sentirnos seguros de competir en el mundo.

Este plan reemplazará al plan nacional de alfabetización y estará destinado a que los mayores de 25 años aprendan nuevos oficios o técnicas de trabajo.

5. Plantearé al Congreso la reforma de la legislación sobre excarcelación, de modo tal que la población advierta que su seguridad estará más protegida pues los delincuentes no tendrán los resquicios legales con que cuentan hoy en día.

Eduardo César Angeloz







Fuente: "Primeras medidas" por Eduardo César Angeloz. Volante de las primeras medidas a adoptar en los primeros cien dias de gobierno, 1989.



Leer más...

viernes, 13 de mayo de 2022

José Costarelli: "Debate de la ley de asociaciones profesionales” (29 de noviembre de 1973)

Sr. Presidente (Odena): Tiene la palabra el señor diputado Costarelli.

Sr. Costarelli. Como radical y como militante obrero quiero decir algunas palabras, muy pocas, para referirme al capitulo X de la ley, al que se denomina “Del fuero sindical”.

Me resulta cómoda esta intervencion sobre este nuevo capitulo, que no es nuevo como tema desde que, como tal, está contenido en los articulos 40 y 41 de la ley 14455 porque se trata de una conquista obrera por la que he luchado en el campo sindical y he visto con enorme satisfaccion de militante, proponerla y defenderla por los diputados radicales en la Convención de Santa Fe, cuando se incorporó el actual articulo 14 bis de la Constitucion.

La estabilidad para quienes ocupan cargos electivos o representativos en asociaciones profesionales con personeria o sin ella, pero siempre qe integren asociaciones de segundo grado, es principio substancial que se consagra en el proyecto del Poder Ejecutivo en los articulos 49 a 57.

La plataforma de la Unión Cívica Radical establece de modo terminante la necesidad de ampliar y asegurar la estabilidad efectiva de los dirigentes sindicales. Por eso criticamos la restriccion de establecer la estabilidad para los cargos electivos o representativos en asociaciones profesionales con personeria gremial, cuando en la ley anterior se aseguraba la estabilidad a todos los que ocupaban una funcion en asociaciones legalmente reconocidas, que es más amplio que el concepto de “con personeria gremial”.

La estabilidad se estatuye por el tiempo que dure el mandato. El mandato indeterminado no deberia exceder de dos años. Como protección y para evitar maniobras se estatuye que no podran modificarse las condiciones de la prestacion de servicios, ni disponer suspensiones ni despidos.

El articulo 50 modifica el articulo 41 vigente. Afirma la estabilidad de los delegados, de los representantes sindicales en organismos legales o convencionales, y tambien los de las comisiones paritarias.

Por el articulo 51 se hace reserva del empleo y la posibilidad de reanudarlo cuando finalice el ejercicio de su cargo. Estatuye un computo de la antigüedad y coincide en esto con la disposicion anterior.

El articulo 52 aclara el concepto del articulo 41 de la ley anterior en cuanto a los requisitos para la validez de la estabilidad.

El articulo 53 amplia el beneficio de la estabilidad durante el periodo electoral, desde la convocatoria hasta las elecciones. En esta disposicion se adolece del mismo defecto de limitar los beneficios cuando se trata de asociaciones profesionales con personeria gremial.

El articulo 54 concede el beneficio de la estabilidad a los candidatos, pero sin indicar por que plazo.

El articulo 55 del proyecto en consideracion otorga la estabilidad a quienes hubieren participado en la constitucion o formacion de una asociacion profesional.

El articulo 56 no concede el beneficio de la estabilidad cuando se produce la cesacion de actividades del establecimiento o la suspension general de sus tareas. Cuando las suspensiones o despidos se efectuen respetando el orden de antigüedad, no se tendrá en cuenta a los amparados por el regimen de estabilidad.

Los trabajadores alcanzados por la tutela consagrada en el capitulo X no podrán sufrir despidos, suspensiones o modificaciones de la modalidades de la prestacion de servicios sin que mediare previamente una resolucion del Tribunal Nacional de Relaciones Profesionales. En la práctica, debe logrars el previo desafuero ante el referido tribunal.

Donde el problema se torna más discutible es lo que respecta al fuero sindical especial. El radicalismo planteó este problema -a mi juicio como debe ser- en el ambito constitucional y por eso propuso su inserción en el articulo 14 bis de la Constitución. La razón es que los privilegios, como los que se pretenden por los articulos 58 y 59 del proyecto en consideracion, implican que los directivos de entidades con personeria gremial o sin ella, pero adheridas a una de grado superior, o no podrán ser procesados en sede penal sin que previamente se cumpla el trámite que se establece en el articulo 59 del proyecto. Tampoco podrán ser arrestados sin que me die decisión de juez competente; salvo en el supuesto de ser sorprendidos in fraganti en la comision de un delito. Tampoco podrá haber allanamientos de locales sindicales pertenecientes a asociaciones profesionales con personeria gremial.

Conforme con lo dispuesto por el articulo 16 de la Constitucion, existe una regla general que hace al sistema republicano en cuanto establece que no existen fueros personales y que todos los habitantes son iguales ante la ley. Por lo tanto, la excepcion, como fuero real y no personal; debe surgir de la propia Constitucion y nunca de la ley.

De todos modos, atento a que en estos articulos se otorgan fueros, privilegios y prerrogativas que seguramente se sancionarán, quiero hacer votos para que los dirigentes obreros argentinos, conscientes de su responsabilidad, hagan uso discreto de estos privilegios y lo manejen con prudencia. (Aplausos)






Fuente: “Debate de la ley de asociaciones profesionales” intervención del Diputado Nacional por Santa Fe, Dn. José Costarellí de la Unión Cívica Radical en Diario de sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, pág. 4181, reunión 44°, 29 de noviembre de 1973.

Leer más...

miércoles, 30 de marzo de 2022

Fernando Piragine Niveyro: "Homenaje a Amadeo Sabattini" (18 de marzo de 1964)

Sr. Presidente (Mor Roig). — Tiene la palabra el señor diputado Piragine Niveyro.

Sr. Piragine Niveyro. — Señor presidente y señores diputados: en nombre del bloque del radicalismo intransigente, qoie tengo el alto honor de presidir, adhiero íntima y fervorosamente al homenaje que en este instante se está rindiendo a un líder de la democracia argentina, el doctor Amadeo Sabattini.

Amadeo Sabattini fue una figura consular de la ciudadanía argentina. Fue presidente y conductor de la Unión Cívica Radical durante más de quince años, en los momentos más difíciles de la historia del país, en que el meridiano de la República, para los problemas más importantes, pasaba por Villa María, domicilio de este gran repúblico argentino.

Con Amadeo Sabattini, que fue el inspirador y fundador del movimiento intransigente dentro de la Unión Cívica Radical, y juntamente con Santiago del Castillo, Arturo Zanichelli y Samuel Aracena, hemos recorrido los caminos del país tratando de esclarecer los problemas argentinos. Encontramos el eco de todos los radicales, y fue así que se vigorizó el gran partido que es la Unión Cívica Radical; dentro de este gran movimiento del país luchamos en defensa de sus altos y permanentes intereses.

Amadeo Sabattini pudo haber sido presidente de la República. Circunstancias muy especiales, que son de público conocimiento, privaron al país de esa gran posibilidad, y tengo la certeza de que si hubiera llegado a la Presidencia de la República habría hecho un gobierno progresista, revolucionario y transformador, como lo hizo en Córdoba durante su mandato de gobernador.

Nosotros, por estas razones y por las que se han dado, adherimos entusiastamente al homenaje que se rinde a este gran repúblico, que es honra y prez de los gobernadores cordobeses.







Fuente: “Homenajes a la memoria del doctor Amadeo Sabattini” intervención de Fernando Piragine Niveyro, Diputado Nacional por Corrientes de la Unión Cívica Radical Intransigente. En Cámara de Diputados de la Nación Argentina, Reunión 19°, página 2252, 18 de marzo de 1964.


Leer más...

viernes, 11 de marzo de 2022

Osvaldo Bayer: "Carta a un joven radical” (abril de 1988)

Señor Presidente de la Juventud Radical, Carlos Raimundi:

Hace poco, en un diario, usted escribió: “No compartí -y es público y notorio- la ambigüedad de las instrucciones a los fiscales, el punto final ni la demora en tratar el tema de los detenidos politicos heredados de la dictadura”

Eso lo hizo usted como critica al gobierno de su partido. Se olvida -tal vez se trata de una traicion del inconsciente- nada menos que la ley de Obediencia Debida, una de las grandes monstruosidades juridicas (y no exagero si digo la más grande en la historia de nuestro país) que dejó a alevosos asesinos, torturadores y ladrones de uniforme en libertad. Pero bien, de ello serán responsables ante sus hijos, nietos y las futuras generaciones los diputados y senadores que traicionaron a la Republica y a la democracia levantando la mano para aprobarla demostrando una cobardía moral y una falta de coraje civil que hacen temer tiempos muy tristes para la República. Pero no es precisamente a ese, su “olvido”, en el que queria hacer hincapié, sino en su frase (la repito) “no compartí la demora en tratar el tema de los detenidos politicos”.

Una de las cosas más tristes y desoladoras, señor Raimundi, es un joven demagogo u oportunista. Porque usted asoma como alguien que se queda satisfecho con una mera frase. Y aquí va la pregunta frente a a realidad de los hechos; ¿que hace usted en su partido -y su juventud- por los presos politicos de Alfonsín? (Usted habla de “detenidos” porque claro, la palara presos es menos elegante y recuerda la triste realidad que el gobierno de su partido, señor Raimundi, es el unico constitucional que ha retenido presos politicos de una dictadura en toda la historia argentina). Usted está en desacuerdo, muy bien. ¿Pero cuando se ha movilizado a su Juventud Radical para que llene la Plaza de los Dos Congresos a exigir a sus propios legisladores una ley de revisión de causa a los “detenidos politicos” o simplemente un computo triple que salgan en libertad ya mismo hastan tanto se inicie esa tal revisión de causa? ¿Cuando usted y su juventud radical marcharon a la Plaza de Mayo para exigir del señor Alfonsin -el cual usted nos muestra como un campeón de los derechos humanos- que dé solución ya mismo a la tremenda injusticia que representa retener en la cárcel a jóvenes torturados y humillados más allá de todo límite durante la dictadura de los generales? ¿Cuando usted y su juventud hicieron una sentada o una huelga de hambre ante el Ministerio de Justicia donde está el señor Jorge Sabato de ministro para exigirle que elabore un proyecto que reivindique los derechos humanos para esos muchachos a los que se deja pudrir en la cárcel?

Usted, en el mismo articulo, sostiene que durante el gobierno de su partido no ha habido “ni una sola denuncia por violacion a los derechos humanos”. Y aquí se contradice usted mismo. ¿Le parece que retener presos politicos de una dictadura, condenados por jueces de la dictadura sin pruebas y sólo en base a la “instrucción militar” efectuada en centros de torturas como “La Escuelita” o la cárcel de San Nicolás no es estar flagrante falta con los derechis humanos?

Admita, señor Raimundi, que usted y su Juventud Radical se mueven actualmente sólo por candidaturas presidenciales o de las otras. Eso es muy triste: juventud y radical (radical, esa bella palabra que significa en realidad “de raíz”; al parecer sólo les interesa quedarse en las ramas y comer los frutos) cuyo único tema que los convoca sea la lucha por ver quién se halla más cerca del “reparto” y la “manija”.

En el mismo articulo usted me aconseja “ser prudente”, en politica. El mundo patas arriba. El joven “radical” que aconseja a un abuelo ser “prudente”. Antes eran los viejos que señalaban prudencia a los jóvenes. En los derechos humanos no puede haber ni “real politik” ni esa “prudencia” que usted me aconseja. O se respetan o se transgreden. No puede haber terminos medios. En una republica que se precie de libre y democrática no puede haber inocentes presos y genocidas libres. Todo ese palabrerío oportunista de “el camino es sinuoso y los pasos deban ser prudentes” no llega a cubrir su desnudez ante la brutal realidad de la existencia de presos politicos. Ni palabras chorreantes de demagogia y retórica vacía cuando afirma “esa es la mejor ética que podemos exhibir (los radicales): haber asegurado con la estabilidad democrática el respeto por los derechos humanos de los argentinos por muchos decenios”.

Pero, olvidemos agravios: lo invito a luchar juntos por la libertad de los presos politicos. Limpie su mente de “internas” y de “manijas”, reuna a los jóvenes de buena voluntad y no nos demos tregua contra la burocracia y la corrupción moral. Luchemos por quienes sufren por el oportunismo de un gobierno que transa con los fuertes y olvida a los débiles.

Saque su juventud a la calle por los que sufren y la dignificará. Porque si no, para la historia, quedará como lema de ustedes aquello que sus correligionarios de Franja Morada cantaban en penosa autocritica: “No somos derecha, no somos de izquierda, somos una mierda”.








Fuente: “Carta a un joven radical” de Osvaldo Bayer, Carta abierta al Presidente de la Juventud Radical, Sr. Carlos Raimundi en Madres N° 40, abril de 1988.

Leer más...

martes, 25 de enero de 2022

Arturo Illia: "Duelo nacional por el fallecimiento de Sir Winston Churchill, ex Primer Ministro de Gran Bretaña" (25 de enero de 1965)

Ministerio de Relacion Exteriores y Culto

DUELO NACIONAL

Declárese el día del sepelio de Sir Winston Churchill, ex Primer Ministro de Gran Bretaña.

DECRETO N° 513 – Bs. As., 25/01/65.

Ante el fallecimiento de Sir Winston Churchill, y

CONSIDERANDO:

La dimensión universal de la personalidad del ilustre estadista británico, que ha servido a la humanidad con el ejemplo de su conducta, su labor intelectual y su acción permanente, en las circunstancias históricas más arduas e inciertas que ha soportado la civilizacion;

Que su larga vida fue representativa de un alto valor humano en la lucha sin tregua por la libertad y por las instituciones que la rigen en el ordenamiento politico de la democracia;

Que su figura señera trasciende las frontera de su país y se proyecta en el concierto mundial de los pueblos;

Por ello.

El Presidente de la Nación Argentina,

Decreta:

Articulo 1°: -Declárese dia de duelo nacional el día del sepelio de Sir Winston Churchill, ex Primer Ministro de Gran Bretaña.

Art. 2°: -La bandera nacional permanecerá izada a media asta en los edificios públicos y unidades del Ejército, la Marina y la Aeronautica durante el dia del duelo nacional referido en el articulo 1°.

Art. 3°: -Por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto se impartirán instrucciones al Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Republica en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para que, en nombre del Gobierno argentino, deposite una corona de flores en homenaje al estadista desaparecido y asista a las exequias y hónras póstumas a tributarse.

Art. 4°: -El Poder Ejecutivo concurrirá a los oficios religiosos que se celebren, invitándose a los miembros de los Poderes Legislativo y Judicial a asistir a los mismos.

Art. 5°: -Se comunicará el presente decreto a los Gobiernos Provinciales, invitándolos a adherirse al duelo.

Art. 6°: Se dará copia de este acto de Gobierno al señor Embajador del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Art. 7°: El presente decreto será refrendado por los señores Ministros Secretarios en los Departamentos de Relaciones Exteriores y Culto, de Interior y de Defensa Nacional y firmado por los señores Secretarios de Estado de Guerra, de Marina y de Aeronautica.

Art. 8°: Comuniquese, publíquese, dése a la Dirección General del Boletín Oficial e Imprenta y archívese.

ILLIA – MIGUEL A. ZAVALA ORTIZ – JUAN S. PALMERO – LEOPOLDO SUÁREZ – IGNACIO AVALOS – MANUEL A. PITA – MARIO ROMANELLI.






Fuente: DECRETO N° 513 - DUELO NACIONAL - Declárese el día del sepelio de Sir Winston Churchill, ex Primer Ministro de Gran Bretaña – Bs. As., 25/01/65.

Leer más...

jueves, 13 de enero de 2022

UCR: “Desde Martín García, a nuestros correligionarios y al pueblo de la República” (6 de enero de 1934)

DESDE MARTÍN GARCIA

A NUESTROS CORRELIGIONARIOS Y AL PUEBLO DE LA REPÚBLICA

El Jefe del Poder Ejecutivo Nacional ha lanzado al pueblo de la Republica un manifiesto que imputa responsabilidad a las autoridades en otros lugares del país. No conforme con haber establecido el estado de sitio para reducirnos a prisión, el gobierno recurre a la opinion publica para justificarse, en esperanza de no ser rectificado. Lo ha hecho sin embargo, en un documento contradictorio y tan deleznable en sus fundamentos, que necesitamos explicar a nuestros correligionarios y al pueblo argentino, toda la verdad.

Durante los tres últimos años hemos estado empeñados en la empresa de disciplinar la UCR, dentro de normas superiores, con el propósito de ofrecer a la República un gran partido orgánico, necesario para su restauracion institucional. El mayor obstáculo en esa labor generosa lo hemos encontrado en la hostilidad del gobierno que, sabiendose privado de la mayoría popular, buscó en la fuerza su perduracion. El estado de sitio de hace un año sirviole para frustrar la instalación del Comité Nacional, ya convocado entonces, y el nuevo estado de sitio que acaba de decretarse le sirve, en visperas de las elecciones, para confinar o deportar a las autoridades del partido.

EL PARTIDO Y EL GOBIERNO DE SANTA FE

Pretende el manifiesto oficial, que se ha reunido la Convención en Santa Fe por ser esta provincia l más adecuada para nuestros planes subversivos contra un sistema del que no forma parte el gobierno de Santa Fe, y al propio tiempo nos presenta como autoridades de un movimiento subversivo contra aquel gobierno local. Tal es una de las contradicciones ilógicas de dicho documento y nada pone en mayor evidencia lo absurdo de esa imputacion, como las manifestaciones que las autoridades de la UCR hicieron al gobernador Sr. Molinas en el momento de los sucesos y la que hizo aquel mismo gobernador a las autoridades nacionales, declarando lealmente que nada tenian que ver con ese movimiento las autoridades del radicalismo. En el propio teatro de los sucesos, es de publica notoriedad cual fue nuestra conducta, pues concluida la Convención, nos dirigimos a nuestros alojamientos del hotel o del vapor “Artigas”, a fin de preparar el regreso a Buenos Aires o a las provincias de que los convencionales procedían.

Tratase en efecto, de un movimiento ajeno a las autoridades partidarias y ejecutado sin su orden ni su consentimiento. Ni siquiera estamos seguros de que no hayan intervenido en él ciudadanos no afiliados al radicalismo y personas enemigas, que puedan haber actuado como agentes provocadores para desprestigiar a la Convención en el momento de terminar su cometido con pronunciamientos que iban a conmover la conciencia nacional, según el plan de predicacion que nos proponiamos. Aseguramos bajo la fe de nuestro honor que si esa revolucion hubiera triunfado, nosotros no habriamos participado en el gobiero revolucionario; pero despues de su fracaso, no podemos silenciar que aquella es el producto de un estado de rebelión latente en el pueblo, desde que la reaccion septembrina lo sumió en la miseria y lo despojó de su derecho.

LOS RESPONSABLES

Unicos responsables de la sangre que se ha derramado entre hermanos, son los que hace tres años quebrantaron el principio de autoridad, los que fundaron en la violencia un gobierno de oligarquia, los que anularon escrutinios, los que vetaron candidaturas, los que falsifican registros electorales, los que se apartan de la Ley, los que suprimen, en fin, las normas del régimen representativo. El manifiesto oficial afirma que las libertades politicas están aseguradas por él para todos los ciudadanos, al propio tiempo, que, en acuerdo de ministros ordena poner bajo su puño a la Convencion Nacional, y soldados del ejército se presentan a prendernos en nuestro alojamiento pacífico de Santa Fe, sin orden judicial ni presidencial, trasladándonos a nuestros actual presidio bajo custodias armadas. Pero la más evidente contradicción del manifiesto oficial se advierte cuando que la Nación, (es decir el gobierno) “no tolerará el retorno del régimen caído definitivamente el 6 de septiembre”, o sea que este gobierno de pregonada libertad se erige en tutor del pueblo y adopta los métodos de la anterior dictadura.

Afirma tambien el manifiesto que rehuímos el comicio porque no estamos seguros del triunfo y que buscamos por la revolución la posesión del poder. Todo el pueblo argentino sabe que esto no es verdad.

Si los dirigentes del radicalismo buscáramos la posesión del poder, estamos seguros de que nos dara en comicios la mayoria popular que nos acompaña. Nuestra abstencion traduce nuestro desinterés, planteando una lucha entre las fuerzas morales de nuestro ideal y la fuerza fisica del poder que nos oprime y que no nació de comicios libres

Si en esta lucha la UCR tuviera que ir un dia a la acción armada, afrontariamos ante el pais y ante la historia la responsabilidd del alzamiento, seguros de nuestra justicia y sabemos que ese alzamiento seria una formidable conmocion nacional que, aun derrotada, en la accion honraría a sus autores y lograría sus resultados en el orden moral.

Hace nada más que seis meses un manifiesto del Comité Nacional sobre los proyectos de contra-reforma electoral presentados por el gobierno, le advirtió que subversiones esporádicas y espontaneas habrian de realizarse fuera de nuestro contralor y esos presagios se están cumpliendo.

SITUACION DE ANGUSTIA

Hoy podemos repetirle lo mismo, porque el estado de angustia, de miseria y de protesta reinante en el corazón del pueblo, va siendo cada día mas extenso y peligroso. Las autoridades de la UCR han querido disciplinar y conducir esos anhelos populares, mediante su reorganizacion y su predica, para bien de la Republica, y es el gobierno quien se obstina en quebrantar nuestra accion constructiva.

El regimen imperante teme nuestra accion organizada y jerarquica, porque sabe que si el radicalismo fuera a los comicios arrollariamos en los escrutinios y que seria igualmente invencible en otros terrenos.

El manifiesto oficial pretende, finalmente, relacionar los sucesos revolucionarios del 29 de diciembre y el voto de la Convención, como partes integrantes de un mismo plan; y este es otro de sus absurdos.

Demostrada ya la naturaleza de dichos sucesos, ajenos a nosotros, tampoco hay relacion logica posible entre ellos y el voto de la Convención, puesto que lo resuelto se reduce a tres articulos: primero, el mantenimiento de la abstencion electoral que estaba en vigencia desde hace dos años, despues que el partido fue a comicios y vio anulados sus escrutinios y vetados sus candidatos; segundo, el carácter “activo” de dicha abstencion que por si se aclara cuando dice: “para explicar al pueblo los motivos de nuestra actitud, fundada en el anhelo de restituir a la Republica la normalidad constitucional”; y tercero, la autorizacion a la Mesa Directiva para convocar urgentemente a la Convención Nacional si se modificaran las circunstancias que activan la abstención. A este elevado pronunciamiento de una asamble de patriotas, el gobierno ha respondido con nuevos actos de fuerza y palabras de difamación, en una actitud irritada, que, desde la cárcel, entregamos al juicio de la opinión pública.

EL PORVENIR

Cualesquiera que sean las pausas y dilaciones que la fuerza imponga a nuestra empresa, nuestra empresa ha de reanudarse para llegar al éxito, porque nos inspira un ideal inmarcesible que viene del fondo de nuestra historia, y sabemos que no estamos empeñados en una simple lucha politica sinó en una labor de trascendencia para el porvenir del pueblo argentino. La crisis moral y economica que hoy aflige a las naciones civilizadas del mundo, pudo ser menos grave en nuestro pais si al frente DE MI GOBIERNO hubieran estado, no el odio sectario ni el engreimiento egoista, sino la amplia vision de solidaridad argentina, que permitió a los grandes estadistas de nuestro pasado sortear las más arduas crisis mediante los aciertos de la inteligencia previsora y del patriotismo abnegado. Crea la Nacion que si alguien trabaja hoy por conservar el acervo de sus mejores tradiciones para apaciguar al pueblo dándole lo que legitimamente le corresponde, por superar la crisis nacional mediante soluciones de justicia, es esta enorme fuerza popular congregada en la UCR que nada ni nadie podrá destruir, porque respode a una necesidad del pueblo argentino, para su propio equilibrio politico y su pacifico desenvolvimiento social.

FE EN LA ACCIÓN

Las cárceles, confinamientos y vejámenes que hoy se nos imponen con una prolijidad privada de todo grandeza, no nos afligen personalmente; pero sí nos aflige la paulatina caída de nuestra patria en un régimen de violencia que va tornándose crónico, y cuyas consecuencias no tardará en sufrir toda la sociedad argentina. La persecucion sistematica al gran partido que interpreta, organiza y conduce la conciencia popular, puede llegar a la extincion del espiritú cívico o a una catastrofe social de la que los perseguidores del radicalismo serán los únicos responsables. La UCR alienta en la tradicion argentina y busca el bienestar de todos en la justicia y en la paz. Arrojando nuestro partido, las masas desorganizads y heterogeneas quedarían en sus desesperacion frente a la represión tiránica. La tragedia nacional puede así facilmente preverse y tal habrá sido la obra de nuestros perseguidores.

Los radicales que suscriben esta declaración son las autoridades de la UCR, miembros de su Mesa Directiva, de su Convencion Nacional de sus comités de varias provincias; representan la voluntad de 500 mil afiliados y son los únicos que tienen el derecho y el deber de hablar en estos aciagos momentos del partido ante la patria. Nos habiamos reunido en Santa Fe para una Convención memorable cuyas actas y resoluciones serán oportunamente publicadas, para que la Nación conozca cuál fue el espiritú que allí nos inspiró. Al concluir, esa obra civica hemos sido presos y, desde la cárcel, con la conciencia serena y libre, nos dirigimos a nuestros correligionarios y a todos los habitantes del país, para enviarlers, una vez más, el mensaje de la verdad y de la esperanza.

ISLA MARTÍN GARCIA, ENERO 6 DE 1934.

(Fdo.): MARCELO T. DE ALVEAR – ADOLFO GUEMES – JUAN C. BOATTI – ENRIQUE M. MOSCA – HONORIO PUEYRREDÓN – RICARDO ROJAS – JUAN O'FARREL – MARIO GUIDO – ANDRES FERREIRA – JOSÉ LUIS CANTILO – CALIXTO RODRIGUEZ – ANTONIO HIRIART – DELFOR DEL VALLE (hijo) – JOSÉ M. MARTINEZ – JOSÉ VICTOR GUILLOT – FEDERICO LEZICA ALVEAR – OBDULIO SIRI – JOSÉ A. PECO – MARTIN IRIGOYEN – ANTONIO HABICHAIN – N. ALSINA – ROQUE L. SUAREZ – JOSÉ V. NORIEGA – MARIO LARRAYA – E. BAVIO – ERNESTO ALSINA – S. BALCARCE – ANTONIO CISNEROS – ALFREDO BOUQUET – MANUEL BRUNO – A. DE LOS HEROS – J. ONZARI – E. BUSANICHE – M. SALLARES – Fed. CASANOVA – E. TORMEY – ALFREDO RAMOS – A. GUERRERO – Etc., etc.







Fuente: “Desde Martín García, a nuestros correligionarios y al pueblo de la República” manifiesto de los detenidos en la Isla Martín García luego de los sucesos de la revolución radical en Pasos de los Libres, Corrientes el 29 de diciembre de 1933, 6 de enero de 1934.

Leer más...

miércoles, 5 de enero de 2022

Juan Carlos Pugliese: “Recoger lo que se siembra” (mayo de 1986)

¡Qué podemos criticarnos luego de una trayectoria tan larga, en la que los acontecimientos nos condicionan permanentemente en el transcurso de una vida en la que siempre, sucesos ajenos determinaron de alguna manera, nuestra conducta!

Aunque personalmente me cuesta hacerla, siempre es posible esa autocrítica. Permanentemente reflexiono con los jóvenes, y de la oposición despiadada que nos están haciendo recogemos todo lo que hemos sembrado. Nosotros fuimos demasiado intransigentes desde la oposición y así como en los años 30 peleábamos denodadamente contra el fraude, sin tratar quizá de comprender qué había detrás de ese fraude, luego con el advenimiento del peronismo no tratamos de comprender la esencia de ese movimiento de masas que irrumpía en la vida argentina.

Ni siquiera intentamos interpretar ese fenómeno, nuestra oposición era cada día más virulenta y así nos fue. En cada elección, Perón nos ganaba por una mayor diferencia de votos.

Es por esto que en cada oportunidad que tengo que conversar con los peronistas jóvenes, con los que quieren renovar al peronismo, insisto en ese ejemplo. La oposición no debe ser feroz y el gobierno - pero sobre todo la Nación- necesitan un peronismo fuerte, unido, coherente que represente una alternativa real.

Tras los acontecimientos de 1966, cuando nuevamente fuimos derrocados, comenzó el radicalismo una verdadera introspección. Examinamos esos fenómenos con Ricardo Balbín, desmenuzamos una realidad política compleja como la de hoy y comenzaron aquellos saltos de cerco que muchos descalificaron y que estaban sembrando las semillas de este nuevo radicalismo cuyos frutos supo aprovechar un dirigente joven y talentoso como Alfonsin. Estoy seguro que sin aquellas actitudes -calificadas como complacientes por encumbrados correligionarios- nuestra victoria de 1983 no se hubiera producido. Es un fenómeno de proporción inversa: a mayor dureza en la oposición, pareciera corresponder un mayor crecimiento del partido que está en el gobierno. Sin embargo, el mejor trato que hoy pedimos, no lo dimos cuando fuimos oposición.

Todo fue distinto de 1973 a 1976. Entonces, pese a las circunstancias, hicimos lo imposible por evitar el golpe. Recordemos aquellos célebres cinco minutos de Ricardo Balbin.

Hoy necesitamos tomarnos tiempo para reflexionar y dejar ese terrible exceso de retórica generado en torno de la tan zarandeada unidad nacional. La herencia cuyo peso sobrellevamos hoy gravita sobre radicales y peronistas, y mi autocrítica en este punto se hace más general ¡No supimos construir el país que queremos!

En política nunca se deben poner todos los huevos en un solo plato a no ser que ese plato sea el propio país. A tal punto creo en esta afirmación que ya ni siquiera me considero un hombre del radicalismo, sino un hombre del partido, sino un hombre de la Nación, porque parafraseando a Nicolás Avellaneda, nada puede haber por encima de sus propios intereses.






Fuente: “Recoger lo que se siembra” Juan Carlos Pugliese | Unión Cívica Radical – Autocritica. En “CRISIS 2° ÉPOCA N° 42”, Mayo de 1986.


Leer más...