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jueves, 12 de diciembre de 2019

Rosendo Fraga: “¿Qué modelo de Presidente? ¿Un nuevo Yrigoyen, o más bien un Alvear de fin de siglo?” (12 de diciembre de 1999)

Fernando De la Rúa es el sexto presidente de la República Argentina perteneciente a la Unión Cívica Radical. Hipólito Yrigoyen lo fue dos veces, entre 1916 y 1922 primero y entre 1928 y 1930 después; Marcelo T. de Alvear, entre ambos períodos; Roberto M. Ortiz, –un radical antipersonalista– ocupó la presidencia entre 1938 y 1941; Arturo Illia gobernó entre 1963 y 1966 y Raúl Alfonsín entre 1983 y 1989.

La Argentina ha estado gobernada por hombres de la UCR durante un cuarto del siglo que finaliza. Claramente, De la Rúa tiene diferencias con figuras como Yrigoyen y Alfonsín. Ambos fueron los líderes de la UCR y el actual Presidente de la Nación no lo es.

Tampoco se parece demasiado a Illia. De la Rúa es un hombre con reconocidas vinculaciones fuera del universo del radicalismo y representa a sectores e intereses ajenos a su partido. En cambio Illia no tenía relaciones, conocimientos o vinculaciones fuera de su propio partido y fue así que presidió un gobierno aislado políticamente.

La comparación con Ortiz no parece demasiado válida, salvo en que su apoyatura política era una coalición, –la Concordancia, donde convergían radicales antipersonalistas y conservadores con socialistas independientes– como ahora le sucede a De la Rúa.

Quizás el Presidente de la UCR a quien más se parezca sea Alvear. 

Ambos representaban la corriente conservadora del partido radical. Ninguno de los dos era el líder nato del partido, como lo eran Yrigoyen y Alfonsín.

Tanto De la Rúa como Alvear eran hombres con vinculaciones en el campo económico e internacional. Tenían buenas relaciones con los factores de poder tradicional, como las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica. Los dos designaron un gabinete de “notables”, mostrando no temer a la inteligencia.

El enfoque de la política exterior, también muestra algunos puntos de coincidencia. Yrigoyen se había caracterizado por una política aislacionista, que tenía elementos nacionalistas y de reivindicación hispanista.

Alvear venía de ser embajador en París y sin romper con la política de su predecesor, buscó una mejor relación con Europa. Fue así como la visita del Príncipe de Gales –herederos de la Corona Británica– constituyó uno de los fastos más relevantes de su mandato, diferenciándose en ello de Yrigoyen.Algo similar sucede hoy entre De la Rúa y Alfonsín.

El primero ratifica las líneas centrales de la política exterior de Menem y designa a un economista (Adalberto Rodríguez Giavarini) con buena imagen tanto en los mercados financieros como en Washington, como ministro de Relaciones Exteriores, mientras que quien ocupara el cargo en la gestión de Alfonsín (Dante Caputo), hoy integra el ala “progresista” del Frepaso, sin tener injerencia en la política exterior del nuevo Gobierno.Con Alvear, la Argentina no realizó ninguna transformación sustancial. Pero su administración eficaz, junto con las condiciones externas favorables pos Primera Guerra Mundial, permitieron a la Argentina vivir años de prosperidad en la década del 20.

Quizás el objetivo de De la Rúa, de que la Argentina llegue a ser “investment grade” durante su mandato, –calificación internacional que implica la baja del riesgo país y en consecuencia la reducción de la tasa de interés que el país paga– pueda tener analogías con el tipo de política que Alvear llevó a cabo hace setenta y cinco años.





Fuente: “¿Qué modelo de Presidente? ¿Un nuevo Yrigoyen, o más bien un Alvear de fin de siglo?” por Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, en Pág/12 del 12 de diciembre de 1999.

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