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martes, 31 de diciembre de 2019

Arturo Frondizi: "En el Instituto de Cultura Hispánica" (8 de julio de 1960)

Y dicho esto, me ocupo de los contactos y relaciones con Arturo Frondizi Ercoli, que comenzaron con su visita a España, tan pronto como ocupó la Presidencia de la República, en Julio de 1.960. El día 8, visitó el Instituto de Cultura Hispánica.

Le recibimos en el salón de Embajadores. Le acompañaba su señora. Hubo discursos.

Mis palabras de recepción y bienvenida fueron las siguientes:

Señor:

Bienvenido seáis porque venís en nombre de Argentina, la patria fraterna, ceñida de blanco y azul. Nos traéis el cielo y la pampa, y nosotros, en trueque, os ofendamos la espiga y la sangre. Así lo anuncian las banderas que estaban aguardando, en silencio, una al lado de la otra. Ha sido una guardia de siglo y medio. Pero al fin, Don Quijote y Martín Fierro cabalgan unidos – Madrid, Buenos Aires- como buenos camaradas, a caballo del mundo

Ayer y hoy y mañana.

Somos, señor presidente, los pueblos del futuro. Pero ese futuro nos pertenece si acertamos a unir, como ellos –héroes y banderas- los símbolos que se adelantan.

Sabemos hasta qué punto tenemos conciencia de la unidad de los países hispánicos y sabemos que la patria de Yrigoyen –creador de nuestra fiesta de familia- lucha por anudar los lazos de una gran economía, lozana y floreciente, sin la cual el espíritu sucumbe a la materia.

El presidente argentino Arturo Frondizi contestó así:

Señor:

Deseo agradecer, no en nombre propio, sino en nombre de la nación argentina, esta ceremonia, porque sé que sus palabras están dirigidas a un país y no a un hombre; a una nación que tiene una historia, un presente y un futuro.

Hace 150 años, aquella lejanas regiones del entonces Virreinato del Río de la Plata iniciaron el proceso histórico de su emancipación entre España y aquella zona del mundo que España había hecho nacer con su sangre, con su fe y con su esperanza. Pero he venido como presidente de la nación argentina ciento cincuenta años después. Por primera vez, un prescindente pisa esta tierra española en el ejercicio de su mando, porque he querido venir a decir a España que aquello que se inició hace ciento cincuenta años como hecho histórico no fue un acto de separación sino fue un acto de unidad.

Pero para ser unidos teníamos que ser nosotros en la plenitud de nuestra personalidad. Por eso hoy podemos decir, a través de la Historia, que España y la Argentina forman una unidad verdaderamente indestructible.

Pero habéis tenido también el recuerdo para esa figura, legendaria ya del mundo hispánico, que es el Quijote, y lo habéis asociado a un hombre como Martín Fierro, creado por la imaginación de quien sentía a España con profundidad en la acción y en el pensamiento y que se expresó a través de versos inmortales que defendían el sentido de la tierra argentina. Y habéis querido también nombrar a Yrigoyen, un nombre caro para nuestros sentimientos, pero especialmente caro para los hombres que seguimos sus enseñanzas. Yrigoyen no sólo estableció el día 12 de Octubre como homenaje, sino que era un hombre que sintió con profundidad todo lo español. Y sabía que lo español, con lo particular que es, tenía precisamente un sentido universal que haría que los pueblos de América unidos a España abarcaran el proceso general de la civilización.

También, esta ceremonia colma mi espíritu de satisfacción, porque he predicado, muchas veces desde el anonimato, la necesidad del entendimiento del mundo hispánico; he predicado muchas veces en nuestra América la necesidad de la unidad en los grandes ideales, esos grandes ideales de la fe y de la esperanza que nos enseñó España.






Fuente: Discurso del Presidente del Instituto de Cultura Hispánica, Sr. Blas Piñar y contestación del Presidente de la Nación Argentina, Dr. Arturo Frondizi, 8 de julio de 1960. En “Blas Piñar: Mis recuerdos y contactos con… Arturo Frondizi”, 1/4/2013.

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