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sábado, 26 de enero de 2013

Luis León: "Debate sobre la Reforma Constitucional" (28 y 29 de diciembre de 1993)

Sra. Presidenta (Rivas). — Tiene la palabra el señor senador por el Chaco.

Sr. León. — Señora presidenta: entro con una gran preocupación en este debate trascendente, porque al margen de algunos de sus ingrediente debemos tener conciencia de que estamos trabajando sobre la Ley madre de los argentinos.

Veo que nuestra Nación esta empujada a recorrer su destino con medidas y actitudes que no se compadecen con la dignidad de nuestra gente ni con el prestigio republicano. Siempre, por supuesto, es perfectible una Constitución, pero ello exige mecanismos constitucionales puros, una exacta interpretación social y conciencia solidarias que desplacen el egoísmo de los hombres para mostrar la virtud de las instituciones. Y según mi juzgamiento, respetando por supuesto el de los demás, esto no es lo que esta pasando hoy. Por eso, tengo la sensación de que, como en otras circunstancias, esta reforma está saliendo deformada desde su propia matriz.

Señora presidenta: una encuesta muestra —y esto me preocupa— que el problema que estamos debatiendo en este momento, el de la reforma de la Constitución, está ubicado en el lugar decimoprimero de las preocupaciones populares; por la forma en que aquí se habla parecería que debiera estar en el primero. Esto quiere decir que esta reforma no tiene urgencia, que no le hemos dado la jerarquización de una reforma constitucional, que el pueblo cree que lo que esta no impide- que el mejore y tal vez este dispuesto a postergar el cambio a los efectos de que en tiempos mas felices para los argentinos podemos poner en marcha una real reforma constitucional.

Soy un hombre del partido radical. Siempre puse la Nación por sobre el partido, pero en esta circunstancia incube mucho mi pensamiento, mi propia militancia. Desde mi militancia y lealtad a la concepción nacional del radicalismo veo que hay formas políticas que los argentinos y el radicalismo rechazan pero se están instalando en la historia de nuestros días y están intentando hacer resurgir algunos métodos incompatibles con el funcionamiento de una real sociedad democrática.

Creo que, si la estrategia del justicialismo ha sido insistir en la reelección presidencial por todos los medios, ha tenido éxito. Quienes parecen excesivamente ingenuos y bondadosos son los que han hecho la gestión de nuestro lado. Esta negociación comenzó así en, la trastienda. Ahora los convencionales tendrán que votar lo que se les ocurrió a los delegados que han firmado el pacto o acuerdo. Y yo no creo que sea un ingrediente de la sociedad democrática de los argentinos pretender modificar la libertad de los constituyentes en un pacto de características cerradas.

No voy a acompañar todo lo que se ha dicho en este debate sobre el asunto que estamos considerando. El ballottage que se inserta es novedoso. Tal vez constituya uno de los episodios mas egoístas de esta reforma, porque en vez de legislar para el mañana y pensar que el ballottage es la- mitad mas, uno, porque esa es su esencia ética, vamos si sirve o no al partido que gano ayer o al que va a ganar mañana.

Si nosotros no hacemos una reforma constitucional de cara a las nuevas generaciones y al siglo que viene, cuando nuestra biología ya esta terminada, estaremos dejando de dar la importancia que debe tenor el debate de leyes de esta jerarquía.

Cuando los hombres se ponen delante de las instituciones todo; pierde transparencia, y se muestra un avance del egoísmo sobre la institución. Los interesas menores a veces parecen mostrar —como ahora— que están por encima de las naciones, exponiéndolas al riesgo de -mancillar el derecho y la libertad.

Los hombres siempre somos menos importantes que las instituciones, y cuando nos instalamos por encima de ellas, abandonamos el contenido de nuestras responsabilidades.

Creo que nunca una circunstancia podrá superar la sedimentación de la historia, que es lo que en alguna medida marca el camino de la verdad.

Yo no votare esta reforma. Agradezco al radicalismo que me da esta libertad de voto. Reitero: no votare esta reforma. Rechazo un acuerdo .que no está a la altura de los compromisos históricos de la Unión Cívica Radical y que no tiene tampoco contenido patriótico. Pero respeto todos los otros pensamientos.

Señora presidenta: todos aprendimos a lo largo de nuestra militancia a equivocarnos y  a ser humildes, pero también que en cuestiones que hacen a nuestra Patria es necesario tener lealtad con nuestro propio pensamiento para no tolerar después las equivocaciones de los otros. El radicalismo dijo aquí hace apenas días que no iba a votar esta reforma porque no estaban dadas las condiciones para hacerlo. Y, advirtió que aparecía con nitidez un objetivo único, que era establecer la reelección presidencial.

Tengo el recorte de un articulo en el que el presidente Menem —que es mi presidente y a quien debo respetar, pero a quien tengo el derecho de juzgar políticamente—, en oportunidad en que los obispos le habían reclamado - una mejor distribución en la sociedad argentina, dijo que ellos debían manejarse con el Evangelio, y que el tenia el apoyo de Dios. Pienso que tal vez no ha de ser tan cierto porque de tener el apoyo de Dios no hubiera  necesitado el del doctor Alfonsín.        

Una Constitución es siempre adaptable, pero; esa adaptabilidad tiene que interpretar lo que; sucede en la sociedad, la realidad social. Y esto, cuando pasa, evita que sea intrépidamente manoseada, como ha ocurrido en este pre- acuerdo.

Tengo aquí una declaración del presidente Menem desde Tokio en la que anuncia que el doctor Barra se iría de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esto nos muestra al presidente de la Republica haciendo la cosa pequeña para ver si quedaba en pie su ilusión de que alguien le abriera la puerta de la reelección. Yo no lo descalifico pero esto me duele porque quiero a mi Nación y porque la Argentina merece otro tipo de funcionamiento.

¿Que argentino no tuvo vergüenza de lo que pasa en la Corte para llegar al compromiso al que me he referido? Parecía que todo dependía do que se fuesen dos o tres jueces. Y yo hago la siguiente interpretación. ¿Acaso Yrigoyen, Alem o Balbín habrían dicho que iban a aceptar algún tipo de política si les cambiaban a uno o a dos hombres de algunos de los estamentos de la justicia nacional? Había que luchar.

Por otra parte, creo que todos estamos de acuerdo en que el problema que queremos modificar los argentinos, que es una corrupción generalizada, no esta sólo en la Corte. Alguien puede haberse equivocado. Esta en la calle, en los organismos, en la mente, en el hambre que hace cometer delitos a quienes la padecen, en la juventud que asaltada o aconsejada por la desesperación puede cometer los actos mis nobles y los actos más perversos, como escribiera alguna vez Hermann Hesse.

La Constitución es el entretejido de la unidad nacional. Pretender tocarla sin custodiar la identidad de la Nación casi es perder el tiempo.

El radicalismo, a quien yo aquí represento, interpreta que los proyectos que mueven este debate nos están llevando a soslayar solidaridades imprescindibles. Derrotas o victorias en el campo político no tienen que llevar a deformar el propio perfil. Aquí estamos hombres de muchos partidos políticos que perdimos y que ganamos. Por eso creo que se equivoca el señor presidente cuando dice que lo queremos proscribir porque le tenemos miedo. Se que lo dice en la jerga o en el mundo del debate político abierto, pero aquí en el Senado no le estamos teniendo miedo a nadie porque creemos que nuestro problema no es ganar una elección sino custodiar valores fundamentales de nuestra nacionalidad.

Llevamos más de un siglo en la búsqueda de justicia y libertad. Los grandes dirigentes del radicalismo abonaron con pulcritud sus filas y determinaciones. Siempre lo personal fue para mañana. Y me parece saludable que podamos seguir así. Ninguna actitud puede desconocer esa herencia y mucho menos hoy, en la vida republicana.

Hay que salir de la manipulación de los hombres y de las leyes, perfeccionar el perfil y blanquear el funcionamiento moral.

Dije en la convención de mi partido que jamás abandonaré el mensaje del doctor Alem por la renuncia del doctor Barra.

Nuestro compromiso, el compromiso de los parlamentos, es con el pueblo y con la Nación, que no puede ser una pluma al viento observando cómo en nombre de la modernización que aconsejan los de afuera se han dilapidado porciones no imaginables de nuestro patrimonio.
Tampoco puede ser una pluma al viento elaborar o aceptar estrategias que arriesgan patrióticas responsabilidades.

Como transar si hoy, en nombre de la desregulación, estamos sufriendo la desargentinización de nuestro crecimiento y la instalación de la pobreza más cruda en nuestros queridos escenarios federales. El ultimo episodio que aquí hemos condenado nos ha puesto esa "luz roja" que nos debe unir a todos, con una gran preocupación, en favor de una justicia mejor distribuida en toda la Republica.

Los radicales del acuerdo están equivocados. No hay cuota de poder posible que justifique la caducidad, un solo instante, de nuestros compromisos nacionales.

El radicalismo había hecho una gran elección nacional. Habíamos obtenido el 31,7 por ciento de los votos contra el 40 por ciento del oficialismo. Los hicimos con muchas dificultades, pero prometimos resistir a esta especie de continuismo que se intenta. Somos solidarios con la custodia de la significación de nuestro partido. Todos nos habíamos unificado cuando y los diputados velaban armas para que el continuismo no se imponga.

Sin embargo, apareció el fantasma del acuerdo y la historia cambió como una bisagra que hace ruido por falta de aceite.

Yrigoyen decía: 

"¿Cómo transigir con lo que fue justamente condenado sin abdicar de lo que fue legítimamente sancionado?".

Aquí hicimos un honesto debate sobre este problema. Cada uno de los bloques dijo lo que pensaba y nosotros dijimos lo nuestro. Pero ahora decir, por nuestra parte, que no estaba bien lo que dijimos antes, yo no lo puedo hacer. No estoy en esta banca de senador para adoptar esa actitud.

¿Qué cambió para pasarnos de bando? A mi criterio, nada trascendente. Creo que muchos de los argumentos fueron cósmicos por supuesto manteniendo las disidencias y los valores.

Ciertas cosas me hacen acordar de algunos dictadores, cuando intentaban poner en marcha episodios del poder, reunidos en el marginamiento de lo que significa la participación del pueblo.

En este acuerdo hay egoísmos. En el país hubo muchos acuerdos. Algunos estuvieron bien. Uno de los que me pareció saludable fue el de Roque Sáenz Peña con Hipólito Yrigoyen. Sáenz Peña era un hombre del patriciado nacional, corajudo, que peleó por el Perú y estuvo en guerra; tiene un monumento en Lima. Después fue presidente y se dio cuenta de que había una sociedad que venia empujando y so reunió con Yrigoyen. Este último, en nombre de los hijos de las nuevas generaciones, le arrancó al primero el sufragio popular. Ninguno do ellos era candidato. Ninguno de ellos quería otro protagonismo que el de servir a la Nación. Tuvo significación ese diálogo.

En este otro caso que ahora debatimos, parece que uno insiste en querer seguir siendo presidente y el otro quiere hacer su reaparición.

Respeto personalmente al doctor Alfonsín; siempre lo he respetado. Pero tengo mis diferencias políticas con el; tal vez, en los métodos.

Recién dije que casi felicitaba a los negociantes del justicialismo pues han conseguido que el radicalismo sirviera a la estrategia reeleccionista cuando, en alguna medida, si pensamos que puede ganar el doctor Menem, estamos abriendo la puerta a un modelo político que descalificamos en el país; es como abrir la puerta a un adversario antihistórico.

Hoy mismo salió en los diarios la noticia de que nuestro Comité Nacional se queja de lo que está haciendo el gobierno y, sin embargo, por otro lado, trabaja para que este gobierno consiga el marco institucional para poder seguir haciendo mal lo que hace. Según el ministro Cavallo, este iba a ser el gran año de la justicia social; y miren cómo terminamos: las cárceles tomadas, la violencia en las calles, las provincias estranguladas; es decir, no estamos transitando un tiempo feliz.

Cuando se reunieron las mesas directivas de los dos partidos políticos —el justicialismo y el radicalismo— hablaron con gran civilización. Había gente que todavía está en la conducción del Partido Justicialista. También se encontraba el senador Losada, y la anterior conducción radical. Los turnos de nuestro funcionamiento democrático hacen que ya no estemos.

Hablamos de todos los temas en forma casi coincidente, pero cuando llegamos al tema de la reelección, el doctor Duhalde dijo que eso no era negociable y nosotros dijimos lo mismo. Parecía como si se tratara de (un convencimiento del propio justicialismo de que nosotros no podíamos admitir esa posición por razones de estrategia política. Y nosotros comprendíamos que el justicialismo tenía derecho a reclamar la reelección de su presidente de acuerdo con su propio convencimiento. En ese momento la realidad: estaba poniendo en marcha un episodio político respetuoso. Después surgió el pacto. Se dijo que esto debía hacerse porque corríamos el riesgo de producir enfrentamientos peligrosos para la unidad de los argentinos. Creo que esto no es así.

No obstante lo dicho, creo que en la reunión  entre las dos conducciones nunca se corría el riesgo de que reapareciera  la ley de la selva en nuestro país, mucho menos si consideramos las estructuras y responsabilidades que tienen el justicialismo y los radicales. Los políticos en la Argentina ya hemos aprendido la lección de que nuestras divergencias deben tener un techo, y deben discutirse en un marco civilizado. Estimo que en este Senado, hemos demostrado que al margen de las durezas con que a veces podemos decir nuestro propio pensamiento, cuidamos esa convivencia.

No voy a insistir en el sofisma que significa decir que disminuimos el poder presidencial abriendo las puertas de una reelección. ¿Cómo se disminuye el poder presidencial si constitucionalizamos los decretos de necesidad y urgencia?.

En el primer debate sobre la reforma de la Constitución —aquí tengo la carpeta— traje la mención de ciento sesenta y siete decretos de necesidad y urgencia. Leí algunos. De algunos decíamos que eran intolerables y que descalificaban a sus redactores y, sin embargo, ahora los estamos incorporando al marco institucional.

Yo no creo en la reelección y no me refiero solo a la del doctor Menem. No creo en el instituto de la reelección. En America latina, aparte del Perú de Fujimori y de otro país que no recuerdo, ninguno de los restantes tiene la reelección. Nadie escapa de presionar desde arriba en su propio favor. Es la naturaleza humana y también la que siempre rodea al poder.

¿Por qué el presidente Menem no intenta imitar lo de Roca o Yrigoyen? En lugar de presionar a algún amigo de la Corte, ¿por que no presiona al ministro de Economía para que se sensibilice frente a los jubilados, maestros y productores? De esta manera no viviría sensibilizado exclusivamente con los inspectores del Fondo Monetario Internacional.

Alberdi decía que "el presidente siempre tiene medios para hacerse reelegir. Toda elección es agitada, pero el mayor inconveniente de la reelección es que desnaturaliza al gobierno republicano, introduce de un modo tácito algo casi monárquico; es decir, insinúa la perpetuidad del poder en las manos del mismo gobernante". Alberdi tenía claridad.

Digo esto muy seria y respetuosamente. Es la realidad. Si nos remitimos al presupuesto de este año, vemos que aprobamos una partida de alrededor de mil millones de dólares para el área de la Presidencia de la Nación, ¿se dan cuenta de que ventajas tiene un presidente para hacerse reelegir, aunque sea el más sabio, santo, honorable y ético? Los caminos siempre se tocan.

Tengo información acerca de la sorpresa que provocó el compromiso Menem-Alfonsín. En todos los diarios del país fueron publicadas muchas de sus mutuas descalificaciones. Creo que esto no jerarquiza lo que queremos jerarquizar.

Quiero recordar una sola para no extenderme demasiado. El doctor Alfonsín dijo que el texto de la renuncia del doctor Beliz significaba un "servicio a la patria". Allí, el ex ministro del Interior se refería a las "oscuras maniobras que se forjaría desde el poder para obtener la reelección"; entre ellas, "el soborno a legisladores de la oposición". Esto puedo leerse un todos los diarios del de septiembre del corriente.

La democracia es demasiado importante como para confundir nuestros objetivos y opciones. Debemos tender hacia una reforma que no sirva a un hombre sino a la unidad nacional, recuperada con racionalidad y con una profunda solidaridad social.

Digo esto porque el mismo concepto de Nación parece diluirse, peligrosamente a ratos.

Acabamos de celebrar diez años de demo­cracia. Si lo hicimos juntos y hasta lo más profundo de nuestros corazones, tambien podimos juntamos para evitar que las propias formas institucionales de esa democracia se distorsionen y aparezcan ante la conciencia ciudadana como ineficaces o impotentes.

Si pudimos sentarnos y abrazarnos para celebrar diez años de democracia, ¿por que no buscar formas mas felices? No en un marco de condescendencia pragmática exagerada sino de requisitos eticos realmente prestigiados.

No renunciaremos un ápice en via defensa de la. democracia, de las libertades publicas e in­dividuales y de las instituciones básicas de la legalidad constitucional. Pero tambien afirmo que el radicalismo no representa simplemente la alternancia comoda del poder de la Nación, apareciendo ante algunos poderes oligárquicos como una opción, más previsible, más prolija, en la conducción del mismo sistema y con el mismo modelo.

Quiero decir en este debate que nadie puede sospechar que el radicalismo este en ningun mostrador porque el radicalismo esta fuera del regimen y está contra el regimen. Hoy aqui están conviviendo recesion, desempleo, caida del salario, desindustrializacion, explotacion de los productores agrarios, concentration empresarial, desaparicion de la pequeña y mediana empresa, falsa notification de la propiedad, el desaliento de la capacidad creadora, de la iniciativa individual, desnacionalizacion de la economia, remate del patrimonio estatal y deterioro de la educación publico, de la salud y de la previsión social con niveles agudos de pobreza,

En este cuadro general de atraso e injusticia sin embargo hay una minoria beneficiaria. Por que en el pais frente a este modelo hay una minoria. que se beneficia, se apropia de las rentas que se extraen gracias al ajuste, que causa la desesperacion de los pueblos de las economias regionales. Esas rentas no se reinvierten en el pais; generan más concentración, consumes lujosos, irritantes desigualdades sociales. Tras la fachada de la llamada economía de mercado y del liberalismo economico se produce en la practica un brutal proceso de transferencia de ingresos y la desnacionalización de los sectores claves de la estructura de las servicios y de la produccion del pais. Los usuarios y los consumidores, bien, gracias...

La destruccion de la universidad nacional y del sistema de ciencia y tecnologia no son sino elementos parciales de un proyecto global que atenta contra el futuro de nuestras generaciones. Hay que distribuir con más justicia. Se dice que habrá una reforma de la Constitucion, pero seria mas saludable que aparte de pensar un nuevo reparto, pensemos que hay que distribuir y repartir entre grandes sectores de la sociedad que estan viviendo y cayendo en el marginamiento.

Los temas habilitados por el acuerdo no estan preocupando, como dije, al pueblo. Da la impresión de que es un canje de opciones sin contenido popular. Es un precio insignificante del continuismo por mantener los ajustes de la pobreza y la indefension nacional. También esto hay que computarlo.

El pueblo esta ausente de este proyecto de reforma, porque ella es producto de un compromiso que piensa en la circunstancia presidencial y no en el futuro de las mayorias y que parece pensar en los partidos, pero menos en la Nacion.

Hay que ir proyectando que las provincias deberan plantear en alto grado el control de la tributación. Debemos tener personalidad en el trazado de nuestro modelo. No copiemos el fracaso de un ordenamiento internacional que solo agranda la brecha de las injusticias entre hornbres ricos y pobres, y entre naciones ricas y pobres.

Coincido con los sectores del justicialismo cuando dijeron aquella saludable frase: 

“Una Nacion socialmente justa, economicamente libre politicamente soberana”. 

Lastima que al canciller de nuestro pais hoy se le ocurre enviar regalitos a los "kelpers", que nos están robando.

Y termino, señora presidenta. Si lo que tiene que ser verdad se torna en dudas, si lo que tiene que ser histórico se hace cotidiano, y lo trascendente se vuelve intrascendente, es porque el patriotismo y la moral aparecen descalificados.

Se han vertido acá —y se seguirán haciendo—« importantes y grandes discursos provenientes de todos los sectores, pero tengo la sensacion de que no existe un proyecto importante. Los discursos superan al proyecto, lo que muestra tal vez una vocacion saludable de servicio por parte de todos los senadores.

La reforma no tiene en cuenta qué se hará para que el Chaco deje de ser la provincia con mayor indice de analfabetismo, o para que el cólera no se siga instalando en la Republica. No son cinco, diez o veinte afectados, ya son miles. Es la enfermedad de la pobreza; nosotros" creiamos que era del Asia o del Africa, pero ahora nos toca en provincias importantes como, por ejemplo, Salta. Ahi está el cólera. Tambien llegó a Córdoba y a Buenos Aires. ¿Que podemos hacer para defender el desarrollo? No podemos hacerlo votando algo a libro cerrado.

Finalizo mi exposición respecto de la reforma constitucional pensando en los jóvenes, que son nuestro futuro. Le digo a la juventud que luche por la etica de la Republica para que no avance ninguna de las eticas de las mafias que están ensuciando a la sociedad internacional. Las victorias sin sentido moral en realidad no son victorias.

También quiero decides a los jóvenes que nadie les va a regalar nada. Por eso, aunque no tengan confianza en la politica de nuestro tiempo, deben tenerla en el país y esforzarse con preocupación para elaborar su propio futuro. La alternativa no puede ser la droga ni la melancolia. Todos fuímos jóvenes, algunos lo siguen siendo; y cuando eramos jovenes soñabamos con una patria limpia, libre, soberana. Y, sin embargo, nos tocó el fraude, las dictaduras, tuvimos que sufrir cárceles y claudicaciones. Vimos la violencia. Entonces, con esa experiencia debemos tener la humildad necesaria para tratar de que quienes van a vivir despues que nosotros no sean perturbados por el fraude ni por el colonialismo intelectual, ni por la dolarización, ni mucho menos por rendiciones incondicionales, como esa que nos dolió muchisimo y que sufrimos en Malvinas.

Me resisto a votar en contra de mis convicciones de argentino primero y de radical despues. No quiero dejar de respetar a nadie, pero tampoco puedo pasar por alto mi convencimiento y mis ideas nacionales y federales. Debo defender la historia que pretendo, esa conciencia histórica que he tratado de cuidar humildemente en y desde el escenario de mi partido.

Estoy convencido de que la Unión Civica Radical nunca fracasó mientras custodió su compromiso con el pueblo y la Nación. A veces, es preferible perder de pie que inmolarse en las flexibilizaciones materiales que no conllevan la idea de una sociedad mejor.

No es una estrategia saludable para el radicalismo abrir la puerta de la reeleccion del presidente de la Republica. Digo esto, porque el radicalismo no debe ser socio de la dependencia sino de las industrias, de los productores, de la inteligencia, de la cultura, de las amas de casa, de los jóvenes, de los trabajadores; en fin, del crecimiento.

Creo que lo patriótico es defender la significacion de nuestro mandato, el que tenemos aqui, depositado en nuestras propias bancas.

La politica tiene también contenido ecologico. En su devenir somos como un tronco; y prefiero que el viejo tronco sufra antes que cambiar el follaje, y nosotros antes que declinar en nuestros compromisos. Nunca me entusiasmaron las victorias sin honor y, mucho menos, la posibilidad; de producir un vacio ético en los jóvenes por defomaciones de conducta.

No hay Constitucion que sirva si los que tenemos que prestigiarla la violamos; si los que debemos respetarla la ignoramos; si los que deseamos honrarla no la honramos.

Pienso que en este tiempo, y en cualquiera, una Constitucion que no privilegie la educación se ubicará siempre al margen del prestigio.

Los politicos tenemos que dejar de buscar votos , de cualquier manera. Debemos servir más a los ciudadanos. Si hacemos esto podremos reecontrarnos con el prestigio que hemos estado perdiendo y que no involucra sólo a la Nación sino a nuestra imagen en el ámbito internacional. A veces hacemos cosas que no hay que hacer. Este pacto, por ejemplo. Por falta de interpretación moral en Italia, gano la nieta de Mussolini y en Alemania, los nazis en las urnas obtienen el doce por ciento de los votos.

El desafio es hacer lo que el pueblo pretende y necesita. Para esto el bienestar general debe dejar de ser un espejismo.

En ocasiones, los que pretendemos ser dirigentes somos quienes debemos marcar rumbos mejores ante la confusión circunstancial que muchos gente vive en la Argentina           

Señora presidenta: los pueblos hacen su historia y cada generación sirve a las exigencias del propio instante asumiendo el riesgo de las propias circunstancias. En este debate cada uno toma posición según sus convicciones, las exigencias de nuestro tiempo y el riesgo de nuestras definiciones.

Afrontar la derrota o vivir la victoria son  parte da los deberes que tenemos que cumplir. El devenir de los tiempos no se detiene y, en consecuencia, siempre abarca acontecimientos que se recuerdan o se olvidan en función del propio significado de la historia.

¡Ojalá que nosotros en lugar de mantener un debate donde unos votan por el si y otros por el no, mañana podamos apoyar unánimemente el proyecto que ponga en marcha las politicas que necesitamos en el campo económico y social, y no que sólo contempla algunas concesiones entre nosotros para ver si seguimos en la mesa!

Aquí tengo una parte del discurso del diputado Matzkin, con lo cual termino mi exposición, citando tambien una frase de Yrigoyen.

Si bien es extenso ese texto que tengo en mi poder, trataré de abreviar. Cuando se debatió este proyecto, el diputado Matzkin dijo en la Cámara de Diputados: 

"Queremos que por las vias normales, legales y constitucionales se reforme la Constitucion para que se de la posibilidad —sólo eso, la posibilidad legal— a quien ejerce la jefatura y la conducción del gobierno, pero tambien a quien ejerce la jefatura de nuestro movimiento politico de ser nuevamente presidente de los argentinos".

El presidente del bloque justicialista de la Cámara de Diputados le estaba diciendo a la Nación que el objetivo de esta reforma es la reelección presidencial. Nada más. Juzgue usted. Termino con una frase de Yrigoyen: 

"sólo los partidos que no tienen más objetivos que el exito aplauden a benefactores que los acercan al poder, a costa de sus propios ideales". 

El radicalismo no está para las mesas servidas o el poder a cualquier precio. Nuestra misión es seguir cien años más custodiando la Republica.





























Fuente: Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores "Debate de la Ley de Necesidad de Reforma Constitucional", 28 y 29 de diciembre de 1993. 

1 comentario:

  1. Que brillante posición, salvó al pensamiento radical.

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