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jueves, 31 de diciembre de 2015

Raúl Uranga: "Inauguracion de las obras del Tunel Subfluvial" (3 de febrero de 1962)

Este es el enorme río inmutable y cambiante, que nos trae claros y frescos mensajes americanos del Brasil y Paraguay, esta llanura caminando como le llama un poeta nuestro, este río atravesado por las enormes canoas piratitas de los charruas que depredaban sus costas, esta agua que soportaron la frágil y aventurera quilla de los veleros de Gaboto, Ayolas, Irala, Garay el fundador y del asunceño Hernandarias, primer gobernador criollo del Río de la Plata.

Este río, con su languideciente cabotaje, se ha convertido en formidable muralla que nos atrasa, nos aleja, nos empobrece y desalienta. Misioneros, correntinos y entrerrianos –dos millones de argentinos- que vivimos en casi doscientos kilómetros cuadrados de tierra argentina, estamos separados del país continental por esta valla de agua.

La Mesopotamia argentina, inmensamente más rica que la clásica, tiene varios climas, fertiliza tierras, un sistema hidrológico magnifico y un pueblo de primera calidad. Todo se produce bien en esta gran isla, levemente inferior a Gran Bretaña en su superficie: yerba mate, té, tung, tártago, lino, maíz, girasol, maní, trigo, mandioca, arroz, forrajes, frutas cítricas, una gran ganadería de cría, invernada y tambo, una avicultura en pleno desarrollo, pesca, cazas, pieles, cal, cemento, meláfiros, silico, canto rodado, hierro en Misiones y ya han aparecido los indicios del petróleo.

DISTINTAS INICIATIVAS

Las dificultades del cruce del río, que se viene cumpliendo imperfectamente por el sistema de balsas automóviles Corrientes-Barranqueras, Goya-Reconquista, Paraná-Santa Fe, Victoria-Rosario, y Puerto Constanza-Zarate. La creación de este servicio durante la presidencia de Alvear dio cifras de las personas transportadas, tarifas y otros detalles.

Las distintas iniciativas que hubo en los últimos cincuenta años para resolver el problema del aislamiento de la Mesopotamia, entre ellas las del senador Macía, en 1911; el diputado Mendes Casariego en 1918 y el senador Etchevere en 1926. El proyecto del diputado nacional Pío Panalfo, en 1938, de puente entre Santa Fe y Paraná, hasta que ocurrió la revolución de 1955, los interventores de Santa Fe y Entre Ríos almirante Garzoni y general Calderón, gestionaron la aprobación de la iniciativa del gobernador Texier y el gobierno nacional por decreto-ley 20 de abril de 1956, declaró de interés nacional la obra y llamó a licitación que no tuvo éxito por carecer de financiación las propuestas.

TRATADO INTERPROVINCIAL

Instalado el gobierno constitucional y ante la falta de interés de algunos funcionarios de la secretaria de Obras Publicas, nos pusimos de acuerdo con este lucido y vigoroso gobernador de Santa Fe, Dr. Carlos Sylvestre Begnis, y el 15 de junio de 1960 suscribimos el primer tratado interprovincial de los previstos por el articulo 107 de la Constitución Nacional de 1853.

El tratado fue ratificado por ambas legislaturas luego de un profundo estudio y con todos los elementos de juicio. Se realizo por el Dr. Jorge Ferreira Berton el estudio sobre la indudable dominialidad hídrica provincial desde que el límite esta fijado por el “thalwe” o vaguada siendo de dominio publico provincial el lecho y las aguas. Se constituyó la comisión interprovincial prevista en el tratado que ha trabajado admirablemente, hasta ahora, con entusiasmo, capacidad y espíritu solidario.

No estamos aquí para colocar irresponsable y demagógicamente la piedra fundamental de una obra que no se hará como ha sido frecuente en este país que alguien, satíricamente, ha descripto como cementerio de piedras fundamentales.

Estamos aquí para comenzar los trabajos, desde ahora mismo, porque los plazos empiezan a correr en el día de hoy y los obreros que trabajaran, entre mil y dos mil según los tramos de la obra se vincularan a una empresa fascinante, en la que se asocian la ciencia y la técnica, la gran firma alemana de Hoschtieff, la italiana Vianini y la Sallay de técnicos argentinos y el pueblo de dos provincias fundadoras, que vera concretar un sueño largamente acariciado.

LOS ENEMIGOS DEL PROGRESO

Esta obra ha tenido y tiene sus enemigos. Siempre paso eso.

Son los enemigos del progreso y ya que le tienen miedo al progreso. Los que padecen complejos de inferioridad las provincias y todo lo delegan y esperan de Buenos Aires. Son los que desde 1810, se han opuesto a todos los pasos decisivos de desarrollo nacional. Se opusieron a la guerra de la independencia y a la organización constitucional del país, combatieron las campañas del desierto que incorporaron a la soberanía efectiva nacional inmensa superficies donde la Patria es solo una abstracción o un ámbito subjetivo y al ferrocarril y a la inmigración y ahora nomás al autoabastecimiento petrolífero, a la gran industria, a la expansión energética, la siderurgia, a la química pesada, etc. También están en contra los demagogos, esos fabricantes de burbujas coloreadas que al peso por el gobierno solo evidenciaron su incapacidad y poltronería. Son los enanos encadenando a Gulliver.

El argumento aparentemente más fuerte esgrimido hasta ahora es que el costo de la obra –que será soportado por partes iguales entre ambas provincias- es tan alto que no justificaría su realización. Y no es así.

FINANCIACION DE LA OBRA

En primer lugar, se trata de una obra de tal importancia económica, cultural, estratégica, política y descentralizadora, que su costo se justifica plenamente de la misma manera como se han hecho otras en el país, que no tuvieron amortización directa. Este túnel tendrá fuertes ingresos por el pago justísimo y directo de los usuarios y provocará un sustancial ahorro por la supresión de las tarifas invisibles y abaratamiento de los fletes que –hoy gravitan pesadamente sobre consumidores y productores.

Pero es que, estamos seguros, esta obra se amortizara en un tiempo asombrosamente corto.

Dentro de cuatros años estarán pavimentadas íntegramente las rutas troncales nacionales y provinciales de la Mesopotamia y de la zona servida por el túnel. El país, además, se hallará en pleno desarrollo en todos los órdenes, por lo que no es aventurado afirmar que el tráfico, en seguida, se duplicará por lo menos. El ingreso bruto total de las balsas en 1961 fue de $55 millones 283.305 y a ello habrá que agregar los nueve millones que recaudan actualmente las lanchas de pasajeros y los seis millones que aproximadamente recauda la balsa militar, lo que hace un total redondo de 70 millones. Con el túnel en funcionamiento y sin aumento de tarifas directas el ingreso bruto del dispositivo redondeara los setecientos millones anuales lo que, en poquísimo tiempo, la construcción estará totalmente amortizada como ha pasado en otros túneles del mundo.

Debe tenerse presente que la administración y conservación de un túnel son muchas mas sencillas y baratas que las de las balsas, que exigen mucho personal, combustible, reparaciones y reemplazos.

Para construir este túnel no habrá que utilizar divisas extranjeras porque los materiales están aquí. A dos kilómetros esta la fábrica de cemento, una laminadora de hierro, la arena esta en el río junto al dique de carena que se construirá, el canto rodado se traerá de la costa del río Uruguay.

TRASCENDENCIA DE LA OBRA

Esta obra será fundamental dispositivo de la gran carretera Panamericana Interoceánica entre Río de Janeiro y Valparaíso, pasando por San Pablo y Uruguayana, Paso de los Libres, Paraná, Sta. Fe, Córdoba, Mendoza y Santiago de Chile.

Además, esta obra acentúa el federalismo. Porque demuestra que las provincias pueden hacer con sus hombres, sus instituciones, sus recursos, su decisión y su inteligencia, realizaciones de esta envergadura.

Esta obra creara un vigoroso trafico transversal quebrantó parte del trafico impuesto por disposición norte-sur de los grandes ríos litorales y por la traza de los ferrocarriles y carreteras hacia Buenos Aires y su puerto. Productores de gran parte del país y de esta Mesopotamia podrán colocar cargas sin necesidad del largo, lento y oneroso viaje a Buenos Aires donde debe transferirlas a vagones de distinta trocha ocupando los ferrocarriles que serán más útiles al país en otras tareas.

PRESENCIA DE LOS PRESIDENTES

Yo deseo agradecer ahora la presencia solidaria de los presidentes de Argentina y Uruguay. Nuestro presidente, capitán de altura, fue siempre fervoroso partidario de esta realización y ha querido hoy hacer un alto en su tremenda tarea para estar con nosotros junto al río. Este nuestro presidente que recibió el timón del país en condiciones superlativamente difíciles; halló un país desalentado, escindido, empobrecido; varado, como ballena en la playa. Y todos los días lo vemos luchando con serena y varonil firmeza aplicando a la tarea de reparación argentina esa su voluntad de bronce y coraje democrático excepcional.

Y tenemos también que nuestro amigo oriental, el presidente Sr. Eduardo Víctor Haedo, pone presente al Uruguay, con su claro nombre en el alto friso de la anfictonia americana.

Agradezco la concurrencia de los señores gobernadores de Bs. As., Santa Fe, Corrientes y Misiones, jefes de provincias que en el pasado, hicieron con Entre Rios esos pactos preexistentes anteriores a la organización nacional. De modo singular, deseo decir que sin la comprensión solidaria, coraje y lucidez de los santafesinos y de su ilustre gobernador, esta obra no hubiera sido posible.

Con la ayuda de Dios y del pueblo construiremos esta obra enorme. El país cabalga hacia delante con el anca al viento. Hacia delante santafesinos y entrerrianos; a construir nuestro destino con nuestras manos.













Fuente: Palabras del señor Gobernador de Entre Ríos Dr. Raúl Uranga en la inauguración de las obras del Tunel Subfluvial, 3 de febrero de 1962.
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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Los Andes: "Crónica de la muerte de Carlos Washington Lencinas" (11 de noviembre de 1929)

Poco después de haber llegado a esta capital, procedente de Buenos Aires, el doctor Carlos Washington Lencinas, quien fue acompañado por sus partidarios hasta el Círculo de Armas, donde, después de haberse pronunciado varios discursos, se originó un tiroteo, a consecuencias del cual resultó muerto el citado dirigente político y heridas numerosas personas.

A continuación informamos sobre este luctuoso hecho, consignando los detalles en forma cronológica.

EL DR. LENCINAS EN LA PAZ

Tal como se había anunciado, en La Paz, el doctor Lencinas fue saludado por las delegaciones que habían ido a presentarle sus saludos en nombre de los elementos partidarios, formando luego parte de su comitiva.

En las demás estaciones intermedias, fué igualmente saludado por sus correligionarios, quienes les testimoniaron entusiastamente su simpatía y adhesión.

En esta forma, el doctor Lencinas y sus acompañantes llegaron a Mendoza a las 16.45.

EL ARRIBO DEL Dr. LENCINAS

Una vez detenido el convoy, descendió del mismo el doctor Carlos Washington Lencinas, a quien acompañaba el señor Antonio García Pintos.

Cuando el doctor Lencinas bajó del  coche en que viajaba, dejóse oír una prolongada serie de aplausos y vítores entre la numerosísima concurrencia que llenaba, como decimos, los andenes y la calle de acceso a la Estación del Pacífico.

El doctor Lencinas recibió entonces cariñosas manifestaciones del público asistente al acto, traducidas en vítores y aplausos prolongados.

Seguidamente, se organizó la columna de la manifestación, sacándose en andas al doctor Lencinas, quien en tal posición recorrió varios metros.

EL SERVICIO DE VIGILANCIA

La Central de Policía había dispuesto, en consecuencia, un servicio de vigilancia, que si bien no llenó las necesidades del acto, ya que pudo haberse destacado un personal uniformado más superior, por lo menos alcanzó a hacerse visible en representación de la policía en tal acto, mediante un grupo de unos veinte hombres, armados únicamente con sable. A este respecto el comisario inspector de la policía, señor Eduardo Gutiérrez Posse, nos informó que tal repartición había dispuesto que el servicio aludido no portara otra clase de armas, con el objeto de evitar la ostentación de las mismas.

SE ORGANIZA LA MANIFESTACIÓN

Luego que e1 doctor Lencinas y su comitiva hubo llegado a 1a esquina de calle Belgrano y Las Heras, se organizó la manifestación en una compacta columna que llenaba totalmente la calzada y veredas en un trayecto de más de una cuadra y media.
La manifestación en completo orden y a los gritos de viva Lencinas recorrió las calles Las Heras, Perú, Necochea y por Avenida España hasta el Círculo de Armas.

FRENTE AL CÍRCULO  DE ARMAS

Una vez que la columna llegó al Círculo de Armas en donde desde temprano se había aglomerado una cantidad respetable de personas que se disponían a escuchar la palabra de los oradores que había sido designados; el doctor Lencinas, acompañado de numerosas personas, hizo entonces la entrada al local del Círculo, ocupando instantes después uno de los balcones del edificio. Rodeaban en esos momentos al doctor Lencinas, varios de los más destacados correligionarios.

Acallados los aplausos que provocó su aparición en el balcón aludido, inició una serie de discursos el doctor Juan Carri Pérez, quien en breves palabras señaló el entusiasmo reinante en la concurrencia, provocado por la anunciada llegada del doctor Lencinas a Mendoza. El doctor Carri Pérez dió entonces, en nombre de la Juventud Lencinista de Mendoza, en cuya representación hablaba la bienvenida al jefe de la agrupación política aludida al doctor Lencinas.

Seguidamente, usaron de la palabra los señores Alberto Saá y Carlos Gallegos Moyano. A continuación, el señor Antonio García Pintos usó de la palabra, iniciando una recia arenga.

LOS PRIMEROS DISPAROS

En tanto, el orador arriba aludido continuaba su improvisación, entre la nutrida concurrencia se escuchaban algunas voces apagadas hostiles al régimen presidencial, que los concurrentes sofocaban con expresiones que imponían silencio. Al notar esta inquietud en el ambiente, el mismo jefe del radicalismo lencinista, desde el balcón que escuchaba los discursos, trató de normalizar el orden con ademanes. En ese instante, se escuchó el primer disparo, que partió del grupo ubicado entre la puerta central del Círculo de Armas y el balcón cercano al teatro Municipal. Breves segundos después de haberse escuchado esta detonación, se escucharon tres o cuatro más, generalizándose luego el tiroteo, ascendiendo los disparos a un número aproximado de veinte.

EL PÁNICO

Al escucharse la primera detonación, el público inició el desbande en forma desordenada, aumentando el temor que presto se tradujo en pánico al sucederse los disparos.

La mayor parte del público se el volcó sobre la plaza San Martín, invadiendo sus a avenidas y jardines, guareciéndose los más temerosos tras el basamento de la estatua al genera1 San Martín y las fuentes del paseo. A1 propio tiempo, algunos de los pequeños grupos que llevaban la delantera, buscando refugio seguro, penetraron presurosos por la puerta falsa de la residencia del interventor federal y las casas particulares cercanas que mantenían abiertas sus puertas.

Asimismo, hacia las calles Gutiérrez, Necochea y Avenida España, el público trataba de ponerse a salvo.

EL DOCTOR CARLOS W. LENCINAS ASESINADO

Mientras la cuadra  en que se realizaba la manifestación y las avenidas de la plaza quedaban desiertas, en el Círculo de Armas se notaba una gran agitación. En las dependencias del edificio y especialmente en el zaguán y salón que dan a la calle.

Las personas corrían y se aglomeraban confusamente. Las puertas y ventanas se entornaban o se cerraban. En estos momentos, según nos han expresado algunos testigos presenciales, los que se encontraban más cerca del doctor Lencinas, trataban de cubrirlo y conducirlo al interior de la sala de billar.

Hasta ese instante, nadie sospechaba que el doctor Lencinas hubiese sido herido. Notaron, sin embargo, que éste se llevaba una mano al pecho, sin conseguir hablar. Cuando alguien le indicaba que tratara en definitiva de ponerse a salvo, los presentes notaron que el doctor Lencinas se desplomaba, arrojando sangre por la boca. Levantado por varios y colocado sobre la mesa de billar, cercionaron que a hemorragia interna era cada vez mayor.

Fué entonces que el doctor Rafael Néstor Lencinas, que había auxiliado a su hermano, dijo a los presentes: “Carlos se muere, muchachos. Lo han asesinado”.

EL SEGUNDO TIROTEO

Cuando la gente había abandonado el lugar, hasta dejar completamente despoblada aquella calle, que momentos antes ofrecía un aspecto imponente, atestada de concurrencia, el jefe del Cuerpo de Seguridad, señor Ovidio M. Bertiller, se dispuso a efectuar una recorrida por frente al Círculo de Armas...

En tales circunstancias, es decir, cuando el caballo que montaba, enfrentó el Círculo de Armas, varias de las personas que se encontraban en el interior del local, abrieron una de las ventanas del edificio y dispararon una serie de tiros contra el aludido funciona







Fuente: Diario Los Andes "En la tarde de ayer fue asesinado el Dr. Carlos Washington lencinas", 11 de noviembre de 1929.

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martes, 29 de diciembre de 2015

UCR - E.R.: "El levantamiento de la abstención" (13 de enero de 1935)

“EL RADICALISMO DEBE OPONERSE A QUE LOS CONSERVADORES SE PERPETUEN EN EL PODER”

Este primer paso para reintegrarse paulatinamente a la vida cívica y activa al amparo de las garantías que las leyes ofrecen a pesar de los factores que han perturbado y perturban aun el escenario político nacional, exterioriza una orientación altamente patriótica, que debe contribuir poderosamente a la normalización institucional del país.

El panorama político de la Republica revela que solo la Unión Cívica Radical, como partido nacional, por sus antecedentes democráticos que aparece renovada y fortalecida en la adversidad, puede oponerse a la perpetuidad y afianzamiento de las fuerzas conservadoras y reaccionarias, por los cuales es un deber sagrado engrosar sus filas y aunar voluntades y esfuerzos a su alrededor.

La Unión Cívica Radical de Entre Ríos, que por órgano de su Convención Provincial ha manifestado reiteradamente su anhelo y su propósito de secundar un movimiento nacional impersonal y principista, verdadera garantía de acción democrática y respeto de las instituciones fundamentales de la Republica, ha visto complacida la resolución de la Convención Nacional y confía que el Comité Nacional, interpretando las aspiraciones de electorado radical e independiente de Entre Ríos, levante la abstención en esta provincia cuyo Gobierno ofrece amplia garantía de respeto a la voluntad popular.

Esperamos el levantamiento de la abstención en Entre Ríos, único y ultimo factor que la mantenía alejada de la Unión Cívica Radical Nacional, con la cual reconocemos una amplia solidaridad de origen y actualmente una completa solidaridad de orientación.

Firman esta declaracion en nombre de la Convención, los señores Eduardo Laurencena, Eduardo Mousen, José Garayalde, Domingo Dorgogno y Miguel Aguirrezabala.









Fuente: Declaración de la Unión Cívica Radical de Entre Ríos con motivo del levantamiento de la abstención de la Unión Civica Radical Nacional, 13 de enero de 1935.

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sábado, 26 de diciembre de 2015

Bernardo Gonzalez Arrilli: "Semblanza de Don Bernardo de Irigoyen" (1943)

Veinte años después de su muerte intime con uno de sus colaboradores en el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el ministro con el cual compartió "la gloria de haberse cuadrado frente a las mayorías regimentadas de las Cámaras Legislativas el Dr. Joaquín Castellanos, y aun podía advertirse la admiración y el afecto profundo que el doctor Irigoyen sabia suscitar en sus amigos. Si en vida llamaronle Don Bernardo, dos décadas después de desaparecido todavía era pura y simple- mente Don Bernardo aquel gran porteño representante genuino de una de las generaciones argentinas que mas actuación tuvieron en la definitiva formación de la Republica. Pues si Don Bernardo comenzó a actuar en la época de la tiranía rosista, con etiqueta federal y haciendo versos de amor a Manuelita, su larga vida le permitió asistir a toda la evolución posterior y llegar casi a las puertas del primer Centenario de Mayo, cuando Buenos Aires habíase transformado ya de manera completa y el país entero adquirido un nuevo ritmo de marcha.

Presentanlo sus biógrafos como un lindo ejemplar de grande hombre civil que las nuevas generaciones harían bien en tener delante de los ojos al buscar rumbo. Era un argentino típico, y dentro de ello, el porteño cabal. Venia abonado por el trabajo personal realizado en la pampa bonaerense cuando las estancias no conocían el alambrado, cuando el malón era una amenaza permanente, cuando la fe en el porvenir de la nación suplía toda seguridad individual y las cosas era necesario hacerlas a fuerza de fuerza.

Si en su juventud estuvo en Chile desempeñando un cargo secundario en la Legación, y luego cuido en Mendoza de su Archivo, uniéndose allí a la vida cuyana de manera que, al regresar, una ley de la Legislatura mendocina (mayo de 1850) le acordó "ser merecedor de todo bien de la patria", completo aquella sana juventud poblando el desierto, multiplicando las majadas, introduciendo en el país los primeros toros finos.

Cerca de Lujan planto las estacas de los dos ranchos de adobe y paja que sirvieron de "casco", cuando Lujan quedaba lejos, y se hacia el trayecto, dentro de una "galera", en un largo día de traqueteo. En aquellos ranchos, o en la casa señorial de la calle Florida después, Don Bernardo fue el mismo, pues sus contemporáneos decían que actúo siempre como un viejo reposado y ecuánime. Eso da el campo a los hombres predispuestos para adquirir la tranquilidad, la serenidad, la cordura de la Naturaleza. El la traia adquirida y la robusteció bellamente.

Cuando abandono el trabajo rural y se vino a la ciudad para ejercer su profesión de abogado, era ya un hombre rico. Su bufete aumento su fortuna a pesar de la honradez de su conducta y de no haber hecho ningún negocio con el Estado. Solo cuando inicio su actuación política, pasados ya los cincuenta años, dejo de ganar y comenzó a perder, pues claro esta que si su vida puede ser ejemplar no debía sino perder •— en todo sentido— al mezclarse en los vaivenes aquellos. No será posible jamás señalar como ejemplo la vida de un ciudadano que amasa fortuna en los puestos públicos. Don Bernardo entre nosotros fue, como Mitre y como Sarmiento, de los que se empobrecían en el mando. Tres millones de pesos dicen por ahí que le costo a Don Bernardo "la política"...

Fue un gran ministro de Avellaneda y de Roca. Con el primero desempeño la cartera de Hacienda, la mas difícil, cuando la frase aquella de '' ahorraremos sobre el hambre y la sed", cuando las dificultades económicas parecían crecer cada día, cuando las complicaciones internas se exacerbaban por carencia de dinero. Paso a desempeñar la de Relaciones Exteriores cuando mas se complicaban las cuestiones internacionales.

Barroetaveña cita:

“Pleitos de limites con Chile, con Bolivia, con el Paraguay, con el Brasil; el Uruguay y el enojoso asunto de Martín García; los incidentes que promovían las frecuentes revoluciones y los fracasados revolucionarios que salían del país rumbo a los pueblos limítrofes... "Entre este mundo de peligros y escollos el canciller Irigoyen fue navegando con prudencia y destreza, neutralizando resistencias externas e intrigas diplomáticas en Europa y en America que urdían vecinos pendencieros. A pesar de la situación política y de la indigencia de nuestra escuadra, la Chancillería hablo fuerte en momento solemne y mando nuestros barcos a los mares del sur para batir a cañonazos los avances chilenos”

Fue un gran ministro de Roca, el presidente que mejor sabia elegir sus colaboradores. Por entonces, "la comunicación al gobierno de Colombia, que lleva las firmas de Roca e Irigoyen, tuvo repercusión en toda America como un Evangelio de paz y de justicia internacional".

Cuando rechazo como Canciller una reclamación inglesa sobre el Banco de Londres, del Rosario, sostuvo que las "sociedades anónimas no tienen derecho a protección diplomática” tesis que aun hoy se recuerda aunque se olvide a su autor.

Fue un gran ministro y un eximio diplomático. Su contendor en el asunto de límites con Chile, Don Diego Barros Arana, aseguro cierta vez, en Paris, que el hombre de más talento de la America española estaba en la Argentina y se llamaba Don Bernardo de Irigoyen.

Su cultura, que no era libresca, pues leyó poco, se afirmaba en una tolerancia filosófica que debió nacerle, ya lo hemos dicho, en su vida de campo y en su educación hogareña.

Nunca hablaba alto, ni pronunciaba palabras mal sonantes jamás. Hablaba para pocos. Los discursos eran también pronunciados con voz corriente, de tertulia. No fue orador para multitudes, porque hablaba así, porque no sabia halagar a las masas, porque era en el fondo de su ser un espíritu aristócrata sin dejar de practicar sinceramente la democracia a la que siempre sirvió; por todo lo cual va dicho que no sabia engañar con promesas, que es, precisamente, lo que quieren las multitudes que escuchan discursos...

De la eficacia de su oratoria parlamentaria todos sus biógrafos citan su encuentro con Quintana en el Senado de la Nación, y explican como derroto al magnifico orador precipitando su caída del gobierno.

Escribió algunos trabajos forenses de merito; substanciosos mensajes de gobernador y varios estudios históricos, entre ellos, uno sobre el general San Martín y otro sobre su tocayo Monteagudo. Al escribir como al hablar, usaba de un estilo limpio, fácil, sumamente agradable aun cuando no entrara al campo de la literatura.

Cuentan que tenia buen humor, que era amigo de mechar sus conversaciones con alguna fina ironía, alguien dice que "volteriana" no obstante ser católico creyente. No le agradaba el vocablo de significación dudosa, procurando en el hablar la severa elegancia que usaba en el vestir. Sus amigos no hallaron en el familiaridades ni confianzas, de esas que son tan fáciles de producir dentro de la guaranguearía ambiente.

El intimaba sin tutear y quería ampliamente sin manifestaciones de mal gusto. Estaba siempre y en cualquier momento en guardia, y en el salón de su casa, donde realizábase memorables tertulias, como en su bufete de abogado, el despacho de un ministerio, la banca del Senado, la gobernación de la provincia o su "choza" de ganadero, Don Bernardo era un caballero de bien probada hidalguía.

Podíase confiar en su palabra como en su firma, ¡hasta en política! Su lealtad, su línea recta, su conducta invariable, acaso nos dieran la clave de por que Don Bernardo, esperándolo todos sus conciudadanos, fue tres veces candidato a Presidente y no llego a triunfar ninguna. Enigmas de la democracia, — de Roca que lo veto— y de los sistemas políticos que prohibían a un hombre de su envergadura ir a ocupar el cargo que naturalmente le estaba destinado y al que el aspiraba legítimamente, sin vanidades, claro esta.

Era un amigo cumplido, un correligionario seguro y un patriota puesto a prueba y sin tacha. Hemos visto en un Archivo particular cien esquelas firmadas por el —a veces escribía su nombre en una línea y su apellido debajo,— con rubrica antigua, dibujada como paleta de pintor cruzada por un látigo, —con saludos, atenciones y recuerdos cuya sencillez no excluía una ligera emoción de afecto.

Cuando sus triunfos oratorios ya era hombre más que maduro o pasaba de los setenta, es decir, sin vanidad. Daba a su voz cierto encanto la pausa en que las palabras parecían temblar. Era de cuerpo grande y macizo, vestía generalmente de levita y galera de felpa, como en su juventud. Su cara era simpática. A pesar de los anos, sus mejillas de descendiente de vascos se coloreaban en rosa sobre el cuadro que le formaban las grandes patillas blancas. Bajo la ceja derecha, casi sobre el puente nasal, tenia una verruga que los caricaturistas no olvidaban dibujar, exagerándole una peca hasta darle importancia de berrugón que le clavaba la mitad del carrillo del mismo lado. En esas caricaturas amables, que completaban su infaltable cuello militar y su abundante plastrón de raso negro, los muchachos de mi generación aprendimos a "conocer" a Don Bernardo entre el montón de políticos caricaturizables de principios de este siglo.

Después lo reconocíamos en la calle con curiosa simpatía.

Hasta que llego el año 6 y comenzaron las noticias que afligían a nuestros mayores, y por reflejo, a nosotros. Se fue Mitre. Se fue Quintana. Se fue Pellegrini. Debimos de oír por ahí, que el país se quedaba sin hombres. Aunque nosotros no lo acabábamos de entender...

Un día se supo que Don Bernardo se marchaba también. Estaba durmiendo cuando quedo muerto. Dice Amadeo que "se fue así, con su discreción habitual, en puntas de pie".

Cuando vamos a la Recoleta, tomamos por una calleja lateral, y buscamos su panteón familiar. Allí, en mitad del recinto, esta su ataúd, apenas desaparecido el barniz para hacer mas clara su madera.

Como es cada día mas clara su memoria, mas simpáticamente luminoso su recuerdo.






Fuente: Palabras pronunciadas por el Profesor Bernardo Gonzalez Arrilli en la Biblioteca Popular "Bernardo de Irigoyen", 1943. 



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viernes, 25 de diciembre de 2015

Diario Clarín: "Entrevista al Dr. Ideler Santiago Tonelli" (4 de mayo de 2008)

IDELER TONELLI EX MINISTRO DE TRABAJO

"Están faltando aptitudes intelectuales y morales en nuestra clase dirigente"

Abogado. Tuvo militancia en el radicalismo y fue diputado provincial de la UCRI en tiempos de Frondizi.

Fue secretario de Justicia y ministro de Trabajo durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) e interventor en Corrientes durante el gobierno de Carlos Menem, en 1992. Está retirado de la vida política.

La renovación de la política y el surgimiento de nuevos liderazgos sólo pueden ocurrir con partidos políticos fuertes que promuevan la participación ciudadana y la militancia cívica, además de la lucha por el poder.

En más de sesenta años de trayectoria política vio pasar de todo, gobiernos civiles y militares, legítimos y fraudulentos, las luchas por la democracia y alcanzada ésta, las peleas más encarnizadas y los conflictos sociales, económicos y políticos que nos tuvieron en vilo en el último cuarto de siglo. Lo llamaron para resolver las cuestiones más delicadas, componer relaciones rotas y apagar varios incendios: los juicios a los militares, la ley de obediencia debida, la hiperinflación, los conflictos provinciales. A la luz de aquella trayectoria y ya retirado de la vida política activa, Ideler Tonelli, abogado, ex ministro de Trabajo en los últimos agitados años del gobierno de Raúl Alfonsín, confiesa que no sabe si su visión crítica del presente está guiada más por los años o por el pesimismo. Conversando con él en el elegante estudio jurídico que comparte con sus hijos en Barrio Norte, con 83 años que no hacen mella en su memoria y vitalidad, es claro que es más lo segundo que lo primero. Aquí entonces, el breve contrapunto con un representante de la "vieja política" que puede advertir que no todo aquello fue malo y no todo lo que vino de la mano de la aspiración y las demandas de una "nueva política", tras la crisis del 2001, es consistente con los horizontes de una democracia de mejor calidad y mayor eficacia.



¿Cómo observa, desde su dilatada experiencia en la política argentina a la dirigencia actual?

Creo que es notoria y objetiva la generalizada decadencia de la Argentina, desde lo material, que vemos cuando nos transportamos en ferrocarril, en ómnibus, o en auto, o cuando tenemos hijos en la escuela, la decadencia argentina tiene una generalización alarmante. Y entonces, no es arbitrario sacar la conclusión de que los problemas que tiene el país son el producto de una clase dirigente declinante y sin aptitudes intelectuales y morales. La aptitud intelectual y moral de los dirigentes ha ido declinando. Y también se pone de manifiesto esta declinación en la desaprensión con que los dirigentes han participado de este proceso de destrucción del sistema político argentino. No puede haber democracia en el mundo que no esté apoyada en una arquitectura política eficiente. Y la arquitectura política eficiente se construye a partir de los sujetos fundamentales de la política que son los partidos políticos.

¿No fueron los propios dirigentes responsables de esa crisis?

Por supuesto que sí. Pero déjeme que responda desde mi experiencia, porque yo no soy un estudioso de estos temas, soy un hombre que ha vivido la experiencia política desde mis dieciocho años hasta el presente. Yo nací y crecí en mi pueblo, en Bragado, y a los dieciocho años, en el año 42, me afilié al radicalismo por reacción al conservadorismo, al fraude sistemático, a la frustración y violación de la voluntad popular. Yo era el hijo de una familia muy pobre, no tenía vínculos sociales, no conocía a nadie. Pero me afilié al Partido Radical, y allí había asambleas, elecciones internas, disputas; uno se conectaba con los dirigentes de la ciudad, de la sección electoral, de las provincias y con los dirigentes nacionales. Ese proceso generaba una selección ineludible, imprescindible. Porque hay una competencia, y de esa competencia, surgen los mejores. Todo ese proceso que se elabora internamente dentro de los partidos políticos, en este momento, en la Argentina está absolutamente cancelado. De movida, si un joven quiere hacer política, tiene que buscar a ver quién lo conecte con algún dirigente, porque no hay otro modo.

Aquella época de militancia se chocaba entonces con la falta de democracia. Pero se conquista la democracia y entra en crisis la vida de los partidos...

Pienso mucho eso y lo pienso a partir de mi propia historia. Mis hijos y algunos amigos suelen escucharme decir que yo tengo la sensación de que no ha servido para nada lo que hemos hecho. Me dicen que no, pero yo digo que sí, porque veo los resultados. En este aspecto, coincido con parte de su anterior pregunta. Yo he sido un actor (no de los más importantes, nunca fui muy importante), pero formé parte del elenco de protagonistas de la política argentina, que hemos terminado derrotados. No hemos sabido evitar esta decadencia.

Bueno, se han logrado cosas muy importantes ¿no?: no ha habido más golpes militares, no hubo más represión indiscriminada ni fraude escandaloso, no ha habido más violaciones a los derechos humanos como ocurrieron en el pasado...

Le agradezco que ponga sobre la balanza esos datos. Es para ponerlo en el otro platillo de mi escepticismo.

Esa crisis de los partidos, que se vivió con tanto dramatismo en el final del 2001 ¿No es también el resultado de una evolución?

Mire, no por aquella tesis tan argentina de echarle la culpa a los otros y exonerarse de las propias, pero no se ha hecho nada desde el gobierno por reconstruir un sistema de partidos. En estos últimos años, la destrucción de los partidos políticos es obra de la claudicación de los dirigentes, en primer lugar, y de un proceso de agresión, de captación de dirigentes, mediante prebendas, espacios y dinero desde el poder político.

¿Es un problema de conductas personales o de falta de adecuados incentivos?

Volvemos a lo que antes decía respecto de lo que significan los partidos políticos. El partido político es un cedazo, es un sistema de selección de personas. Ahora, llegan a las posiciones de diputados, de ministros, personas que nadie sabe quiénes son. Como no hay procesos internos en los partidos políticos, no hay el cursus honorem de la democracia.

El sistema político en este momento, está fundado en líderes individuales que son jefes de lo que llaman un partido político, pero que no funciona como tal. Ellos resuelven quiénes son los diputados, quiénes son los senadores... no hay cotejo interno de ninguna naturaleza.



El peronismo está iniciando ahora su reorganización, ¿no?

Es un ejemplo típico de esta feroz decadencia. Ha sido un trámite administrativo del gobierno la elección del Partido Justicialista. Por otra parte, cuando los partidos políticos en el curso de mi vida se reorganizaban después de los golpes de estado, comenzaban por el distrito, seguían por la Sección, seguían por la Provincia, y después la Nación. Acá eligen al jefe... ¿y dónde están las estructuras provinciales y locales del peronismo? Si tenemos protagonistas que por llegar a una posición política se someten a lo que se les dice desde arriba, no tenemos solución.

La profesionalización de la política, la crisis de la dirigencia y de los partidos tradicionales es un problema que afecta a todas las democracias contemporáneas ¿no? Miremos a Italia, por ejemplo...

Somos muy italianos en eso, es verdad.

¿No le concede ningún mérito a este gobierno?

Mire, lo que siento que agravia de este momento en la Argentina no son muchas cosas de detalle de las que se exhiben sino algo para mí esencial, y es que se está frustrando la posibilidad de ser lo que podríamos ser. ¿Se imaginan lo que podríamos ser, en qué se convertiría la Argentina si aprovecháramos sensatamente este fenomenal viento de cola que significa por primera vez en la historia que se haya invertido la lógica que explicaban Prebisch y Cardoso sobre el deterioro de los términos de intercambio y la dependencia? Toda mi vida, mi juventud y mi madurez, estuvo signada por la circunstancia de que nosotros necesitábamos producir cada vez más trigo para conseguir la misma máquina. Y resulta que ahora, se necesitan más máquinas para conseguir el mismo trigo. Y que esto, con la actual demanda de alimentos que existe en el mundo la Argentina no lo esté aprovechando para producir un salto cualitativo de una magnitud impresionante me causa un dolor infinito.

¿Cómo imaginaba la Argentina del 2010, en 1983?

El sueño era que el Bicentenario nos iba a encontrar en un proceso de desarrollo similar, en lo económico al que prevalecía en 1910, más la ventaja de un sistema democrático en pleno desarrollo, que en 1910 no existía. En 1910, había fraude, la política era un remedo de la democracia. El sueño era que el 2010 nos encontrara en el curso de un proceso de desarrollo sustentable. Porque no es cuestión de pegar un salto y después volver a las andadas. Es preferible un proceso más lento pero que sea sustentable.

¿No es eso lo que pasó en los años 90, con los resultados que tuvimos al final de esa década?

Sí, y lo que se está haciendo ahora también. No se está haciendo mucho para crear condiciones de normalidad y reglas de juego previsibles que alienten las inversiones. Sería bueno que hubiera otro talante, que se busquen acuerdos de amplio alcance que incluyan a los distintos sectores; pero eso precisa de una comprensión y una orientación distinta, voluntad y capacidad para construir partidos políticos fuertes y dirigentes que sepan escuchar y aprender de lo que escuchan, que no se sientan dueños exclusivos de la verdad.

Textual

"De movida, si un joven quiere hacer política, tiene que buscar a ver quién lo conecte con algún dirigente, porque no hay otro modo."

Recuerdos de la inflación, veinte años después

"Con la inflación no se juega, es un verdadero cáncer" advierte Ideler Tonelli y recuerda una anécdota de hace veinte años: "Corría el verano de 1988, y el presidente Alfonsín nos convocó a una reunión de gabinete en la residencia de Chapadmalal. l estaba preocupado y algo apesadumbrado: había perdido las elecciones pocos meses antes, enfrentaba conflictos con la CGT, las demandas de los empresarios, de los militares, las exigencias del FMI por la deuda...le quedaban todavía dos años de gobierno y me había pedido que me hiciera cargo del ministerio de Trabajo y las relaciones laborales después de una lamentable experiencia en la que un gremialista (Carlos Alderete) había estado en ese cargo, —según decía— ''como hombre del movimiento obrero''. Alfonsín nos preguntó a cada uno cuál creíamos que era el mayor problema y cuando me tocó el turno le dije ''la inflación, doctor; la inflación echa a perder todo, y una vez desatada es muy difícil de controlar''. Se me rieron... y después vino lo que vino"

¿Cree que se puede repetir una situación parecida?

Son muy diferentes las circunstancias. Pero negando el problema, manipulando los datos, no se va a lograr modificar la realidad. Y la realidad es que se viene una fuerte puja por precios, tarifas y salarios. Y lo que se hizo en el INDEC es nefasto.







Fuente: Entrevista al ex Ministro de Trabajo de Alfonsín y ex Diputado Provincial Dr. Ideler Santiago Tonelli por el periodista Fabián Bosoer para el Diario Clarin del 4 de mayo de 2008.
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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Arturo Frondizi: "Venta del Frigorifico Lisandro de la Torre" (20 de enero de 1959)

FRIGORIFICO NACIONAL DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
LISANDRO DE LA TORRE

Autorizase al PE a proceder a su venta directa o por licitacion publica o arrendamiento.

LEY 14801

Sancionada: Enero 14 de 1959
Promulgada: Enero 16 de 1959

POR CUANTO:

El Senado y Cámara de Diputados de la Nacion Argentina, reunidos en Congreso, etc, sancionan con fuerza de

LEY:

Art. 1: Autorizase al Poder Ejecutivo a proceder a la venta directa o por licitacion publica o arrendamiento del Frigorifico Nacional de la Ciudad de Buenos Aires, “Lisandro de la Torre”, en condiciones que aseguren su explotacion racional y economica. La Corporacion Argentina de Productos de Carnes tendrá preferencia sobre cualquier otro interesado.

Art. 2: Fijase el término de seis (6) meses a partir de la promulgación de esta ley para la ejecución de lo dispuesto en el articulo 1°.

Art. 3: La venta o arrendamiento a que se refiere el articulo 1°, deberá resolverse tomando en consideración los intereses de los productores, consumidores y usuarios, asi como la capacidad tecnica y financiera de comprador cesionario o locador.

Art. 4: Modificase el articulo 9° del Decreto – Ley 8509/56, en la siguente forma:

a)      El 25% de la contribución a que se refiere el inciso a) del articulo 6° y el total de lo que se recauda por los conceptos que determinan los restantes incisos para los gastos generales de administración de propaganda en el interior o exterior, estadisticas y, en general, para todos los que demande la consecución de los fines de la Junta Nacional de Carnes, en la proporcion que determine cada presupuesto.

b)      El sesenta por ciento (60%) de la contribución del inciso a) del articulo 6°, exclusivamente con destino a inversiones de capital de las entidades a que se refiere el inciso k) del articulo 5°. Entiendese por inversiones de capital las adquisiciones de inmuebles, de equipos, maquinarias, herramientas y todo otro rubro de activo fijo destinado a la instalacion o modernizacion de las plantas a que se refiere el articulo 5°, inciso k), que deberan tener por objeto elevar el nivel tecnico de la producción ganadera y la industrialización de los subproductos con el fin de lograr el aprovechamiento integral de reses, a costos economociso en las etapas industrial y comercial.

Prohibese en absoluto la aplicación de dichos fondos a sufragar deficit financieros, subsidios y todo otro debito imputable al desenvolvimiento comercial de las mismas. A efectos del debido contralor de estos fondos las entidades interesadas deberan someter a la consideración de la Junta Nacional de Carnes los correspondientes planes de inversion. La aplicación efectiva de dichos fondos, según esta precedentemente dispuesto, sera controlada por la Junta Nacional de Carnes, la que entregara los mismos conforme a las necesidades reales. Su disposición conforme al destino indicado debera ser resuelta en cada caso por el Poder Ejecutivo a propuesta de la Junta Nacional de Carnes. Mientras los fondos no tengan el destino expresado, podra invertirse en titules de la deuda pública.

c)      El 15% de la contribución del inciso a) del articulo 6°, exclusivamente para la formación de un fondo especial destinado a solventar servicios sociales para los obreros y empleados de la industria frigorifica.

Facultasé al Poder Ejecutivo para disponer la utilización total o parcial, dentro de un minimo del 3% de la contribución total, con el fin indicado.

En caso de utilización parcial del Poder Ejecutivo podra igualmente disponer la incorporación del remanente al fondo del inciso anterior.

Art. 5: Comuniquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires a catorce de enero de mil novecientos cincuenta y nueve.

                                    J. M. GUIDO                    J. R. DECAVI
                                       Noé Jitrik                     Eduardo T. Oliver

Buenos Aires, 16 de enero de 1959.

POR TANTO:

Tengase por Ley de la Nacion, cumplase, comuniquese, publiquese, dese a la Dirección General del Boletin Oficial e Imprenta y archivese.

FRONDIZI – Emilio Donato del Carril, Bernardino C. Horne.


DECRETO N° 790.












Fuente: Boletin Oficial de la Republica Argentina.

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martes, 22 de diciembre de 2015

Raúl Alfonsín: "Mensaje a la ley de creacion del Banco Nacional de Datos Genéticos" (22 de abril de 1986)

Al Honorable Congreso de la Nación

Tengo el agrado de dirigirme a vuestra honorabilidad con el objeto de someter a su consideración un proyecto de ley tendiente a crear el Banco Nacional de Datos Genéticas (BNDG), cuya finalidad consistirá en obtener y almacenar la información genética de familiares de niños desaparecidos o presuntamente nacidos en cautiverio, para facilitar la identificación de éstos en el momento en que fueron hallados.

La localización e identificación de niños en tales condiciones ha sido y continúa siendo preocupación del gobierno nacional y de la sociedad argentina en general.

Prueba de ello es que al crearse en jurisdicción del Ministerio del Interior la Subsecretaria de Derechos Humanos (decreto 3090/84), se incluyó entre sus funciones “la búsqueda de niños desaparecidos”.

Los avances de la ciencia permiten contar con análisis hemogeneticos y de histocompatibilidad capaces de producir pruebas del nexo biológico de asombros precisión, así como de descartar, sin margen de error, una paternidad falsamente atribuida.

Los familiares de niños desaparecidos o presuntamente nacidos en cautiverio, fundamentalmente abuelos en muchos casos de edad avanzada, tienen un lógico y respetable interés en constituir las pruebas que permitan llegado el caso –aun después de su muerte- la identificación y filiación de sus nietos en tales condiciones.

El país cuenta con personal altamente capacitado y con la tecnología adecuada para la realización de los análisis de referencia y el almacenamiento y conservación de datos y muestras de sangre, lo cual ha quedado demostrado a través de trabajos realizados en tal sentido por la Unidad de Inmunológica Genética del Hospital Carlos A. Durand, dependiente de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, en cuyo ámbito funcionaria el banco cuya creación se propone. Dicha unidad ha intervenido con pleno éxito como cuerpo pericial judicial en los primeros casos relacionados con niños desaparecidos ya resueltos o en vías de serlo, que dieron origen a juicios en los que hubo de determinarse la filiación.

El proyecto que se eleva a consideración de vuestra honorabilidad fue elaborado por una comisión integrada por representantes de la Subsecretaria de Derechos Humanos, la organización Abuelas de Plaza de Mayo y las subsecretarias de Salud y Acción Social y de Desarrollo Humano y Familia, así como por expertos en temas genéticos, lo cual quiere decir que incluye los aportes efectuados por todos los sectores que, de una u otra forma, tienen injerencia o especial interés en la decisión propuesta.

El proyecto prevé las formas de registro, tendientes a garantizar la autenticidad de los datos y la identidad de quienes los proporcionen, contemplando en tal sentido los siguientes procedimientos:

a)      El extrajudicial, con intervención de la Escribanía General de Gobierno de la Nación.

b)     El judicial, para los casos de familiares domiciliados en el país con impedimentos para trasladarse a la sede del BNDG.

c)      El consular, para familiares domiciliados fuera del territorio nacional.

También se establece la intervención obligatoria del BNDG en toda causa judicial en la que se debata la identificación o filiación de un menor, con el objeto de determinar si se trata de alguno de los niños desaparecidos o supuestamente nacidos en cautiverio. Al mismo tiempo y con vistas a evitar la negativa de presuntos padres a someterse a las pruebas de histocompatibilidad –únicas posibles para la determinación de filiación de la paternidad alegada, en caso de tal negativa.

Además, y a fin de garantizar a todo familiar de niños desaparecidos o presuntamente nacidos en cautiverio los servicios del BNDG, sin distinción de capacidad económica, se prevé la gratitud del procedimiento.

En razón de todo lo expuesto y ante los propósitos que inspiran la iniciativa adjunta, confío de que vuestra honorabilidad habrá de resolver favorablemente.

Dios guarde a vuestra honorabilidad.

Raúl R. Alfonsín

Antonio A. Troccoli – Conrado H. Storani – Carlos R. S. Alconada Aramburú.




Hebe de Bonafini y otras Madres de Plaza de Mayo junto al Presidente electo Dr. Raúl Ricardo Alfonsín y Horacio Ravenna Vicepresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, 23 de noviembre de 1983.





Fuente: Mensaje del señor presidente de la Nación Dr. Raúl Alfonsín a la ley 23511/86 de creación de Banco Nacional de Datos Genéticos, 22 de abril de 1986. En Diario de sesiones pág. 4394 y 4395 de la 32° reunion, 23° sesion ordinaria, del H. Cámara de Senado de la Nación Argentina, 31/10/1986.

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lunes, 21 de diciembre de 2015

Delfor del Valle: "La Unión Cívica Radical y el Ejército" (27 de agosto de 1935)

La Unión Cívica Radical, expresión de la mayoría del pueblo argentino, se ha reintegrado a la vida cívica, después de las horas inciertas que sucedieron al alzamiento militar que determinó la caída del gobierno constitucional que la voluntad de la Nación, expresada por un millón de ciudadanos, consagrara en las urnas.

Y digo constitucional, pues es notorio que Hipólito Yrigoyen fue exaltado a la segunda presidencia en comicios libres e irreprochables, bajo el gobierno del doctor Marcelo T. de Alvear y los partidos opositores a la Unión Cívica Radical, gozaron de todas las garantías para ejercer sus derechos.

Todos los poderes del Estado realizaban dentro de la Constitución sus funciones sin entorpecimiento alguno; la libertad de reunión garantizada y la de la prensa absoluta, hasta llega a la licencia.

El presidente Yrigoyen era el blanco de los dicterios e injurias, mientras que sereno, marchaba imperturbable en medio del torbellino de miserias que lo envolvía.

Nada podía, pues, justificar el atentado de Septiembre.

La UCR y sus hombres representativos fueron objeto de persecuciones indignas y calumniados vilmente. Muchos de ellos encarcelados, deportados y victimas de todo genero de ultrajes y sometidos a procesos ante una justicia que, olvidando su sagrada  misión, sirvió mansamente los planes liberticidas de la dictadura, e Yrigoyen, dos veces presidente, anciano y enfermo, fue confinado a la isla de Martín García. También él caía envuelto en esos procesos acusado de administrador infiel, el, que era el prototipo de la honestidad y que hizo lo que ningún mandatario había hecho hasta entonces, donando sus emolumentos a la beneficencia publica y renunciando a todos los halagos del poder, pues, apóstol de un gran ideal continuo haciendo vida de anacoreta en el modesto hogar desde donde predicara la doctrina redentora, en cuyo culto consumió toda su existencia.

Los procesos tuvieron su fin cuando se produjo por el tiempo transcurrido la prescripción porque la justicia obsecuente con la dictadura no se atrevió a dar un fallo absolutorio, que necesariamente debía producirse y así se conseguía, por otra parte, que la sospecha sombreara las reputaciones de ciudadanos honorables.

Era necesario destruir por todos los medios la gran fuerza popular y para ello se comenzaba por enlodar a sus cabezas dirigentes, olvidando que las grandes causas se magnifican por el sacrificio y que se arriesgan mas en las almas, el anhelo de la justicia, cuanto mas se las persigue y afrenta.

Pero el fallo de la opinión publica, de más alto valor moral que los casuísticos de los jueces, se alzó imponente para vindicar a los inmolados a la furia vengativa, de quienes se sentían pequeños para sufrir la confrontación.

El fallecimiento de Yrigoyen, que conmoviera dolorosamente a la Republica y la multitud que lo acompaño a su ultima morada, en apoteosis gloriosa, fue la vindicación de su nombre y la condenación de los que mordidos por pasiones insanas, pretendieron borrar su magna obra, como creador de la democracia nacional.

Ese mismos fallo de la opinión es le que destruyo la miserable conjura, urdida contra un partido que durante cuarenta años luchó por la libertad y por el derecho, afrontando todas las vicisitudes y echando a la hoguera purificadora, fortuna, familia y cuanto hay de mas caro al corazón del hombre.

La calumnia miserable que se cebó en la reputación del radicalismo, para destruir sus nobles atributos, ha quedado hecha trizas y ojala los que han usufructuado del motín de septiembre, al ser juzgados por sus contemporáneos y la historia, pueda obtener el mismo fallo. Lo deseo sinceramente como argentino.

La abstención de la UCR, su ausencia de la vida publica, mantenía una incertidumbre que ha sido despejada y su vuelta al comicios, recibida como vivo regocijo por la opinión, pues su concurso asegura el retorno a la normalidad tan anhelada.

Solamente los usufructuarios del movimiento de septiembre han revelado sobresalto por la presencia de la UCR, en el comicio, porque saben bien que si esta goza aunque sea de una relativa libertad, se impondrá por su fuerza idealista y numérica.

Esta perspectiva les hace perder el sentido de la realidad, hasta el punto de afirmar que aunque la UCR, triunfase, no se le entregaría el gobierno del país, porque cuentan para ello con el ejercito.

Esta afirmación audaz y agraviante para las fuerzas armadas de la Nación, después de hacerla circular en todos los corrillos como un venticello, ha tenido su protocolización oficial en la asamblea que el partido Conservador de Buenos Aires ha realizado el mes pasado en Morón, para proclamar la formula gubernativa.

En esa asamblea, un orador, en su embestida desorbitada contra la Unión Cívica Radical, ha lanzado las palabras que reproducimos mas abajo y que, a más de una amenaza subversiva, implican la injuria mas grave que pueda inferirse al ejército. Para el orador, si la UCR venciese en los comicios, no habría otra solución que el motín por el ejército y como su consecuencia fatal la dictadura, que se encargaría de aniquilar la fuerza popular que representa la mayoría de la opinión nacional. He aquí sus palabras, que no necesitan mayor comentario y que revelan en que cifran sus esperanzas de seguros y derrotados. Dijo el orador:

“¿Es posible que por primera vez en la historia de la humanidad, los fugitivos del régimen depuesto por una revolución triunfante, retornen en seguida al usufructo del gobierno sin haber repudiado siquiera a los causantes y responsables de esa revolución?

“¿Tiene derecho moralmente el pueblo de la Republica de pedirle al glorioso ejercito argentino su noble y decisivo colaborador en la jornada del 6 de septiembre, que mañana le presente armas tan luego a alguno de esos ciudadanos ¿Qué hasta hoy se solidarizan con los supuestos ideales y la presunta moral de los prófugos de 1930? ¿Es concebible que el electorado consciente del país someta al presidente de la Republica, valeroso soldado de la revolución, a la tortura de entregar el bastón de Bernardo Rivadavia, a cualquier representante de esa fuerza regresiva, quien aun contra su voluntad llegaría al poder con mensajes de odio, con inquietudes de desquite y con urgencias de venganza?

“¿Puede concebirse algo mas delirante? Desde luego, aunque se trate de un desplante temerario, conviene señalarlo, para aleccionar a los que servirían de instrumento de tan descabellados planes liberticidas.

“Si tal monstruosidad pudiera consumarse, habría que pensar que nuestra patria, constituida y libre, no seria sino una tribu de bandoleros, indigna de figura entre los pueblo civilizados del orbe”

Es evidente que se pretende infiltrar en el animo del ejercito la especie absurda de que la UCR alcanzado el gobierno se lanzaría en una carrera desatentada de venganzas y persecuciones contra sus componentes, como representantes de la participación que algunos de ellos tuvieron en el movimiento de Septiembre.

Es una afirmación desprovista de fundamento alguno, pues la tradición y la historia de la Unión Cívica Radical la desautorizan. Si algún partido político se esmeró en enaltecer el ejército, fue el nuestro, tanto en la oposición como en el gobierno. Jamás miró en el ejército su enemigo, ni dudó tampoco de que fuera la garantía de sus derechos y libertades.

Hagamos un poco de historia.

Cuando el doctor Roque Sáenz Peña, elegido presidente por el “régimen”, con la abstención de la UCR, en aquella histórica conferencia con el doctor Yrigoyen, antes de asumir el poder, en la que le garantizó bajo su palabra de honor de caballero y de presidente que pondría todo su empeño y su autoridad para que el pueblo pudiese concurrir a comicios honorables y garantidos, como los reclamara la UCR, como culminación de sus esfuerzos, esta, haciendo fe a esa promesas, arrió la bandera revolucionaria, para concurrir a los comicios.

La primera prueba del cumplimiento de su promesa la rindió el doctor Sáenz Peña, presentando a la UCR, la ocasión de ejercer sus derechos cívicos, en la concurrencia a los comicios de renovación de los poderes del gobierno de Santa Fe.

Esta fue, intervenida y el radicalismo, presidido por el doctor Yrigoyen, se lanzó a la justa comicial.

Esa lucha, se recordará, fue ardiente y entusiasta y como por ciertos signos que su desarrollo presentaba, despertaron dudas los procederes del interventor, el doctor Yrigoyen solicitó del doctor Sáenz Peña presidiera el acto electoral el jefe de las fuerzas militares de Santa Fe y los oficiales destacados de la provincia, a lo que accedió el doctor Sáenz Peña. Ese jefe militar no era radical, el doctor Yrigoyen no lo conocía y, sin embargo, tuvo absoluta confianza que bajo su amparo la elección se realizaría regularmente. Así sucedió.

Este recuerdo revela el concepto que el doctor Yrigoyen tenia del ejército y cuanto valoraba sus atributos de dignidad y de respeto a las instituciones y a la soberanía del pueblo.

Durante su primera presidencia y en el tiempo que estuvo al frente de la segunda, el doctor Yrigoyen confió misiones delicadas y de alta representación a miembros del ejercito, designándolos gobernadores de territorios, ministros diplomáticos y otros cargos importantes y repitiendo el caso mencionado de Santa Fe, encomendado a jefes y oficiales del ejercito la vigilancia de actos electorales realizados en las provincias bajo su gobierno.

Entre los altos jefes del ejercito a quienes el doctor Yrigoyen confiara cargos de responsabilidad se puede señalar al General Uriburu, jefe en 1930, del movimiento de Septiembre, y al actual presidente de la Republica.

Estos antecedentes hacen hasta ahora inexplicable la razón por la cual determinados elementos del ejercito siguieron al jefe de la revolución y solo puede atribuirse el hecho de la influencia de camaradas y al ambiente de rebeldía que se había creado contra el gobierno depuesto, por una prensa complicada, que salio sobre todas las vallas para desautorizar ante la opinión al doctor Yrigoyen abusando de la magnanimidad de este y de su respeto a las libertades de reunión y de prensa, que no intentó jamás menoscabar, por mas que en esas reuniones y en esa prensa se le mortificara con irrespetuosidades y denuestos.

Coincidiendo con esa campaña demoledora, se hacían circular dentro del ejército, versiones extrañas y maliciosas para el jefe del estado. Se llegó a asegurar que el doctor Yrigoyen se resistía a recibir los armamentos adquiridos en el extranjero bajo la presidencia del doctor Alvear, cuando la representación radical en el Congreso, le había otorgado su voto. También se hizo circular en las filas del ejército otra burda especie. Un buen día, dos distinguidos y altos jefes militares, llegaron hasta el despecho del doctor Yrigoyen, haciéndole saber el descontento y alarma que existía en el ejercito, ante la indiferencia culpable del gobierno, porque se aseguraba que el señor Ibáñez, mandatario de Chile, para desviar la oposición de su país, tramaba una invasión del territorio argentino, sin que se adoptara medida alguna de seguridad y de respeto hacia la Nación.

El doctor Yrigoyen desautorizó en absoluta la ridícula invención, convenciendo a estos jefes de su absoluta falsedad y asegurándoles que, por el contrario, era el mandatario de Chile que, por medio de su representante ante nosotros, solicitaba del Presidente argentino, hiciera vigilar a jefes del ejército chileno, residentes en nuestro país, para impedirles siguieran conspirando contra su gobierno.

De esa manera se creaba una atmosfera propicia en el ejército para consumar el atentado contra las autoridades constituidas.

La misma conducta observada por el doctor Yrigoyen, la siguió el doctor Alvear al asumir la presidencia de la Republica en 1922 respecto al ejercito, enalteciendo a sus miembros con cargos de confianza y llevando al Ministerio de Guerra, al coronel Justo, actual presidente, en cuyo cargo se destacó su personalidad, facilitándole mas tarde que alcanzara su suprema ambición de llegar a la presidencia de la Republica.

Y ya que nos referimos al doctor Alvear, su solo nombre es suficiente para apreciar el grado de adhesión afectuosa para el ejército del presidente de la UCR como que constituye para él un titulo de legítimo orgullo de su prosapia, ser nieto del héroe de Ituzaingo, general Alvear, su abuelo paterno, y nieto por línea materna del general Pacheco. ¡Cómo imaginar que el jefe actual de la Unión Cívica Radical podría inspirar, mañana, si el partido llegase nuevamente al poder, una política de venganza ruines y persecuciones contra quienes visten el glorioso uniforme del ejército custodia de su bandera!

El joven comandante, que al frente de una batallón de ciudadanos formara con las divisiones del ejercito, en los ejercicios doctrinales realizados en Currumalán, cuando no existía la conscripción, mantuvo siempre a través del tiempo la solidaridad y camaradería con sus compañeros del ejercito permanente, y llegado al gobierno así lo demostró.

Por otra parte, la historia de la UCR acredita la profunda vinculación que existió entre ella y el ejército.

Durante su acción revolucionaria, a partir desde el 90, la UCR la realizó con su concurso. Los movimientos reivindicatorios de la soberanía popular de 1893 y 1905 contaron con su apoyo.

Pero hay que establecer la fundamental diferencia entre esos movimientos y el alzamiento de septiembre. La UCR cuando hubo de recurrir a la violencia, cerrados todos los caminos de la legalidad, aquellos tuvieron un carácter eminentemente popular con sus direcciones civiles y responsables, de modo que la presencia de cuerpos del ejercito en sus filas significó solamente su concurso, dejando en manos de los ciudadanos su ejecución y proyecciones, y quienes los encabezaban lo hacían bajo compromisos de honor de no participar en las funciones de gobierno en ningún caso, entregando al pueblo los destinos del país, considerándose excluidos para dirigirlo, por el mismo hecho de ser el resultado de sus acción.

El movimiento de septiembre solo fue de carácter militar. Su único director y responsable, su jefe, que asumió el gobierno, declaró que lo había hecho sin el concurso de ningún partido político -es decir, que ese movimiento no había tenido carácter civil- y desde el primer momento se convirtió en una dictadura, no alcanzando a disimularla ni el titulo de “gobierno de facto” que la prensa complaciente le asignó.

Por eso la UCR, hizo publica su repudio y sus hombres dirigentes aceptaron las consecuencias que su actitud les impuso, no para agraviar a los militares que prestaron su concurso al derrocamiento del gobierno constitucional, ni para comprender en ese repudio a toda una institución, sino para que no quedara el precedente funesto que las fuerzas creadas para sostener las instituciones se convirtieron en elementos destructores de gobiernos que, como el depuesto, surgía de la soberanía nacional, sometiendo la vida y la libertad de los ciudadanos a la voluntad arbitraria y sin ningún control de quienes se apoderaron del poder.

No tiene, pues la UCR cuenta pendiente alguna que arreglar con el ejército y triunfante, lo considerará siempre como la institución que la Carta Fundamental le ha asignado en la administración del país: defender la integridad y la soberanía de la Nación y ser guardián de su honor y de sus libertades.

En homenaje de estos elevados conceptos, la UCR no puede contemplar a las fuerzas armadas de la republica sino con un alto espíritu de justicia.

La UCR no teme la balandrona de los energúmenos que la combaten, como no teme al ejército, compuesto de ciudadanos que han salido de sus propios hogares, como no puede creer que jefes y oficiales cultos y pundonorosos olviden la augusta misión que tienen en la existencia eterna de la nacionalidad.

Estas líneas, que he trazado con toda la sinceridad que abona una vida modesta pero consagrada a servir ideales que están por encima de todos los prejuicios e intereses, han sido inspiradas no por el propósito de conseguir voluntades, sino para proclamar la verdad y expresar cuan profundo es su cariño de argentino por los ciudadanos a quienes les ha tocado en suerte ser el sostén de sus instituciones.

Siendo casi niño, formé en filas del ejército. Mis ascendientes fueron militares, y cuando por primera ocupé una banca en el Congreso Nacional, mi preocupación constante fue gestionar todo lo que pudiera contribuir al bienestar y a la seguridad de quienes, en una hora solemne, ofrendan sus vidas para mantener las glorias conquistadas.

Obedeciendo a ese alto concepto, en el periodo parlamentario de 1894 al 98 como diputado, promoví y obtuve la sanción de diversas leyes, como la creación de las Intendencias Militares y los Depósitos de remonta del ejército, que funcionan hoy, prestando grandes servicios a la administración. Y estoy seguro que si igual cosa hubiese sucedido con el proyecto de Motepio Militar que presenté, se hubiesen evitado mayores recargos en el presupuesto de la Nación.

No es por un espíritu de vanidad que traigo estos recuerdos sino para evidenciar, contra maliciosas interpretaciones, que lo escrito a favor de la tesis sostenida, no esta inspirado en razones circunstanciales, sino obedeciendo a viejas convicciones y, porque pienso que contribuyo a despejar una atmósfera creada para despertar prejuicios infundados, contra un partido que puede, como nadie, invocar su más puro nacionalismo y que es incapaz de atentar contra todo lo que constituye la augusta entidad de la patria, en sus múltiples manifestaciones como pueblo constituido.










Fuente: Delfor del Valle, La Unión Cívica Radical y el Ejército, Hechos e ideas (Buenos Aires), I, (1935)
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