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martes, 10 de marzo de 2015

Leandro Alem: "Organización del Bco. de la Provincia de Bs. As." (16 de junio de 1873)

Sr. Alem - Hay dos escuelas, o mejor dicho, dos sistemas para la manifestación del pensamiento y de los sentimientos: uno, por el cual se procede con circunloquios, con ambages y hasta con sonrisas, no obstante la expresión adversa y hasta hiriente que se revela en la voz y en los labios del que habla; y el otro el que procede con franqueza, diciendo la verdad, llamando las cosas por su propio nombre, o lo que suele llamarse ruda franqueza militar. Yo pertenezco a esta última escuela.

He hecho esta pequeña digresión porque pienso, señor Presidente, hablar muy claro al ocuparme del procedimiento que ha observado la Comisión de Hacienda respecto al proyecto cuya resolución pende en este momento de la Cámara.

Como el señor miembro informante ha dicho que la Comisión ha cumplido con el mandato que recibió de la Cámara y ha pedido que su despacho sea considerado sobre tablas, yo me voy a permitir decir algo respecto al procedimiento de la Comisión.

Pasaron a la Comisión de Hacienda, señor Presidente, tres proyectos tendientes a evitar la crisis o la especie de crisis, como ha dicho el señor diputado, que existe actualmente: uno de ellos emanaba del Poder Ejecutivo; otro emanaba del presidente de la
Comisión de Hacienda, a quien se le atribuyen conocimientos especiales en materia económica, y a mi juicio con razón; y el otro firmado por dos señores diputados, que no eran ni el Poder Ejecutivo ni economistas.

Sin embargo, señor Presidente, yo creo que esta Comisión, para cumplir con su deber, debió haberse ocupado de todos los proyectos de cuyo estudio fue encargada, tomando en consideración todas las ideas de quienquiera que emanasen, sin fijarse en las firmas que llevaran los proyectos.

Esta era mi convicción y, con dolor, he visto que la Comisión de Hacienda en esta circunstancia no ha creído oportuno seguir este procedimiento; que se ha ocupado especialmente de dos proyectos: del que emanaba del Poder Ejecutivo y del que emanaba del presidente de la Comisión de Hacienda, a quien, como he dicho, se le considera competente en la materia.

El hecho de haber prescindido absolutamente la Comisión de Hacienda del proyecto firmado por los señores diputados a que antes me he referido, revela un soberano desprecio para las ideas sostenidas por esos señores diputados...

Cuando se leyó ese proyecto en este recinto, señor Presidente, se pidió el apoyo de los miembros de la Cámara para que pasase a Comisión, a f in de que la Comisión de Hacienda se ocupase de él conjuntamente con los demás proyectos que tienden a evitar la crisis. Tal fue la mente de la Cámara, porque tal fue el pedido de los diputados que presentaron ese proyecto.

Yo he observado paso a paso el procedimiento de la Comisión de Hacienda, y debo decir, francamente, que he extrañado cuando he visto que se esquivaba tratar este asunto, esquivándose de cambiar ideas a su respecto, hasta que al f in me convencí de que se trataba de hacer una absoluta prescindencia, como efectivamente se ha hecho.

No se diga, señor Presidente, que ese proyecto era puramente de carácter administrativo.

No, señor, era un proyecto que daba una nueva organización al Banco y que resolvía de una manera más radical -no digo que se resolviera bien o mal, pero sí de una manera más radical-, todas las cuestiones que toca el proyecto en discusión.

Ese proyecto importaba cambiar el Banco de depósitos en Banco de emisión; trataba de la conversión del papel moneda y trataba una porción de cuestiones económicas de grande importancia y las resolvía de una manera radical. Vuelvo a repetir; no sé si era bien o mal, porque eso no debo decirlo yo, pero las resolvía.

Sin embargo, la Comisión ha creído que no debía estudiarlo, ni tomarlo en consideración.

Yo digo que por respeto a la Cámara misma, cuando dos diputados presentan sus ideas respecto a una cuestión, cualesquiera que sean esas ideas deben ser consideradas; debe tomarse en cuenta, cuando menos, la buena voluntad de esos diputados y no venir por cuestiones de amor propio a hacer un soberano desprecio de un proyecto como el que hemos presentado, porque, vuelvo a repetir que eso importa mirar con el más profundo desprecio a esos diputados. Por consiguiente, yo quisiera que la Comisión dijese si ella cree realmente que están de más aquí esos diputados, y espero que la Cámara resuelva esa emergencia para tomar mi resolución.

En este concepto, pido que la Cámara resuelva antes de ocuparse de la moción que acaba de hacer el señor diputado Rom, que vuelva a la Comisión ese proyecto a f in de que dictamine sobre él.














Fuente: Organización del Banco Provincia de Buenos Aires, Cámara, de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, Sesión del 16 de junio de 1873

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