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miércoles, 20 de enero de 2016

Arturo Frondizi: "A dos años del gobierno del Dr. Arturo Illia" (11 de noviembre de 1965)

Las grandes empresas nacionales y extranjeras se sienten cada vez más necesitadas en la Argentina de consultar –extraoficialmente, por supuesto– a expertos en política para poder predecir, de algún modo, los acontecimientos del país. Cada versión más o menos alarmante que vertiginosamente se difunde, lleva a innumerables directores de esas empresas a recurrir a quienes siguen de cerca la política nacional.

En las últimas semanas, la actitud agresiva de la CGT y los sucesivos atentados terroristas, así como los acontecimientos producidos en el seno del peronismo, acuciaron la nerviosa curiosidad de los empresarios y diplomáticos acreditados en Buenos Aires. Entre los más consultados figuró el ex presidente Arturo Frondizi, cuya capacidad de análisis fue siempre uno de sus atributos desde los lejanos tiempos del comité nacional del radicalismo unido.

Pero no solamente en esos sectores interesa conocer la opinión de Arturo Frondizi. En los últimos días, un capitán de navío –resueltamente antifrondizista– se acercó, en las primeras horas de la mañana, a la casa del jefe del MID, ubicada en el residencial Barrio Norte de Buenos Aires. Comenzó declarando que discrepaba totalmente con sus planteos; a continuación agregó que –pese a eso– había considerado indispensable conversar con él y establecer una vinculación regular, para comprender plenamente cuanto estaba ocurriendo en la Argentina y encontrar un punto de apoyo para buscar una salida a la situación.

“Si yo elaborara una lista de toda la gente que me consulta, que viene a charlar conmigo y quiere conocer mis opiniones, que trata de establecer contacto, esa lista sería increíble. Por supuesto, figurarían allí incontables jefes militares colorados, de esos que me catalogaban como comunista. Si no publico esa lista no es porque me perjudique a mí, sino porque los perjudicaría a ellos”, dice a menudo Frondizi comentando la variedad de sus visitantes.

Personalidades internacionales quieren, también, conocer su opinión sobre lo que ocurre en el país; la semana pasada, el rey Balduino de Bélgica estimó indispensable una conversación de treinta minutos con el ex presidente; poco antes, había sido el ex mandatario brasileño Jânio Quadros quien pidió, de paso por Buenos Aires, una entrevista con Frondizi, con el mismo interés que había demostrado un año antes el jefe de Estado francés Charles de Gaulle.

Aunque Frondizi, en sus consejos y pronósticos, no deja totalmente a un lado su propia posición partidaria, es evidente que ha tratado de algún modo de elaborar esquemas objetivos. En el curso de la última semana, Frondizi, entrevistado por Confirmado, creía firmemente que no era posible descartar la perspectiva de un golpe militar si se quería ser riguroso en el pronóstico del futuro político argentino. El diálogo mantenido con el ex jefe de Estado es el siguiente:

Confirmado: –Usted señala que es posible que el gobierno sea derrocado. ¿Hasta qué punto es así?

Frondizi: –El gobierno de Illia puede caer si persiste en una política reñida con las necesidades del país. Aunque la experiencia indica que los gobiernos que caen suelen ser aquellos que siguen orientaciones coincidentes con los intereses nacionales, en la Argentina de hoy la fuerza de esos intereses nacionales es suficientemente grande como para que no se pueda gobernar indefinidamente en su contra. Por eso puede caer un gobierno que se oponga a los intereses nacionales.

C: –¿Usted desea que este gobierno sea derrocado?

F: –No lo deseo en absoluto. Creo que su deber consiste, en estos momentos, en una rectificación total y urgente de su orientación. Pero, hasta ahora, las perspectivas de la situación económica son malas. El diagnóstico más serio se refiere a la política de inversión. Aquí se ha abandonado, en el sector público, toda inversión en los sectores reproductivos y se hace lo posible para que ocurra lo mismo en el privado. El país pagará las consecuencias a corto plazo.

C: –¿Esta situación sería resuelta por un gobierno militar?

F: –Depende de la ideología de los militares que manejaran el proceso.

C: –Pero usted piensa que, en definitiva, se impondrán por uno u otro camino las tesis del llamado movimiento nacional.

F: –Creo inexorable el retorno al poder del movimiento nacional. No sólo como constante histórica, sino porque el país ha madurado definitivamente en el sentido de que sólo ese movimiento estará en condiciones de solucionar los problemas que se presentarán en las próximas décadas. Por supuesto, aquí no se trata del triunfo en una elección, sino del establecimiento de un nuevo sistema de poder.

C: –¿Está proponiendo una reedición frentista?

F: –No se trata de un problema de frente electoral. El frente electoral puede ser un camino, pero no el único, ya que las circunstancias pueden cerrar el camino de las urnas. De lo que se trata es de organizar el movimiento nacional sobre la base de la coincidencia entre los grandes sectores, para adecuarlo al terreno en que deba librarse la batalla.

C: –¿En esa premisa se basa la actual estrategia de su partido?

F: –El principal objetivo es superar la tendencia al aislacionismo de algunos sectores del movimiento nacional.

C: –¿Usted no cree que el gobierno intenta consolidarse adoptando algunas posiciones que, supone, caen simpáticas entre los militares? Un funcionario del Ministerio del Interior comentó, hace poco, que la ofensiva antiperonista del oficialismo evita el golpe. A la vez, la política internacional del gobierno puede ser más cercana al pensamiento de las Fuerzas Armadas que la política internacional que propone usted.

F: –La política internacional que sigue el gobierno es la expresión de las ideas del partido oficialista y del sector social que representa: aislacionismo económico y satelismo político militar. Por lo demás, el radicalismo del pueblo es la expresión política del antiperonismo. De modo que no creo que el gobierno tome esas posiciones por estar presionado, sino porque cree en ellas. La coincidencia, en algunos aspectos parciales, con posiciones de determinados sectores militares, es derivada.

C: –¿Illia proscribirá al peronismo?

F: –El oficialismo, a través de sus tendencias dominantes, busca crear las condiciones para la proscripción.

C: –En cuanto a política internacional, ¿no cree usted que el marco de referencia cambió desde que usted trazó, en la reunión de Uruguayana con el ex presidente Jânio Quadros, una línea ensamblada con el kennedismo? Desde entonces, cayó primero Quadros y después Goulart; surgieron gobiernos de fuerza en América latina; Castro se proclamó marxistaleninista; fue asesinado Kennedy; aparecieron las guerrillas.

F: –También hay que tener en cuenta que después del 29 de marzo de 1962, entre otros hechos, apareció Pacem in Terris, se firmó el acuerdo nuclear de Moscú, se produjeron las actuales evoluciones de la NATO, se aceleró la tendencia centrífuga en el bloque soviético, se consolidaron las relaciones entre USA y la URSS, adquirió definitiva personería internacional el nacionalismo afro-asiático. Pablo VI viajó a la UN y todo el mundo está de acuerdo en que ahora no hay otra alternativa que la paz y la colaboración entre los pueblos. Las líneas históricas no son nunca líneas rectas; siempre avanzan en zig-zag, retroceden, retoman el camino. Pero queda un saldo de avance.

C: –Pero ocurrieron episodios, de todas maneras, que sacuden su esquema de entonces.

F: –La desaparición de Kennedy fue una gran tragedia. Pero los cambios producidos en la escena interamericana no se deben tanto a Johnson como a la acción de las fuerzas que operaban bajo Kennedy y a la situación de América latina. Desde luego, habría que adecuar algunas tácticas, sobre todo en vista de la actual situación de Brasil, pero sólo en el corto plazo. Con Cuba pasará lo que intentamos en la gestión de buenos oficios: el mejoramiento progresivo de sus relaciones con Estados Unidos, con quien ya negocian de gobierno a gobierno. Las guerrillas peruanas desaparecerán a corto plazo, pero el problema peruano persistirá si no se hacen con prisa las transformaciones necesarias. En Colombia, en cambio, el problema de la guerrilla es más complejo, pero allí tampoco hay otra solución que cambio social y desarrollo.

C: –¿Aparecerán guerrilleros en la Argentina?

F: –No habrá guerrillas, salvo aisladamente, como expresión simbólica de una situación de protesta.

C: –¿Está de acuerdo con la estrategia antiguerrillera insinuada por Onganía?

F: –Creo que da demasiada importancia al factor ideológico y desestima el nacional. Los que creen que el pueblo peruano, venezolano o boliviano aceptarán que ejércitos extranjeros resuelvan sus problemas internos, simplemente no conocen América latina.

C: –¿Cómo se definirá en el futuro el pensamiento de los militares argentinos?

F: –Esa evolución, como tendencia, está definida. Será una evolución hacia lo nacional, como primera preocupación por los problemas del desarrollo, y con los inevitables derivados de esa orientación: irá hacia lo popular, en lo interno, y hacia lo independiente, en lo externo. Los militares italianos tienen un serio problema de comunismo en su país: un 35 por ciento de la población es comunista. Frente a la posibilidad de un enfrentamiento armado, toman sus recaudos defensivos a través de la NATO. Pero no viven obsesionados por el comunismo y el anticomunismo.

C: –¿Qué opina de la llegada de Isabel Perón?

F: –En nuestro gobierno, tal acontecimiento no hubiera sido posible. Por otra parte, no nos habríamos prestado a semejante maniobra de provocación como fue su entrada negociada por el gobierno.

C: –¿Por qué en su gobierno no hubiera sido posible?

F: –La actitud militar ha evolucionado, por varios motivos. Uno de ellos es la experiencia recogida por las Fuerzas Armadas sobre el efecto nefasto que para ellos y el país provoca una política de planteos y presiones.

C: –¿No será que los militares confían más en Illia que en usted?

F: –No es una cuestión de confianza. En cambio, es exacto que las fuerzas que alentaron al golpismo durante nuestro gobierno no lo hacen ahora, porque se consideran representadas en la actual política de estancamiento.

C: –¿Busca usted volver al poder?

F: –No, no volvería al poder. En cambio, el movimiento nacional volverá al poder. Mi misión es, ahora, distinta. Hay que articular la estrategia y la ideología del movimiento nacional.





Fuente: Confirmado, Nº 28,  11 de noviembre de 1965.

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