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domingo, 15 de marzo de 2020

Eduardo Rosenkrantz: "Somos intransigentes y no disidentes" (18 de octubre de 1960)

PREGUNTA: ¿Cuáles son las consecuencias políticas del planteamiento de los nueve disidentes?

RESPUESTA: En primer lugar, quiero señalar, que de ninguna manera somos disidentes con nada. El grupo de diputados que, en número de nueve, han adoptado la conocida posición frente a la Ley Nacional de Energía, son consecuentes con el programa de la UCR (aquel famoso de Avellaneda, que, me imagino, como muchos otros conceptos públicos, son poco sabidos y si intuidos) y con la conjunción del 23 de febrero de 1958. De manera que, amable pero enérgicamente, quiero señalar esta característico. Somos intransigentes y no disidentes.

En cuanto a las consecuencias políticas, indudablemente que toda contestación esta acondicionada a un factor, por el momento, insuceptible de ser manejado y es el tiempo. El Porvenir dirá exactamente cuál será la incidencia en la vida política nacional de la actitud que hemos tomado. Pero podría hablarle sobre un tópico que esta más cerca de la pregunta y sobre el cual si cabria una contestación más precisa. Es la de que consecuencias políticas anhelamos nosotros nuestra actitud.

Desde ya y como lo hemos dicho públicamente, la salida del equipo económico del Gobierno. Los hombres que lo integran proceden del riñón de la reacción política argentina. Son hombre que pública y privadamente han denigrado la política popular de Hipólito Yrigoyen, y han colaborado con el régimen del Gral. Justo. Los hombres de la UCRI no podemos entendernos con ellos, y el Comité Nacional del partido ha tenido expresiones fuertes contra ellos. Además el repudio nacional hacia el Sr. Ministro de Economía y sus colaboradores, excede todo lo conocido hasta el presente.

El cambio de la conducción partidaria es otro de los objetivos que nos hemos señalado desde el Movimiento Nacional y Popular, que hemos fundado en Rosario el 24 de septiembre pdo. Hay falta consecuencia con el programa partidario, hay falta de imaginación sobre el problema del futuro de la UCRI, y hay una conducta dañosa para el partido al ligarse con el Gobierno, como si fuera un apéndice administrativo del mismo. 

Deseamos el cambio de conducción y de los hombres que conducen.

Lucharemos para la real vigencia de lo prometido al pueblo del país, antes del 23 de febrero. Libertad para la expresión de todas las ideas, inclusive la de aquellos que niegan esta libertad (la democracia, como el movimiento, se demuestra practicándola), libertad para los presos por razones políticas y gremiales, libertad para los partidos proscriptos. Es decir, deseamos cumplir con la palabra empeñada y hacer fe con la militancia política de toda nuestra vida. No estamos en el limbo. Conocemos la existencia de los famosos “grupos de presión” y de los no menos celebres “factores de poder”. Pero entendemos que con ellos, o sin ellos, o en el último de los supuestos, contra ellos, debemos luchar por la práctica honrada y veraz de la democracia, sin exclusiones ni privilegios, que solo obtienen como resultado la repulsa popular hacia el sistema democrático y por ende la pérdida de uno de los atributos de nuestra nacionalidad. La democracia en la República Argentina, es uno de los atributos de la nacionalidad, como lo es su territorio, sus símbolos patrios, su lengua, su pueblo, etc. El país no ha conocido otro régimen en forma estable que el democrático, mal o bien practicado. Es importante, porque nadie tiene el derecho de menoscabar ni despreciar la opinión del país, expresada a través de las urbanas. Y esto es válido, no solamente para quienes desean el “golpe de Estado”, sino también para quienes propugnan un equipo y una política sobre el cual el país se ha pronunciado.

Entendemos la necesidad impostergable de asegurar las mejoras sociales obtenidas bajo cualquier régimen (incluido el peronismo) como medio de elevación del estándar de vida nuestro pueblo. En aras de un objetivo nacional y  de una suprema encrucijada puede sostenerse el principio del sacrificio de las clases media y trabajadora, siempre y cuando que el resultado ha de ser en beneficio de ellas. Esto sólo puede conseguirse en la medida que el proceso esté manejado por hombres de clara orientación y sensibilidad popular.

De otra manera, solo se consigue solidificar las estructuras de la injusticia social y por ende una invitación a la desesperación y a los extremismos. Es fundamental la lucha por el mejoramiento del nivel de vida de los argentinos, por el valor que representa en sí mismo y por las imprevisibles consecuencias que tendría una política contraria, en el explosivo momento en que vive el país.

Finalmente y para no extenderme demasiado, promesa que formulo por imperio del espacio y no por vocación, ya que los políticos de este país, tenemos una tendencia irrefrenable a extendernos demasiado, una política internacional de clara orientación americanista, que solo se puede lograr mediante la complementación política, económica y social de los pueblos de Latinoamérica, que nos ha de permitir tratar en paridad con los EE.UU. Este es en esencia el problema de América. Hallar una fórmula que signifique la unidad y solidaridad americana, pero que no se entienda como una sujeción o dependencia a los EE.UU. 

Los caminos son varios de difícil tránsito pero indudablemente posibles. Igualdad entre los países de América, sin hegemonía de nadie. Cualquier otra actitud internacional de algún pueblo de Latinoamérica, significa en última instancia una proclividad sospechosa a dudar del destino de nuestros pueblos.

El resto de los deseos de los hombres del Movimiento Nacional y Popular de la UCRI, lo diremos con nuestras actitudes públicas y con nuestra conducta partidaria.


Eduardo Samuel Rosenkantz, Diputado de la UCRI. Integrante del "grupo de los nueve".





Fuente: "La respuesta de la semana, responde Eduardo S. Rosenkrantz" en Revista Che Año I - N° 3, 18 de octubre de 1960. Digitalizado por CeDInCI. Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas.

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