Páginas

martes, 26 de julio de 2016

Fernando de Prat Gay: "Cuestión de Privilegio" (2 de julio de 1941)

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Prat Gay. - Pido la palabra, para una cuestión de privilegio.

Me he informado de que ha llegado a la Presidencia de la Honorable Cámara un telegrama que subscribe un diputado provincial de Tucumán, en el que expresa su extrañeza, como argentino, de que el diputado Fernando de Prat Gay haya sido designado miembro de la Comisión Investigadora de las actividades antiargentinas, tratándose de un elemento y de un empleado a sueldo de empresas extranjeras.

No he querido dejar pasar un instante más: no he querido tampoco, traer un apunte, traer un argumento escrito, ni una palabra, que no sea el dictado leal de mi corazón al servicio de mi cerebro. La reacción exige de los hombres el dominio absoluto de todas sus facultades, máxime cuando la calumnia y la infamia se cruzan con arrogancia en el camino.

Mi vida, señor presidente, está acorazada contra la infamia. He vivido intensa y dolorosamente.

A nadie más que a mi esfuerzo, a mis sacrificios, a mis angustias de padre de familia de mis hermanos menores a los 14 años de edad, debo la poca o mucha situación que tengo en la vida. Y así he cruzado entre la miseria, e desasosiego y la angustia, sin que jamás me haya rozado en lo más mínimo, con argumentos de verdad, la falacia de la infamia. He luchado a pulmón lleno, con plenitud de visión, con honradez, y he vivido con honestidad. Puedo presentar mi vida, como la-he presentado durante veinticinco años de actuación pública, a la mordedura de la víbora o al tiro de la calumnia.

Perdóneme la Honorable Cámara que a veces no pueda dominar el impulso primario y dé a las palabras un contenido de virulencia que no es más que el trasunto fiel de una íntima indignación.

Comprendo, también, que eso no es una obra aislada; comprendo que no es ésa la simple manifestación de un ciudadano por odio personal, entregado como está a la difamación de las figuras más representativas de la sociedad de Tucumán; comprendo que no es sólo el respiro de un impulso o el deseo de hacer un ataque personal. Creo que va más allá. El hecho de haber elegido esta oportunidad, esta circunstancia para traer ese asunto a la Cámara de Diputados de la Nación y posiblemente a la opinión del país, tiende a pretender que se invalide un acto de la Cámara, como es la designación de uno de sus miembros para integrar una comisión de esa naturaleza, que exige de los hombres el máximo de dedicación y el máximo de autoridad para ejercerla. Me he sentido con la plenitud de la autoridad para ejercer esa investigación, y declaro a la Honorable Cámara que no me alcanza en lo más mínimo ni me puede alcanzar esa pretendida rozadura para abandonar los deberes que como argentino y como demócrata estoy imperiosamente obligado a seguir desempeñando en defensa de la patria de mis mayores y de la patria de mis hijos. (¡Muy bien! ¡Muy bien!)

Pido, señor presidente, que ese telegrama sea pasado a la Comisión de Negocios Constitucionales, la que ha de expedirse y dirá qué es lo que hay de verdad y hasta dónde se ha incurrido en la violación del privilegio parlamentario, que no lo invoco para escudar ningún acto de mi vida, sino para que resalte más prístino y claro el prestigio de la representación que por el voto libre de mis conciudadanos tengo el honor de desempeñar en este alto cuerpo.

Lo demás, lo que pueda dejar en mi espíritu el pretendido impedimento para perturbar mi desempeño en la función, declaro que no me llega y que continuaré ejerciendo el mandato popular que he recibido con igual serenidad de espíritu, con igual fe patriótica y con igual e inquebrantable energía. Eso no me llega; no me alcanza. Pero hay algo que está por encima de mí y que la Cámara debe defender: el prestigio de las instituciones y del Parlamento argentino que no pueden estar a merced de cualquier voz infame que desde un montón anónimo o con una firma puesta con simulada valentía al pie de un instrumento, pretende invalidar la firmeza y la conducta de un hombre público que está claramente evidenciada en su larga vida y en su actuación. (¡Muy bien! ¡Muy bien!
Aplausos.)

Sr. Presidente (Cantilo). - Se va a votar la moción del señor diputado por Tucumán.


—Se vota, y resulta afirmativa de 92 votos sobre 95 señores diputados.

Los diputados radicales concurrencistas Fernando de Prat Gay y Miguel Critto




Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina.


No hay comentarios:

Publicar un comentario