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lunes, 30 de octubre de 2017

Gabriel Martínez Campos: "Informe al Canciller H. Pueyrredón sobre la abdicacion del Zar Nicolas II" (17 de marzo de 1917)

Petrogrado, 17 de marzo de 1917

N°15

A Señor D.D.H de Pueyrredón

Ministro de Relaciones Exterior ad interin

Sr. Ministro:

El viernes 9 del corriente la clase obrera de la capital declárese en huelga como protesta de la escasez de alimentos, principalmente de pan. A la protesta de los obreros siguió la de la población en general, produciéndose entonces graves desórdenes que durante el viernes y sábado la Policía pudo a duras penas reprimir.

Mientras esto ocurría, el Presidente de la Duma , Sr. Ratzianko, enviaba al Emperador un telegrama informándolo de la situación angustiosa en que se encontraba Petrogrado y de la incapacidad que mostraba el Gobierno para hacer respetar el orden, agregando que si este estado de cosas se prolongaba podría degenerar en un movimiento político. Un telegrama análogo expidió a los generales Rousky y Broussilaff, jefes de los Ejércitos en campaña, para que lo transmitiesen al Emperador y lo decidieran a intervenir.

El Zar, por toda respuesta, lanzó un úkase clausurando la Duma.

El domingo los acontecimientos se precipitaron, pues, el ejército haciendo causa común con el pueblo abandonó los cuarteles trabando sangrientos combates con la Policía, única fuerza que permanecía fiel al Gobierno. Las tropas que fueron llamadas de los alrededores fraternizaron enseguida con las amotinadas, quedando éstas desde esa noche, dueñas de la situación.

Convocada la Duma en las primeras horas del lunes, su Presidente Sr. Ratzianko, dio cuenta del úkase, que fue recibido con protestas unánimes, resolviendo la Asamblea rechazarlo y proclamar, en medio del mayor entusiasmo, un Comité compuesto de sus miembros más conspicuos que se encargase de la dirección del movimiento y de restablecer el orden.

Entretanto, las fuerzas amotinadas se apoderaban de algunos edificios públicos enarbolando la bandera roja, destruían otros como la Policía y el Palacio de Justicia, arrestaban a los ministros de la Corona, a los ex jefes de Gabinete y a varios personajes del régimen que caducaba.

Ensoberbecida la soldadesca, entregáse al saqueo y al incendio, ofreciendo Petrogrado un espectáculo terrorífico durante dos días hasta que el Comité nombrado por la Duma, consiguió, el jueves, restablecer una calma relativa.

Pude en esas circunstancias conferenciar con el Decano del Cuerpo Diplomático, que lo es el Embajador de Inglaterra, y enviar a V.E. el despacho cifrado que confirmo por nota separada.

Las informaciones que transmití esa mañana, fueron ratificadas más tarde, constituyéndose un Gobierno Provisorio bajo la Presidencia del Príncipe Lvov y entrando a desempeñar la cartera de Relaciones Exteriores el Sr. Pablo Mihionkov, leader del Partido Constitucional Democrático, de cuya actuación como diputado y escritor he tenido oportunidad de ocuparme anteriormente.

Acto continuo, la Duma, después de expedir un manifiesto que acompaño adjunto y en el que esboza el programa del nuevo Gobierno, pidió la abdicación del Zar, comisionando al Sr. Goutchkaft, Ministro de Guerra del nuevo gabinete, para que la recabase de S.M. cerca del Cuartel General, en Pskov, donde se encontraba arrestado desde el martes 13.

Al día siguiente, Nicolás II dirigía un mensaje al Vicealmirante Nepermine, Jefe de la Flota del Mar Báltico, que lo transmitió a la Duma, en el cual expresaba que “encontrándose en manos del pueblo y del ejército el honor y el porvenir de Rusia, para conducir la guerra hasta la victoria en compañía de sus aliados, exigía esta situación una estrecha unión interna, y, que siendo él un obstáculo para la prosecución de tan altos fines, abdicaba la Corona como también lo hacía en nombre de su hijo el Gran Duque Alejo, en favor de su hermano el Gran Duque Miguel”.

Este mensaje fue comunicado al Gran Duque en su Palacio por una delegación de la Duma, contestando éste “que no vacilará en aceptar el trono si tuviera la seguridad de que su determinación respondiese a los deseos y al bienestar de Rusia; pero que interiorizado como estaba de las divergencias que existían respecto de la forma de Gobierno futuro, se abstenía de una declaración, esperando el veredicto nacional”.

A este estado de cosas ha llegado la situación, Señor Ministro, en el momento en el que escribo estas líneas, habiendo desaparecido, felizmente, la gravedad que inspiraban tales acontecimientos.

Me limito en la presente nota a la simple exposición de los hechos ocurridos, prometiéndome más tarde y con mayores detalles, informar a V.E., sobre el proceso de este movimiento que ha venido a cambiar la faz política y social de Rusia.

Tengo la honra de saludar a V.E. con mi más alta consideración

G. Martínez-Campos







Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Crónica detallada del Enviado Argentino en Rusia, Gabriel Martínez Campos, dirigida al canciller argentino Honorio Pueyrredón, en la que narra minuciosamente la abdicación del Zar Nicolás II, el armado de la Duma y la antesala de lo que sería la toma del poder de los Soviets Bolcheviques, 17 de marzo de 1917.

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