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lunes, 12 de mayo de 2014

Antonio Salonia: "El adiós a Arturo Frondizi" (19 de abril de 1995)

Venimos aquí a llorar la muerte de Arturo Frondizi y a vivir juntos el orgullo de haber integrado su equipo de gobierno de 1958 a 1962. Hablo en representación de quienes fueron sus Ministros y Subsecretarios, de los altos funcionarios y de todos los que desde diversos puestos de trabajo pusieron el hombro, el talento y la fe a la gran cruzada del desarrollo nacional.

Nos conmueve profundamente su muerte, pero al mismo tiempo, la inteligencia y el corazón se nos iluminan con los resplandores de su brillante trayectoria, de su excepcional acción de gobierno y de su singular itinerario humano. Porque Frondizi fue un político cabal, integro, visceral, con pocos parangones -tal vez, ninguno-, un extraordinario estadista, que llevo adelante un proceso vertiginoso y profundo de transformaciones estructurales, un militante impertérrito e incansable de las causas nacionales y populares, un hombre ejemplar en su sabiduría de los hombres, en su humildad y en su grandeza moral; un amigo distinto y superior, al que quisimos en todas las circunstancias, particularmente cuando fue perseguido y vilipendiado, cuando no lo comprendieron los profesionales de la política, incluso cuando en algún momento de sus últimos años adopto posiciones que pudimos no compartir.

Fuimos solidarios, sin interrupciones, con el personaje fuera de serie y estuvimos atados a el en la admiración y en el afecto, también en la disidencia. Siempre fue honesto y su sentido ético de la vida mereció que los respetáramos, sin baches, durante toda la vida y lo lleváramos muy hondo metido en el corazón.

Nos queda como protagonista principal de una época importantísima de la vida argentina contemporánea, como prototipo, como paradigma. Nos queda a nosotros, y les queda definitivamente a nuestros hijos y a las nuevas generaciones. Pretendemos que lo asuman como un ejemplo de integridad, de entrega plena y de eficiencia, y como testimonio de una etapa difícil y dura de la política del país, en la que le toco enfrentar a Frondizi estructuras partidarias perimidas, anacrónicos ideologismos, férreos intereses creados que se oponían al desarrollo nacional y a la alternativa de un futuro sólido, vigoroso en su economía y desplegado al máximo en el talento y la creatividad de los argentinos.

Fue Frondizi el gran abanderado del desarrollo. Después de él, el desarrollo fue bandera de todos; se adelanto, incluso, a la Encíclica "Populorum Progressio" y a las consignas y las propuestas de las organizaciones internacionales que en periodos posteriores a su gobierno definieron recomendaciones y rumbos que implicaban nuevas ideas y nuevos caminos para encarar soluciones de fondo a los problemas de los pueblos del mundo.

Dialogaron con el, lo admiraron y lo consultaron los grandes de su tiempo: Kennedy, Juan XXIII, De Gaulle, Adenauer. La Argentina de Frondizi gano en estatura internacional y asomaba como gran potencia en el Sur de America.

Es que junto a Frondizi accedió al escenario del protagonismo y las responsabilidades una legión lucida, verdaderamente excepcional, de grandes dirigentes politicos: Rogelio Frigerio, Oscar Alende, Carlos Silvestre Begnis y Raul Uranga, Gobernadores; Alfredo Vitolo. Ministro del Interior. Julio Oyhanarte, David Blejer, Luis Mac Kay, Donato del Carril, Guillermo Acuna Anzorena, Arturo Zanichelli en Cordoba, Horacio Guzman en Jujuy, Cestino Gel si en Tucuman, Ernesto Ueltschi en Mendoza, Ayrault, Freaza y Perie en Misiones, Anselmo Duca en el Chaco, Piragine Nyveiro en Corrientes, Ismael Amit en La Pampa , Domingorena, Ferreyra y Bruno en Entre Rios, Paradelo en Santa Cruz, Gallina en Chubut, Castello y Fermin Oreja en Rio Negro, Domenicone en San Luis, Americo Garcia en San Juan, Aldo Ferrer, Felix Luna, Nestor Grancelli Cha, Nicolas Babini y Jorge Gardella; Ataulfo Perez Aznar, en Educacion de la Provincia de Buenos Aires, Marta Lynch, Marcos Merchensky, Haroldo Olcese; Carlos Florit y Oscar Camilion en la Cancilleria, Isidro Odena, Emilio Perina, Olegario Becerra, Rodolfo Carreras, Ramon Prieto, Juan Ovidio Zavala, Dardo Cuneo, Angel Centeno y Santiago de Estrada; Hector Noblia en Salud Publica, Gabriel del Mazo y Justo P. Villar; Hector Gomez Machado, Oscar Lopez Serrot, Ricardo Gonzalez, Jose Liceaga,

Armando Turano y Francisco Caneque en el Congreso Nacional, Tito Gonzalez, Jose Gimenez Rebora, Enrique Bulit, Hector Sauret y Jorge Juri; Bernardino Home en Agricultura, Blanca Stabile, Marisa Liceaga, Emilia Menotti, Alberto Spota, Hernan Giralt, Jorge Perazza, Raul Rabanaque Caballero, Oscar Valdovinos e Ideler Tonelli; Roberto Aleman en Economia, Arturo Sabato en politica petrolera, Alberto Tedin, Carlos Juni, Antonio J. Vila en politica industrial, Generales Hector Solanas Pacheco y Juan Guglielmelli en Defensa Nacional, Ariel Ramirez, Atilio Stampone, Juan Esteban Agiiero (de San Luis), Luis Ricardo Casnatti (de Mendoza), Rafael Squirru, Gustavo Levene... en las áreas culturales.

Pocas veces se dio en la historia que nos toco vivir una pleyade tan alta y calificada de personalidades que, unidas alrededor de Frondizi, arremetieron con uno de los desafíos más inteligentes, transformadores y audaces que produjo la política argentina.


Valga que destaquemos hoy la singularidad del pensamiento de Frondizi. Rompió los moldes, no se ato a estereotipos del pasado, no tomo el sendero facil de repetir consignas viejas ni ideologías marchitas que vinieran de la izquierda o de la derecha. Fue original y valiente.

Pensó de otro modo, como debió ser en la circunstancia histórica que le correspondió, por decisión popular, asumir los destinos del país. En Economía, trajo propuestas nuevas, diría temerarias, frente a los prejuicios ideológicos de la partidocracia vigente. Trajo y desplegó la política del desarrollo, de la  industrialización, del autoabastecimiento petrolero, del despliegue de todas las potencialidades materiales y espirituales del país y de su pueblo.

En Educación, Frondizi y Mac Kay -el gran Ministro y el hombre magnánimo- levantaron columnas fundamentales que implicaron cambios profundos y la apertura hacia responsabilidades institucionales y sociales nuevas en el campo educativo.

Comenzó entonces el proceso de transferencia de escuelas a las provincias y, también, la participación social en educación: cuando se creo el CONET, su cuerpo colegiado de conducción lo integraron representantes del empresariado y del sindicalismo.

Se aprobaron en 1958 dos leyes principales: el Estatuto del Docente-por el que lucharon durante décadas los gremios de maestros y profesores- y la que instituía la libertad de enseñanza en el orden universitario. Desde entonces pudieron crearse universidades privadas.

Se constituyeron SNEP (Superintendencia Nacional de Enseñanza Privada) y el primer Servicio Nacional de Planeamiento Educativo. Fuimos pioneros en America latina. Se hizo la gran convocatoria a la docencia del país para que analizara la situación del sistema educativo y propusiera cambios: los Seminarios de la Educación, en cada escuela, en siete Regionales y el Nacional en Rio Tercero (Córdoba). Fue el mejor antecedente del futuro Congreso Pedagógico Nacional, que se desarrollo de 1984 a 1988.

Sin duda, se trato de un periodo activo, fecundo y de huellas hondas. Hay criterios y líneas de acción política que nacieron en Frondizi y seguirán vigentes hasta que se plasme en plenitud el desarrollo argentino. No se trata solo de una batalla económica de fondo; es también y fundamentalmente, una batalla cultural.

Dr. Frondizi: venimos a decirle presente los hombres y mujeres que militamos en política a su lado, en el viejo Radicalismo, en la UCRI y en el MID.

También decimos presente los que tuvimos el honor y la lucida y enfervorizada responsabilidad de integrar su equipo de gobierno desde el '58 al '62.

Decimos presente sus amigos: tal vez usted crea que solo nos lleno de grandes ideales la inteligencia; tenga la seguridad de que también nos lleno el corazón con su humanidad y su ternura.

Queremos recordarlo siempre al lado de Elenita y de Dona Elena. Desde hoy usted las acompaña.






















Fuente: Discurso del Profesor Antonio Salonia en la Recoleta despidiendo los restos del ex Presidente de la Nación Argentina Dr. Arturo Frondizi (1958-1962) -Texto digitalizado por la Fundación Centro de Estudios Presidente Arturo Frondizi

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