Ciudad de Santa Fe, 4
de abril de 1962
Señores legisladores:
He tenido que hacer referencias tal vez inusitadas para la
circunstancia, porque de alguna manera tengo que ubicar a Santa Fe y a su
gobierno en el proceso que agobia hoy a todo el país y conmueve los cimientos
de la estructura misma de la Nación.
El Presidente constitucional de la Republica, Dr. Arturo
Frondizi, ha sido obligado a abandonar la presidencia de la nación al margen de
la ley, esta detenido en una isla de jurisdicción castrense y ha sido
reemplazado en sus funciones con fundamentos que repugnan al sentido legalista
y republicano de nuestras instituciones y a la vocación democrática de nuestro
pueblo.
Los ojos de todos los demócratas del mundo, miran con pena
la nueva e inesperada frustración de esta Argentina que en pocos años había
recuperado el prestigio de sus mejores épocas.
Era el pilar sólido, sobre el que se estaban apoyando las
esperanzas de los que siempre tuvieron confianza en nuestro destino afirmado
sobre tan claros y limpios impulsos históricos.
Ellos conocen tan bien como nosotros los factores que vienen
trabajando para malograr la vocación democrática de nuestro pueblo.
Por una lado el extremismo comunista, tenaz y bien dotado
que libra su batalla sin tregua en su afán de conquistar las masas
desorientadas que solo se defienden con los restos de su fanatismo de reciente
data y su ingénito sentido nacionalista, un tanto inmaduras para comprender que
su mejor defensa es defender al país y sus instituciones.
Por el otro, la vieja fuerzas proteiforme de los que saben
superada su mentalidad y sus posibilidades, los políticos sin pueblo, los
falsos políticos y los aficionados que creen que es fácil manejar esta ciencia
que procura el bien de la comunidad, mercaderes disfrazados todos, que buscan
la solución de sus problemas y no los del pueblo.
Los que representan legítimamente al pueblo tienen autoridad
y poder.
El gobierno de Santa Fe, que esta a punto de terminar su
gestión tuvo a la ley por compañera excelsa en todo su camino, la respetó y la
hizo respetar, y la respeta hasta el último instante.
Todos los sectores, sin exclusiones de ninguna clase,
integran el pueblo. La ley, que establece deberes y derechos crea el medio
ambiente dentro del cual, sin comprometer jamás la vida y los destinos del
todo, accionan y se mueven las ideas, las inquietudes, los sentimientos y las
emociones del pueblo.
El quebrantamiento de la ley abre la posibilidad a todas las
acciones capaces de comprometer la paz, el destino y de la vida misma de la Nación.
Quizás haya muchos culpables. Resultaría difícil e
inoperante descubrirlos y asignarles la correspondiente responsabilidad, porque
nada podrá salvar a la única victima segura que es la Nación.
El gobierno de Santa Fe proclama enfáticamente su vocación
de patria basada en el respeto religioso de la ley.
Hoy se esta creando una nueva jurisprudencia en Argentina:
el Golpe de Estado con visos de legalidad.
La ley y los juramentos han sido superados por los hechos.
Puede quedar sentado el precedente de que en este país ningún
futuro presidente estaría exento de la contingencia de que un día, algunas
personas que invocan una representación no conferida por la ley, lo obliguen a
que se vaya para que pase el que sigue.
Estamos en una peligrosa pendiente.
Que Dios se apiade de nosotros e ilumines a los equivocados.
Fuente: “El quebrantamiento de la ley” fragmento del
discurso del Sr. Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Carlos Sylvestre
Begnis, al inaugurar el 93° periodo de sesiones de la H. Legislatura de la
Provincia de Santa Fe, 4 de abril de 1962.
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