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sábado, 28 de mayo de 2011

Conrado Storani: "La revolución a través de la democracia" (12 de octubre de 1972)

Su mención se hace inevitable cada vez  que se propone una indagación analítica del partido radical. Entonces Conrado Storani, un médico cordobés más precisamente riocuartense, especialista en traumatología, ocupa en el organigrama partidario los casilleros del ala de izquierda. Al calor del crecimiento de los sectores duros de la UCR, particularmente desarrollados en Córdoba, el nombre de Storani ha sido jugado sucesivamente como cabeza  de una eventual escisión de los radicales más combativos   y luego de la rehabilitación de la vida partidaria, ha sido incluido en las lista de sucesores de Ricardo Balbín.
Storani (49 años, 8 hijos), “radical desde los 18 años”, según su propia definición, deberá enfrentar adversarios como de fuste como Juan Carlos Pugliese o Raúl Alfonsín.
Curriculum partidario no le falta: fue diputado nacional entre 1958 y 1962, presidente de Agua y Energía durante la administración radical de Arturo Illia y alcanzo fugazmente la titularidad de la Secretaría Energía y combustibles. Un par de semanas atrás, el Comité Provincia y la Junta Promotora de la UCR cordobesa lanzaban un manifiesto que compendiaba la posición del ala izquierda partidaria. Por cierto observaba críticamente la marcha del proceso comicial: “El radicalismo de Córdoba no participa de la euforia de los que extienden un cheque en blanco al régimen por su sola fe democrática”.

¿Qué es para usted el Gran Acuerdo Nacional?
Mire, esto del GAN no sé concretamente, que es. No he encontrado claridad en todo esto. En realidad, se trata de instrumentar apoyo para la salida que busca obtener el gobierno. Empero, el único acuerdo posible en el país es una elección sin proscripciones ni condicionamientos; no hay otro camino para llegar a la paz y la tranquilidad.

La Hora del Pueblo, ¿no es, precisamente pilar de esta política oficial?    
Aclaremos bien las cosas. La Hora sirvió para un propósito: la lucha por la instauración de la democracia. Por lo tanto, ya ha cumplido su cometido. La otra marca de la coincidencia, que ya estaba en las primeras conversaciones realizadas para generarla (en las que participe junto a Facundo Suárez con Jerónimo Remorino), fue a producir un programa nacional. Es otra la etapa que también ha sido concluida con la redacción de un programa en el que se pide, entre otras cosas, la nacionalización del comercio exterior, la banca extranjera y el sistema energético. Lo que cabes es que el radicalismo comienza a movilizar su propia fuerza.

¿Es imposible pensar en un candidato extra partidario apoyado por el radicalismo y el peronismo?
Un candidato militar o civil acuerdista es refractario a la historia del radicalismo. Si la Hora del Pueblo o alguien que piense en el acuerdo esta en eso son refractarios a la masa del partido y será rechazado claramente por ella.

¿Todo el radicalismo piensa lo mismo?   
Creo que no todo el partido coincide en eso. Pero, sin duda cuando este reorganizado y renovado, esta posición se hará sólida.

Usted integro el Encuentro Nacional de los Argentinos; ¿cómo le juega dentro de este plante?
Les aclaro que actué en el ENA hasta el momento en que los partidos fueron reconocidos. Considero que es una agrupación de ciudadanos que contribuyo a la salida política y a la pacificación.

El Encuentro, ¿es la versión criolla de la Unidad Popular chilena o del Frente Amplio uruguayo?
Para la República Argentina ninguno de los modelos políticos de los países vecinos tiene sentido. En Chile existe la posibilidad, por ejemplo, de una coalición ganadora de partidos marxistas. En cambio, en la Argentina los partidos mayoritarios (radicalismo y peronismo) no son por cierto marxistas.
Busquemos soluciones argentinas.

¿Cómo evalúa el accionar guerrillero?
Hay grupos ultraderechistas, ultraizquierdistas y peronistas que lo practican con diversas características. Tienen vigencia mientras no haya democracia y justicia social. Repudio la violencia y quiero democracia con amplio sentido social. Y creo posible la revolución dentro de la democracia. Pero esta no llegará con la vigencia de un Estatuto de Partidos que sea limitado y con leyes represivas.

¿Cómo lo ve a Ricardo Balbín?
El radicalismo debe tener un elenco renovado de conducción que salga con fe y decisión a la  búsqueda de la mayoría nacional. En el plano personal, más que aspirar a encabezar el Comité Nacional, como se dice por ahí quiero que el partido se lance en esta línea.

¿Para dónde juega el sindicalismo en este proceso?
Ocurre que la CGT desvirtúa los fundamentos de su accionar. En cambio se ha puesto al servicio de un partido político determinado. De las raíces aparece en convivencia con el gobierno y por el otro lo jaquea. Por otra parte, está cuestionado por grandes grupos organizados como la CGT de Córdoba.

¿Agustín Tosco es un hombre para el radicalismo?
Es un autentico líder gremial, ubicado en una línea nacional y popular. Siempre tuve la esperanza de que, abierta la inscripción en el partido, lo contáramos en nuestras filas. No sé lo que hará porque todavía esta preso.

Por orden, entre otros, de un ministro radical.
Arturo Mor Roig no es radical. A partir del hecho que asume como ministro y dice renunciar a la actividad política, sus actitudes no necesitan comentarios.

¿Para que juega la nueva derecha del ingeniero Álvaro Alsogaray y Julio Cueto Rúa?
Ellos no quieren, en definitiva, ir a elecciones, porque no representan nada popularmente. Trabajar para impedir los comicios y para algo más; sostener sus privilegios como representantes de intereses foráneos. No tienen ideología, defienden monopolios.

¿Cree en la existencia de militares oportunistas?
Esa calificación supone también un modelo extraño. Ningún golpe de Estado de los efectuados a partir de 1930 ha dejado de beneficiar al liberalismo colonialista. Ningún buen programa militar puede reemplazar a la democracia.



























Fuente: Conrado Storani: "La revolución a través de la democracia" J.L.B, 12 de octubre de 1972

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