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jueves, 19 de abril de 2012

Leónidas Anastasi: "Debate sobre el proyecto de ley de jornada de ocho horas" (3 de junio de 1921)

Sr. Anastasi. Sin el propósito de hacer un discurso ni mucho menos; con el sólo objeto de manifestar los anhelos de la diputación radical, debo expresar que ésta vota complacida esta gran ley, que significa una jornada adelantada en nuestra evolución social.
Quiero también rendir algo así como un modesto homenaje a la memoria de un gobernador argentino, el doctor José Néstor Lencinas, debido a cuya iniciativa se sancionó en la República Argentina la primera ley que establecía la limitación legal de la jornada, con un concepto tan adelantado, Señor Presidente, que extendía sus disposiciones, no sólo a los empleados de la industria y del comercio, sino también a los de la agricultura, anticipándose así a sanciones posteriores de los estados nuevos de las repúblicas Checoslovaca y de Polonia, que al legislar sobre la limitación legal de la jornada incluyeron en sus beneficios a los trabajadores del campo, anticipándose al mismo tiempo a votos recogidos en la Organización Internacional del Trabajo, de distintas entidades y aún de distintos gobiernos, a fin de coordinar esfuerzos para llegar también a la limitación legal de la jornada a favor de la agricultura.
Por otra parte, internacionalmente la República Argentina ha contribuido con todo empeño a la generalización de la jornada de ocho horas. En la conferencia de Washington no fueron solamente los delegados gubernamentales ni fueron solamente los delegados obreros quienes apresuraron la sanción del proyecto de convención. Debo hacer mención especial del delegado patronal argentino, actual presidente de la Unión Industrial Argentina, señor Hermenegildo Pini, que en todas las oportunidades votó junto con nosotros y con los delegados obreros en lo que se refería a la adopción de la jornada de ocho horas, así como lo hizo con respecto a otra serie de medidas que tendían a la mejor protección Internacional del Trabajo.
En la misma conferencia de Génova, a pesar de representar al mundo patronal, la Asociación del Trabajo, que se caracteriza más que como una entidad meramente patronal como una especie de sindicato capitalista de resistencia, porque es conocido el poco espíritu de conciliación que ha puesto en las luchas obreras, muy distinto por cierto del espíritu franco, abierto y liberal de la Unión Industrial Argentina; a pesar de ello, su delegado, el señor doctor Dell’Oro Maini, votó el proyecto de convención internacional por el cual se establece la jornada de ocho horas para la navegación marítima y fluvial. Tal vez porque entre nosotros el esfuerzo de las organizaciones ha impuesto esa jornada en la navegación marítima o fluvial.



























Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO / IV Tulio Halperín Donghi
Vida y muerte de la República verdadera (1910-1930)

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