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domingo, 10 de febrero de 2019

Juan Bautista Yofre: "Entre Caracas y República Dominicana. El pacto con Arturo Frondizi" (4 de febrero de 2017)


Entre 1956 y 1958 Perón vivió en Caracas, cuando gobernaba el general Marcos Pérez Jiménez, un militar que había accedido al poder en 1948 tras una sucesión de gobiernos inestables. "Nunca tuve la oportunidad de verlo -relato el ex mandatario argentino en Yo, Juan Domingo Perón-, aunque muchos funcionarios y aun ministros suyos fueron mis amigos […] A mi juicio, el gobierno de Pérez Jiménez fue bueno desde el punto de vista administrativo y malo desde el punto de vista humano". Según el argentino, a la política del regordete presidente venezolano le faltaba "proyección social". Para Perón los venezolanos "eran esclavos de su exuberante producción petrolífera porque tenían que importar de los Estados Unidos los alimentos en lata y un país que no produce su propia comida es siempre tributario de los que la producen. La solución mía era 'sembrar el petróleo', es decir, que toda la riqueza que se sacara del petróleo se dedicase a sembrar y criar ganado para hacer carne, maíz, hortalizas".

En septiembre de 1956 llegó a la capital venezolana, desde Brasil, el mayor Pablo Vicente, el que había defendido a Perón en junio de 1955; sufrido cárcel e intervenido en la sublevación del general Juan José Valle (fusilado el 12 de junio de 1956). En un largo reportaje inédito que le hizo el historiador y diplomático Guillermo Gassio, en Montevideo, durante junio de 1977, Vicente relató que cuando llegó a Caracas "ya se encontraban el general (Raúl) Tanco, el coronel González, el teniente coronel Salinas, el coronel Nasta y otros militares que habían participado junto conmigo en el movimiento del 9 de junio y que se exiliaron. Ellos habían ido a vivir a Caracas pero Perón no los había recibido por una intriga que había creado un argentino que se titulaba peronista, que se había metido debajo del ala a Perón, un tal Rodolfo Martínez, alias Martincho, que había ido a vivir también con Perón en ese departamento de living comedor, dos dormitorios, baño y cocina. Vivíamos en el Edificio House Mary de la avenida Andrés Bello y Cuarta Transversal de Guaycaipuru" (Perón, el 26 de octubre de 1956, le da a Gayol la dirección de su nueva morada y la escribió así: Edificio "Jos Mary", Departamento 19, Avenida Andrés Bello y 4ª Transversal de Guaicaipuro).

"Era tan difícil la situación económica de Perón en ese momento –cuenta Vicente—que nosotros habíamos convertido los dos dormitorios para dormir en living. Recibíamos gente que venía a visitar a Perón en el comedor porque la habíamos convertido en oficina. Era un ambiente que lo separábamos con una cortina de tela que la corríamos y almorzábamos y cenábamos en la cocina. Debo decirle más, eran comidas bastante modestas y tomábamos vino nada más que los domingos, un vasito cada uno, porque había que medirse hasta en el vino porque no había plata".

Mientras el gobierno de la Revolución Libertadora debatía sobre cuándo convocar a elecciones para integrar una Convención Constituyente y luego llamar a elecciones presidenciales y entregar el poder, el año 1957 comenzó con una crisis de gabinete y el nuevo Ministro del Interior sería Carlos Alconada Aramburú y el nuevo canciller Alfonso Laferrere. Para algunos observadores la designación de Alconada, aconsejada por Ricardo Balbín, marcaba la preferencia de Aramburu por el dirigente platense de la UCR.

La crisis del radicalismo ya había mostrado sus primeros signos a fines de 1956 cuando el sector de Arturo Frondizi –presidente del Comité Nacional—se lanzó a propiciar un candidato presidencial para presionar al gobierno a llamar a elecciones. El Movimiento de Intransigencia Radical apoyó la fórmula Frondizi-Gómez (creando la Unión Cívica Radical Intransigente) y el sector de Ricardo Balbín (que exigía el voto de los afiliados) constituyó la Unión Cívica Radical del Pueblo, propugnando la fórmula Balbín-Santiago H. Castillo.

En medio de los coletazos militares, el 18 de marzo de 1957, los dirigentes peronistas John William Cooke, Jorge Antonio, Héctor Cámpora, Guillermo Patricio Kelly, Jorge Antonio, Pedro Gomis y José Espejo logran huir de la cárcel de Río Gallegos y exiliarse en Chile. Desde Caracas, Juan Domingo Perón le expresa a Cooke "la satisfacción que he tenido con la piantada espectacular de ustedes. Realmente 'nos saltaron los tapones' cuando recibimos insólitamente la información". Bajo la conducción de Cooke se constituye en Santiago de Chile el "Comando Adelantado" del peronismo, se organizan aún más los grupos clandestinos de la resistencia, los comandos de exiliados y comienzan a cruzar la cordillera de los Andes distintos exponentes de la política argentina. Rogelio Frigerio entre otros.

Mientras se desarrollaba la campaña para la elección de convencionales constituyentes, el sábado 25 de mayo Perón es víctima de un atentado explosivo del cual salió ileso. El General, en esa época, vivía en la quinta "Mema" en la urbanización El Rosal y era custodiado por la policía venezolana. Isaac Gilaberte y Ramón Landajo vivían en otra parte y cuidaban el automóvil Opel de Perón. Cuando Isaac Gilaberte se subió al auto, para ir a buscar carne para ofrecer un asado, y comenzó a conducirlo, se produjo la explosión de una bomba de tiempo. El chofer quedó quedo levemente herido y el auto se incendió. La consecuencia inmediata fue que el embajador argentino, general Carlos Severo Toranzo Montero –que acuso a Perón de fabricar un autoatentado y según el ex presidente el general era "un infradotado, alérgico a cualquier aprendizaje" (Conversaciones con Perón, Enrique Pavón Pereyra, Colihue/Hachette, Buenos Aires, 1978)-, fue declarado persona non grata y en julio el gobierno de Buenos Aires rompió relaciones con Venezuela. El autor del atentado, de apellido Sorolla, pertenecía al Servicio de Inteligencia del Ejército, huyo a Colombia (Cómo se salvó Perón del ataque en Caracas, La Nación, Buenos Aires 31 de julio de 2002).

Durante la campaña para la elección de convencionales constituyentes, Perón sostenía que el gobierno que convocaba a elecciones era ilegal y al estar excluido el peronismo convertía a la convocatoria en más ilegal. Por lo tanto mandó votar en blanco, abstenerse o anularlo. Arturo Frondizi mientras tanto pedía apoyo para consolidar su proyecto "nacional y popular". El 17 de mayo de 1957, Perón le escribe a Cooke: "Lo importante de esto es que Frondizi, habla ya totalmente en Peronista y no solo promete el restablecimiento de todas las conquistas dadas por el peronismo, sino que ha aplaudido públicamente a las mismas, declarando que el peronismo tiene el honor de haberlas otorgado" (Correspondencia Perón-Cooke, Tomo I, Editorial Granica, Buenos Aires 1973).

Finalmente, el 28 de julio constató que los votos en blanco eran mayoritarios: 2.119.147; la UCRP (Balbín); 2.117.160 y la UCRI (Frondizi) con 1.821.459.

El 30 de agosto de 1957 se inauguraron las sesiones de la Asamblea Nacional Constituyente -con 210 convencionales- y en el mismo acto los 75 constituyentes que respondían a Frondizi se retiraron, argumentando la ilegalidad del cuerpo, de acuerdo a lo prometido en la campaña electoral, dejando a la convención con un quorum precario. Casi tres meses más tarde -15 de noviembre-también se retiraron los demócratas y un sector de la Unión Cívica Radical del Pueblo. El proyecto de reforma inspirado por el gobierno de Aramburu había fracasado.

A los pocos días comienzan conversaciones más serias entre la UCRI y el "Comando Adelantado" del peronismo en Chile. Por allí pasaron el entonces frondizista Ricardo Rojo (ex abogado de Cooke cuando fue detenido por el Gobierno Provisional), Ramón Prieto (era un talentoso sindicalista español, emigrado de España, periodista y ensayista, hombre de confianza de Rogelio Frigerio y autor de "El Pacto") y Rogelio Frigerio. A diferencia de otros miembros, John William Cooke era partidario de la salida electoral y de preparar al Movimiento para las batallas en las urnas, contó Ramón Prieto en "El Pacto". En la capital trasandina, Cooke y Rogelio Frigerio concuerdan un primer documento destacando que se deben "valorar todos los imponderables que habría que resolver de una manera orgánica antes que dos fuerzas como el peronismo y la UCRI encontraran puntos de coincidencia que las unificaran en la acción".

Con el Informe Político en la mano y otros papeles (que poseo), Ramón Prieto llegó a Caracas -por tres días- a mediados de noviembre (no diciembre como dicen algunos autores que trabajan sin documentos). Ya para esas horas, Perón contaba con un larguísimo informe de Cooke de fines de agosto de 1957, que sostenía: "Cerrado el camino insurreccional inmediato, no podemos pensar en mantener la unidad mediante un nuevo voto en blanco que de triunfo a la Tiranía. Hay que buscar una solución de tipo político".

Juan Domingo Perón recibió el emisario frondizista en su humilde departamento de la Avenida Urdaneta. En la ocasión, el enviado de Frigerio le trazó un sucinto panorama, reconociendo que el peronismo era todavía la mayoría; que la UCRI rompía el frente antiperonista y que si el frondizismo se abstenía o votaba en blanco institucionalizaría a la fracción más reaccionaria de la Revolución Libertadora. Luego de una larga exposición, Prieto se retiró y volvió al día siguiente para seguir conversando. Tras unas primeras palabras sobre la situación militar a la que Perón le otorgaba especial atención, el dueño de casa dijo: "He pensado sobre el informe. Lo creo objetivo y veraz. Para ustedes la salida está en empujar a Frondizi a que profundice la quiebra de la unidad antiperonista y, en última instancia darle apoyo electoral para que liquide al continuismo. Pero esa maniobra requiere una conversación a fondo con alguien que lo represente, porque presupone compromisos mutuos que, aunque deban permanecer en reserva para evitar la contra-maniobra gorila, yo no voy asumir sin debatirlos con ese emisario".

A continuación Prieto sugirió que el enviado sería Rogelio Frigerio, director del semanario "Qué", muy leído por el ex mandatario, y Perón aceptó.

Pocas horas antes de la cumbre con Frigerio, Perón convocó a un grupo de dirigentes peronistas para transmitirles lo que estaba sucediendo con el frondizismo, escucharlos y tomar una decisión. En dicho plenario el ex presidente dijo: "Frondizi está insinuando que lo apoyemos; a cambio llamaría a nuevas elecciones completamente libres. Como ustedes saben han venido para que yo decida sobre este tema, lo voy a pensar y en pocos días más voy a tomar una decisión".

Cuando salió de la habitación, en la que solo quedó Borlenghi, Cooke me dijo: "Ya está decidido. Y me pidió que fuera al edificio Bolívar a poner un telegrama a Chile: "Que viaje Roberto". El tal "Roberto" era Frigerio (Esto lo relata Enrique Oliva -Francois Lepot- en una nota. No coincide con el texto del telegrama acordado con Prieto).

El 3 de enero de 1958, Rogelio Frigerio llegó a Caracas para dialogar con Juan Domingo Perón. Años más tarde le contaría al periodista Fanor Díaz: "Tuvimos dos o tres días de extensas e intensas conversaciones hasta que debimos interrumpirlas, felizmente cuando habíamos tratado las cuestiones fundamentales, en razón del movimiento militar que derrocó a Pérez Jiménez".

Frigerio, sin ponerse nervioso, le explicó al periodista Fanor Díaz que en el momento de su encuentro con Perón en Venezuela el peronismo se encontraba aislado. Por dos razones: por las acciones violentas de la resistencia "que inicialmente fue alentada por el propio Perón" y el "votoblanquismo" que había llevado a "automarginarse, de dejar el campo libre al enemigo, y había sido admitido a regañadientes por las bases". Para Frigerio "la iniciativa (del Pacto) surgió de Perón. Nosotros, si bien no queríamos ser usufructuarios pasivos de la proscripción, no podíamos forzar los hechos. Debíamos limitarnos a hacer lo posible para que las condiciones del entendimiento maduraran naturalmente […] A mi regreso "Qué" hizo la crónica de mi visita a Caracas bajo el título "Misión Cumplida". Todo estaba muy claro, no había nada espurio ni oculto. No ocurría lo mismo, más tarde, con otros visitantes que Perón recibiría en secreto durante su largo exilio." "Le voy a contestar concretamente, con las evidencias de que nuestro acuerdo con Perón no fue secreto".

El documento contenía cláusulas muy concretas y tiempos para cumplirlas, en lo social, sindical (normalización de los sindicatos, etc.); político (anulación del decreto que prohibía al peronismo); interdicciones; devolución de los bienes de la Fundación Eva Perón; reemplazo de los miembros de la Corte Suprema. Perón se comprometía a "interponer sus buenos oficios y su influencia para lograr el clima pacífico y de colaboración popular indispensable para llevar a cabo los objetivos establecidos en el presente plan". Frondizi, a su vez, se comprometía a "arbitrar los medios para el cumplimiento de las cláusulas precedentes".

Al margen del Pacto las partes acordaron que el futuro embajador argentino en los Estados Unidos "sería designado con la aprobación del peronismo". El Pacto lleva fecha "Febrero de mil novecientos cincuenta y ocho". Es decir se aprobó definitivamente en República Dominicana.

También Enrique Oliva puso su nota de color en su relato sobre el armado del Pacto: mientras hablaba Frigerio se animó a preguntarle a Perón "¿por qué no ponemos esto y aquello?", y Perón decía: "Sí m'hijo, póngalo".

Si bien el general Marcos Evangelista Pérez Jiménez sofocó el conato militar que estalló el 1º de enero de 1958, dos semanas más tarde volvió a producirse un levantamiento cívico militar que lo obligó a huir de Venezuela a la tierra de Rafael Leónidas Trujillo. Durante horas Caracas fue tierra de nadie, escenario de saqueos, enfrentamientos en las calles, muertos, asaltos, el caos total. En su apuro por escapar, la señora de Pérez Jiménez olvido en el aeropuerto una valija con no menos de de dos millones de dólares. Ante la posibilidad de un atentado a su persona, Perón, Isabel, Américo Barrios y Cooke se refugian en la embajada dominicana. Perón cuenta en "Yo, Juan Domingo Perón" que los hechos sangrientos de las calles de Caracas revelan, a su juicio, el carácter comunista de la revolución que arrojó a Marcos Pérez Jiménez "fue obra de curas y comunistas aliados".

El 27 de enero de 1958, Juan Domingo Perón partió a la República Dominicana e Isabelita viajó unos días más tarde. Inicialmente, el ex presidente se instaló en el Hotel Jaragua pero como era muy caro Trujillo lo albergó en el Hotel Paz que era del gobierno. Allí estará el primer año en la isla. Como se encontraba muy pobre, Trujillo le entregó 25.000 dólares. Pocos días más tarde llegan a "Ciudad Trujillo" (Santo Domingo) Isabelita, Cooke, Landajo y el periodista Américo Barrios.

Según sostienen los periodistas que trabajaron en "Yo, Juan Domingo Perón" y que lo hicieron sobre la base de muchas horas de grabación en Puerta de Hierro, España, Perón al llegar a República Dominicana no tenía un peso. Comentó que "los muchachos no tienen ni para los puchos" y que el presidente Trujillo lo ayudó.

Jorge Antonio dirá más tarde que "le llevaron 85.000 dólares a Perón, el propio Frigerio los llevó" (Jorge Antonio, reportaje en Noticias, enero de 2004. Tomado de Argentina 1950-1980, de Mariano Caucino). Si lo hizo no fue en Caracas porque como hemos visto llegó a "Ciudad Trujillo" con lo puesto y "El Benefactor" debió socorrerlo. Una de las tantas inexactitudes de la historia.

Será en Venezuela donde González Torrado volvió a juntarse con su esposa y sus hijos que llegan a Caracas en el buque "Río Jachal". Como estaba escaso de dinero –lo mismo que Juan Perón- la familia González Torrado vive en la casa del conocido animador televisivo Roberto Galán. Él va a estar presente en Caracas cuando Rogelio Frigerio viaja para entrevistarse con el ex presidente Perón y delinear lo que se denominará el Pacto de Caracas.

Tras la revolución contra el general Marcos Pérez Jiménez -en la que Cora de González Torrado es una de las personas que gestiona el asilo de Perón en la embajada dominicana, junto con el Nuncio Apostólico- la familia González Torrado se traslada a República Dominicana (Estos detalles los brindó Rolando González Bunster).

El 1º de Mayo de 1958, el doctor Arturo Frondizi asumió el cargo de Presidente de la Nación. "El Flaco", como algunos le decían, alto, con sus inconfundibles anteojos con armazón de carey, trazado con un impecable frac pronunció su discurso inaugural ante la Asamblea Legislativa (no se presentaron los diputados nacionales de la UCRP), con las presencias de numerosas delegaciones extranjeras –destacándose el mandatario peruano Manuel Prado y el vicepresidente estadounidense Richard Nixon-, el nuevo pronunció un largo discurso , en el que destacó: "Es necesario sellar definitivamente el reencuentro de los argentinos; eliminar los motivos de encono, los pretextos de revancha y los últimos vestigios de persecución.

Debemos extirpar de raíz el odio. El pasado queda a nuestras espaldas. No nos volveremos a remover las culpas ni a deslindar responsabilidades".


Al instalarse en la Casa Rosada, Frondizi comenzó a moverse dentro de los límites que le fueron marcando las fuerzas militares y políticas de la oposición. El clima que se respiraba era la imprevisibilidad. No se sabía que problema estallaría al día siguiente mientras se trataba de gobernar un país fragmentado.

En las primeras semanas se cumplió con un punto del Pacto al dictar una amnistía del que salió beneficiado el peronismo. Luego vendría el cambio de los ministros de la Corte Suprema de la Nación y se declaró al Poder Judicial "en comisión". El 24 de julio se anuncia un plan petrolero destinado a lograr el autoabastecimiento. Se promulgó la Ley de Asociaciones Profesionales y se devolvió la personería a la Confederación General Económica, dirigida por José Ber Gelbard. En septiembre, el Presidente enfrenta durante doce días una crisis en la Fuerza Aérea.

Durante toda su gestión Arturo Frondizi hubo de soportar innumerables planteos militares que fueron erosionando su poder y su gestión. La inestabilidad fue la marca de la época y el Pacto era la cuestión o la excusa para frenar los cambios.

Desde lo más profundo del archivo personal de Juan Domingo Perón, surge, más de seis décadas después, un inventario escrito por el propio Perón de cuánto fue recibiendo de Rogelio Frigerio, o del gobierno de Arturo Frondizi. El ex presidente -detallista como era- se encargó muy bien de dejar asentado: "Luis Ramón González Torrado. Sobre el dinero que entregó por encargo del Gobierno (Frigerio)".

Para ser sincero no encuentro explicación de por qué no se lo ayudó antes a Perón y tuvo que auxiliarlo "El Benefactor", general Rafael Leónidas Trujillo. Al mismo tiempo me permito reiterar y preguntar: ¿No era que Perón se había llevado una fortuna de su paso por el gobierno?
Arturo Frondizi asumió como Presidente de la Nación el 1º de Mayo de 1958. Del primer documento surge que el primer pago que el gobierno constitucional de la Argentina le hizo al General fue el 8 de agosto de 1958. ¿Por qué? La explicación lógica que reconozco es que en el Pacto se convino que las "medidas" acordadas "se adoptarán dentro de un plazo máximo de noventa (90) días a contar desde la asunción del mando".  Para las medidas de "normalización…de los sindicatos y la Confederación General del Trabajo, todo se cumplirá en un plazo de ciento veinte (120) días". La entrega del primer pago se realizó a los 120 días de haber asumido Frondizi la Presidencia de la Nación.

"Según González Torrado cobró", anotó Perón en un segundo "arqueo" de sus bienes, en el que dejó constancia que Luís González Torrado le cobró una "comisión" por las gestiones. En total, hasta ese momento, Juan Domingo Perón recibió 475.000 dólares.

Como Perón entendía que el Pacto no se estaba cumpliendo, bajo la consigna "al que me engaña una vez, lo perdono; al que me engaña dos veces, lo maldigo; si me engaña tres veces, me maldigo", Juan Domingo Perón, en junio de 1959, denuncia su pacto con Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, dando a conocer su texto. De ahí a una severa crisis militar había sólo un paso. El planteo se va a desarrollar ante el silencio de la sociedad y termina con los desplazamientos del Secretario, general Solanas Pacheco, y el subsecretario de Guerra. Parecía una "chirinada" pero se llevó puesto a algunas de las figuras más destacadas del gabinete presidencial. Entre otras al canciller Carlos Florit.






Apunte manuscrito por Perón de las sumas recibidas por el Pacto de Caracas. "Según González Torrado cobró", anotó Perón en un segundo "arqueo" de sus bienes, en el que dejó constancia que Luís González Torrado le cobró una "comisión" por las gestiones. En total, hasta ese momento, Juan Domingo Perón recibió 475.000 dólares.









Fuente: "Entre Caracas y República Dominicana. El pacto con Arturo Frondizi" en "Isabel Perón: su vida desde los inicios en fotos y documentos nunca vistos" de Juan Bautista Yofre en Infobae del 4 de febrero de 2017.


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