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sábado, 11 de abril de 2015

Leopoldo Moreau: "Las Protestas de la Juventud Radical" (9 de abril de 1973)

Delgado, movedizo, Leopoldo Moreau (foto; 25, estudiante de Abogacía, milita en el radicalismo desde los 12 años) es posiblemente, la voz mas representativa de la Juventud Radical. Para conocer la opinión de ese sector —considerado el ala izquierda del alfonsinismo—, la semana pasada Siete Días dialogó con Moreau.

¿Que hubiera ocurrido si Alfonsín hubiese sido candidato?

La polarización de fuerzas en Argentina hubiese tenido otras características. Si el radicalismo hubiera adoptado claramente un programa de liberación nacional y hubiera vinculado su actividad a la denuncia de la dependencia en Argentina, es evidente que muchas fuerzas progresistas se hubieran nucleado alrededor de este partido tradicional

¿Cual es la responsabilidad de Balbín en la derrota electoral?

Entendemos que el resultado obtenido por el radicalismo el 11 de marzo es la culminación de una serie de desaciertos de la conducción circunstancial de la UCR que nosotros venimos señalando desde 1967, cuando constituimos la Juventud Radical.

¿Cuales son esos desaciertos?

—Entre otras cosas, la falta de capacidad de insertar orgánicamente al radicalismo en las luchas populares. La conducción radical no vivenció el cordobazo ni el rosariazo y, por ende, fue incapaz de comprender e interpretar la realidad y forma de expresarse de las masas en Argentina desde 1966.

—Respecto de Mor Roig...

La inclusión de Mor Roig en el Ministerio de Interior forma parte de una estrategia que, si bien no es declarada por la conducción partidaria, constituye la columna vertebral de su política. Esa política de la dirección radical se expreso en la campaña electoral con el slogan de la pacificación. Porque es necesaria la pacificación con los sectores populares, pero es inadmisible con la reacción ni con el régimen militar. El 11 de marzo demostró que nuestro pueblo no quería paz con el gobierno. Por lo demás, el episodio Mor Roig integra un proceso de crisis de autenticidad en el radicalismo; y eso porque la dirección partidaria traslada como verdades absolutas determinadas afirmaciones que son mentiras.

¿Por ejemplo?

Según ellos Balbín habría sido el artífice de la unidad partidaria durante los últimos años. Para nosotros, la unidad no la mantuvo Balbín, sino los grupos militantes del partido que lucharon junto al pueblo. Otra "verdad absoluta" que deforma la realidad es la de considerar que Balbín y Mor Roig son los artífices de la institucionalización. Nosotros afirmamos que las elecciones las lograron las masas que en las calles quemaron las distintas etapas de la Revolución Argentina. Estos dos ejemplos demuestran que la conducción del radicalismo busca la conciliación con sectores cuyos intereses están absolutamente contrapuestos a los intereses de los sectores populares.

¿Postulan a Alfonsín para pilotear el Comité Nacional?

Desde 1967 bregamos por una reorganización que implica la renuncia de las autoridades, desde el Comité Nacional hasta el último comité de distrito. Lo fundamental no es cambiar un hombre por otro, sino una concepción política por otra, que brote del debate de los afiliados. Postulamos en lo inmediato liberarnos de la dependencia, para luego arribar al socialismo, eliminando la propiedad privada de los medios de producción.

¿Que posición adoptaran frente al peronismo?

Trabajemos juntos para la liberación nacional. Pero seguiremos denunciando a los sectores que, enquistados en las mayorías populares que pretenden desviarlas de su objetivo. Coincidimos con la Juventud Peronista en caracterizar al frondo-frigerismo y a los grupos clericales como enemigos del pueblo. Solo con las movilizaciones populares garantizaremos el cumplimiento del progreso de liberación nacional.














Fuente: Leopoldo Moreau: "Las Protestas de la Juventud Radical" (9 de abril de 1973); Revista Siete Días Ilustrados. Aporte de Mágicas Ruinas.

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