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lunes, 5 de septiembre de 2016

Diógenes Aguirre: "Juicios de Roca, Ugarte y Civit sobre el Dr. Yrigoyen" (febrero de 1916)

“El General Roca conocía a los hombres, y su juicio en los últimos días de su vida, aparece sincero, no; lo desapasionado. Veía y juzgaba sin mezclarse en la lucha, y es muy verosímil que haya visto bien”

“Tanto más valedera esta opinión por venir de un hombre que fué adversario en todas las horas de la Unión Cívica Radical. Lo que hay en el fondo de ese juicio es que el general Roca ve como nosotros que no puede haber otra solución para el país que la presidencia del doctor Yrigoyen.

“En cuanto al ofrecimiento hecho por el doctor Emiíio Civit en su nombre y en el del gobernador de Buenos Aires señor Ugarte, se comenta por si solo.

“Si fuera el éxito el ideal de la reparación con haberlo aceptado se obtendría los sesenta electores de Buenos Aires, y también la mayoría y la minoría de Mendoza, es decir se aseguraba la Presidencia. ¿Donde hay el ejemplo de una declinación semejante?

“Tanto el general Roca, como el señor Ugarte veían la solución en el doctor Yrigoyen”

Horacio Bernardo Oyhanarte


Buenos Aires, Febrero 1916.

Señor Doctor Horacio Oyhanarte.

Querido compañero:

Sabiendo que usted está terminando un libro de actualidad política, me siento inducido a comunicarle dos referencias de ese orden de que tengo conocimiento personal, y son las siguientes:

Como usted sabe mantengo una amistad antigua y cordial con el doctor Emilio Civit, y en una de nuestras entrevistas hace meses, me enteró de que un mes más- o menos antes de fallecer el general Roca en una conversación que tuvieron le manifestó 'que era su opinión y convencimiento que la Unión Cívica Radical tendría una preponderancia fatal e inevitable en los destinos del país, y que a su juicio eso era lo mejor que pudiera ocurrir para garantía del porvenir y tranquilidad de la nación".

"Si los radicales gobiernan mal—continuaba el dos veces presidente de la República al dos veces gobernador de Mendoza, —sería una justificación a los gobiernos anteriores. Y si lo hicieran bien, lo que él creía, sobre todo si tenían el buen tino de llevar a la primera magistratura al doctor H. Yrigoyen, sería una suerte para todos, —lo que por otra parte era de esperar tratándose de un hombre público de larga actuación, lleno de prestigios ganados en momentos difíciles y reconocidos sin distinción de colores políticos por eminentes hombres públicos de notoria significación y por la opinión sana de todos los argentinos. Su autoridad indiscutida, su integridad y patriotismo, recalcaba el general Roca, serian para el país en todo tiempo prenda de .seguridad y de confianza.

“Yo miro sin sobresaltos, añadía, la evolución política que se está operando a impulsos de un partido con nobles aspiraciones y que tiene a su frente un hombre ampliamente probado".

En cuanto a la segunda, alude a un ofrecimiento, que el mismo doctor Doctor Civit hiciera por mi intermedio al Dr. Yrigoyen hace tres o cuatro meses, en su nombre propio y en el del señor Ugarte, consistiendo en ofrecerle todo el concurso de sus respectivos elementos políticos a favor del triunfo presidencial de la Unión Cívica Radical, sin ninguna compensación y solo como una coincidencia que consideraban patriótica, y sin más condición que la de que el doctor Yrigoyen fuera el candidato.

El doctor Yrigoyen me contestó en el acto, que hiciera presente al doctor Civit que la Unión Cívica Radical estaba consagrada a una reparación fundamental en el orden moral y político de la República sin prevenciones algunas contra nadie y sí para bien de todos; pero con reglas de conducta invariables e impertérritamente conducentes a sus fines, por las cuales toda y cualquier coincidencia política con otras agrupaciones era absolutamente incompatible

Que se apresuraba a dar la respuesta para que dichos señores no fueran a retraerse de cualquier otra solución política por la esperanza de que en algún momento incidiera ser posible esa coincidencia con la Unión Cívica Radical, puesto que jamás ni en ningún caso lo sería.

El doctor Civit se concretó a lamentar tanta intransigencia, cuando el ofrecimiento era tan generoso y en nada la comprometía.

Que estas gratas informaciones que le doy contribuyen a mayor abundamiento de la suma de luces, con que su noble alma iluminara el gran faro de nuestras consagraciones inquebrantables del más irreductible apostolado política.

Su amigo Afmo.

Diógenes Aguirre.











Fuente: El Hombre: “Hipólito Yrigoyen, apóstol de la democracia” de Horacio Bernardo Oyhanarte, Editorial Claridad, 1945.

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