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viernes, 22 de enero de 2016

Luciano R. Catalano: "Plan Constructivo del Radicalismo" (septiembre de 1933)

Todo va hacia adelante
A pesar de la reacción

Argentina
Tiene un plan

Este trabajo gestado y escrito durante el imperio de la tiranía sufrida por nuestro pueblo; tiranía que como ola pestosa se propagara y surgiera también en Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Cuba, Venezuela y demás países latinoamericanos, con muy raras excepciones, como lo es México, nos indujeron a pensar en la libertad de nuestro pueblo, que no puede ser más que el deseo de la libertad de todos los pueblos hermanos del continente.

Nos indujeron a buscar las causas del mal agravado y fuimos incubando las soluciones, los remedios. Surge así el Plan Constructivo del Radicalismo, como la base para la libertad, el bienestar y la justicia social para los habitantes de éste, nuestro país, las provincias Unidas del Río de la Plata, la tierra Argentina; y para todos los hombres del mundo que quieran vivir estas tierras legadas para la libertad. ¿Qué libertad?, la del derecho a la vida, como expresión del bienestar del pueblo.

Es una angustia profunda la que nos anima, angustia honesta, que nos ha inducido a buscar las soluciones que el mal requiere.

El pensamiento engendrado tiene raíces en la sinceridad, puesta al servicio de la verdad, o del bien común.

Mas la inquietud que nos agita para romper las cadenas e iniciar la marcha de las masas populares de hombres libres, e ir a libertar a los hermanos oprimidos de allende las fronteras, con las armas invencibles de las soluciones concretas que requieren las direcciones de los pueblos, nos han hecho gestar este plan de conquistas, que si bien tosco y rudo en su estructura, tiene el valor de ser un plan armónico, racional y que consulta los anhelos de los desheredados, de los descamisados, de los hambrientos, de los oprimidos, de los rebeldes, de los productos y de los hombres de pensamiento honesto que son las masas proletarias argentinas, las que ponen sus vidas y sus inteligencias al servicio de la colectividad.

Tosco y rudo, tenemos un plan constructivo.

Tener un plan, es tener soluciones; y tener soluciones, es vencer.

Los radicales venceremos; tenemos derecho a vencer, porque llevamos las soluciones que nuestro pueblo reclama y necesita.

Venceremos, porque el plan es del pueblo, destinado a implantar el bienestar común, base y esencia de la justicia social.

Sea nuestra victoria, emancipar a la mujer, que es la gestadora del porvenir. Lleva ella, en sus entrañas, los hijos del mañana.

La mujer es la madre del pueblo. Los Derechos Sociales, regirán para las mujeres, los hombres y los niños.

Sea nuestro principal objetivo, libertar al niño, para sacarlo de las garras de los modeladores de eunucos, de serviles, de rapaces y de esclavos.

El niño –para el radicalismo- es la base de la sociedad que viene; de ahí el imperativo categórico de cuidarlo, y guiarlo para las mayores conquistas de la libertad; para la mayor superación de su conciencia, de su carácter y de su cultura. Insistimos: es aquella libertad que implica el derecho y la obligación al bienestar común.

Para los niños, sea el Plan Constructivo del Radicalismo.

LO QUE SOSTENEMOS

Sostenemos aquí, las orientaciones y fundamentos del radicalismo constructivo y sentamos aquí –a manera de postulados axiomáticos- las ideas bases, que en el orden económico, social y de la cultura, habrá de resolver y cumplir.

Ese es nuestro propósito. La finalidad del radicalismo no admite limites, porque lleva en su entraña, el sentido de todo lo que vive; vale decir, es permanente renovación, permanente mejoramiento, para hacer del hombre y de la sociedad, expresiones humanas de bienestar y felicidad común.

Sentamos el derecho del pueblo a disponer de todos los recursos y elementos que concurren a asegurarle satisfactoriamente, el alimento, el abrigo, la vivienda, la cultura, la movilidad y la defensa integral de los derechos sociales de todos los habitantes de nuestro suelo.

En consecuencia, los radicales procuraremos establecer y resolver todos los pormenores que conducen a realizar esos concretos objetivos, sostén de la justicia social, del derecho, de las obligaciones, de la libertad y del bienestar del pueblo.

Expresamos la necesidad urgente de nacionalizar todos los servicios públicos, particularmente aquellos que constituyen aprovechamiento de las fuerzas naturales, nacionalizar todos los medios de comunicaciones y transportes, nacionalizar la instrucción y cultura general del pueblo, gratuita, obligatoria, racional y completa; vale decir, en todos sus ciclos de instrucción primaria, secundaria, especial, tecnológica y superior; nacionalizar las fuentes minerales, en particular el petróleo, y en general los metaloides, las canteras, el agua, los abonos y los metales. La explotación y comercio de las cosas y funciones atingentes a los sectores nacionalizados, los realizaran los poderes generales, provinciales y comunales del estado federativo radical.

Empeñaremos todas las fuerzas de la nación a los fines de asegurar la salud pública gratuita y obligatoria, suprimiendo el descarado negocio que implica la explotación de los enfermos.

El comercio de importación y exportación se efectuara exclusivamente por los organismos de gobierno, suprimiéndose los especuladores, expoliadores e intermediarios que lucran parasitariamente y entorpecen vitales funciones económicas del país. En consecuencia particular, se nacionalizaran los frigoríficos, los graneros y el acopio de las numerosas substancias minerales y agropecuarias que nuestro suelo puede otorgar por la acción del ingenio y del trabajo humano.

La deuda externa de la nación, de las provincias, municipios y particulares se extinguirá mediante la entrega de productos del país, excepción hecha del hierro y otros metales originarios o residuales y de aquellas substancias que pudieran ser de imprescindible necesidad al pueblo.

Se simplificara –uniformándose- la administración de justicia por medio de jurados populares y juicios orales en todos los casos posibles. El hombre no es presa del hombre; en consecuencia, las limitaciones obligadas de libertad individual solo se justificaran en instituciones de salud; vale decir, reclusiones en medios agradables, higiénicos, de instrucción y trabajos aceptables, hasta la normalización del individuo. Nunca serán castigos.

Se hará públicos todos los sistemas y procedimientos de producción de artículos de utilidad común. La patente de invención se otorgara únicamente como estimulo de gratitud pública y recibirá, el inventor, una recompensa o premio nacional.

Nunca será un privilegio de exclusiva explotación de la mejora, en detrimento de la comunidad.

Con urgencia, se nacionalizara la explotación y suministro de luz y fuerza eléctrica, gas, materias medicinales, explosivas, papel, metalurgia, automotores, ferrocarriles, teléfonos, telégrafos, radiotelefonía, etc.

Se nacionalizara y suministrara el crédito y el seguro por los organismos gobernantes.

Se establecerá una moratoria general, por el término de tiempo requerido, sin interés, a todos los deudores oficiales y privados.

Se condonaran determinadas deudas, principalmente las de origen fraudulento.

Se construirá y nacionalizara –intensificándose- la marina mercante, que se movilizara por los resortes funcionales del estado, función que ejerce actualmente la marina de guerra nacional.

Se destruirá el privilegio económico y social en cualquiera forma y magnitud que se presentare. El bien para todos, es la única solución del bien del individuo y de la familia. El radicalismo encarna ese principio de justicia social.

Se agrandaran y se intensificaran las funciones sociales de las fuerzas armadas del país, por considerarlas, el radicalismo, la organización más eficiente y útil, dada su disciplina, orden y plan racional de acción.

El ejército, para el radicalismo, es la fuerza constructiva y defensiva de mayor eficacia, porque el pueblo lo crea, lo integra y lo sostiene como un organismo del pueblo para el pueblo.

El radicalismo define con precisión y claridad su sendero, sus propósitos y su acción para la conquista del bienestar del pueblo.

Hemos dicho, que el radicalismo es la fuerza creadora de la justicia social americana. Y es así.

Su misión no termina en los límites estrechos y mezquinos de nuestras fronteras políticas, porque sus soluciones de bien común no admiten fronteras. Su acción traspasará  los Andes y el Plata, llevando su buena era a las tierras de la patria americana, aquella que presintieran Washington, Bolívar y San Martín. Así cumpliremos la idea originaria de la civilización gestada en America.

Nuestra definición, la del radicalismo, esta expresada. A la luz meridiana exponemos nuestras acciones, nuestros planes, nuestro camino.

Es menester definirse: O con el radicalismo, vale decir, con el pueblo, con la justicia social; o contra el radicalismo vale decir, contra el pueblo, a favor de la reacción, del privilegio, la tiranía y el conservadurismo que entraña la quietud ciudadana.

Las cartas están echadas. Ahí la tenéis. Nosotros, los radicales, estamos con la justicia social; somos el pueblo; nuestra ruta es el proceso de permanente y progresiva humanización y bienestar común.

Vosotros, ¿Dónde estáis?






Fuente: Dr. Luciano Roque Catalano, Introduccion al Plan constructivo del radicalismo. El libro de las masas productoras, Buenos Aires, Producción del "Laboratorio Social", 1933.




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