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domingo, 9 de octubre de 2016

UCRP: "A la Ciudadania para la eleccion de Constituyentes" (16 de julio de 1957)

Inspirada en su de servir al país, como lo hizo en todas las horas de su larga existencia, la Unión Cívica Radical del Pueblo dio termino a su reorganización general. La elección de sus autoridades nacionales, provinciales y de los municipios y la constitución de sus organismos deliberativos y ejecutivos, culminó con la adopción de importantes decisiones, cuyo cumplimiento hemos iniciado.

Actuante en todas las etapas de la vida argentina desde 1891 hasta 1957, el radicalismo transitó desde el comienzo hasta el fin, los caminos del destino nacional. En la demanda de las primeras horas; cumplimiento de la Constitución, moral administrativa, ley de sufragio universal secreto y libre; en la protesta armada, en la abstención revolucionaria: en la iniciación de la política social, en el mantenimiento de la neutralidad, en la lucha anti imperialista, en la defensa del petróleo, en el reconocimiento de la organización obrera y de sus métodos de lucha, en la afirmación de la soberanía popular y nacional y de la independencia económica; en su posición industrialista, partidaria a la vez del sostenimiento y de la expansión de la riqueza agrícola-ganadera; en su solidaridad de siempre con el pueblo trabajador, en su pugna histórica contra los monopolios, los totalitarismos y los privilegios, la Unión Cívica Radical conoció la dureza del combate, sufrió con el país el dolor de las frustraciones y gusto la satisfacción de las grandes transformaciones democráticas.

No hubo fenómeno del desarrollo argentino, desde la reforma universitaria a la organización del movimiento obrero, ajeno al pensamiento y a la acción del radicalismo. En la defensa de los fueros del espíritu y de la fe, de los derechos de la familia, de la libertad, de la educación popular y en la creación de una economía al servicio del hombre, la Unión Cívica Radical exhibió su constante, su generosa contribución afirmativa y progresista.

En cumplimiento de los fines de su institución, luchó por la paz social, por la democracia económica, y sin descanso de un día se batió contra las desigualdades injustas, contra todas las formas de la coacción, de la privación del derecho, del fraude a la voluntad popular y de la corrupción oficial.

Ni una sola vez se mancilló así misma en el deliberado falseamiento de sus ideas; nunca desmintió sus palabras condenatorias de cualquier expresión dictatorial o demagógica; jamás transó con la ignominia ni confundió sus nítidos perfiles de conducta y de doctrina, para entrar con arteria en la zona neblinosa de los provechos electorales.

Así se presenta hoy –igual así misma tal como Alem e Yrigoyen la concibieran- para renovar su porfiada combatir por los grandes objetivos populares y argentinos. Su Convención Nacional reunida a continuación del Comité Nacional, en debate memorables verdaderas justas de madurez patriótica, de experiencia histórica, de saber jurídico y sociológico, dio las directivas para la conducción del partido y para el desarrollo de su vida interna.

Después de ratificar sus Bases de Acción Política, su Profesión de Fe Doctrinaria y su Plataforma, reformó la carta orgánica adecuándola a la inequívoca voluntad de los afiliados, implantando el voto directo como medio y procedimiento para la elección de todos su candidatos, restituyendo así el ejerció de la soberanía partidaria al millón de conciencias argentinas inscriptas en los registros del partido.

Hizo imposible con esa reforma la Constitución de oligarquía dirigentes y el apoderamiento del partido por minorías usurpadoras y ambiciosas del poder.

Al decidir su concurrencia a los comicios del 28 de este mes, para la elección de constituyentes, afirmó por unanimidad su decisión de ratificar la Constitución Nacional de 1853 y aprobó las siguientes directivas para los representantes de la Unión Cívica Radical del Pueblo:

-          Limitación de las facultades del P.E. Nacional, impidiendo su predominio sobre los demás poderes que forma el Gobierno de la Nación.

-          Independencia funcional del Congreso de la Nación.

-          Acrecentamiento de las facultades de control del Parlamento.

-          Federalismo real asegurando la autonomía política y económica de las provincias y la propiedad de sus riquezas naturales.

-          Facultad exclusiva del Congreso de decretar intervenciones a los Estados Federales, salvó casos excepcionales concretamente previstos, y con la limitación temporal en todos los casos, de la duración de las intervenciones.

-          Otorgamiento exclusivo al Congreso Nacional de la facultad de declarar el estado de sitio.

-          Independencia real del Poder Judicial sobre bases que organicen el nombramiento y remoción de los jueces al margen de las continencias políticas, asegurando su imparcialidad.

-          Mantenimiento del sistema electoral organizado por la ley Sáenz Peña.

-          Elección directa del presidente y vicepresidente de la Nación.

-          Autonomía municipal y fortalecimiento económico-financiero de la misma.

-          Restitución de los poderes impositivos de las provincias absorbidos indebidamente por la Nación.

-          Ampliación del ámbito de acción del recurso de amparo, cubriendo la efectividad de todos los derechos individuales y patrimoniales.

-          Incorporación a la Constitución de los derechos sociales que protegen al pueblo trabajador. Código Nacional del Trabajo. Fuero laboral. Convenios de trabajo.

-          Derecho de huelga. Derecho de reunión.

-          Función social de la propiedad.

-          Reforma Agraria.

-          Estabilidad del empleado publico.

-          Explotación, industrialización y comercialización del petróleo y sus derivados, energía atómica, caídas de agua y demás fuentes de energía, con excepción de los vegetales, exclusivamente por el Estado.

-          Libre acceso a la cultura en todas sus manifestaciones.

-          Fomento del cooperativismo.

-          Estudio de las medidas necesarias para el amparo de la clase media.

El pueblo argentino, en cuanto hace a la Unión Cívica Radical, conocerá de este modo, sin ningún ocultamiento, las ideas sometidas a su aprobación. No dará mandatos incondicionales, sino precisos y categóricos; no votara por hombres, sino por un conjunto de ideas y soluciones argentinas.

El radicalismo de siempre, integrando nuestras filas, cree en el pueblo, esta al servicio del pueblo; en la Convención Reformadora de la Constitución aspira a ser su intérprete y su mandatario.

En nombre del Comité Nacional y de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical del Pueblo, los ciudadanos y afiliados suscriptos, saludan a todos los argentinos y los invitan a votar por el Radicalismo, para afirmar la paz, la justicia, los derechos de los trabajadores y al desarrollo nacional.

Dado en Buenos Aires, a 16 de julio de 1957.

AUTORIDADES DE LA UNIÓN CIVICA RADICAL DEL PUEBLO

CONVENCIÓN NACIONAL

NICOLAS ROMANO

Presidente de la Convención Nacional

José B. Casas y Ángel F. Grela

Vicepresidentes

Rubén V. M. Blanco, Hugo Especho, Alberto A. Garona y Horacio Prémoli

Secretarios

COMITÉ NACIONAL

Crisólogo F. Larralde

Presidente del Comité Nacional

Reginaldo Manubens Calvet y Tomas Gonzalez Funes

Vicepresidentes

Emilio C. Parodi, Carlos H. Perette, Francisco Rabanal y Juan Claudio Zanoni

Secretarios

Candido R. Quirós

Tesorero

Luis Ferrari

Pro tesorero



Fuente: La Unión Cívica Radical del Pueblo a la Ciudadanía – Elecciones de Constituyentes 28 de julio de 1957.



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