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martes, 5 de julio de 2011

Silvano Santander: "Más, era un reformador. Un revolucionario integral, no un motinero" parte III (6 de julio de 1933)

Un mandato de solidaridad nacional alienta mi voz y un clamor hondo e imperioso de la conciencia radical de Entre Ríos obliga esta oración laica. Se ha extinguido una vida recia: Yrigoyen el ciudadano, ha muerto.

Y dentro de la diversidad de clasificaciones físicas, psiquiatritas y mentales, se ve, en este arquetipo a un héroe de Carlyle, a un santo de Renan o a un varón de Plutarco.

Ya lo veo también en esos resplandores de gloria. Pero por nuestro y por argentino define la fisonomía espiritual de la nueva etapa constructiva. Corporiza y concreta un ciclo en la evolución institucional del país.

Sin él, la ley, la libertad, el derecho y la justicia, hubieran quedado en el pelo de las conjeturas o de las teorizaciones. Y en el compendio de estos atributos, nuestra constitución fuera el papel impreso sin savia y sin valor. El les dio substancia, espiritu, sensibilidad, para completar la vida civil de la República. Conecta para actualizarlo en el campo experimental de la ciencia política, el nexo ideológico del dogma de Mayo ¡Y enseño a votar! Pudo dar por cumplida su misión en esta etapa ya, trascendente de la democracia en formación. Más, era un reformador. Un revolucionario integral, no un motinero.

Declinó una política económica que constituyera un dique al avance del imperialismo, invasor, humanizó la justicia, dio jerarquía moral a los trabajadores manuales y en fin, como si fuera reducido y pequeño el horizonte nacional para sus inquietudes permanente en un gesto santo y de estadista, abrió sus abrazos.



























Fuente:  Discurso pronunciado por Silvano Santander representante del radicalismo entrerriano el 6 de Julio de 1933 durante el entierro al correligionario Hipólito YrigoyenEL ORDEN, Jueves 6 de Julio de 1933 | SANTA FE, Viernes 7 de Julio de 1933

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