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lunes, 10 de febrero de 2014

UCR: "Invitacion del Dr. Saenz Peña para integrar el Gobierno" (5 de octubre de 1910)

Tiene la Unión Cívica Radical una misión histórica ineludible que terminar, y a fe que la viene cumpliendo en la más absoluta integridad de sus postulados. Desviarse de ella, importaría para la Nación una fatalidad mayor aún que aquellas contra las cuales lucha. Por eso, en su larga actuación, cualesquiera que hayan sido las circunstancias y las pruebas de toda índole por que haya tenido que pasar, las ha afrontado sin la menor duda ni vacilación, marchando hacia el objetivo magno y prefijado de sus designios, para que la República, en paz y en concordia, sin abdicaciones ni peculados, prosiga la vida proficua y fecunda que la Providencia misma le ha fijado.

Tales son las causales de esta abnegada pertinacia de treinta años, en cuyo período han desaparecido generaciones enteras, sin haber podido prestar al país, desde los gobiernos, en todas sus fases, el concurso eficiente y vivificante de la legítima y digna representación, sucumbiendo parte de ellas ya en los combates, ya en las esforzadas luchas, ya en las persecuciones, y continuan­do las demás por el sendero trazado, sacrificándose su tranquilidad, su bienestar, su patrimonio y su existencia misma. No hay en la historia de las reivindicaciones el ejemplo de una actitud de remuneración y de combatibilidad más generosa, ni una orientación más definida y consciente hacia los deberes superiores y al bien general.

La Unión Cívica Radical persigue lo que en el derecho está irrevocablemente consagrado: que la Nación vuelva a ejercitar nuevamente sus propios destinos. En el desarrollo de su acción y en la persecución de este ideal, ha usado todas las armas legítimas, rehuyendo los procedimientos vedados y rehusándose siempre a usufructuar de otros resultados de sus éxitos que aquellos que en buena ley le correspondían.

No ha considerado nunca, tampoco, que sea condición indispensable la posesión para sí de los gobiernos, sino que podría ser una condición contraria si así se requiriese.

En el mismo gobierno actual, había llegado a concebir la esperanza de resolver la contienda pública en comicios honorables y garantidos, ante las promesas que aquél hiciera pública y privadamente e impetrando esperar para poder cumplirlas; pero es demasiado notorio como ellas se tornaron en los más inauditos desafueros y en los más odiosos atropellos y persecuciones.

Por estas consideraciones, que condensan los fundamentos de la Unión Cívica Radical, el Comité Nacional, por unanimidad, declara:

Que la Unión Cívica Radical rechaza nuevamente la invitación para participar de las funciones del gobierno, desde que con ello no se resuelve el problema del restablecimiento de las instituciones y de las libertades comunes, ni siquiera sería un medio, por sí solo, para alcanzar tan sagrados y vitales propósitos.

Que está dispuesta siempre a caracterizar con su intervención y a sancionar con su voto en definitiva, la reorganización de los elementos constitutivos del derecho electoral, en cuanto ella sea plena y realmente hecha en su concepto legal y en su aplicación verdaderamente garantizada.




























Fuente: El Radicalismo "Ensayo sobre su Historia y Doctrina" de Gabriel del Mazo, Editorial Suquia 1984.

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