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sábado, 3 de diciembre de 2011

Tte. Gral. Luis J. Dellepiane: "Carta de Renuncia al ministerio de guerra" (2 de septiembre de 1930)

Buenos Aires, 2 de Septiembre de 1930. 

Exmo. Señor Presidente de la Nación, doctor Hipólito Yrigoyen. Llamado a colaborar con V. E. en el Gobierno, todo hacia presumir que este pudiera desenvolverse sin mayores tropiezos que los inherentes a las propias tareas. Pensé  yo, que nunca he aspirado a poseer dinero ni a recibir honores, que pudiera ser un auxiliar eficaz, puesto que desde joven he luchado por el bien do la patria, defendiendo con mi modesto saber sus fronteras y tambien oponiéndome en el terreno do los hechos, al desorden, por justicia.



No habían pasado muchos días de mi designación, cuando hice llevar a V. E. mi manera de pensar en cuestiones relacionadas con la disciplina militar, y V. E., como mas adelante en dos ocasiones y en posteriores incomprensiones reciprocas mas fundamentales, al par que ha­cia justicia a mis propósitos, indicaba me su manera do interpretarlos, la que acepte como soldado, no sin pensar que el Ejercito no se puedo dirigir en otra forma que con rectitud y con justicia.

He acompañado a pesar de mi voluntad y contrariando mi conciencia a V. E. en la refrendación de decretos concediendo dadivas generosas pensando que esto pudiera liquidar definitivamente una situación, sobre la cual el país no debía reincidir, porque mi espíritu hallase  preparado a allanarse a estas sensibilidades de V. E. que habíase dignado llegar a mi lecho de enfermo esperando mi curación y manifestándose que nos hallábamos solidarizados dentro de la difícil y complicada tarea que V. E. implicaba revolver.


No soy político y rcpugnanme las  intrigas que he visto a mi alrededor obra fundamental de incapaces y ambiciosos.    
                                                          

Pero soy observador. He visto y veo alrededor de V .E. pocos leales y muchos intereses. Habría que nombrar un tribunal que analizara la vida y recursos de algunos de los hombres que hacen oposición a vuestra excelencia y de otros que gozando do su confianza, hacen que V. E., de cuyo ideal y propósito tan de continuo expresados yo tengo   la mejor opinión, sea presentado al juicio de sus conciudadanos en forma despectiva, que es marea que no la detendrá, si V. E. no recapacita un instante y analiza parte de la verdad que para mi es mucha y que puede hallarse en la airada protesta que esta en todos los labios y palpita en mu­chos corazones.

Este largo y dificultoso camino, sin otro descanso que la lucha continua por el bien pu­blico, ha culminado hace tiempo con diferente manera de encarar el difícil problema.


Al final he deseado, perfectamente enterado, como en la llamada semana trágica, en que espontáneamente y por propia decisión contribuí a salvar al Gobierno de V. E., proceder a salvar otra vez al país del caos que lo amenaza. Solo lamento no haber podido realizar obra constructiva. No me ha sido posible perfeccionar las leyes orgánicas del ejercito, ni dotarlo do fabricas indispensables y modificar procedimientos administrativos, ni mantener el espíritu de disciplina, tal como lo he practicado y entiendo, ni investigar responsabilidades que en materia de armamentos reclamaba la opinión publica con los elementos que he tenido en mis manos.


Todo ello, en mi sentir leal, determina ml actitud de patriota y de soldado

Archivo:Luis Dellepiane.jpg





Fuente: EL ORDEN, Miércoles 3 de Septiembre de 1930 

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