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jueves, 25 de julio de 2019

Elías Melópulos: "Declaración de Principios de la Unión Cívica Radical” (27 de diciembre de 1933)

En la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical celebrada en Santa Fe el 27 de diciembre de 1933, el doctor Elías Melópulos, delegado por la capital federal, presento un importante proyecto de declaración de principios, fundado en la trayectoria histórica del radicalismo, y adecuado al momento excepcional que vive la República. Entregada la riqueza nacional a empresas monopolísticas extranjeras, subvertida la moralidad de la masa popular que va en busca de una ficticia libertad prometida por el profesional de la política, subvertidas las más elementales verdades de la ciencia social, sólo el radicalismo honda y sinceramente sentido, puede crear la conciencia que salvará al país, y será luminosa guía en el continente americano. El Ateneo Radical 'Bernardino Rivadavia" cumple su deber procurando la difusión de este proyecto y señalando sus conceptos a la meditación de los ciudadanos argentinos.

La Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radical reunida pará considerar entra otros puntos de la orden del día el estado institucional, político, económico social del país, se hace un deber declarar en esta hora solemnísima para la nación y los destinos de la civilización humana, los principios normativos de acción presento y futura, derivándolos de su principismo orgánico originario hacía formas objetivas y realistas de profunda transformación económica y social que aseguren más amplias bases de estabilidad a las instituciones democráticas, y por todo ello pone de:

MANIFIESTO

a) Que las formas simples de la democracia política, fundadas en el voto igual para todos los ciudadanos, no pueden coexistir con un régimen de violenta e injusta distribución de la riqueza

b) Que no puede haber ciudadanos políticamente libres si son hombres económicamente esclavos.

c) Que el proceso económico de concentración sustrae del libre juego de-la oferta y la demanda la propiedad monopolística o trustificada, que no puede servir la convivencia social mientras sea dirigida o gobernada por el interés y el egoísmo individuales.

d) Que el monopolio de la propiedad territorial constituye también un privilegio opuesto al desarrollo de la organización democrática, al progreso de una sana economía y a la justa armonía del capital y del trabajo.

e) Que la pauperización de las masas proletarias y la clase media, alcanzan a limites extremos que obligan a un reajuste de las relaciones sociales.

f) Que el estado de servidumbre económica se agrava extraordinariamente por ser en su mayor parte empresas extranjeras las que en su casi totalidad detentan los beneficios de monopolios, trusts, y obligaciones hipotecarias

Por' todo ello y

CONSIDERANDO

Que es urgente convocar a todas las clases populares a una vigorosa acción de redención nacionalista y social.

Que la acción anti-democrática de las clases conservadoras tiende a ejercitar un poder de fuerza en defensa de sus privilegios y del capitalismo extranjero que ampara.

Que todo ello pone en peligro la soberanía nacional y el progreso, la prosperidad y la integridad misma de la patria.
DECLARA

– De hoy en más la línea directriz de su acción se orientará hacia las formas de la democracia integral.

– Ella se realizará sumando a . los derechos político del ciudadano los derechos económicos del hombre.

– La democracia integral tendrá por fundamento esencial el trabajo libre de toda explotación, que siendo un deber moral del hombre será considerado también como un derecho inherente a la libre personalidad humana y una actividad amparada por el Estado y retribuida con justicia,

– La garantía de los derechos económicos y la liberación del trabajo tendrán por fundamento la evolución del concepto de propiedad hacia formas de justa coordinación y proporción entre la propiedad social y la propiedad individual.

- La medida de la justa incorporación al patrimonio nacional do, la riqueza y de la propiedad monopolista está definida por su propia naturaleza; y en tal carácter considera que deben nacionalizarse:

  • Los ferrocarriles.
  • Tranvías.
  • Empresas de servicios públicos.
  • Compañías de gas y electricidad.
  • Servicios telefónicos.
  • Yacimientos petrolíferos y mineros en general.

– La justa y progresiva igualdad de derechos a la tierra hará la redención d nuestras clases agrícolas y por ello es de urgencia expropiar los latifundios, nacionalizándolos para entregarlos en usufructo al trabajo libre mediante la percepción por el Estado de la renta de suelo, como justo reconocimiento del derecho social de propiedad.

– El seguro e el complemento de las garantías de estabilidad del trabajo, el comercio, la industria. la producción y la familia; y, por ello, y por haber experimentado la experiencia ruinosa del seguro privado, debe ser monopolio de Estado, con lo que se obtendrá una cuantiosa fuente de recursos y la confianza y efectiva garantía de los asegurados.

—Las perturbaciones del comercio trustificado alteran el justo precio de los productos, y por la tanto, debe llegar hasta él la intervención del Estado, señalando como de tal carácter el comercio de carnes, de cereales y de azúcar.

– El comercio no trustificado, la industria del mismo carácter y la producción regida por la libre iniciativa individual son las fuerzas creadoras de una sana economía y en consecuencia, deben ser totalmente liberados de gabelas, impuestos y reglamentaciones extorsivas.

10° – La pacificación internacional sólo se logrará por el libre comercio de los pueblos y estados autónomos y exige con urgencia suprimir las barreras aduaneras para todas aquellas producciones y manufacturas cuyo precio se regule por el libre juego de la oferta y la demanda.

11° – Los sindicatos y agremiaciones son la expresión real de la evolución orgánica y social y deben ser declarados personas de derecho público dándoles la participación que les corresponden en la estructuración del Estado moderno.

12° – Estas garantías constituyen el sólido fundamento positivo y moral de la familia, órgano celular de toda sociedad, y siendo firme y decidida voluntad de la U. C.
Radical incorporarlas al régimen constitucional del país confía su instrumentación jurídica al patriotismo, celo y capacidad de los cuerpos deliberativos y a sus futuros representantes legislativos o constituyentes, llamando al pueblo a concurrir con su esfuerzo en la obra redentora, para asegurar el porvenir de una Argentina libre, digna y tierra eterna de ventura para hombres igualmente dignos y libres.

ELÍAS MELÓPULOS
Delegado a la Convención Nacional por la Capital Federal










Fuente: “Declaración de Principios de la Unión Cívica Radical” proyecto de Elías Melópulos, delegado a la Convención Nacional por la Capital Federal, 27 de diciembre de 1933.

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