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viernes, 22 de abril de 2011

Aristobulo del Valle: "Discurso sobre intervenciones federales" (30 de julio de 1893)

La experiencia universal demuestra que no hay la posibilidad humana de que un partido político se conserve por siempre en el gobierno y que continúe gobernando bien, y es por eso que caen y se suceden lo partidos que gobiernan, y a esta ley social no hay partido alguno sobre la tierra que haya resistido.

Las dinastías napoleónicas, con todo su prestigio, cayeron, y la monarquía de Julio,a pesar de la excelencia constitucional de su régimen y de los hombres distinguidos que la secundaron, cayó también. Cayó el socialismo como cayó la restauración, a pesar de los entusiasmos de la raza y de los esfuerzos de los legitimistas, como han caído todos los gobiernos de partido de todos los pueblos de la tierra cuando han violado la ley eterna de la rotación en el mando, a favor de la cual, los partidos de Gobierno se depuran en la oposición, y los de la oposición se ensayan en él e intentan realizar sus ideales,luchando con los inconvenientes de la vida gubernamental.

Es simplemente a favor de esta ley que se puede considerar como la rotación periódica y regular, casi tan regular como el movimiento sideral, que se mantiene la paz y se realiza el progreso dentro del mecanismo del Gobierno inglés.

¿Por qué, señor presidente, el gobierno inglés se transmite de partido a partido, sin sacudimientos, sin trastornos, sin convulsiones? Porque aquel pueblo ha llegado a adquirir esta experiencia suprema de la vida política: que después de haber estado seis o siete años en el Gobierno un partido, está gastado, y que su conciencia es dejar el Gobierno para que la oposición le sustituya y se gaste a su turno.

He sido testigo de lo que pasó en Inglaterra en 1885, en la época de las elecciones generales.Gobernaba el Ministerio Salisbury, ministerio conservador. Se acercaba la elección general del Parlamento. Faltaban dos meses para la elección; esta elección iba a realizarse bajo el Gobierno del partido conservador, y dio motivo a esta particularidad.Se sabe que una mayoría parlamentaria basta en Inglaterra para determinar la caída del Ministerio.

Se produjo una cuestión de poco valer, y el Ministerio fue vencido porque no llamó a sus adherentes a votar. Todo el mundo se sorprendió; ¿por qué el partido conservador se ha dejado vencer en esta cuestión? ¿Por qué, tratándose de un asunto insignificante, se declara fuera de las condiciones para gobernar, y renuncia al Gobierno?

Era porque los hombres que dirigían al partido conservador creyeron que después de aquella hora, no podían gobernar con éxito y que convenía entregar el poder a sus adversarios,y realizaron un acto sorprendente para nosotros: les entregaron el Gobierno dos meses antes de la elección. Tuvo éste lugar, y como la opinión estaba ya en favor del partido liberal, Gladstone fue al Ministerio y constituyó una mayoría poderosa; pero Gladstone acariciaba en su mente la idea de la liberación de Irlanda, idea que debía producir gran conmociónen su partido. Presenta el proyecto, y por su causa, pierde la mayoría antes de seis meses de haber formado el gobierno. He ahí el resultado de la maniobra política del partido conservador. Había sido vencido en la lucha; dejó subir a su adversario y éste cayó a su vez sin que nadie lo empujara, lo que llevó de nuevo al Gobierno al partido conservador.

Tal es la lógica de la vida de todos los partidos en el mundo civilizado: pasar periódicamente del gobierno a la oposición y de la oposición al Gobierno.

Es por esta ley que los partidos se renuevan en las funciones del poder.

Entonces, pues, señor presidente, si ninguna otra razón existiera, ésta bastaría para explicar la descomposición política que se opera en la provincia de Santa Fe. Esa descomposición,los señores senadores de aquella provincia saben ya las proporciones que tiene. La ciudad de Rosario está, según nuestros informes, dominada por la revolución;los pueblos circunvecinos al Rosario se encuentran en las mismas condiciones y la ciudad de Santa Fe se prepara para recibir el asalto de las fuerzas que van a atacarla. Tales son los datos que he recogido hace poco, antes de venir a la Cámara. No sé si la situaciónse habrá modificado. Si el señor senador por Santa Fe tiene algún otro, podría ponerlo en conocimiento de la Cámara.

¿Cómo se puede decir, señor presidente, y decir con verdad que en la revoluciónde Santa Fe no hay sino criminales y extranjeros? ¿Cómo puede decir eso el gobernador de Santa Fe, sino bajo la presión de su situación extrema? ¿Cómo puede decir eso el señor senador por Santa Fe, que conoce cuál es el estado de aquella Provincia?…

Pero ¿para qué recriminaciones?

Todo lo que el Poder Ejecutivo pide respecto de Santa Fe es lo que pide respecto de Buenos Aires, es lo que pide respecto de San Luis.

Hay en Santa Fe una enfermedad política; vamos a examinarla y a curarla, vamosa curarla, no en bien del Partido Radical, autor de la revolución, no en bien del partido gubernista, que podrá alegar más o menos derechos de mantener el poder por toda la vida; vamos a examinarla y a curarla en favor y en bien del país.Y cuando hayamos abordado y decidido la difícil situación de tres o cuatro provincias argentinas que claman porque se regularice su estado, habremos resuelto la cuestión política de actualidad, no para bien de uno, sino para bien de todos, y los partidos desalojados del gobierno se depurarán en la oposición y volverán mañana al Gobierno,porque, créame el señor senador, tengo bastante experiencia política para saber que los mismos apóstoles del día llegarán a ser los pecadores mañana, si se perpetúan en el poder por diez o veinte años, como se ha perpetuado el señor senador.








Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO /  III Natalio R. Botana – Ezequiel Gallo De la República posible a la República verdadera (1880-1910)

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