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domingo, 1 de marzo de 2020

Amadeo Sabattini: "Llamar a elecciones a la brevedad posible" (11 de enero de 1956)

“HAY QUE CONTINUAR CON LA LEY SÁENZ PEÑA”

“Leo a Gandhi y a Confucio. No conozco el cine: hace cuarenta años que no piso un cine…”

Es Amadeo Sabattini quien habla así de sus autores preferidos, de sus distracciones. También de otras facetas personales: su quehacer diario, su temperamento… Y, desde luego, de los problemas nacionales, de la política, del radicalismo. Siempre reacio a las inquisiciones periodísticas, abre un paréntesis en su habitual mutismo y accede a decir múltiples cosas para QUÉ.

VILLA MARIA: LA CUEVA

Villa María, en Córdoba. A dos cuadras de la plaza céntrica, un morocho lugareño –los pies, dos ratones pardos en alpargatas desflecadas, sombrero en corola suelta- apunta con el índice: “Ahí nomas, en la primera casa luego de la esquina, vive don Amadeo”.

Los ojos hacen tajo para mirar: es la hora en que el sol hace agresivos a los muros. Su reflejo estrellea sobre las chapas de la puerta: “Dr. Amadeo Sabattini, cirujano”. Debajo, otra: “Alberto Sabattini, cirujano”.

La mucama indica: “El doctor no atiende por aquí. Tiene que ir por la otra puerta”.

Al entrar, una sala pequeña de recibo: paredes pintadas a la cal, descascarándose: en un rincón, un perchero de roble, largo y endeble; una mesita petizamba, y en su centro una maceta. Pacientes que aguardan. En las paredes hay testimonios de esa espera: algunos se entretienen escribiendo leyendas partidarias: “Viva  la Unión Cívica Radical”, “Viva Amadeo Sabattini”.

Vuelve al instante la mucama. Se disculpa. Abre la marcha a través de pasillos por la vieja casona, rumbo a otra parte: la “casa de familia”. Un “hall” con clásicos sillones enfundados. Cuadros con pergaminos. El piso, es un tablero de ajedrez: baldosas en blanco y negro. Por una puerta en arco de medio punto se llega a una salita: piso de madera sin encerar, sillones con respaldo de esterilia, una mesa diminuta. Sobre una pared, un desnudo de espalda en sepia, obra de un pintor italiano, académico e inexpresivo. (Allá por el año ’26 un paciente se lo dio a Sabattini, en pago de servicios profesionales). No hay otras manifestaciones de arte, al menos a la vista: no pueden calificarse así dos paisajes sobre troncos seccionados, de esos que los turistas compran en las muestras incaicas.

GUARDAPOLVO Y PAÑUELO BLANCO

Llega el dueño de casa a la pequeña sala: alto delgado, guardapolvo blanco no demasiado blanco—, pañuelo atado al cuello, el andar campechano, el rostro triangular, el cabello canoso. Y un rictus nervioso en la comisura de los labios.

Está allí, a pocos pasos, el as intransigente radical de Córdoba, que aspira su acción más lejos: Intransigencia Nacional se denomina el movimiento interno que ha promovido Sabattini. Frente a él desfilan, raudos, sus perfiles biográficos. No es cordobés, como supone la mayoría: nació en Buenos Aires, en el año 1892; madre, argentina; padre, italiano, que emigró a estas tierras. Se recibió de médico a 22 años. Se casó a los 25, y tiene cuatro hijos, un varón y tres mujeres. Aquél lo reemplaza ya en el consultorio; las hijas le han dado diez nietos. Otro recuerdo más se anuda en su presencia: Sabattini, a quien Marianetti llamó una vez "El Largo Caballero de la Argentina" (aludiendo al político hispano desaparecido), fue en Córdoba un gobernador inolvidable. Sus partidarios exaltan su obra de cuatro años. Los cordobeses todos coinciden en señalar sus rasgos de ese entonces: fue un gobernante que no vistió traje de etiqueta, que nunca usó el automóvil oficial, y que al irse dejó la administración con superávit.

MOMENTO ARGENTINO

En los últimos tiempos, el doctor Sabattini se ha mantenido: recoleto, en su rincón de paz, Villa María. Se mueve poco, pero observa mucho... Vale la pena averiguar cómo andan sus pensamientos sobre cuestiones vivas, palpitantes. Y se establece el diálogo:

— ¿Cuál es su juicio sobre la forma en que el gobierno provisional está encarando problemas urgentes del país?

El gobierna provisional hace lo que puede. Tenemos la obligación de cooperar con él para afianzar la democracia en la República. Y esto debe decirse sin declinar un ápice en nuestra posición intransigente, que es necesario proclamarla para que mañana no haya equívocos en las interpretaciones. No hemos transado con nadie en 45 años de acción política y no transaremos hasta el final, tampoco.

— ¿Cómo ve el radicalismo cordobés la labor de la Junta Consultiva?

—Este cuerpo asesor implica apoyo al gobierno provisional, y eso es, sin duda, Siempre que no se pretenda en lo que Hipólito Yrigoyen llamaba el contubernio.

— ¿Cuál la tarea más urgente del gobierno revolucionario a su criterio? ¿Cuáles sus dificultades?

—Estimo que su dificultad mayor es su heterogeneidad que torna muy ardua la tarea específica de gobernar. Por eso su acción tiene que ser brevísima y su tarea inmediata la revisión de los padrones para llamar cuanto antes a elecciones. La función primordial de este gobierno volver el país a la normalidad, tarea que está llevando a cabo y que merece un homenaje sin reservas de nuestra parte.

— ¿No cree que peligraría, quizás, la revolución, si se llamara de inmediato a elecciones? ¿Por otra parte, la qué ley electoral se ajustaría el comicio?

—Como radical, soy de la ley Sáenz Peña. Sin embargo, creo que lo único importante es llamar a elecciones inmediatamente. Es la demora lo que puede hacer fracasar la revolución.

LAS PERSPECTIVAS RADICALES

El enfoque del doctor Sabattini dice como "de la mano" a otras preguntas, que contesta a sin reparo:

— ¿Confía en que un llamado a elecciones daría el triunfo a su partido?

—Creo que la mayoría de los engañados por el régimen depuesto en la Unión Cívica Radical a una fuerza política auténticamente nacional, y se sienten identificados con nuestro ideario. En todo caso, el radicalismo defenderá siempre, de manera integral, los derechos de los trabajadores. Si el triunfo comicial no fuera seria porque el país, en su estado actual, no pretende —o no merece… Otra en tal caso habrá que tener paciencia y seguir la prédica.

¿UNIDAD?

— ¿Confía en que las próximas elecciones hallaran a un radicalismo unido?

La unidad radical es necesaria para salvar al país; pero hay mucha que atenta contra la unidad del partido y que debido a su esta excluyendo de sus filas a fuerzas ponderables, un tanto conservadoras, pero que tienen derecho a ocupar una posición dentro del radicalismo.

¿Entiende usted que eso era inevitable a causa de la heterogeneidad de componentes partidarios?

—No, de ningún modo. Creo que hay mala voluntad en las partes, sobre todo en la que corresponde al Comité Nacional, el cual, premeditadamente, de plano al Partido, olvidándose que la agrupación unida significaría el triunfo de la Unión Cívica Radical en toda la República y preponderantemente de los intransigentes. Espero que estos buenos correligionarios recapaciten y den solución al problema nacional, que es el del radicalismo desde el año 1930. Además es oportuno repetirlo: el radicalismo de Córdoba no quiere nada y lo da todo.

LA CONSTITUCIÓN Y LA IGLESIA

El temario de la es amplio, va surgiendo espontáneo. Sabattini es explicito, "está en su día" de locuacidad frente a QUÉ.

— ¿Cuál es la posición de los radicales cordobeses frente a la reforma de la Constitución?

— ¿De qué reforma me hablan?... No hay más Constitución que la del 53. Una dictadura no puede reformar nada. La mal llamada Constitución del 49 es un atropello que hizo una dictadura a la Carta Magna del 53, para perpetuarse.

 Eso es todo. Ya lo entendieron así desde el comienzo Los convencionales radicales Moisés Lebensohn y Donato del Carril cuando, en la sesión preparatoria del 14 de enero de 1949, impugnaron a la convención y los títulos de sus miembros

Hay problemas que han quedado en pie; entre ellos, la del Estado frente a la Iglesia. ¿Qué solución propiciaría usted?

—Eso no es un problema, no debe serlo—. Nadie, y por nada, debe encarar en esta hora un problema que pueda afectar a la nacionalidad- La consigna virtual debe ser esta: nada que divida a la familia argentina. A su hora ya decidirá el pueblo lo que quiera. Por el momento... nada.

—El mismo concepto aplica, por supuesto a la cuestión divorcio...

—Exactamente.

— ¿Alguna definición suya sobre el tópico?

Bien. Yo no me opongo a que el que se quiera casar dos veces o más, si ello le place, lo haga. Pero... ¿Conoce el cuento aquel, tan difundido, de San Pedro? Se lo contaré. Se muere un señor, llega a la puerta celestial y le dice a San Pedro que quiere entrar. El santo guardián le indaga: "Y usted, ¿qué méritos ha hecho?" "Yo fui casado... "Adelante, es suficiente", contestó San Pedro. Otro aspirante estaba haciendo cola, y entonces pensó en franquearse sin más ni más la puerta, con ese ejemplo. Cuando San Pedro le pregunta sus méritos, responde, rápido: "¡Me casé dos veces!" "A1 infierno, por zonzo", sentencia el Santo.

LOS OBREROS, EL AGRO, LOS EMPRESTITOS

—Volviendo a los temas candentes (además del infierno…) ¿Cómo aprecia la intervención a la C. G. T.? ¿Cree usted que peligra la unidad obrera?

—No. La C. G. T. había dejado de una entidad gremial para estar at servicio de una política, y de una política totalitaria. Hoy debe organizar sus cuadros al margen de toda actuación política, atendiendo exclusivamente a los intereses gremiales y sin olvidar el lema: "para ser fuertes hay que mantenerse unidos". Los problemas del trabajo deben ser encarados con energía por el gobierno, pero con un criterio de estricta justicia, a fin de impedir la formación de grupos. La sociedad debe ser un todo orgánico, donde cada uno contribuya a desempeñar una función armónica, regida solamente por la justicia y el derecho; y los que más necesitan ese amparo pertenecen en nuestros días a la clase trabajadora. EI radicalismo ha demostrado una preferente inclinación por los obreros; les ha recordado siempre, sin embargo, que el mayor bien que podrán poseer no es el material sino el espiritual, al cual se llega por la educación y la cultura.

— ¿Querría hacer alguna referencia especial a determinado núcleo del trabajo, quizás a los hombres del agro?

Si, por cierto. ¿Cómo no habré de hacerlo, si considero que el problema argentino es, en todo o en gran parte el problema del agro? La industrialización del país es lo que ha traído la bancarrota de nuestra economía. Tenemos la suerte de contar con una extensión de tierra sin igual, que nos permite ser el granero del mundo, y es por haber olvidado ese privilegio que equivocado hemos el camino de nuestra economía. Hace 45 años que vengo dando apoyo a los trabajadores de la tierra, que han vivido sin protección bajo la dictadura. Aunque es preciso recordar que también poco hicieron los gobiernos del fraude antes de la época peronista a favor de los trabajadores. Si alguien debe ser privilegiado en nuestro país, es el trabajador de campo: es él quien debe gozar de todos los derechos, porque es la célula básica de nuestra economía, y es precisamente a él a quien se le han negado todos los derechos.

AJUSTARSE EL CINTURÓN

— ¿Cuáles serian, a su juicio, los medios viables para revitalizar el agro? ¿Acaso el empréstito?

—De ningún modo. Habrá que ajustarse el cinto y hacer producir nuestras fuentes de divisas, sin acudir en ningún momento a la bolsa yanqui. Yo no transe nunca con ese criterio: lo que nos dan no es más que los intereses de lo que nos llevan. Sostengo que hay que llevar a cabo una reforma agraria y propender a la formación de cooperativas de productores, que protejan el trabajo del campo tanto de la tiranía de los monopolios como de la absorción estatal.

Ha transcurrido el tiempo. Pero Sabattini se apresura a retomar el hilo de la charla, sobre diversos tópicos. Habla de los estudiantes.

—Yo recomiendo a los muchachos universitarios que no se apuren, que no se atropellen, que no exijan demasiado.

Esta gente (la del gobierno) se halla bien intencionada, pero hay que darle tiempo.

UN POCO CASCARRABIAS

Don Amadeo acusa, claro está, el andar del tiempo, aunque se advierte en él cierto afán juvenil: la mirada vivaz, el ademan inquieto y algunos signos de irritabilidad, muy propios de los años.

Responde, empero, fluidamente, a indagaciones de “orden personal”:

—Me levanto a las 7. Atiendo el consultorio hasta las 12 o 13. Almuerzo, duermo la siesta. Desde las 15 a las 21 atiendo a los correligionarios. Minutos después de esta hora, ya estoy en cama.

— ¿Vive con sus hijos?

—No, vivo solo. Veo a mis nietos todos los días, pero no más de diez minutos.

—Al decirlo se entremezclan la irritabilidad y la ternura—
.
—Me alegran, pero no me dejan trabajar, de modo que diez minutos son bastantes…

— ¿Es muy cascarrabias, doctor?...

— ¡Sí bastante!... (Risas).

La “confesión” se prolonga unos momentos. Lecturas, distracciones, al tenor ya transcripto. Hay una vuelta al tema de los libros.

— ¿A quien lee, con preferencia, de los argentinos?

—A Ricardo…

—… ¿Guiraldes?... ¿Rojas?...

—Bueno…; a los dos… pero, esencialmente, leo sobre mi especialidad.

—Sabattini es ginecólogo.

MUJERES Y “MOROCHOS” DEL PARTIDO

— ¿Qué piensa de la mujer, no ya como médico, sino como político?

Estoy muy satisfecho de las mujeres que actúan en el radicalismo y de su conducta cívica. Tanto ellas como los “morochos” de Córdoba, de quienes poco se acuerdan al hablar de esta revolución, han desempeñado un papel magnifico. La Casa Radical abrió sus puertas para repartir armas, y los que fueron a buscarlas no han sido los representantes de las clases pudiente: han sido los “morochos”, esos morochos de alpargatas y de ideales que tenemos dentro del partido y que, día a día, hacen la patria.

UN “POPURRÍ” FINAL

La entrevista concluye. Ya en la puerta, el doctor Sabattini subraya:

—No hay que dejar de lado el asunto constitucional. En el país no se conoce la Constitución. Hay que estudiarla y difundirla. Yo lo haría estudiar de la misma manera que los chicos estudian el catecismo.

Ya “al pie del estribo”, una pregunta más:

— ¿Quiénes serian los candidatos a la Presidencia de la Nación por el Partido Radical?

—Sostener hoy una candidatura es atentar contra la revolución. Hay que pensar menos en las candidaturas y colaborar con los hombres del gobierno revolucionario.

LO DIJO EN QUÉ, HACE 9 AÑOS

La despedida se prolonga aun otro momento.

— ¿Cuál es su posición con respecto a política internacional?



–Esencialmente en el orden internacional no estamos con nadie. Ni con el totalitarismo ruso, ni con el imperialismo yanqui. En la tercera guerra mundial que se avecina también seremos neutrales. Entendemos que más vale una gota de sangre argentina que todos los causantes de las luchas fratricidas mundiales”.)

La entrevista se cierra. Y es Sabattini quien pronuncia las últimas palabras.

Para no menoscabar del todo su fama de parco, y hasta de “mudo”, reflexiona en voz alta:

Por lo general, no hablo. Hoy me encontraron predispuesto a hacerlo…

La verdad es ésa: Sabattini habló mucho.











Fuente: Sabattini precisa: “Llamar a elecciones a la brevedad posible” en Revista Qué Sucedió en 7 días, Año II, Nº 65, 11 de enero de 1956.

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