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lunes, 30 de marzo de 2015

Osvaldo Alvarez Guerrero: "El Radicalismo en su hora más crítica" (octubre de 2004)

Buenos Aires, octubre de 2004.

I.- La Doctrina y el Programa.

La doctrina de la Unión Civica Radical es un conjunto orgánico de ideas liminares, valores eticos y principios, que unen en el pensamiento y en la acción política ciudadana a todos quienes las profesan y pertenecen a nuestra organización partidaria. La doctrina identifica tanto al Partido como a sus afiliados y militantes.

La doctrina del  radicalismo parte de una interpretación de la historia de la Argentina. Tiene su razon de ser en el proceso emancipatorio de la Argentina. La Doctrina es una hermenéutica crítica y afirmativa de  esa historia,  y de las  luchas y contradicciones del sujeto que la protagoniza: su pueblo. Es una permanencia y no depende de circunstancias. Debe estar ajena a todo oportunismo o pragmatismo mal entendido.

La Doctrina de la Unión Civica Radical  esta conformada por la Profesión de Fe Doctrinaria. y las bases de acción política, ratificadas varias veces por las autoridades del Partido: en 1957, al constituirse la Unión Civica Radical del Pueblo, por razones obligadas del momento que vivian las Institucines de la Republica; en 1972, al recrearse la Unión Civica Radical, ya sin aditamentos en su nombre. Luego en 1982, al reconstituirse nuevamente luego de otra dictadura militar.

En 1988 se formularon agregados a las Bases de Acción Politica,  aprobados en la Convención Nacional de 1988 realizada en Mar del Plata. Estos documentos están incorporados a la Carta Orgánica del Partido. Esa doctrina, se integra asimismo, con los grandes documentos liminares de los Fundadores de la Unión Civica Radical: Hipolito Yrigoyen y Leandro Alem.

Más que ponerse en la presuntuosa tarea de fijar doctrina, las autoridades actuales del Radicalismo  deben estudiarla, conocerla, defenderla y difundirla. Es una labor de compromiso intelectual y de conducta ciudadana, mucho más que de estudios académicos y de explicaciones sociológicas desinteresadas y escondidas en una falsa objetividad.

La doctrina establece fines y objetivos generales  en orden a un Proyecto Nacional, Democrático y Popular, que no puede estar sujeta a variaciones sustanciales que respondan a un acomodo a las circunstancias. Lo que sí cambia, necesariamente, son los medios e instrumentos para llevar a cabo esa Doctrina. Esos instrumentos son los Programas y Plataformas de la Unión Cívica Radical, una tarea que le incumbe la Convención Nacional..

Algunos documentos, declaraciones y otros posicionamientos, realizados dentro y fuera del Partido, han contribuido a que el Radicalismo, en los últimos años, perdiera su identidad nacional y emancipatorio, popular y antiimperialista, transformadora en lo social y en lo económico. Esa perdida y la crisis consecuente, de carácter ideológico, se perpetúa aun hoy en el seno de esta centenaria fuerza.. Con el argumento de actualizar o aggiornar  la Doctrina del Radicalismo, se han introducido en el ideario radical algunas concepciones propias del conservadurismo y sus figuraciones actuales, como el llamado neoliberalismo. Ello ha sido especialmente notable en el período que le tocó gobernar a la Alianza, con un Presidente que pertenecía a la Unión Cívica Radical.

El fracaso de ese Gobierno, que condujo a la República a una crisis sin precedentes, se debió en buena medida a las ambigüedades, silencios y oportunismos de adaptación conservadora al nuevo orden mundial impuesto por los fundamentalismos neoliberales hoy vigentes en la Gran Potencia hegemónica e imperial: los Estados Unidos de Norteamérica.

 La Unión Cívica Radical no requiere "actualizaciones" doctrinarias que disimulan ese retroceso ideológico,  de carácter neo conservador. La Unión Cívica Radical, necesita por el contrario, reafirmar su doctrina e instrumentarla en su predica y en su acción militante. Ello se concreta en una labor critica, y en un Programa y una Propuesta que establezca posiciones claras en la dramática circunstancia que vive la Nación, Latinoamérica y el Mundo, enfrascado en luchas de terror, en guerras, en injusticias y desigualdades aberrantes, en fundamentalismos y fanatismos irracionales, y en un alarmante crecimiento del pensamiento y la practica autoritaria.

 La reconstrucción de la Función primordial del Estado Nacional, en una nueva articulación  que reinstale un autentico federalismo y un sano municipalismo. Nuestra idea del Estado, la que surge de la Doctrina y los programas históricos de la UCR, lo define como  la expresión jurídica de la Nación, de su soberanía y de la preservación de los valores de libertad, igualdad y solidaridad, de sus padres fundadores, hace casi doscientos años. Se trata de un Estado no totalizador, que respete y promueva la libre iniciativa individual, que sea participativo y democrático. Un Estado activo, que planifique e intervenga la distribución justa de los ingresos, que tenga la fuerza suficiente para la eliminar los privilegios y todas las formas de concentración del poder del Capital y sus figuras de la explotación de la persona humana.


II. La Propuesta más urgente

La propuesta, hoy y ahora del Radicalismo debe ser clara y definitoria en los siguientes puntos centrales en lo económico y lo social:

a) Hidrocarburos y Energía: 
Recuperación para la Nación del manejo, control y renta de estos factores  estratégicos de los que depende la soberanía, la libertad, la seguridad  y el bienestar de los argentinos.

b) La cuestión agraria: La reivindicación de la  función social de la tierra y de la economía agroindustrial. No puede estar concebida, como ahora, como una simple mercancía sujeta a la especulación financiera, que es la que hoy domina realmente esta área fundamental del patrimonio nacional. Una reforma agraria requiere hoy precisamente defender y promover a los propietarios productores, a los técnicos y trabajadores de nuestros campos en todos los ciclos de la economía: la incorporación de conocimientos y técnicas de producción, la comercialización  y la exportación. De tal modo que su renta beneficie no a grupos monopólicos trasnacionales, sino al conjunto del Pueblo Argentino, para su bienestar y su progreso.

c)  La cuestión social: está doctrinaria y programáticamente definida en el Art. 14 bis de la Constitución Nacional, obra del Radicalismo, y cuyo cumplimiento cabal implica una autentica transformación social.

d) La Política Internacional: La  Argentina debe ratificar en los hechos su vocación latinoamericanista y antiimperialista. En cada foro internacional, en cada acto de política exterior, en cada decisión que adopte la Argentina en el mundo, ante los organismos Internacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, deben expresarse los principios del internacionalismo igualitario que constituye una Política permanente e indeclinable, que marcaron todos los Gobiernos Radicales, menos el último de la Alianza.

Estos aspectos no excluyen otros también muy importantes. Los mencionamos porque constituyen los ejes fundamentales de cualquier definición política en el presente mas inmediato. El posicionamiento ante estos temas, es pues definitorio y determinante de una identidad ideológica para el Radicalismo.


III. El Partido.

Quienes condujeron al Radicalismo en su crisis más profunda y grave, no pueden pretender  fijar normas de conducta partidaria, ni presumir de innovaciones y actualizaciones  ideológicas. Han colaborado y apoyado acríticamente a un Gobierno que burló conductas, ideas y principios de la Unión Cívica Radical. Y luego han violado los más elementales principios de democracia interna. Sus prácticas han hundido al Radicalismo en el desprestigio y la incredulidad.

Por lo tanto, es imprescindible una reorganización profunda de todas las instancias institucionales de la Unión Cívica Radical. Hay que eliminar los aparatos que funcionan con autonomía y ajenos a la voluntad y la participación del afiliado, financiados con los recursos de la función publica, con dirigencias autistas y enquistadas en un proceso de endogamia progresiva. Los cambios drásticos en la conducción de los cuerpos orgánicos del Partido son pues, imprescindibles y no postergables. Implican renuncias, alejamientos y desplazamientos. 

Una nueva conducción provisoria elegida por la Convención Nacional, deberá conducir, en un lapso breve, un  proceso de reempadronamiento general, en todos los distritos, con un sistema de afiliación que garantice autenticidad, y erradique definitivamente las prácticas clientelísticas y fraudulentas que se han enseñoreado de la vida partidaria.

Si así no se comprendiera por los que tienen responsabilidades indelegables, estaríamos en presencia de la claudicación final de un Partido que ha sido protagonista, durante todo el siglo XIX, de las mas nobles luchas cívicas de la Republica.







Fuente: Osvaldo Alvarez Guerrero: "El Radicalismo en su hora más crítica" (octubre de 2004) aporte de Leonardo Moreyra a traves de la Fundación Arturo Illia para la Paz y la Democracia.



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