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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Luis León: "Debate de la Ley de Administración Financiera" (9 de septiembre de 1992)

Sr. Presidente (Bravo). — Tiene la palabra el señor senador por el Chaco.
Sr. León. — Señor presidente: tengo un debate íntimo en cuanto a votar esta ley o no porque algunos de sus artículos tiran a favor para que los apruebe y otros hacen que mi pensamiento se niegue a hacerlo, Este proyecto es una buena selva; mas que de la inteligencia de los legisladores su éxito va a depender de la moral de los gobernantes. Quiero tener el optimismo del señor senador por Corrientes y espero que esta norma sea bien manejada.
De cualquier modo, vote en este Senado la ley de emergencia económica; en esa ocasión, me dijeron que no se iba a privatizar YPF, pero después un decreto del Ejecutivo aprobó su privatización. Con eso se tiro al voleo el alma de la Republica.
Después se dictaron otros decretos para privatizaron empresas que el entonces ministro Dromi nos dijo que no iban a quedar sujetas a privatización.
Tenemos un país que esta conmovido por el exceso de personalismo del Ejecutivo, que se maneja a través de decretos en contra de la legislación histórica. Por decreto se han modificado organismos que iban a controlar algunas de las actividades que hoy nosotros queremos perfeccionar.
Todo esto hace que tenga mis dudas y, por ello, he decidido no votar afirmativamente este proyecto de ley. Respeto el informe que han dado los señores senadores, pero si esta ley va a ser manejada por los que corrompieron antes y después al Banco Central en su función de contralor, no va a servir para nada. Si van a quedar en la estructura de funcionamiento de esta ley los dos presidentes del Banco de la Nación que hoy disputan para saber quien hizo mas torpezas con el asunto de los cheques, es evidente que esta norma no tiene sentido. Se dice que esta ley va a servir para controlar el funcionamiento ético del Estado, pero el Ejecutivo deberá convencernos de que va a utilizar el concurso de hombres éticos.
Felicito a la mayoría que hace unos momentos permitió que volviese a comisión el proyecto de ley relacionado con la pretendida privatización de la Casa de Moneda. Alli han pasado algunas cosas que no justifican su privatización. Tengo aquí "menemtruchos", una de las vergüenzas que pasamos los argentinos por culpa del actual interventor de la Casa de Moneda. Si esos son los funcionarios que van a seguir, no tiene sentido aprobar una ley de estas dado que luego son burladas por los famosos decretos o por los propios funcionarios.
Reitero que ya he decidido no votar afirmativamente este proyecto, sin perjuicio de lo cual quiero hacer algunas aclaraciones. Uno de sus artículos dice que el Poder Ejecutivo podrá modificar partidas y utilizar el presupuesto con bastante libertad, dejando libre al Congreso para que maneje solo algunas circunstancias.
Este proyecto deja prácticamente en libertad a las empresas privadas que actúen como concesionarias de servicios públicos. En efecto, el artículo 8° establece que las disposiciones de la ley serán de aplicación en todo el sector publico nacional, que % tal efecto esta integrado por todos los organismos y sociedades que se describen en sus incisos a) y b). En ninguno de ellos se habla de las empresas concesionarias de servicios públicos. Es evidente que el Estado no puede abandonar el control sobre estas actividades.
Por otra parte, en lo que atañe al ejercicio del poder de policía por parte del Estado, debemos recordar que fue la Sindicatura General de Empresas Publicas, organismo que por esta ley se esfuma, la que en su momento objeto las tarifas de Telefónica de Argentina y de Telecom cuando estas empresas quisieron violar el contenido de los pliegos.
Sr. Romero. — ¿Me permite una interrupción, señor senador, con la anuencia de la Presidencia?
Sr. León. — Como no, señor senador.
Sr. Presidente (Bravo). — Tiene la palabra el señor senador por Salta.
Sr. Romero. — Señor senador, quiero aclararle que en el caso de los servicios públicos hay otro mecanismo de control para la concesión. Ya no es parte del Estado. Si se trata de una empresa privada concesionaria, hay un marco regulatorio para el caso de teléfonos, otro para el caso de la energía.          ,
Hay organismos de control que nada tienen que ver con el sistema presupuestario interno de cada una de las empresas.
En el artículo 8° no eludimos el control; por el contrario, lo reafirmamos. Ello es así porque reafirmamos, cada vez más los marcos regulatorios y las condiciones de las privatizaciones.
En cuanto a la SIGEP, no: desaparece; se transforma y queda como órgano de control interno de la administración bajo la orbita del presidente de la Nación. Rescatamos la Auditoria General de la Nación, que depende del Congreso y al respecto debemos tener confianza en nosotros mismos. Hemos cambiado la condición de que se tratara de un titular único porque ahora será una comisión de auditores formada por siete miembros, en donde las minorías tendrán posibilidad de participar,
Entonces, creemos que el control esta allí, en la capacidad de expresarse, de contar con información y en que la oposición participe de ese organismo técnico. Pero nosotros no podemos otorgar a dicho ente facultades más allá de la inserción constitucional del Congreso con relación al Poder Ejecutivo.
No se puede hacer un gobierno tecnocrático. Los técnicos tendrán autonomía para opinar, pero siempre estarán bajo el control del Congreso que, a su vez, representa a la dirigencia política nacional y a la realidad de los partidos políticos. En eso tenemos confianza, porque confiamos en nosotros mismos.
Sabremos controlar, contando con información veraz, tratando de que los organismos presupuestarios sean de tal manera adecuados como para realizar un control eficiente. Y le pido, señor senador, que tenga confianza, ya que a través de los controles interno y externo que efectuaremos, perfeccionaremos los mecanismos y evitaremos aquellos errores que se cometieron en muchas épocas y no sólo en la actual gestión de gobierno.
Sr. Presidente (Bravo). — Continúa en el uso de la palabra el señor senador por el Chaco.
Sr. Leon. — Agradezco al señor senador la información brindada. Ocurre que yo tengo total confianza en los representantes del pueblo aqui, en este Congreso. Pero se ha desconfiado de este Congreso por parte de otros sectores. Porque este Parlamento voto un marco regulatorio para el gas y un decreto del Poder Ejecutivo lo tiro al diablo.
Creo que esta iniciativa puede ser útil o mala, según como sea aplicada. Tengo una anotación aquí, para decir que celebraba que hubiera un organismo que perfeccionara el control.
Sr. Vaca. — ¿Me permite...?
Sr. León. — Pero hay mecanismos en este proyecto que traban la libertad de aplicación de esta ley.
Sr. Vaca. -¿Me permite...?
Sr. León. — Dije que tenía el espíritu tironeado, y he decidido no votar afirmativamente este proyecto. Respeto a los señores senadores que votaran afirmativamente porque creo que si avanzamos en la ilusión de que nuestro país vaya perfeccionando sus propios mecanismos, y que algunas de las...
Sr. Presidente (Bravo). — ¿Le permite una interrupción al señor senador por la capital?
Sr. León. —Con mucho gusto, señor presidente. De todas maneras, ya termino.
Quería decir lo que deshilvanadamente expresé y es que no voy a votar afirmativamente este proyecto.


























Fuente: Honorable Cámara de Senadores de la República Argentina

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