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jueves, 16 de junio de 2011

MARR: "Por las urnas o Por las armas" (9 de marzo de 1971)

El radicalismo siempre fue campo fértil para el desarrollo de tendencias intestinas. Últimamente han surgido varios agrupamientos que añoran una definición ideológica más nítida de la causa. Algunos la prefieren liberal de derecha, como los seguidores de Ernesto Sanmartino y Arturo Mathov; otros se inclinan francamente hacia el populismo de izquierda. Este es el caso del flamante MARR, Movimiento de Afirmación Radical Revolucionario.

“Se trata de una nueva síntesis ---afirmó a Panorama  uno de los dirigentes Juan Octavio “Yuyo” Gauna---, Antiguos sabattinistas, unionistas y balbinistas pensamos que era necesario barajar las cartas de nuevo. La voluntad de ofrecer al partido una plataforma digna de este tiempo nos llevo a unirnos”. 

A fines de febrero culminaron una larga etapa preparatoria y emitieron un documento liminar. Allí denunciaron al régimen, lo culparon del estancamiento y la dependencia del país, de la colonización de la cultura; de la destrucción de las instituciones. Tanto malos tienes un bálsamo: comicios limpios y sin proscripciones. Con esta plataforma poco les cuesta a los radicales revolucionarios aceptar apoyar el frente de la Hora del Pueblo;  aunque le exigen, eso sí que profundice sus postulados, que explicite sus bases programáticas. Pero “se impone una advertencia 
---reza la proclama---: para si el radicalismo, el sufragio es tan solo una mecánica que lo inviste mandatario de la voluntad del pueblo. Las circunstancias dirán al desenlace de este proceso entramos por el camino del comicio o si, cerrado este, la protesta armada será la senda”. 
Con ese lenguaje se ubican a la izquierda de Balbín; más evitan caerse del mapa, hacia el Encuentro de los Argentinos. “Algunos miembros del Movimiento----un ejemplo notorio es el de Roberto Cabiche--- militante en el Encuentro. Pero el MARR como tal es una corriente interna de la UCRP, aclara Oscar Torres Avalos otro de los líderes. Cabiche y José Cardinal son los dos hombres que el MARR tiene en la cúspide del radicalismo; forman parte de la Junta Política.

Tanto Gauna como Avalos son abogados, pero ambos se empeñan en aclarar que “este no es un grupo de doctores e intelectuales; hay gente de todos los niveles de la Unión Cívica Radical y aspiramos a ser un reflejo exacto de la sociedad argentina”. Acaso temen que correligionarios detractores los acusen de tener demasiadas ideas, de  inclinarse hacia alguna heterodoxia.

No hay temores: los hombres del MARR quieren mantenerse dentro del partido.
“Balbín, a quien hemos criticado muchas veces, muestra ahora una flexibilidad y una comprensión de las circunstancias que es necesario reconocerle.Mañana seguramente chocaremos con él; pero hoy avanza, y nosotros lo empujamos”.

Admiradores del proceso chileno, observadores benévolos de las revoluciones de Perú y Bolivia (“aunque los militares argentinos están en otra cosa”), simpatizantes de Fidel Castro (“pero no de su sesgo ideológico, ni emblocamiento internacional”) los hombres del MARR se preparan para crecer en un partido modernizado.
Saben que a ellos les está reservada “la tarea de convertir al radicalismo en una organización apta para la revolución social”, y se dedican ahora a sus pares del interior “para evitar las soluciones de recambio, para apurar a la historia” Para si cabe, tomar el gobierno por asalto.   


 



Juan Octavio Gauna y Oscar Torres Avalos
"Un radical revolucionario se rompe, pero no se dobla"

























Fuente: Revista Panorama, 9 de marzo de 1971.

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