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miércoles, 1 de mayo de 2013

Marcelo T. de Alvear: "Mensaje por el 1° de Mayo" (1 de mayo de 1940)


Durante muchos años, la celebración de esta fecha fue un motivo de perturbación y de desordenadas manifestaciones populares.
Las masas obreras, agitadas por reivindicaciones insatisfechas y muchas de ellas justas, han sido muy a menudo victimas o autores de actos violentos.
Pero con el transcurso del tiempo, se ha ido produciendo el progreso en las normas legislativas del trabajo y se impuso el criterio de una justicia social mas humana. La legislación, principalmente en los países de régimen democrático, recogió las reivindicaciones del proletariado, satisfaciendo sus aspiraciones esenciales. Así, la celebración del 1° de mayo fue perdiendo su significado de rebeldía social. Hoy, puede decirse con verdad que es la fecha del trabajo y de los trabajadores.
Feliz la Argentina, que puede celebrarla en completa paz y bajo el imperio de una armonía cada vez mas intima entre el capital y el trabajo, elementos inseparables del progreso que deben evolucionar conjuntamente, sin desconfianza reciproca y sin violencias.
AI amparo de nuestras leyes liberales y de una Constitución sabia y humanitaria que acepta y protege todas las opiniones legítimas, todos los hombres de trabajo y de buena voluntad pueden venir a radicarse en nuestro suelo, cualquiera que sea su sangre y su fe. Feliz este país, que puede ofrecer al mundo esta garantía; feliz este pueblo, que ha aprendido a cultivar, cuidar y respetar la libertad.
Dentro de la ley, todas las reivindicaciones humanas y justas son posibles; pero cuando la ley desaparece y es substituida por la voluntad caprichosa de un hombre o de un grupo de hombres, las primer as victimas son los proletarios, los trabajadores.
Este momento dramático del mundo puede servir de enseñanza para nosotros, ciudadanos y habitantes de America. Alla donde la ley no es mas que la voluntad de una minoría dominante, la libertad de los hombres ha desaparecido y los individuos son meros instrumentos, sacrificados para servir esos extraños planes de engrandecimiento imperial que mueven a un grupo de hombres perturbados por pasiones de conquista.
Y debo señalar esta afortunada coincidencia que nos permite celebrar, en el mismo día, dos grandes ideas, cuyo triunfo honra a la humanidad: la de la libertad y la democracia, consagrada en nuestra Carta Fundamental, y la de la paz en el trabajo, que importa incorporar en nuestro régimen civil las justas reivindicaciones obreras. Así fue posible que se instituyera el 1° de mayo como fiesta argentina y que se dijera en los documentos oficiales que esta fecha satisface los sentimientos de la argentinidad
Trabajadores argentinos y extranjeros de la Argentina: nuestras leyes y el sentido ultimo de nuestra vida nacional, satisfacen y protegen vuestras aspiraciones de bienestar. Responded a ellos, defendiendo y respetando nuestra Constitución.





























Fuente: Alvear Un Politico de Cuna y Raza de Francisco Loyudice, 1993

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