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domingo, 27 de enero de 2013

Hipólito Yrigoyen: "Relaciones con los Países Vecinos" (30 de septiembre de 1920)


Buenos Aires, setiembre 30 de 1920
Al Honorable Senado de la Nación:
Tengo el honor de contestar la comunicación verbal recibida por intermedio del secretario de ese Honorable Cuerpo, según la cual V. H. desea que concurra el Ministro de Relaciones Exteriores a fin de dar datos respecto a nuestras relaciones internacionales con los países vecinos.
Debo ante todo llamar la atención de V. H. sobre la forma irregular de esa comunicación que ni viene en los términos de estilo ni por el conducto que corresponde.
Observo también que la resolución tomada por V. H. en sesión secreta, fue inmediatamente publicada en la prensa diaria en el mismo sentido en que se comunico posteriormente al Poder Ejecutivo.
Ante esta circunstancia es deber del Gobierno hacer publica su respuesta para desvanecer las injustificadas cavilaciones a que pueda dar lugar la resolución de referencia.
Considero inusitado el pedido de esas informaciones que deben haber producido una impresión de sorpresa en el país y en las demás naciones, si es que acaso con mas hondo juicio no la han mirado con indiferencia.
Puede afirmarse de la manera más absoluta que jamás nuestras relaciones con las repúblicas de América  así como todas las naciones del mundo, se han hallado en un piano de más franca y saludable armonía.
Desterradas las suspicacias internacionales que engendraron un malestar permanente, reina una situación de bienestar y de confianza reciprocas, que nos permite a todos laborar tranquilos nuestro desenvolvimiento.
Ese es el resultado de la alta y bien cumplida política internacional de este Gobierno.
Celosos de nuestra soberanía, lo somos igualmente de las de los demás, traduciendo a diario, en actos evidentes, nuestro anhelo de una perfecta estabilidad de relaciones.
No tiene, pues, justificación el pedido que contesto. No hay razón, casi diría no hay derecho de lanzar sospechas sobre una situación internacional que nadie discute. Esa actitud, resabio del pasado, es el medio de hacerla dudosa y de oscurecer el ambiente con sombras que el nuevo espíritu rechaza y que por ventura no existen en el horizonte internacional argentino. Y es tanto más inexplicable cuanto que el Poder Ejecutivo ha reiterado terminantemente estas manifestaciones en los mensajes de apertura del H. Congreso.
Dios guarde a V. H.

H. Yrigoyen

(Presidente de la Nación Argentina)


H. Pueyrredon

(Ministro de Relaciones Exteriores y Culto)



























Fuente: Hipólito Yrigoyen "Pueblo y Gobierno" Tomo IV La Función Argentina en el Mundo, Volumen I Americanismo, Editorial Raigal, 1955.


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