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martes, 11 de agosto de 2015

Félix Luna: "Una UCR descolorida" (1958)

Lo curioso es que el circulo dirigente del radicalismo —la "trenza" metropolitana, el boattismo bonaerense, la "oligarquía vasca" de Entre Ríos, los bodegueros mendocinos y los múltiples intereses creados que dirigían al partido en el plano nacional— no se sentía demasiado descontento con el estado de cosas que vivía el país.

Salvo algunas excepciones, los responsables de la conducción alvearista protestaban con estridencia ante cada fraude, expresaban una santa indignación por el proceso decadente de la Republica pero en el fondo se sentían seguros y cómodos. Cierto, hubiera sido mejor estar en el poder... Pero había diputaciones y senadurías, intendencias y concejalias; existían provincias que después de todo eran un refugio; se mantenían contactos que posibilitaban la alimentación de las clientelas electorales... No se estaba tan mal, pensaban.

Un íntimo entendimiento suavizaba la oposición formal del radicalismo. El héroe y el villano hacían emocionantes luchas para regocijo del respetable público; pero terminada la escena, salían juntos a tomar un café. Oficialismo y oposición estaban de acuerdo en vivir y dejar vivir. Por debajo de los gestos altivos y las palabras vibrantes, se esbozaba una morisqueta amistosa, risueña.

El pueblo radical advertía cada vez con mayor claridad la morisqueta. Y cada vez le iba gustando menos...












Fuente: Alvear de Félix Luna, Buenos Aires, Libros argentinos, 1958

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