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viernes, 22 de noviembre de 2013

Arturo Illia: "Moción" (28 de junio de 1951)

Sr. Presidente (Campora). — Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.
Sr. Illia. — El vicepresidente de nuestro bloque ha fijado con claridad nuestra posición.
Asistimos a una lucha desencadenada hace mucho tiempo en la cual, indudablemente, los señores diputados de la mayoría y el régimen gobernante tienen ventajas, porque poseen en sus manos todos los medios de difusión y pueden valerse de todos los recursos oficiales para tratar de imponer sus ideas a la ciudadanía, austera y libre, y al pueblo trabajador, que no es merecedor de que se le suma en tan tremenda confusión, sino que se hable con verdad.
Con las ventajas otorgadas por el sistema oficial intentan difundir sus ideas y hacer a toda costa carne en el pueblo argentino la división del mismo en dos sectores: uno, que defiende la soberanía de la Republica; otro, en el cual, según los señores diputados de la mayoría, nos encontraríamos nosotros, que esta socavando la libertad de nuestra patria.
El Partido Radical de la actualidad no sigue su cauce histórico, manifestó el señor diputado Benítez. Contesto al señor diputado oficialista que el nuestro es el viejo Partido Radical, constituido por ciudadanos de idéntica contextura moral, defensores del ideario e inspirados en la misma doctrina que dieron origen a la Unión Cívica Radical.
Nosotros somos los representantes del mismo partido que en la oposición y en el gobierno defendió en forma austera, sin detonaciones de naturaleza alguna, sin achicar los problemas de carácter fundamental para transformarlos en armas electoralistas; somos los representantes del mismo glorioso partido que defendió siempre la integridad de la soberanía de nuestra patria.
Inútil fue que el Congreso designara una comisión bicameral y que esta agotara su investigación en busca del documento o del hecho que pudiera reflejar complicidad de algún hombre de la Unión Cívica Radical con intereses foráneos. No harán jamás tales comprobaciones, porque tenemos la conciencia y las manos limpias.
Será imposible, señores diputados de la mayoría, que ustedes pretendan motejar a los hombres de la Unión Cívica Radical que estamos defendiendo otros intereses que no sean los altos intereses de la patria. No, señores diputados. Somos en estas bancas una pequeña representación, quizá mucho menor en numero que las que corresponde a las voluntades del pueblo argentino que nos acompañan en esta definición. Pero tenemos dignidad, tenemos honor y sabemos adonde vamos.
No ha de entorpecer nuestra lucha esta manera burda con que se quiere impresionar al pueblo del país. ¡Vendepatrias! Desencadenado desde arriba hace muchos años en el país, anda corriendo en todos los discursos oficiales y en los de los señores diputados ese insulto, que es el más infamante con que se quiera marcar a un ciudadano. Se podrá argüir falta de capacidad intelectual, falta de honradez suficiente en el desempeño de funciones publicas; se le podrá decir a un representante del pueblo argentino que no cumple íntegramente con su deber; pero no es posible que el gobierno, y los señores diputados oficialistas, se hagan eco confabulándose para expresar que existen ciudadanos argentinos que conspiran contra la patria común. No se si los señores diputados alguna vez se han puesto la mano sobre el corazón y conciencia para reflexionar sobre la mezquindad, la falta de veracidad de ese apostrofe que no tiene ninguna razón de ser, y menos aun puede ser proferido contra la Unión Cívica Radical.
Nosotros, señor presidente, hemos aceptado, siempre que se ha propuesto en esta Cámara, investigaciones de toda naturaleza. Nosotros, en repetidas oportunidades, hemos puesto todos nuestros modestos antecedentes personales y políticos, para que los investigue esta Cámara, o cualquier órgano del gobierno, porque nosotros, señor presidente, no tenemos absolutamente nada que ocultar.
Esto que va a debatir hoy el Parlamento argentino no es una cosa traída de los cabellos por los señores diputados, sino que pertenece a una organización o norma publicitaria oficial de tipo electoral en vísperas de la campaña presidencial para tratar nuevamente de silenciar a la oposición. Este recurso de los señores diputados fallara, porque el pueblo argentino ya no les cree a los señores diputados, ya no cree al propio presidente de la Republica. Lo han engañado y le han mentido todas las veces que quisieron; pero no es posible seguir en esta campaña difamatoria permanentemente, creyendo que el pueblo argentino no es pueblo que reacciona, y que no tiene conciencia de cual es su verdadera posición.
Hay libertad, dice el señor diputado Benítez, para que nosotros recorramos la Republica tratando de defender nuestras ideas. No hacemos simplemente campaña opositora, porque le decimos a los señores diputados que ya no nos interesa en forma absoluta ni el presidente de la Republica, ni el Partido Peronista, ni la mayoría oficialista, porque no los creemos sanamente inspirados, patrióticamente desinteresados; nosotros no creemos que la antipatria esta aquí; nosotros creemos que la antipatria esta ahí; nosotros creemos que la antipatria esta en el gobierno y en quienes lo secundan que en forma poco seria y altiva quieren denigrar a una parte de la familia argentina que tiene antecedentes irreprochables en su vida publica.
Será inútil, señores diputados, que sigan tocando esta campana, y es un tremendo error el de los señores diputados persistir en este sistema, que no va a crear nada mas que odios, es decir, que va a ahondar los odios dentro de la Republica. La Unión Cívica Radical ha servido en todos los momentos al país como partido constructivo y de orden; deseamos la confraternidad del pueblo argentino y hemos bregado por que en este Parlamento los debates se desarrollasen en un ambiente de serenidad, para que en ese ir y venir de ideas y en ese entrechoque de pensamientos todos sirviéramos de la mejor manera al pueblo argentino.
Sr. Vischi. — Nunca, señor diputado.. .
Sr. Illia. — Se esta traicionando el pensamiento mas noble del pueblo, se esta traicionando a los hombres que nos dieron libertad. En este caso particular a que se ha referido el señor diputado Benítez para dar validez a su argumentación, la Unión Cívica Radical no tiene ninguna clase de vinculación. No puede legislarse sobre estos hechos y con estos antecedentes, tomando como ejemplo un caso particular que sirve al Partido Peronista para fijar su posición. El hecho puede tener alguna trascendencia, pero los señores diputados de la mayoría deben tener el sentido de la dimensión y colocar las cosas en su verdadero punto para considerarla responsablemente. Pero todo esto obedece a un plan general trazado por el gobierno para subordinar la conciencia argentina, para transformarnos en súbditos. Nosotros seguiremos defendiendo los ideales de la Unión Cívica Radical, que no quiere súbditos en el país, sino ciudadanos libres. (¡Muy bien!; ¡Muy bien! Aplausos.)



























Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina

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