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jueves, 15 de noviembre de 2012

Ricardo Balbín: "Derogación de la Ley de Residencia" (5 de diciembre de 1946)

Sr. Balbín. - Pido la palabra.
Suscribo el propósito del señor diputado Orozco en el sentido de que poda­mos votar hoy esta cuestión; pero no puedo quedar en silencio después de las manifestaciones que acaba de formular.
Cada vez que este sector es movido por una inquietud de orden social se oyen en el sector de la mayoría palabras como las que acaban de oírse. Jamás -y me remito al Diario de Sesiones- hemos planteado ningún asunto con áni­mo de perturbar la tarea de la Cámara, ni de menospreciar al bloque de la mayo­ría.
El señor diputado Mosset Iturraspe, al fundar su proyecto de declaración, lo hizo en tono levantado, sin referirse a nada que no fuera el propósito de obte­ner la inclusión de este asunto entre los que deben ser tratados en el período ex­traordinario. Pero habló el señor diputado Montiel, y en su discurso no se refirió en absoluto al problema, sino que aprovechó la cuestión para hostigar el pensamiento de este sector; no se refirió al concepto mismo de la derogación de la ley 4.144, sino que utilizó la oportunidad para volcar sobre este sector una serie de inculpaciones. No se movió en ese instante el sector de la mayoría para decirle al señor diputado que no estaba en la cuestión.
No lo hicimos tampoco nosotros, no lo haremos nunca, pues siempre de­seamos contestar.
Lamento que algunas de nuestras iniciativas inquieten al sector de la mayo­ría, pero no tiene derecho el sector de la mayoría de enrostrar al nuestro, culpa que no tiene; no es admisible que cada iniciativa de este sector esté calificada de politiquería.
Yo quisiera que los diputados que examinan las versiones taquigráficas hi­cieran un balance de este debate y verían cómo nuestra posición posterior al dis­curso del señor diputado Mosset Iturraspe es consecuencia de la posición que adoptó el sector de la mayoría. Yo sé, señor presidente, que con respecto a este asunto de la derogación de la ley de residencia hubo, en los comienzos de las se­siones de esta Honorable Cámara, cierta inquietud y cierta incertidumbre en el sector de la mayoría. Es un hecho que no puede negarse porque están las vota­ciones, y están con carácter de nominales. Vino un despacho de la Comisión de Asuntos Constitucionales, simulando la derogación de la ley, agregándole una técnica nueva pero, en definitiva, manteniendo la ley de residencia.
No salió de este sector, y sí del bloque mayoritario, la voz que dijo: antes la ley la manejaron otros y ahora la van a manejar ustedes como argumento para no derogar. Sin embargo, de este sector no salió en esta emergencia actual nin­guna voz de reproche. Nosotros pudimos haber tomado este asunto con finali­dad política: pudimos exigir que el sector de la mayoría confesara públicamente que estaba en contra de la derogación de la ley en el comienzo de las sesiones. No lo hicimos. Nosotros comprendemos, porque actuamos en política, que en determinados momentos no se toman resoluciones de orden general, sin previa consulta, sin previo tratamiento y sin previa reorientación, de la opinión de un determinado movimiento. No es posible reprochar a posteriori a quienes hemos silenciado esa situación, y se afirme que, porque promovemos la derogación de la ley 4144 permanentemente, estamos animados de una finalidad política. Yo creo, sin embargo, en la lealtad y en la honradez de todos cuando se mueven al servicio del país; pero destaco que jamás se ha tenido ese reconocimiento para los hombres de este sector, cuando nos hemos puesto al servicio de una nueva conquista social. Pero si se han de llevar al debate y cada una de nuestras inicia­tivas merecerá este reproche, afrontemos ese debate en la forma que venga y desde hoy, cuando tengamos que presentar un proyecto de resolución, pedido de informes o tratar una ley diremos toda la verdad y haremos todos los cargos...
Sr. Bagnasco. - No tenemos miedo
Sr. Balbín. - ...porque nuestra posición legal no ha sido correspondida.
En el trámite de este proyecto no hemos hecho imputaciones a nadie y el que no haya leído los Diarios de Sesiones o no haya estado presente en las reu­niones en que el mismo se trató -porque por lo general faltan muchos señores diputados- que vean por qué tuvo este debate esta derivación y por qué se hi­cieron balances de las circunstancias, por qué cuando debieron apoyar el pro­yecto de declaración para que el Poder Ejecutivo incluyera este asunto en la convocatoria a sesiones extraordinarias, no se refirieron los señores diputados a la necesidad de derogar la ley, sino que usando como trampolín la iniciativa, le llevaron la carga a un sector que vino legalmente a pedir la derogación de la ley 4144.
Esto tenía que decirlo. No es posible. No es posible que quede en el am­biente que cada vez que tenemos una iniciativa se diga que ella tiene carácter o finalidad política.
Nosotros nos suscribimos a la iniciativa del aguinaldo y en la sesión poste­rior se dijo que éramos demagogos, que llevábamos al país a la bancarrota, que estábamos animados de falsos propósitos patrióticos y, sin embargo, en contes­tación a los señores diputados del sector de la mayoría, al otro día el señor presi­dente de la Nación amplía la sanción de la Cámara, otorgando aguinaldo a todo el personal de la administración.
Espero que cuando tratemos este asunto, la misma voz que dijo que éramos unos demagogos porque votábamos aguinaldo a parte de la administración, se levante para decir con toda lealtad y hombría que el señor presidente de la Re­pública también es un demagogo. (¡Muy bien! ¡Muy bien!)
Nosotros no hubiéramos dicho esas palabras porque comprendemos que en el ejercicio de la función pública y en la labor legislativa pueden existir variacio­nes en la conducta de los hombres.
Si no evolucionáramos seríamos retardatarios: pero cuando tenemos una iniciativa como aquélla, no es posible que se nos venga a decir esos calificativos decididamente injustos.
Tenemos entonces el derecho de devolver el argumento y espero que el se­ñor diputado Degreef, como presidente de la Comisión de Presupuesto, con la misma energía con que protestó contra nosotros cuando pensó que hacíamos un acto demagógico, el día que tenga que fundar el despacho de la Comisión de Presupuesto, afirme aquí que el señor Perón es el mayor demagogo de la República. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos)
































Fuente: Ricardo Balbín "Discursos Parlamentarios" de Eduardo Giacabone.

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