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sábado, 5 de enero de 2019

Rodolfo Daer: “De la Rúa tiene el respeto de todo el movimiento obrero” (31 de enero de 2000)

-¿Cómo superará la CGT el complejo de no tener más a Menem para que les saque las papas del fuego?

-Ese complejo no existe porque Menem no nos sacaba ninguna papa del fuego. Con él se lograron muchas cosas favorables a los trabajadores. Y cuando ocurrió lo contrario, el movimiento obrero fue el primero en expresar su desacuerdo. Además, no es sencillo para el sindicalismo peronista cuando hay un gobierno de su mismo signo político. Pero me parece que el tema central de hoy no es Menem. Los presidentes pasan. En cambio, el horizonte del sindicalismo, que es la lucha por el bien común, siempre es el mismo.

-Bueno, usted llegó al punto. La gente parece estar convencida de que los sindicalistas no privilegian el bien común sino el particular.

-Usted me dice eso por las encuestas que difunde el Gobierno, que vaya a saber dónde las hacen. A mí me gustaría que las hagan en los barrios populares o en las puertas de las fábricas. Yo no vivo en un ghetto y la percepción que tengo es diferente. En todos estos días he recibido demostraciones de solidaridad y afecto de la gente como nunca.

-¿Acaso su preocupación no es que la reforma laboral recorte el poder de negociación a los jefes sindicales?

-Claro que eso nos preocupa. Porque lo peor que puede pasarle a los trabajadores es quedar desprotegidos. Esto es dos más dos: el salario es más barato cuando no hay convenio ni sindicato. Yo pregunto: ¿el trabajador va a negociar mejor por su cuenta con el capitalismo concentrado? El ministro de Trabajo parece desconocer que, cuando se debilitan a los gremios, se produce una regresión de la democracia. Debería leer las normas de la OIT.

-Flamarique dice que ustedes tienen miedo a perder la lapicera para firmar los convenios, ¿eso es así?

-Flamarique busca fama haciendo una cruzada contra los gremios. Si fuera cierto que con la reforma se resolvería la desocupación y se mejorarían los salarios y las condiciones de trabajo, la CGT no tendría motivo para oponerse.

-Usted se la agarra con Flamarique, pero le recuerdo que la decisión política de enviar la reforma laboral al Congreso fue del Presidente.

-De la Rúa es un demócrata. Y como tal tiene el respeto de todo el movimiento obrero. No somos sus enemigos. Ocurre que el Presidente tiene que hacer equilibrio entre los sectores populares y los representantes del establishment económico. Esta última línea es la que hoy expresan Economía y Trabajo.

-Si el Gobierno llama a un plebiscito sobre la reforma, ¿qué resultado imagina? Lo único que puedo decirle es que esa fue una idea de la CGT que ahora toma el ministro de Trabajo para seguir profundizando el conflicto. Y su obligación es buscar consenso.

-¿El sindicalismo no tiene responsabilidad por la desocupación que hay?

-Esto de pretender transferir al sindicalismo la responsabilidad exclusiva por la falta de empleo no tiene goyete. ¿La clase política y los empresarios no tienen nada que decir sobre esto? Lo que pasa es que resulta más fácil presentar a los sindicalistas como los malos de la película y responsables de todos los males de la Argentina.

-Bueno, entonces no tiene ninguna autocrítica para hacerse...

-El movimiento obrero ha hecho muchas cosas bien y muchas cosas mal. Probablemente, muchas veces nos faltó sentido común para resolver los problemas de la gente. Aunque siempre actuamos en el afán de beneficiar a los trabajadores, que son los que nos pusieron en los cargos.

-¿Por qué será que buena parte del PJ ahora le de la espalda a la CGT?

-El PJ está viviendo una profunda crisis de identidad. Por eso, yo reclamo un congreso partidario que revise los postulados básicos del justicialismo, que tienen que ver primordialmente con la justicia social.

-La media docena de gobernadores peronistas que dieron su apoyo a la reforma, ¿no quieren la justicia social?

-Supongo que sí. Pero ellos deberían recordar sus orígenes y convocar al movimiento obrero para debatir estas cuestiones. Nadie puede rechazar su historia ni olvidarse de lo que votó cuando estaba en cargos de menor responsabilidad.

-Realmente, ¿la CGT está en condiciones de hacer un paro?

-Primero, hay muchos funcionarios que lo que más quieren es que dispongamos medidas de fuerza. Creen que somos tontos. Segundo, si el Gobierno precariza aún más la situación del trabajador, el paro va a surgir de abajo hacia arriba. La historia demuestra que cuando la CGT llama a un paro, se hace, conmigo o con otros. No hay nada más dinámico y revolucionario que el pueblo trabajador.

-Si el Gobierno fuera para atrás con la reforma, ¿usted se daría por hecho?

-No. Lo que quiero que se entienda es que la desocupación no se resolverá con la reforma laboral. Me daría por hecho si el Gobierno convoca a una mesa de diálogo con empresarios y la CGT para discutir cómo mejoramos la competitividad y atendemos los problemas de la agenda social.

-Si eso no sucede, ¿van a seguir asustando al Gobierno con la candidatura de Moyano a la CGT?

-Moyano es un dirigente con condiciones y aspiraciones a ese cargo. Es legítimo. Nosotros no queremos asustar a nadie. Lo que no queremos es la soberbia de algunos funcionarios.





El jefe de la central sindical rescata la figura del Presidente y la diferencia de los ministros de Trabajo y Economía, que empujan la reforma laboral. Y dice que si se perjudica a los obreros el paro va a surgir solo, de abajo hacia arriba.





Fuente: “De la Rúa tiene el respeto de todo el movimiento obrero” Primera etapa de gestion / Entrevista: Rodolfo Daer, titular de la CGT en Diario Clarin, 31 de enero de 2000.

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