Páginas

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Eufrasia Cabral: "En la plaza de mayo" (10 de agosto de 1890)

En la Plaza de Mayo, 10 de agosto de 1890

Argentinos:

El principio de la soberanía del pueblo descansa en el libre sufragio; y así, cuando la coacción oficial usurpa este derecho, el pueblo tiene el sagrado deber de reivindicarlo. El amor patrio debe ser un culto divino de todo corazón honrado.

Las olas desencadenadas del mar del ambición, amenazaban arrastrar consigo la soberanía de la Republica. Y nuestra juventud se mostró potente con el vigor extraordinario de los héroes de Mayo y alojó de sí el deforme esqueleto del despotismo vergonzoso.

¡Qué! ¿Se creyó que no existían ya aquellas almas impetuosas que al calor del más divino entusiasmo, llenaban el mundo de heroísmo y de virtud?

Hay algo de grandioso en lo que pasa actualmente, algo que hace estremecer el corazón de alegría y erguir la frente regocijada.

Os creyeron degenerados, Argentinos, que no erais, no, los descendientes de los titanes de 1810, porque el despotismo satisfacía todas sus vanidades, de un modo bochornoso e inaudito.

Y allí, hasta en la cima de nuestras montañas, asilo de los cóndores, mirabais escrito por la espada inmortal de San Martín: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Para resistir al empuje de la fuerza brutal del despotismo, no hay que engañarse, es necesario el impulso de la fuerza indestructible del pueblo vengador.

Un lazo común unió a los ciudadanos que abandonaron su retraimiento prolongado y estremeciendo con sus armas, que encendió el patriotismo, la tierra de la patria fatigada de ser tan largo tiempo teatro del desorden y la ignominia, cayó a sus golpes de muerte todo el poder arbitrario y despótico que tendía como el genio a la ruina, sus alas negras sobre la Republica.

¿Qué poder aislado podrá resistir a la fuerza poderosa de un gobierno que trabaja para esclavizarnos? Se me decía-

¿Cómo se osará resistir a ese omnipotente poder que se levanta apoyado por las bayonetas; que fuerza será capaz de contenerle? Se me preguntaba-

¡Que fuerza!

¡La del pueblo! –Respondía.

Escuché su latido que era de febril agitación, la nota sobrehumana de su angustia, y con orgullo, bravamente, esperé este día glorioso, compatriotas, porque creí siempre en el indomable valor y pureza de la joven patria.

Se alzó soberbia Buenos Aires con la luz de la libertad, guiando sus pasos, e hizo rodar por tierra, toda esa fantasmagoría que, como gigantes de cartón, rodeaban la Republica.

La justicia agitó sus brazos, y un himno triunfal desde el Plata hasta los Andes, se dilató en los aires, y a su acorde supremo, alzó a la libertad el alma de las multitudes.

¡Que tiemblen los tiranos ante el grito solemne del corazón del hombre libre! Déspotas cobardes que se levantan para anegar en sangre nuestra patria o arrastrar a nuestros padres, hijos o esposos a la desolación o la esclavitud, esas dos noche del alma.

¡Argentinos!

¡Viva la patria!

¡Vivan los revolucionarios del 26 de julio!

¡Viva Bartolomé Mitre, el prócer ilustre de las libertades cívicas!








Fuente: “En la plaza de mayo” discurso de la Sra. Eufrasia Cabral en “Discursos de Eufrasia Cabral” pronunciados el 10 de agosto de 1890: En la plaza de mayo; En los balcones de la Unión Cívica, en los salones de la misma y En la casa del Dr. Dardo Rocha, Edición hecha en beneficio de los revolucionarios del 26 de julio, Imprenta Europea, Buenos Aires, 1890.

No hay comentarios:

Publicar un comentario