Páginas

sábado, 7 de junio de 2014

Rodolfo Pandolfi: "Una Época Inolvidable" (1992)

Cuanto daríamos por volver a vivir en la Argentina de Illia! Era un país respetado en el mundo, prospero, envidiado, en paz, con libertad, donde las cosas tendían a transcurrir normalmente.

El crecimiento del producto bruto interno llego en 1964 al 10,3 por ciento. Las inversiones en equipos durables de producción, ese mismo ano, al 13,4 por ciento. Existía una política anticíclica y el crecimiento del PBI provenía fundamentalmente del crecimiento del producto bruto industrial, que fue del 18,9 por ciento en 1964 y del 13,8 por ciento en 1965. La superficie sembrada se incremento en forma notable (31 por ciento en el caso del trigo). El gasto publico, aunque levemente, disminuía, pero aumentaban los gastos dedicados a educación y salud. El déficit había descendido notoriamente. 

La redistribución del ingreso tenia sentido progresista, con un significativo incremento de los salarios reales que pasaron, en poco tiempo, de representar el 36,5 por ciento del PBI (1963) a representar el 41,1 por ciento (1965).

La tasa de desempleo bajo continuamente y durante esa administración se redujo a la mitad. 

Aumentaron las reservas del Banco Central, disminuyo drásticamente la deuda externa. Durante todo el gobierno radical, la desvalorización del peso respecto del dólar fue del 28 por ciento.

Existía en el país una libertad como jamás se había conocido. Fue la época de oro para la Universidad, una época inolvidable y quizá irrepetible.

Pero, había cuestiones muy subjetivas, hondos resentimientos políticos. Aunque es falsa la creencia común de que el peronismo fue proscripto en 1963, lo cierto es que puede hablarse de que esa convicción es errónea solamente desde un punto de vista técnico. Las masas obreras, que se identificaban con el peronismo, se sentían proscriptas y sabían que, dada la relación de fuerzas existente, tendrían dificultades para alcanzar pacíficamente el poder.

En esa época el radicalismo no se usaba. Carecía de comunicación con el país moderno que -sin embargo- estaba construyendo. Una terrible acción psicológica paralizaba cualquier esfuerzo.

En cambio, estaban de moda las soluciones mágicas y providenciales. El país era, como nunca en la misma proporción había llegado a serlo, un país autoritario a la espera de una solución carismática, Inflexible, paternalista. A la espera de un Nasser o de un Franco. E Illia no entendió ese fenómeno.

Un escritor norteamericano, Waldo Frank, señalo que el 6 de septiembre de 1930 brindaron con champagne los petroleros. Es una figura. Se puede agregar otra figura: el 28 de junio de 1966 brindaron con champagne muchos empresarios y brindaron también con champagne hombres de una franja de la izquierda que se creía la izquierda realista y que pensaba que la unión del Ejercito con CGT seria portadora, como en el Medio Oriente, de la revolución.



























Fuente: Historia de la Argentina "El Retorno a la Constitución", Editorial Hyspamerica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario