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domingo, 2 de diciembre de 2012

Miguel Angel Zavala Ortiz: "La economía no puede estar, mandando a la democracia" (11 de febrero de 1963)

Un político de nota, el doctor Miguel Angel Zavala Ortiz, pasó por el espacio "EL MUNDO en Mar del Plata" que difunde el Canal 8 de Televisión, con la conducción de Bernardo Neustadt. El doctor Zavala Ortiz respondió a un cuestionario del director de EL MUNDO, doctor Carlos A. Fernández. Preguntas y respuestas de vital interés nacional. He aquí la versión de ese alto diálogo:


Neustadt: ¿Cree que el proceso que estamos viviendo se puede arreglar, excluyendo a algunas de las partes, es decir -caso concreto-, al peronismo?

Zavala Ortiz: Creo que es fundamental que la democracia absorba a todos los sectores, incluyendo al peronismo, pero al mismo tiempo que el peronismo se adapte a la democracia.

Neustadt: Usted está considerado por algunos grupos sociales como un eterno golpista. ¿Usted se siente bien ubicado allí?

Zavala Ortiz: Yo nunca he sido golpista. Podré -como lo soy ahora- estar ubicado en una posición de cambio -no de gobierno ni de personas-, sino de estructura, superación de instituciones, mejoramiento de conducta y de criterio.

González Fernández: ¿Usted cree que en la actualidad el pueblo argentino no cree en sus instituciones democráticas?

Zavala Ortiz: No sé si no cree en las instituciones democráticas. No cree en el orden actual de cosas. Puede estar, todavía, ya desertando mentalmente, y dispuesto a desertar definitivamente de la democracia, porque la democracia que se le exhibe es una democracia deficiente, injusta, arbitraria.
Por eso es que ir a la legalidad, a la legalidad de economías mal conducidas, no puede ser una solución seria -en todo caso-, una peligrosa solución. Porque daría motivo a la decepción definitiva del pueblo hacia nuestra democracia.

González Fernández: ¿Y usted no cree, doctor, que la mejor forma de preparar esas condiciones, y como un medio, serían las elecciones?

Zavala Ortiz: Las elecciones no preparan nada. Las elecciones lo único que hacen es elegir un gobierno. En un orden normal de cosas, yo le diría sí, estoy con las elecciones.

González Fernández: ¿Prefiere usted la situación actual o la legalidad?

Zavala Ortiz: Tendría que empezar por decirle que la situación es desagradable, pero no soy de los que creen que las cosas desagradables hay que dejarlas para ir a la deriva de cualquier acontecimiento. Por eso tampoco me atrae ese mito que se va formando sobre la legalidad. Porque pareciese que la legalidad fuese algo así como un Eldorado hacia donde la gente tiene que ir porque es lo mejor, porque allí lo está esperando la felicidad, la tranquilidad, la justicia, los sueldos puestos al día, las jubilaciones actualizadas, los créditos en los bancos también actualizados. La legalidad es mucho más simple y más embarazosa.
Yo entiendo por legalidad, que es un orden jurídico impuesto por el gobierno o por la convicción de un pueblo al cual ese pueblo se somete.
Es decir que o hay fuerza para imponerlo, y ése es un régimen de dictadura, o hay convicción para vivir en conducta de legalidad, y eso es democracia. Pero para que esto último ocurra es necesario que exista esa convicción. Que el pueblo crea en sus instituciones.

González Fernández: Usted, en varias oportunidades, habló de una democracia social, y produjo un documento que elevó a la junta directiva de su partido. Yo le preguntaría en ese aspecto, ya hay dos grandes líneas por un lado, la línea del socialismo de Estado y, por otro lado, el liberalismo. ¿Usted situaría esa nueva política de la democracia social en otra línea distinta a esos sistemas?

Zavala Ortiz: Hay una doble corriente -como usted conoce-, el liberalismo económico y el colectivismo económico. El liberalismo económico que concibe la economía como un mecanismo perfecto que debe manejarse por sí solo, y la economía colectiva que piensa que el Estado debe ser el conductor de toda la economía. La economía social -en la cual creo- piensa que la economía no es un mecanismo perfecto, y queda demostrado, pues los pueblos siguen padeciendo grandes crisis, e incluso economías muy perfeccionadas, como la de Norteamérica, sufrieron una gran depresión en el año 1929. Economías que no pueden -desde luego- manejarse con supuestas leyes naturales como las que formaron los clásicos de la economía, sino que deben manejarse con leyes sociales, con leyes humanas, con leyes que no tienen la regularidad, la precisión de una ley física, y que, en consecuencia, deben ser ante todo puestas al servicio de fines sociales. La economía no puede estar en nuestra democracia mandando a la democracia. Tiene que estar al servicio de la democracia. De una concepción de vida. No es posible que la economía no tenga el sentido de la justicia y el sentido de la Nación. Que en la economía suscite el egoísmo.

González Fernández: ¿Y es Estado en materia de economía?

Zavala Ortiz: Tampoco es posible que el Estado se apodere de esa fuerza inmensa que es la economía, porque tampoco es concebible para nuestro humanismo democrático la existencia de un poderoso Estado. En consecuencia, quien debe controlar, quien debe ordenar la economía, quien debe administrar la escasez de los medios y llevarlo a las prioridades y ubicarlo para la satisfacción de las necesidades principales en primer lugar, quien determine las prioridades sociales en forma tal de que la sociedad vaya recibiendo de la economía los bienes para satisfacer sus necesidades más fundamentales, como podría ser la vivienda, etc., no puede seguir siendo el Estado, pero tampoco puede seguir siendo la economía por sí sola. Tiene que ser una organización del pueblo mismo, de la sociedad misma. Tiene que ser una organización con representantes empresarios, obreros, del congreso, de las universidades.

González Fernández: ¿Algo así como el Consejo del Estado de Francia?

Zavala Ortiz: Algo como el Consejo del Estado de Francia. Uno siempre habla del milagro alemán. Bueno, en Alemania hubo un milagro, pero el milagro tenía una razón y la razón era que se manejara con una economía social. Y si bien Alemania no tiene un Consejo, hubo prioridades económicas y sociales y las grandes empresas están administradas en congestión con representantes de patronos y obreros -que no solo tienen participación en los aspectos laborales y sociales, sino que tienen intervención en la política de inversión de la fábrica -vale decir-, que tienen intervención en el proceso económico del país.

González Fernández: ¿Qué opina de las negociaciones con el F.M.I.? No solamente de lo objetivo, sino también de la forma en que son conducidas por los funcionarios argentinos.

Zavala Ortiz: Cuando se inició el primer "stand by", en 1959, nosotros advertimos que los principios científicos en que estaba basado ese plan eran erróneos, porque se daba preferencia a la estabilidad por vía de medidas monetarias y no por la vía de desarrollo de la economía. Recuerdo que cité dos investigaciones de las más autorizadas en el mundo de la economía como es el Comité "Raiclise", en Inglaterra, y formado por los mejores economistas de Gran Bretaña, y el informe Ruiz, en Francia. En los dos informes se llegaba a la conclusión de que no debía haber ningún fetichismo aumentario. Toda esa documentación la traje precisamente para demostrar que nosotros íbamos a llegar por ese camino a la depresión. Y nosotros estamos en la depresión económica.

González Fernández: ¿Cuáles son, entonces, los objetivos?

Zavala Ortiz: No debemos tener como objetivo la inflación, sino la deflación, porque en este momento lo más patético de nuestra economía es la caída de la producción, la desocupación que puede llegar en el momento actual a un millón sobre ocho millones de la masa laborable. Eso constituye más de un 12%, porcentaje que llenaría de pánico a cualquier otra economía y que acá creemos que se tiene que seguir aguantando. El F.M.I. significa una intromisión en nuestra economía. Con ello, nuestro país pierde la autonomía de gobernarse a sí mismo.

González Fernández: Esto, ¿cómo se traduce referido a importaciones?

Zavala Ortiz: Es decir sustituir las importaciones que están desnivelando esa balanza de pago. En cambio con esos préstamos nosotros nos hemos dado el lujo de importar cualquier cosa en nuestro país. Y eso ocurre porque la economía no puede dirigirse con criterio extranjero ni con técnicos extranjeros, sino con un sentido nacional, con una responsabilidad política. Yo no niego que ellos sepan mucho de economía, pero los llevaría a dirigir sus propios países y estoy seguro de que antes de dejar miles y miles de obreros en la calle lo pensarían dos veces.

González Fernández: Hay tres partidos mayoritarios en este momento. La UCRI, la UCRP y el Justicialismo. Yo creo que en este momento ninguno tiene fuerza dentro del régimen eleccionario para imponer al futuro presidente argentino, de acuerdo con las estadísticas. El Justicialismo y la UCRI, por tal motivo, hablaron ya de un frente, en cambio la UCRP ha hablado de puntos de coincidencias mínimas, es decir, que prácticamente se ha declarado antifrentista. ¿Por qué la posición antifrentista de su partido?

Zavala Ortiz: Nuestro partido no asumió una posición definitiva. El error viene ante las palabras pronunciadas por un prestigioso dirigente de nuestro partido. Pero ésta es una posición monopartidaria al proceso electoral. La Convención del partido se reunirá el 15 para dar a conocer la posición del partido.

González Fernández: ¿Es decir que aún no hay decisión definitiva?

Zavala Ortiz: No, aún no; pero yo puedo darle una opinión al Frente. Los partidos deben buscar la analogía de tendencia, es decir, afirmar las fuerzas análogas concepcionales parecidas, para enfrentar la lucha del futuro, porque ésta es una lucha de grandes transformaciones que deben hacerse con el mayor caudal de ciudadanía. No se puede ir con banderas partidarias y menos con candidatos partidarios. Nuestro problema es mucho más importante. El problema es rehacer al país. Y para ello necesitamos el concurso y la solidaridad del mayor número de gente. Eso desde un punto de vista objetivo de la realidad argentina. Por eso, a mí me parece aceptable que eso se complazca con que el partido llegue a un tratado de buenas costumbres para el futuro de garantía incondicional al partido que salga electo, porque eso no es lo que el país necesita. El país necesita una transformación y un esfuerzo para reformarlo. No es una coincidencia para reafirmarlo en lo malo que está viviendo, sino una coincidencia para sacarlo del caos en que está viviendo.

Neustadt: ¿Qué haría usted con Arturo Frondizi?

Zavala Ortiz: Si Arturo Frondizi no tiene responsabilidades ante la justicia, lo dejaría en libertad.































Fuente: Archivo Bernardo Neustad "Reportaje al País" 11 de febrero de 1963.

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