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lunes, 25 de abril de 2016

Carlos W. Lencinas: "Defensa a la memoria de José Nestor Lencinas" (25 de septiembre de 1929)

Cuando termino de hablar el Dr. Carlos Washington Lencinas eran cerca de las 9 de la noche y el Senado paso a cuarto intermedio hasta las 10.

Los Senadores contubernistas cenaron en el buffet del Congreso, consecuente con las palabras iniciales de sus debate “de que ya sabia que nada podría modificar la resolución del Senado, porque era terminante la orden que le impartiera el Sr. Yrigoyen, a los diversos sectores”, el Dr. C. W. Lencinas, se retiró definitivamente.

Pero habiéndole comunicado un amigo, a eso de las 11 y 30, que el senador Del Valle, había aludido al Dr. José Néstor Lencinas, irrumpió en el recinto para replicarle, en una conmovida y valiente improvisación que enmudeció al Senador Del Valle y a los demás gubernistas, que aceptaron en silencio su lapidario juicio, de que lo que afirmaba Del Valle, “solo lo decían los perversos, villanos y mal intencionados”.

Agregó que todo eso probaba que el Sr. Yrigoyen jamás había sido un amigo sincero del Dr. José Néstor Lencinas, “por lo cual se sentía muy conforme y honrando con cuadrársele al frente”.

(La carta del Dr. José Néstor Lencinas al Dr. Alem en 1893, que reproducimos al principio de este libro, es la mas rotunda rectificación a la impostura del senador Del Valle. Esa reproducción de la carta y las notas relativas son suficientes para desvirtuar la afirmación de que el Dr. José Néstor Lencinas “recién actúo por influencia de Yrigoyen en 1905”).

Sr. senador electo Lencinas: Pido la palabra.

Mi presencia, señor presidente, en este momento, en forma tan imprevista, obedece a que acabo de tener conocimiento de que en mi ausencia, el senador señor del Valle se ha referido a dos circunstancias que afectan la memoria del ciudadano a quien rindo el mejor homenaje todos los días, que es mi padre. Se ha referido el señor del Valle a una carta-renuncia y a otro episodio en el cual quiere disminuirse la fama y reputación austera y puritana del doctor José Néstor Lencinas.

En el primer caso debo decir que esa referencia es absolutamente falsa e inexacta y que lo único que prueba, señor presidente, es que el señor Hipólito Yrigoyen nunca fue un amigo sincero del doctor José Néstor Lencinas; y he aquí', entonces, como la historia y los hechos posteriores me han colocado justificadamente frente a ese ciudadano con la ventaja de que tengo una juventud por delante y muchos anos de vida todavía.

Es absolutamente falso que el doctor José Néstor Lencinas haya tenido el propósito de renunciar el cargo de gobernador ante el señor Hipólito Yrigoyen, presidente de la Republica en esa época, con el objeto que se ha manifestado en esta Cámara. Esa actitud de mi padre no tuvo otro alcance que demostrarle al señor Yrigoyen que en Mendoza, a pesar de todos sus caprichos, de todas sus intromisiones injustificadas, el pueblo nuevamente lo iba a plebiscitar. Fue un acto de amistad del doctor José Néstor Lencinas, que no lo alcanzo a interpretar ni a comprender el señor Yrigoyen en ese momento.

Es doloroso que se traigan estas cosas al seno de este recinto, es triste para la historia de la política del radicalísimo de mi país, en el que mas que el entrelazamiento de vínculos de intereses políticos, ha habido romanticismo y amistad de por medio. Por eso el radicalismo ha triunfado en la Republica.

Se ha querido interpretar en forma capciosa y falsa esa carta que, para mayor agravio todavía, de la memoria del doctor José Néstor Lencinas, se publico como un homenaje, como un articulo necrológico de su augusta memoria, el 21 de Enero de 1920, es decir, al otro día de la muerte del doctor José Néstor Lencinas. ¡Ese fue el homenaje que le rindió el órgano autorizado del señor Yrigoyen al doctor José Néstor Lencinas!

Pero el doctor José Néstor Lencinas es la bandera que agitamos en este momento en Mendoza y la bandera por muchos anos triunfante, porque todo el pueblo de Mendoza esta enrolado y afiliado a esa democracia proclamada y sostenida por José Néstor Lencinas, que en este momento tremola muy alta y en brazos muy fuertes.

Y ahora, señor presidente, no conozco bien porque he estado ausente, y así, al pasar, se me ha hecho referencia de un acto con el que se quiere disminuir la memoria del doctor José Néstor Lencinas, cuando fue gobernador de Mendoza.

De no haber mediado, esta circunstancia, yo no ha hubiera ocupado esta banca…

Sr. Presidente: ¿Si me permite?
Sr. senador electo Lencinas: Sí, señor presidente, pero quería subrayar la circunstancia de que cuando he sabido que se pretendía disminuir aquí la conducta de aquel eminente ciudadano, he corrido presuroso a ocupar esta banca y llevo el corazón, a mis labios para decir estas palabras.

Es absolutamente falso y es un agravio inaudito, gratuito y perverso el que se infiere cuando se ha afirmado que el doctor José Néstor Lencinas se ha valido, de interpósitas personas cuando fue gobernador de Mendoza para hacer una adquisición fraudulenta y deshonesta.

¡Falso, señores senadores! El doctor José Néstor Lencinas, que siendo jefe de una revolución triunfante en 1905, por razones absolutamente explicables, en asocio de la junta revolucionaria sacó 300.000 pesos del Banco de la Nación, en presencia de escribano público, tuvo la decencia, rara y extraña para sus enemigos póstumos, de hacer devolución total de esos fondos, cuando llego a Chile.

A un ciudadano que procede así, no puede agraviársele gratuitamente como se le ha hecho. Y es por eso que yo, señores senadores, quiero con estas ultimas palabras poner bien en alto la memoria del doctor José Néstor Lencinas, que, por otra parte, esta por encima de todas las suspicacias y de todos los malos  juicios, de las personas mal intencionadas.

Nada más.







Fuente: Debate en el H. Senado de la Nacion sostenido por el Dr. Carlos Washington Lencinas, durante la sesion del 25 de septiembre de 1929, en defensa de la representacion de la Provincia de Mendoza.





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