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jueves, 5 de abril de 2012

La Época: "El Régimen Federal bajó el Antiguo Régimen" (2 de junio de 1918)

Poco le ha faltado a "La Nación" transcribir el texto integro de la constitución nacional, para demostrar que el actual gobierno ha desquiciado el régimen federal.
Pensamos que "La Nación" ha sufrido un lapsus. Ha debido y querido referirse al "régimen", al antiguo, al deshecho por el empuje irresistible de la voluntad del pueblo, cansado de todas las vergüenzas que arrastraron al país a la bancarrota moral, política y económica.
Si es a ese "régimen" al que ha querido referirse el diario mantenedor de todas las usurpaciones, cómplice de los gobiernos, frutos ilegítimos de todas las subversiones institucionales, tiene raz6n. Ese "régimen" esta desquiciado. Sus últimos baluartes están destinados a caer, victimas de sus propios extravíos, carcomidos por sus propios vicios.
Las intervenciones llevadas a cabo por el gobierno radical, no han hecho otra cosa que precipitar los procesos de descomposición, acelerados por un ambiente irre­sistible de renovación, dentro del cual le era imposible prolongar su existencia.
Condenados virtualmente por el plebiscito que representaron los comicios de 1916 y su ratificaci6n en el año que corre, les debía llegar su hora.
El gobierno no ha hecho otra cosa que intervenir a fin de preparar el advenimiento de gobiernos de democracia y de verdad, y, para ello, era necesario realizar obra de higiene, a fin de que su reintegraci6n en el orden institucional se hiciera a base de salud moral.
No son estas intervenciones —como las históricas de Mitre— que dejaron rastros de sangre y que retardaron, en vez de estimularla, la reorganización nacional, afirmando mas el caudillismo anárquico e irresponsable: no las de Roca y Juárez Celman, y Figueroa Alcorta, que fueron no a liberar pueblos sino a someterlos; no a establecer normas constitucionales, sino a destruirlas, para levantar sobre sus ruinas los incondicionalismos mas vergonzosos.
No ha de perturbar la marcha de la nación hacia una vida de democracia, honestamente sentida y lealmente practicada, la predica interesada de una prensa que tiene otros títulos que invocar que haber sido asalariada y cómplice interesada de los gobiernos regresivos que ha soportado el país un cuarto de siglo. No tiene autoridad "La Nación" para hablar de constituciones maltratadas, cuando estuvo siempre al servicio de una política avasalladora y cuando concurrió con su propaganda a favorecer todos los manejos tendientes a quitar al pueblo el derecho incontrastable a gobernarse por si mismo, sin la tutela de gestores interesados.














Fuente: Hipolito Yrigoyen "Pueblo y Gobierno" Tomo III "La Repación Institucional", Vólumen II La República Federal, Editorial Raigal 1954.

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