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jueves, 6 de octubre de 2016

Carlos Borzani: "Carta abierta a mis mejores amigos" (10 de enero de 1946)

Buenos Aires, enero 10 de 1946

Señores: Dr. Jorge Albarracín Godoy,
Dr. Leopoldo Suárez, Dr. Alfredo Vitolo,
Dr. Manuel Vázquez Gil y Sr. Rodolfo N. Ozán

Queridos correligionarios:

Los doctores Tamborini y Mosca han querido que el Dr. Elpidio González y yo formemos parte de su comitiva en la gira que efectuaran.

Complacido, he aceptado, lo mismo que don Elpidio. En esta oportunidad procuraremos levantar los cargos que se han hecho para que nuestra inocencia quede de manifiesto ante la opinión general del país.

Limito la presente a saludarlos y anunciarles que pronto me tendrán con Udes., pues el Dr. Enrique Mosca tiene especial interés en ver nuevamente a Mendoza, donde tan brillante actuación tuviera en el periodo comprendido entre el 12-10-1924 y el 6-2-1926. Así mismo guarda imborrable recuerdo de la despedida que le tributo el pueblo mendocino al terminar su misión.

Durante mi estada en esa, desvirtuare lo mucho y lo malo que de mi se ha dicho. A mis oídos han llegado noticias que me desconsuelan. Se que me atribuyen el secuestro de 25.000 libretas de enrolamiento, y eso debe haber sido una ocurrencia de los muchachos que abusaban de mi buena fe, pues yo no acostumbro a hacer esos disparates. Así mismo se me culpa de que dos dignísimos jueces, como Gómez Cabrera y Sixto Fuentes Pondal, se hayan extralimitado mucho en sus funciones, siendo que yo siempre respete la autonomía de la justicia. Por ese equivoco, que mucho lamento, un vecino de Vista Flores llamado Roberto Videla Bourget, le ha puesto a tres de sus perros los nombres de “Borzani”, “Gómez Cabrera” y “Fuentes Pondal”.

DR. JORGE ALBARRACIN GODOY

Se ha dicho, querido correligionario, que yo, por intermedio de mis muchachos, le planché las espaldas varias veces y también esa parte del cuerpo humano donde precisamente la espalda pierde su honesto nombre. Debido a ese error, se me puso como gato que sale del albañil llovido, desde las columnas de La Palabra. Yo tengo los sueltos y artículos firmados por Ud. Pero no olvide, Dr. Albarracín Godoy, que yo lo ayude a substanciar un recurso de habeas corpus a favor del Dr. C. W. Lencinas, y por el cual Ud. le cobró a sus parientes, creo que al Dr. Rafael, mas de $15.000. Olvidemos esa calumnia de las patadas, de las detenciones, de los insultos y calumnias reciprocas y aprestémonos a trabajar por la causa común.

DR. ALFREDO VITOLO

Ud., mi estimado narigoncito, era un pichón en esa época de mi actuación. De Ud. se dijo que a raíz de la muerte de su hermano, por una afección contraída en Bolivia cuando debió disparar a esa Nación por creer que nosotros lo íbamos a perseguir por manejos en el crédito publico, juró que perdería su mano derecha antes de suscribir una adhesión a los asesinos de ese hermano. Veo que todo ha sido calumnia y que permanece con inimitable entusiasmo en nuestras filas.

DR. MANUEL VAZQUEZ GIL

Ignoro, valiente entrerriano, celoso cuidador de palomas mensajeras, porque ha afirmado que también mis muchachos tenían la manía de reducirle la gordura de las partes más gordas del cuerpo, a puro golpe y de ponerle colorados los mofletes de su lindo rostro con golpes también. Eran inclinaciones suyas, pero sin que se me diesen cuenta de ellas. Yo lamente sus artículos como los del paciente Albarracín Godoy en La Palabra, atribuyéndolos a su incomprensión.

Menos mal que ahora estamos unidos y esperando que se nos eche agua en el “jaguel” político para aplacar esta sed inextinguible.

DR. LEOPOLDO SUAREZ

A Ud. le pasa lo que al Dr. Vitolo. Era pichoncito cuando yo gobernaba en esa querida provincia que tanto me recuerda y en la que espero ser entusiastamente recibido. Su padre murió a consecuencia de una afección que también contrajo en el extranjero cuando se vio obligado a abandonar por habérsele dicho que el buen amigo Gómez a quien Dios guarde muchos años quería encarcelarlo. Ud. también prometió cortarse la mano derecha antes de hacerse devoto del Dr. Yrigoyen, que en la gloria esté. Veo que conserva su mano.

SR. RODOLFO OZÁN

Olvide Ud. todo lo que se le hizo en Rivadavia –palizas, robos, detenciones alguna que otra ilevantable calumnia- pues como en otras casos, era debido a que no se me hacia conocer las extralimitaciones de mis muchachos, deseosos de darles el gusto al dedo y a la mano, para matar el tiempo. Por aquí anda Gallegos Moyano y Sardina, que ha invitado al narigoncito Vitolo a formar parte del cortejo de estos lindos viejitos -146 años entre los dos- llamados Tamborini y Mosca, que sacaran “canas verdes” al Coronel Perón.

Les recomiendo: Si me lo ven, salúdenlo afectuosamente al Dr. Palero Infante, mi querido consejero durante la intervención que con Juan Bautista Ramos y Federico Figarovich o Figarol, formaron el trío mas útil para cualquier gobernante de mi condición.

¿Cómo andan los jueces? Recuerdo aquellas “farras” en El Melón, con Bernardo Ortiz y compañía, y recuerdo también al gordito Suárez Lago, quien pidió que me quedase eternamente en Mendoza para felicidad de los mendocinos. ¡Cuantos recuerdos!

Buenos, muchachos, ya recibirán otra carta mía. Abrazos y hasta la próxima.

Carlos Borzani
Ex interventor federal en Mendoza durante el gobierno del Dr. H. Yrigoyen.





Fuente: Carta abierta del ex interventor Carlos Borzani a sus mejores amigos (sátira política de los lencinistas con fines electorales), 10 de enero de 1946. En La Unión Cívica Radical en Mendoza y en la Argentina (1890-1946): Aportes para el estudio de la inestabilidad política en la Argentina / Pablo Lacoste.

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