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viernes, 19 de septiembre de 2014

Nestor Grancelli Cha: "Acto de la Unión Democrática" (8 de diciembre de 1945)

En su nombre, ante las puertas del Congreso de la Nación ocupadas hoy por los burócratas de la dictadura, traigo el grito airado que también sabe tener la dignidad de las ideas. Ante la imagen de un grande de la patria, la voz que se articula en mi garganta es la voz de una generación; es la voz del surco, del taller y del aula; es la voz de la tierra en sus frutos más promisorios ante el cruce de las rutas fatales. Es la voz de la generación del 45 que ya no puede vivir en las consignas de los viejos preceptistas retóricos y se determina como la responsable de su porvenir, sabiendo que tiene fuerzas suficientes para levantarse ella y su pueblo frente al revolucionarismo de los dictadores. Es la generación del 45, realizada en la resistencia, templada en la fragua del coraje civil, que se ha dado su consigna: 

¡Basta! Basta de tiranías, de mistificaciones, de oligarquías civiles o militares. 

¡Basta ya! que ‘los dolores que quedan son las libertades que faltan’ 

La nueva generación argentina no ha vivido la democracia, pero una juventud despedazada en los campos de batalla para defenderla, nos está señalando el camino para conquistarla.

El 24 de febrero, si se llega al acto eleccionario, cada ciudadano debe constituirse en un soldado más, en un miliciano del civismo, en un mártir o en un héroe. Debemos conquistar la libertad arrebatada. No estamos solos. América con la voz vernácula de su historia y con la voz legítima de sus pueblos, recuerda insobornable que fuimos los hermanos de la libertad.

Al plan siniestro, las nuevas promociones responden exigiendo libertad, justicia social sin salvadores de feria y una obra de gobierno, que contemple sus problemas y resuelva sus aspiraciones para enfrentar a la demagogia, que se reduce a explotar el sagrado dolor de los humildes. Entre los hombres jóvenes germina con impulso incontrastable el deseo de una vida mejor, más noble, más bella, más humana. La juventud quiere un plan orgánico para materializar sus aspiraciones, quiere orientación para sus inquietudes y contenidos concretos para solucionar sus problemas específicos. 

Reclama el reconocimiento efectivo del derecho al consumo, al trabajo y a la solidaridad social; quiere una formación técnica orientada, según el proceso evolutivo de la estructura económica nacional, tanto con referencia al desarrollo industrial como al problema del agro, pilares fundamentales de nuestra emancipación económica. La juventud reclama una política educativa capaz de extirpar los residuos ideológicos del nazifascismo; exige la implantación definitiva de la reforma universitaria, las reivindicaciones reclamadas por el magisterio y el principio de pedagogía contemporánea, en la línea histórica de aquél visionario, Sarmiento.

Con estas convicciones, la juventud argentina repudia este período de ignominia, que ahora quiere prolongarse con la misma prepotencia con que se instauró.



























Fuente: Discurso en las escalinatas del Congreso en el Acto de la Unión Democrática que el señor Nestor Grancelli Cha ex Presidente de la Federación Universitaria Argentina, que hizo uso de la palabra en nombre de la juventud, 8 de diciembre de 1945.

Aporte de Ariel Kocik de Cuentos Peronistas.

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