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martes, 8 de enero de 2013

José Santos Salinas: "Centenario de la Universidad de Buenos Aires" (12 de agosto de 1921)


La Universidad de Buenos Aires, como las de Córdoba y La Plata, ha recibido el saludable influjo de las nuevas ideas impuestas por el espíritu renovador argentino, de acuerda con las exigencias y necesidades de la Nación en el orden de las instituciones de enseñanza superior y con los adelantos de le civilización en las distintas manifestaciones de la Vida. El régimen de gobierno, los métodos y procedimientos docentes, las normas reguladoras de su organización y desenvolvimiento, están fundamentados y orientados por ese principio renovador. Ello es, por otra parte, propio de la nueva vida que vive la Nación, desde el preciso instante en que dejo de ser gobernada para gobernarse a si misma.
Podemos afirmar, sin reticencias, que, en la hora presente, la Universidad argentina, despojada de sus viejos moldes, sin círculos privilegiados, libre de prejuicios, ajeno a los intereses creados, sin banderías ni egoísmos, llevando solamente en su seno generoso, palpitante, el noble ideal de la ciencia, marchara rectamente, difundiendo las virtudes de sus enseñanzas, hacia la consecución do sus superiores destinos y con la posesión plena de sus atributos esenciales de institución autónoma, educadora y democrática.
Además, la Universidad Argentina, por virtud de la reforma realizada, ha adquirido su sello peculiar, característico. Intervienen concurrentemente en su constitución las tres entidades que forman el organismo universitario: las autoridades propiamente tales, los profesores de todas las categorías y denominaciones, y los estudiantes, alma y vida del Instituto. La acción conjunta y armónica de esos factores, el peso y contrapeso de las opiniones, los esfuerzos colectivos, la reciprocidad de anhelos, una mas intima y permanente vinculación, los mutuos afectos, la responsabilidad solidaria, generaran sin duda alguna, los comunes ideales, los patrióticos ideales de forjar una universidad genuinamente argentina, grande y prestigiosa, identificada con la vida nacional, con su desenvolvimiento político, institucional y social, con sus necesidades económicas, industriales y comerciales.
La febril y apasionada participación de la juventud en el noble afán reconstructivo de la reforma, que alarma a los retardarios del progreso moral de la República  no es sino la realidad de la democracia universitaria, por ella misma consagrada, como uno de los postulados fundamentales. Es que la quietud de antes que significa la muerte, ha sido reemplazada, ahora, por el movimiento que es la vida.























Fuente: El Radicalismo "Ensayo sobre su Historia y Doctrina" de Gabriel del Mazo, Editorial Suquía 1984.

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