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domingo, 19 de marzo de 2017

Jorge C. Carretoni: "Homenaje al Dr. Moisés Lebensohn" (13 de junio de 1958)

Allá por 1940, el 24 de mayo para ser preciso, señala Lebensohn en el quinto congreso de la juventud que él había gestado, los vicios que corroían en ese instante la estructura de la Unión Cívica Radical.

Levanta su dedo acusador para enrostrar definitivamente las fallas de aquellas estructuras caducas. Acuña una frase que fue, es y seguirá siendo nuestra bandera de lucha: estigmatiza para siempre la política del servicio personal en el partido.

“Se descendió –decía Lebensohn del plano idealista a la política del servicio personal; la conquista de voluntades no por motivos atinentes al país, de orden publico, sino por servicios, atenciones, empleos, favores lícitos e ilícitos, afectos o amistades. Los cuadros activos del partido en su gestión preponderante no se dirigieron a la voluntad general de los argentinos, sino a su voluntad individual, subversión y negación de la democracia”

Ya empieza proféticamente a señalar él, el hombre mas respetuoso de la condición humana, la necesidad de que las situaciones o inquietudes individuales del hombre deben subordinarse en alguna instancia a las necesidades de la sociedad. Ahí empieza Lebensohn a estigmatizar las viejas prácticas del partido y lanza el primer presagio: el partido esta de espaldas al pueblo y el pueblo le pagará con la misma moneda.

Y así, en 1946 tiene que decir con dolor argentino y con profundo dolor radical, que en 1943 el pueblo pasó frente a los comités y se detuvo ante los diarios. Era ya un pueblo que no sentía ligado al partido.

Vuelvo, entonces, Lebensohn hacia atrás; quiere recuperar para el partido el sentido yrigoyeniano de su origen; quiere recuperar para el partido un contenido que trascienda el limite restringido de los aspectos formales de una democracia que él quería que tuviera el contenido humano, que tuviera el contenido social que el pueblo reclamaba y que él había anunciado, ante esa falencia, que el pueblo iba a pasar de largo.

Así, entonces, comienza su tarea ciclópea de introducir el pueblo dentro del partido, y para ello lleva su vista a su proclama de 1940 dirigida a la juventud. Quiere contenido, y en el seno profundo de la Unión Cívica Radical empieza la lucha por crear una doctrina que se ajuste a las necesidades de un pueblo que la estaba reclamando. Allí vuelve Lebensohn a levantar, en su discurso de Avellaneda en 1945, aquellas banderas que había creado para la juventud en 1940.






Fuente: “Homenaje al Dr. Moisés Lebensohn” - Diputado Nacional por Buenos Aires Jorge C. Carretoni, 13 de junio de 1958. 

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