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viernes, 2 de junio de 2017

Ricardo J.G. Harvey: "Acerca de la elección del doctor Pedro Numa Soto” (14 de noviembre de 2005)

Mi querido amigo Juan Carlos Raffo realiza una significativa labor historiográfica recordando episodios de la historia y, especialmente, la de nuestra provincia. Como muchos otros lectores sigo con especial atención sus trabajos.

En la oportunidad que comento se afirma que en la elección del Dr. Pedro Numa Soto como gobernador de la provincia en febrero de 1932 el Colegio Electoral, sesionando en minoría, habría consagrado al primer magistrado en una sola votación.

Como tal afirmación puede llevar a confusión, lo cual de ninguna manera supongo es propósito del autor, afirmo por mi parte que el Dr. Soto fue elegido por el Colegio Electoral sesionando con mayoría suficiente, y que fueron necesarias cuatro votaciones para consagrarlo en tal alto sitial.

Para una mejor comprensión del tema traigo al recuerdo de nuestros lectores como sucedieron los hechos que motivan este comentario.

Los partidos que habían coincidido en la elección de candidatos a electores presidenciales en 1931, resolvieron votar separadamente para la elección de gobernador vicegobernador. Los radicales ‘antipersonalistas‘ postularon los nombres del Dr. Pedro Numa Soto y el señor Ismael Llano, el autonomismo designó al Dr. Diomedes C. Rojas y al señor Pedro Resoagli y el liberalismo ‘pactista‘ al Dr. Ercilio Rodríguez y al señor Arturo Achinelli.

El partido liberal ‘rupturista‘, partidario de la Concordancia en el orden nacional, pero enfrentada en el orden provincial había proclamado candidatos a los Dres. Leopoldo Sosa y F. Benigno Martínez. Por su parte una escisión del sector juvenil de ese partido conformó una ‘Alianza Socialista-Demócrata Progresista-Juventud Liberal‘ que proclamó candidatos gubernativos al Dr. Delio J. Martínez y al señor Víctor Navajas Centeno.

Los resultados electorales en la provincia no definieron el panorama de la futura gobernación, ya que ninguno de los partidos logró el número de electores necesario, que conforme a la constitución entonces vigente requería el número de 14 para consagrarla.

Los liberales ‘rupturistas‘ lograron el mayor número de sufragios 28.469 contra 22.426 de los autornomistas, 5.781 de los radicales antipersonalistas, 3.704 de la Alianza, y 1.545 del liberalismo ‘pactista‘. Hecha la adjudicación, de acuerdo al sistema de la proporcionalidad y a la división de la provincia en secciones electorales, los primeros obtuvieron 11 electores; los segundos 11, los antipersonalistas 3 electores y la Alianza 1 elector.

La elección gubernativa quedó diferida para los primeros días de febrero del año siguiente, Las conversaciones seguían realizándose, advirtiéndose que uno de los electores ‘antipersonalistas‘ era contrario a las tratativas en marcha, razón por la cual se solicitó su exclusión argumentándose la existencia de una condena penal en su contra, pero la Intervención Federal no se hizo eco de ello, señalando que ello era atribución del cuerpo, es decir del Colegio Electoral.

Reunido el mencionado cuerpo electoral, se discutió acerca de quien debía presidirlo y al no haber acuerdo, los electores autonomistas y dos antipersonalistas se retiraron, quedando el cuerpo sin ‘quórum‘ con la sola presencia de los liberales rupturistas, 1 socialista y un antipersonalista.

Lo que empezaba a parecer insoluble tuvo un desenlace imprevisto, pues el elector de la Alianza señor Juan Gandulfo, que estaba actuando de acuerdo con los liberales rupturistas, sufrió un accidente automovilístico resultando con heridas bastante serias, que determinaron su internación en un hospital. Como Gandulfo no estaba en condiciones de asistir a las reuniones del Colegio Electoral se hizo necesario hacer un nuevo sorteo para nombrar a su reemplazante.

Los electores concordancistas se reunieron en minoría bajo la presidencia del elector más antiguo, el señor Tomás Ubeda, autonomista, para analizar las razones por las cuales la Intervención no convocaba a nueva reunión, atribuyéndose esa postura a un propósito de favorecer una solución a la que no fuera ajeno el Partido Liberal. Cuando los electores intentaron reunirse nuevamente, encontraron cerrado el edificio de la Legislatura y custodiado por conscriptos del Ejército.

Se produjo entonces la renuncia del Interventor Federal y sus ministros a consecuencia de haber asumido el Gral. Agustín P. Justo y las autoridades nacionales recientemente electas. El funcionario actuante en nombre del gobierno, convocó al Colegio para una reunión del día 24 de febrero. Los trece electores presentes dispusieron que se trajese por la fuerza pública a los renuentes, pero informándose que ninguna había podido ser hallado, se resolvió realizar el sorteo para reemplazar al señor Gandulfo inhabilitado para concurrir. Resultó desinsaculado el señor Bernardo Cisneros (Socialista), y en reemplazo del elector ‘antipersonalista‘ impugnado se procedió a sortear al señor Eduardo Mohando Soto.

Finalmente, el Colegio Electoral se reunió al día siguiente con ‘quórum‘ suficiente, estando presentes, junto a los anteriores, los recientemente sorteados,. pero faltando el antipersonalista señor Angel Acuña, que hasta ahora había asistido normalmente.

Puesto a votación, en las tres primeras obtuvo 13 votos el Dr. Pedro Numa Soto, número insuficiente como se ha señalado, y 1 voto el Dr. Delio J. Martínez.

Seguidamente se propuso un cuarto intermedio, transcurrido el cual, el elector socialista manifestó que su partido había resuelto dar su voto al Dr. Soto, después que los candidatos antipersonalista y autonomista aceptaron incluir en los programas de sus partidos algunos puntos del programa del Partido Socialista.

¡París bien vale una Misa! Habría pensado más de uno.

Efectuada entonces la cuarta votación, el Dr. Soto obtuvo el voto de los catorce electores, siendo proclamado Gobernador de la provincia por el presidente de la Asamblea.

En la elección de vicegobernador realizada seguidamente, se realizaron cinco votaciones sucesivas, obnteniendo 12 votos el señor Pedro Resoagli, autonomista y 2 votos para el antipersonalista Dr. Ismael Llano. En la sexta, Resoagli obtuvo los 14 votos y fue proclamado Vicegobernador de la provincia.

Se había solucionado una vez más el conflicto provincial pero no sin que quedaran rastros de los duros enfrentamientos producto de las estrategias empleadas por ambas partes, en las que una vez más descolló la rara habilidad política del senador Vidal para moverse en ese terreno, en el que poco antes había logrado ser elegido Senador Nacional y conseguido la vicegobernación para un hombre de su partido.










Fuente: “Acerca de la elección del doctor Pedro Numa Soto” por el Dr. Ricardo J.G. Harvey en el Diario “El Litoral” del 14 de noviembre de 2005.

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