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sábado, 28 de mayo de 2016

Enrique Mathov: "Ley de Educación Superior" (31 de mayo de 1995)

Sr. Presidente (Durañona y Vedia), — Tiene la palabra el señor, diputado por la Capital,
Sr. Mathov. — Señor presidente: antes de dar el informe correspondiente al dictamen que han suscrito sus diputados, el bloque de la Unión Cívica Radical quiere plantear una cuestión previa.

La educación es un tema de trascendencia en todos los pueblos del mundo, pero ello se acentúa en países como el nuestro, donde necesitamos de la educación —que es la principal herramienta que tiene la gente— para sobrellevar las dificultades que nos han convertido en una nación subdesarrollada. Creemos que un tema de la envergadura y trascendencia de la educación requiere ser discutido en un ámbito adecuado.

La posibilidad de participación de todos los sectores vinculados directa o indirectamente con el quehacer educativo no debe agotarse exclusivamente en contar la cantidad de reuniones que se pudieron haber celebrado en algunos despachos con determinados representantes de dichos sectores. Por el contrario, la principal  idea sobre la que se sustenta la educación es la de llegar en forma masiva a la totalidad de la población de nuestro país.

La clara conciencia de lo que se debata y de lo que se va a sancionar definitivamente resultara favorable para los procesos políticos que la gente anhela y exige de parte del gobierno. Hemos arribado a la consideración de este trascendente proyecto en circunstancias que no hace falta puntualizar, porque al ingresar a esta Cámara todos hemos observado lo que esta ocurriendo. No se trata solo de las miles de personas que hoy rodean el edificio del Congreso de la Nación, sino que en casi todas las universidades diseminadas en el país se esta produciendo una convulsión, es decir, se esta alterando la tranquilidad que necesita cualquier ámbito educativo —y mas aun el universitario— para desarrollar -la tarea propia de la educación y, por ende, de la investigación en beneficio de todo el pueblo, Los perjudicados no son exclusivamente los estudiantes, los docentes y los funcionarios de cada una de las- universidades: indirectamente no somos todos en la medida en que el sistema educativo no pueda funcionar normalmente. Esto lo podremos corroborar, sin duda alguna, con el paso del tiempo.

Entonces,- mas allá de los debates que intensamente se han realizado en el seno de la Comisión de Educación durante los dos últimos años, es necesario que -recapacitemos sobre las circunstancias en que estamos llevando a cabo esta discusión. Tal como recién me acotaba un compañero de bancada, estamos con las galerías vacías y con la mayor parte de las bancas desocupadas, Estamos tratando de debatir este tema casi en soledad, prácticamente imponiendo un criterio unilateral a los otros, que seguramente desembocara en el máximo procedimiento democrático, que es la votación, pero será el dialogo entre -sordos. Esto no lo merece la educación ni, por supuesto, ninguna de las iniciativas referidas a la educación superior que estamos considerando en este momento.

Ahora bien; esta convulsión de la comunidad universitaria no se agota, como todos sabemos, si la mera protesta. Los estudiantes universitarios de todo el país no están negando el derecho a los diputados a debatir y sancionar este proyecto; no están manifestando en las calles de las ciudades argentinas y hoy en la Capital Federal intentando impedir la sanción del proyecto de ley de educación superior, No están haciendo eso: simplemente están pidiendo una postergación breve, hasta no mas allá de mediados de junio, es decir de tan solo unos días, y no están fundando con un argumento...

Sra. Bullrich. — ¿Me permite una interrupción, señor diputado, con el permiso de la presidencia?
Sr. Mathov. — Si, señora diputada.

Sr. Presidente (Durañona y Vedia) — Para una interrupción tiene la palabra la señora diputada por la Capital.
Sra., Bullrich. — Señor presidente: quería aclarar que en diciembre del año pasado se produjeron los respectivos dictámenes de la Comisión de Educación. En consecuencia, si las cosas tuviesen el sentido que expresa el señor diputado Mathov, esa asamblea se podría haber realizado en diciembre, marzo, abril o mayo, si realmente el objetivo hubiese sido la discusión. En cualquiera de esos meses hubiéramos estado abiertos a la discusión de este proyecto. O sea que el hecho de que ante la inminente discusión del tema se plantee esa asamblea objetivamente no constituye una situación para participar en la discusión, porque todos han sido recibidos en la Comisión de Educación, sino justamente para presionar y lograr el no tratamiento de esta- iniciativa. Me parece que esto es claro. Si no fuera así, este planteo lo hubieran hecho en un momento previo a la discusión del proyecto de ley en consideración.

Sr. Presidente (Durañona y Vedia). — Continua en el uso de la palabra el señor diputado por la. Capital.
Sr. Aceñolaza, — ¿Me permite una interrupción, señor diputado, con el permiso de la presidencia?

Sr. Mathov. — Señor presidente: primero le contestare a la señora diputada Bullrich, sin perjuicio de concederle para el momento oportuno la interrupción al señor diputado Aceñolaza.
           
Las circunstancias que estaba relatando no son las más adecuadas para la discusión constructiva de este proyecto de ley en el día de hoy. Discrepo con el criterio de la señora diputada Bullrich porque nosotros, los diputados, también pudimos haber tratado este tema hace un año. El hecho de que se hayan producido los dictámenes en diciembre no quiere decir que los estudiantes tenían que convocar a una asamblea de estas características en enero, precisamente durante las vacaciones de las que goza todo el sistema educativo, incluyendo a las universidades. Es cierto que pudieron haberlo hecho antes, pero tienen sus tiempos, Así como los diputados tenemos nuestros propios tiempos, la comunidad universitaria tiene los suyos.

De mas esta decir que tengo sobre mi banca dos comunicaciones de los consejos superiores de las universidades del Litoral y de Córdoba de fecha muy reciente, que me llegaron en el día de hoy, Por medio de ellas me informan que hace mas de una semana sus representantes se han reunido y expedido nuevamente sobre el tratamiento de esta norma en el Congreso, lo que podrían haber hecho antes y no ahora.

En definitiva, y con la misma intención de no oscurecer un debate de la importancia y trascendencia que tiene esta cuestión nosotros consideramos que no es disparatada la propuesta de esperar un periodo breve que finalizaría el 17 de junio, día en que se realizara una convocación a una asamblea nacional universitaria a la que concurrirán todos los representantes de las universidades, tanto docentes como alumnos para dar su opinión al respecto, Se que alguien dirá —y de hecho lo hicieron individualmente— que ya los han recibido en el seno de la comisión, pero evidentemente las manifestaciones que reflejan la opinión de los claustros universitarios no pueden ser desatendidas en este momento.

Es importante que destaquemos la necesidad de  comprender que nosotros estamos legislando 'para el conjunto, pero cuando una norma es de aplicación exclusiva en un determinado sector, no podemos negamos a escuchar la demanda de la comunidad universitaria organizada quo nos pide solamente un impasse hasta el 17 de junio; mas aun cuando advertimos que todo el sector esta resistiendo la imposición de esta norma de la manera que es de publico conocimiento. No se nos pide más que tiempo para lograr el consenso. De ninguna manera se trata de evitar que esta ley sea sancionada como lo señalara la diputada preopinante.

Sr. Presidente (Durañona y Vedia). — Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Aceñolaza. — Señor presidente; quiero hacer una reflexión sobre algo que señalo el señor diputado por la Capital. Concretamente deseo resaltar el carácter que investimos los representantes del pueblo en esta Cámara,

Nuestra Constitución Nacional establece claramente que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Este es un 'concepto vertebral, y pretender que participemos de una asamblea popular —mecanismo ajeno al que establece la Carta Magna— es subvertir estos preceptos constitucionales que decididamente estamos tratando de consolidar.

Si la aspiración es que la comunidad universitaria se exprese, creo que ya lo hizo. No solo se expreso el sector estudiantil sino también lo hicieron los sectores de profesores, rectores y de distintos ámbitos de la comunidad en general. Esto significa que todos los representantes se expresaron en el seno de la Comisión de Educación que es naturalmente en donde se debaten estas cuestiones.

Quisiera saber si el gobierno radical consulto a las fuerzas armadas y de seguridad cuando decidió modificar sustancialmente dicho sistema, Creo que la respuesta es negativa.

Debemos rescatar fundamentalmente nuestra carácter de representantes del pueblo argentino; la Constitución Nacional nos ampara; las instituciones en funcionamiento son estas —me refiero al Congreso Nacional— y lo que pretendemos es debatir un tenia que data de muchos años atrás.

Sr., Presidente (Durañona y Vedia). — Continua en el use de la palabra el señor diputado por la Capital,
Sr. Mathov.—Señor presidente: debo recordar que plantee la necesidad de que normábamos para el conjunto, De ninguna manera pretende delegar en momento alguno las atribuciones legislativas, Frente a esa invocación de no delegación alguien podría suponer que nuestra bancada sugiere que tampoco deleguen en el presidente la toma de muchas decisiones. Me parece que hay un error conceptual que va a surgir del debate, si es que podemos hacerlo; hay un error de concepción que nos diferencia con respecto a la educación superior.

Mientras el señor diputado preopinante suponga que podemos asemejar la universidad con las fuerzas armadas siempre vamos a mantener diferencias conceptuales en cuanto a la educación superior, pues nosotros vivenciamos a la universidad como un ámbito no jerárquico.

Como sociedad organizada, contamos con fuerzas armadas estructuradas jerárquicamente para cumplir con determinadas funciones, que pueden significar ir a la guerra e incluso morir por ello, en sus ámbitos no se debaten temas de reorganización ni las órdenes qua se imparten.

Si se supone que es posible hacer una analogía entre las fuerzas armadas y la universidad, mal podemos iniciar esta discusión sobre la educación superior,

Precisamente, el radicalismo sostiene como concepción básica —que desarrollaremos en el debate— que la autonomía de la universidad tiende a protegerla de los debates jerárquicos, de que el mandamás de turno comience a dar órdenes, como legalmente puede hacerlo un general con su tropa.

Nosotros queremos escucharlos, aso como escuchamos a otros sectores de la sociedad, y no  pretendemos delegar nuestras funciones legislativas. En consecuencia, para no abundar mas en cuestiones de esta naturaleza, de acuerdo con el inciso 7° del articulo 108 del reglamento formulo moción de orden en el sentido de que el tratamiento de este proyecto de ley se difiera basta la primera fecha de sesión ordinaria posterior al 17 de junio próximo.





Fuente: Diario de Sesiones de la Honorable Cámara de Senadores de la Nacion Argentina.

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