Páginas

lunes, 12 de enero de 2015

Zavala Ortiz: "Unidad Radical refuta al Frondizismo" (16 de febrero de 1957)

De todo lo que se dijo el sábado anterior por esta onda a la misma hora, según creo, lo único cercano a la verdad que las ambiciones personales no explican, por si solas, el drama del radicalismo. Aun cuando haya ambiciones que olvidan a los hermanos, a los credos y hasta las exigencias nacionales.

El drama de nuestro partido es el drama del mundo contemporáneo metido adentro. Es el drama de lo absoluto que se pretende haber descubierto y lo relativo que se sigue ofreciendo convencido de la imposibilidad humana para llegar a lo definitivo; es el drama entre lo pretencioso y fatuo con lo humilde y respetuoso en política; es el drama entre la inconducta y la conducta, es el drama entre el que pretende ser el único justo y el único patriota y los que quieren ser solamente tan justos y patriotas como otros conciudadanos, es el drama entre el despotismo y la libertad; entre el totalitarismo y la democracia. Es el drama que vivió Alemania, Italia y que viven desesperadamente España, Rusia y 800 millones de seres humanos; es el drama que vivimos ayer en nuestra Argentina y de cuyas consecuencias procuramos salir tan pronto se pueda.

La expresión característica de una de las partes de ese drama estuvo en esta onda el sábado pasado con palabra entera, con pensamiento entero, con intención entera. Se lo debemos agradecer, porque nadie tendrá dudas de lo que se trate. Fue la repetición literal de quien protagonizó el drama de ayer. A pesar de ciertos destellos de radicalismo que asomaron en las referencias históricas, pudo cualquiera que no hubiese leído el nombre, suponer con toda buena fe que había vuelto tal como lo anuncian ingenuos adeptos.

De nuevo, subido sobre una montaña de vanidad, al mesías, al salvador de la Nación definitivamente desilusionada de todos ellos. Otra vez era el intrépido protector que llegaba sangrando por persecuciones de enemigos abstractos y lloroso por tribulaciones imaginadas.

De nuevo se hablaba de si que de la patria y del pueblo.  De nuevo se hablaba del pueblo que lo rodeaba y del antipueblo que lo criticaba. De nuevo veíamos el andariego político que muestra una cara de rico en el barrio norte y una cara de pobre en el barrio sur; que habla a los creyentes de su fe y a los liberales de su ateismo; que cuando encuentra a los empresarios los enternece con elogios al sistema capitalista para llenar las arcas del tesoro partidario y que cuando se enfrenta a los obreros los consuela con el anuncio de advenimiento del régimen colectivista; que si encuentra a los intelectuales les bendice sus pensamientos y si se topa con los trabajadores les asegura que hará la alpargata el bastón de mando.

De nuevo se habla de aspectos fundamentales como si fuesen cosas propias, descubiertas por si y para llevarlas acabo únicamente por sí y para llevarlas a cabo únicamente por si.

Hasta llegó para lograr éxito como supuesto defensor de las causas fundamentales a tergiversar los hechos afirmando que sus correligionarios negaban el programa del partido cuando la verdad es que todos lo han aceptado, muchos lo han defendido con inteligencia y valor, mientras que casi nadie ha aceptado su candidatura.  Para nosotros es tan fundamental ese programa del partido que consideramos posible su proposición y su aceptación por cualquier argentino normal, del buen sentido y de espíritu justo. No tenemos al programa como a un invento del partido, sino como una confluencia de la conciencia social misma, capaz de captarse por cualquier grupo de ciudadanos o gobernantes bien intencionados. Solamente los fatuos pueden creer que lo fundamental esta únicamente en ellos. Una persona sensata sabe que lo fundamental esta en todos o en cualquiera; sea porque Dios nos hizo a cada uno con una conciencia para encontrar solución a nuestros padecimientos sea porque nuestra identidad mental posibilita al hallazgo simultaneo de la misma solución.

En el libro “Petróleo y Política”, constituido en la biblia por los creyentes de Río Bamba, se hacen afirmaciones como estas:

“A cada una de las grandes etapas del desarrollo de la civilización corresponde una distinta estructura económica, una peculiar ordenación social y un particular sistema jurídico…

“Las estructuras económicas responden a la cantidad y calidad de los instrumentos de producción en un momento histórico determinado. Las estructuras sociales están dadas principalmente por las relaciones que los mismos instrumentos crean entre los mismos individuos componentes de la colectividad y las relaciones sociales, a su vez se condensan en sistemas jurídicos una de cuyas notas esenciales consiste en el poder de sancionar las violaciones que los individuos comentan”

Dicho concepto que se repite y desarrolla en otras partes de la introducción al libro mencionado es, como puede observarse, la reproducción casi textual de la tesis sobre la interpretación económica de la historia expuesta por Karl Marx en su conocida obra critica a la economía política. A pesar de que quieren aparecer como renovadores, no se dan cuenta que el izquierdismo dentro de la marcha de las ideas políticas y sociales es la corriente que manteniéndose ligada al cuerpo ideológico de la democracia hace, antes que las otras, la exploración del futuro, buscando las correcciones del presente, pero siempre inspirado por los permanentes impulsos de la vida humana.

Tampoco se comprende que el totalitarismo por ser fanático, absolutista y sectario nunca será izquierdista, porque al negar la libertad, niega la posibilidad de nuevas o mejores verdades y obliga al pueblo a entrar en una escafandra rígida de la que solamente puede salir para ahogarse en la persecución despiadada del despotismo.

Mientras, nosotros hemos querido mantener al Radicalismo entre el centro y la izquierda de la democracia argentina, el orador del sábado y autor de “Petróleo y Política” prefirió colocar al partido a la derecha de los totalitarismos criollos.

Deseamos que los resentimientos del pasado se olviden cuanto antes. La democracia de mañana debe ir afirmada por la reconciliación y el respeto mutuo entre los argentinos. Pero no debe olvidarse el pasado para repetirlo sino para alejarlo para siempre como posibilidad argentina. No olvidar el pasado donde hay votos y sostener un odio permanente recordando un pasado sin votos.

Nuestra generosidad no es electoralista. Es limpia y por eso, comprende en la reconciliación y en el olvido a todos los argentinos que ayer pudieron haberse equivocado.

En diciembre de 1955 yo sugerí el indulto de presos sometidos a procesos políticos.
Se hizo solo parcialmente el indulto. Insistí para todo el resto. Siempre encontré la mejor disposición en los hombres del gobierno, a los cuales únicamente les cohibía la posibilidad que una medida de tanta magnitud fuese tomada por los conspiradores y saboteadores permanentes como una debilidad de la revolución y como una contribución a la contrarrevolución.

Tengo confianza en que desaparecido el peligro de que la amnistía o el indulto sirviesen a negocios electorales, el nuevo ministro del Interior disponga la libertad de todos los ciudadanos que estén dispuestos a vivir fraternalmente en paz y en libertad.

Para contribuir a todos estos anhelos teniendo por preocupación la patria y la democracia el partido ha vuelto a reunirse. Entre el inmenso concurso humano que sostienen los viejos y nuevos ideales del Radicalismo se alcanza a distinguir las figuras de Sabattini, Perkins, Balbín, Larralde y otros que, como hitos humanos, marcan a nuestros compatriotas el itinerario del sacrificio, la decencia, la libertad y la justicia, seguidos sin renunciamientos por la Unión Cívica, ahora unida definitivamente.








Fuente: Alocución radial del Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz "Unidad Radical refuta al Frondizismo" del 16 de febrero de 1957.

No hay comentarios:

Publicar un comentario