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sábado, 25 de julio de 2015

Ricardo Lopez Murphy: "Sobre su alejamiento del radicalismo" (2002)

Hasta hace muy poco, usted se encontraba en el radicalismo. ¿Que pasó luego?

Casi toda mi vida estuve en el radicalismo. Podría afirmar, como se decía antes, que "lo llevaba en la sangre". Mis abuelos habían ayudado a Yrigoyen en la revolución de 1905. Yo me llamo Ricardo Hipólito: Ricardo por Balbín e Hipólito... se imaginara por quien. Así que, como comprenderá, mi renuncia a la UCR tuvo que ser cuidadosamente explicada hasta en el seno de mi propia familia.

Quienes hayan tenido oportunidad de leer mi carta de renuncia al radicalismo habrán notado que lo hice con cierto pesar y, lo digo sinceramente, sin ningún rencor particular. Aun en estos momentos, que estoy abocado casi exclusivamente a la formación de Recrear Argentina, el nuevo partido, muchos de quienes se me acercan con autentico afecto son mis amigos radicales.

¿Cuales fueron los motivos de su alejamiento del partido radical?
Se los aclaro brevemente. Mi formación profesional como economista me obliga a ser muy racional en mis decisiones. En un momento me di cuenta de que seguía en la UCR más por cuestiones de tradición y apego afectivo que por otro tipo de razones. Es decir, me puse a pensar que no había "razones" para mi pertenencia al partido. Desde hacia mucho estaba peleando y peleando, no por conquistar un espacio de poder en el mismo, sino por tratar de que se implantara una agenda de discusión seria y elevada, que produjera el debate que hace tanto tiempo no se da allí. Mis experiencias en el gobierno de De la Rua terminaron por hacerme comprender que era muy difícil, dadas la estructura del partido y la dirigencia que lo conduce, seguir tratando de producir ese debate. Al comienzo de este año colmo mi paciencia el hecho de que se apoyara al actual gobierno nacional. Eso para mi no tiene explicación posible. Para mí de eso no se vuelve

Por eso, comprendiendo que la elección del partido de militancia no debe estar entre los apegos sentimentales a una camiseta de futbol, sino que debe responder a una cuestión raciona., decidí respetar mi honestidad intelectual y del paso al costado. Por cierto, no se "deja de ser radical", en cuanto eso significa interpretar nuestra propia historia. Por eso les digo a mis amigos radicales que, sin dejar de serlo, se acerquen a nuevas propuestas y que eventualmente nos volveremos a encontrar. Espero que la UCR siga siendo el partido de la civilidad, de la paz, del respeto a las leyes. Pero, por ahora, les digo que la dirigencia actual ha sido impermeable a toda predica en pos del cambio, que hoy significa volver al ideario que le dieron razón de ser a ese partido centenario.

La opinión común habla de que la UCR tendrá que "reconciliarse" con la gente para volver a ser el partido que alguna vez fue...

Yo no se si eso es exacto. Mas que volver a encontrar a la "gente", la UCR tendría que reencontrarse con sus principios. Principios que abarcan no solamente los logros a alcanzar, sino, sobre todo, la manera como se transita hacia esos logros. La UCR fue alguna vez modelo de partido horizontal, abierto, amplio; permitía permanentemente el debate, el intercambio de ideas. Ahora lo veo muy cerrado, cerrado a las personas y al debate. Es como si su conducción siguiera pensando como ganarle al peronismo pareciéndose a el. Hace tiempo que es mala palabra en el radicalismo decirse "liberal"

¿Y yo pregunto: como se puede defender una democracia pluralista, como se pueden defender los; derechos humanos, sin ser liberal? Y en materia económica es igual.
La UCR no solo es; un partido más que centenario, sino que, sobre todo, concito el favor popular en numerosas ocasiones a lo largo y a lo ancho de este país. Esto significa, para cualquier observador objetivo e imparcial, que las posturas nunca fueron rígidas en materia económica.

¿Cómo, si no, imaginar una perdurabilidad de tantos años en un siglo en que se variaron tan abruptamente las ideas y, sobre todo, la acción económica, en todo el mundo. El principismo de la UCR nunca se refirió a cuestiones económicas. Cuando se habla de la "tradición del partido" en materia económica, yo pregunto; cual tradición, la del liberalismo a ultranza de Alem, nada menos que el fundador- o la del "estatista" ¿Programa de Avellaneda?

¿La de la acción de gobierno de Alvear, liberal y progresista, o la de Alfonsín, conduciendo un Estado omnipresente dueño de casi la mitad de la economía de la Nación? ¿Podemos encontrar un hilo conductor que nos permita identificar como radicales tanto a Alem como a Alfonsín? Sin duda, la respuesta debe ser afirmativa.

¿Podemos hacer lo mismo en materia de cuestiones económicas? Seguramente no. Y eso esta bien. Lo que debe perdurar en el tiempo son los ideales, los fines, los objetivos, un proceder ético en la consecución de esos fines; pero no solo es razonable, sino que es hasta lógico y necesario, que los medios para alcanzar esos ideales se vayan transformando a medida que pasan los años. Y lo que yo sostengo es justamente que la economía es un simple medio, un instrumento que es tangente, nunca núcleo del ideario de un partido de masas como el radicalismo.

Desconocer las restricciones, suplir las leyes de la economía por puro voluntarismo, agregar al vocabulario económico términos bélicos como "enemigo" o "conspiración", son todas cosas que no condicen con mi manera de pensar. Entonces ¿por qué seguir allí?












Fuente: “Razón o Demagogia”: Oscar Salvadores conversaciones con Ricardo Lopéz Murphy, Editorial Planeta, año 2002

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