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jueves, 14 de mayo de 2026

Carlos J. Rodriguez: "Debate por la eleccion de Córdoba" (18 de junio de 1926)

Sr. Rodríguez (C. J. ). — Pido la palabra .

Al venir por tercera vez a esta Cámara trayendo el diploma que acredita representante de Córdoba, quiero, por el alto honor que implica, librar la primera batalla por los fueros de su soberanía popular, que no ha sido lealmente consultada en ese acto electoral que otorga la mayoría al Partido Demócrata .

Parece, a esta altura de la discusión, agotado el debate sobre los hechos, que todo incita a hacer algunas reflexiones generales y a la filosofía del caso, así como en las últimas horas de la tarde de ayer lo hiciera al final de la sesión el señor diputado Repetto, dando sus consejos a los partidos del país que serán lo suficientemente agradecidos por la buena intención que es de suponer ; pero también, con la mejor intención de hacer aparecer a su propio partido como modelo de la democracia nueva del pueblo argentino . De estos conceptos, me he de ocupar más adelante . Lástima grande que sus consejos estén desautorizados por nuestra victoria en la Capital Federal.

Ante todo, señor presidente, interesa, para filosofar, establecer algunos datos fundamentales que han sido plenamente comprobados en este debate . Desde luego, la cifra arrojada por el escrutinio de los comicios, 500 votos de diferencia entre el candidato que tiene mayor número de los electos por la minoría y el que tiene menor número de votos de la mayoría ; y menos de mil entre los que tienen más número de votos de la mayoría y de la minoría, significa que no es esa, por cierto, una cifra para celebrar victoria y para decir que traen aquí legítimamente la honrosa representación de Córdoba .

El señor diputado por Santa Fe, miembro informante del despacho de la minoría, ha concretado suficientemente los puntos esenciales del debate, con toda minucia y con toda exactitud, pintando aquel cuadro sombrío de los comicios cordobeses de mano maestra; y fustigando los autores de tales atentados con esos golpes de su oratoria de combate que son incontrastables .

Así que, ¿ para qué volver a repetir la demostración de lo que ya puede afirmarse como conclusión definitiva: que el pueblo de Córdoba no ha sido consultado como corresponde pueblo libre ; que sus comicios sólo fueron una farsa democrática ? Los hechos comprobados son bien elocuentes : la intromisión oficial antes y durante el acto electoral, lo ha desnaturalizado en su verdadera esencia ; ha presionado y corrompido la conciencia ciudadana . En toda la vasta extensión de la provincia, la inmensa falange administrativa, formada por los comisarios y agentes de policía, por los jueces de paz, jefes de registro civil en una palabra, todos, desde el gobernador abajo, tomaron parte activa y militante en aquella lucha contra el pueblo . Y es una verdad que conoce el pueblo mismo, a cuyo testimonio y sanción apelo.

Precisamente, a los que niegan este estado de subversión institucional en Córdoba es a quienes se pide ante la Honorable Cámara el aplazamiento de estos diplomas, para investigar la verdad de las afirmaciones concretadas minuciosamente por el señor diputado por Córdoba, mi colega electo . Para eso se pide el aplazamiento, que es un procedimiento común y reglamentario, adoptado por la Cámara cuando se presentan situaciones de esta naturaleza .

No sé por qué la Honorable Cámara no va a seguir conducta semejante en un caso tan grave, y yo diría, como pretendo demostrarlo, que el caso de Córdoba, generalizado a otras provincias, como lo probarán estos debates, a despecho de la opinión del Partido Socialista, significa que está en plena bancarrota la ley electoral, porque falta ya el espíritu que debe animar su letra, su estructura, inerte la soberanía del pueblo, ausente de los comicios, porque está viciada su voluntad con la intimidación y falsificación del ciudadano elector.

No es extraño que eso suceda en Córdoba, porque su proceso de anormalidad es ya conocido y viene de larga data : desde los comicios convocados para elegir gobernador el año 20, cuando el Partido Radical, siendo la mayoría notoria en aquel distrito electoral, no pudo concurrir las urnas por existir una ley electoral contraria a los preceptos de la Constitución de aquel Estado. En ese entonces, y por las mismas características que continuamente vienen revelándose en los procesos electorales, mal podía el Partido Radical, si no se le abría el comicio que garantizase la libertad del sufragio, concurrir a aquel acto eleccionario, que debía luego acatar como expresión de la voluntad popular.

He aquí la razón de ser de la abstención; porque la abstención, dentro del credo radical, no es, por cierto, recurso de política puramente militante, que trata de usufructuar las ocasiones propicias para un triunfo electoral, sino algo que reclama la misma esencia del comicio, como instrumento revelador de la soberanía, la garantía y la honorabilidad de su funcionamiento . De otro modo, la Unión Cíviса Radical siempre se impuso la abstención, como lo dijo el doctor Hipólito Irigoyen : «como suprema protesta, como un recogimiento absoluto y un total alejamiento de los poderes oficiales, para dejar bien establecido en el presente y en la historia, y como demostración al mundo que nos mira, que la Nación no tenía ninguna comunidad con los gobiernos que en una hora fatal le arrebataron el ejercicio de su soberanía ..»

Y bien, señor presidente ; cuando después, en razón de las exigencias de las autoridades nacionales del partido, para cooperar en la campaña precedente, hubo de concurrir a los comicios del año 22, se presentó de nuevo y en aquel comicio, bajo el amparo y las garantías de las autoridades federales, pudo señalar una brillante victoria alcanzada por más de dieciséis mil votos sobre el Partido Demócrata.

Y apenas poco tiempo antes, contra su protesta, contra su abstención, el Gobierno de Córdoba eligió gobernador al doctor Roca. Fué aquel gobierno de hecho que desconociera la presidencia anterior, de acuerdo a las reivindicaciones planteadas por el Partido Radical de Córdoba.

Desde entonces data el estado de anormalidad institucional de aquella provincia ; y no obstante todos los esfuerzos y todas las luchas que el Partido Radical debió librar para evidenciar una vez más, una vez por todas, persistiendo hasta el último extremo, sus anhelos hechos dentro de la legalidad, hubo de probar que concurrir al comicio era ser defraudado por la presión y el dolo oficialistas.

Y nuevamente, en la campaña del año 25, no obstante las experiencias que tenía de la conducta oficialista, concurrió también al comicio. No se puede vanagloriar el oficialismo de haber obtenido una victoria. Aquella vez la fórmula de gobernador sólo triunfó por 200 votos, y en cambio correspondió al Partido Radical la mayoría de la representación de la Cámara de Diputados. ¡ Aquélla fué una victoria material y moralmente !

Después de aquella elección, en la que se extremaron todos los fraudes y presiones oficiales, cuando se reunieron las Cámaras, los diputados empezaron a estudiar sus poderes, para cumplir sus funciones dentro de las prácticas parlamentarias, constituirse luego y examinar más tarde, en asamblea, la elección de la fórmula gubernativa. Y entonces, el Partido Demócrata trató de obstaculizar en toda forma aquel acto, en que la representación legítima del pueblo de Córdoba debía ocuparse de esa elección. Fué en aquella oportunidad que el Partido Demócrata, representado por mayoría en el Senado, desconoció a la Cámara de Diputados; y desde entonces se planteó el primer conflicto, que debía hacer inútil la representación de Córdoba en el control y en la colaboración del nuevo gobierno. Desde entonces también, la asamblea, constituída por la Cámara de Diputados y por la Cámara de Senadores, que debía juzgar la elección de gobernador, que debía tomarle juramento, no pudo tampoco funcionar, y desde entonces existe un gobierno de hecho; al cual le ha tocado presidir, los recientes comicios provinciales y nacionales, una vez más mancillados por la intromisión y el fraude oficialista . Todo esto evidencia , elocuentemente, los cruentos sacrificios que el Partido Radical debe sufrir para rescatar, por medios legales y pacíficos, el triunfo de la soberanía popular que le corresponde en el distrito electoral de Córdoba .

Así quedaron, pues , las cosas, hasta el momento en que debía verificarse el acto eleccionario que estamos discutiendo ante la Honorable Cámara.

Cuando se trataba de la fórmula gubernativa de Córdoba, el Partido Radical no obtuvo la victoria decisiva, escapándosele sólo por 200 votos, que debían ser el resultado de la presión oficial; en esta otra aprestado ya a la lucha, una lucha definitiva, no sólo por sus alcances en el escenario provincial sino en el nacional mismo, porque desde ya los partidos de la República, los que tratan de orientar sus destinos, se aperciben de que en estos instantes, en la escena política, se está jugando la fórmula presidencial del año 28 yo diré, penetrando más hondo en la conciencia colectiva, más que los hombres y los nombres, están jugándose las grandes y nuevas ideas, de renovación política y económica, que deben orientar la moderna democracia argentina.

En presencia de tal estado de subversión institucional, no será posible en adelante concurrir lealmente a ningún comicio electoral en Córdoba.

No voy a repetir el cuadro pintado ya por los oradores que me han precedido, que inútilmente han querido deslucir los que han replicado, porque esos argumentos expresados con precisión y elocuencia , no es fácil que se destruyan, cuando han quedado evidentes ante la opinión nacional.

Si esa victoria, tan sólo de 200 votos, puede ser celebrada como victoria por el Partido Demócrata, es por cierto una victoria bien poco honrosa . Y por lo mismo resulta evidente que nuestra derrota se convierte en la verdadera victoria moral del pueblo de Córdoba.

Tales son las consecuencias que resultan de los hechos plenamente probados, de la intervención oficialista en aquel acto eleccionario ; en toda forma, desde el secuestro y falsificación de libretas , hasta la conducción de votantes en el mismo día del comicio , aun en las ciudades más altivas, en aquellas donde el Partido Radical es un verdadero baluarte, como en la ciudad de Río Cuarto, donde han esgrimido todas las armas de la presión para poder arrancar la victoria. Y yo me digo entonces : si tal es el estado institucional de la provincia de Córdoba en el momento en que el pueblo es llamado a ejercitar su legítimo derecho, ¿con qué argumento puede sostenerse que la ley Sáenz Peña se realiza en su vida y en su substancia si en verdad el pueblo está presionado y violentado, si está defraudado en sus derechos en el momento en que ejerce su soberanía ?

Por eso es de alarmarse que la ley electoral, en la cual puso tanta confianza el pueblo por adoptar como base el padrón militar para poner a buen resguardo la expresión de la soberanía popular en el cuarto obscuro, haya quedado completamente defraudada con la intervención oficial en forma descarada y peligrosa en los comicios de Córdoba. Recordarán los señores diputados que la Unión Cívica Radical hace 36 años, en el mitin del Jardín Florida, estableció como uno de sus postulados fundamentales:

 «Levantar la bandera del ejercicio del sufragio sin intimidación y sin fraude y condenar toda intervención oficial en los trabajos electorales».

En este instante al tratar el caso de Córdoba y comprobar la flagrante violación del espíritu que animá a la legislación electoral de la República, denuncio al país que esa ley ha sido falseada y que hoy está en plena bancarrota. ¿ Cómo podrá en adelante concurrir el electorado de la República a ejercer su soberanía si cuando se va a aplicar la ley la presión policial se ocupará de conducir a los votantes y se hará toda clase de fraudes para que no resulte leal y sincero el pronunciamiento del pueblo en los comicios ? Esto es algo que merece no sólo estudio en el presente caso para decidir de la nulidad o validez de los diplomas que se presentan, sino para algo más fundamental : para ir a la reforma de la ley electoral en modo tal que en adelante no sean posibles los abusos y vicios de esta naturaleza, que vienen a despojar de toda significación democrática a esa gran consulta de la conciencia popular en el comicio libre.

Es tanto más necesaria la mirada y la reflexión de los partidos hacia el instrumento de la soberanía popular en este instante, cuanto que para nadie es un misterio que los fundamentos mismos del Estado están amenazados por fuertes sacudimientos ideológicos y que no es un misterio que la propaganda diaria de la prensa, que todos los días nos transmite las sensaciones del estado político de Europa, está incendiando al país con corrientes de ideas nuevas que han de determinar la reforma fundamental de las instituciones de la Nación.

Estas cosas son dignas de anotarse para que con tiempo se tomen los remedios necesarios y el Congreso reflexione sobre estos problemas que no son por cierto los triviales del día, sino los más fundamentales, como que afectan a la soberanía de la Nación en su ejercicio y en el uso de sus instituciones.

Se ha dicho que estos vicios de que adolece el acto electoral de Córdoba lo decía un señor diputado socialista es necesario contemplarlo con criterio humano. No sé si ese señor diputado será ajeno a la indignación y a la protesta que actos de esta naturaleza deben despertar en el ánimo de todo ciudadano argentino, porque el Partido Socialista es una ínfima minoría en Córdoba y en el resto de la República, o si ha dicho eso con un espíritu profundo de estadista y sociólogo, y parecería que toda la inculpación que dirige es sencillamente a la falta de cultura en el pueblo argentino. De esto he de ocuparme con más tiempo, pero no quiero pasar esta oportunidad sin dejar establecida cuál es la significación e importancia de los vicios y atentados que encierran los comicios de Córdoba que convirtió aquel acto eleccionario en un agravio a la soberanía del pueblo .

La Unión Cívica Radical ha hecho de esto su apostolado fundamental, y no podrá negársele, como se ha tratado de hacerlo, que ella es la única que ha bregado con toda claridad de concepto y energía de conducta yendo hasta el sacrificio para imponer como base fundamental de la democracia argentina, el sufragio libre, el sufragio en comicios honorables y garantidos, únicos dignos de un pueblo altivo y culto.

Muchos hablan de que el Partido Radical no tiene programa, como si éste no fuera el único y fundamental programa, que basta para llenar una época histórica. Y tan fundamental que sin realizarlo ¿Cómo habría de consultarse al pueblo sobre los graves problemas de orden político, económico y financiero que plantean las nuevas orientaciones del momento científico actual ? Es menester garantizar, mediante el cumplimiento honrado de la ley, la expresión libre del pueblo en el comicio. Y he aquí por qué la Unión Cívica Radical ha hecho durante más de treinta años de éste el único y fundamental postulado, como base de existencia y grandeza de la República.

Sr.Rodríguez(A).-Pero el señor diputado perteneció al Partido Demócrata en el año 1916, hizo su carta orgánica y ahora viene hablándonos de 36 años de postulados, cuando debía recordar su actuación en la provincia de Córdoba .

Sr. Rodríguez (C. J. ) . Sí, señor diputado, tiene usted razón ; pero me tendrá que admitir la explicación para que quede documentado...

Sr.Rodríguez(A.).-Perfectamente ; será peor...

Sr. Sánchez.- No puede prejuzgar.

Sr. Rodríguez (C. J.)- Voy a hacer una interrupción al hilo de esta expоsición, para detenerme en un asunto personal que debo replicar de inmediato.

En la Honorable Cámara hay personas que conocen mi iniciación en la vida pública. Después de obtener el título de abogado empecé mi vida pública en la ciudad de Río Cuarto. No pertenecía a ningún partido, y junto con otros ciudadanos formé un partido departamental. En esos instantes, años 1907 у 1908, la Unión Cívica Radical se mantenía en la abstención que le llevara a la revolución de 1905 .

La provincia de Córdoba estaba en manos del régimen: el Partido Autonomista Nacional. Yo no he formado parte - debo puntualizarlo bien- del Partido Autonomista Nacional en ningún instante; por el contrario, he combatido a ese partido en sus prácticas desde mi iniciación en la vida política.

Ese partido departamental que constituímos varios ciudadanos, unidos en el ideal común de batallar por los derechos cívicos en aquel pueblo progresista y culto, fué sostenido por la prédica y la acción electoral enérgica contra los vicios y los hombres que corrompían nuestra democracia ; y pusimos al servicio de esos ideales nuestras vidas y haciendas. Con el tiempo habían de corresponderle brillantes triunfos, de los que recordaré tan sólo aquel en que saliera electo diputado provincial el doctor Julio C. Borda . Fué ese uno de los primeros triunfos de nuestro partido y, por el camino de esos viejos comicios, violentos y dolorosos y ejerciendo con toda altivez ciudadana nuestros derechos, nos abrimos paso hasta penetrar en las esferas gubernativas, para hacer oír lealmente la voluntad popular.

Como en muchos otros departamentos se adoptara una conducta semejante, entre ellos - si mal no recuerdo el departamento Tercero Abajo, donde militaba otro colega en esta Honorable Cámara, el señor diputado Ceballos, hubo de constituirse una liga provincial o departamental, y cuando varios departamentos se habían levantado para combatir las prácticas del Partido Autonomista Nacional, llegamos a formar la Unión Provincial. Con ese partido nos presentamos a la lucha y sacamos triunfante la candidatura del gobernador Garzón.

Está acreditado en estos primeros pasos que nosotros, constituyendo un partido formado exclusivamente de ciudadanos del departamento de Río Cuarto, sin depender de ninguna otra organización partidaria, nacional ni provincial, batallando contra las prácticas vetustas y anacrónicas del régimen, hemos llegado por nuestros propios medios a escalar las posiciones de gobierno. En esas condiciones iniciaba yo mi vida política en la ciudad de Río Cuarto.

Colaboré en el gobierno del doctor Garzón como diputado electo por aquel Partido Departamental de Río Cuarto ; no fuí llevado a la Legislatura por el Partido Nacional ni por el Partido

Demócrata ; y en tal carácter, como diputado independiente, representando un partido local de nobles ideales y honrosa historia, bregué siempre por las libertades públicas y el respeto a las instituciones .

Pasado el gobierno del doctor Garzón, se presentó la oportunidad de librar otra gran batalla para designar la fórmula gubernativa. Como la Unión Provincial estaba aniquilada, puede decirse, por disidencias intestinas, con el deseo de reunir el mayor número de fuerzas se formó la que se llamó Concentración Provincial ; concurrió a su formación el partido que yo presidía en Río Cuarto, y aquella concentración triunfó en las elecciones de 1912 llevando al gobierno al doctor Cárcano . Por los esfuerzos del Partido Departamental a que me he referido ocupé una banca de diputado por Río Cuarto en la legislatura de mi provincia y, en mi modesta acción, llegué al cargo a que se refirió el señor diputado, de presidente de la Cámara de Diputados. Mi actuación durante ese tiempo en el seno de la Cámara fué de celo y lealtad con los intereses públicos.

En esto no le debo nada, absolutamente nada, al Partido Demócrata.

Ahora paso a ocuparme de mi actuación en el Partido Demócrata.

Durante la administración del doctor Cárcano se habló de la formación del Partido Demócrata, no recuerdo bien si porque en la ciudad de Buenos Aires se empezaba a iniciar la formación del Partido Demócrata Progresista . Lo que sé bien es que después de alguna propuesta en el seno de ese partido se produjo su adhesión al Partido Demócrata Progresista.

Pues bien ; presidiendo el Partido Departamental que, como he dicho, no dependía de otro partido provincial o nacional, sino que era formado por una asociación de ciudadanos del departamento Río Cuarto, con el previo común consentimiento de los que lo componían, concurrí a formar el Partido Demócrata de Córdoba ; У, efectivamente, fuí designado, con algunos otros colegas, entre ellos el doctor Roca, para confeccionar la carta orgánica del Partido de Córdoba.

Sr. Rodríguez (A. ). El señor diputado está demostrando lo que yo había dicho .

Sr. Rodríguez ( C. J. ). — Yo no lo he negado.

Sr. Molinari.- No se ha negado .

Sr. Rodríguez (C. J. ) . - En esas circunstancias yo he concurrido a redactar la carta del Partido Demócrata de Córdoba. No tendría para qué recordar alguna incidencia o discusión con el doctor Roca sobre el alcance de una de las cláusulas referente al problema social obrero, uno de los de más palpitante actualidad entonces y más grave hoy.

Pero yo digo que la adhesión a esos ideales no importa una contradicción con los que he abrazado dentro de la Unión Cívica Radical. Bastaría comparar la carta orgánica de uno y otro partido para saber que no hay una sola antítesis de orden ideológico entre el Partido Demócrata y la Unión Cívica Radical; y se explica, ambos acatan la Constitución, y ambos proponen cumplirla por iniciativas de buen gobierno. Su diferencia acaso reside en el grado de intensidad de la realización ; y en especial en que la Unión Cívica Radical ha hecho su postulado fundamental, primordial, antes que todo, del respeto a la soberanía popular.

De modo, señor presidente, no sé por qué podría verse en mi actitud, en mi procedimiento, una sola contradicción entre los principios de ayer y los principios de ahora, ya que en todos los actos de mi vida pública he cumplido honesta y correctamente sin variar un ápice con los postulados que hoy sostengo dentro de la Unión Cívica Radical, sirviendo solícita y lealmente los intereses de la República. (Aplausos).

Tal es, pues, señores diputados, mi actitud. La divergencia estuvo en otro punto con esa comunidad de ciudadanos, de cuya mayor parte yo conservo afectos de amistad. La divergencia estuvo al aplicarse la carta orgánica en las elecciones de senadores en el departamento de Río Cuarto. En ese instante yo desempeñaba el cargo de presidente del comité del Partido Democrático local de Río Cuarto.

La junta de gobierno de Córdoba, en virtud de algunas disidencias... digo mal, en virtud de que había otros ciudadanos en el departamento Río Cuarto, que querían concurrir a secundar a ese gobierno en el acto electoral, quiso imponer al Comité Departamental de Río Cuarto otra forma de elegir el candidato que debía sostenerse en los comicios.

Entonces, pues, el partido que yo presidía en Río Cuarto, amparándose en la carta orgánica, resistió las pretensiones de la junta de gobierno de Córdoba he hizo constar su protesta, en nota que tengo aquí, que podría leer, pero que no lo haré por no distraer su atención y que pido se incluya a continuación de mi discurso, como una justificación de mi conducta. Previa la protesta, la junta de gobierno del Partido Demócrata accedió a las solicitaciones de otros ciudadanos de Río Cuarto que no formaban parte del partido, de proclamar otro candidato, fuera de las normas prescriptas por la carta orgánica. Con ese motivo, en divergencia tan fundamental de conducta, el Partido Democrático Social que presidía, resolvió retirar su adhesión al Partido Demócrata ; y yo , en consecuencia, quedé desligado de ese compromiso político, reintegrándome a la vida pública como ciudadano independiente, con deberes y derechos cívicos que ejercer.

Antes de pasar adelante, me permitiré leer las notas con que fueron contestadas por la junta de gobierno las dos notas a que antes me he referido.

La primera fechada el 16 de Marzo de 1915, me fué dirigida en mi carácter de presidente del Partido Democrático Social. Tal era el nombre que llevaba en Río Cuarto el partido que yo presidía: conservaba su individualidad dentro de la adhesión al Partido Demócrata. Dice la nota:

«Señor presidente del Partido Democrático Social, doctor Carlos J. Rodríguez. -Presente. Llevo a su conocimiento que la junta de gobierno que tengo el honor de presidir ha tomado en consideración su nota de fecha 5 del corriente, en la cual ese partido retira su adhesión al Partido Demócrata de Córdoba. Sin aceptar los cargos que en dicha comunicación se formulan a la honorable junta con motivo de su resolución de fecha 4 del corriente, y dejando constancia de que ella ha procedido en virtud de atribuciones propias que le acuerda la carta orgánica del partido, la junta lamenta la actitud de esa agrupación, que la priva de un concurso eficiente y prestigioso. Con tal motivo, saludo al señor presidente con mi más distinguida consideración. Martín Ferreyra, presidente. Rodríguez de la Torre, secretario».

La otra nota se refiere a la renuncia que mandé en mi carácter de miembro de la junta del Partido Demócrata, en virtud del retiro de la adhesión al mismo del Partido Democrático Social. Dice así :

«Córdoba, Marzo 16 de 1915.

Señor Carlos J. Rodríguez. Río Cuarto. Llevo a su conocimiento que la honorable junta de gobierno del Partido Demócrata, que me cabe el honor de presidir, ha tomado en consideración su renuncia de miembro de la misma y resuelto aceptarla en virtud de los motivos en que se funda. La junta de gobierno lamenta verse privada del concurso eficiente que usted supo prestarle con inteligencia y patriotismo . Sin otro motivo, me es grato saludar a usted con mi distinguida consideración. Martín Ferreyra, presidente . Rodríguez de la Torre, secretario» .

Posteriormente a ese acto que me reintegraba a mi vida pública de ciudadano independiente, cuando llegó la agitación electoral con motivo de la elección de la fórmula gubernativa de Córdoba, yo presté mi concurso a la Unión Cívica Radical, a la que me incorporé definitivamente. Mis deberes y derechos ciudadanos me imponían tomar parte activa y eficiente en la vida política nacional.

En esta forma, pues, dejo explicada y justificada mi actitud.

Prosigo ahora, señor presidente, mi exposición.

Como he afirmado que la intromisión de los oficialismos ha dado en tierra con la ley electoral y la ha puesto en definitiva bancarrota, señalo esta circunstancia, no sólo, como expresé anteriormente, para que sea tenida en cuenta como uno de los motivos fundamentales para aplazar estos diplomas, hacer la investigación necesaria y pronunciar el juicio que corresponda, sino también para constatar los malos frutos de la intromisión oficial, funesta experiencia que viene a poner a dura prueba la perfección o siquiera sea la bondad de la ley electoral; porque nada valen las formas correctas del comicio si falta, como he dicho, el espíritu que lo anima, que es el ciudadano libre en el comicio honorable y garantido.

Como ésta es una de las afirmaciones fundamentales en que reposa la existencia de la Unión Cívica Radical ; como en este instante es más necesario que nunca el instrumento de expresión de la soberanía popular, su perfecta sinceridad, porque ha de debatirse ante las corrientes de las ideas nuevas que están agitando incesantemente al pueblo argentino, en forma tal que ha llegado hasta el alarde uno de los sectores de la Cámara de apellidar este movimiento de lucha por el derecho como sucesos de carácter demagógico, conviene, para la tranquilidad, que sólo puede venir por el camino de la libertad, que se asegure con toda perfección, con toda exactitud y corrección y sinceridad el comicio donde el pueblo debe pronunciarse sobre tan graves problemas de orden político y económico, como los que han de preocupar la conciencia argentina.

Ya dije, citando una de las bases fundamentales con que se iniciara la Unión Cívica Radical el año 90, que fué garantizar el comicio libre sin la intromisión oficialista. Por eso denuncio ante esta Cámara el acto electoral de Córdoba, que de una manera incontrovertible está viciado precisamente por la intromisión del oficialismo de Córdoba, que no ha permitido que venga a esta Cámara la legítima representación del pueblo de aquella provincia.

La afirmación es fácilmente comprobable, porque hasta la cifra está evidenciando que, a no haber sido por esa intervención, que por lo menos ha podido hacer gravitar el peso del electorado siquiera en un dos por ciento de los cuarenta y tantos mil votos, no estarían en esta Cámara los diplomas que trae la mayoría, sino los diplomas que corresponden legítimamente a los que vienen por la minoría de su representación.

Ese argumento y esa demostración no podrán ser levantados por ningún género de razonamientos ; y lo más que se podría conceder es que éste es un caso que debe ser sometido inmediatamente a la comprobación en el período de tiempo apenas necesario para postergar estos diplomas y hacer el examen de todos los concretos que han sido presentados ante la Honorable Cámara .

Aquel postulado fundamental de la Unión Cívica Radical fué concretado luego en su carta orgánica, y cuando desapareciera el ilustre jefe, el verbo que comunicara toda la vida inicial a este partido, el doctor Leandro Alem, otro de los hombres que han bregado tesoneramente en su seno y que ha sabido dar a la República orientaciones precisas en medio de la confusión de todos los hombres, el señor Hipólito Irigoyen, único pensador político dentro de ese caos, en que nadie podía percibir la línea segura que conduciría al porvenir, pudo sintetizar en una frase la solución del problema político de la época, cuando dijo en esta frase profunda y breve, que luego todos los oradores han divulgado en treinta años de intensa propaganda popular: «la reparación política de la Nación» .

En esa frase simple y sencilla está encerrado todo el problema de la Unión Cívica Radical .

Hay alguien, señores, que ha negado en el señor Irigoyen el poder que capacita a los grandes estadistas, ha negado su talento y su eficiencia como pensador político, para concederle, solamente cuando más, aquellas facultades de proselitismo, de que hablaba el diputado socialista ayer, que no se sabe en virtud de qué poder magnético ejecuta sobre los hombres libres y cultos, que tienen el dominio de los negocios públicos, que a diario han estado conversando con él; la mayor parte de los hombres que se sientan en esta Cámara y los que lo conocen, han podido aquilatar la fuerza de su pensamiento, frente a frente, no sólo en las asambleas públicas y en los consejos de gabinete, sino a todas horas y en todo momento, en las conversaciones particulares y en las sesiones de las asambleas partidarias .

Me permitiré, con ese doble propósito, hacer una lectura un poco larga de una cita para dejar fundamentado en el Diario de Sesiones de esta Cámara ese juicio . Se trata de párrafos de la célebre polémica sostenida con don Pedro C. Molina, uno de los hombres más eminentes de Córdoba de los tiempos recientes, por su cultura y probidad . Presidente entonces de la Unión Cívica Radical, por ciertas cuestiones que no es del caso repetir, se alejó definitivamente del partido .

Con ese motivo se entabló aquella célebre polémica en varias cartas, donde con toda exactitud y justicia, puede decirse, el señor Hipólito Irigoyen, desarrolló claramente, con amplitud, profundidad y elocuencia, los postulados fundamentales de la Unión Cívica Radical.

Decía en una de esas cartas: «Persiste usted en que la Unión Cívica Radical no tiene orientación . Pero, cuando menos le pregunto: ¿quién la tiene aquí que no sea ella y quién la tiene fuera de aquí en el más alto concepto, con mayor fuerza de ánimo , con más patriótico desinterés y más recta acción? ¿No ve usted que de esos treinta años la característica en nuestro país de gobiernos, agrupaciones y hombres es una continua cambiante, confusión y mezcla en pro de protervas y menguadas ambiciones, y que al frente de toda esa masa informe hay un pensamiento que como faro fijo y luminoso orienta, precisamente, todos los deberes morales, políticos y sociales?

«Es la única garantía y levantado resguardo que la República tiene en el presente ; su verdadera promesa reparadora y su fundada esperanza de transiciones que le restauren su perdido pasado .

«Hemos rechazado, pues, colectiva e individualmente, la dirección de gobiernos, la coparticipación en otros y la jefatura de oposiciones falaces y engañosas y consecutivamente importantes puestos en todas las administraciones de la República .

«Con esos altísimos preceptos morales y políticos y con procedimientos siempre leales y francos hemos consagrado el credo que profesamos en holocausto a la patria.

«En la anormal situación que conmueve a la República insumiendo y esterilizando fuerzas y factores de todo género han nacido dos tendencias bien caracterizadas y definidas.

«Comprende , la una, todas las transgresiones, en la sucesión múltiple y variada de las funciones públicas y sus irradiaciones en las demás esferas de la actividad . Detentadora de la soberanía nacional y apoderada de todas sus fuerzas, hace pesar su férreo vugo , rebajando la libertad y dejando el derecho y la justicia y arrastrando todo el organismo moral, político y administrativo. Inepta y pervertida, por su misma depresión y degeneración, cada paso que da, cada medida que toma y cada obra que realiza, es una demostración de incapacidad y una descalificación de concepto o una acusación de venalidad . El aprovechamiento en todo es el signo característico de su psicología general, que corrompe cuanto está a su alcance o subyuga con sus halagos. Siendo el delito su origen, la delincuencia es lo que enseña, y el crimen común en todas las formas, una de sus lógicas derivaciones.

«Cualquiera que sea la pletoridad aparente de su vida, es necesariamente enfermiza, porque contraría a las leyes naturales de la existencia, y mientras subsista seguirá devorando y devastando la savia nacional, hasta que al fin se hunda en el ineludible abismo de su destino, después de haber colmado sus desaciertos en algún cataclismo y de haberle inferido a la República lesiones sin reparo ; porque ni la naturaleza misma restaura todo lo perdido . Representante, la otra, del poder público, en ruda contienda del deber supremo contra la fatalidad de aquel atentado, que por la impunidad y la complicidad pretende ya hacerse régimen de vida nacional, fácilmente se concibe cuál es el carácter bien marcado de su tendencia . Se distinguen no el terreno de la política militante, porque dentro de ella no hay más mira que la posesión de los gobiernos, sino en el de la esencia misma de los más caros atributos de la Nación, que profundamente afectados podían llegar a desnaturalizarse para siempre . Tal es el estado actual de la República y extraviados viven los que piden programas de gobierno a la causa reivindicadora. Sería lo mismo que pretender el ejercicio de instituciones que no se han fundado o la aplicación de una constitución que no se ha hecho . Eso es lo que quieren los que piden programas a la Unión Cívica Radical, buscando contaminarla para encubrirse ellos, porque no sería sino usufructuar de los males de la República, pretextando reparaciones que no son más que variantes de una misma ignominia .»

Con tales palabras, señores diputados, he dejado precisado el concepto que en toda su vida pública ha predicado y realizado la Unión Cívica Radical. Pero alguien en esta Cámara ha querido hacer de ello simplemente una expresión de alteración del orden público o de demagogia; alguien se ha referido a la incultura de nuestro pueblo, como si quisiera excusar por el analfabetismo de muchos electores , la subversión institucional en que todavía vive la Nación. No, señor presidente; ella no es el fruto de la demagogia, despertada por el Partido Radical ; ni de la incultura fomentada por él. No; nadie, como él, desde el gobierno, ha extendido más lejos los beneficios de la enseñanza pública; y nadie como él ha impulsado por la vía de la fecunda renovación, en su docencia y en sus métodos, desde la alta enseñanza universitaria, hasta la primaria.

Inculpar a la incultura de nuestro pueblo los atentados oficialistas descarados, es buscar una excusa falaz para consentirlos ; es, en fin, permitir un escarnio más al soberano pueblo, a quien siempre motejan, desde los salones aristocráticos, de ignorante y chusma. Y en realidad, es que ese pueblo vive en la miseria y en la obscuridad intelectual, analfabeto, desnudo y hambriento, porque el oficialismo elector le arrebata sus atributos de ciudadano en el comicio fraudulento . Y sin embargo, a pesar de todo, hay tanta virtud cívica en él, que en todas las luchas por las libertades de la República, siempre fué el nervio de nuestra democracia . Contra ese apóstrofe denigrante, vayan estas palabras de protesta elocuente del señor Hipólito Irigoyen :

«Y no se infiera el inaudito agravio de pretender que el carácter con que se van realizando los sucesos electorales es propio de la psicología moral del pueblo argentino, cuando es evidente que desde los primeros momentos se han identificado en absoluto con el genio de la revolución en las actitudes más altivas y en las demostraciones más culturales».

Pero, señor presidente, esas alteraciones que parecen traducirse para alguien sencillamente en fenómenos de demagogia e incultura, no son sino fenómenos naturales de las multitudes, que luchan por la consecución de sus derechos. Y no solamente por los derechos electorales, que son los primordiales de aquel pueblo, de los que está privado por el oficialismo, sino también porque anhela orientaciones nuevas en el orden político y económico que vuelvan de una vez por todas a la República, al estado de normalidad en que solamente se vive cuando los derechos encuentran la garantía necesaria para desenvolver sus actividades e intereses en el seno de la prosperidad y de la paz.

Con razón ha dicho algún escritor que el derecho nace del dolor. Tal es el hecho que von Ihering, en su libro La lucha por el Derecho, ha señalado como génesis de ese factor social que nos da el orden, en la libertad, tan necesario para el progreso de las naciones.

A ese espíritu de lucha es a lo que se debe la energía y la fuerza de la Unión Cívica Radical. En todas las épocas de su historia ha hecho de sus postulados los ideales de sus luchas y holocaustos, para imponerlos a los intereses creados que usufructuaban los beneficios y honores de la República. De otro modo no podría señalarse como un ejemplo para las generaciones venideras, si no la moviese ese espíritu de altivez, de abnegación y de sacrificio con que ha llenado las páginas de nuestra historia nacional .

Parece escrita proféticamente, señores diputados, para sintetizar la vida de esta grande y hermosa fuerza popular y de su ilustre abanderado, en su penosa y tesonera brega por la reparación institucional de la Nación, aquella frase de von Ihering : «el derecho que es por un lado la prosa, se trueca en la lucha por la idea en poesía ; porque la lucha por el derecho es en verdad la poesía del carácter .»

He aquí explicada la actitud de la Unión Cívica Radical colaborando en el gobierno del pueblo para trasuntar los anhelos colectivos de sus reivindicaciones y consagrarlos en derechos efectivos en sus instituciones por la vía pacífica, o bien, cuando le es arbitrariamente cerrada esa vía, como cuando se adultera el comicio para impedir que la voluntad popular venga a dictar la ley de sus reivindicaciones, entonces puesta fuera de ley, habrá de recurrir al ejercicio del primordial de los derechos, según la famosa declaración: el derecho de sentencia, la protesta armada. Tal es la característica de este partido y en esta forma ha de pasar a la historia como una de las grandes fuerzas que, usando de todos los atributos viriles de la nacionalidad, ha sabido trasuntar las reivindicaciones del pueblo en leyes e instituciones dignas de una democracia ejemplar.

Señor presidente : a esta altura del debate las conclusiones aparecen claras. La ley electoral está amenazada por un nuevo peligro : por la intromisión de los elementos oficialistas en los comicios, factor funesto que altera y perturba la libre expresión de la conciencia colectiva, la soberanía del pueblo, base de nuestra Constitución. Para que ella sea siempre la fuente de la vida de nuestras instituciones, es necesario que se conserve al abrigo de todas las perturbaciones políticas ; que esa fuente conserve límpida y tranquila su superficie ; que no la altere el soplo sutil del fraude o las piedras de la violencia ; para que así en todo momento refleje nítida y pura la conciencia popular, trasuntando como el cielo de sus ideales, para realizar los destinos de un gran pueblo en la historia humana .

He terminado. (¡Muy bien ! ¡Muy bien ! Aplausos)









Fuente: "Debate por la eleccion de diputados por Córdoba" en Diario de Sesiones de la H. Cámara de Diputados de la Nacion, 10° Reunion - 7° sesion preparatoria - Presidencia de los doctores Miguel Sussini y Miguel F. Gnecco, 18 de junio de 1926


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jueves, 7 de mayo de 2026

Enrique Egidio Corraro: "La fuerza esta en las bases" (julio de 1983)

Enrique Egidio Corraro es secretario de Previsión Social de la Agrupación Radical de Acción Sindical (ARAS) y ocupa la secretaría gremial de la Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS8). En este reportaje habla sobre las ideas de Yrigoyen en materia sindical y opina que el peronismo y el radicalismo finalmente terminarán unidos.

EXTRA: ¿Cuál fue, históricamente, el papel del radicalismo dentro de la actividad gremial?

Corraro: El sindicalismo nació a la luz de las Ideas de Hipólito Yrigoyen.

Fue él quien allanó el camino de los que llegaron detrás. A su muerte, el verdadero sentido del sindicalismo comenzó a desvirtuarse y el radicalismo tue dejando de lado a la clase obrera para volcarse a la clase media, que surgía en esos tiempos. Yrigoyen fue un verdadero visionario, cuando posibilitó la organización sindical no pensó solamente en el país de su época sino que lo hizo con proyección de futuro. Don Hipólito consideró que la unión de los obreros en sus lugares de trabajo, formando los sindicatos base, era fundamental para que la clase trabajadora pudiera defenderse de las injusticias que solían cometerse contra ella. Y hoy, a pesar de lo que pueda creerse, esa unión que propició Yrigoyen sigue vigente, pues la fuerza radica en las bases y no en los dirigentes. Y para las bases, la única ideología que cuenta es la del trabajador, la del hombre que lucha permanentemente por sus derechos.

EXTRA: Dice usted que el gremialismo nació a influencias de Yrigoyen; sin embargo, los primeros sindicalistas fueron socialistas y comunistas y, posteriormente, la mayoría fue y aún es peronista...

Corraro: Sí, es cierto, pero esos primeros hombres, que eran de izquierda actuaron impulsados por una agrupación netamente popular: el radicalismo. Luego, el que tomó la bandera de los trabajadores tue el peronismo, pues a partir del '30 empezó a radicales, quienes perdieron en gran medida su compenetración con la clase trabajadora. Por eso, cuando Perón recogió el estandarte que había enarbolado Yrigoyen, el sindicalismo resurgió hasta ser lo que hoy es.

EXTRA: ¿Desde cuándo es radical y por qué es sindicalista?

Corraro: Milito en la UCR desde muy joven, ya en mi época de estudiante secundario. Soy sindicalista desde 1970, por la simple razón de que siempre rechacé las injusticias y debo luchar contra ellas. Pienso que la mejor forma de combatirlas es desde mi lugar de trabajo, participando activamente.

EXTRA: ¿Qué exige el sindicalismo y de sus dirigentes ?

Corraro:
Quiero que sea honesto y democrático, que - no tenga embanderamiento político de ninguna indole. Esto no va en desmedro del color ideológico de los hombres, pero me gustaría que en cada sindicato hubiera una sola bandera: la de los trabajadores. Sería muy feliz si, a partir de la instauración del gobierno constitucional, los argentinos —sin distinciones politicas— nos uniéramos para luchar en común por la riqueza del pais. Y si tuviera que hablar como radical, diría que, en sus ideas fundamentales, el radicalismo y el peronismo están muy cerca, motivo por el cual pienso que, finalmente, terminarán unidos.










Fuente: “Radicalismo y Sindicalismo” entrevista a Enrique Egidio Corraro en Revista Extra, Bernardo Neustadt - Año XIX - N° 217 - Julio de 1983 - $a 5. - ISSN - 0531 – 0219.


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lunes, 20 de abril de 2026

Luis Brandoni: "¿Por que me afilie a la UCR?" (Julio de 1983)

PORQUE ME AFILIE

Secretario general de la Asociacion Argentina de Actores desde 1972, Luis Brandoni es uno de los mejores actores argentinos. Su militancia sindical le ha valido prestigio en el medio, pero tambien implacables prohibiciones.

A pesar de las amenazas que padeció se quedó en el pais. Por primera vez se afilia a un partido -la UCR- en 1982.

EXTRA: ¿Por que se afilió al radicalismo?

Brandoni: Lo hice porque la UCR es un partido con un fuerte componente democrático tanto en su plataforma como en su aplicación en caso de alcanzar el poder. Y como mi mayor preocupacion como ciudadanos es el establecimiento en el pais de un sistema democrático, vi en la UCR la agrupación que conformaba mis aspiraciones, además de tener grandes posibilidades de ganar las elecciones generales.

EXTRA: ¿Y por que eligió Renovación y Cambio?

Brandoni: Porque luego de tanto tiempo de escuchar a muchos politicos encontré en el doctor Alfonsín la mejor de las opciones ofrecidas dentro del radicalismo.

EXTRA: ¿Qué pasa en la Argentina con un actor que se compromete con una determinada corriente política? ¿Se restringen sus posibilidades de trabajo?


Brandoni: Desde que tengo uso de razón, en la Argentina existe el criterio de que los artistas no deben tener color político. Esto no sólo me parece improcedente sino que es absolutamente falso. Los artistas, como cualquier ciudadano, tenemos un comportamiento político. Por nuestra actuación pública y por ser vehículos de ideas necesitamos tener claridad para saber qué estamos haciendo y a quién estamos sirviendo.

Sin embargo, acá, si un actor adhiere a una idea política parcializa su trabajo, y no es así. Pensar eso equivale a decir que un médico peronista atiende distinto de uno radical... Una la idoneidad profesional y otra a la ideologia. Respecto de las posibilidades laborales, a muchos se los

persiguió y proscribió durante un tiempo, rehabilitándoselos al llegar al poder su partido; a otros se los combatió siempre. Yo sufrí proscripción y exilio, del cual volví por decisión propia, por mi militancia sindical.

A pesar de las graves consecuencias que esa militancia me acarreó, no sólo no fue impedimento para manifestarme políticamente, sino que lo hice como parte efectiva del ejercicio democrático que me corresponde como ciudadano. Y no me asusta lo que pueda pasarme en el futuro: quiero que me ocurra lo que a cualquier ciudadano de este pais puede ocurrirle.

EXTRA: ¿Que puede aportar usted como hombre de la cultura, al radicalismo y que vias de expresion le ofrece a su partido?

Brandoni: Me acerque a la UCR con el proposito de dar y node recibir.

Aporto todo lo que puedo en todos los ordenes y, en lo estrictamente relacionado a mi profesion, animo ideas de criterio.

Estoy trabajando en un taller de cultura y medios de comunicación del Movimiento donde se elabora un programa directamente relacionado con el ambito cultural y los medios de difusion. Como se ve, el partido me ofrece las vias de expresion necesarias, y si algo puedo esperar es que gane las elecciones.

EXTRA: ¿Qué le propone a su gremio a partir de la instalación del futuro gobierno constitucional?

Brandoni: Que la entidad, además de su función específica, tenga en el plano cultural la inserción que su responsabilidad sugiere. Creo que esta institución tiene muchas cosas que ofrecer y en las cuales colaborar con los gobiernos. Aspiro a que se tenga en cuenta a los actores a la hora de tomar decisiones. Mi propuesta, entonces, es: que nuestra asociación actúe más allá de su campo mutual y sindical. Quiero y propongo para esta entidad y para el resto de las agrupaciones sindicales que impere la democracia interna, la libertad de trabajo y la discusión en mesas paritarias de nuestros convenios colectivos.

 



 

Fuente: Brondini: ¿Por que me afilie?" en “A 50 años de la muerte de Yrigoyen: UCR volver a las fuentes” en Revista Extra - Director: Bernardo Neustad - N° 217 – Año XIX – Julio de 1983.





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lunes, 23 de marzo de 2026

Alfredo Palacios: "Oracion funebre por la muerte de Marcelo T. de Alvear" (25 de marzo de 1942)

 ESTA UNGIDO PARA SIEMPRE CON ALGO DE LA MAJESTAD DE LA REPUBLICA

El senador nacional Alfredo L. Palacios habló en representacion del cuerpo a que pertenece. En su oracion funebre, dicha en tono conmovido, trasó una magnifica semblanza moral de ilustre desparecido y lo ubico con justa exactitud en el panorama argentino.

El doctor Placios comenzó diciendo:

“Alvear acaba de entrar con paso resonante en la historia. En esta hora infausta en que se derrumba la estructura social de Europa en que se ha elevado a la categoria de doctrina el concepto de la fuerza como suprema reguladora de las relaciones entre los hombres; en que el torvo materialismo aspira a sustituir los principios espirituales de la convivencia social; y que cuando la tragedia repercute en nuestra tierra sagrada evocar la figura del varón ilustre que ha caido es como purificar las fuentes de la existencia”.

TENIA LO QUE PODIA SALVARNOS

Dijo luego que Alvear, magnifico ejemplar de argentino, repudiaba a los hombres que se agitan solo para un engrandecimiento y glorificacion personal y creia sinceramente que era necesario unirse bajo una misma bandera de civilizacion. Y mas adelante expresó:

“Necesitabamos, en esta hora de angustia, la presencia del conductor. La desunion agrava la afeccion moral que padecemos, producto de un sensualismo que desata el afán de prepotencia y tiende a proclamar la ley del institno, sin normas ni reparos el imperio de la astucia sin escrupulos, la moral del éxito, la adopcion de la máxima según la cual todos los medios son aceptables para alcanzar el fin, y este fino no es otro que le de la ambicion personal. Alvear tenia lo que podia salvarnos; el acatamiento a las fuerzas morales; el proseguir la linea dinamizante de nuestra libérrimos tradicion argentina, universalista y solidaria.

“Nunca trabajó para enconar las heridas abiertas o arrojas combustible a la hoguera de las pasiones, porque sabia que la union de los argentinos nos daria la armonia solidaria par ael afianzamiento de la justicia y la práctica normal de las libertades civicas”

ALGO DE LA MAJESTAD DE LA REPUBLICA...”

Tras referirse a nuestra formacion democratica, que tuvo su representacion más genuina en la figura consular de Alvear, el doctor Palacios expresó:

“El hombre que estuvo al frente de la Nacion durante un periodo y aumentó el patrimonio moral y material confiado a su custodia y descendió con dignidad y sencillez del sitial que honró Sarmiento, está ungido para siempre, con algo de la majestad de la Republica. Naturalezas elementales y primarias pueden pensar que la autoridad se vincula unicamentea a la banda y al bastón de mando. Pero del hombre sólo puede decirse que es digno en razón de las cosas que es capaz de respetar sin que lo obliguen a ello los signos ni las fuerzas exteriores.

“Con ejemplar nobleza humana, Alvear, de un tirón se hubiera desprendido de todas las distinciones y honores con que las gentes deliran por engalanarse, para ostentar con orgullo su sola hombria.

No es que desdeñara ni rehuyera los honores, sino que no los confundia ni los igualaba con los valores humanos permanentes. Los adoptaba o los rechazaba como quien cambia de traje. Lo mismo en la Casa de Gobierno que en la cárcel de Martin Garcia, mostró Alvear la altivez inquebrantable de su índole”

NI DESMAYOS, NI ECLIPSES, NI EXTRAVÍOS

Señaló luego el doctor Palacios los valores fundamentales que enaltecian la personalidad del doctor Alvear, su patriotismo, su abnegacion, la lealtad, la integridad y firmeza de su carácter. Expresó:

“No tuvo jamás su conducta, a través de todo los azares de la lucha, ni un solo desmayo, ni eclipses de ofuscacion, ni extravios en la ruta. Abandona su puesto en la batalla unicamente al perder la vida; y su existencia deja una impresion de plenitud”.

Más adelante agregó:

“Ha preservado la fe del pueblo argentino en la validez de sus instituciones; y ha guiado nuestra caravana civica a traves del desierto de la desorientacion y la violencia. Se erige así, su conducta, en un simbolo viviente que traduce el destino de nuestra patria: la lucha; incansablemente por la justicia y la libertad en la adversidad o en la bonanza”.

El doctor Palacios finalizó su magnifica pieza con estas palabras:

“Se ha ido nuestro patriarca de civismo. Fue su vida una leccion viviente y perdurable de dignidad y patriotismo. Pocos gobernantes del mundo podran haber repetido como él las palabras de Pericles en el momento de su agonia: “mi satisfaccion más grande es que ningun ciudadano haya sufrido nunca por mi culpa”.






Fuente: “Oracion fúnebre por el fallecimiento de Marcelo T. de Alvear” por el senador nacional Alfredo Palacios en representacion del cuerpo de la H. Cámara de Senadores de la Nacion Argentina reproducido en el Diario Critica, Año XXIX – N° 10067 del 25 de marzo de 1942.

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jueves, 27 de noviembre de 2025

Alfredo Vitolo: "Reforma Constitucional" (13 y 14 de agosto de 1948)

Sesión del 13 de agosto de 1948  el bloque Peronista solicitó que la Cámara pasara a un cuarto intermedio de 15 minutos, a los efectos que las Comisiones correspondientes produjeran despacho sobre el proyecto de Reforma Constitucional presentado por varios Diputados de ese sector. 

Varios Diputados radicales expresaron su opinión contraria a la reforma en esas condiciones y el Dr. Balbín, como Presidente del Bloque, realizó la crítica política al proyecto. Dio declaración sobre la necesidad de la reforma, a pesar de la oposición radical, fue sancionada.

Sr. Presidente (Cámpora). - Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.

Sr. Vítolo. - Señor presidente: esta Cámara integra el Parlamento argentino; en él está representada la soberanía popular; en la otra Cámara están representados los Estados que integran la Nación Argentina.,

Una Cámara de Diputados no es sólo la expresión de la soberanía; es también un cuerpo deliberativo, que debe llenar una función en representación del pueblo: deliberar en nombre de él.

El país ha de ver con asombro, con estupor, cómo se ha realizado el proceso de la reforma constitucional. Pareciera que hubiese un propósito de desprestigiar la vida parlamentaria.

Hace un instante, cuando el señor diputado por Buenos Aires hizo la moción inconcebible de pasar a un,cuarto intermedio de quince minutos para que la comisión despachara el proyecto de reforma de la Constitución, no pude menos que llevar con pena mi pensamiento hacia aquellos países de Europa que sufrieron el proceso de la destrucción del prestigio de sus parlamentos, al que Mussolini llamaba «el cadáver putrefacto de la libertad».

Nosotros comprendemos con responsabilidad histórica el papel que debemos jugar en esta hora. La mayoría nos ha colocado en-la situación de enfrentar un debate, improvisándolo. De todos modos no hacemos ninguna concesión desde estas bancas. Nosotros estamos defendiendo principios, permanentemente, a través de toda una vida recta, limpia, de modo que tenemos la gimnasia continua de esta lucha en resguardo de las libertades.

Se va a realizar una reforma constitucional invocando un poder revolucionario, emanado del movimiento del 4 de junio. Lo ha dicho el señor diputado miembro de la mayoría de la comisión y yo pregunto: ¿Qué es y qué significa la revolución del 4 de junio? ¿Cuál fué su ideario, su programa, su doctrina? ¿Dónde se proclamó, dónde estuvo estructurado el día que los representantes de ese movimiento ocuparon la Casa Rosada en la ciudad capital de la República?

Por el contrario, allí no se habló de programas de reformas, sino sólo del respeto y acatamiento a la Constitución nacional. Esta revolución tiene su ideario formado a tumbos, improvisándolo todos los días. Así vamos conociendo la doctrina revolucionaria. Esta Cámara de Diputados, a través de numerosas sanciones, ha ido produciendo actos revolucionarios. Cada día, un acto defacto: cuando incorporó a un diputado que no tenía las condiciones constitucionales; cuando le otorgó al Poder Ejecutivo facultades judiciales que no le podía otorgar; cuando aceptó la vigencia de decretos con carácter de leyes; cuando excluyó a un diputado de la oposición.

Esa es la doctrina que va demarcando el partido político que representa la revolución del 4 de junio. Se va produciendo una revolución algo así como por mensualidades.

El 4 de junio o el 17 de octubre -como los señores diputados prefieran- pudieron realizar su verdadera revolución. Pudieron establecer entonces la transformación de las instituciones, porque, en síntesis, una revolución es un cambio de tipo de gobierno, una modificación de la organización política y social de una nación. Las revoluciones. tienen el derecho de crear un nuevo estado jurídico. Sin embargo, no lo hicieron y proclamaron el acatamiento a la Constitución nacional, para realizar el día de mañana la reforma por los procedimientos legales.

Hoy esta Cámara, improvisadamente, va a tratar la reforma constitucional. Yo he puesto toda mi atención en el informe del señor miembro de la mayoría de la comisión para saber en qué consiste la reforma y cuál es la doctrina que inspira la estructuración del programa revolucionario.

Una constitución es, antes que nada, una limitación al poder, un conjunto de restricciones a los que tienen la fuerza y el mando. En cambio, estamos viviendo el proceso inverso de concentración de poderes en el Poder Ejecutivo.

Por eso, nosotros que no consideramos intangible la Constitución, que no tenemos el fetichismo de la Constitución, que no vivimos alejados de la realidad social, sino en contacto con ella; nosotros, que sabemos que hay una reforma necesaria, tenemos que oponernos dando una señal de peligro frente a un estado de cosas que significa la absorción de todos los poderes por parte del Ejecutivo.

Todo poder tiende a una concentración mayor de sus facultades. El clima que vive la Nación -lo hemos dicho y lo repetimos con autoridad- no es el más propicio para una reforma constitucional. Ella necesita la elaboración a través de un proceso de libre discusión, y el panorama que ofrece la República no es el que posibilita mejor esa deliberación del pueblo a través de todos sus sectores y organismos representativos. Lo hemos repetido aquí todos los días: no existe la libertad de prensa; la libertad de expresión por la radio; la libertad de reunión; la libertad de tribuna parlamentaria.

El reglamento que se aplica en esta Cámara, en verdad de doctrina, es un instrumento de defensa de las minorías con respecto a las mayorías prepotentes; no es un instrumento en manos de la mayoría para acallar la voz de lo oposición. la tribuna parlamentaria también está restringida con las mociones de cierre del debate, con las mociones de que el orador se encuentra apartado de la cuestión, con la manera como hoy y como desde hace más de dos años que está deliberando este Parlamento llamado de la revolución.

Frente a esta situación de discrecionalismo que señalamos, frente a esta situación de falta de publicidad de los actos públicos y de acallamiento de la voz de la oposición, decimos: no es el instante más propicio para la realización de una obra fundamental cual es la de la reforma constitucional.

De todos modos, la mayoría ha resuelto realizarla y nosotros tenemos el derecho, como el resto del país, de preguntar qué clase de reforma se intenta, qué es lo que se procura cambiar en las disposiciones constitucionales. Debemos preguntarnos si después de un 4 de junio,' de un 17 de octubre, no tendrá también el país un 18 brumario. Nosotros debemos preguntarnos también si el régimen federal de gobierno se ha de mantener íntegro y robustecido, si se han de mantener los principios del derecho de patronato que la Nación ejerce, si se ha de mantener la integridad de todas las facultades provinciales, si se ha de mantener la organización legal que sintetiza un régimen representativo, republicano, democrático federal de gobierno.

Hasta ahora nada se ha dicho. No es exacto, señor presidente, que exista una conciencia pública favorable a la reforma constitucional. No ha llegado aquí y no se ha expresado en ninguna parte un movimiento de opinión popular acerca de reformas fundamentales. Sólo en dos aspectos se ha concretado esa opinión popular, en algún sentido: el uno, es la incorporación al texto constitucional de los Derechos del Trabajador que sintetizara el presidente de la República en su conocido decálogo...

Sr. Velloso Colombres. - Eso es mucho.
Sr. Presidente (Cámpora). - No interrumpa al orador el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Vítolo. - .. y que tampoco es original; también figuran casi a la letra en —el fuero del trabajo de Francisco Franco, como figuraban también en la Carta del Lavoro, de Mussolini.

El otro, la reelección presidencial.

Nosotros creemos que hay una realidad social que debe ser contemplada en la Constitución de la Nación.

No hacemos de la reforma un problema técnico, sino el trasunto de una necesidad, de una aspiración y de un ideal colectivos. Lo comprendemos perfectamente; no somos retardatarios; tenemos el sentido de la evolución y del progreso. Estamos sentados aquí, no para defender principios caducos, sino para empujar hacia adelante el país, a través de una reforma y de una transformación que concreten un nuevo estado de realidad social; pero esa expresión tendrá que ser la expresión fiel de un clima de absoluta legalidad, de ejercicio de todos los derechos y de vigencia de todas las garantías constitucionales.

El señor miembro informante de la mayoría no ha concretado en ningún aspecto esas reformas, y se ha referido a cuestiones procesales, que ya habían contemplado loas miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales pertenecientes a nuestro partido.

Yo pregunto a esta mayoría, que hoy ejerce un acto de prepotencia trayendo justamente el problema de la reforma constitucional como un desafío, como una afirmación de fuerza, si esto es algo así como una reacción frente a la actitud de la bancada radical. Nosotros, señor presidente, aceptamos el desafío en el terreno parlamentario; pero también lo acepta el país, para poder deslindar perfectamente las responsabilidades. Hemos ido a la Comisión de Asuntos Constitucionales; hemos planteado allí, en primer término, la necesidad de conocer los antecedentes que existen en el Parlamento argentino; hemos encarecido más de una vez la necesidad de hacer un gran debate alrededor de la reforma constitucional, para que el pueblo argentino, por medio de sus más destacados órganos: la universidad, la prensa, la masa trabajadora, a través de sus sindicatos, los elementos de la economía mediante sus organizaciones, los partidos políticos, etcétera. hicieran llegar sus sugestiones para elaborar una reforma que no fuera artificial, ni al servicio de un partido, sino un nuevo derecho en defensa y al servicio de la Nación.

Sr. Velloso Colombres. -- - En eso estamos.

Sr. Vítolo. - Nosotros no queremos una reforma peronista, ni radical; aspiramos a una reforma argentina de la Constitución, realizada al cabo de un limpio debate, señalándonos unos y otros nuestros ideales, nuestros propósitos, nuestros anhelos, en un examen libre de prevenciones y mirándonos como diputados de la Nación y como representantes del pueblo argentino. Pero la reforma que se trae hoy a la Cámara, donde vibra aún el eco de las últimas sesiones, se realiza justamente --¡qué garantía, señor presidente!- en momentos en que se está dando al país, con la exclusión inconstitucional e injustificada de un diputado, la prueba acabada de que hay una mayoría que no se detiene ante nada.

Frente a esto señalamos el peligro de la reforma constitucional los diputados radicales, que luchamos permanentemente, por estos principios tal vez bajo el signo de la adversidad. Hay hombres en esta bancada, señor presidente, que llevan muchos años de lucha continua en la oposición. Yo mismo, que no soy ya un hombre joven, pues estoy llegando a los cuarenta años, llevó más de veinte combatiendo desde la oposición, y no es que lo hagamos por temperamento, sino por fidelidad a nuestras ideas y por devoción a nuestras profundas convicciones democráticas. (¡Muy bien!) Con nuestra obra, de ayer, de hoy y de siempre estamos también elaborando nuestro mensaje para el año 2006, o para que cualquiera otra generación sepa de nuestra lucha y que el principio de libertad no estuvo indefenso en la tierra de los argentinos; que la llama de la argentinidad la mantenemos siempre viva, y que la bandera delas mejores tradiciones argentinas no será jamás arriada.

Señor presidente: hemos vuelto a esta bancada para señalar una actitud, para decir al pueblo argentino que se va a reformar la Constitución en momentos en que la Constitución actual no tiene plena vigencia, Estamos en la lucha por los principios, defendiendo la libertad, que es nuestra bandera, y que la hemos de agitar en todo el ámbito de la argentinidad, con brazo firme y con espíritu esforzado, sin cobardía y, sobre todo, con la certeza de que servimos a una causa noble. Esta mayoría peronista de hoy, que así sanciona una reforma constitucional, realiza con este proceder un acto legítimo, como lo marqué en una sesión pasada, un nuevo golpe de Estado, cual significa la sanción, de la.reforma constitucional tras una deliberación breve e improvisada, y sobre todo, sin decir qué es lo que piensa o quiere reformar.

Un partido político responsable, que se cree revolucionario, tiene la obligación absoluta de expresar en qué consiste su reforma, cuál es su doctrina y qué fines con ellá se persigue. No creemos que sea posible una reforma siniestra, a escondidas, ni admitimos que vengan aquí los representantes del pueblo a reunirse en una convención constituyente sin que antes se haya dicho qué es lo que se, piensa o lo que debe reformarse.

Sr. Velloso Colombres. -- El artículo 1°...

Sr. Presidente (Cámpora). - Sírvase no interrumpir al orador el señor diputado por Santa Fe.

Sr. Vítolo. -- Vivimos una época de expresiones generalizadas, de palabras huecas'y grandilocuentes que nada significan.

Sr. Rojas (A.). -- ¡Epoca de palabrería!

Sr. Vítolo. - Al señalar nuestra oposición a la reforma constitucional lo hacemos en el sentido con que nos hemos expresado.

Nuestra convención nacional, organismo máximo del partido, con justeza, con precisión, ha fijado la posición del radicalismo. Algún día habrá que introducir la reforma necesaria para dar un paso hacia adelante. Lo que tenemos y combatimos es la posibilidad de una reforma regresiva, es decir, de un paso hacia atrás.

Siempre nosotros miramos hacia adelante.

Otros representantes de mi sector han de concretar la opinión y profundizar el análisis de la exposición del señor miembro informante de la mayoría. Pero ahora concluyo mi exposición señalando que la reforma constitucional no la anhela el pueblo argentino; no es imperativo de la hora en los aspectos a que se ha referido el señor diputado, porque el imperativo del momento es el retorno a la legalidad. Lo que el pueblo argentino quiere no es una reforma constitucional, sino que los diarios puedan emitir sus ideas sin censura previa, que las -radios estén al alcance de todos los ciudadanos, y que las tribunas parlamentaria y pública puedan ser usadas sin restricciones por los hombres, de mi partido y de todos los partidos políticos.

El problema de hoy es de seguridad del derecho, de legalidad, como lo decimos con insistencia en este recinto los diputados radicales. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Apláusos.)







Fuente: Intervencion del diputado nacional por Buenos Aires, Alfredo Roque Vitolo durante el debate de la necesidad de reforma de la constitucion nacional, diario de sesiones de la H. Cámara de Diputados de la Nacion, 13 y 14 de agosto 1948.

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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Fernando de la Rúa: "Al Pueblo de la Capital Federal" - Solicitada (11 de abril de 1973)

La eleccion del 11 de marzo se caracterizó por el gran numero de listas partidarias. La del proximo 15 de abril, para elegir senadores nacionales, se limita a dos. En aquella, muchos encontraron la expresion del cambio que todos queremos en fuerzas politicas que no participan de esta segunda vuelta electoral. Nadie puede pensar que hayan de sentirse excluidos o indiferentes el 15 de abril.

Ellos, y quienes ya nos apoyaron con su voto, tienen la responsabilidad de contribuir al equilibrio de poder en la Republica. Hay que lograr la plena vigencia de la democracia. Deben evitarse situaciones de hegemonia en el Congreso para que no se produzcan desviaciones autocraticas que nadie quiere. Me comprometo ante el pueblo de la Capital Federal a ejercer en el Senado de la Nacion un firme control republicano.

Nuestra representacion se sustentará en la coincidencia espontanea con los hombres y mujeres de la Capital en una comun vocacion para la democracia, la emancipacion economica y la justicia social. Por eso quiero decirles, por mi propia voz, que lucharé por la plena vigencia de la libertad. Es preciso derogar la “legislacion reprevisa especial”. El Codigo Penal es el instrumento necesario y suficiente para la proteccion de las personas, los derechos y los bienes. Nadie debe ser perseguido ni diferenciado por sus ideas, su religion o su raza. Debe eliminarse el delito de opinion. La libertad de prensa debe garantizar el derecho a la informacion. El pais debe unirse y reencontrarse; por eso apoyaremos una ley de amnistia, pero esta debe ser un medio de pacificacion y olvido que desarme el brazo y el espiritu y no un revanchismo que anuncie la intensificacion de la violencia o sirva para la impunidad de delitos comunes.

Luchare contra el flagelo del aumento del costo de la vida, por la vivienda digna, por la salud publica, la justicia del salario y la jubilacion, la educacion gratuita y la vigenica del derecho de enseñar y aprender. Lucharé por la emancipacion económica del pais; hay que romper la cadena de los imperialismos y monopolios. Debe nacionalizarse el comercio exterior de carnes y granos. Queremos que sean nuestras las fuentes de energia. Queremos una Universidad libre y autonoma, integrada a nuestro desarrollo e inspirada en los ideales emancipadores de la Reforma. Un Poder Judicial independiente y jerarquizado, ni olvidado ni invadido. Que se respete la estabilidad del empleo publico. Que se fortifique a los sindicatos asegurandose su democracia interna.

Queremos que la Argentina mantenga relaciones y comercie con todos los paises del mundo. Defenderemos la autodeterminacion de los pueblos y la no intervencion, la vigencia de los derechos humanos y sociales. Y seguiremos luchando como siempre por la integracion latinoamericana a traves de la Cuenca del Plata, CECLA, ALACL y el Pacto Andino. El rio Paraná debe servir para nuestra comun liberacion. Brasil debe sumarse a Latinoamerica. Itaipú no debe hacerse sin acuerdo argentino.

Por estos principios, con nuestro programa, lucharé en el Senado. Estaremos juntos, hombres y mujeres de la Capital Federeal, en la avanzada de la transformacion argentina. Ejerceremos un control firme, sin permitir que se recreen vieja antinomias. Queremos que el pais salga del atraso a que lo llevó la incursion militar del 28 de junio de 1966 para que en el ambito de una democracia social todos puedan realizarse plenamente sin privilegios ni exclusiones, con libertad y sin temores.










Fuente: Solicitada “Al pueblo de la Capital Federal” por el candidato a senador nacional, Dr. Fernando de la Rúa, Diario Crónica, EDICION DE LA MAÑANA, Pagina 12, 11 de abril de 1973.



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miércoles, 30 de julio de 2025

Revista UBA: "1° aniversario de la desaparicion de Ricardo Rojas” (Julio-Septiembre de 1958)

Al cumplirse el primer aniversario de la desaparicion de Ricardo Rojas la Revista de la Universidad va a detenerse en su camino para examinar la obra y la vida del autor de Historia de la Literatura Argentina. Varias razones nos mueven a hacerlo. Por lo pronto, fue rector de nuestra Universidad; además fue Decano de la Facultad de Filosofia y Letras; pero ante todo, fue profesor eminentísimo, fundador de la cátedra de Historia de la Literatura Argentina y primer director del instituto anexo y realizó desde ellos una obra docente y de investigacion que señala una época en la semisecular casa de estudios de la calle Viamonte. La Revista de la Universidad honra en este número al profesor cuyas conferencias -joyas cinceladas y veneros de emocion y de ciencia- fueron acontecimientos memorables en la vida intelectural de nuestra ciudad, pero no puede olvidar al historiador, al poeta, al ensayista, al dramaturgo, al pedagogo, al periodista, al ciudadano austero que supo sacrificar la tranquilidad de su vida hogarena en aras de sus convicciones democráticas.

Ricardo Rojas representa en la metrópoli la cultura de las provincias argentinas, con los mismos titulos de sus contemporaneos Joaquin V. Gonzalez, Ramón Cárcano, Leopoldo Lugones y Juan B. Terán. Personifica la tradicion indígena y colonial, sobre todo el pasado indígena, que importa -según él- mantener vivo e incolumne, al lado del otro pasado de la patria joven de San Martín, el santo de la espada, y de Sarmiento, el profeta de la pampa.

Hombre de tierra adentro, llegó a Buenos Aires en una época en que comenzaba a hacer crisis una concepcion de nuestra nacionalidad fundada, preoponderantemente en la riqueza económica y el bienestar individual, y una manera de pensar y de sentir que no correspondian ya a la realidad compleja del vasto país cuyo encubramiento contemplaba el nuevo siglo.
Entre la metropoli, con la cara vuelta al río, al mar, al extranjero, de espaldas al pais, y su provincia natal, Ricardo Rojas tomó el partido de la patria chica de sus mayores, el pais de la selva. Quizas no procuró establecer con claridad -siempre pensó y sintió como poeta- los motivos de su preferencia, las razones y la oportunidad de tal elección.

Pues en la Argentina de nuestros dias se torna dificil una decision entre lo que es argentino y lo que deja de serlo, entre lo que es menester rechzar porque no representa nuestra tradicion y lo que debemos adoptar porque encarna nuestra historia. La Argentina se ha integrado en una estructura de valores de referencia universal y parece ilusiorio vincularnos con un sistema de cultura en detrimento de otros. Ricardo Rojas creyó que tal decision era posible. Y trabajó toda su existencia para demostrarlo. Como Barrés, el tambien creyó en la misteriosa voz de la sangre y de los muertos, expresada por las razas aborigenes; creyó en sus paisanos del interior, que -segun su opinión- crearon el pensar democrático; en la tradicion española, aportada por los conquistadores con la lengua de Cervantes.

El dialogo entre Europa y América indiana suministra las intímas tensiones que alimentan la obra de Ricardo Rojas; y en ella nada es olvidable: monografias eruditas, vastos tratados, obras teatrales, leyendas, poemas, ensayos.

Antes de desaparecer, tuvo el autor de Eurindia, después de las tinieblas de la segunda tiranía, la inmensa satisfaccion de ver levantarse de nuevo el sol de Mayo con el pronunciamiento de Córdoba -la voz de las provincias argentinas, como él queria- y el triunfo de la Revolución Libertadora. Vio restaurada la libertad en las cátedras de la Universidad; vio a los argentinos unidos en un solo deseo de reconstruccion; vio cercana la hora de la llegada del Esperado (según la alegoria con que termina su Historia de la Literatura Argentina): “para que se resuma su tradicion, para que la renueve en arte perdurable, trascienda por la patria a la humanidad”.

La Revista de la Universidad agradece a los familiares e intimos de Ricardo Rojas, a doña Julieta Quinteros de Rojas, a doña Ester Quinteros de Sastre, al Dr. Nerio Rojas, al Dr. Ismael Moya, a sus inestimable colaboracion, sus informaciones, la cesion de fotografias y páginas inéditas.


LA DIRECCIÓN









Fuente: “Primer aniversario de la desaparicion de Ricardo Rojas” en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Quinta Época, Año III – N° 3, Julio-Septiembre 1958.

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viernes, 18 de julio de 2025

Enrique Zuleta Álvarez: "Ernesto Palacio: El Nacionalismo y el Radicalismo" (2007)

Ernesto Palacio era íntimo amigo de los Irazusta, y un hombre de inteligencia excepcional y una gran vocación intelectual muy marcada, quizás sea el más intelectual de todos ellos en ese momento. Su libro Catilina tuvo gran importancia después de la revolución del 30, y como los Irazusta, estaba al regreso de su adhesión a la revolución del 6 de septiembre del 30. Los Irazusta y Palacio habían formado parte en ese movimiento, de una manera muy secundaria, pero habían formado parte, incluso Palacio había sido funcionario de la intervención federal en San Juan. De todo eso estaban de vuelta, con una enorme decepción y con un gran fastidio por su propio fracaso porque veían que el camino de lo que había sido el nacionalismo estaba cerrado, había que crear algo nuevo.

Palacio tenía una vieja raíz populista, que arrancaba de un anarquismo juvenil, de su paso incluso por el radicalismo, y luego por los grupos nacionalistas anteriores a 1930. Era un hombre de una inteligencia brillante, deslumbradora, gran escritor, muy simpático, una persona de gran capacidad de atracción personal; quienes conocían a Palacio quedaban seducidos por su capacidad intelectual, su conocimiento enorme, no solamente de historia, de historia antigua.

Yo lo tuve profesor, fugazmente en el Colegio Nacional Rivadavia donde enseñaba historia antigua – con unos manuales que los tengo por ahí de historia antigua, muy elementales – pero él era un espectáculo personalmente hablando, un hombre de un interés humano para los jóvenes apasionante. Era el gran intelectual. No olvidemos que Palacio es un pilar del movimiento martinfierrista, un hombre que se inicia en la revista Martín Fierro, con Borges, con Marechal, con todos ellos, y le tenían una enorme estima, incluso era lejano pariente de Borges, y se llevaban bien, porque Borges también tuvo su contacto con esta gente, contactos personales, muchos eran parientes, eso no se sabe muy bien, pero eran parientes lejanos por la familia, se conocían. Buenos Aires entonces era como una gran familia dentro de ciertos grupos, se conocían personalmente, habían estudiado juntos, habían viajado, se prestaban libros.

Palacio fue el primero que tuvo la misión dentro de ese grupo nacionalista de buscar un contacto con las raíces radicales. Yo le he prestado a usted La Voz del Plata, y habrá visto que hay una serie de artículos de Palacio donde trata de revindicar al radicalismo y al yrigoyenismo como un antecedente en el pensamiento nacionalista. Para Palacio, había que reentroncar con el yrigoyenismo, había que volver al yrigoyenismo y volver al radicalismo originario que tenía raíces rosistas y que además era un modelo práctico de cómo luchar contra la penetración imperialista. Cosa notable, porque ellos venían de una experiencia política antiyrigoyenista, como era en el año 30. Esa relación con Yrigoyen, esa relación de Palacio con Yrigoyen fue lo que me acerca personalmente a mí, porque yo venía de una raíz claramente yrigoyenista, mi padre era un yrigoyenista total, había sido funcionario en los años 30 y tenía por Yrigoyen una devoción que me la transmitió a mí. Yo tengo esa devoción por la figura personal de Yrigoyen, no la he perdido nunca. El descubre e insiste en la necesidad de entroncar con estas raíces yrigoyenistas y radicales, esa es la función de Palacio y lo hace con un enorme brillo y es un gran opositor Palacio, esto es muy importante, a las tentaciones pirofascistas que amenazaron siempre al nacionalismo. Un nacionalismo que había estado conectado con el golpe de Estado del 6 de septiembre, hubo un sector que siempre creyó que había que seguir la línea de Leopoldo Lugones, que era el militarismo sistemático y pensar que no había posibilidades en la republica democrática – aunque la palabra democracia no era la que usaban ellos – sino que había que ir al golpe de Estado.

El nacionalismo, yo lo he dicho varias veces y lo voy a repetir siempre, se divide en dos grandes sectores, un sector que yo llamo doctrinario que propone un golpe de estado, el gobierno militar y que se impongan las ideas por la fuerza como una doctrina que hay que enseñarle a todos los demás, ese es un nacionalismo que nace con el 6 de septiembre y que luego va a tener muchos conciliadores, el principal, Marcelo Sánchez Sorondo. Ese nacionalismo estuvo siempre pendiente de los golpes de Estado militares, de los generales, de las conspiraciones, eso hasta la llegada del régimen militar que acabó con todo eso. Eso un sector. Y otro sector que es el de Irazusta y el de Ernesto Palacio que insiste que la única posibilidad que tienen las ideas nacionalistas es de ser revitalizadas con ese entronque con la vieja tradición radical yrigoyenista, que es ahí en esa argentinización, en esa nacionalización del radicalismo y de la republica de Yrigoyen es donde están las posibilidades del país. Si hay que formar un partido político, ese partido político tiene que actuar dentro del orden republicano, dentro del orden democrático, es organizar respetando las libertades, no haciendo problemas de religión, ni siquiera de las posiciones filosóficas o religiosas – muchos de ellos eran naturalmente católicos – para ese nacionalismo no había escuela doctrinaria, había compromisos políticos reales con actividad republicana en el orden social, eso era lo importante, y ahí estaba Palacio.






Fuente: “Conversación entre Guillermo Gasió y Enrique Zuleta Álvarez en su casa de la calle Ecuador”, el 13 de julio del 2007. En “José Luis Torres: de la década infame al peronismo: el periodista que nombró y combatió la década infame: apuntes para una biografía política” de Guillermo Gasió, 2023.


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