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martes, 14 de diciembre de 2010

FORJA: "Manifiesto al Pueblo de la República" (2 de septiembre de 1935)

Desde el 6 de septiembre de 1930 las oligarquías gobernantes desarrollan un plan sistemático para aniquilar la soberanía del pueblo, transfiriendo a grupos de especuladores el goce de los bienes de la Nación, sin hallar resistencia efectiva en los llamados partidos opositores, que, aprovechando la abstención radical, fueron a compartir posiciones con el pretexto de defender, desde ellas, los derechos populares. Deploramos que las autoridades de la Unión Cívica Radical, con el pretexto de conseguir la soberanía política del pueblo, estén colaborando con las oligarquías económicas entregadas al capital extranjero... Todos los aspectos de la vida nacional que se pasa a examinar, demuestran que ya se ha impuesto a la República una tiranía económica, ejercida en beneficio propio por capitalistas extranjeros a quienes se han dado derechos y bienes de la Nación Argentina; y que, por las facultades extraordinarias que este Congreso y los jueces han dado al Gobierno Nacional y por la supresión de derechos individuales, se ha echado las bases para establecer de inmediato una dictadura política que asegure y consolide aquella tiranía. El Banco Central es una sociedad gobernada exclusivamente por los Bancos, en el cual el Estado, el Banco de la Nación Argentina y los bancos oficiales de las provincias tienen sólo 3 representantes sobre 14 miembros del Directorio, de modo que la casi totalidad son nombrados por los bancos particulares. De modo que a este banco de capitalistas extranjeros se le ha dado un poder dictatorial en materia de bancos, moneda, crédito, industria, comercio interno, importación y exportación, haciéndose de él una fuerza superior a la de la Nación, las provincias y municipalidades, sin intervención eficaz de los representantes del pueblo argentino. Por otra parte, hay que considerar que el capitalismo británico tiene en sus manos por medio del trust frigorífico y de los transportes marítimos, el dominio de la industria ganadera, a la vez que los comercios de tiendas y almacén más completos y poderosos de las ciudades principales del país, así como le comercio de las máquinas agrícolas. Se debe tener en cuenta también que las empresas ferroviarias inglesas dominan toda la zona portuaria de ultramar del país, desde Bahía Blanca a Rosario, así como las zonas de los territorios del sur y la cordillera. Vale decir, todas las puertas aduaneras y estratégicas de la República , sin contar la dominación marítima que ejercen en los territorios del sur, con la posesión de las Islas Malvinas y el absoluto predominio industrial y comercial que el capitalismo británico tiene en dichos territorios... Está de más hacer resaltar la absoluta incompatibilidad de estas dobles funciones del doctor Leguizamón, que es quizá el ciudadano argentino que recibe mayores beneficios del capitalismo británico. El Dr. Leguizamón estaba pagado por las empresas inglesas para que les defienda sus intereses en la Argentina, al mismo tiempo que le pagaba el gobierno para que le defienda los suyos en Inglaterra. Por el carácter de sus funciones plenipotenciarias y por la larga ausencia del Dr. Roca de Londres, en realidad fue el Dr. Leguizamón quién tramitó el tratado de Londres, que ha resultado tan desastroso para la Argentina y tan beneficioso para Inglaterra... El Tratado de Londres es una afrenta para la soberanía nacional y el pueblo argentino y, por estar fundamentado en una manifiesta prevaricación, está viciado de absoluta nulidad... Por el progresivo aumento de todos los impuestos de consumo y al trabajo, la progresiva disminución de los sueldos y salarios de los empleados y obreros del Estado y de las empresas particulares y extranjeras de servicios públicos, la progresiva desvalorización de la moneda, el progresivo aumento del presupuesto y de los empréstitos internos y externos, los gobierno surgidos de la revolución de septiembre han agobiado al pueblo argentino, con el pretexto de pagar deudas y salvar el crédito. Mientras no se ha exigido a las empresas extranjeras de servicios públicos que rebajen sus tarifas, a la vez que se les ha permitido que rebajen los sueldos y salarios de sus empleados y obreros, y que los despidan a su antojo por razones de economía, cuando nadie ignora que los gastos de explotación , por diversos factores, han disminuido considerablemente; al mismo tiempo que se ha privilegiado a los trust y empresas extranjeras -que monopolizan y explotan los servicios públicos y las riquezas naturales del país - en los gravámenes impuestos por la ley de cambio, provocando con todos ello el empobrecimiento general del país en beneficio exclusivo del capitalismo monopolista extranjero, con el agravante de haberse exigido todos estos sacrificios económicos al pueblo argentino, so pretexto de salvar su honor y crédito, en los momentos que todas las potencias europeas suspendían sin término el pago de sus deudas, sin que esas potencias se hayan sentido por eso ni desacreditadas ni deshonradas. Ahora los trust has tendido su organización clandestina para apropiarse de los frutos del trabajo nacional, que comprarán con la inagotable emisión de papeles de la máquina del Banco Central, y que venderán a precio de oro. Pues los trust son brazos del Banco Central para la expoliación del pueblo de toda la República. La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, al desplegar la vieja bandera de Hipólito Yrigoyen, arriada por la actual dirección del radicalismo, ha entrado en la lucha, dispuesta a cumplir el último mandato del jefe:  
"Hay que empezar de nuevo""


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